Hola a todos, lamento tan enorme tardanza, pero he vuelto. Tras cuatro meses de ausencia por notas, falta de inspiración, e intentar ser un adolescente más... (o_oU) Ayer me pise las pilas escribiendo un tercio del capitulo, así que espero aua comentario o lo que sea, yo soy un saco al que pueden atacar con todo.
9.- El Asenso del Demonio: Liberando Barreras
Gran cantidad de personas se encontraba reunida en la plaza central, ya que comenzaba el castigo de muerte, para ése entonces, la hoguera.
Atados a diferentes palos se encontraban dos jóvenes, de unos veinte años más o menos. Atados a diferentes postes y a los pies de estos, madera seca. Ninguno hablaba, ni se dignaba a mirar al público que los venía a ver morir, sólo esperaban a que el fatídico momento llegue y ya.
A la distancia suficiente se encontraba un sujeto vestido de negro, con una antorcha en mano.
-¡Hermanos míos, al fin seremos liberados de ésta terrible época de mal al haber encontrado los causantes de ésta! -Anunció, mirando a toda la gente que pudo. Con la antorcha apuntó al chico de pelaje blanco- ¡Los hermanos Kai, brujos que nos condenaron ante los demonios más viles!
-¡No, por favor! -Gritó una mujer mayor, que salía de entre la multitud, llorando- ¡Ellos no han hecho nada! ¡Por favor, déjenlos!
Un hombre, quien sería su esposo, igual salió apenas de la multitud, abrazó a la mujer para hacerla retroceder, como una manera de protegerla.
El chico de arriba elevó la vista al reconocer la voz de su madre de entre los gritos de la multitud. Cruzó miradas con la de su padre, se veía triste, pero aún así el chico a la distancia notó algo en su rostro, pareció que todo se calló, como que el tiempo paró con aquella sonrisa en el rostro de su padre. No era de alegría, sino como unas palabras en silencio a su hijo. Él chico sonrió y sintió como las voces volvían a chocar en su cabeza, en especial la del tipo de negro que se paró frente suyo.
-¿Listo para tú muerte? -Preguntó burlesco hacia él.
El chico de blanco pelaje lo miró serio.
-Nunca se debe estar listo para la muerte, ella viene sin siquiera avisarte, por eso no hay que esperarlo despierto, porque entonces ya habrás muerto por dentro -Dijo desafiante.
-¡Oh vaya! -Exclamó sarcástico.- Esta noche las llamas se llevarán partes de un poeta al cielo, pues qué lástima que por tu alma sucia y endemoniada, ni el ángel más blando te tenga pena. Tú mereces ir al infierno mismo.
- Realmente, te vez patético en el intento de crear un burlesco poema. -
El cocodrilo frunció el seño y de un chasquido otro reptil apareció con una antorcha en mano que inmediatamente la lanzó a los pies de la hermana del chico.
- ¡No! - Exclamó tratando de liberarse, pero era inútil.
- Ya es tarde, idiota, ya es muy tarde. - Dijo el cocodrilo frente suyo al igual soltar la antorcha a los pies de él.
El fuego comenzó a incrementar poco a poco para ambos. El único ruido que se escuchaba era el del alboroto que ocasionaba la gente,
El lobo blanco no aguanto más y soltó un doloroso grito al aire.
- ¡Gaaaahhhh! -
Se despertó de golpe, con su pecho alterado, tratando de recuperar el aire del susto.
-Ése estúpida pesadilla de nuevo... -Susurró enojado. Tras unos segundos de relajación, Gekko se incorporó y noto algo, el lugar seguía oscuro- No, no, no, no... -Susurró desesperado. Rápidamente se levantó, activó su modo de comando en ésa área. Las líneas que antes eran rojas ahora eran cian, de igual forma las llamas, pero el lugar continuaba a penumbras- ¡Lowell, Lowell despierta! -Sin respuesta. De la rabia, golpeó parte del panel- ¡Rayos, Lowell! -Trató de relajarse un poco y, al terminar, se puso a trabajar. De la traslucida pantalla se distinguió dibujada la base corporal de quien sería Lowell. Hizo varios zoom en algunas zonas- Latidos cardiacos bien, respiración igual, acto reflejos dormidos. Algo de baja sanguínea de las muñecas a los dedos, igual algo de presión en ésa zona- Al perecer no estás en ninguna cama de lujo -Comentó ésto último con afán de burla- Que raro... -Hizo un zoom a la zona del cráneo, dio unos pasos hacia atrás e hizo que la imagen tome un efecto de tercera dimensión. Ya lista comenzó a rodear lo que sería el cerebro con algunas parte notorias la descarga que hacían a través del sistema nervioso- ¿Por qué será que ahora no sueñas con nada? Será más difícil despertarte -Comentó, de ante mano se le había ocurrido alterar su sueño, para despertarlo al menos de un susto, como él lo hizo hace unos minutos. Se tomó de la barbilla y trató de pensar en algo rápido, con lo que pasó antes, lo que sería como hace unas horas, no tenía ningún presentimiento de que estuviera seguro- Quizás sí... -Hizo que la imagen 3D se alejara un poco, dando al menos de la parte del pecho hasta arriba. El camino del sistema nervioso estaba resaltado en cian claro y lo órganos en un gris blanquecino, éso sí, casi todo estaba traslúcido.
Comenzó a seguir el camino desde el sistema respiratorio hasta el cerebro, y cuando lo identificó, sin perderlo de vista, le volvió a dar zoom en aquella zona. Con sumamente gran sutileza, apretó éste hilo desde la raíz, bloqueando la respiración por un momento. Miraba la pantalla con algo de miedo, sí no despertaba con ello quizás lo no haga más.
Un gran peso se le fue cuando la pantalla oscura comenzó a dar unas imágenes medias cortadas y se escuchaba la respiración agitada. Dejó lo que hacía y sonrió con satisfacción. El cuarto se encendió y la imagen holográficas se transformó en cuerpo completo.
-Casi me das un infarto, tarado -Dijo antes de comenzar con su rutina de revisión, limpieza y reparación de lo que pudiera.
Había sentido aquello que parecía que se ahogaba, así que se sacudió fuertemente para despertar. Su cuerpo poco se separó de la pared, haciendo que se percate en qué situación: Con esposas adherentes en las muñecas, todo bien.
-Al fin despiertas -Dijo Gekko, con enojo fingido.
-"Sí estabas tan enojado por ello, ¿Por qué no me despertabas?" -Respondió.
-Pues, estoy muy cansado como para lidiar con tu holgazanería -Mintió. Desde dentro, en el holograma le había dado un zoom en la cabeza. Se colocó dentro del área, quedando su cabeza dentro de la otra, así activando la vista nocturna- Trata de ver dónde estamos
-"Está bien, está bien" -Dijo desganado.
Gekko cerró los ojos y comenzó a ver lo que Lowell trataba de observar, pero poco veía.
-"Veo cajas, chispas, dos bultos"
-Y, ¿Quiénes son? -Dijo impaciente.
-"Relájate, que no se ve muy bien"
-Aún no se pasan los efectos... -Susurró el albino tan bajo que Lowell sólo escuchó un murmullo. Por su lado, como siempre hacia varias cosas a la vez allí dentro, no sé movía de su lugar. Con la cabeza aún rodeando la suya, con sus manos comenzó a limpiar parte del sistema sanguíneo, ya que gracias a este todas partes del cuerpo se conectaban y viajaban sus sustancias.
-"Parecen adultos y la chispas está entre ambos... ¿Puedes…?"
-¿Que sí puedo ponerte la vista de calor? -Completó pícaro.
-"Hey" -El chico sonrió de medio lado, mostrando sus pequeños colmillos blancos- "No me leas la mente"
El lobato blanco rió entre dientes e hizo lo que le pidió. Pero a diferencia suya, en su radar aparecieron tres fuentes de calor, y en la vista de Lowell sólo una, y el otro bulto no mostraba.
-"Son ésos dos...
-Lo sé -Susurró apenas ya que su mente estaba enfocada en quién serían ésos dos bultos más- Eh, Lowell, trata de voltear más a la derecha -El chico hizo lo que le pidió y notó el bulto- Ése debe de ser Marshall -Lowell asintió algo cansado y miró hacia el otro lado, era alguien que estaba en su misma situación, sólo que aún dormido- ¿El nieto del viejo sabueso? -Se preguntó extrañado.
-"¿Qué hará aquí Connor, Gekko?"
-Estoy igual que tu, Lowell
Ambos dejaron de hablar, tomando el sonido que causaban más allá. Se trataba del entrenador fundiendo alguna fisura en el brazo del robot.
-El jefe te diseña para simular ser alguien más, para defenderte y atacar al chico a quien debes de atrapar -Comenzó a regañarlo el león (el entrenador)- pero mágicamente éste mismo es el que te deja así de mal sin derramar una sola gota
-"Sí es que se refiere a mí, yo hasta me desmayé del cansancio"
-"Guarda silencio, Lowell" -Ahora Gekko era quien regañaba- "Que ahora igual no es bueno gastar tu energía en tonterías" -Pensó con una preocupación muy notoria en su voz.
