Capítulo 3

Los hermanos mayores nacen para cuidar de los hermanos que vienen después.

-¿Qué te sucede hermanita? ¿Ya te das por vencida? ¿Sin siquiera haberme puesto un dedo encima? – Pregunto Kamui sorprendido.- Mira, tus amigos morirán dentro de poco por nosotros, ¿estás bien con eso? – No obtuvo respuesta de ella, los ojos de Kagura se encontraban perdidos, no lograba razonar. Era como si estuviera inconsciente.- No me dejas opción entonces, nos vemos en el infierno, hermana.- Coloco la punta de su pararayos en la cabeza de Kagura, pero una espada se interpuso.- ¿Tu? ¿Qué crees que haces? – Pregunto molesto.

-Eso te lo pregunto yo a ti, ¿Qué rayos estás haciendo? – Pregunto Sougo muy molesto.- ¿Acaso no es tu hermana menor? –

Kamui rio.- Una persona tan débil no puede ser llamada mi "hermana".-

Sougo frunció el ceño.- ¿Cuál era la necesidad de manipular así sus sentimientos? –

-¿Ahh? ¿Tienes algún problema con eso? –Pregunto sonriente.- No tiene nada de malo jugar con sus sentimientos, después de todo soy su hermano.-

Sougo enfureció, mientras recordaba el dulce rostro de su hermana Mitsuba. Sostuvo con fuerza su espada.- Una escoria como tú no merece ser llamado "hermano" por nadie, ni siquiera por esta bestia.- Kagura lo miro, aun con sus ojos perdidos. De a poco iba recuperando la conciencia.

-¿Uh? ¿Qué hace el sádico aquí?- Pensó Kagura, mientras veía con lentitud los movimientos de ambos, estos dos habían comenzado a pelear. Era una dura batalla, Kamui podía atacar desde lejos con su paraguas, en cambio Sougo no. Se encontraba en desventaja, sobre todo porque uno de los disparos le dio en su tobillo, pero esa no fue razón para dejar de pelear. Continúo esquivando los disparos, y haciéndoles frente con su espada. No por nada había recibido el título de "mejor espadachín" del shinsengumi. Pero lamentablemente, este no era rival para un Yato que vago su vida entera por los campos de batalla, incluso cuando tenía 12 años era más aterrador que Sougo. Kagura fue recuperando la conciencia al ver como el sádico iba perdiendo la batalla. De a poco se fue levantando y se unió a la batalla.

-¿Qué estás haciendo idiota? ¡Déjame esto a mí! – Exclamo Sougo mientras repelía los disparos con su espada. –

-¡No! Él es mi hermano, es mi deber detenerlo.- Dijo con dificultad mientras le disparaba a Kamui con su pararayos.

-Ehh, ¿se han unido? Tal vez esto sea interesante.- Comento Kamui mientras evadía los disparos de Kagura.

En un momento la espada de Sougo se partió tras recibir tantos disparos, Kamui vio su oportunidad y comenzó a disparar. Kagura se posiciono delante de Sougo y tapo a ambos con su pararayos, pero aun así le llego un disparo al hombro de la Yato.- ¿Qué estás haciendo idiota? Ve a buscar otra espada, yo lo distraeré.- Dijo Kagura mientras seguía tapándose con su pararayos.

-¿Estás loca? ¡Te acaba de disparar! –

-¡Vete imbécil! ¡No soy tan débil como piensas! – Exclamo molesta, Sougo le hizo caso y fue corriendo a buscar otras espadas. Kamui fue rápidamente tras él, pero Kagura le hizo frente chocando sus pararayos.- ¡No te dejare! – Exclamo haciendo retroceder a Kamui.

Sougo se topó con 3 hombres del Mimawarigumi, gracias a una mujer del Hyakka, pudo tomar las espadas ya que la mujer los había derrotado. Volvió corriendo a la pelea.

Kagura se encontraba agachada en el suelo con su pararayos abierto, tapándola de los disparos que recibía desde arriba por parte de Kamui. Sougo uso el paraguas de Kagura como trampolín y logro cortar el pecho y el rostro de Kamui. Este último rio.- Parece que no eres un sujeto común y corriente después de todo, capitán. Pero…- Kamui rápidamente se acercó a ellos con intensión de golpear a ambos con su paraguas, estos dos se taparon con el pararayos de Kagura. Esta cerró el pararayos para hacerle frente al de Kamui, y este se sorprendió al no ver a Sougo con ella.

