Hola a todos, después de bastante tiempo volví con un nuevo capítulo, el cual me tomó mucho tiempo xD Lamento lo largo, si tienen mareos por el capítulo, no me hago responsable.

¿Disfruten?


8.- Contenedor o Amigo

Agitó la cabeza, tratando de desconcentrarse. Ya no había herida, ni me dolía, de qué preocuparse. Aunque de igual forma se le notó en el rostro la curiosidad que tenía.

Se levantó y caminó hacia una caza negra con detalles rojos, que tenía una forma muy peculiar. Me afirmé de su pecho y se agarró de las alas, para llegar a la cabina. Al abrirla, se metió conmigo y me dejó en la silla un momento. Su mirada era perdida, no podría saber como definir lo que expresaba, era algo extraño. Salió de la nave de un salto y amortiguó su caído al agacharse. Corrió hacia una gran mesa, que parecía una de trabajo, tomó unos rollos y sin mucha delicadeza, arrancó un plano que estaba enganchado y con una lámpara apuntándole.

Volvió a subir, aunque esta vez de una forma más rápida y ágil que la vez anterior. Tuve que salirme de donde estaba, que por poco me pega sin intención. Dejó lo que cargaba en el asiento de atrás y desfundó una blaster.

-Sin Lowell aquí, ya no vale la pena dejar su trabajo a los ojos ajenos... -Susurró segundos antes de soltar el gatillo. La bala chocó contra la punta de la mesa, tomando en llamas los papeles restantes que estaban esparcidos.

La cabina se cerró, pero de igual forma continué mirando hacia la mesa hasta que mi tío me sacó del duro vidrio.

Me dejó en sus piernas, se colocó el cinturón y prendió la nave. Pareciera que estuviera despertando de una pesadilla, pero la pesadilla era real, Nada se iba a borrar. Me sentía abatido y triste, no encontré otro refugio que no fuera el pecho de él.

A través de la cabina se vio como se elevaba la compuerta del hangar y el vidrio se llenaba de gotas de la fuerte lluvia. La nave comenzó a elevarse, saliendo del hangar. Para poder elevarse más tuvo que dar una vuelta alrededor del lugar, notándose así una clase de castillo a la izquierda, donde de él se formaban unas grandes llamas que luchaban por mantenerse con la fuerte lluvia. La nave se elevó más dando más oscuridad y destacando las luces del tablero de comando.

-Tranquilo... -Murmuró, aunque parecía que se lo decía más a sí mismo. Trató de formar un tipo de abrazo con un sólo brazo, donde colocó su mano en mi nuca entrelazando los dedos con mi pelo- ...Ya todo pasó... -Tenía razón en ello, ya todo debía de quedarse atrás.

Me acurruqué más en su pecho y traté de conciliar el sueño que por la adrenalina, se me había olvidado que era de madrugada. En un par de minutos lo logré, los ojos me comenzaron a pesar. Unas pequeñas líneas de lágrimas se escurrieron a los costados de mis ojos, era probable que sólo se salieran para vaciarlo todo.


-¡Vamos, apresúrate!

Con un esfuerzo casi descomunal subí la cuesta de la montaña, Una avalancha de grandes criaturas cafés pasó donde yo casi me quedo. Ambos suspiramos de alivio y nos echamos con gusto en la fría nieve.

-Me diste un gran susto -Susurró ella con una ligera sonrisa.

-Lo siento, pero no te vayas corriendo así, no sabes cuánto me cuesta seguirte el paso -Miré a la izquierda, notando que ya no estaba. Una gota corrió por mi sien- Ay, Krys... -Me levanté y comencé a trotar por el camino molido que habían dejado esas criaturas- ¡Espérame!

Traté de correr donde ella, pero era más rápida que la cresta. Se detuvo un momento, donde la logré alcanzar. Miró al rededor mientras yo jadeaba, apoyando en mis rodillas. El sendero estaba dividido en tres; a la derecha un camino hacia una clase de terreno con nieve, al frente un camino que tenía una cuesta hacia arriba con nieve y a la izquierda, vaya maravilla, una cueva sin nieve.

-Por donde... -Pensó en voy alta.

-Yo... voto... por... la... cueva -Dije entre jadeos. Caminé lento hacia la dichosa cueva pero ella no pensaba ir por allí, así que tomó la parte de atrás de mi camiseta y me arrastró hacia el lado contrario.

-Me parece que será mucho mejor por aquí

-¿Para qué esforzarme? -Susurré cabizbajo.

De repente se detuvo de arrastrarme y se quedó allí parada. Extrañado volteé a ver y me encontré con algo atemorizante, una de ésas criatura, un tipo de mamut o mastodonte, ésos de los que se dudan su existencia.

Rápidamente me levanté y me coloqué frente a ella. El cuadrúpedo se levantó en sus dos patas traseras, como sí avisara que iba a atacar y, al tocar suelo, comenzó a correr. Para poder tomar mejor ventaja de ésto, ambos nos separamos y corrimos en diferentes direcciones. Por algún motivo prefirió perseguirla a ella, así que tuve que dar una vuelta y comenzar a perseguirlo a él.

Zigzagueaba tanto ella, que daba algo de pena ver a la gran criatura tratar de doblar y no perderla de distancia. Aproveché ésto y me fui derecho hacia él, hasta lograr alcanzarlo a un punto no visible suyo, cerca de su pata delantera. Hubo un momento de tanto zigzagueo, que se acercó lo suficiente a mi como para que yo lograse sostenerse de él. Tenía tanto pelo que era fácil afirmarse de él. Creo que sin intención, ella estaba apunto de encerrarse contra un muro de rocas. Noté lo que estuvo a punto de hacer con su trompa, así que tomé impulso y me interpuse entre ambos, dejándome agarrar. Me alzó hacia sí, mirándome con furia.

Parecía que por un momento me quiso matar con la mirada, hasta que esbozó algo como una sonrisa.

-Hiciste bien, chico -Dijo él.

La quijada de me cayó, ¡¿Sabía hablar?! Me bajó con suavidad y continuó.

-Hiciste bien en tomar el lugar de un amigo cuando más te necesita...


Apreté varias veces los ojos antes de comenzar a abrirlos. Poco me acordaba de lo que ocurrió antes, en aquellos momentos, pero de algo estaba seguro, como que estaba en mi cama (Lo sé por la mancha de sangre con cadáver que dejé en el techo al matar una araña).

-Demonios... -Me quejé al tratar de moverme, mi cuerpo entero me dolía, en especial mis puños, piernas, tronco y cabeza, horrible.

-Con que al fin despiertas

Levanté la vista, más que antes, notando la presencia de Sarah, quien se encontraba sentada en el buro leyendo algún libro.

-Hemos estado turnándonos todo éste tiempo -Opino y volvió la vista al libro.

-¿Dónde están los demás? -Pregunté ya tratando de sentarme.

-Más o menos ahora le toca a Alice cuidarte, pero es probable que siga con los demás almorzando

-Ahm... -Dije, luego pensé un poco lo que dijo y la miré sorprendido- ¿Dijiste almorzando?

-Ehm, sí

Me quedé unos segundos parpadeando, sin dejar de mirarla., pero luego me levanté tan rápido (y alocado), que tuvo que abrazar el libro para que una almohada no se lo llevara volando. Salí de la cama casi de un salto a tomar mi ropa deportiva, pero luego noté un detalle.

-¡¿Como cuánto tiempo dormí?! -Pregunté histérico mientras salían playeras volando del armario (Connor me obligó a guardar mi ropa en el armario en vez de mi maleta, es peor que una esposa).

-A ver, más o menos te desmayaste por las diez y tanto y ya son las una de la tarde. Así que... -Dijo más para sí que para mi- Unas quince horas

-Cinco horas más de lo que acostumbro -Pensaba en voz alta- La clase de educación física no es hasta las cinco, tengo cuatro horas hasta entonces, así que...

-¡Yaaaa, llegué! -Anunció Alice alegre al entrar- ¡Aahh! ¡Por Dios, Lowell, ponte algo! ¡No te exhibas a Sarah en calzoncillos! -Gritó Alice dándose la vuelta.

Claramente me sonrojé, ¡¿Cómo se le ocurre decir éso?!

-¡O-oye, y-yo no...! -Sacudí la cabeza- No tengo tiempo para escusas, pero éso explica el porqué sentía una brisa en las piernas

-¡Ya para de decir tonterías y ponte algo!

-Para de gritar -Dije antes de entrar con las cosas al baño y, tan pronto como entré, salí.

-¿Tiempo record?

-Noup, se me quedó algo -Dije de lo más tranquilo. Pareció que caminé hacia el armario, pero en realidad caminé hacia Alice y le arrebaté la manzana de las manos, encajé mis dientes en ella y me fui al baño.

Pasó casi cuatro minutos y salí con una toalla en la cabeza, la manzana en la boca y ya vestido.

-Igual fue un tiempo record -Comentó Sarah.

-¿Para qué querías la manzana antes de bañarte? -Preguntó perdida y después agregó- En especial mí manzana

-Ehm... -Le di un mordisco y la tomé- pues... ¿Para qué mí pecho huela a manzano?

Alice se pegó en el rostro con la palma y Sarah se rió. Coloqué mis manos en mi cabeza y sacudí la toalla para termina de secar mi corto pelo.

-Volviendo a la cordura, ¿Por qué rayos estaba casi desnudo?

Ambas suspiraron. Sarah sacó una bolsa, de entre la cama y el buro, y botó la ropa sobre la mesita de centro. Al sentarme a lo indio noté que se formó un montículo de cenizas entre la ropas, algo muy extraño.

-La mayoría de la ceniza se encontraba en tus botas -Dijo Sarah-, es probable que sean tus calcetines -Tomó lo que antes eran mis pantalones- Aunque tienes nuevos shorts

-Ah... -Me quedé sumido en mis pensamientos. Sentía que tenía que apurarme en ésto y ver las cosas rápidamente, pero pensé que no quería perder más de mi ropa de invierno y tener más de verano con tantos recortes.

-¿Qué es lo que tanto piensas, Sherlock? -Dijo bromista Alice por como coloqué mi mano al estar pensando.

-En que voy a tener que correr con botas más tarde, Watson -Respondí sin mucha normalidad en mi tono. Tomé la bolsa y volví a guardar la ceniza con las ropas, sin tirar nada al suelo.

Ya había terminado cuando llegó mis otros compañeros de cuarto a completar el grupito, donde ése mismo momento me cambiaba las zapatillas a mis botas típicas de combate (Dato curioso, odio cualquier calzado que no sean botas de combate. No entiendo como les es cómodo a ustedes)

-Necesito que me cuenten lo ocurrido desde su punto de vista -Dije sin rodeos a las cosas.

Los chicos me miraron raro, las chicas se sentaron al igual que yo. Ambos menores del grupo atinaron en completar el círculo alrededor de la mesita, pero fue Connor el que sacó unos refrescos en lata del mini refrigerador antes de sentarse.

-Bueno -Dijo Alice-, yo comienzo...


Flashback

POV Alice

Después de que Lowell y Connor entrarán, los tres nos quedamos esperando sentados a fuera, pues bueno, viendo cuanto iban a durar.

-No creo que duren mucho -Dijo mi hermano- Connor no va a soportar tanta oscuridad y a Lowalo no le importa la oscuridad

-Es por ser lobo -Comentó Sarah- Los lobos tenemos una costumbre por la oscuridad

-¿Y qué dices sobre las cosas de sí están bajo la luna llena?

-Es sólo un estereotipo, no nos sucede nada

-¿Segura? -Jack se inclinó hacia ella, con su cara de duda.

-¿Acaso quieres averiguarlo contigo de prueba?

Jack se alejó con algo de miedo.

-A mi me parece que van a estar bastante tiempo -Comenté, tratando de volver al tema inicial- Connor no podría soportar la idea de quedar como un cobarde que se va cuando terminan los quince minutos, el quedaría más tiempo, al menos hasta que Lowell se aburra

-Significa que vamos a estar esperando harto rato -Dijo Sarah.

-No lo creo mucho -Opinó Jack de repente. Ambas lo miramos raro, hasta que el apuntó como un hombre de negro se dirigía hasta aquí.

Los tres nos levantamos rápidamente y nos escondimos en el arbusto más cercano que encontramos.

-¿Quién creen que sea? -Susurró Jack.