Realmente, Gekko tenía toda la razón. Lowell se desmayó porque su tanque de energía estaba que se acababa, en cambio el de Gekko es potente pero no posee gran cantidad. Simulando que ambos tienen sus frascos donde contienen su energía, los dos tendrían casi la misma cantidad energía, pero el frasco de Gekko es mucho más grande. Como Lowell tiene bastó conocimiento de todo lo que implica con él, no logra dar todo su potencial, causando que al gastar la energía de Gekko, gaste el doblé del suyo, el cual sí duraba para un día, ahora sería para la mitad. Por éso es que le preocupaba hasta estos momentos que estaba usando pequeña parte de su energía.
-Al menos lograste atrapar al otro -Dijo el león, tratando de decir algo positivo de lo ocurrido.
-¡¿Por qué haces ésto, Gold?! -Se escuchó el grito de Marshall, quien continuaba en el suelo.
-Ay, Marshall -Dijo al parar lo que hacía y voltearse hacia él- Se más específico, ¿Quieres?
-¡Dime por qué raptaste a ésos chicos y me tienes a mí aquí!
Gold se movió rápidamente y, sin que se diera cuenta, se agachó frente suyo, apuntándole en la cabeza con una blaster ligera con silenciador.
-No me vuelvas a gritar que de seguro apreto del gatillo -Amenazó con una voz tan fría que daba miedo. Marshall no dijo nada- Bien, ¿Por qué te tengo aquí? Fácil, necesitaba el ADN de un empleado de aquí para tener un cíber-clon y atrapar a ésos dos chicos, ¿Y qué más fácil que el imbécil de tu superior que no te deja hacer tu labor con tantas cosas que me mandabas a hacer?
-Sabía que traías algo, Gold
-Si, si lo que digas, Marshall -Lo ignoró, pero de repente dio un salto y se levantó- Me acabas de acordar que debo sacar el ADN de ésos dos ¡CiberMarshall, sácales sangre, pero sin matarlos, por lo menos a O'Donnell! -Gritó ésto último al voltearse. El robot acató su orden, tomó dos aparatos, de donde salen las agujas, y se dirigió primero a Connor. Se giró y continuó- Ahora el por qué de los niños, igual fácil. Para llegar al presidente hay que llegar al general Pepper y, para llegar a él, hay que tener a su nieto.
-¿Y Lowell? -Dijo preocupado.
-¡Sí, yo qué! -Pensó nuevamente y nuevamente Gekko lo hizo callar.
-Aparte de ser un fisgón -Murmuró a un lado cuando se rascaba la mejilla- Mi jefe, por alguna razón aparente, lo quiere vivo y sano. Con sinceridad no sé su motivo, pero necesito clonarlo para no levantar sospechas.
-¿Dónde estoy? -Susurró Connor al despertar por el pinchazo, pero se llevó la sorpresa de su vida al tener al lado al robot que casi lo mata antes, así que no aguantó en gritar del susto.
-Mira quién ha despertado -Comentó en burla el entrenador.
-"Éso es, Connor, sé así de discreto y no llames la atención" -Cuestionó Lowell por ello, hasta que el robot se acercó a él con el aparato-"¡Aleja éso de mí, robot de mierda!" -Gritó alterado.
-Claro, 'sé discreto y no llames la atención' -Repitió con burla el albino- Créeme cuando te digo que a ti te salió mejor, Lowell
-"¡Cállate, Gekko!"
El ciber-clon se acercó más a Lowell y lo tomó fuerte del brazo, antes de inyectarle la aguja ¿Alguna vez vieron como se ponía Goku al ver una jeringa? Bueno, solo quise recordarlo, porque Lowell no le llega ni a los talones, sólo se pone nervioso. Unos pequeños hilitos salieron de sus ojos cuando él tuvo helado entró en su vena, sacando su sangre.
-"Te dije que no lloraras por éstas tonterías" -Escuchó la voz de Wolf como en eco dentro de su mente"- Sabes que te he dicho que sí lloras al menos hazlo por algo que lo vale"
Apretó los ojos y paró las lágrimas, el dolor todo, y, cuando salió, quedó con el seño fruncido y con enojo en los ojos, solo se quedó susurrando esas últimas seis palabras.
-Bueno, ahora que están todos despiertos -Dijo el felino al dirigirse hacia los dos niños, en especial al lobato- podré deshacerme de ustedes más fácilmente -Quedó en frente de éste y le miró. Desde aquella altura pudo apreciar el odio que emanaba la mirada del joven lobo, lo cual le fascinaba de una de víctima. Lo tomó de le barbilla e hizo que lo miré más directamente. Dio un rápido vistazo de reojo al robot, quien se había colocado cerca del él. Ésto lo tranquilizó de que el niño lograse de algún modo herirle, como lo hizo con el biónico- Excepto a ti, lobito, por la recompensa que tengo contigo me la gano para no volver a trabajar por una buena década
-¿Qué tiene de especial un estúpido niño para tu jefe? -Bufó con los dientes apretados de la rabia- ¿Quién es el tan idiota para gastar tanto dinero por sólo tenerme?
-Tranquilo, lobito, pronto lo verá-ah... -No logró terminar su frase ya que sintió un rápido y doloroso punzón en el centro del pecho.
La mirada llena de odio de Lowell se desvaneció por completo, convirtiéndose en una llena de espanto al ver una larga y afilada pieza de metal saliendo del pecho sangrante del entrenador.
Las líneas del espeso carmín recorriendo por el metal inerte. El biónico con su brazo atravesando el pecho de aquel hombre por la espalda, algo típico de película.
-Cambio de planes -Dijo, por primera vez, el robot- Yo lo llevaré y tu quedarás como otra víctima -La punta cambió a su mano normal y, con ésto, rápidamente retiró la mano, destrozando de igual forma parte del pecho.
El cuerpo agonizante cayó hacia atrás por inercia y chocó con el suelo, formando un charco de sangre. La mayoría quedó horrorizado por aquella escena, excepto un chico que estaba acostumbrado a ver gente morir, así que sólo estaba más preocupado en que hacer, ya que el robot estaba con ventaja para lastimar de igual forma a su poseedor.
El chico, de plateadas vestimentas, se asustó cuando el ya asesino miró a su actual poseedor y, sin que éste le ordene, comenzó a calentar las muñecas de él, para poder romper las esposas.
El robot pareció ignorarlo, porque volteó hacia la derecha, donde se encontraba Connor. Caminó hacia él hasta quedar en frente suyo, colocando suavemente la punta de su mano afilada en la mejilla del chico, Bauer no pudo aguantar las ganas de llorar y temblar con sólo pensar que podría morir como un alfiletero.
Al chico de ojos rojo fuego le entró una rabia que se notaba en como sacudía sus muñecas, tratando de algún modo zafarse de su opresión. Aunque no era el único, por su parte el capitán trataba en lo posible de salir de su complicado encadenamiento, con las muñecas y tobillos amarrado por esposas electrificadas, no muy fácil.
-¡No! -Gritó Lowell a par que el calor de sus muñecas llegaba hasta tocar la pared. Por la rabia, tiró con toda su fuerza de las esposas y, como se esperaba, éstas se rompieron, liberándolo por fin.
El robot lanzó su ataque en dirección a su abdomen, perforando en diagonal hacia el corazón, pero la rápida reacción de su amigo al tirar a su atacante hacia atrás lo salvó en parte, ya que la punta no le dio en el corazón, sino que le rasguñó el pulmón. Tan rápido como entró, salió la afilada extremidad del robot, por ser tirado por la incrementada fuerza del chico, en esos momentos. Lo lanzó al suelo y sin pensarlo comenzó a pisotearle el cuello. Se detuvo al recordar que su amigo no salió ileso, así que volteó rápidamente a ayudarle, aunque antes notó que sobre una caja estaba su casco y celular, se puso uno y el otro la guardó con velocidad. Al estar frente al chico se tomó casi dos segundos en que su mente aprecie bien el estado de Connor, entonces sin dudarlo tomó las esposas y tiró con todo lo que pudo hasta que estas se rompieron. El cuerpo de su amigo cayó entre sus brazos y éste lo cargó entre ellos, lo antes posible para sacarlo de allí. Corrió subiendo las escaleras y, con no tanto esfuerzo como la primera vez, rompió la puerta que al parecer no había sido reparada muy bien.
Afuera pegaba un fuerte y brillante sol, que lo segó por un momento, ya que había mantenido todo éste tiempo mirada nocturna. Obviamente Gekko sacó ésta habilidad luego de que eso pasara.
-¡¿Por qué carajo no hay tantos niños un domingo?! -Se quejó Lowell corriendo a algún lugar que pueda esconderse, porque de seguro que el biónico lo estaba siguiendo- A éste paso me va a encontrar antes... Un segundo, las plantas
Se dirigió a la misma pérgola donde estuvo hace unos días, donde defendió a Jacobs, y se dejó caer en el piso. Estaba de rodillas con el cuerpo de Connor en su regazo, sosteniendo su espalda con su brazo izquierdo. Le levantó la playera para examinar más su herida, pero estaba llena de sangre.
-De... de igual forma... no me gustaba... esta polera... -Dijo con esfuerzo el pelo café.
Lowell esbozó una sonrisa.
-¿Cómo te sientes?
-Algo cansado, pero no pienso dejarme dormir ahora -Sonrió con esfuerzo.
-Me alegra, porque no pienso dejarte -Sonrió más grande para devolvérsela, pero el otro dejó de sonreír.
-Me duele respirar -Informó angustiado.