Kamui recibió una apuñalada por la espalda por parte de Sougo. Este y Kagura sonríen triunfantes, pero esa sonrisa se borra al escuchar la risa de Kamui.- Bien hecho, en verdad quisieron matarme. Pero ¿creen que eso bastara para acabar conmigo? ¡Son ingenuos! – Exclamo serio mientras tomo a Sougo y lo lanzo por los aires haciendo que se golpeara contra Kagura y ambos cayeran al suelo.

Ambos se encontraban muy heridos, sobre todo Kagura, quien tenía el pecho con una cortadura muy profunda, varios disparos en los hombros y piernas, junto a varias fracturas y lesiones. Al igual que Sougo, pero aun así se mantuvieron de pie. Pero les fue en vano.

Kamui a pesar de haber recibido dos disparos, y una apuñalada por la espalda, se mantenía bastante firme. Lo que fue el fin para Okita y Kagura, quienes ya estaban exhaustos y muy malheridos. Kamui fue corriendo hacia a ellos, y ellos hacia a él. Kamui salto no muy alto, y le disparo a Sougo, y a Kagura le dio una fuerte patada en el estómago que la dejo enterrada en un muro.

..

Sougo despertó en una camilla de hospital, con varias vendas y yesos. Se levantó y miro a la cama de al lado donde estaba Kagura durmiendo.- Ya despertaste, Okita-san.- Dijo Otae entrando a la habitación.-

-¿Qué sucedió, hermana de Shinpachi? – Pregunto sin recordar nada.

-Ambos bandos perdieron muchos hombres, por lo que terminaron huyendo.- Dijo cabizbaja.

-Ya veo.- Rio.- Somos lamentables.- Comento mirando a Kagura.

-Kagura-chan no… Ha despertado desde que la encontraron bajo los escombros.- Menciono Otae muy triste por Kagura, haciendo que Sougo se sorprendiera.- La atendió un doctor que es un Yato también, y nos dijo que ellos tienen puntos débiles, y que seguramente Kamui sabia eso, y es por eso que ella… No ha podido regenerarse como usualmente lo hace.-

Sougo al escuchar esas palabras apretó sus puños con fuerza, muy molesto con Kamui.

-Debo ir a cuidar el dojo, ¿no necesitas algo antes de que me valla? – Pregunto Otae amablemente.

-No, estoy bien gracias.- Dijo sin apartar la vista de Kagura. Otae no dijo nada y se marchó dejándolos solos; Sougo se sentó en la camilla de Kagura, dándole la espalda.- Hice esa gran entrada y al final no pude protegerte, soy patético.- Rio a lo último. Comenzó a recordar unas palabras de Mitsuba "No mires atrás, es el camino que elegiste ¿no?" "Sigue caminando sin dudas". Sougo se levanta de la camilla y se arranca un cabello para atarlo al dedo meñique de Kagura. Entrelazó su dedo meñique con el de ella y guardó silencio por unos segundos.-… Esto no se quedara así, la próxima vez te protegeré.- Soltó su dedo y cojeando se marchó del hospital.

Sin dudas, quería protegerla. Era imperdonable para el todo lo que aquel bastardo le había hecho sufrir. Solo por esta vez, se "aliaria" con ella y la protegería.

Llego al shinsengumi y todos le regañaron por haberse ido del hospital, que su cuerpo aún no estaba en condiciones para volver al trabajo, pero él los ignoro y comenzó a entrenar día y noche en el dojo.

..

Habían pasado dos semanas, los ninjas, el Hyakka y el Shinsengumi ya se habían repuesto (un poco). Habían comenzado nuevamente a buscar a Takasugi y demás, pero no los hallaban por ningún lado. Mientras que Kagura aún no despertaba, Sougo siguió entrenando día y noche. Aunque el había dicho que peleaba para proteger a Kagura, se sintió patético tras haber perdido contra aquella basura. No solo había herido a su rival, había herido su orgullo, y su dignidad. Se encontraba furioso, como cuando Hijikata arresto al esposo de su hermana en su lecho de muerte.

Deseaba acabar con Kamui, lo odiaba más que a Hijikata (y eso es mucho decir), pero si quería matarlo debía contar con la ayuda del shinsengumi para buscar su paradero.- Sougo, ¿no me digas que quieres pelear contra el solo? – Pregunto Kondou asombrado, mientras practicaba desnudo con su espada de madera.