El tal sujeto volteó donde nosotros y casi sin ser muy agresivas, le tapamos la boca a Jack. En unos segundos simplemente nos ignoro y continuó con abrir la puerta. Después de entrar, pasaron muchos minutos para que saliera, fue donde notamos que le colocó llave y luego se largó.

Fin Flashback


POV Normal

-Un momento -Interrumpió Connor- ¿Alguno supo quién era ése tipo?

-Realmente, no lo sabemos, no se veía mucho -Dijo Sarah antes de darle un sorbo a la Bilz

-Pero sabemos que es un canino -Dijo ésta vez Alice abriendo su lata de juego de naranja- los felinos no tenemos el pelaje tan esponjoso como ustedes

-Aunque su chaqueta de cuero era muy curiosa -Jack elevó la lata en su boca, tratando de tomar el último concho- tenía un uno en un costado que le combinaba súper mal

De repente sentí algo parecido como cuando te atraviesan una lanza, pero se sentía frío y raro. Me quedé pensando unos momentos y me levanté lo más tranquilo de mi lugar, lo único que quería saber era éso, o al menos éso sentía. Los dejé así, lance la lata de Canada Dry vacía sin fallar a su destino y me fui.


El único lugar que encontraba tranquilo y cómodo en ésos momentos era la azotea del edificio de varones, lo sé; no es el mejor lugar.

Me senté, con las piernas cruzadas, en medio del lugar. Estaba tan fuera de sí, que comenzaba a hablar sólo.

-¿Por qué no se puede acabar todo ésto de una maldita vez?, Ya sé quiénes son mis padres y sé que están muertos, no me sirve de nada al final. Hasta tengo que vivir con una criatura dentro de mí de por vida, ya me siento como embarazado... ¿Cuál es la maldita gracia de todo ésto? -Cerré los ojos y traté de relajarme.

¿En qué pensar? ¿Algo bueno, algo triste, algo malo? Ni idea. Siempre que quieres concentrarte en pensar en alguna cosa, piensas en pensar en alguna cosa, más que enredado. No sé qué me dio con pensar en ésos días antes de entrar a la academia, recuerdo que me gustaba mucho estar así. Ver como trabajaba Slippy en algunos inventos, aunque variados les explotaban en la cara, Fox tan alegre al mostrarme varias cosas de los Arwings, aunque me sorprende, ya que el señor Peppy me dijo que había perdido a su padre hace algún tiempo, ahora es cuando tal vez me sienta igual a él. Algo sólo, sin hermanos, sin padres, y el sí puede estar feliz y ¿Por qué yo no?

-Por tu amnesia, tonto... -Susurré frustrado.

Momento después de quedarme así, en silencio, los ojos comenzaron a arderme. Ya sabía lo que significaba. Los abrí y coloqué mi mano frene a mí rostro, se resaltaba el brillo rojo. Con una sonrisa, los volví a cerrar entrando a lo que tal vez sea mi mente.

Estaba todo en blanco, así iba a ser más difícil encontrar a un lobo albino, pero al parecer no. Lo vi tirado en el suelo durmiendo, se notaba cansado y no pensé en despertarlo, anoche si que se pasó con la ayuda, ahora debía descansar. Me senté frente a él, era muy extraño, hasta en sus ropas. Delgadas, como imposibles para cuidarte del frío, pero era color plata, como de ceda, se veían de alguien simple, pero no como de alguien de campo era medieval.

Una sonrisa se le dibujó en los labios, con éso varias dudas se acumulaban en mi cabeza; ¿Qué habrá sido él antes de estar en mi familia?, ¿Habrá tenido una vida antes?, ¿Cómo es que terminó encerrado de generación en generación?... Coloqué los dedos índice y mayor entre sus brazos, para tocar sobre su corazón. Sí palpitaba, pero al segundo latido el lugar blanco cambió por completo. Arriba se encontraba un claro cielo despejado, el suelo cambio a un césped verde vivo y brillante, sin nada muerto, era bastante largo, pero no tanto como el de los pastizales. Había grandes árboles, de lejos apenas se oía el río correr. Era un lugar muy bonito.

Pasó una agradable brisa que trajo a mí olfato una grata sensación acogedora.

-¿Dónde será éste lugar? -Dije al aire.

Realmente intuía que sería Hikari, pero no sé en qué parte con más exactitud.

Me dirigí hacia un árbol no muy lejano y lo subí hasta la copa, no era nada peligrosas las ramas, eran lo suficientemente resistentes.

A los lejos pude notar una cascada de lo máximo unos cinco metros, era grandiosa, mucho más lejos algo como un pueblo con un castillo, sin ningún daño. Todo estaba rodeado por árboles y unos pocos senderos casi no visibles. Mi atención fue tomada por un monte con algo de árboles y más césped, a los pies de éste se encontraba un lago que era rodeado por más árboles. Ése lugar, ya lo había visto...

-No será... -Me tensé, volteé algo inseguro y noté no muy lejos unos cerros y justo frente a mi vista había uno con doble punta- No puede ser...

Era el mismo cerro, bueno ahora noté que era un cerro, que vi en mi sueño, pero también en algún otro lado.

De repente escuché una risa de niños abajo, de curioso bajé hasta la última rama y me colgué de cabeza, sólo sosteniéndome con mis piernas abrazadas a la rama. De entre los troncos vi las siluetas de dos niños, eran dos pequeños lobatos, parecían hermanos mellizos. La niña perseguía al niño, ni idea el porqué. Ambos se detuvieron al notarme, en primera me extrañó que me vieran, pensé que iban a ser como ésos recuerdos cuando te ignoran en vez de quedarte mirando con algo de miedo. La primera en acercárseme fue la pequeña, aunque con algo de nervio.

-Hola, nena -Dije lo más cariñoso o tierno posible.

Su expresión cambió más a de extrañeza al ladear la cabeza así, entonces sonreí de medio lado y se alegró. Extendió su pequeña mano y me tocó la punta de la nariz, un gesto muy familiar para mí, sonrió. Un momento después comenzó a reír entre dientes.

-¿Qué es tan gracioso? -Pregunté, trataba en lo más posible de no asustarle.

-Tienes mis ojos -Dijo alegré.

Me quedé en silencio, no me esperaba éso. Me la quedé mirando un momento, realmente su apariencia me era familiar, hasta que volví a ver sus ojos.

-No puedo creer que seas mí...

-¡Leah, Kai ¿Dónde están?!

Me detuve al escuchar éso, los tres miramos donde antes habían salido los niños y apreció un lobo adulto y albino, aunque me asustó un poco que iba armado, me refiero con una espada en la espalda y una daga en el cinturón. Se acercó y mi primera impresión es que me iba a matar y lo segundo fue que noté su parecido con... Gekko, pero en adulto. Tenía un aire y también tenía los ojos rojos.

-Así que tú eres el hijo de Leah

-Un segundo ¡¿Qué?! -Por la sorpresa dejé de hacer fuerza en mis piernas y me caí de cabeza contra el suelo- ...aauh... -Tome mí cabeza con las manos, como tratando de aminorar el dolor, y me senté con algo de dificultad- Ayayayay... ¿Cómo es posible que me duela en mí propia mente?

-Éso es porque ésta no es tu mente -Dijo el adulto. Me ofreció la mano y la tomé- Es muy complicado que cualquiera entre a su mente de ésta forma, tu pudiste sólo porque hay dos almas dentro de ti

-Creo que ya me a entrado más información de lo normal al cerebro -Me rasqué la cabeza- ¿Y se supone que tu eres...?

-Tú abuelo materno -Respondió y empezó a caminar con ambos niños persiguiéndolo.

-Entonces -Me apuré para alcanzarlo-, tu eres de quien habla Gekko

-Exacto

-¿Y qué haces aquí? Digo, en su mente, pues según entiendo, él te odia

-Éso, hijo, es porque ésta es mi esencia, parte de mí alma -Comenzó a explicar- Al igual que su alma está encerrada en nuestra familia, parte de la familia queda conectada con su alma en esencias, somos como pequeñas partes de la persona real

-¿Éso significa que los Moon están todos por algún lado del bosque? -Pregunté.

-En realidad no, sólo algunos -Dijo algo triste- Yo no he encontrado a mi padre en todo éste tiempo aquí, tal vez sea porque no fue tan buena persona en su vida

En éso, mi mamá de niña me tiró del pantalón y tuve que detenerme a cargarla, suerte que no era tan grande.

-Y, ¿Ella también está aquí o es un simple recuerdo de niña? -Ésta vez pregunté algo nervioso, no quería escuchar un no.

-Sí y no -Se agachó a cargar al que creo es mi tío.

Involuntariamente se me volvió la cara de póker, de igual forma dijo no en la frase.

-La niña que tienes cargada en tus brazos sí los es, sólo que al tener tres años no sabe ni que fue mamá -Sonrió medio irónico- Pero creo que aunque recorras todo nuestro terreno, o además el del reino del sol, no la encontrarás. Su esencia no entró en ti, ella murió después de que te fuiste, sí hubiera echo la transferencia al morir tal vez la habrías encontrado a ella en vez de a mi

Ciertamente me era raro hablar con quien se supone que es mi abuelo muerto, pero él es el único que me ha explicado mejor que nadie. Sólo se me pasó que en un principio le falte el respeto al hablarle sin el "usted" de respeto.

-Sinceramente aunque entienda algunas cosas, otras dudas aparecen, como una tal transferencia o el reino del sol, ¿En cuál reino se supone que estoy?

-Jeje, son muchas preguntas a la vez -Se aclaró la garganta- La transferencia es realmente cuando pasamos el alma del chico a la de nuestro hijo, antes era un tal ritual de la entrega del trono, pero realmente sólo hacíamos éso jajaja -Se calmó un poco después de la risa- Es probable que lo hayan echo cuando tu no lo notaste, pero es necesario hacerlo -Mi abuelo se agachó a mi altura y me tomó de los hombros. Mi mamá enterró su rostro en mí cuello y yo la cargué con más fuerza, no quería soltarla por nada- Mira, hijo. Puede que pienses que es un infierno la vida por vivir con él, pero tu vida sería más un infierno sí el no estuviera contigo. El chico es bueno, aunque vivir casi inmortal en diferentes vidas realmente estresa, dale una oportunidad. Él es el único en tu vida que te puede entender, no lo vuelvas tu enemigo...

Como si fueran pequeños papeles de colores, el bosque al igual que parte de ellos, comenzó a desprenderse e irse flotando. Bajó al niño y mi mamá comenzó a moverse para que la bajara.

-Ya se está despertando -Miró a los niños, de inmediato mi tío Kai comenzó a correr y mi mamá lo persiguió, como antes. Volteó a verme con media sonrisa y me revolvió el pelo- Cuídate, ¿Sí? -Se levantó y persiguió a ambos niños.

Me quedé unos segundos quieto y luego volteé a verlos con una sonrisa.

-Adiós, abuelo

El lugar, al igual que ellos, terminó de desprenderse, volviéndose completamente blanco de nuevo.

Miré donde se supone que dejé a Gekko y estaba bastante lejos ¡Rayos! Sí que caminamos lejos. Comencé a trotar donde él, que se encontraba apenas estirando. Llegué y ofrecí la mano, me la miró con duda pero de igual forma me la aceptó.

-¿Y tú qué haces aquí? -Dijo medio enojado. Aunque había dormido más que yo, se le notaba la cara de cansado con tales ojeras.

-Nada, sólo quería preguntarte algo -Excusé, sólo esperaba que no supiera lo que pienso en estos momentos.

-¿Y qué será? -Dijo con un tono de "no me importa de cualquier forma".

-En primera, ¿Supiste a quién se refería el profesor Álex con quién tenía el libro Harakiri?

-Fácil, la niña que conociste al sentarte en tu primer día fue Alice

-Lo sospechaba

-No mientas, ni pensaste en alguien -Se rió, parecía que el humor de viejo amargado de le iba- La siguiente -Bueno, ya no.

Ésta vez sonreí con picardía, quería saber cómo reaccionaría a ésto.

-¿Y por qué estabas soñando con Hikari?

Abrió los ojos como plato y se volteó simulando un enojo.

-Es algo inevitable soñar donde has vivido la mayoría del tiempo -Masculló con rabia.

-Sí quieres puedes hablarme de ello -Ofrecí con total sinceridad.

No dijo nada, sólo dignó a bajar la cabeza.

