Y muy bien, sean todos muy bienvenidos al siguiente capitulo de LO'D... y si crees que voy a estar en cada capítulo diciendo eso, tengo lo por seguro/a que así va a hacer jajaja. Bueno, mi plan de subirlo antes no me funcionó en lo absoluto, pero como ahora estoy de vacaciones y puedo ser aun más flojo que antes voy a tomarme el tiempo de subir uno por cada semana y si me dan las ganas antes. Les digo de antemano, antebrazo y antecodo, pera que no me empiezan a molestar, pero apuesto que más adelante en éste cap. me van a estar juzgando que soy machista. En primera, no lo soy y en segunda, no podía hacerlo al revés, perdónenme las mujeres presentes u.u Y... aquí va


\m/(^.^)\m/

¿Eso ves?

-Papi, ¿Dónde vamos?

-A un lugar, Lowy

-¿Dónde?

-No importa

-¿Es por tío?

-Nop

-¿Por mami?

-Nop

-¿Entonces?

-¿Acaso no puedo pasear contigo un rato siquiera?

-…

-Lowy…

-…

-No me quieres como a tu tío Wolf ¿Verdad?

-¡No! Es solo… -Abracé a mi papá y enterré mi cabeza en su pecho- Nunca tienes tiempo para mí. Colocó su mano sobre mi cabeza y me acarició, más en especifico en mi crestita blanca, el cual siempre ha sido mi punto débil de las caricias. De todos los que me han tocado ahí, mi padre es el único que lo ha hecho mejor que cualquiera. Me gustaba estar a su lado. Siempre que me abrasaba era como si nunca más quisiera soltarme, pero eso se terminaba cuando tenía que hacer cosas y más cuando salía y no volvía en unos días, a veces unas semanas. Y gracias a eso a veces me enfermaba o perdía las ganas de hacer cualquier cosa. Estaba a punto de dormirme hasta sentir como se recostaba. Antes de levantar la vista, mi padre dejó de acariciarme y me tapo los ojos- Papi, quita

-De acuerdo, pero ¿Me prometes que no abrirás los ojos hasta que yo te diga?

-Lo prometo

Retiró su mano, luego se sentó en el suelo y me acurrucó de lado, solo mi lado izquierdo hacia él. Pasó unos minutos de espera hasta que me dijo que los abriera. Abrí los ojos algo lento, no lograba ver bien donde estábamos ya que estaba realmente oscuro.

-Hey Lowy, mira allá –Apuntó hacia el cielo. Levanté la vista hacia mi derecha y apenas lograba ver las estrellas, en el fondo se encontraba un gran montaña negra con dos puntas en la cima, como si lo hubiesen cortado de un espadazo, tras de este parecía como si una luz tratase de salir de allí, pero era bastante leve. Mi papá comenzó a susurrar en cuanta regresiva- 6…5… -Vi que miraba su reloj de reojo y al cielo, al mismo tiempo- cuatro…tres… -Flectó las rodillas y apoyó su mano izquierda detrás- dos…uno… -Se levantó de salto. Rápidamente me sentó en sus hombros y me afirmó de las piernas. Yo solo alcancé a reaccionar en abrazarlo de la cabeza- cero… ¡Mira arriba hijo! –Hice lo que dijo y arriba en ese manto azul oscuro comenzaron a moverse una gran cantidad de pequeñas luces a corta distancia. Un, dos, tres, millones que no paraban, fue la primera vez que veía una lluvia de estrellas y me encantó. Cuando parecía desaparecer, lo cual no era cierto, la luna comenzó a salir, tapando con su luz las estrellas que estaban arriba. Una Luna que era mucha más grande que tres veces tú pulgar al tratar de taparla. Bien brillante, blanca y hermosa. No podía para de mirarla desde que salió desde detrás de ése montaña. Mi papá me bajó de sus hombros y me acurrucó en su pecho, pero nunca dejé de mirarla- Te gusta ¿Verdad, hijo? –Asentí lentamente- Esos es bueno. Hijo cada vez que necesites algo tienes que mirar hacía allá arriba y tratar de ver lo que te dice la Luna, para ti ella es el espejo de las respuestas, pero es tuya –Levanté la vista hacia él y observé que el igual la miraba.

-Papi… si te quiero


Me Levanté de golpe al sentir una gran cantidad de energía recorrer por todo mi cuerpo. Arriba mío se encontraba esa maldita luz, todo lo demás se veía realmente borroso, bultos blanco por aquí, bultos blancos por acá, era lo único que lograba ver. Con las voces también, solo unos balbuceos. Distinguí que alejaban algo negro desde mi pecho, el cual debería de haber estado conectado a un cable. Los bultos comenzaron a desaparecer, pero solo quedó uno a mi lado.

-Que descanses, mí pequeño Lowell –Logré escuchar, era una voz femenina y conocida para mí. Luego sentí un pequeño pinchazo en mi hombro, mi vista comenzó a empeorar, me colocaró algo frio en la boca y después caí en un profundo sueño.


Volví a abrir los ojos y vi nuevamente esa luz molesta, pero era en un lugar diferente ¿Era un sueño verdad? ¡¿Verdad?! Bueno eso parecía, estaba agotado y aun así no me dormía, y yo que me duermo con esas cosas. Bueno, el lugar era raro comparado a lo que yo conocía. Parecía un cuarto de hospital y no tanto, no era como los de Corneria, súper avanzados y toda la cosa, sino, simple. Una camilla, una mesa de un costado, esa máquina de los latidos cardiacos, que nunca supe cómo se llama, y una silla con alguien sentado en ella… ¡¿Ah, pero qué?! Ya bueno, mejor le sigo al sueño a pie de la letra y dejo de opinar. Pues sí, había alguien que me parecía sumamente familiar, aunque solo veía la parte superior de su cabeza y sus antebrazos, que era lo que estaba apoyado a la camilla, y aun tengo dudas de que hacía ahí yo. Levanté mi brazo y, si que mi mano era pequeña pero no tanto como en el primer sueño, traté de tocarle la cabeza, pero solo llegué al brazo. Lo vi, al parecer, despertar de un brinco ya que tenía sus ojos, o mejor dicho ojo, bien abiertos. Sí, era mi tío y claro estaba errado, no tenía heterocromía, sino que tenía un parche en el ojo izquierdo. Ahora que lo miraba bien, era realmente parecido a mi padre, o sea a mí, solo que él llevaba el pelo parado, como un pequeño mohawk.