Lowell miró a otro lado preocupado y, inconscientemente, comenzó a rascarse el cuello, recordando algo al tocarse allí, ya no tenía cicatriz.
-"Gekko, sí a mí me pudiste curar, ¿Podrás con Connor?" -Le preguntó al espíritu con algo de miedo a no escuchar lo que esperaba.
-Puedo, es más complicado y requiere más energía, pero lo puedo hacer -Respondió serio. Lowell se alegró de ello, aunque su sonrisa no duró mucho- Sólo hay un problema, con mi habilidad del calor es realmente sencillo restaurar piel y carne, pero los órganos son muy complicados. En este caso, como nunca he estado en el cuerpo de Bauer, no puedo hacerlo con mi mente -Hizo una pausa para suspirar- Tienes que hacer un puente, o sea tocar su herida y, para enfocarme más en su pulmón, la frente
Lowell apretó los labios por la parte de tocar su herida que sangraba, no era por asco o algo así, sino porque no se sentía muy bien volver a tocar la sangre de alguien a quien no quisiera perder, pero fue éso mismo que lo hizo pensar y hacerlo. Ahora tenía otra oportunidad de salvar a alguien querido con sus manos, no podía fallar esta vez. Cerró los ojos, respiró hondo y acostó a Connor.
-Ni se te ocurra cerrar los ojos -Dijo antes de colocar su mano sobre la herida y la frente de Connor.
-Tranquilo -Se quejó un poco por el dolor- No pienso hacerlo
Gekko de inmediato activó ésa habilidad que tan famosa había sido en el reino proveniente Lowell, pero era más difícil hacerlo con alguien tan novato como él. Así que tuvo que dormir la mayoría del cuerpo al chico para no gastar tanta energía, además de no producir tanto calor para que lo pudieran detectar.
Poco a poco su pulmón dejó de ser su problema vital, pero comenzar a perder mucha sangre tampoco lo iba ayudar. Gekko hacia lo posible en tratar de que cicatrice un poco por donde salía sangre, para al menos tenerlo estable hasta sacarlo de allí.
Por ése milagro de la vida, justo paraba por allí Jack, jugando con una pistola de juguete.
-¡Jack! -Lo llamó alegre Lowell por sentirse aliviado al encontrar algo de ayuda.
El felino de inmediato cambió su compostura de juego a una normal para mirarlos, pero al notar algo en específico se quedó en piedra.
-Yo me encargo -Dijo desganado Connor, como sí éso fuera frecuente. Se aclaró la garganta y gritó- ¡Jackson Edward Wood, al frente!
De forma instantánea el más bajo hizo lo que le ordenó con un saludo militar, parpadeó unos segundos y comenzó a comportarse normal, sí es que así se puede decir.
-¿Qué fue éso? -Preguntó impresionado el lupino, sin dejar de hacer lo suyo.
-Era con lo único que reaccionaba cuando estábamos en el cuarto -Respondió con una risa entre dientes- Excepto, claro, cuando le desconectaba mi consola
-Claro -Rió Lowell- "Tonto adinerado" -Pensó por su último comentario.
-¿Qué necesitas, Lowalo? -Dijo inocente Jack al sentarse, con las piernas cruzadas, a su lado.
-Saca mi celular, márcale a tu hermana y ponlo en altavoz -Ordenó Lowell.
El felino hizo exactamente lo que le ordenó y el teléfono comenzó a llamar.
-Moshi, Moshi
-¡Alice, ¿Dónde estás?! -Habló algo alto.
-En la cafetería, Sarah y yo queríamos comer unas cosas chatarra
-Ven a la pérgola, te necesito urgente. Connor está herido y necesito sacarlo de aquí
-En minuto estamos, ¡Sarah, ven! -Colgó.
-Ahora, ¿Cuál es tu plan? -Habló Connor.
-Bien, cuando lleguen las chicas me ayudan a cargarte en mi espalda. Alice cargará a Jack igual y simularemos que estamos jugando, para que su sensor de calor no nos identifique como nosotros dos, que a ti te quiere muerto por éso que le hiciste antes de ayer con el fierro -Explicó serio- Jack, guárdame el celular, por favor y echa un vistazo sí es que está las niñas o un robot parecido al capitán
-Entendido -Dijo para luego guardarle su celular y asomarse.
Lowell elevó la vista y cerró los ojos, entrando el subconsciente. Los abrió cuando creyó que ya estaba en la mente de Gekko, justo para presenciar como trabajaba él.
-Tienes muy buenas ideas de cómo adaptar el lugar -Comentó al acercarse a él.
-Ehm, gracias -Dijo nervioso, se ponía así cada vez que le ocurría algo muy fuera de lo común para él, aunque lo sabía simular muy bien.
Lowell observó con admiración el gran trabajo que lograba hacer sólo con su mente. Gekko se encontraba rodeado por la imagen traslucida del cuerpo de Lowell y, al igual de cómo estaba afuera, estaba un cuerpo extendido a sus manos donde se lograba ver a través de él como se curaba la herida.
-¿Cómo está? -Preguntó para romper el silencio.
-Estable -Respondió algo más serio que antes- Ya no está en peligro por su pulmón, pero hasta ahora ha perdido mucha sangre. He tratado de preocuparme de que deje de sangrar a que se le cierre la herida, ya que demoraría más en hacer éso último
-Wow, ¿Cómo es qué sabes todo éso que tienes que hacer?
-Tu madre estudiaba mucho de biología, en especial anatomía... -Suspiró, formándosele una sonrisa- Aún recuerdo todo ello
Lowell lo miró con extrañeza por su última acción, cualquiera notaría que por su cabeza pasó un recuerdo, pero ¿Sonreír por él? Antes le había dejado muy en claro que vivir en el cuerpo de una mujer no le fue muy agradable, entonces ¿Por qué sonreía? A él se le pasó por la mente algo sumamente correcto: Gekko se dejaba llevar por las emociones que sentía él mismo en ésos momentos.
-Deberías irte -Sugirió Gekko, sacándole de sus pensamientos.
-¿Ah? Eh, claro -Cerró los ojos y se concentró en pasar fuera de la mente.
El chico de pelaje blanquecino se le quedó mirando al otro y como poco a poco su cuerpo perdía color hasta no ser nada. Volvió la vista a su trabajo con la mirada algo baja y triste.
-Realmente lamento no poder recordarte tu pasado, Lowell -Dijo con la voz algo quebrada- Pero, ¿Cómo hacerlo sí ni yo mismo puedo recordarme a mí en él? -Apretó sus ojos con fuerza, tratando de que sus lágrimas no salieran, cosa de que le fue casi imposible.
Fuera, Lowell comenzó a observar el alboroto que ocasionaba el chico con cabello negro por el flan de su hermana, pero ella no se lo quería dar. Esbozó una sonrisa por tal inmaduro acto.
-Ni en estas situaciones maduran -Comentó Sarah, quien, con sigilo, se agachó al lado del chico con gris pelaje.
El chico volteó donde ella, encontrándose con su dulce mirada.
-Pues, todos seguimos siendo niños -Respondió él para luego quedar ambos en silencio mientras se miraban el uno al otro nerviosos.
-Por favor -Pedía desde abajo Connor-, no se besen frente a mí, que las ganas de vomitar seguro que llegan -Bromeó para ambos.
Simultáneamente los dos desviaron la vista en sentido contrario y con un sonrojo fuerte en sus mejillas. El chico de pelo café sólo de rió a aire vivo mientras ambos continuaban mirando a otro lado y pensando "¿Tanto se me nota?". Pero Alice llegó a su lado con su hermano sobre su espalda extendiendo el brazo para alcanzar el pote con flan, cosa que no pudo.
-Y bien, ¿Ahora qué hacemos? -Dijo de lo más normal, como sí no hubiese un chico inquieto sobre su espalda.
Lowell dejó de curarlo, así volviendo a sentir su dormido y helado cuerpo. Se dio la vuelta agachado y dijo:
-Pónganme al tontorrón de Connor en la espalda y luego a Jack en la de Alice -Dijo ya volviéndose un poco más serio.
Luego de reírse por lo de 'tontorrón' hicieron lo pedido, provocando que Connor se sintiera como un costal de papas. Después se hizo igual con Jack.
-Okey, vamos al sector de los adultos -Dijo con el mayor ánimo que pudo.
Las dos niñas caminaron de inmediato, pero el chico se detuvo tras unos pocos pasos.
-Ay, no -Dijo tenso.
Todos los miraron asustados, pero él no decía nada. Quedaron en un suspenso por ello, hasta que lo vieron sonreír ampliamente y después escucharon un gruñido.
-Tengo hambre -Dijo con algo de vergüenza por asustaros así.
Alice se acercó a él y le golpeó en la cabeza.
-¡Idiota, me vas a dar un ataque sí me sigues asustando así! -Lo regañó. Él sólo se mantuvo sonriente, aunque estuviera adolorido por éso.
-Perdón, es que no he comido nada y ayer sólo almorcé -Se excusó, apenado.
-Pues -Se volteó-, Sarah tiene las cosas que compramos en su bolso -Una sonrisa burlona yacía en sus labios, una que sólo vio la joven loba- ¿Por qué no mejor le das para que no vuelva a molestar?
La chica se sobre saltó y en su rostro se presenció un claro color rojo por toda sus pómulos, la idea de volver a darle algo a la boca la colocaba nerviosa. Inevitablemente, comenzó a rozar algo por su muñeca izquierda, bajo su manga.