-Es una cuestión de orgullo Kondou-san, si no lo acabo yo solo me sentiré sucio y deshonrado por toda la vida.- Contesto cruzado de brazos.

-No hagas nada precipitado, ¿Qué importara tu orgullo si él te mata? –

-¿Acaso no confías en mí? Yo no moriré, no podría permitirme morir en manos de aquel bastardo.- Dio media vuelta.- Bueno, lo buscare con o sin tu ayuda Kondou-san.- Se marchó.

Kondou bajo su espada, al igual que su mirada. Estaba preocupado por Sougo, claro que él quería ayudarle, pero el frente a aquel Yato no tenía oportunidad, si le ayudaba… Estaría cavando la tumba de Okita.- ¿Qué harás Kondou-san? – Pregunto Hijikata apareciéndose de la nada mientras fumaba.- Los dos sabemos cómo es Sougo, el ira solo si no le ayudamos.- Exhalo humo.- Bueno, no estoy diciendo que quiera ayudarle, pero… -Se detuvo a pensar en su compañero y en la china, el conocía mejor que nadie a Sougo, por lo que él sabía que el tenia sentimientos de amor hacia la chica de la Yorozuya, aunque él era tan orgulloso que no lo admitiría.- … Se lo que es querer proteger a alguien importarte para ti.- Dijo finalmente mientras recordaba a Mitsuba.

-Toushi…- Dijo Kondou mientras miraba al vicecomandante.- No lo sé, no quiero herir a Sougo, más de lo que ya lo está.- Bajo su mirada. Él sabía que quería mucho a la chinita, era su amiga después de todo. ¿Qué pasaría si su hermano le matara? Sougo dijo bien claro "no podría permitirme morir en manos de aquel bastardo", no quería hacer que Sougo sufriera, ya tuvo suficiente con perder a su hermana, como para que ahora muriera y perdiera a su única amiga.- Sé que ira solo si no le ayudo, ya que dijo que esto se trataba de su orgullo y honor…-No alcanzo a terminar de hablar que la risa de Hijikata le interrumpió.

-¿Orgullo y honor? Mira que querer hacerse el "lindo" en estas circunstancias. Es obvio que a él en este momento le importa una mierda su orgullo, mucho menos su honor.-Hizo una breve pausa.- El quiere proteger a la chica Yorozuya, está claro que el la ama. Un idiota como el no más puede no darse cuenta de sus propios sentimientos.- Sonrió mirando hacia el cielo.

-¿Sougo… Enamorado? – Pregunto Kondou abriendo grande sus ojos.- ¡¿Es enserio Toushi?! ¡¿Sougo esta… Sougo está enamorado?! – Exclamo muy sorprendido.

-¿Por qué te sorprendes tanto? – Pregunto Hijikata un tanto incómodo.

-¡Bien! ¡Si se trata de amor le ayudare en todo lo posible! – Exclamo muy decidido y apretando su puño.-

-Cambias muy rápido de opinión, ¿Qué paso con lo de que no querías cavar su propia tumba? – Pregunto fuera de lugar.

-¿Eh? ¿Cómo supiste lo que estaba pensando hace un momento? – Pregunto aun sin borrar una gran sonrisa, su Sougo se había convertido en un hombre después de todo.- Bueno, no importa. ¡Ayudare a Sougo a conquistar a la chinita! – Exclamo alegre y decidido.

-Sougo no te pidió nunca eso, el solo quiere matar a su hermano. ¿Acaso escuchas a la gente cuando te habla? –

..

Eran las 7 pm, el sol se encontraba escondiéndose, mientras que Sougo husmeaba por todo el distrito para hallar a Takasugi. Se escondió rápidamente al divisar a Isaburo con un sombrero blanco, mientras miraba de izquierda a derecha que no haya nadie siguiéndolo. Sougo lo observaba atrás de un árbol, y rio al final.- Los encontré.- Isaburo comenzó a caminar y Sougo también, pero una mano se posó en el hombro de este último haciendo que se detuviera.- ¿Kondou-san? ¿Qué está haciendo aquí? – Pregunto sorprendido al ver a Kondou y a Hijikata.

Kondou sonrió.- Lo siento, Sougo. Parece que yo seré quien cargue tu cuerpo hasta tu tumba.-

-¿Qué clase de palabras de aliento son esas? ¿Estas mal de la cabeza? – Pregunto Hijikata.

-Gracias, Kondou-san.- Dijo Sougo sonriente, ignorando a Hijikata.