Se levantó tan rápido de la silla que hasta se fue hacia atrás con ella. No pude contener la risa, solo una risa baja. Se levantó como si nada y se sacudió el polvo que no tenía, o estaba nervioso o no sé qué cosa le sucedía. Se acercó y me dio un fuerte abrazo, de esos que te dan tus mamas cuando casi les das un infarto cuando te pierdas por unos minutos y que no sabes si no te quieren soltar… o te quieren matar- Me preocupaste, Lowy –Sí, yo también me estoy preguntando en éste momento de qué está hablando, pero dejemos que los tontos recuerdo-sueños sigan adelante.

-O-uch… tío… duele

-Oh, lo lamento –Aflojó un poco el abrazó pero no me soltó.

Desde su hombro logré ver que alguien acababa de entrar, era un Pastor Alemán y se notaba que era, digamos, un ciborg. La mitad de su rostro y una mano, o al menos eso es lo único que lograba ver. Se acercó y, como auto-defensa, traté de encogerme.

-Tío… -Susurré- ¿Quién es?... –No dejé de mirarlo, aunque no pareciera que fuera a hacer algo malo, o incluso algo, igual no le quitaba la vista. Mi tío volteó a verlo y rió en un resoplido, ahí noté que a los quince años ni llegaba.

-Tranquilo no te hará daño. Su nombre es Cedric y es un doctor especializado en… Bueno, solo un medico –Esbozo una sonrisa y se rasco la nuca- Así que no te me pongas a llorar por un motivo tan tonto como éste –Inflé mis mejillas y le fruncí el seño. Esto le molestó pero no le hizo perder la paciencia, tomó mis mellitas y las estiró- Ahí mejor –Rió.

-¡No suéltame, suéltame! –Apreté mis ojos y traté sacar sus manos de mi cara pero era demasiado fuerte para aquello. No perdiendo esa oportunidad, el tal Cedric sacó unas bandas que estaban en mi antebrazo derecho y, ante de cambiármelas, colocó un líquido que ardía más que los mil soles. Por reacción obvia comencé a llorar.

-Ay, te dije que no lloraras por estas tonterías –Tomó mi cara entre ambas manos, me limpió los ojos con sus dedos y ve miró fijamente- Sabes que te he dicho que si lloras al menos hazlo por algo que lo vale –Me dio un beso en la frente y me abrazó, cuando el médico ya terminó y se alejaba.

-Recuerda que tienes que dejarlo dormir, Wolf, a lo menos todo el día –Informó el médico para después salir.

-Y a lo escuchaste, Lowy –Me recostó en la camilla para luego acurrucarme, antes de que se alejase me aferré rápidamente de su brazo- Oye suéltame, tienes que dormir

-No me dejes

-No lo haré, lo prometo, pero ya duerme que te hará mal –Me acarició la cabeza, yo lentamente lo solté y me recosté hasta cerrar los ojos.


Abrí los ojos y sentí un dolor por todo el cuerpo, creo ahora si estaba despierto. Volteé hacia mi izquierda y sentí un dolor en el pecho ¿Nunca te ha pasado que tienes un sueño del cual al despertar te gustaría que se volviera realidad o que no haya sido un sueño sino que los estás viviendo realmente pero no te das cuenta? Bien, eso pensaba que sucedería. Me siento como ése tipo de personas que por más que quisieran hablar con alguien, decir todas las cosas que se te pasen por la cabeza, nunca encuentra alguien con los oídos para escucharte o la paciencia para ello. Pero aparte de querer los oídos de un adulto, que tiene una mente más cuadrada pero más sabia, quiero los oídos de alguien de mi sangre, que tenga alguna relación conmigo. Con solo soñar algo no se me va a lograr, pero no puedo jugar en contra de los dados de la vida, si ellos ya están muertos no puedo hacer nada para arreglarlo, a veces uno tiene que aceptar las cosas que te depara la vida… Je, pero otras veces no.

Traté de levantarme y al mínimo movimiento noté el calor que tenían en mi estómago. Al ver que era lo que producía aquel calor en esa zona también provocó en otra zona, mis mejillas. Díganme ¿Quién se ha despertado con la chica que le gusta durmiendo en su estómago? Sí, acepto que me gusta, creo que el que no acepta que le gusta una persona… buen ¿Para qué te gusta?

No sabía qué hacer, nunca se me ocurrió pensar en este tipo de cosas, ni siquiera al ver una película. Reaccioné en algo simple: acariciar su cabello, solo por dos cosas, nunca lo he tocado y quiero aprovechar que está dormida para tocarla sin sentir tantos nervios. Era suave y lindo, con el pulgar toqué sus labios, me entro la duda de cómo sería dar un verdadero beso, de esos que la mayoría dicen que sientes como fuego artificiales y no como yo que sienten vergüenza más que otra cosa.

-"¿Por qué tuve que salir corriendo como idiota?" –Me regañaba mentalmente- "Y no una sino dos veces, y ése dicho de la tercera es la vencida, claro a la tercera me caí hacia delante, eso no vale de nada" –De repente comenzó a abrirse la puerta y me alteré espontáneamente- "¡Ay, ¿Qué hago, qué hago?, Me van a pillar despierto! …un segundo… vaya que soy idiota" –Instantáneamente después de mi rara alteración me hice el dormido, lo cual es de mi especialidad o al menos eso funcionó con Connor y Alice varias veces. Trataba de ser lo menos obvio posible al mirar con un ojo apenas abierto, lo suficientemente como para poder distinguir por ejemplo un zorro ártico y un lobo igualmente blanco, los cuales son razas realmente parecidas si tienes la vista de un viejo de cien años, creo. Entraron tres personas, dos doctores, uno hombre y otra mujer, se notaba por la gran mancha blanca que sería su bata, y un hombre que… bueno, no sé realmente qué o quién era, solo diferenciaba una gran mancha gris con partes negras, sería como ver a una Alice con el uniforme de la academia, ya que ella es negra y con esas ropas sería igual pero una grande y varonil. Quizás sea alguien de la academia o algo… ¿Y si es el señor Peppy con su traje del equipo StarFox? No, eso sería muy paranoico, el señor Peppy sería solo una gran mancha gris y algo más larga, por sus largas orejas. Creo que deben de estar hablando de algo del idiota que está recostado en esta camilla y con una chica dormida sobre su estómago, porque no creo que venga justo a este cuarto a hablar de lo bella que es la vida hoy en día. Trataba de escuchar pero me era difícil, solo lograba escuchar algunas cosas.