-Será mejor que vayas a clases... -Dijo algo bajo, pero lo suficientemente alto para escucharlo.

Por mi parte me hubiera quedado esperando allí, pero no hay que poner pie donde no se debe, pues es su problema, él es quien debe dar la última palabra al asunto.

Al abrir los ojos, casi me da un ataque cardíaco.

-¡Gaahh! -Me fui hacia tras, hasta golpearme la cabeza con el suelo.

-¡Lo siento! -Se disculpó Sarah muy apenada.

Me levanté y quedé frente a ella sin saber qué decir. Los nervios hacían alterar la velocidad de mi circulación, la voz no me salía de nada. Se sentía horrible sentir alto por alguien, no poder ni hablar.

-Cre-creo que ya me-me debería ir -Caminé hacia la puerta, pero me detuvo su mano afirmando mi brazo. Mi corazón golpeaba mi pecho tan fuerte, que sentía su retumbar hasta en mis oídos. La miré con nervio.

-Te ves tenso, sí quieres puedes hablarlo conmigo

Me quedé callado, realmente me daba nervios hablar de cosas personales. Pero tal vez hablar funcione con Gekko, sí yo puedo decir lo que me acompleja, quizás a él le de más confianza decírmelo a mi.

-Es algo larga -Advertí tratando de desviar la vista de sus ojos.

-Y caminando de aquí hasta la cafetería igual -Dijo con una sonrisa, pasó a mi lado, entrando por la puerta ella primero- Tienes que comer algo, dicen que el entrenador no está de buenas, así que hay que tener la mayor energía posible

-"Presiento que sí me la juego, no me decepcionaré de lo que diga o haga ahora en adelante" -Pensé sin sacar la vista de ella. Sonreí de medio lado y resoplé entre dientes, de seguro que ella era el lado positivo de mi vida en éste infierno que es Corneria. Caminé rápido a adelantarme de donde me encontraba y colocarme a su lado. Puse mi mano en el mentón y elevé la vista al techo- Bueno, se podría decir que me acomplejo desde el 3 de diciembre del año pasado, recuerdo que desperté en el hospital desesperado. No sabía quién era, ni qué hacer. Tuve que vivir con unos extraños así por unos siete meses antes de tener que quedarme en otro lugar sólo, realmente no da mucho ánimo ni de hacer las cosas vivir así. Lo que más quería en ése tiempo era conocer a mis padres y estar con ellos, al menos ellos sí me aceptarían

-Fue aquí donde obtuve la respuesta de ellos, gracias igual a un gran y listo chico de aquí -Di una pequeña pausa para ver sí él estaba por aquí, ya que estábamos en mi piso, pero nada- Solo sé decir que no eran lo que esperaba, en realidad mucho mejor de lo que imaginaba... -Callé un momento, comencé a sentir ése sentimiento de idiotez al estar dando pena a alguien más.

-¿Entonces? -Preguntó un tiempo después, tratando de traerme de nuevo a tierra firme.

-La vida se los llevó como el viento a las semillas de los dientes de león -Ambos quedamos en silencio, pero una risa mía lo rompió- Sinceramente, creo que soy de los más insensibles que han pisado tierra firme. Cuando lo supe, no me sentí triste o mal, solo decepcionado. Je, creo tener amnesia sirve de algo, no recuerdo su cariño, así que no sufro dolor -Realmente ya perdí la cuenta de cuantas veces me quedé callado, pero era probable que sea la última vez- "así no sufro nada..." -Pensé un poco en esa frase. Una sonrisa ladeada se me dibujó en el rostro- ¿Tu ya almorzaste? -Negó- Entonces mejor no hablemos de boberías y vayamos a comer -Había veces donde lograba tragarme el orgullo y la vergüenza juntos, y ésta fue una de ellas.

Tomé su mano y caminé más rápido, casi arrastrándola.


Era la primera vez que me atrevía a hacer algo así y no fue tan malo. En ése momento nos encontrábamos comiendo unos fideos con salsa, se supone que dan mucha energía, y platicábamos varias cosas.

-Como una vez cuando le cayó una menta en la bebida de su abuelo, de repente comenzó burbujear y le explotó en su cara -Contaba un travesura que tuvimos Connor y yo en la casa de sus padres.

-¿Y quién salió perjudicado?

-Connor me echó la culpa con el general Pepper y terminé castigado

Por mi suerte nadie se encontraba allí, aparte de nosotros, así sin ver como Sarah se reía de mí. Con algo de recelo, la miré mientras bebía la bebida deportiva.

-¿Cómo puede gustarte ésa cosa? -Preguntó ella con asco.

-¿Cómo puede no gustarte la Gatorade? -Respondí con burla mientras tomaba otro sorbo. Esperaba su respuesta pero nunca llegaba- ¿Nunca la has probado? -Y como lo supuse, ella negó.

-Todos me dicen que sabe mal

-Como un sabio me dijo una vez -Coloqué mi mano levemente en el mentón y miré a ningún punto en específico del techo, como todo un filósofo- 'Cree en la mitad de lo que veas y nada de lo que escuches' -Retomé mí compostura normal y agité levemente a un lado la botella. Sé que éso se ve mucho en aquellos que toman vino, pero es una costumbre cuando tengo algo con líquido dentro- Deberías de probarla

Al terminar mí comentario, ella tomó la botella de mí mano y bebió un poco, me dio nervio éso, no soy tan escrupuloso, pero ni siquiera había limpiado la boquilla. La degustaba un tiempo y volvía tomar. La miré con los ojos entrecerrados.

-No te la acabes toda -Comenté más al aire que a ella.

Con una sonrisa sincera dejó la botella frente a mi.

-A todo ésto, ¿Quién te enseñó ésa frase?

-Linterna Verde -Susurré tan bajo, que parecía. Igual era alto patético decir que un superhéroe te... un segundo, no suena para nada patético, sinó más bien infantil... un segundo más, tengo nueve debo ser infantil, otro segundo más, cállate mente.

-¿Quién, Hal Jordan o Alan Scott?

-Realmente no sé bien, el de la liga de la justicia ilimitada no se parecía a -Me detuve a pensar lo que dijo- ¡¿Te sabes los nombres de los dos principales linternas verdes?!

-¿Por qué alguien encuentra tan raro que una chica sepa de superhéroes?

-"En realidad es el hecho es más raro que la chica que te gusta le guste los superhéroes" -Comenté mentalmente mirando hacia un lado. La miré con burla y una sonrisa pícara, dejé los cubiertos sobre la bandeja ya que no los iba a necesitar más- Será porque la mayoría de la niñas creen en superheroínas como Juniper Lee o Kim Posible -Me burlé, en realidad no eran malas ésas series, es solo que no se me ocurrió otras series.

Parecía algo furiosa, así que para desatar sí gran furia y odio comenzó a lanzarme del agua de su vaso.

-¡No me lances agua! -Grité como sí el agua me hiciera algún daño o algo por el estilo. Obviamente no era por ser tan cobarde como el personaje de videojuegos Sonic, pero era divertido dramatizar tonterías.

Tomé mi bandeja rápidamente para dejarla sería del lava plato y alejarme de ella. Cuando ella estuvo al rango preciso, por hacer lo mismo que yo, agarré la regadera y tapando un poco donde salía el agua, la comencé a mojar.

-¡La venganza es dulce! -Grité alegre.

-¡No, detente!

Ambos nos reíamos y, más claro que el agua que nos divertíamos. Ella salió corriendo hacia fuera de la cafetería, lancé la regadera al lava manos y salí a por ella, aunque casi mi caigo con el charco de agua que se formó.

Corrimos por varios lados, era impresionante que ella no se cansara. Pasamos por el lado alto noreste, donde se encontraban los edificios con unas oficinas y la que dicen que es el edificio donde duermen los adultos, sí es que alguna vez duermen. A diferencia de los otros lados, allí se encontraba casi desierto de niños, pero no de adultos.

-¡No me alcanzas!

-¿¡Quieres apostar!?

-¡Veinte créditos a que no me alcanzas!

-¡Cuarenta a que lo hago!

De la nada, apareció el capitán frente, iba tan rápido que no alcanzó a frenar a tiempo y chocó con él. Yo sí alcancé a frenar y sostuve a Sarah antes, pero de igual forma caímos los dos juntos. El capitán Marshall no pareció ni tambalearse, se me vino un rápido 'deja vu', pero no duró mucho cuando noté que él no le ofreció la mano como lo hizo conmigo.

-Lo lamentamos -Dije por decir solamente.

No pareció importarle mucho ya que se nos quedó mirando un momento y luego continuó su trayecto.

Le quedamos mirando un momento mientras caminaba.

-Je, creo que me debes veinte créditos -Comenté sin quitarle la vista al adulto.

-No se vale -Dijo igual.

Como cosa de magia, ambos nos miramos al mismo tiempo. Nuestros rostros se encontraban tan cerca que cada pelo de mi cuerpo se erizó, aún más porque se encontraba sentada entre mis piernas y mis brazos la rodeaban, apegándola a mi pecho.

Nos separamos de lo más rápido y nos intercambiamos un bajo 'perdón'. Vaya que justo me pasaban cosas vergonzosas con ella.

Desvié la vista con la vergüenza en un sonrojo y noté al capitán y fue cuando el foco se me prendió.

-Espera aquí -Le dije a Sarah al momento de correr donde él. Más o menos me detuve a la mitad de distancia entre él y Sarah, que igual no era ni tan poco- ¡Oiga, Capitán! -Se volteó donde mi. Tomé aire y dicté cada silaba- ¡Ge-kko-Kai! -No pareció reaccionar en nada, se volteó y se fue- "Tal y como pensé" -Volví donde Sarah a paso rápido.

-¿Qué se supone que es...? -Se detuvo ya que la interrumpí y no me detuve.

-Te cuento de camino -Dije algo cortante.

Quizás le entró curiosidad, por éso debió de seguirme.

Me dirigí hacia el edificio donde trabajaban los adultos, en especial la del director Salvatore. Era un edificio súper raro. Era grande y tenía una pasillos fuera, en forma de caracol donde tenías que girar todo el rato para llegar al último piso y al final la oficina del director. Sinceramente parecía un juego de dieciséis bits, que raro.

-¿Crees en las ánimas? -Pregunté mientas caminábamos por los grandes pasillos.

-Más o menos

-¿Me creerías sí te contara que conozco una? O mejor dicho uno

-¿Debería de no creerte?

-Ehm, bueno no -Realmente me mareaban ésas preguntas, al final era raro responder al en negación para una pregunta en negación y ¡Gah! Al diablo. Sacudí mi cabeza y me coloqué serio de nuevo- Resumiendo y con lo que yo entiendo, por varios años la familia de mi madre a portado un tipo de chico demonio o algo por el estilo. El caso es que el capitán me dijo la otra vez que sí pronunciaba su nombre, el del chico, algo malo pasaría y como tu lo has visto, el capitán Marshall no se movió ni un pelo. Y ayer con Connor vimos un robot idéntico a él, es muy probable que el no sea el capitán

-Entonces, ¿Cada vez que te salía fuego es gracias a ése chico?

-Es probable -Dije ya más tranquilo, ¡Al fin se lo había dicho a alguien! Aunque fuera así de rápido. Me entró un extraño presentimiento y la miré, notando que me veía fijamente- ¿Qué sucede?

-Es solo que me gusta como se te pusieron de brillosos los ojos -Comentó un momento después con una amplia sonrisa.

Llevé la mano frente mí rostro para asegurarme de ello y sí, se me volvieron brillosos. Miré un poco al suelo y luego a ella, fue ahí donde me fijé más en sus ojos. Sí yo creía que los míos eran raros, los suyos aún más. O tenía una gemela por aquí o en realidad sus ojos cambiaron de tonalidad.

-A mi igual me gustan los tuyos -Susurré algo apenado. Pareció escucharme y me coloqué bien colorado, así que solo me dio una linda sonrisa.

Subíamos el primer peldaño hacia el último piso, y fue ahí donde logré ver quién estaba tras nosotros. Tomé su mano y caminé aún más rápido.