-Bien... -Susurró, resignada. Sacó algo de su bolso y se acercó a él, con su brazo en alto- Ten
Lowell parpadeó un poco antes se ha acercarse a comer un poco, estaba nervioso y los otros tres se reían en lo bajo de lo sonrojados que estaban ambos.
Gekko, miraba de reojo a la pantalla principal del panel de control con algo de rabia. Más no era por verlos juntos, sino por lo que le ocasionaba al chico.
-Lo de que seas fea no era ningún chiste, vas a provocar que lo detecte -Comentó al apartar la vista.
Fijó su vista en la pantalla y continuó tratando de bajar la temperatura que ocasionaba el corazón del chico.
-Fuente de calor encontrada, objetivo detectado: Lowell K. O'Donnell -Decía una voz electrónica femenina.
-Bien -Dijo la copia idéntica de Marshall, al menos físicamente. Bajó la mano del costado de su cabeza, por donde antes le mostró la imagen térmica de cinco niños, en especial uno más caliente y otro con niveles algo más bajos de lo normal.
-¡Marshall! -Le detuvo la voz antes de que se moviera para ir por él. Volteó sólo un poco hacia su derecha, donde se había colocado el viejo profesor de astrofísica, Álex Salvatore- Descubrí más del chico -Comentó algo más serio de lo normal, hasta llevaba una ropa más normal, en vez de la típica suya, elegante con corbatas, camisas blancas, delantal, todas ésas cosas- Me parece que podríamos empezar ha... -Se detuvo al notar algo extraño en su colega- ¿Acaso rompieron contigo que estas más callado de lo normal?
El biónico lo miró fijamente unos momentos más y luego se aclaró la garganta.
-Nah, sólo pensaba -Inventó de repente. El hombre mayor lo miró con extrañeza, sin nada mejor que inventar, decidió en largarse- Con permiso, tengo cosas que hacer -Dijo por último antes de caminar en dirección de donde estaban los niños, los que ahora ya no estaban, se habían marchado de allí.
Álex se le quedó viendo un momento, para ver dónde se dirigía.
-"Es claro que no eres tú" -Pensaba- "Acordamos que sólo hablaremos con él cuando no esté con nadie" -No sabía qué hacer, ése no era el Marshall que conocía, podría decirlo pero sí realmente era él y le ocasionaba algún problema por hacer las cosas sin pensarlo bien, quedaría mal con él. Pero una llamada lo sacó de sus pensamientos. Sin mirar la pantalla contestó- ¿Diga?
-Á-Álex -Dijo una voz del otro lado, se notaba débil y caída. Álex tardó un poco en identificar quién hablaba.
-¿Ethan? -Dudó un momento Álex por el tono de voz.
-Mira... sé que no me creerás, hay un robot igual a mí en busca del chico, Gold lo creó, pero necesito que me saques de aquí
-Calma, calma primero dime dónde estás
-Donde se encuentra el generador...
-Vale -Dijo antes de colgar.
Sólo alcanzó a dar un solo paso antes de volver a mirar hacia donde se fue el otro Marshall, esperó a ver por donde se iba, hasta que éste dobló donde mismo fueron los niños. Álex se alarmó y fue a paso rápido donde se encontraba su colega.
Lowell salía del pequeño hangar de la academia, acaban de dejar a Connor en manos de un capitán que lo llevaría al hospital de la milicia, ya que estaba más cerca. Ahora pensaba en qué hacer con el robot, lo estaría buscado a él, no debía de dejarse atrapar, pero tampoco debía dejarlo andar por aquí, aunque fueran escasos, habían personas que quería aquí, no podía dejar que les haga algo.
- "¿Tienes energía suficiente como para ayudarme en ésto, Gekko?" - Preguntó sin más.
- Sin duda, Lowell. - Respondió Gekko. - Pero no puedo usar todo de un tiro, tú tendrás que dañarlo sin toda mi ayuda y finalmente yo daré el golpe de gracia.
- "Está bien. Corto pero complicado plan"
Iba a comenzar a correr a ningún lado en específico realmente, pero Jack se colocó en su camino.
- ¿Qué hacemos ahora, Lowalo? - Preguntó con entusiasmo.
-Ustedes se largan a un lugar seguro y, por lo que más quieran, no se acercarán a mí - Ordenó con seriedad.
- Pe-pero... - Alice trató de decir algo, pero la mirada de enojo de su amigo le hizo entender. - Mejor vámonos. - Ella tomó a su hermano por debajo de las axilas y lo arrastró.
- No, espera, ¡Alice, suéltame! - Gritó el felino. Aunque este forcejeaba nadie lo solitaria, su hermana entendía bien el porqué lo hacía.
Sarah aguardó hasta que los otros dos se alejaran lo suficiente. Cuando Lowell volteó para irse, ella lo tomó del brazo y lo jaló hacia ella. Se llevó una gran impresión al sentir un cálido abrazo y la cabeza apoyada en su cuello de la chica que lo volvía loco, ya que no se diferenciaban mucho en altura. Aunque con algo de shock le correspondió el abrazo.
- Ten cuidado, ¿sí? - Le dijo Sarah.
No supo qué responderle, se había puesto totalmente colorado. Se separó un poco de él, para verle el rostro, fue entonces cuando él le asintió algo tímido. Una sonrisa sincera se le formó a ella y una tímida a él.
- ¡Vamos Luisa Lane, deja a tu Superman hacer lo suyo! - Le gritó Alice a lo lejos.
Ambos soltaron una carcajada, sin por ello soltar su abrazo.
- Bueno, yo preferiría a otro súper-héroe. - Dijo en burla Lowell. - Algo como la señorita Potts y Stark.
- Siga soñando en ello, señor Stark. - Dijo ella, siguiéndole el juego.
Rompieron el abrazo, aún con unas grandes sonrisas. Sarah se fue donde los otros, mientras él la miraba aún embobado.
- Oh señor Stark. - Decía Gekko al imitar la voz de una mujer. - ¡Ya deja de actuar así de tonto, Lowell! ¡Vete de una vez!
- Tú cállate. - Dijo con una sonrisa.
Por un momento se quedó observando a Sarah de espaldas, hasta que Gekko ya lo molestó mucho, así que dio media vuelta y se marchó.
- Bien, sí tanta necesidad tenías de irte - Decía él ya más serio. -, ¿Cuál es tu gran plan?
- Pues, como ya te dije, yo me encargo al final. Pero ahora deberías de encontrarlo primero, me parece. - Comento.
- Debería revisar dónde los adultos, quizás sea más seguro estar cerca de un mayor que un amigo de mi edad - Dijo Lowell, sin esperar una respuesta realmente.
Al llegar a los últimos pasillos se frustró de no encontrar ni que fuese a un adulto, por muy domingo que fuese, mínimo alguno.
En el penúltimo piso logró ver la silueta de un adulto, alegrándolo. Pudo distinguir de quien se trataba, con esa cola y peinado blanquecino, no había profesor que no fuera igual al viejo loco. Rápidamente se fue trotando donde él, pero Gekko sintió un extraño bajón de repente.
-¡No, Lowell! ¡Detente! -Gritó lo antes posible.
De inmediato Lowell se detuvo, pero estaba tan cerca de él que no logró ni retroceder cuando, de un rápido movimiento, lo tomó del cuello con fuerza y lo levantó. Sus pies se movían estrepitosamente y sus manos trataban inútilmente de zafar el agarre. Lo estrangulaba.
Su vista comenzó a nublarse, aunque tratara de hacer algo, lo que fuese, la falta de aire le afectaba.
- ¿Pro... pro... fesor? - Dijo apenas con lo poco de aire que le quedaba.
- Vas a venir conmigo a, sea por las buenas o las malas... - Susurró molesto.
La cabeza del dolía, era algo insoportable de lo cual quisieras salir a toda costa. Ya no daba más, la vista le pesaba mucho. Dejó de hacer fuerza con las manos y sus piernas lentamente se comenzaban a tranquilizar.
- ¡Álex, el niño! - Escuchó tras suyo.
Sintió como alguien con un brazo lo tomaba, rodeando sus costillas, y con su mano libre provocaba rápidamente que él saque la suyas, colocar la suya y apretar con fuerza a la muñeca del otro.
Un disparo parecido al de una escopeta retumbó en sus oídos, vio un haz de luz azul pasar frente a sus ojos, impactando en el biónico. El agarre cesó. Abrió sus ojos de golpe, mostrándolos diferentes y brillantes. Inmediatamente el oxígeno pudo llenar sus pulmones, aclarando su vista lo suficiente como para que distinguir mejor las cosas.
El profesor calló sentado con Lowell sobre él, ambos estaban atraídos por la potencia del arma como para sacar volando al biónico.
Marshall se aproximó a trote ligero donde ambos, sin dejar bajo el rifle por supuesto, nunca debía de confiar demás.
- ¿Están bien? - Preguntó cuando el profesor ya estaba en pie, afirmando de los hombros al chico.
Álex estaba bien, pero cuando iba a revisar al niño, o incluso preguntarle, este se alejó bruscamente, acercándose un poco al robot que estaba reiniciando sus sistemas. Ethan se le acercó dudoso para tomarlo del hombro, pero el chico volteó mirándolo directo a los ojos, no era su mirada, tampoco la de Gekko, era la misma que tuvo cuando perdió el control por primera vez, sólo que ahora se mantenía quieto en su lugar. Su respiración la podía escuchar el profesor que se mantenía más alejado, lenta y fuerte, como sí tratara de relajar una gran rabia dentro de él.