-Se lo digo, señor Marshall –Decía el doctor- nunca nadie genéticamente pude lograr tan rápida restauración de tejidos internos, y que hablar de los externos, ya en unos dos días como máximo ya no tendría ni siquiera marca en el cuello y espalda

-"¿Cuello y espalda?" –Me preguntaba extrañado- "Yo solo recuerdo tener esa herida en el antebrazo y … tal vez un moretón en todo mi cuerpo por las mil y un patas y golpes de esos imbéciles, pero el cuello solo me lo tocó McKlein cuando me asfixiaba… ¿Qué demonios me hicieron estos doctores?"

-No sé si sea mucha molestia –Prosiguió el doctor- Quisiera tener la autorización de sus padres para hacer un análisis de sus sangre con la de ellos para…

-No va a ser posible –Interrumpió firme ¿El capitán Marshall? Si no mal recuerdo, esa es la misma voz de quien nos entregó, a Connor y a mí, los pases de atraso el otro día- Él es huérfano, solo tiene dos tutores que no son de su sangre

-"¿Puede decirme algo que no me ofenda?" –Pensé con sarcasmo, es como si te remarcara en la cara no-tienes-a-nadie.

-Es una pena realmente –Se apoyó en la pared y soltó un pesado suspiro- Aparte de que se suponía que con ése presidente acabarían éste tipos de cosas, hubiese sido muy útil en estos días la causa de tal rápida curación, pero… eso no explica cómo es que sus mangas terminaran casi quemadas por completo y ni en un pelo tenga rastros de quemadura o ceniza -Concluyó

-Son las cosas raras de la vida, doctor Bauer, cosas raras de la vida –repetía el Capitán

-"Siento como si me llamaran fenómeno con indirectas… un segundo, ¡¿Doctor Bauer?! ¿Cómo él nunca notó en todas la veces que fui a jugar con Connor a sus casa que siempre me iba a buscar alguien que se notaba que no era mi familiar?"

Mientras ellos hablaban de algo más que no me importó mucho que digamos, la doctora que había estado callada todo el tiempo me estaba revisando y cada ver que tocaba un punto en específico trataba de contener lo posible la risa con morderme la parte interna de la mejilla. Cuando sacó una mascarilla de oxígeno, que hasta ahora no había notado, comenzó a acariciarme mi mechón blanco de una forma muy parecida a la de mí papá cundo era pequeño, con el dedo índice y el mayor dando círculos de arriba hasta entre mis orejas, solo que mi papá tenía un ritmo al completar la circunferencia.

-Sé que estás despierto mí pequeño Lowell –Susurró en mi oído. Esa voz… es la misma que escuché antes de soñar con mi tío. Me parecía muy familiar, pero ya no recuerdo de donde exactamente, tal vez me esté volviendo viejo. Al escuchar sus palabras me sorprendí tanto que hasta abrí repentinamente los ojos. Ella rió a lo bajo ambos adultos notaron que estaba despierto y aun no entiendo como ella aun no se despierta.

-Pudo haber sido más sutil al despertarlo, doctora Risk –Regaño tranquilo el doctor.

-"¿Risk? ¿La misma doctora Risk que me atendió cuando Fox me trajo de urgencias que según dicen fue por un accidente… ¡Hey! Aunque soy algo lento, el señor Peppy me dijo que me encontró en Venom, pero sí ése planeta no lo habita nadie o al menos eso dice el profesor de astrofísica. Aquí hay gato encerrado y más encerrado que Alice y su mundo con su novio el señor computadora"

-Lo siento –Dio una disculpa falsa, que mentirosa, sabía que estaba desierto y me arruinó mi gran y esforzada discreción.

-¿Doctora Risk? –Dije inclinando la cabeza a un lado aunque me dolía un poco hablar ¿Tan fuete me apretó McKlein como para hacer tanto efecto?

-Parece que me recuerdas –Comentó un una gran sonrisa. Yo solo me concentraba en tratar de sentarme en la cama y con cuidado corría la cabeza y bazos cruzados de Sarah, si no mal recuerdo, hasta mis muslos. Por suerte mía ella no despertó, porque se veía muy bonita así.r

-Sí, pero ¿Qué es lo que estoy haciendo aquí en el hospital? –Pregunté y al parecer nadie notó que hacía algo de esfuerzo por hablar cómo siempre.

-Mira –Habló la doctora- Según nos contó el señor Marshall, cuando te encontró desmayado en las piernas de aquella niña de allí –Apuntó hacía Sarah- no podías respirar y por suerte que reaccionó rápido y con un corta pluma te abriese la garganta –Eso último sonó tan truculento que tragué saliva, mal echo, fue peor eso que hablar formé una mueca de disgusto y en un segundo sentí la inevitable ganas de tomar como veinte litros de agua- Ah, y eso, se me olvidaba, tuvo que abrirte la garganta por que por una patada, según nos contó tu amiga, te llegó justo en la tráquea cerrando esa la vía. Así que te colocamos un aparato que… para dejártelo fácil, mantiene abierto el tubo para que pase el aire

-¿Cuánto se supone que voy a llevar esta cosa? –Pegunté sin muchas ganas, como si alguien las tuviese al tener éste horrible dolor en la garganta.

-Tranquilo, no será por mucho –Dijo para desordenarme el pelo. Se levantó y se dirigió a la puerta. Salieron ambos doctores y el capitán era el último en salir, pero antes de que él se vaya hablé.