-Ahora entiendo a que te referías con el humor del entrenador -mi comentario provocó que iba mirase hacia atrás, viendo como el entrenador venía furioso y muy probablemente a despertarse con el director- Hay que llegar antes que él

Varias veces he tenido planes muy bueno, sí, estoy algo arrogante, pero el que se me vino al ver el muro, es uno de los más locos que he tenido. Al subir la escalera fui hacia el otro lado, donde estaba el muro sin ventanas ni nada. Me coloqué apegado a la pared, dándole la espalda a ésta y puse mis manos juntas. Era un obvio 'pisa-pies', así que al acercárseme me agaché y la levanté para que llegue a la parte alta. Cuando terminó de escalar en mi y subir, me alejé del muro, para tomar distancia, y corrí contra la pared. Un segundo antes de chocar con el muro, me di un impulso con la parte delantera del pie izquierdo y el otro lo encajé en la pared y luego hice lo mismo turnando cada pie hasta llegar arriba.

-¿¡Cómo hiciste éso!? -Exclamó asombrada.

-Ni idea -Solté en un suspiro. Me senté y miré mis antebrazos, se notaba un poco de entre mi pelaje el brillo de ésas marcas, pero con la cerámica del suelo la luz del sol resaltaba mucho más- Vamos -Dije al sentir un presentimiento.

Lo extraño de éste techo a los otros era que tenía unos grandes y gruesos fierros entrecruzados que sostenían una gran placa media torcida, para que le lluvia no fallera por sus pasillos y taparlos del sol, que egoístas. Pero ahora no alegaba de ello, ya que comencé a odiar que estuvieran, pues en más de una ocasión choqué con alguno. Fue cuando me golpeé la cabeza con uno me aburrí.

-¿Cómo es que lo haces con tanta facilidad? -Le pregunté a Sarah mientras me sobaba la frente.

-Solo es dejarse llevar -Respondió como sí nada.

-Claro, como sí fuera tan fácil -Farfullé entre dientes.

-Te ayudo, sí quieres -Oí la voz del tan oportuno Gekko.

-Je, ya estaba esperando el momento de tu aparición -me burlé, andaba con ganas de molestar a alguien.

-Sí te vas a poner así, no te ayudo en nada

-Bueno, bueno, pero ¿Cómo me ayudarás y cómo sabré que la atacarás?

-Descuida, yo no soy alguien que ataque por la espalda, la dejo viva, al menos por un tiempo -Respondió como sí me hiciese un favor, claro que lo sería sí no implicara matar a alguien- Y creo que ya debiste de notar que logras hacer cosas sorprendentes gracias a mí

-*Tos* Engreído... -Dije a lo bajo- Pero subir una pared no lo hace sorprendente

-Déjame controlar parte de tu cuerpo y te enseño qué más puedes hacer

Dudé un poco, claro que sería como hacer un pacto con el diablo (que irónico sonó éso). Pero era mejor seguir el consejo de mi abuelo, ¿cierto? Tengo que hacerme su amigo para poder usar el poder o lograr recordar.

-De acuerdo -Y en cuanto pronuncié ésas palabras, por inercia, doblé un poco las piernas y los brazos en posición de ataque, algo medio salvaje. Ya que estábamos en un lugar más oscuro, por el tonto techo, logré notar un gran círculo con garabatos que no entendí mucho que parecía que lo formaba unas pequeñas llamas. Los brazos brillaron, por suerte no se encendieron

-¡Grandioso, ¿Ésto puedo hacer?!

-No, ésto puedes hacer -Dijo con algo de orgullo, creo. Perdí la sensibilidad de mí cuerpo y comenzó a correr, lo único que podía hacer era mirar.

Muy hábilmente evadió a roce los pilares. Pero cuando note que había uno casi imposible de pasar, cerré los ojos antes del choque. Caí sentado en lo que era la mente de Gekko. Ya no era nada blanco en ambiente, sino, gris cuadriculado con líneas rojas y unas llamitas flotando por el fondo, ése que parecía no tener fin. Él se encontraba de pie a mi lado con los brazos estirados hacia arriba. El mismo círculo dibujado en el suelo, de sus manos salían líneas de fuego. El lugar parecía...

-Es como una sala de comando -Dije sin realmente esperar una respuesta de parte de él, parecía muy concentrado.

-Es una sala de comando -Afirmó. Bueno retiro lo dicho antes- Así puedo manejar cada parte de tu cuerpo

Llevé mis vista donde el miraba y note la imagen que debería de estar frente a mí, físicamente. Pareció saltar por uno de los agujeros de entre los palos y al caer dio una rueda, para continuar corriendo.

-Ahora sí tienes que decirme cómo hiciste éso -Escuché la vos de Sarah como en un sueño.

Lo miré para saber qué hacer. Me hizo una seña a que ponga la mano en el círculo, era como poner las manos el fuego, literalmente, pero tenía que tener confianza. La coloqué, sin quemarme al parecer.

-Em... pues... -Por un momento no supe que decir o sí realmente me estaba escuchando. Lo volví a mirar de reojo y sonreí- Me lo ha enseñado un amigo

Me miró sorprendido, no pareció esperarse algo así. Se le formó algo parecido a una sonrisa y continuó manejando mí cuerpo.

Al llegar al final del techo se asomó, lo más discreto posible, viendo que el entrenador estaba por entrar, descartando totalmente entrar antes que él. Gekko resopló con algo de enojo.

-Será mejor ir por el otro lado -Dijo al voltearse y caminar en dirección contraria.

-Un segundo, ¿A qué otro lado te refieres? -Pregunté con preocupación y un nudo casi en la garganta.

Con una sonrisa burlona me ignoró completamente. Caminó hasta llegar al borde del techo, donde tenía una caída segura de muerte y el desgraciado se deslizó por ella hasta quedar en los bordes de las ventanas de la oficina. El espacio era tan pequeño que un pequeño error y adiós a la vida. Podría arriesgarme a decir que tenía la cara más blanca que un papel al pensar en lo que hizo, ¡Sí se cae, me mata a mi! ¡Estaba demente!

-¿¡Estás loco?! -Susurró Sarah, quien aún continuaba arriba.

-En parte, sí -Respondió burlonamente Gekko. Me entraron unas ganas de levantarme y tomarle del cuello de su chalequito raro, pero sería la idiotez más grande desconcentrarlo- ¿No vas a bajar? -Le preguntó. Hice un esfuerzo sobre natural para no moverme nuevamente, ¡¿Cómo se le ocurre preguntarle ahora a ella?! Ella negó y él se rió burlonamente- ¡Vamos, ¿A caso no confías en mi?!

-No -Respondió secamente ella- Confío en Lowell, no en Gekko

Se le abrieron ampliamente los ojos, parece que nunca pensó en escuchar que alguien decir su nombre al hablarle directamente, que no sea un Moon obviamente.

-Ven, sí caes te sostendré, aunque éso significa caer por ti -Dijimos ambos al mismo tiempo. Realmente no entiendo sí lo dijo para tranquilizarla o pensaba en otra persona cuando lo dijo. Ella de igual forma se negó, aunque estaba muy roja ahora.

-Bueno, como quieras -Dijo finalmente, viviendo a su humor normal hacia ella- Al menos sé de utilidad allí arriba y mira algo -Se asomó ver en la oficina. El director se encontraba en su escritorio sentado de espaldas a las ventanas. Suerte que era viejo y algo sordo como para escuchar el griterío de éste loco.

Iba a regañarlo por comportarse así de mal con Sarah, aunque sabía que me respondería con que de cualquier forma no le agrada, pero el sonido de la puerta abrirse me distrajo e hizo que dejemos de asomarnos tanto.

-Lo lamento señor Salvatore -Se disculpó la secretaria, quien tenía frenado al entrenador lo más posible que tenía en esos momentos-, pero el señor Gold no quiere esperar

-Tranquila, deja que pase -Respondió con calma el viejo primate.

La pobre secretaria suspiró y dejó pasar al furioso del entrenador. Este, sin dejar hablar al director, habló sin rodeos.

-Tengo una queja a un alumno, director -Soltó con desgana.

-¿Cuál alumno y por qué? -Preguntó sin levantar la vista el director. Parecía como sí fuera algo diario ése anuncio.

-Lowell O'Donnell, director -Fue ahí donde me tensé más que nunca. Bueno, yo tampoco lo amaba que digamos, pero ¡¿De donde me sacó mala?! ¡Sí yo no soy tan mala onda con él como a varios profesores!

-¿El joven O'Donnell de primer año? -Preguntó en un tono de extrañeza. Al menos creía que yo no era tan revoltoso- He tenido quejas de él en varias clases, pero sería la primera en deportes, y que yo sepa les toca con usted ésta tarde

-Por ello mismo señor -Ahora era yo el que entendía menos, se supone que tiene que quejarse de mi comportamiento en la clase cuando pase la clase, a menos que lea el futuro- Esta misma tarde me toca con el primer año y uno de los alumnos me ha informado que ése chico no es seguro para la clase -Ése niño me olía a McKlein.

-Explíquese -Ordenó algo confundido.

-Señor, creo que ya está enterado de lo sucesos que hay con ése chico. Pero yo veo la seguridad de mis alumnos por delante y tener a un chico sobre natural sin control pone a mitad o más de la academia en riesgo -Hizo una breve pausa- Sé que no me concierne, pero, por el bien de los niños, sugiero que expulse al alumno O'Donnell de la a academia

Me quedé un momento en silencio ¿Es normal querer lanzarse y matar al tipo que aconseja que te echen del establecimiento? Espero que sí, ¡Porque lo quería descuartizar! El director comenzó a reírse, dejándome a mi extrañado ya que se reía extrañamente raro y al entrenador confuso.

-Lo siento, Gold. Pero todo lo que me has dicho no te sirve de nada -Marcó un botón en su teléfono- Llama a mi hijo, por favor -Le pidió a la secretaria. Sentí que el entrenador estaba por mirar a la ventana, así que me escondí. Tenía duda en cuando mirar, ya que sí me veía directamente estaba frito.

-Yo me encargo -Dijo Gekko. La vista se me oscureció un poco y dos figuras se notaron en un color rojizo con amarillos y naranjo.

-¿Visión de calor? -Le dije. Asintió y yo continué mirando- De lujo

Dejó de mirar hacia la ventana cuando el director volvió a hablar, así que me asomé para que no gaste energía innecesaria.

-En primera, el capitán Marshall se está encargando de cuidar a ese niño, por sí le sucede algo parecido. Por vista de mi hijo, no es nada mal alumno en calificaciones y solo es algo revoltoso, como cualquier otro -Tomó unas hojas, ya que estaba por terminar con él al parecer- Además, por más que le busques la quinta pata al gato para que lo expulse, el General Pepper dejó más que claro que éste niño se queda aquí a como dé lugar

-Pero...

-Lo siento, Gold. Pero aquí lo que diga el General es ley -Dictó su argumento final.

Sí antes el entrenador estaba furia, ahora parecía el gemelo de Satanás ¿A éste que bicho le picó? Que yo recuerde, no le he gastado ninguna broma... creo.

-Director, ya llegó su hijo -Anunció la secretaria por su comunicador.

-Está bien, déjalo que entre

Obviamente todos miramos a la entrada, yo solo esperando ver quien de todos era... Ay, diablos...

-Buenas -Saludó con seriedad... Sí, el profesor Álex, de seguro que se parece más a su mamá- ¿Qué necesitas?

-Que afirmes sí el joven O'Donnell de primer año realmente necesita ser expulsado o no

-No hay ningún motivo para hacer aquello, el chico no es malo, solo es un niño sin ánimos de nada. Además viene de buena familia, en ésta academia bien conocen como era su padre, al menos los genes ayudan con como son -Espera, ¡¿El profesor sabía quién era mi papá?! ¡En realidad, casi todos! Ya los pillé, pero ¿Por qué no me lo decían?

-Ése chico es un demonio, Alexandro -Gritó el entrenador. Esperen, ¿Realmente se llama Alexando? De la cositas que me vengo a enterar aquí... ¡Tenía que recordar que estaba parado al borde de sacarme la cresta!

-Alex para ti, Gold -Corrigió. ¿Cuál es la diferencia?- Y te vuelvo a corregir, ese chico no es un demonio, solo es un contenedor de un alma vagabunda

-Y yo me creeré ése cuentito tuyo ¡Cuando asesiné a cualquier alumno, ahí te quiero ver explicándole eso mismo a los padres del fallecido! -Dijo con rabia, sí antes parecía el gemelo de Satanás, ahora era el mismísimo diablo. Salió del lugar dando un portazo final.