En un par de segundos sacudió la cabeza y volvió a ser su mirada, como sí antes estuviera fuera de sí.
Todos miraron donde quedó el robot, quien se estaba moviendo para levantarse, parecía furioso. Su apariencia cambió a la del capitán, aunque ahora su ropa y pelaje se veían revueltos y algo quemados por la descarga. Se propuso atacar, pero de inmediato el capitán se interpuso en el camino, colocando a Lowell tras suyo y apuntándolo con el arma.
Rápidamente Lowell salió corriendo en sentido contrario al del biónico y se paró en la barandilla del pasillo, está vez ni le había preguntado a Gekko para asegurarse que el frenaría la caída, pero su mente estaba muy desconcentrada como para hacer ello.
- ¡Hey, pedazo de hojalata! - Gritó Lowell, llamando la atención de todos. - ¡Sí me quieres, ¿Por qué no me mejor vienes por mí?!
Los dos se asustaron porque el chico estaba que se mataba parado allí, pero Marshall fue el único que pudo reaccionar ante ello y disparó a su duplica u segundo antes de que Lowell saltase a caída libre. Ambos adultos corrieron barandilla, asomándose aterrados viendo como el chico de hacia cada vez más pequeñito.
En cuanto el robot logró estabilizarse, lo cual no le tomó mucho tiempo y también se lanzó al vacío, sólo que a él se le desplegaron unos propulsores de los pies, los cuales aminoraban la velocidad con la que bajaba.
En cambio, Lowell tuvo la ventaja de no frenar en todo el recorrido, sólo al final, dándole su buena ventaja. También porque, cuando trisó el suelo con usa misma voltereta antes de golpear el suelo, salió corriendo inmediatamente lejos de allí, sabiendo que ése robot lo iba a perseguir a como dé lugar.
Algo lejos de allí…
El equipo Star Fox se encontraba en las instalaciones de la armada de Corneria, no tenía nada al pendiente, así que decidieron aprovechar el tiempo en prácticas. Bien puede que Fox se haya vuelto el líder del equipo de su padre, pero Peppy sabía muy bien que le faltaba mucho aún para lograr serlo del todo, pesar de su corta edad, por ello el conejo lo pudo un tiempo a hacer una pruebas de pilotaje, no sólo para mejorar ese aspecto, sino por el nuevo integrante, Falco Lombardi.
No fue hace poco, pero tampoco mucho, que Falco se unió al equipo, y no fue por gusto realmente, más porque le era mejor opción que ir a un internado, ya que para su suerte aún no era mayor de edad. Por ello, Peppy pensó que sí Falco veía que Fox no era "un adolecente que se quería hacer el héroe", según dijo este, podría darle el respeto que merece, pero la gente como Falco es muy difícil de dominar.
En estos momentos Fox se dirigía fuera del simulador, había hecho una prueba bastante complicada, pero no imposible, que lo dejó bastante agotado, así que antes de reunirse con su equipo, se dio una ducha rápida.
Realmente desde que Lowell entró a la academia Fox está entrenando todos los días allí. Él no estaba muy a gusto con esa idea de dejar al niño sólo, no porque no confiarse en que estaría seguro... bueno, realmente era por eso, por ello refería entrenar en estas instalaciones, el Great Fox igual tenía muy buenos simuladores, pero le quedaba bastante cerca de la academia.
Luego de limpiarse, se dirigió donde su equipo lo esperaba, bueno, al menos dos de tres.
Entró a un gran salón donde había varia gente ocupada en su pantalla, donde mostraba a cada quien querían que estaba en el simulador.
- ¡Hey, Peppy! - Dijo Fox al acercarse caminando. - ¿Qué tal me fue esta vez?
El conejo no se sorprendió ni dejó de mirar la pantalla, se veía realmente concentrado.
- No mal, pero deberías practicar más los giros de tonel, a esa velocidad no lograrás desviar todos los disparos, es probable que más de uno logre darte algo más que una sacudida - Dijo Peppy con naturalidad.
- ¡Grandioso! - Soltó un pesado suspiro. - Tendré que seguir con ésto más días.
Caminó a una mesa donde se encontraba sus cosas, entre ellos su comunicador, ya que no se debía llevarlo en una simulación, pues podría dañar su programación. Tuvo que pasar cerca de Falco, quien estaba casi sentado en la mesa. No tuvo buena sensación al pasar por su lado, sentía aún su desprecio hacia sí.
- Tsk, eres un lento. - Comentó Falco sin mirarlo, Fox ya esperaba que hiciera éso. - Hasta yo lo haría mil veces mejor que tú. - Agregó con arrogancia.
Fox se mantuvo el aire contenido un tiempo, él era estresante y no quería decir algo no debido.
- Pues... - Volteó apenas un poco el rostro sobre su hombro, tomando una postura de que poco le interesaba. - El simulador está disponible, pruébalo sí quieres.
Fox escuchó una risa de tras suyo, sabía que era sarcástica, pero no quiso tomarle mucho importancia. Se mantuvo la mente ocupada con ponerse sus cosas y revisar su comunicador, ya que servía para casi todo, no sólo para llamar, podría decirse que es como un computador de muñeca. Pero algo le arrebató su tranquilidad, se había usado recientemente. A Fox le hirvió la sangre, era evidente quién lo hizo. Miró a Falco con el seño fruncido, este sólo se rió con burla.
- ¿Qué? - Dijo como sí nada. - ¿Acaso al zorrito llorón le molesta que le usen sus cosas?
Fox lo miró un momento enojado, pero ignoró, se quería ahorrar todo un molestar, así que revisó algunas cosas, notando algo.
- Al menos podrías decirme que tenía unas llamadas perdidas de ayer. -Comentó bajo Fox
- ¡Oh, cierto! - Exclamó Falco al recordar. Se paró como si fuera hacer algo, cosa que sorprendió hasta a Peppy, pero notaron que se cruzó de brazos y volvió a apoyarse contra la mesa. - Hablando de llorones, ése mocoso te llamó un buen rato ayer.
- ¡Hey, no hables así de él! - Dijo rabioso Fox, puede que ya era costumbre que él molestara al niño, pero de igual forma a Fox le enfurecía, ya estaba tomándole un gran afecto al chico.
- Era insoportable que llame como desesperado. - Siguió, ignorándolo por completo. - Así que simplemente lo puse en silencio y lo ignoré
- ¡¿Desesperado?! - Gritó enojado. - ¡¿Qué tal sí tiene un problema o algo?! ¡¿Acaso no te preocupa?!
- En lo más mínimo. - Dijo sin interés.
Fox parecía que iba a echar humo de los oídos, Peppy y Slippy lo notaban desde donde estaban, pero preferían no interferir, Peppy porque pensaba que Fox debe de aprender cómo controlar a alguien con el carácter de Falco, y Slippy... bueno, él no tenía idea de qué hacer.
- Eres un... - Murmuró, pero se detuvo al ver que lo llamaba precisamente el niño, sin que alguien alcanzase a pensar en hablar o algo, contestó. - ¡Hey, Lowell!
- ¡Ojalá que canten los ángeles que al fin me contestas, y a la primera hoy, Fox! - Dijo como un seudo saludo de su parte. Se escuchaba como si estuviera corriendo, pero nadie se percataba.
- Eh, bueno los siento por...
- Tranquilo, entiendo, desde aquí escucho la risita tonta de Falco. - Dijo como sí nada, dejando impresionados a tres del equipo y al nombrado sólo se le colocó una gran vena en la cabeza, nada de qué preocuparse. Quedó un momento en silencio.- Estoy en alta voz, ¿cierto?
- Sí, Lowell. - Respondió Slippy desee atrás para confirmarle con seguridad. - Se te escucha fuerte y claro
- Ya que, a otro perro con ése hueso, Falco no me asusta ya. - Dijo tan despreocupado que impresionó a todos, pero Slippy fue quien no pudo contener la risa, aunque el pobre se tuvo que callar cuando Falco le lanzó una mirada de odio.
Peppy notó algo en la transmisión y se acercó extrañado, se escuchaba como si estuviera corriendo.
- ¿Está todo bien allí, Lowell? ¿Qué sucede? - Preguntó Peppy intrigado.
- ¡Vaya casualidad, señor Peppy! - Exclamó. - Justo de ello iba a... - Se detuvo en seco, tanto bucal como físicamente.
Pasó un segundo y se escuchó algo explotar y cosas caer. Todos, aunque Falco sea quien no lo acepte ni en el rostro, se preocuparon al escuchar éso. Inevitablemente Peppy llamó al chico por su nombre, casi a gritos del susto, pues se escuchaba todo y aún seguía la llamada. Todo el lugar se veía tenso, hasta en el aire se sentía el silencio mortífero por la el pánico de no saber ni qué ocurría.
Casi al los veinte segundo se escuchó el sonidos de unas rocas, por así decirlo, moviéndose, también causando un pequeño chirreo en el sonido quizás por el roce del micrófono con alguna de ellas.