-¡Hey! ¿A dónde… -Me detuve al ver la mirada fulminante del capitán cuando volteó.

-Donde sea, tú te quedas aquí –Y se fue.

-Ay que amor –Suspiré con un aire de sarcasmo ¿Qué le pasa como para ser así? La primera vez que lo vi parecía amigable, ahora parece… Falco. Importarme no pudo menos, la gente es como es dependiendo la ocasión. Sentí como Sarah se movía en mis piernas ¿De todo esto recién se viene a despertar? Pero fue una falsa alarma, solo estornudo, aunque no dejó de versé tierna. Me percaté en lo helada que estaba la habitación ¿De todo lo que mejoraban en los hospitales no podían mejorar justamente ésa parte? Algo lento pero me levante, procurándome de no despertarla al moverla, tomé una bata que tenían en una silla y le tape la espalda. Era lo primero que se me ocurrió, la colocaría en la camilla y yo me quedaría en la silla, pero realmente no creo poder levantarla con la poca fuerza que siento. Me senté a "lo indio", con las piernas cruzadas, en la camilla frente donde dejé su cabeza sobre una almohada. Creo que tienes la misma duda que yo en estos momentos ¿Cómo es posible que me enamore de alguien quien relativamente no conozco? Muchas cosas de ella no sabía, entonces ¿Por qué? Fea no era, lo contrario era bonita, pero no como de la que crees que de grande van a ser de las populares porque son el estereotipo de niña bonita y tonta, en la cual a la mayoría ponen a las rubias, pero no, era linda y punto final, para qué voltear las cosas todo el rato si le vas a seguir dado en lo mismo, como a la moneda- "Quizás sea…" –Negué cerrando fuertemente los ojos, como tratando de sacarme ése pensamiento de mi mente- "Puede que me falte pero no necesito sentir amor en mi vida, prefiero no sentir amor a que sentirlo y estar a gusto con él para luego me lo quiten dejándome peor. Ya no quiero sufrir más de lo que he sufrido en mi vida" -Baje la cabeza, al final me dolía que a la persona que estoy teniendo afecto, o de la que pudiera recibir, la quiera alejar. Levante la vista, esta vez hasta el techo- "Menuda cosa la vida" –Solté un suspiro de los largos como los que fumaban y soltaban por vario tiempo el humo.

La puerta se volvió a abrir pero ni ganas de mirar tenía, no hasta escuchar dos voces más familiares como el mismo aire.

-¿Señor P…? –Antes de terminar sentí un fuerte abrazo de quien más extrañaba- Hola –Correspondía al abrazó- Tía Vivian

Parecía como si no me quisiese soltar, igual yo, y le comprendía. Ella decía que era como el hijo que no tuvo, tenía una hija, que por su excelencia academia se fue a terminar sus estudios a Fichina y cuando se tuvieron que encargar de Fox cuando murió su padre, él ya tenía doce años y prefirió en concentrarse en tomar el lugar de su padre. Pero a diferencia mía, yo no tenía en un padre e que pensar, ya que no sabía. Y yo la consideraba como una madre, ya que lo parecía por cómo me cuidaba.

-¿Y quién es ella? –Preguntó de repente refiriéndose a Sarah, obvio, era la única chica dentro.

-Solo una amiga –Dije con algo de sonrojo, era fácil saber cuándo lo estaba, mi cara se calentaba mucho. En teoría no le estaba mintiendo como ella creía al ver mi sonrojo, la gente hoy en día con decirte hola ya te considera su amigo, pero no le iba a contar que me gustaba y mucho menos el porqué o cómo empecé a enamorarme.

-Sé que no me vas a contar –Me conocía muy bien. Tomó mi rostro entre sus manos- Me preocupe mucho cuando supe que estabas aquí –Comentó con una leve sonrisa. Sonreí de medio lado para tranquilizarla, pero creo que la empeoré- ¿Por qué tienes el labio roto? –Me sorprendió eso, me mordí el labio para esconderlo y desvié la mirada. Apuesto que había sido por el combo de McKlein- Lowell, ¿Quién te hizo eso? –No respondí. Me hubiera gustado contarle lo que pasó, pero eso implica en decirle que peleé o así fue como reaccioné por culpa de ése Gekko Kai, creo que se llamaba- Bien –Le levantó y caminó hacia la puerta.

-¿A dónde… -Hablamos el señor Peppy y yo al mismo tiempo- …vas? –Terminó él.

-Donde Pepper-Respondió.

-¡¿Qué?!

-Lo que oíste Peppy, tiene la misma cara de cuando volvía a casa –él me miró pero desvié el rostro- voy a hacer que vuelva casa, no quiero que le vuelvan…

-No –Interrumpí. Ambos me miraron extrañados, como no hacerlo si antes les decía que quería volver y ahora no- Yo me quedo –Sé que sonó masoquista pero realmente sabía que me tenía que quedar- Me obligaron a ir para recuperar mi memoria y eso se supone que voy a hacer –Argumenté decidido- "Además allí es donde estudió mi papá, sería más fácil descubrirlo por mi cuenta ya que se que me esconden cosas, mejor también esconderla yo"

-Él ya lo dijo Vivian, si él quiere ya no podemos hacer nada

-Pero…

-Tía –Me levanté de la camilla y volteé hacia ella- No se preocupe, solo me tomaron desprevenido, pero a la próxima no me tomarán por sorpresa, ya verá que estaré bien

Se me acercó y se agachó a mi altura, a pesar que para mi edad era bastante alto para los adultos sigo siendo bajo. Se quedó observando por unos momentos y me abrazó.

-Te dejo si me promete que te vas a cuidar bien

-Sí, lo haré

Rompió el abrazó y yo noté una sonrisa en su rostro. Volvió a tomar mi rostro con sus manos y susurró.

-Te prometo que te iré a ver cuando pueda –Terminó con un beso en la frente. Ambos se fueron y yo me quedé mirando el suelo un rato. No me gustaba decir adiós porque sabía que no era necesario ya que los volvería a ver.