-Y -comenzó a romper el silencio el director, pero no parecía un tono de padre a hijo, era más rato- ¿Qué cuentas Alex?

-Para ti Alexandro -Replicó de nuevo, pero ahora con rabia, se notaba su amor por todo el aire.

-Y yo que pensaba que salió como su mamá, comienza a dar tanto miedo como su padre -Comenté rascándose la nuca. Gekko sólo rió con travesura de niño.

-Bueno, como digas, Alexandro -Dijo ésto último con burla.

-Pero, ¿En serio vas a expulsar al niño o no?

-Claro que no, tu y Marshall están encargados de que no cometa nada malo. Solo hay que mantener su serenidad y listo, solo se altera con la rabia

Sí, claro y ahora estoy dele que rabia con Gekko al lado. Te lo va a creer la abeja de ¡Mie… rcales, está mi lado!

-Entonces continuo con lo mío -Dijo antes de irse a la puerta.

Gekko saltó dentro, a ver sí la maldita abeja se largaba. Nadie lo notó y caminó agachado, con sigilo. Se dirigía a un estante con cajones, quizás con carpetas.

-Je, al menos tu sí saliste bien -Comentó. Me detuve, ¡¿Qué clase de padre le dice eso a un hijo?!

El profesor igual se detuvo, frente a la puerta. Quedó el lugar en un tenue silencio, en ése momento quería devolverme a la ventana lo antes posible, prefiero mil veces estar viendo la altura en la que estoy, que estar con ellos dos.

Gekko no pensaba igual que yo, así que vio los cajones. Miró el de los alumnos de primer grado. Trató de abrirlo, pero estaba con llave. Colocó el pulgar en la cerradura, sentí un calor en ése sector y el cajón se abrió, al parecer lo derritió.

-La o, la o, la o... -Buscó el albino con la vista tan rápida como un bólido- ¡Aquí está! -Sacó un folder amarillo con mi nombre en horizontal, lo raro que estaba mi nombre completo.

Un manotazo se escuchó en el escritorio que hizo que todas las cosas en él saltasen y volvieran a su lugar, y también que casi se le caiga el folder a Gekko. Casi me da medio infarto al escuchar ése golpe, pero más aún ver al profesor Alex enojado, creo que se tocó un punto muy débil entre ellos.

-¡No vuelvas a tocar ése tema! -¿Gritó con furia en los ojos? Era de lo más raro ver furioso a un profesor tan loco como él.

-Vamos, tu muy bien sabes que...

-¡Calla! -Lo tomó del cuello de sus ropas y lo levantó de la silla. Lo acercó a su rostro con fuego saliendo de sus ojos, no literalmente, pero le costó mantenerlo levantado, ya que se quejó de su brazo izquierdo- ¡Te juro que sí vuelves a tocar ése tema, hago que el general Pepper te exilie igual que a mí hermano, a que te pudras allá en Venom! ¡No tienes el derecho a hablar de ninguno de ellos! ¡Nunca estuviste para encontrar a Saru, dejaste a mi hermana morir sin siquiera estar para ella, además de que no hiciste nada por hallar a tu nieto Andrew que después de la muerte de su madre desapareció, y apoyaste a que exilien a mí hermano! ¡Hmp! Suerte que yo no te he necesitado a ti -Lo soltó- No me imagino con qué me habrías apuñalado la espalda

-Pero al menos yo no le disparó mi propio hermano en el pecho

El profe se apretó el hombro izquierdo con fuerza, era por éso que casi nunca lo usaba. Apretó el puño, como sí le fuera a pegar, pero se detuvo con una rápida mirada sobre mí. Yo estaba aterrado, es que realmente daba miedo. Bajó las manos, respiró hondo y se volteó. Y Gekko rápidamente se movió a otro de los cajones, uno que era denominado para los antiguos estudiantes de aquí. Al igual que antes, lo abrió y sacó otra carpeta con la letra 'O'.

-Alabado sea quién pueda entender a simple vista cuál es el verdadero demonio de este lugar... -Fue lo último que dijo antes de salir.

Rápidamente Gekko salió por la ventana, con los folders sostenidos de los colmillos. Saltó con gran facilidad hasta subir al techo. Sarah continuaba allí, parecía algo aburrida.

-Oye tu -Habló él-, ve, sigue al viejo ése, y dile que no se vaya de su oficina

-Podrías decirme por favor -Dijo ella con irritación. Claramente se diferenciaba quien de los dos hablaba, Gekko es bruto y tiene una voz más grave, en comparación a mí.

-Y tú podrías ser más fea para que éste tonto no se enamore, pero por desgracia las cosas son así

Sarah quedó sorprendida por aquellas palabras, con sus ojos ampliamente abiertos. Al mirarla un tiempo no procesé bien lo que dijo, directamente le dijo que me gustaba lo último que quería en el mundo.

-¡¿Pero qué has dicho?! -Me alteré- ¡A-a mi n-no me gusta Sa-Sarah!

-¡Ja! No lo niegues, acepta que te gusta ella, Lowell

-¡Cállate!

Entremedio de nuestro casi asesinato mutuo, ella se fue corriendo, ni idea porqué.

-¡Ves que la arruinaste! -Estaba furia- ¡Se fue a vete tu a saber donde!

-Se fue a hacer lo que le pedí -Respondió con total tranquilidad.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? -Pregunté con desconfianza. El sonrió mostrando sus filosos colmillos.

-Hmp, solo lo sé -Se llevó ambas manos a la nuca y cruzó los pies. Ay no, yo hago ésa posición cuando tengo pensamientos traviesos o estoy algo aburrido- ¿Sabes? Odio cada vez que me gritas, tu voz es media chillona al hacerlo

-Ni hablar de la tuya... -Dije sin importarme mucho. Lo miré y noté una sonrisa de oreja a oreja, mostrando los dientes. Lo acepto, me asusté.

Se acercó repentinamente a mí y me golpeó en la cara con la palma. De inmediato ya no lo vi ni me sentía en aquel lugar, el maldito me echó. Espera, no va a...

-Hay veces en la que hablas demás -Colocó las carpetas bajo mí chaqueta y subió el cierre, saben que uno puede esconder cosas allí- Así que disfruta el paseo, que hay que ir rápido con el viejo éste

-Espera, ¡¿Paseo?! -De un momento a otro, corrió hacia el borde y saltó, sí literalmente saltó. Estábamos en el décimo un piso, gran altura y ¡Solo a éste psicópata se le ocurre tales tonterías!- ¡Gaaahh!...

Aterrado no estaba, la palabra más exacta sería ¡Al borde de un paro cardíaco! Se sentía extraño, aunque era genial la sensación de que pase tanto aire frío por todos lados, que por un momento olvidé que estaba cayendo a muerte segura. Llegaban los últimos metros y ya tocaba tierra firme.

-¡Última para, el pavimento! -Gritó Gekko. Se dio una voltereta hacia delante y se desprendió algo de fuego de mis botas. Al caer de pie, parte de la tierra de quebrantó y se levantó algo de polvo- ¡Wuuuujou! ¡Hace tiempo que no hacía ésto! -Gritó con ánimo, levantando los brazos.

-¡Y será la última! -Grité enojado, bueno realmente sólo era para deshacerme de la adrenalina que aún tenía.

-Claro que no, quiero disfrutar un poco más de ésto de tener un cuerpo -Dijo comenzando a correr. Con ellos último realmente me llegó, sí realmente ha estado tanto tiempo encerrado, ¿Por qué no dejarlo disfrutar un tiempo?

Se movía bastante rápido de lo normal, pero para ser sincero, se sentía genial. Se dirigía hacia el edificio de niños, subió rápidamente las escaleras hacia la sexta planta. Antes de llegar al pasillo de mí cuarto, se detuvo en seco. Quedó su mirada fija en uno de los pasillos y volvió a pronunciar ése nombre extraño, 'Zant'. Pasó unos segundos y luego reaccionó en continuar. Al llegar, tocó la puerta como un desesperado, hasta que Jack le abrió. Entró casi votándolo y fue a mí cama.

-Podías entrar con tu llave, Lowalo -Habló el único ser en el mundo que me llama así. Ambos estaban con sus ropas deportivas, y yo soy el único idiota que va a correr con botas.

-Se me queda la llave -Se excusó. Ambos me miraron extrañados.

-¿Qué le pasa a tu voz? -Preguntó Connor al asomarse de su computadora.

-¿Qué? -Gekko comenzó a fingir que tosía y luego hablé yo.

-Solo es algo en la garganta -Inventé. Levanté el colchón, escondí rápidamente los folders y volví a colocarlo en su lugar, aunque quedó toda desordenada luego la arreglaba. Escuché un "clic" de cámara y levanté la vista, donde estaba Jack con su celular en alto- ¿Qué crees que haces?

-Tengo que guardar ésto, no se ve alguien con poderes todos los días -Dijo emocionado.

-Ehh... Jack, lo ves todos los días

-¡No rompas la ilusión, Connor!

Ya estaba perdiendo algo de tiempo tratando de entender su discusión, decían puras tonterías, luego de un tiempo yo solo los ignoré y busqué las cosas por lo que vine. Saqué mí cuaderno de dibujo, tomé la bolsa con mí ropa con cenizas, pero me faltaba algo que no recordaba con exactitud. Caminé hacia una de las ventanas, la que daba al edificio de al lado, dejé las cosas a un lado y me asomé por ella. Ya no temía a caerme, ya aprendí a tener confianza con quién también comparto el mismo cuerpo, no tengo mucho que perder. Miré por la ventana de las niñas en el otro edificio, y distinguí la cabeza de una somnolienta felina escuchando música.

-¡Alice! -Comencé a llamarla pero no despertaba- ¡Alice, péscame! -Hurgué en mis bolsillos y encontré algunos papeles que siempre guardaba, los hice pelotitas y se las comencé a lanzar- ¡Alice, despierta! -Y de nuevo ignorado, estaba alto frustrado, pero con una idea- Oye, Gekko, ¿Puedes saltar alto como ésto?

-Pff, puedo hacerlo con el doblé de distancia -Se rió con arrogancia.

-Excelente -Tomé mi mochila, guardé las cosas allí y la amarré bien a mí. Me paré en la ventana, esperé ondo y al sentir ése calor me relajé para dejar mi cuerpo a su disposición. Se posicionó bien y dio un poderoso salto. Por un momento pensé que no iba a llegar pero pasó alto de brisa y mi cuerpo se elevó hasta tocar el borde de la otra ventana- Aterrizaje perfecto

-Ya deja de actuar como el plumero de Lombardi y apresúrate

-Jaja, está bien, está bien -Abrí más aún su ventana y entre de un salto quedando frente a Alice, volteé hacia y comencé a pokear su mejilla- Alice, despierta -Okey, sí que estaba dormida. Le saqué los audífonos, dejé mi mochila al lado del sofá y le susurré en el oído- Están dando Inuyasha en la tele...

-¡¿Inuyasha, dónde?! -Preguntó moviéndose completamente. Yo sólo reía a carcajadas por su actitud, apoyándome en el respaldo del sofá. Me miró roja y enojada- ¡No me vuelvas a mentir con éso!

-Lo siento, es que yo... -No podía hablar bien por la fuerte risa que me daba, hasta me salían lágrimas de tanto reír, es que tienen que ver como se pone con el anime, es algo épico.

-¡Ya para de reírte, no es gracioso! -Estaba al punto de lanzarse contra mí, pero el sonido de la puerta abrirse la detuvo.

Tratando de relajarme y, limpiándome algunas lágrimas con los nudillos, volteé a ver quien había entrado. La risa se me fue tan rápida como la luz, mis mejillas tornaron un color carmín, mis ojos se abrieron como platos y la sangre hizo que mi corazón palpitase más rápido de lo normal. Sarah acababa de salir del baño con la toalla tapando su cintura hasta bajo la mitad de las canillas y su ropa usada la parte superior. Demonios, para su edad sí que tenía bonita figura, me refiero a su cintura, ya que era lo único que lo que más resaltaba de lo que dejó mostrar (N/A: ¡No sean mal pensados por la chu...su madre!). La quijada se me cayó, realmente no me esperaba encontrarla así y ¡¿Cómo carajo había llegado tan rápido?!

Estuvo a punto de voltear hacia mi cuando Alice, con su típica sutileza y delicadeza (Nótese el sarcasmo), me empujó boca bajo contra el sofá y se sentó sobre mi.