- ¡Oye, enajenado! - Gritó Lowell enojado, aunque esta vez se oía más lejos. Cosa que aligeró un poco el ambiente. - ¡Se supone que tu jefe me quiere vivito y coleando! ¡NO DECAPITADO! ¡Ése maldito rayo casi me vuela la cabeza! ¡Trata de apuntar mejor a la próxima!
Ésto los dejó impresionado, no entendían absolutamente nada de lo que ocurría, pero algo sí tenían claro, Lowell estaba en problemas y no unos muy bonitos.
Se volvió a oír a Lowell correr, pero esta vez el viento que pasaba por el micrófono incrementó. Un par de segundos y se detuvo, se escuchaba su jadeo rápido, quizás se había escondido.
- Ehh... ¿Aló? - Dijo dudoso.
- ¡¿Qué es lo que sucede allí, Lowell?! ¡¿Qué fue todo eso?! -Preguntó más que preocupado Peppy sí, al fin y al cabo, debía de cuidarlo, lo prometió.
- Ah, Señor Peppy, pues ya sabe cosas de ir a una academia; exámenes, estrés, peleas con un robot que te quiere secuestrar, la soledad de casi sentirse independiente, ya sabe, lo típico. - Dijo en su tono despreocupado, cuando realmente el sentía todo ésto casi como un chiste.
- ¿Qué dijiste? - Jadeó Fox atónito, más aún por la despreocupación en que lo dijo.
- Sólo... - Se detuvo unos segundos. - ¡Rayos! - Gritó antes de que se corte la llamada, dejando simplemente el sonido de estática y a todos en silencio absoluto.
Fox miró a Peppy como tratando de preguntarle qué hacer. El conejo le devolvió la mirada serio.
- Tú eres el líder, tú decides. - Dijo Peppy.
Fox sin necesidad de pensarlo dos veces salió del lugar.
En lo oficina del general.
El viejo sabueso se encontraba con un grupo de hombres hablando de problemas menores de Corneria, cosas típicas, pero cuando Pepper trataba de tomar el tema de Venom ellos lo esquivaban como podían. El problema con Venom era un tema pesado y ellos no estaban de acuerdo con él cuando llegó ése niño, Lowell. En otras palabras, lo miraban como que no debía estar en ése puesto sí pensaba en cosas como ésas, pero Pepper dijo que siempre tenía sus razones.
En medio de una discusión, entró sin previo aviso un cadete que venía corriendo, se lo dejó claro al sabueso por lo agitado que estaba.
- Lamento interrumpir, general. - Se apresuró en decir el chico. - Pero le tengo un aviso urgente.
- ¿Qué es? En este momento me encuentro algo ocupado - Dijo al alejarse un poco de los demás.
- Señor, es su nieto, se encuentra aquí. - Dijo con una preocupación que el general no notó.
- Dile que estoy ocupado, luego lo veo. - Dijo antes de devolverse.
- Señor, no entiende. - Se apresuró a decir nervioso. - Se encuentra aquí, en nuestra clínica.
Sin pensar de primer plano su reunión se fue de allí, no sí antes agradecerle al chico, el cual se relajó por no ser afectado de la rabia o algo así del general.
Aunque Pepper se estaba viviendo ya algo viejo, no estaba lo suficiente como para no correr, en especie cuando se entera de cosas parecidas a ésta.
Llegó afuera de la sala de operaciones, porque llegar más allá como entrar ya sabía que sería una idiotez cuando tenían un paciente dentro.
Con melancolía colocó la mano en el vidrio que dejaba ver como operaban a Connor, aunque claro como estaban ocupados sólo se lograba ver al chico recostado y con una mascarilla. Pepper notó a su lado que alguien esperaba afuera, sentado en unas sillas, inmediatamente lo reconoció por sus ropas, así que se le acercó para que le explicase lo ocurrido.
- ¿Planea contarme lo que ocurrió con mi nieto, oficial? - Dijo pesadamente, se supone se lo tenían que cuidar y es el segundo que termina con una operación en menos de una semana.
- Señor. - Dijo antes que nada y al levantarse. - Antes que nada debo decirle que su nieto no llegó en riesgo, sólo llegó agotado
- Eso no me dice mucho, oficial. - Dijo impaciente.
- Bueno señor, el problema es que no sabemos, O'Donnell habló tan rápido que ninguno pudo entenderlo, sólo alcanzamos a reaccionar en traerlo aquí y él se fue corriendo.
No terminó al hablar al ver que los doctores salieron satisfechos sin ninguna gota de tristeza o preocupación, una que aún el sabueso mantenía de despistado.
Pepper estaba tan bloqueado por una mezcla de rabia y frustración que no notó siquiera el porqué se detuvo hasta que sintió una mano en su hombro. Se sobre saltó un poco y volteó, aliviándose al reconocerlo.
- Tranquilo, suegro. - Dijo el padre de Connor, quien acababa de salir de suturarlo. - Puede que mi hijo no tenga el mejor estado físico, pero aún así es fuerte. - Sonrió orgulloso para tranquilizarlo.
El viejo sabueso suspiró de alivió, pero inmediatamente le envío una mirada de rabia a su yerno.
- ¡¿No pudieron decírmelo desde un principio que tú estabas aquí?! - Exclamó, obviamente enojado pero con una alegría en su viejo razón de sabueso al saber que fue él quien lo operaba, ya que era de los mejores doctores, sí él estaba nada malo pasaría.
- Tranquilízate, que enojarte demás sí que te hace mal. - Contestó el padre de Connor. - Y déjame decirte que fue pura casualidad el que yo esté aquí hoy, venía a hablarte sobre algo del chico que nos encargaste a Risk y a mí, pero vaya coincidencia que Connor antes me dijera que lo salvó él. Dijo que sí Lowell no le hubiera frenado la hemorragia no estaría ni despierto
Pepper quedó boquiabierto, involuntariamente se una mano a su brazo derecho recordando la voz de una joven algo bajo, era de un vago recuerdo de cuando era más joven.
Otros doctores llamaron a su yerno, para que revisara algunas cosas, justo cuando su comunicador sonó.
- "Que oportuno". - Pensó al contestar. Se impresionó al ver que era Ethan quien lo llamaba, ya que al menos ellos dos - Marshall, ¿Qué ocurre? -
- General, antes que diga algo - Se apresuró a decir el siberiano. -, yo me hago responsable de ésto, pero Álex y yo tratamos de sacarlo de éste lío, sólo que él escapó. -
El general quedó intrigado por lo que se refería el capitán, pero cuando vio que el holograma mostraba en dirección contraria, mostrándole como Lowell esquivaba al robot que se parecía a Marshall, sólo que tenía desgarrada parte de la cara que lo delataba inmediatamente. El capitán estaba corriendo para mostrarle eso al general, pero alcanzaba a estar a tal distancia porque Lowell no iba corriendo todo el tiempo, sino que frenaba y saltaba lejos, todo en un movimiento rápido y escurridizo. Pepper estaba sorprendido, antes había pensado regañar a Marshall y el profesor por cuidarlo mal, pero al ver al chico haciendo sobre-naturales, como saltar entre unos tres a cuatro metros sin impulso alguno.
El sabueso sonrió recordando mejor la voz de esa chica.
- "No debe de preocuparse por mí, tengo el poder y el valor suficiente para cuidarme sola". -
Sonrió de medio lado y volvió a mirar al chico que salía desde los escombros de una de las estructuras y gritaba sonriente, aunque se veía algo sucio, se notaba que no tenía miedo.
- No te alejes mucho del chico, Marshall. - Le ordenó. - Pero aún así no te preocupes, estará bien. -
Ethan quedó impresionado por esa orden, pero no objetó y terminó la transmisión.
- ¡Suegro! - Lo llamó el padre de Connor algo lejos en el pasillo. - Voy a ayudar un poco aquí, cuando tenga tiempo hablamos de ello, es algo importante pero delicado. - Y sin más se fue por el pasillo.
Antes de irse él también, le dijo al oficial, que se había quedado callado hace ya su tiempo, ir a dar el aviso de que una cantidad de soldados vaya a la academia a desalojar a los niños que habían, ya que con ése robot allí sería peligroso ya que al ser domingo los chicos están por cualquier lado del campus disfrutando de su día libre.
Dio un vistazo al cuarto, donde unas enfermeras terminaban de limpiar y vestir a su nieto, y se fue a su oficina con una sonrisa en el rostro
En el campus de la academia...
- ¡Gah, diablos! - Exclamó Lowell lanzando lo que quedaba del celular destrozado. El disparo le rozó parte de la mano y, aunque no le dolerá lo caliente que estaba el disparo, además que ya se estaba regenerando, había sido un fuerte choque.
Miró desafiante al robot que se acercaba a él con el cañón apuntándole directo en la cabeza. Éso le extrañaba, así que estaba vez no se contuvo en saciar ésa duda.
- No comprendo por qué lo haces. - Dijo sin quitar ésa mirada. - Se supone que ése tipo me quiere sano y vivo, ¿Qué no entiendes que sí me disparas en el cuerpo con éso me matarás? -
El robot se rió, cosa que le extrañó aún más.
- Éso es porque sé lo quién y qué eres, me programaron con esa información desde in principio. - Confesó así sin más.
- Entonces... ¿Él... ya sabe... de mí? - Susurró sorprendido, éso no era bueno ya que para él significaba que no lo buscaban por algo que haya hecho en su pasado, sino por algo que está en su interior o por ser el hijo de un soldado, prefería pensar en que éso último era la razón.