-¿Y porque tú le das las gracias? ¿Acaso son idiotas? –

El sol se ocultó, y todo el shinsengumi había seguido a Isaburo, pero este se desvió por un callejón, y cuando fueron a seguirle este ya no se encontraba allí. De pronto todos fueron brutalmente cortados con una espada perteneciente a Nobume.- ¿Qué está sucediendo? – Pregunto Kondou al ver como todos sus hombres iban cayendo uno por uno.-

-Si que son idiotas para meterse en la boca del lobo.- Comento Nobume mientras seguía cortando a los hombres, pero Hijikata le detuvo chocando su espada contra la de ella. En ese momento el celular de Sougo sono, era un mensaje. "Nos vemos en el infierno, mocoso. Espero que tengas una buena recepción desde allí, quiero que mantengamos nuestra comunicación". Inmediatamente luego de leer ese mensaje un disparo se oyó.

-¡Cuidado! – Exclamo Hijikata al sentir que el disparo se dirigía a la espalda de Sougo, pero un kunai desvió el disparo.- ¿Pero que… Hace ella aquí? – Pregunto desconcertado al ver a Tsukuyo en el aire.

-¡Oye maldita Tsukky, yo quería hacer eso! ¡No pienses que eres la heroína! – Exclamo Sacchan.

-¿Qué estupideces estas diciendo en un momento así? – Pregunto Tsukuyo molesta.

-¡¿Ahh?! ¡¿Quién te crees que eres para hablare así?! –

-¡Cállate de una vez! – Tsukuyo choco su frente con la de Sarutobi, y Gintoki las separo.

-Bien, bien, dejemos esto para otro momento ¿quieren? –

-¿Jefe? ¿Tú también…? – Pregunto Sougo sorprendido al ver a los ninja de elite, el Hyakka y la Yorozuya (sin Kagura obviamente).

-¿Qué hacen ustedes aquí? – Pregunto Nobume deteniéndose frente a ellos.

-¿No es obvio? Vinimos a patearles sus sucios culos.- Dijo Gin mientras se sacaba un moco.

-Recuperaremos el honor que nos arrebataron.- Comento Tsukuyo tomando sus kunais, al igual que las mujeres del Hyakka.

-¡Así es! ¡No te creas que esto se quedara así maldita perra! – Exclamo Sacchan.

-¿Al final todo se debe a una cuestión de honor? – Pregunto Hijikata.

-Vaya, vaya, es extraño ver a todos estos bandos unidos, ¿puedo sacarles una foto como recuerdo? – Pregunto irónicamente Isaburo, saliendo de entre las sombras.

-¿Dónde está Takasugi? – Pregunto Gin.

-¿Y el estúpido Yato? – Pregunto Sougo poniendo al lado de Gintoki.

-Tranquilos, tranquilos. Pronto vendrán por sus cabezas. Aun con todas estas alianzas no van a ser capaces de hacerle frente una vez más al Kiheitai. ¿Les recuerdo que perdieron a varios hombres en la batalla anterior? – Pregunto sonriente.- Los llamare si quieren, pero no se quejen una vez que estén muertos.- Comenzó a mandar mensajes con su teléfono.

..

El celular de Takasugi comenzó a sonar.- ¿Otra vez esta porquería está chillando? –

-Shinsuke-sama, permítame leer el mensaje por usted.- Dijo Matako mientras le arrebataba el teléfono y comenzaba a leer el mensaje; esta se sorprendió.-

-¿Qué sucede? – Pregunto Abuto inquieto.

-¡Esos malditos…! ¿Cómo pueden volver a atacarnos si ni siquiera se han repuesto lo suficiente! – Exclamo leyendo el mensaje.

Todos se sorprendieron al escuchar eso.- Ehh, ¿con que volvieron? Estoy sorprendido.- Comento Kamui sonriendo con malicia.

Takasugi rio.- Nunca imagine que serían tan tontos para caer en mi trampa.- Este, junto a Bansai y Takechi sonrieron triunfantes.

-¿Eh? ¿De qué plan hablas Shinsuke-sama? – Pregunto Matako.

-En primer lugar nunca dejaría que Isaburo ande caminando por las calles de Edo tan sospechosamente, algún idiota tenía que caer en esa trampa. Pero nunca imagine que todos caerían a la vez.- Rio.- Esto es mejor de lo que esperaba. – Sonrió con malicia.- Abuto, encárgate de llamar al Harusame y al Mimawarigumi. Nosotros, el Kiheitai, nos encargaremos de ellos.-

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