-¡Pervertido, sólo venías a ver a Sarah desnuda! -Me regañó Alice por algo más falso que la paz mundial, ¡Esto no es justo!

-¡Te juro que no es cierto! -Tuve que gritar porque los cojines apagaban la voz. Creo que por la vergüenza y miedo a ella mi cara se parecía a ésto (TTATT), me sentí todo un personaje de anime.

-¡Mientes! -Dijo enterrando más mi cabeza en los cojines.

-¡No miento, yo sólo venía por un libro! - Y era la mera verdad penosamente, ya que ella no me creyó.

-¡Y cuál será! -Dijo con un tono claramente de "No te creo ni pelo de lo que dices".

-¡Se titula Harakiri! -Grité ya resignado a que me dejé respirar, digamos que sentir el olor de donde se sentaba la gente no era muy agradable realmente. Pareció sorprenderse que supiera que tenía ése libro, digo, ya que soltó un poco el agarre.

-¡¿Cómo sabes que lo tengo?! -Preguntó cómo sí la pillara, parece que alguien sacó algo sin permiso.

-¡El profesor Alex me dijo que tu lo tenías! -Sep, soy muy bueno delatando cuando es ella quien hace las preguntas- ¡Debió de verte en una de las clases o por allí leyéndolo!

-Bien, te creo -Dijo finalmente. Yo esperé un tiempo a que me suelte y se quite de una vez, pero no, ella ni se movió.

-Oye -La llame con algo de delicadeza.

-¿Sí?

-¡Suéltame que aquí huele a poto de viejo! -Grité más alterado que nunca, atrévanse a hacerlo, a ver cuánto duran. Ella rió y no se movió un pelín.

-No hasta que Sarah se termine de vestir

-¡Jódete! -Ya era horrible respirar ése asqueroso olor

-Alice, ya déjalo -Dijo dulce Sarah-, me vestí hace tiempo

-Tenías que decírselo -Alice me se levantó de mi espalda y yo me paré lo más rápido del mundo a respirar aire fresco ¡Nunca me di cuenta de cuánto te amaba aire fresco!

-Bueno... -Comencé a hablar al sentarme en el sofá- ¿Me entregas el libro? Es que lo necesito

-No sabía que te gustara los libros románticos -Opinó al buscarlo entre sus cosas. Sarah se sentó a mi lado, igual faltaba algo para que comience la clase del entrenador Gold.

-Sinceramente, ni lo sabía -Paró en lo que hacía y me miró con reproche- Bueno sé de qué se trata en sí, pero no sabía el tema en particular. Además sé que lo escribió el explorador J.J. Kant y blablabla, pero... -No alcancé a decir cualquier otra cosa ya que ella me interrumpió algo desconcertada.

-Realmente, éste no es el original de Kant -Dijo mostrándolo. Era un libro simple con la mayoría blanco y de imagen sólo se veía un castillo de noche con unas grandes letras para el título y el nombre del autor- Sino de A.R. Molina es la segunda edición del original, ya que ese solo tuvo unas pocas copias

-Bueno algo es algo -Dije al tomarlo y echarle una rápida ojeada. Estaba escrito como un libro normal, pero con algunas cosas que lo hacían parecer antiguo, como unos pocos dibujos y la primera letra al empezar cada capítulo- Gracias, te lo devuelvo después -Agregué al guardarlo en mi mochila y me la colocaba, listo para irme.

-No hay problema, pero me lo cuidas, que voy donde el príncipe Kai está con Leah en la biblioteca y están apuntó de besarse -Dijo ilusionada al sentado en donde yo había estado. Pareciera que ambas lo estaban leyendo, ya que su mirada pérdida por aquella escena les delataba un montón ¡Un segundo, ¿Cómo dijo que se llamaban?!

-Espera, ¿En qué parte dijiste que ibas?

-No es bueno que te cuente la historia antes de que la... -La dejé seguir ya que la sorprendí al tomar de sus hombros de tal manera y mirarla con determinación.

-Alice, hablo en serio, repíteme ésos dos personajes.

-Es el príncipe Kai Moon y la joven Leah Kant -Dijo apenas pudo.

-Moon, claro lo suponía - Dije más para mí mismo. Me acerqué a la ventana y me concentré para aparecer a mi compañero de viaje. Mis ojos brillaron y me paré en el borde de la ventana- Nos vemos en el gimnasio, chicas

-¡Espera, ¿Estás loco?! -Gritaron ambas por lo que estaba a punto de hacer.

-Pues... -Dije acomodarme la mochila- en parte sí -Dijimos ambos, entrelazando nuestras voces. De un momento a otro salté hacia abajo, dejándome que me guíe la gravedad.

En cada ventana se asomó dos cabezas por lado. Claramente habían dos asustadas, uno relajado y otro, pues grabando emocionado.

Gekko comenzó a chocar mis talones con un muro y luego el otro, hasta llegar abajo, éso ahorraba energía y no llamaba mucho la atención. Muy inteligente.

-Entonces, la historia ha de ser de mis abuelos maternos, ¿O me equivoco? -Dije algo sereno.

-No, para nada -Respondió al tocar suelo y luego comenzar a correr- Ése libro cuenta la historia donde tu abuelo se enamoró de ésa impura -Impura... Aún no entiendo a lo que referirá con ello- Recuerdo bien ésos tiempo, fue cuando tu abuelo rompió el sello que me mantenía inerte

-Entonces para ello era...


El profesor se reclinó en su asiento a ojear el libro, esperando a que yo sacara mi cuaderno.

-¿Algún síntoma cuando te ocurre ello? -Preguntó mientras pasaba de hoja.

-Ardor, calor, perdida de la sensibilidad, algo de mareos...

-Dile que también tienes miedo, pierdes algo de control de tu cuerpo, aumentó de fuerza -Dijo de pronto Gekko.

-Tú cállate

-Ya comenzó a mostrarse más externamente... -Susurró el profesor.

Dejó el libro a la orilla de su escritorio, se acercó a mi y se sentó en su escritorio a mirarme fijamente. Me incomodaba bastante aquella acción, tanto que quise ocultarme.

-¡¿Qué tanto me miras, vejete?! -Preguntó, bueno realmente gritó, Gekko. Rápidamente me tapé la boca con ambas manos.

-Así que aún no me olvidas, niño -Sonrió y tomó unas hojas a anotar algo.

-¡¿Niño?! ¡Para tu información tengo más de mil años, eslabón perdido, me considero ya un adulto! -Se me salió nuevamente ¿Es acaso que no puede guardar silencio un momento? En realidad sí parece un niño por lo inmaduro a tantos años de edad.

-Explotas con facilidad, eres igual de irrespetuoso que antes, claro, eres todo un adulto en la vida -Dijo sarcástico al anotar unas cosas.

-¡¿Tratas de insultar...?!

-¡Ya cállate, Gekko! -Le grité de inmediato. Respiré hondo y me callé un momento- Lo siento, amigo, pero necesito respuestas, no peleas... -Tragué saliva y hablé decido- Profesor, tengo algo de apuro con la clase deportiva que tengo en unos minutos, así que quiero ser breve -Abrí el cuaderno y le mostré mi dibujo más reciente, el de hace unos días. Él lo tomó y lo miró fijamente- Usted que ha leído ése libro debe de saber más sobre la geografía en aquellas partes y necesito saber sí ésto concuerda con ello

-¿Qué sí concuerda o no? Es más exacta que una pieza de un rompe cabezas -Dijo sorprendido sin quitarle de vista- Es el monte Taiyo, es parte de la cordillera que separaba dos reinos en guerra de muerte. Se le caracteriza por tener dos puntas desniveladas y formar una peculiar imagen con el sol -Agregó y comenzó a pasar las páginas a mis dibujos más antiguos.

-¿Lo dice en serio? -Dije asombrado.

-Por supuesto. Tienes echas casi todas las partes del reino, tanto por los bosques como el pueblo, de los ríos a montañas -Me lo devolvió con una página de un dibujo de hace meses, era de ésa cascada que vi a lo lejos de la mente de Gekko. Tomó el libro y comenzó a buscar algo mientras yo miraba mis dibujos olvidados.

-Pero sí yo no recuerdo haber estado en aquellos lugares, era muy pequeño cuando mis papás murieron y escapé con mí tío, es imposible que recuerde ésto tan a la perfección

-Es porque está en tu subconsciente, el que puede grabar aquellas imágenes es el otro chico, pero tu eres el que las vivió y algo debe de estar activando tus sistemas que haga que logres dibujarlo -Le dio un pequeño golpe al libro con su dedo- ¡Aquí está! -Tosió un poco y luego leyó- "En él decía que dentro del rey, o príncipe heredero, se encuentra un demonio de grandes poderes que sólo liberaba sin control cuando su madre estaba brillando lo más que podía en el firmamento"

-No lo entiendo, mi mamá sí estará muerta y se fue al cielo o algo así, pero que yo sepa, lo muertos no brillan

-Estás noches el cielo se ha visto muy bonito -Opinó buscando otra cosa- ¿Por qué no lo revisas en el calendario?

Me acerqué al muro con duda a hacer lo que dijo. Revise esta semana, desde hoy hasta cinco días atrás, era tiempo de luna llena. Exploté en una carcajada descontrolada.

-Ahora no me diga que éso de que la luna influye en los lobos es cierta -Dije sarcástico.

-No en todos... -Cantó con burla.

Algo extrañado volví a mirar las páginas de mis dibujos, de esas cerca de navidad, siempre le ponía la fecha en que los hago, así que fácilmente supe de cuando era, bueno, era una serca de navidad. Antes me hubieran parecido dos bultos borrosos, pero ahora lo identificaba, eran dos personas muy familiares. Pasé mis dedos por ambas siluetas con algo de pena.

- "Tío Wolf... Papá..." -Cerré los dos tratando de recordar lo que me dijo mi papá en uno de los sueño- Cada vez que necesites algo tienes que mirar hacía allá arriba y tratar de ver lo que te dice la Luna, para ti ella es el espejo de las respuestas, pero es tuya... -Escuché su voz y la mía al mismo tiempo. Miré donde el profesor, quien tenía una media sonrisa. Dejó el libro en la mesa, se levantó de la mesa, provocando que el libro se cayera. En un movimiento rápido me lancé a cogerlo, lográndolo con el cuaderno a unos sentimientos de tocar el suelo, apoyándome en un punto de difícil equilibrio.

-Y así va descubriendo habilidades que ni él mismo conocía... -Recitó y luego caí de sopetón al suelo por perder el equilibrio- O no...

Sacudí mi cabeza y le digné a levantarme. Me detuve cuando mí vista notó el grabado de un bolso, probablemente el del profesor. Me le quedé mirando con atención.

-A. Bo... Bow... Bowman -Susurré pensante- ¿A... Alexandro Bowman? -Me detuve un momento, me parecía familiar pero intuía que éso no era lo que significaba- A... A... dross... Andr...

-¿Querrás decir 'Andross'? -Dijo el profesor a mis espaldas. Un escalofrío recorrió mi espalda y volteé a verlo rápidamente, donde presencié su mirada traviesa mientras le daba caladas a su pipa.

-¿An... dross? -Repetí con duda. Un fuerte dolor me dio en el costado de mi cabeza, haciendo que apretara con mi mano aquella zona. Sentí ésa sensación de un recuerdo, pero sólo lograba ver unas pocas imágenes y más el sonido de ello.

-Con que al fin nos conocemos en persona, equipo Star Wolf -Decía una voz algo mayor.

-A pasado tiempo, Señor Andross -Decía... mi tío- Andrew nos dijo que tenía un trabajo para nosotros

-En efecto, vengan -Escuché varios pasos, como el de casi unas diez personas. Yo iba detrás de casi todos, en especial de mí tío. Una figura alta se interceptó en mí camino, obligándome a parar- ¿Y tú eres?

-Lowell -Era la primera vez en uno de mis recuerdo en que mí voz no parecía la de un pito, digamos que algo más parecida a la de ahora.

-Ah, ya te recuerdo -Se inclinó un poco- Eres un chico muy inteligente, me ayudaste mucho en aquel trabajo que le pedí a tu tío hace unos pocos años -Colocó su mano en mí pelo, algo que en vez de agradarme, o algo por el estilo, causó que un escalofrío recorra mi espalda.