-Se nota que los quieres –Dijo. Me asusté tanto que de la sorpresa caí sentado al suelo asustado. Juraba que estaba dormida- Lo siento –Se disculpó con una tierna sonrisa.

-Me-me asustaste –Comenté con una respiración agitada- "¡¿A qué hora se ha despertado?!" –Cuando retomé el aire hablé- ¿Qué tanto escuchaste?

-Digamos que todo, pero para aproximarte más, desperté cuando alguien me cubrió la espalda –Dijo con algo de burla al decir la palabra "alguien". Se paró de la silla y se agachó frente mio sin quitarse la bata de encima- Fue muy bonito lo que hiciste con tú mamá

-Es mi tía –Corregí rápidamente.

-Ay, por favor. Se notaba que la quieres como una madre por cómo le hablabas, decías las cosas tratando de no faltarle el respeto, pero tampoco no decías tolo lo que realmente querías decir –Concluyó muy acertada, me leyó como si de un libro me tratase.

-Bueno, puedes que tengas razón –Sí, me cuesta aceptar una derrota. Ella río, y creo que por eso mismo.

-Lo sabía –Entendió su mano en frente mío ¿Me estaba ofreciendo ayuda o qué?- Mi nombre es Sarah Root –Se presentó, para eso era al final- ¿Y el tuyo?

-Lowell… O'Donnell –Dije algo apenado del último, pero todo el salón ya sabe de él, para qué no decirlo. Tomé su mano y lo que me desconcertó es el hecho de que se rió a lo bajo- ¿De qué te ríes? –Pregunté con algo de enojo y el seño fruncido.

-Je, no te lo tome mal, solo es el echo de que tu nombre y apellido rimen –Incliné mi cabeza de lado ante eso, nunca nadie me ha dicho eso de mi nombre. Volvió a reír por mi expresión- Mira, si te fias bien tu nombre tiene una terminación igual a tu apellido: Lowell O'Donnell –Dijo esto último marcando la voz en "ell"- Ahora te llamaré Dell como la marca de computadoras

-No tiene nada de gracia- Dije cortante.

-Ay, que aguado –Fanfarreó tirando de su mano para levantarme- Deberías de tener algo de sentido del humor –Aconsejó.

-¿Y si no quiero? –Objeté con una sonrisa típica de niño malandrín

-Pues yo te lo pegaré –Dijo animada tocándome a nariz, eso me sonrojó y a la vez se me escapó una risita, no sé porqué pero pareciera que otro de esos puntos que tengo pero este es de risa- Ah, ¿Así que eres cosquilloso? –Negué rápido con la cabeza, no me gustaba a lo que iba esto. Yo retrocedí y ella se acercó hasta dejarme encerrado contra la pared- ¿Seguro? –Asentí varias veces pero aun así no tuvo compasión y, dando un paso de improviso, comenzó a hacerme cosquillas por todo el dorso. Yo solo lograba retorcerme y reír por tal sensación.

-No, no detente, por favor –Ella solo ignoraba mis suplicas, hasta las lagrimas me salían de los ojos. Ya no pudiendo aguantar más, tomé sus muñecas y la elevé lo más alto que mide. Ante ello provoqué que nuestros rostros quedaran más cercas sumidos en un silencio que era solo afectado por mi respiración agitada.

-Si se van a basar puedo darle privacidad, solo si quieren –Ambos tomamos compostura y volteamos hacia él con algo de sonrojo, quien no cuando dice justo eso- Bien, tomaré eso como un no –Se separó del marco de la puerta, se acercó a nosotros y se agachó a nuestra altura ¿Por qué todos tiene que ser más altos que nosotros?- Ya hablé con los doctores, Lowell, te darán de alta en la tarde. Así que aprovechen el tiempo y vayan a –Justo antes de que lo diga rugió mi estomago, ¿Ya me dio hambre? Que rápido- eso. Vayan al comedor a almorzar –Nos sonrío amigablemente y nosotros respondimos con asentir.

-"Este hombre sí que es bipolar" –Me dije al salir con Sarah hacia donde nos dijo. Yo ya había estado en este lugar, así que me sabía a la perfección donde estaba cada cosa y ella al perecer no, ya que parecía que dudaba por mi seguridad al caminar- ¿Cuánto más vas a parar? –Pregunté medio harto de su inseguridad y me volteé a encararla metiendo mis manos en los bolsillos del pantalón.

-¿Por qué eres tan bruto al hablar? –Preguntó con algo de enfado notorio en su voz.

-Pues porque soy alguien de poca paciencia y entre ellas es la paciencia de comer –Respondí de una manera relajada, me costaba ocultar los nervios estando con ella, pero en serio que tengo poca paciencia.

-Pero eso no significa que tengas que ser tan malo con la gente, yo solo tenía miedo de perderme, nunca he estado en éste hospital –Dijo con una voz para dentro, entre nerviosa y avergonzada. Yo simplemente me di la vuelta comencé a caminar nuevamente hacia el comedor.

-Vamos, que si nos ve el Capi tal vez nos mate –Dije esperando que empezara a caminar, lo cual logré, inmediatamente se adelantó hasta quedar a mi lado- No te preocupes por eso, me sé éste lugar como la palma de mi mano, solo hay que bajar unas plantas y la escalera esta al fondo, a menos que quieras usar el elevador –La miré y ella negó- Bien

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-La estás haciendo –Bromeé.

-ja ja –río con algo de sarcasmo- Ningún niño le interesaría saber este lugar ¿Por qué tu sí?

-Nunca dije eso –Me miró extrañada- Solo me lo aprendí porque este fue el único lugar en el cual podía dormir y donde me revisaban por si mi amnesia mejoraba

-¿Qué cosa?