- Sí te doy tan fuerte en la cabeza como para que te desmayes, tu cuerpo curará tus heridas, no tengo porqué preocuparme de lo que te mueras en el intento, ya que tu cuerpo no te dejará morir aunque quieras. -Completó ya a unos metros de él, no necesitaba más para dispararle de lleno en la frente así que cargó el disparo.
Lowell se enojó, había apretado tan fuerte sus puños que se había enterrado las garras en la palma y sagrado un poco. Él tenía razón, hiciera lo que se hiciera no le pasaría nada, su cuerpo se regeneraría automáticamente, pero no le enojaba que con ello ya no tenía una escapatoria sí lo atrapaban, sino por imaginarse al hombre tras todo ésto, qué le dejara claro que podía dañarlo así sin más. Apretó la mandíbula con fuerza, estaba cabizbajo y con lágrimas corriendo por sus mejillas, aunque había apretado los ojos para con tenerlo pero fue inútil. Se quedó quieto mientras oía el sonido del arma cargándose, ya no quería correr más, quería ver la cara del hombre que está tras todo ésto.
El disparo se soltó y Lowell no iba a hacer nada por siquiera esquivarlo, pero sí él no lo hacía otro sí.
El disparo láser quedó suspendido a uno o dos centímetros de tocar el pelo alborotado del chico. Levantó la vista lo suficiente para que se le vieran sus ojos rojo vivo, tenía una mirada llena de odio y rabia, le brillaban tanto los ojos como sus brazos. Respiró alrededor de dos veces y el láser se devolvió con el doblé de velocidad y potencia, dándole de lleno en el pecho del robot.
Sin perder más tiempo se apresuró y, con dar un paso, se impulsó para saltar hacia él y usar su pecho, que quedó invulnerable por el disparo, como un muelle para pasar al otro lado. Improvisadamente corrió hacia la cafetería, no pensaba en correr, mucho menos hacia donde.
Sin pensárselo pateó las puertas de la cafetería que se abrieron de par hacia dentro. Todos dentro les quedaron mirando extrañados, Lowell gruñó porque estuviera con niños dentro, no tenía noción del tiempo y creía que estaba vacío, pero odio más el equivocarse cuando sintió todo ese olor a comida entrar por su nariz, en el día sólo había comido un pequeño bocado y ayer no había comido lo más importante del día, el desayuno, estaba bien vacío, comparando con lo normal de él.
Entró de una vez y se fue a comer algo de la mesa de servicio, estar ahí sin hacer eso era de las peores torturas jamás hechas hacia él. Varios lo miraban raro y otros asustados, ya que siempre se arremangaba la chaqueta y ahora se le veían sus marcas brillando.
- Les propongo algo. - Dijo de repente, asustando a varios.
- Miren ése payaso de allí - Decía un chico con su grupo en la parte más lejana de la cafetería, esa donde la mayoría de los "busca-pleitos" se ponían", aunque realmente no todos eran así.
- Llorón O'Donnell... - Dijo Scott McKlein, quien se sentaba al lado de ése chico. - ¿Ése cuando entenderá que es un perdedor que nadie quiere aquí? -Incluyó con odio.
- Quizás cuando la chica que te gusta deje de gustarle él. - Comentó un chico de unos cursos más grande que se había inclinado de la mesa tras Scott para incluirse en la conversación. Le habría funcionado sí el coyote se hubiera levantado a enfrentarlo, pero no idiota, uno bien sabía que enfrentarse a uno de mayor grado era una completa estupidez.
- Hagamos una guerra de comida y ustedes pueden culparme y recibiré mi castigo. - Dijo Lowell con tanta tranquilidad que hasta los típicos que le encanta hacer desastres desconfiaron.
- Algún día le sacaré ésa estúpida sonrisa y Sarah me querrá a mí... - Gruñó furioso mientras lo miraba fijamente, aunque este sí lo hubiera notado lo ignoraba.
Jacobs, quien se sentaba de lado delante de Scott lo miró serio, lo había escuchado atentamente y pensaba ver todo ésto.
- Créeme que él ya te ganó. -Le dijo, llamando su atención como para que sólo mueva sus ojos hacia él. -, y no sólo por una patética pelea por tus celos, porque él tiene las ondas de su corazón más encajadas con Sarah que lo que tú podrías tener jamás. - Completó antes de levantarse.
Scott le siguió la mirada cada movimiento, sabía muy bien como era su amigo, un culto que leía montones de libros. Ciertamente aceptaba que le superaba en inteligencia, pero en estos casos era tanto contra él que no le comprendía muy bien que digamos, pero prefirió ignorar sus ansias por entender a lo que se refería, ya que sí entendía quizás ganaría puntos, pero aún así, Scott McKlein era orgulloso, y no iba a estar entendiendo un idiotez como ella, según él.
Sólo se mantuvo allí viendo como Jacobs se acercaba, con algo de comida en la mano, al chico que consideraba su rival, aunque no recibiera la misma respuesta. Estos dos lobos chocaron miradas y se sonrieron mutuamente, entendiéndose así entre sí lo que planeaban. Desde donde estaban, pues aún ni estaban muy justos, miraron en sentidos contrarios y lanzaron lo que tenían en sus manos, así comenzando la misma pelea de comida los cual los hizo conocerse.
Por típica ganas de vengarte de quién te lanzó comida y por otro lado no dejarte ensuciar, ya la mayoría comenzó a ocasionar un desastre en el lugar.
Lowell se había resguardado bajo una mesa para no terminar tan sucio como los demás, fue donde Jacobs se deslizó por detrás para quedar a su lado.
- ¿Y ahora por qué se te ocurrió hacer ésto? - Preguntó alegre. - ¿Qué acaso no te bastó con limpiarlo ya una vez? - Bromeó.
El chico de gris pelaje volteó a mirarlo con una gran sonrisa en el rostro.
- Tal parece que una segunda no me matará. - Bromeó feliz de verlo a su lado. Volvió la vista a la entrada de la cafetería, esperando a que quién esperaba entrará de una vez, su vista cambió a una de determinación la cual el albino no pasó desapercibido.
Jacobs lo miró unos momentos, notando su mirada fija en la entrada, algo de él le provocaba unas extrañas dudas. Pero aún así mantuvo el silencio, a lo que el chico de ojos escarlata notó algo en su mirada, no era la seriedad, sino otra cosa que no lograba definir.
Iba a decir algo pero sus sentidos se activaron e inmediatamente salió debajo de la mesa, rápidamente perdiéndose de la vista del chico entre tantos niños, y se colocó entre unos niños que había hecho un círculo para protegerse las espaldas, por suerte no lo notaron o por lo menos lo ignoraron. Sutilmente el chico se colocó en una posición semi-flectada dentro del círculo de niños. Desde sus botas unas pequeñas líneas de fuego comenzaron a dibujar un círculo a su alrededor, pero aún sin esos extraños garabatos de la otra vez.
Unos poco segundo antes que se determinaran el tipo de figura se crearía con las llamas, el chico de banca cabellera y ojos sangre parecía estar buscando entre las imágenes de su pantalla alguien en específico. Las líneas no se trazaban al azar, sino con una orden y propósito.
- Zervan, Zervan, Zervan... - Susurraba Gekko al buscar a un sujeto en su pantalla del panel.
Con una mirada rápida a la ruleta de imágenes, de muchas y diferentes personas, se detuvo inmediatamente en una de un lobo albino con un aire de parentesco con él, pero se diferenciaba. Una sonrisa cruzó por sus labios e inmediatamente tocó lo que sería un tipo de tarjeta con un par de líneas de luz que la marcaban, en ella se iluminaba el nombre "Zervan" y la ilustración del joven. La tarjeta se desvaneció provocando que el panel cambie a un color rojizo y al tiempo las líneas que se conectaban del panel a todo el lugar igual. Una plataforma se apareció bajo los pies de Gekko, al igual en Lowell las líneas formaban diferentes figuras a la vez anterior.
Por un momento se impresionó de la astucia se su proceso, el chico sin necesidad de que él eligiera de entre "sus cartas" a alguien extensamente inteligente logró crear una barrera de niños que le bloqueaba la vista al droide. Pero no podía desconectarse y debía enviar la energía justa para las manos del chico, luego le explicaría cómo y qué, ahora no era momento de ello. Aunque sí, Lowell era muy listo y confiaba que el chico albino sabía lo que hacía, así dejándolo controlar su cuerpo sin la mísera necesidad de decírselo.
Los chicos a su alrededor notaron el brillo intenso que comenzaba a emanar el chico tras suyo, algunos dudaron, pero otro notaron a quién miraba como blanco. Desde tal distancia se podía notar las marcas extrañas en el oscuro Husky y no eran normales, hasta por una de esas podías notar un brillo plateado entre una de esas marcas. Ante ello no se separaron del lugar y siguieron como sí nada.
Todos hubieran seguido con tal escándalo y desorden sí el robot con un simple dedo no le hubiera apuntado al techo provocando que más de una chica gritara y absolutamente todo se detuvieran de lo que hacían, a excepción de Lowell quien había notado que no debía perder esta oportunidad, actuó.
- ¡Al suelo todo el mundo! - Gritó tan fuerte que ninguno pudo negarse a ello, salvo el mismísimo McKlein claro está.