-Ehm, gracias -Dije, apartándome de él y acercándome rápidamente a mí tío.

-¿Qué sucede? -Preguntó él. No respondí así que se agachó a mí altura y me tomó de los hombros- Lowell, dime que te ocurre

-Me da miedo... Tío, quiero irme a casa...

-Mira, tengo que hacer ésto, luego nos vamos

-Pero...

-Sí no lo hacemos ahora tendré que darte tus lecciones de vuelo en tu próximo cumpleaños y no creo que llegues a esperar un año entero, uno no cumple nueve todo los días

-Está bien...

-Lowell -Me llamó, sacándome de mis pensamientos- ¿Estás bie..? -Iba a tomarme del brazo pero yo me aparté asustado- ¿Qué te sucede? No te ves muy bien

Sacudí la cabeza, realmente escuchar ése nombre me sentó mal.

-Andross... Es su gemelo en Venom, ¿Cierto? -Pregunté, respiraba hondo para tratar de tranquilizarme.

-¿Por qué no lo juzgas tu mismo? -Dijo él, me ofreció la mano y yo la tomé. Hizo que me parara tras su escritorio, donde tenía repleto de cosas, ordenadas éso sí, pero con varias fotografías. Me fijé en una donde eran dos primates idénticos de unos doce años, ambos con el mismo pelaje blanco, la piel quemada, los ojos rojizo-anaranjados, los mismos rasgos, lo único que los diferenciaba era que uno estaba enojado y el otro todo lo contrario.

-Apuesto que usted es el contento -Dije riéndome entre dientes, era más que obvio.

-Siempre dicen lo mismo... -Susurró en derrota.

Yo sólo me reí. Me fijé más en las fotografías, sí que tenía varias, pero me fijé en una de un pequeño mono ártico parecido al profesor pero con piel más clara y con cara de amurrado.

-Ése de ahí es su sobrino Andrew, ¿O me equivoco? -Pregunté, apartándolo.

-¿Cómo es que lo sabes? -Dijo algo sorprendido.

-Intuición -Mentí, realmente era porque me parecía familiar su rostro. Él mi miró con cara de que no se lo creía mucho que digamos- Bueno, realmente sí fue algo de intuición, en realidad lo noté porque también aparece en la otra foto en la piernas de una mujer que al estar al lado suyo se acercan en edad

-Que observador

-Bueh, ver detective Conan ayuda en algo jeje

-... -Se mantuvo callado un momento y yo miré un poco la fotografía del hermano del profesor, sí que daba miedo su mirada- ¿Seguro que aprendiste bien a ver ésos detalles?

-Seehh -Lo miré uno segundos y fue ahí donde me cayó la teja- Se me pasó algo, ¿Verdad? -Asintió y yo me volteé a donde él miraba y casi se me sale el corazón del miedo, ¡Eran las cinco con quince minutos! ¡Acababa de cavar mi propia tumba!

-¡Lo lamento, debo de irme! -Dije apenado tomando mis cosas del suelo, él me sacó el libro de entre mis brazos y se fue a sentar a su silla a leerlo.

-Sí quieres yo te las cuido -Ofreció.

-¡Gracias! -La dejé en un punto ciego, para no molestar y salí corriendo- ¡Será mejor que dibujen ya una silueta blanca en el suelo, que el entrenador va a poner pronto un cadáver en él!


Mejor me ahorraba el relatar todo lo que me ocurrió hace unos momento con mi castigo por llegar más que tarde, pero en resumen; había un adulto echando humo de las orejas, luego un tonto atrasado que tenía que hacer el doble a triple de los demás y, como me tenía en mala, no pude pedirle ayuda a Gekko, así que casi termino muerto del cansancio. Aunque aún no entiendo como Alice estaba más feliz de la vida dando saltitos, cuando otros estaban tirados casi muertos en el suelo, qué le darán sus padres.

Y pues ahora me encontraba desparramado en las gradas susurrando una canción mientras miraba al cielo, estaba despejado y bonito, pero había un maldito sol a todo poder de brillo que daban ganas de tomar una escopeta y dispararle para a ver sí se reventaba, como los focos en el 'Medalla de Honor'. Era impresionante como estaba el cielo a pesar de que estemos a fines del invierno, pero poco me preocupaba de la lógica atmosférica en ésos momentos, sino que en ésas voces que escuché en la oficina del profesor Alex. Me llegaban más dudas a cada segundo que sentía que mi cabeza iba a explotar por trabajar más de lo que habitualmente la uso en un día. En primera me extrañaba que antes conociera a unos familiares del profesor, en especial uno que estaba en Venom, donde se supone que no es seguro para habitar, pero pensándolo bien, el otro día al señor Peppy se le escapó que me encontraron en Venom, ahora poco me creía ésa miseria de mentirilla que me inventaron antes, al final Fox sí me encontró en Venom, ahora encajaban más las cosas pero... Mi tío dejó más que claro la fecha de aquel semirecuerdo, era en mí cumpleaños noveno, sé que no lo dije pero mí cumpleaños es unas tres semanas antes de navidad, ¿Cómo se supone que lo sé? Porque cuando me encontraron le dije a Fox que justo ése día estaba de cumpleaños y que había tenido un mal día como regalo. Al parecer con lo que voy descubriendo hace que ésas miles de mentiras que me dijeron tengan más sentido.

-Gah, ya me está doliendo la cabeza de tanto pensar... -Me quejé, tomé mí Gatorade, era un maldito adicto a ésa bebida deportiva, y bebí un poco, aunque estando recostado no me manchaba mucho, por suerte. La dejé a un lado y tomé mi celular para marcarle a Fox, era quien más confiaba de todos así que no creo que me mienta sí le preguntaba la verdad, el me comprendería, espero. Esperé, esperé, esperé y siempre me salía la misma tipa con que "deje su mensaje al escuchar el tonito". ¡Gah! Era estresante oír a ésa mujer, deberían de poner más voces o algo, pero me estresaba más que no contestarán, aunque es probable que esté en una nave de pruebas o algo, estos últimos días ha estado muy ocupado en ello y ni siquiera me digné a llamarle por preguntarle cómo le ha ido o algo, vaya que sí soy patán por preocuparme sólo por mí. Guardé el celular, me puse los audífonos y cerré los ojos para echarme una siestecita o algo- ...Nuestras estatuas, el soberbio edificio de nuestro tiempo, restado forma los caminos de los sabios. En el futuro veremos la historia como un crimen. Así que padre, dinos cuando es el momento de elevar... Ellos coronaron el sol... Pero yo creo que ellos son libres. Cuando su tiempo terminó, ellos fueron ahogados por el único... Pero yo creo que son libres... Nosotros somos los pájaros decidiendo volar contra el cielo. Dentro de nuestros sueños, nos despertamos todos para besar a los que nacen para morir. Nosotros somos los rebaños grises hiriéndonos unos a otros con nuestras vidas. Dentro de nuestros sueños, nos despertamos todos para besar a los que nacen... nacen para morir... Ellos coronaron el sol... Pero yo creo que ellos son libres. Cuando su tiempo terminó, ellos fueron ahogados por el único... Pero yo creo que son libres...

-Lowalo -Me interrumpió el único ser viviente. que se atreve a llamarme así e interrumpirme cuando quiero dormir.

-¡Lárgate, Jack! -Dije me saqué los audífonos y lo miré, al menos servía de sombrilla el chico.

-¿Puedes jugar? Necesitamos a uno -Pidió con un puchero y usando su carita tierna, era obvio que lo mandaron porque ésa carita suya.

-Sí no es basket no juego -Me los volví a colocar, aunque ya había terminado la canción.

-Es querach

-Entonces ya sabes la respuesta

-Por favor, los azules nos van a ganar

-¡Que no!

-Te lo ruego, los vi apostando que sí ganaban iban a meter al inodoro a los primeros que quemen y a mi siempre me queman primero

-Hmm... -Lo pensé un poco y luego dije- ¿Quiénes son los azules? -El apuntó a la cancha en especial donde se encontraban los que portaban unos chales azules, como los de fútbol. Sólo me bastó con ver a uno para tomar mi decisión final- Tenlo por seguro, pero... -Me enderecé hacia él y lo miré serio- Prométeme que darás todo lo tuyo por no perder contra ésos tontos

-Pero sí son mucho más fuertes, no duraré

-Un amigo me dijo que nunca hay que rendirse, sólo confiar en los instintos

-¿Y quién era?

-Fox McCloud -Al decir ése nombre se le iluminó el rostro.

-¿Conoces a Fox McCloud, hijo del famoso James McCloud?

-¿Quieres que te lo presente? -Dije arqueando una ceja, él asintió de lo más emocionado que se puede estar- Entonces yo te prometo presentártelo sí tu lo haces lo mejor que puedas -Propuse ofreciendo mí mano. La tomó y agregó.

-Mejor y más allá -Cerramos nuestro trato y se fue alegre, no sin antes pasarme mí chal rojo. Lo tomé y lo miré con desgana.

-Las cosas que debo usar para ver feliz a un niño como él -Fanfarreé. Me coloqué la incómoda prenda y bajé a la cancha.

[N/A: Okey, una pequeña intervención. No sé sí todos conozcan éste juego, pero aquí lo jugamos mucho. El querach es parecido a las quemadas norteamericanas, pero la cancha se divide en cuatro partes, las dos de al medio son los jugadores, la del exterior son los quemados y el capitán, quién casi siempre tiene una vida más que los demás y por ésta razón se guarda hasta el final, las cuatro partes son con los colores intercalados, osea que los jugadores quedarían rodeados por el equipo contrario. Las reglas simples, sí te golpea y toca el suelo, estás fuera. A diferencia del norteamericano, sí te la lanzan y la coges el lanzador no pierde ni nada. Un golpe en la cabeza o pies casi nunca vale (Aunque nosotros sólo tomamos en cuenta la cabeza). A cuantos toque la pelota y caiga, sin ser atajada antes, pierden todos. Quien es quemado tiene que sacar en su nuevo lado. Y se puede atajar con cualquier parte del cuerpo, el punto es sólo atajarla y quemar. Creo que es todo, perdón por molestar, continuemos]

-Viene O'Donnell, chicos, ésto será fácil -Decía McKlein en burla, ya que varios se rieron. Yo sólo me digné a darle una falsa sonrisa, no tenía ganas de pelear, ni verbalmente.

Claro, se me olvidó decirles, nosotros compartíamos tiempo con los de segundo año y adivinen donde están los buenos del primer y segundo año, exacto, en el lado azul, ésta iba a ser una de las legendarias palizas de la historia.

Se escuchó el silbato y el partido comenzó, partían los azules. Primer lanzamiento y ya habían quemado a uno de los nuestros. Desde atrás, lanzamiento de rojo y atajada de azul. Los azules lanzan alto hacia los de atrás y los azules traseros nos hacen un rápido remate, quitándonos a un par más. El rojo de atrás parte con un lanzamiento alto hacia los de al medio. Atajada de Alice y hace un remate rápido, quemando a dos, y casi los únicos dos en bastante tiempo. Los azules traseros hacen lanzamiento alto hacia los otros.

-¡Rojo 23! -Gritó uno de segundo, ¡Ya tenían claves y todo! Lo peor era saber a quién se referían, sería obvio que rojo de nosotros, pero los chales eran planos, sin nada que nos diferencie entre nosotros.

Los azules lanzaron contra Connor, pero éste logró esquivarla, los azules traseros devolvieron rápidamente, dejando que apenas pueda esquivarla por los pelos. Comenzaron a hacer casi un peloteo de ping-pong con Connor hasta que la tomaron y le dieron a un grupo de distraídos. Ya nos estaban quedando pocos y casi no habían bajado su cantidad.

-Lowalo, son muy buenos, no creo poder

-Tranquilo, sólo deja que se confíen, pero mantente vivo hasta cuánto puedas

Asintió como todo un cadete, me dio gracia, pero éste niño realmente le gustaba ésto, aunque actúe como un bebé creo muy bien que llegará lejos.

Los nuestros partieron y rápidamente el balón fue tomado por los azules. Gran parte de los nuestros se fueron quemados, por suerte algunos azules con ellos. El capitán; en éste caso capitana, ya estaba con nosotros pero poco objetivo era, más tomaban atención a los otros, lo digo porque McKlein tuvo varias veces la oportunidad pero nunca se atrevió a quemar a Sarah, un punto débil. Avanzó un poco más el partido y ya había descubierto la mayoría de las debilidades. Quemaron a uno nuestro y quedamos los típicas cinco, a mira qué curioso.