-Amnesia, es pérdida de memoria ¿Nunca te preguntaste porqué el nuevo tenía dos "padres" de diferente raza y también de diferente apellido? –Realmente no me esperaba una respuesta de parte de ella, por ende, proseguí- Pues fue por eso, la amnesia, si no saben de dónde soy y quien es mi familia ellos no pueden adoptarme ya que pasaría a ser como su hijo en el registro civil, lo cual sería un tipo de robo de hijo –La miré de reojo y parecida muy concentrada en lo que decía, así que continué- Son mis tutores, o mejor dicho quienes me cuidan. Según entiendo no deberían de forzarme a recordar o puede causarme un sobre calentamiento cerebral por tantas cosas. Según ellos antes de perder la memoria yo sabía pilotear de alguna forma, y siendo tan joven para ellos, quisieron tratar de ambientarme lo más posible a lo que pudo ser donde estaba, por eso es que estoy en esa pocilga de lugar y ni una caza he tocado, menuda cosa. Eso sí, no entiendo porqué les importa que recuerde algo, solo soy uno más de los que tienen mismo tipo de problema –Cuando ya me di cuenta estábamos pidiéndole unos almuerzos a una mujer mayor que trabajaba en ello y luego nos fuimos a sentar en una mesa algo más cercana a la ventana.

-¿Por qué ya no pareces el mismo chico que le trae jaqueca a los profesores?

-*suspiro* Más fácil responderte con una pregunta, ¿Te gustaría solo poder decir una palabra en toda tu vida? –Negó- Pues es lo mismo, a mi no me gustaría ser siempre el loco inquieto de siempre, uno también sabe estar tranquilo enojón feliz, etcétera, etcétera, pero el caso es cuando. Yo me comporto como se debe por el momento, eso me vuelve falso, no, al contrario, creo que muestra más tu ser como el otro lado de la moneda, la gente no tiene que verte una cara para conocerte a la perfección –Terminé metiendo una cucharada de caldo en mi boca.

-Te ves mejor así ¿Sabes? –Dijo de repente.

-¿Por qué lo dices? –Pregunté extrañado, además ¿En qué podía ser? ¿Tenía algo en la cara acaso o qué?

-Bueno, como dije antes, ya no pareces el chico loco de antes, sino un verdadero Lowell –La miré aun más extrañado, pero creo que no lo notó- ¿Alguna vez habías hablado con alguien estos temas?

Ahí me había pillado, en realidad había soltado la boca sin darme cuenta.

-"¿Cómo demonios lo logró? Yo nunca había sido así de abierto con alguien y creo que ella hubiera sido con la última en serlo. Realmente tenía razón, me sentía bien al poder hablar con alguien y desahogarme de esa forma, pero… quiero parar"- Tomé aire, ya que sabía que podía tartamudear por el rubor que ya tenía en la cara, y pregunté- ¿Podemos cambiar de tema? –A ella pereció llegarle por sorpresa esa pregunta, pero al final así fue. Hablamos de barias cosas mientras comíamos, de la clases, los profesores, algunos chicos, también de programas de televisión. Descubrí que le gustaba el anime, al igual que Alice, no como yo que solo veo cuando a Alice se le ocurre compartir la pantalla o vemos una serie que no sea como Inuyasha, por ejemplo, ya que empieza a gritar todo el rato y suerte que lo vemos en japonés, porque si no tuviese subtítulos ya me habría perdido la primera temporada por completo. Al final siempre a de haber un personaje el cual encuentre lindo o "kawaii" como dice ella. Pero en nuestra conversación me gustó más cuando hablamos de música, ese a veces es un tema complicado para algunos al enamorarse o el simplemente echo de aceptar a alguien como un amigo, raro pero cierto. Y realmente me gustó su respuesta cuando le pregunté de qué estilo escuchaba.

-Podría decir que de todo tipo como la mayoría –Dijo- En sí es cierto, pero prefiero más la música expresiva, de aquellas que se notan que quien creó las melodías o versos estaba de tal ánimo. Hay veces en la que cuesta en la letra saber si el artista siente alguna emoción al interpretar la canción, pero no al haberla echo. Si a ti te llega la canción es porque realmente se sentía de esa forma, pero si no lograse llegar a la gente o no la deje razonando de alguna forma, cuando le escuches cantar o tocar realmente no sentirás nada, porque quien envía, como dije antes, esas melodías o versos no lo sentirá como cuando lo hubiera creado él o ella ¿Entiendes? –Asentí dudoso, me había enredado un poco pero igual comprendía que prefería oír música de alguien quien al representarla sienta realmente lo que muestra, tanto la letra como la melodía, lo que siente- Unos ejemplos sería el Trash metal, rock alternativo, docto, Hard Rock y varias más–Agregó, a lo cual me quedé sorprendido, pero yo no me iba a quedar sin opinar. Comencé a jugar con el vaso vacio ya que ya habíamos terminado de comer

-Encuentro buena tu opinión y reconozco que escuchar buenos estilos musicales, pero yo preguntaría en este momento ¿Cómo sabes al escuchar una canción del estilo Dubstep? –Ahí la dejé para adentro ¡Yeah! Le había ganado, así que continué- Ya que en la mayoría de las canciones en ése estilo no tienen letra y la melodía es algo repetitiva con variar alteraciones, por solo tener una base de fondo que no cambia en la mayoría de la canción ¿Cómo sabes que sentía el creador? –Dije con una mirada como si la estuviese retando a hablar, pero parece que la voz se le entró- Aunque diga que encuentro buena tu opinión, no quiere decir que yo no crea en su complemento. Para que una canción te guste no solo tiene que ser por el contenido de su letra o como se siente el creador al interpretar su creación, sino, por lo que sientas tu. Tanto un cover como una canción en su originalidad son buenos, solo lo que los diferencia es como son expresados. Es al igual que si un chico te dedicase un poema, si te lo relata no sabrás si lo creó él o lo encontró por ahí y le sintió que era justamente eso lo que sentía de ti, tu sabrías eso solo después de escucharlo completamente mientras que en el primer párrafo ya te encantó. Eso es lo que complementa a que te guste las canciones, lo que siente el cantante- dije en marcando la palabra "el"- y lo que logres sentir tu –Terminé. Realmente no dije eso por la música, lo dije… como lo dirían algunos, con una indirecta. Ella esbozó una sonrisa y se levantó.

