Capítulo 6
-Castle…- dijo Kate en tono de advertencia cuando sentía una agradable y cálida sensación en su abdomen.
Rick tironeaba de su mano y la hacía caminar aprisa entre los pocos autos estacionados.
-¿Adónde me llevas?
-No a donde querría…- dijo y la hizo apoyar en un recoveco bastante oscuro y a salvo de las cámaras de seguridad.
-¿Estás loco?- le dijo con una mezcla de exasperación y diversión.
-Estoy loco por ti…- le dijo y la besó impetuosamente.
Kate le siguió la corriente, dejándose llevar por un buen rato, pero su consciencia comenzó a torturarla y como pudo, apartó su cara de la de él, que prosiguió su ataque por el cuello.
-Castle… por favor…- jadeó y él se detuvo y la miró.
-Lo siento… no puedo controlarme más…- le dijo él, también jadeando.
-Pero no podemos estar aquí… además de peligroso… ¿adónde te propones llegar? ¿te diste cuenta de que luego tendremos que poner cara de poker y seguir trabajando?
-Podríamos irnos… y… tú sabes…- le dijo él con cara de desesperación.
-Pero no lo haremos… ¿acaso no vas muy rápido?
-Nos tomó siglos llegar hasta aquí… estamos en el siglo veintiuno, ¿lo recuerdas?
-Estaremos en el siglo que sea, pero yo tengo mis tiempos, Castle… lo siento…
-¿Hablas en serio?
-¿Por qué te mentiría?
-Porque tu boca dice algo y tu cuerpo otra cosa…
-No voy a tener sexo contigo por un ataque de hormonas…
-¿Un ataque de hormonas?- Rick todavía no había recuperado el aire.
-Míranos… escondiéndonos como un par de adolescentes excitados… esto no es lo que yo quiero…- le dijo ella con resolución
-¿Qué es lo que quieres?- le preguntó.
-Si esto sucediera entre nosotros… me refiero a… tener… sexo…- dijo ella algo incómoda- me gustaría que fuera algo lindo, intenso, romántico… no un ataque desesperado, en la oscuridad, sin poder tomarnos el tiempo necesario… al borde de ser descubiertos…- terminó.
-Tienes razón… lo siento… aunque la idea del peligro me seduce demasiado…
-Si te importo un poco… deberías pensar que para una mujer, la primera vez en una relación es muy importante…
-¿Una relación? Espera un poco… ¿tú quieres una relación?
-¿Cuál es la otra posibilidad? ¿Amigos con privilegios?- le dijo ella alzando ambas cejas.
-Es cierto… quiero que sepas que estoy dispuesto a aceptar lo que estés dispuesta a darme…
-¿De dónde salió eso? ¿Estás desesperado?- le preguntó ella algo impresionada.
-No, Beckett… hablo en serio…- dijo él a la defensiva.
-Escucha, Rick…- dijo ella y luego se mordió el labio, odiaba sentirse vulnerable al llamarlo por su nombre- yo no creo que este sea el momento indicado para discutir este tema…
-¿Entocnes cuándo?
-No lo sé… más tarde… nos tomamos un café…
-¿En mi casa o en la tuya?
-Castle…- otra advertencia, allí era donde, a pesar de sentir una poderosa atracción hacia él, ella sentía que estaba con un niño de 9 años- dije hablar…
-Claro, sí… hablaremos de nuestra relación en un café…
-Sí… lo haremos…
-¿Tienes miedo de estar a solas conmigo, detective?
-Para nada… pero necesito tu atención focalizada en mis palabras… y sé que si nos encontramos a solas, lo que menos harás, será escucharme…- dijo con resolución.
-Como si eso te molestara tanto…- dijo él y ella sonrió.
-¿Podemos volver al trabajo ahora?- preguntó ella fingiendo fastidio.
-¿Puedo darte un último beso?- le dijo mirando sus labios de cerca.
-Mejor no… ambos sabemos cómo termina eso…- dijo ella y sonrió antes de apartarlo suavemente.
-Eres muy mala conmigo, Beckett…- le dijo él mientras la seguía de cerca.
-Por eso te gusto tanto…- murmuró ella mientras esperaban el ascensor.
Quisieran o no, tuvieron que dedicarse el trabajo, porque cuando subieron, Ryan y Espo los esperaban con un nuevo caso y ambos se absorbieron en tratar de conocer cada detalle…
Cuando terminó el día, Kate se tomó las sienes y suspiró. El dolor de cabeza era demasiado profundo. Trató de terminar de escribir un informe que debía y se frotó los ojos con cansancio. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sola, todo el mundo se había ido. Cuando comenzaba a preguntarse dónde estaba Castle, lo vio aparecer sonriente, mirándola con tanto cariño que sintió que se le aflojaban las piernas.
-¿Cansada?
-Rendida…- dijo ella e hizo un movimiento con la cabeza para aflojar su cuello.
-Escucha… yo sé que probablemente estás pensando en dejar lo de nuestro café para otro momento… pero yo te digo que tienes que comer algo… y te prometo que me portaré bien… solo quiero pasar un momento más junto a ti…
-Pero…- intentó protestar ella.
-Palabra de boy-scout…- dijo y levantó a mano.
-Tú no fuiste boy-scout…- protestó ella.
-Es una forma de decir…- dijo él- en serio… no te molestaré…- insistió.
Kate asintió y se puso su chaqueta. Rick caminó a su lado y en silencio, caminaron hacia el ascensor.
Rick la llevó a un pequeño lugar donde podían comer hamburguesas y se sentó a su lado sonriente luego de dejar la bandeja con la comida delante de ella.
Kate se dedicó a comer un buen rato en silencio y Rick hizo lo mismo, pero se dedicó también a observarla. Notó su cara de placidez cada vez que degustaba un bocado, se fijó en cómo se suavizaban sus rasgos cuando tomaba un trago del batido de frutillas qu el le había traído.
Kate sintió su mirada y se obligó a no reaccionar. Estaba demasiado cansada como para hacerlo.
Pero sus defensas se desvanecieron cuando sintió los dedos de él sobre su mano, acariciándola con suavidad.
Kate miró sus manos reunidas y luego los miró a los ojos. No había ni reproche ni sorpresa en su mirada, había agradecimiento.
-¿Mejor?- le preguntó él y esbozó una sonrisa.
-Sí… gracias…- dijo ella y sonrió.
-Bien… te acompañaré a casa…- le dijo y ella sacudió la cabeza.
-No es necesario… tú también estás cansado…
-Quiero hacerlo…- dijo y la acompañó.
Tomaron un taxi y Rick se bajó galantemente para acompañarla hasta la puerta.
-Gracias por acompañarme…- dijo ella y sonrió.
-Fue un placer…- dijo él y se inclinó para besar su frente.
-Siento que no hayamos podido hablar esta noche…- dijo ella.
-No te preocupes… creo que soñaré contigo… como hago siempre que te extraño y así podré soportar la espera hasta que hablemos…- dijo y sonrió.
Kate abrió la puerta y lo saludó desde adentro. Sus ojos lo siguieron hasta que se subió al taxi y el auto arrancó.
Suspiró y sintió un calor reconfortante recorriéndola de pies a cabeza. ¿Acaso así era estar enamorada?
Veremos como sigue esto... gracias por leer y espero que les siga gustando!