-¡Cabeza vale! -Grito McKlein. Lanzó rápidamente el balón con un poco de efecto y le dio a Connor en la cabeza.

-¡Bauer, fuera! -Dijo el entrenador, me estaba bromeando, ¿Verdad?

-Debe de ser una broma, entrenador -Alegué acercándome a la línea de la cancha- Uno no puede cambiar las reglas a mediados del partido -McKlein volvió a tomar el balón y se dispuso a lanzármelo. Sólo me bastó con alzar el brazo y logré cogerla sin movimiento alguno- ¡Ni se te ocurra hacer trampa dos veces seguidas! -Cambié de mano y lancé el balón con toda mis fuerzas, oh sí, soy muy competitivo y justo, sí hablamos del deporte claro.

La evadió y le dio a tres azules rebotando en sus caderas. Tuve que dejar pasar éso, de igual forma a Connor le dolía la cabeza, así que no pudo seguir jugando.

Azul trasero lanzamiento directo, atajada de Alice y ataque de ella. Atajada de un azul y remate contra Sarah. McKlein se enojó con ése chico y Sarah, aprovechando su distracción, lo quemó, pero se quedó, según dicen que el capitán le dio una vida, cosa legal. Tomó la pelota y se la lanzó enojado a Alice, la lanzó tan fuerte que uno, le hizo daño, y dos, rebotó algo lejos, Sarah trató de cogerla, pero se le cayó. Ambas se fueron atrás y yo noté que Jack temblaba así que me acerqué, no sin antes darle una seña a Sarah para que me dé un minuto.

-Jack, ¿Qué te pasa?

-¡Sólo quedamos los dos y yo soy un blanco fácil! -Gritó alterado.

-Relájate, tengo un plan -Me acerqué a su oído y le susurré un trabajo fácil y perfecto para él- ¿Entiendes? -Asintió algo asustado, pero mejor que antes- Okey, ¡Sarah, a mí! -Hizo un lanzamiento que me llegó directo a mis manos, ahora tocaba la táctica de 'irritación al engreído'.

-Oye, McTonto, ¿Por qué no tratas de quemarme a mí?

-¡¿Cómo me llamaste?!

-¡Mc-Ton-to!

-¡Estás muerto!

Le pasé el balón suave, realmente se la di. Varios miraron extrañados, sería como un suicidio hacer ello. Él no estaba ni ahí con ello y me la lanzó a la cara con furia y todo en ella. Tranquilamente coloqué mi mano frente mí rostro, la tomé y entendí, en un rápido movimiento di una vuelta completa y, con todo el impulso de ésta, le devolví la pelota en la cara.

-Cabeza vale -Dije burlesco. Tomó el balón y se dignó a rápidamente atacarme, o sea que ya le quitó las vidas al capitán, perfecto. Con un simple movimiento me la evadí- Muuuuy lento, McKlein

-¡Cállate!

El de atrás trató de quemarme pero yo alcancé a esquivarla sin problemas. Desde ahora comenzaba la siguiente fase, 'distracción por orcos'.

McKlein me la lanzó, yo, rápidamente, la tomé con mi pecho y comencé a darles botes como en basketball. Me acerqué a él y comencé a hacerle morisquetas. En uno de mis tantos botes se lo entregué a Jack y el con destreza golpeó a dos de un tiro con efecto. Así comencé a llevar el partido, la mayoría se distraía entre nosotros y cuando era el momento se la pasaba a Jack para que haga un remate. Fue así hasta que tomaron la atención en Jack, comenzaron a hacer un peloteo con él en medio y uno de los niños se lo lanzó por la nuca. Ahora me había quedado sólo. Miré al niño que le golpeó a Jack y se me quedó como blanco. Jack lanzó el balón y, por mí suerte, ése mismo lo atajó, se fue contra mí, yo gustoso esperé a que me lanzara con una sonrisa de oreja a oreja en mí rostro.

El balón fue dirigido hacia mi muslo, sólo necesité dar dos pasos hacia atrás y patearla con no tanta fuerza, la pelota llegó a su objetivo y yo sólo presencié como el niño caía sentado. Comenzó la fase de 'pánico', y antes de lo que creí.

-¡Entrenador, patear no vale! -Alegó McKlein, que irónico un tramposo acusa de trampa, parece que es el único que aún no se altera (Nótese el medio sarcasmo).

-Que nadie lo haga no significa que no se pueda -Dije con malicia, nunca dudes de un adicto al deporte. No dijo nada, mientras yo volteaba a encarar el niño que partía. Al lanzar, con lo poco que sé de fútbol, me incliné hacia atrás y pateé el balón, haciendo una buena chilenita [N/A: ÒwÓ] y dándole a uno de los niños, de nuevo.

-Claro, muy fácil, Scott -Dijo uno de los niños. Yo me reí, yo sólo logro ser arrogante en lo que soy bueno, pero es divertido torturar a los engreídos de ellos.

-¡Cállate! -Le gritó, hasta mostrando los colmillos- ¡T. 22!

-¡Otra clave! Vamos Lowell, piensa rápido, piensa rápido -Comenzaron a dar un lanzamiento de atrás hacia delante, rozándome a casi pelos- Éso es T de tenis y 22 sería a referencia del 23 que hicieron con Connor. Éso significa que darán un peloteo moderado y cambiarán la intensidad sin ningún previo aviso

Al parecer mi hipótesis fue acertada, ya que al lanzar con más fuerza coloqué mí brazo en gancho y en un giro, la desvié, haciendo un lanzamiento largo de basket, así enviándosela a Sarah. Ella, rápidamente reaccionó y quemó a dos por las rodillas. Ya quedaban menos.

-¡Vamos, McKlein ¿Es todo lo que tienes?! -Lo provoqué.

El de atrás la lanzó alto, la atajó otro y, al lanzármela, se la devolví sin siquiera pararla, en cambio le golpeé con el antebrazo y bastó para golpear a otro. Seguí con ésa táctica un tiempo, obviamente variando; el pecho, la cabeza, los pies, el puño, etcétera, etcétera, etcétera. Hasta que quedamos los dos sólo en cancha.

-¡Vamos, O'Donnell, lánzala de una vez! -Dijo alterado.

-Je -Me acerqué a la línea de mitad de cancha, obviamente el retrocedería, así que le dejé el balón en su lado y me devolví, dándole la espalda. Hubo un minuto de silencio, realmente nadie sabía quién ganaría sí yo le daba tanta oportunidad a McKlein.

-¡Nunca debes de darle la espalda a tu enemigo, O'Donnell- Gritó al lanzarme el balón cuando aún no volteaba.

Con confianza, volteé hacia un lado y retrocedí, quitándome de su camino. La tomé justo cuando pasó frente mío y sonreí con malicia.

-Para ser mí "enemigo" y un tramposo, en un ataque sorpresa fallas, y por mucho -Suspiré- Creo que al final no me diste lo que quería. Puede que no te caiga bien y por ello me odies, pero mínimo dame un némesis de gran altura -Le dije dándole un golpe bajo en todo su orgullo, antes de lanzar el balón con gran efecto hacia el pecho.

Sonó el silbato, partido terminado, los rojos ganaron.

Al fin terminó. De inmediato me quité ése estúpido chal y fui a buscar mi bebida con mi chaqueta.

-Lowalo -Llamó Jack algo triste.

-Lo siento sí no les pasé el balón, pero en estos juegos soy mejor actuando sólo -Dije, sentándome algo cansado.

-No es éso, es que no duré mucho -Respondió, ahí entendí a qué se refería.

-Je, tranquilo Jack. Tenlo por seguro que cuando pueda te lo... -No pude terminar la oración, ya que el entrenador me interrumpió.

-¡O'Donnell, a mí oficina!

-¡Gah! -Me levanté enojado- Te veo luego, Jack

-¡Adiós, Lowalo!

Bajé, nuevamente, con la vena de mí sien saltando como loca, digamos que ahora éste tipo no me caía muy bien por su petición hacia el director. Lo seguí hasta la oficina, aprovechando el camino para botar la botella, y nos quedamos en la entrada de ésta, al parecer con lo de la oficina era sólo un decir.

-Dime, ¿Dónde es que aprendiste a hacer tales cosas? -Dijo en un tono de curiosidad que, para mí opinión, parecía muy fingido.

-Crianza, genética, suerte, yo qué sé -Respondí desganado, aunque realmente no tenía ni idea, yo sólo hago las cosas.

-Entonces déjame mostrarte algo -Abrió la puerta, haciéndome pasar y me condujo a un estante con puertas de vidrio, donde dentro se veían unos trofeos deportivos de la academia- ¿No reconoces alguno?

Realmente, ni quería estar allí, así que desganado comencé a buscar lo que fuese. Fue en una de tantas que noté el trofeo al cual se refería, era uno de hace varios años, uno de Muay Thaiganado por...

-Mi papá... -Susurré incrédulo.

-Exacto

Noté más mí reflejo, comencé a parecer un poquito más mayor y un color azul se mezcló en mis ojos. Lo podía ver, de nuevo, a mí papá sonriente al ver el trofeo en ésa vitrina. Vi que miró varias ve es arriba, ya que alguien estaba detrás suyo, alguien que me resultaba sumamente familiar. Alto me dio con tomar, sobre la ropa, el guardapelo que me dio él. ESe veía muy feliz, tanto que me asustó cuando me miró y se puso serio. Me miraba fijamente, ni loco le hablaba o algo, pues bueno, no estaba sólo, creo que el tampoco lo haría, pero a donde se dirigió su vista me sirvió. Se refería al reflejo de una chaqueta que en un costado tenía un uno al revés... ay, mierda. Iba a voltear lo antes posible, pero una de sus manos me tapó la boca y su otra mano libre me torció el brazo hacia atrás.

-¿Acaso creías que sólo te vine a mostrar un tonto trofeo? -Comenzó a reírse maniáticamente, por mí parte forsejeaba todo lo que podía, cosa nula estando contra un adulto. Más miraba al vidrio, donde aún estaba el reflejo de mí papá, sólo que ahora alterado, había colocado las manos en el vidrio y trataba de ver qué hacer, pero nada podía- Por sí no lo sabías, con las chaquetas se diferencian los niveles por varias partes, y una de ellas es en los puños de una manga -Me tensé, todo ésto me pasa por intrusear de metiche- Era obvio de quién sería el que entró allí abajo, el aire estaba pasado a lobato, además de que Marshall sí nota cuando alguien quien logra estar estable en una ventana es capaz de destrozarlo de tal forma que tu lo dejaste -Hice una sacudida fuerte, pero éso sólo sirvió para que pierda un poco la estabilidad- Así que ya no me quieres escuchar... -Soltó mi brazo, pero me apegó más a él, cosa que dificultaba que lo saque de tal dolorosa posición. Sacó algo de su bolsillo y cambió para ahora taparme con éso la boca y nariz, era más obvio que era cloroformo-... Entonces déjame apurar las cosas -Traté de que su plan no le sirviera sin respirar y hacerme el dormido, cosa que no funcionó- Créeme que sí no respiras te cansaras más rápido y ni notarás cuando te desmayes -Sólo lo ignoré y en unos segundos sentí exactamente lo que me dijo.

-"Maldi..."


Hasta aquí el capítulo y ésto... Nah, mentira, ahora solo dejaré de escribir en primera persona, ¿Por qué? No puedo relatar lo que sigue en perspectiva de uno xD

¿O no que es raro que relate más la historia de los familiares de los personajes del juego? Pero bueh, con poner al profesor de hermano de Andross puedo morir en paz. Creo que dos capítulos más y fin de temporada. Lo sé, como un año y tanto para terminar esta primera y querer hacer una segunda. Con sinceridad, solo hice esta para causar dudas y entrar en la historia, sí no se parece en nada con la historia original que escribí xD La segunda se venía algo larga, pero sería más aburrida que el relleno de Naruto, así que igual algo cortita.

Bueno el siguiente no le doy fecha, pero se acerca las vacaciones de invierno y mis planes para ello se acabaron, así que estoy libre para escribir.

Gracias al review de 3, el único de ése capítulo y el cual me animó a subir el siguiente.

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Hasta el siguiente capítulo.

Ray Out