-Me has ganado justo, así que de que sabor de helado quieres –Me quedé un segundo pensante, no por decidir, siempre escogía el mismo helado, era por el echo de su sonrisa, no parecía una falsa, no se había enojado ni nada ¿Eso sería algo? No sé- Manjar Chips –Dije finalmente y luego se fue donde estaba una vitrina llena de helados. Me quede mirando como pedía los helados. Di un pesado suspiro realmente no sabía lo que sentí, estaba hablando con ella como sí nada, pero ahora que la veo allá mi corazón iba a mil por minuto. Coloqué mi pulgar en la boca y soplé, en unos segundos mi corazón se había calmado, era un viejo truco que me sabía, ayuda al nerviosismo.

-Niño –Dijo de repente un tipo de la mesa del al lado. Yo solo lo miré- Si te gusta esa chica, solo díselo, no pasará nada

-Está enfermo sabe –Dije algo agrio- "Claro, solo eso pasa cuando se lo dices a tu novia en una boda, ya que tienes el noventa porciento de probabilidad de que no te rechace"

-¿Por qué crees que estoy en un hospital, niño?

-Es porque los doctores no se dan cuenta que debería estar en un psiquiátrico –Respondí algo bajo, a lo cual igual me escuchó. Tomé los traste y me los llevé, como una excusa para alejarme de él y los llevé donde hay una "ventana sin vidrio" donde se logre ver dentro los lavan.

Me fui a esperar a Sarah en la salida. Cuando llegó me entregó el mío y ambos caminamos por el pasillo para encontrar al capitán Marshall. Hablamos de cosas con menor importancia, hasta que me preguntó el porqué siempre llevaba casco, ahí también recordé que lo había dejado en el cuarto de Jacobs y recién ahora me doy cuenta. Yo le dije que era porque no me gustaba que me miraran, claro que no era muy falso que digamos, varias veces la gente se me quedaba mirando por lo raros que eran mis ojos, así que por eso mi visor era rojo, pera que no se note a primera vista. Creí que no se había dado cuanta el porqué hasta que miró hacia delante diciendo "Encuentro bonito tus ojos como para que los ocultes así". Con eso mi corazón se paró por un momento y mi cara se puso aun más roja que el mismísimo Hellboy, nunca en mi santo juicio me habían dicho algo parecido. Desvié la vista y comí lo poco que quedaba del helado, ella solo soltó una risita pero no quise mirar por el color de mi cara.

Unos minutos más vimos al final del pasillo al capitán sentado en la sala de espera, fue ahí donde aproveché el momento.

-Sarah –La llamé- ¿Puedes avisarle al cap que ya terminamos de comer? Es que tengo que ir al baño –Ella asintió y se fue al donde él mientras yo entraba donde estaba el baño de varones. Por mi suerte no había nadie, así que pude soltarme sin problemas- ¡Buuaahh! –Suspiré como si me hubiese aguantado todo un día hablar. Realmente no tenía ganas de ir al baño, pero para no salir tan rápido me fui a mojarla cabeza por completa, tenía el pelo corto, y aun más gracias a Alice, así que me importaba un rábano si me mojaba entero, si al final se me secaba en un dos por tres. Pero esta podría ser la primera vez que me daba miedo ir al baño.

-Estas a gusto con esto ¿Verdad, Lowell? –Preguntó alguien bien conocido para mí, me pareció extraño no haber sentido no poder controlar mi cuerpo como la última vez o escucharlo cuando cerraba mis ojos, eso me perecía extraño.

-"¿Y tu donde rayos te metiste?" –Me dije mirando de reojo a los lados, realmente no sabía hacia dónde mirar.

-¿Nunca te han dicho que no se debe responder una pregunta con otra pregunta, Lowell? –Dijo nuevamente.

-"Un segundo, si me escuchaste significa que…" –Levanté mi vista hacia el espejo y lo noté, no a él realmente, no era un lobo blanco sino mi mismo reflejo pero con una sonrisa media demoniaca, de dientes más afilados que los míos, una de medio lado y mis ojos brillaban, pero solo yo notaria el cambio en ellos. Mi iris negro estaba más grande, al igual que esa media línea por medio de lo rojo y la pupila dilató. Verdaderamente ése no era yo.

-Claro que te escucho, fuerte y claro, Lowell. Estoy dentro de ti ¿O acaso creas que era…?

-"¿Un producto de mi imaginación? Por supuesto que lo eres, Gekko Kai"

-¡Cállate, Sordo! –Me impresión su cambio brusco de tono, se notaba que estaba enojado, en el reflejo se notaba su rostro de enfado- ¡Eres igual de terco que tu abuelo e incrédulo que tu madre cuando me vio por primera vez!

-"Espera… entonces lo que dijo Jacobs…"

-Claro –Cambió algo su tono- Yo soy eso que pasa a través de los "Moon", como le dicen ustedes a su pequeña familia, y ante que lo pienses, sí tu madre me conoció al igual que tu abuelo, ustedes son los únicos tres de su tonta familia que lograron verme. Con tu abuelo no pude controlarlo porque aun era débil y con tu madre me era más difícil al ser la primera mujer de la familia, tu abuelo tenía que ser tan idiota de casarse con una impura que le diera unos mellizos, siempre en los Moon nacía un hombre y tenía que salir tu madre, una mujer, fueron los peores años de mi vida al estar tanto tiempo viendo a través de sus ojos –Dio una pausa de repugnancia al recordarse de aquellos días- Pero por suerte tu eres de mente débil, lo suficiente como para controlarte a mi antojo, comparando con la estúpida sangre que llevas, tu eres el peor de todos los que me han portado

-"¡Para de insultar a mi familia y a mí, hijo de…!"

-No, no, no –Negaba con el dedo- Recuerda que cuando tú eras pequeño, Lia era igual para mí una madre, así que no insultes a tu propia madre al insultarme a mí, Lowell –Esbozó una sonrisa victoriosa. Yo solo me mantuve en silencio para ver que soltaba ahora- ¿Ahora podrías enojarte tanto como ayer en la tarde como para poder controlarte por lo menos cinco minutos para matar a esa niña que amas tanto y luego te dejo tranquilo? –Preguntó así de directo el desgraciado.

-"¿Estás loco? No lo haré"

-En realidad si lo estoy, pero lo voy a hacer al igual que el regalo que le di a tu abuelito, Lowell. Solo espero que a diferencia de él, tu si me des las gracias ¿Eh, Lowell?

-"¿Regalo?"

-A poco creías que era tan malo como para no ser generoso y ¿Cómo no serlo si en unos meses es tu cumpleaños, Lowell? –Dio nuevamente una pausa- Te digo que sé lo que piensas y para explicarte un poco las cosas te diré algo que no sabes, ni sabías, es que todas las mujeres que se casaban con unos de tus tatarabuelos, o sea, tus tatarabuelas, se morían después del parto, por eso siempre eran hombres pero bueno a tu madre no lo logre hacer, pero al final igual la vino a matar ése tipo, así que todos felices

-"¡Estás muerto!" –Fue ahí cuando recordé. Cerré mis ojos y cuando logré ver el primer objeto blanco di un combo a todo lo que pude botando al imbécil de Gekko Kai- ¡Mira, idiota! ¡Puedes insulta todo el tiempo que quieras a mí, mi abuelo, bisabuelo, tatarabuelo o tataratatarabuelo, me da igual! ¡Pero a mi mamá, quien se atrevió a recibir dos balas por mí, me la dejas en paz, hijo de puta! –Comencé a patearlo sin compasión, estaba más que enojado- ¡Y me da igual lo que digas, yo te digo hijo de puta si quiero, ella no es tu madre es la mía! ¡Así que bórrate eso de tu estúpida cabeza ¿Me oíste, tarado?!

-Como quieras… -De un segundo a otro desapareció dejándome tambaleando por una patada que no logré darle- Pero recuerda –Escuché eso como un susurro cerca de mi oído- Todos tus recuerdos están en mi cabeza, así que si quieres que borre a tu mamá de mi cabeza, puedes decirle "bye bye" a todos los recuerdos que tengas de ella para siempre –Terminó y yo por auto reacción me alejé, pero comencé a sentir ése dolor en los ojos nuevamente, entonces los abrí. En el reflejo él seguía ahí como antes pero al verme a mí fue diferente. Tenía un pequeño dolor en la parte central de la espalda, mi antebrazo derecho y la parte delantera, justamente donde ahora le estaba brotando unas líneas de fuego en forma de las heridas que tenía en ese entonces.

-¡Lowell! –Escuché la voz de Sarah llamarme desde la puerta, no me moví y ella se acercó rápido para tomarme de los hombros- ¡¿Qué intentas hacer?! –Se refería al fuego, al parecer ella no me había visto ayer en llamas. Pero antes que intentase de hacer algo, las llamas desaparecieron, borrando las cicatrices que antes tenía- ¿Qué fue eso? –Preguntó algo asustada.

-Sal de aquí… -Dije con una respiración acelerada, sí ella estaba aquí no iba a ser nada bueno. Retrocedí, soltándome de su agarre, hasta chocar con la pared.

-Perfecto… -Susurró Gekko Kai. Mis antebrazos de encendieron y ahora también de mis pies a mis rodillas, pero no por completos, sino que formaban unas líneas. Antes de que me abalanzase sobre Sarah, me senté y tomé mi cabeza entre mis manos- ¡Deja de detener lo inevitable, Lowell! –Gritó algo enfadado. Aun así, no logró tomar control de mi cuerpo pero si de mi mente. Un fuerte sonido que solo lograba escuchar yo comenzó a sonar, un sonido bastante doloroso para mi gusto.

-Detenlo… -Las lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas sin control- ¡Por favor, detén ése sonido! –Le grité a Sarah, sabía que no podía ayudarme y mucho menos que entendiese a que sonido me refería, pero estaba desesperado y no sabía qué hacer. No quería cerrar los ojos para encontrarme con ése idiota, pero me dolía la vista. Ella se agachó en frente mío, trataba de deparar mis manos de mi cabeza, pero yo no quería, era una de las cosas que lograba retener el dolor. Cuando lo logró, me tomó del mentón y junto nuestros labios en un cálido beso. Sorpresivamente para mí, estaba funcionando, el sonido comenzaba a disminuir, aunque algo del dolor continuaba. Por la sorpresa de ello mis ojos de abrieron completos, pero razoné bien lo que pasaba y cerré los ojos, tomé su rostro con mis manos para tratar de retrasar esa separación un poco más. Pero después de unos segundos eso fue inevitable. El dolor, al igual que esas llamas, habían cesado. Ambos no quedamos viendo igualmente de sonrojados hasta que el capitán, que al parecer estaba ahí hace tiempo, nos hizo despertar de ése trance.

-Será mejor que nos vayamos, niños –Dijo antes de salir.

Ambos desviamos la vista y nos levantamos para seguirlo para afuera del hospital, ninguno de los dos nos mirábamos, sabía que ella, al igual que yo, tenía vergüenza por eso, pero eso no quiere decir que yo esté arrepentido de ello. De seguro que ése día fue uno de locos para mí.


Okey, eso fue el raro resultado de quedarme hasta la madrugada escribiendo jajajaj Como dije antes planeo subirlo cada semana, si es que puedo, pero cuando llegue a los cuatro reviews, algo que se me repite constantemente lo subo.

FireFox9765: En primera, juro que cuando leí tu review me puse como un loco histérico gritando y corriendo en círculos, nunca en mi santa vida me esperé eso. Realmente muchas gracias por tu review

PaoSkipp y BRANDON369: Gracias a ambos, aun ustedes tres son los que más se percataron por la "transformación" así que gracias, eso me alaga

(Solo leer Blauer, próximo, lenguaje obsceno y... neh, que solo lea ella)

Blauer S.R.: ¡Por la chucha! ¡Mirda, para de Spoilear, que si lo haces de nuevo te reporto de alguna forma! y gracias Blau, me alegró todo hasta lo de gramática... no sé que es eso .-. (listo)

Dejen review, por favor, que mientras más dejan, más feliz me pongo :D

Y muy bien, nos veremos en el siguiente capítulo de LO'D, adiós.

Ray Out