Como sí un tipo de armadura se tratase, las llamas crearon tan perfectamente sólo la parte del los ante brazos levitando tan sólo uno a dos centímetros de su piel.
Sin perder tiempo, Gekko le trazó un camino seguro entre los tumultos de niños, el cual se notó en su visión como sí de un visor se tratase, y donde Lowell comenzó a saltar hábilmente en dirección al androide, el cual ni milímetro se había movido.
Al quedar frente suyo, de un rápido impulso Gekko le controló lo que debía hacer y enterró los dedos en el estómago, dejándole el reto al albino. De sus palmas unas llamas comenzaron a incrementar hasta que se juntaron y explotaron fuertemente, sacándolo hasta fuera del lugar por el impulso.
- ¡Oh, yeah! - Gritó emocionado el chico, quién no cuando puedes hacer cosas como esas, pero inmediatamente la sonrisa se le fue cuando lo vio volver hecho furia. - ¡Oh, mierda! - Volvió a gritar, pero esta vez corriendo en dirección contraria, saltando por el mismo lado que antes.
Los niños más cerca de la entrada tuvieron que salir corriendo para cuidar su pellejo del furioso robot que venía a toda máquina a por el chico. Lowell sin más se paró sobre las mesas y comenzó a correr y saltar en ellas, tratando así de escaparse lo más posible.
La comida volaba por doquier, hasta inconscientemente pasó por la mesa donde estaba Scott y su, por ser orgulloso y desobedecerlo, la comida le saltó en la cara.
Desde su lugar de escondite, Jacobs miraba asombrado y se reía de la cara que tenía Scott mientras se sacaba la comida del rostro. No quería que su amigo se quedara sólo contra esa cosa, pero no sabía qué hacer, Lowell podía defenderse mil veces mejor de lo que él podría ayudarle en su estado actual. Era un debilucho frente suyo.
La vista se le fue hacia las esquinas de la gran cafetería
- Las cámaras... - Susurró pensando. - Quizás sí me metiera en... - Una idea se le ocurrió y se propuso a ponerla en marcha. Salió de su escondite, no sin antes asegurarse que no pasaban ellos dos por allí, y se fue corriendo a la entrada.
Lowell notó cuando salió el chico de ojos zafiro, se preguntó a qué iba, hasta que chocó con la baranda de la cuarta planta, y cayó a la primera. La cafetería tenía escaleras que conectaba tres pequeñas plantas altas y una abajo, así que no era más de seis metros.
- Se fue al diablo mi espalda... - Susurró tirado en el suelo mientras miraba al techo con dolor. Vio como el robot se asomaba desde allá arriba a sólo mirarlo, al igual como lo hacían varios niños más, sin siquiera atreverse a acercársele para ver sí se encontraba bien o algo. - Ge-Gekko... ¿Te falta mucho? - Preguntó forzosamente al sentir como lentamente volvía a ser la espalda, pero el dolor seguía allí.
- Espera un poco, sí igual cuesta su tanto, no te puedo hacer inmortal en un dos por tres. - Se quejó el chico mientras trataba lo más rápido de regenerarle la espalda.
- ¿Po... Por qué... no se... mueve? - Susurró Lowell mirando que el robot no se movía, sólo se mantenía observando, como sí esperara a ver su siguiente movimiento. -Espera... - De repente, su mirada captó el sutil movimiento en sus ojos, como sí los colores se movieran entre píxeles. - No será que está... - Se había quedado pegado tanto tiempo que no notó que el robot ya se había ido de ahí. No supo qué hacer, la espalda aún le dolía lo suficiente como para poder levantarse, pero un jalón del cuello de su playera lo hizo colocarse de pie inmediatamente.
Lowell sorprendido miró de quién se trataba y era un chico de unos cinco años mayor suyo, un Husky con un pequeño parentesco con él. El chico lo sostenía del hombro con una mano, tratando de que no se desequilibrara.
- ¡Ándate de aquí, O'Donnell! - Exclamó el adolescente con apuro. Lowell no movió ningún músculo y él lo notó. Hizo una seña y los niños salieron de sus escondites lanzando comida o de lo que encontraran para detener al robot. - Entiende que nosotros no creemos en el bocazas de McKlein, nosotros no pensamos en ti como un monstruo, no nos importa en lo absoluto lo que parezcas, tus nos puedes proteger mucho más veces que diez de nosotros, pero unidos podemos ayudarte. - Decía el muchacho con madurez. - Sí él te busca a ti, entonces debes de ir a un lugar con menos niños, aléjate y encárgate de esto, que no hay más quién pueda. -
Lowell lo miró unos segundos incrédulo, luego como los demás lo ayudaban, sonriendo asintió y, cuando recibió el aviso de Gekko, inmediatamente salió corriendo como pudo a la entrada.
Cerca de la entrada principal.
Pensaba salir del recinto, así sería un lugar más fácil de "pelear", si así se ameritaba, ya que no habría nadie. Grave error, aparte de estar bloqueada estaba bloqueado de personas que conocía muy bien. Parte de la milicia entrando y, entre la gran mayoría, cuatro personas de gris camisetas, el equipo Star Fox. No quería llamar su atención, para no meterlos en ésto, así que trató de ocultarse entre uno de los soldados que se vinieron también.
- Ustedes se encargarán de desalojar. - Decía un oficial del ejército entre donde Lowell se escabullía agachado por sus pantorrillas. - Y el resto se encargará de detener al clon de Marshall. -
- Pero, ¿Cómo reconoceremos cual es cuál? - Intervino uno.
- Mejor no dejar dudas y vayan a la seguro, hay vida de jóvenes en juego. - Contestó fríamente antes de irse.
Lowell se detuvo en seco por lo impresionado que quedó, ¿Cómo es que podían ser tan desalmados los seres a la edad adulta? Pensaba él. No estaba erróneo, eso significaba que él tendría que hablar para detenerlos, pero con sólo levantarse los de a su alrededor se le quedaron mirando.
- "¡Bien hecho, Lowell! Eso es pasar desapercibido" - Se felicitó con sarcasmo. Iba a hablar justo cuando alguien lo levantó por la parte trasera de la chaqueta, como el niño pequeño que es. - "¡Ni siquiera me dejaron hablar!". - Alegó, aunque en su mente, con una rabieta de niño pequeño pataleando en el aire. - ¡Bájenme! - Gritó enojado.
- Ya tengo uno. - Dijo burlesco un soldado.
- Ahora te faltan unos seiscientos más. - Comentó otro de aguafiestas.
- Ni que yo tuviese que hacer todo el trabajo. -
- ¡Ya paren de decir estupideces y bájenme! - Gritó desesperado Lowell. - ¡Están sólo perdiendo el tiempo! ¡Yo soy único que lo puede detener, no ustedes! ¡Así que bájenme ahora!
Lo soldados lo miraron en silencio y extrañados, hasta que explotaron de la risa.
Fox se encontraba unos metros más allá impaciente por toda la gente, sólo aguardaba a Peppy, quien conversaba con uno de los oficiales por tanto soldados en la entrada y no dispersos de inmediato. De repente escuchaba la risa de unos soldados cerca y de curioso se asomó sobre su hombre donde vio un grupo de cuatro que se reían a todo pulmón, pero su atención la tomó el chico que se movía como cucaracha en la mano de uno.
- ¡No estoy jugando! - Gritó el chico. - ¡Bájenme ya! -
Inmediatamente reconoció el timbre de voz del niño y le avisó a Slippy que lo encontró.
Desde dentro, Gekko podía ver todo lo que hacían a un radio de diez metros alrededor, así que notó que el zorro vio a Lowell e hizo al niño mirar en su dirección.
- "¡Diablos! ¿Ahora qué hago?" - Le preguntó Lowell al chico albino.
- Mejor preocúpate de otras cosas en este momento, Lowell. - Dijo ignorando su pregunta. Hizo que Lowell mirase a unos metros de Fox, notando que el droide se escurría entre la gente hace él.
- "¡Por la...!" - Se detuvo antes de decir algo, hasta en su propia mente.
- Coloca tus manos en tus hombros. - Ordenó de inmediato.
- "¿Para qué?" -
- ¡Sólo hazlo! -
Sin chistar, Lowell automáticamente las colocó sobre sus hombros. Gekko inmediatamente hizo su jugada, unas llamas se desprendieron de sus dedos recorriendo un corto camino hacia donde agarraba la mano del hombre, quemándola a la vez que lo soltaba.
Lowell redució la caída al agacharse en último segundo. Corrió en dirección a la espalda de Fox, esquivando hábilmente las personas en su camino.
El robot planeaba golpear al zorro en la nuca, hasta ya tenía el puño preparado para derribarlo de un golpe, pero prontamente la rápida silueta del chico se colocó en su camino con los brazos extendidos, tratando de proteger al ser que quería como un hermano mayor.
Para asegurarse más completamente de que saliera ileso del golpe, Lowell dio un pasó fuerte hacia atrás, empujando con fuerza a Fox, provocándole un brusca caída y alejamiento completo.
Su veloz reflejo causó la atención del equipo Star Fox y algunos más de allí, pero ya era muy tarde hasta cuando Fox trató de incorporarse para sacarlo de allí. Frente a los ojos del zorro pasaron como en cámara lenta los fragmentos que fácilmente se reconocían que eran del querido casco del niño. El puñetazo le había dado de lleno en la cabeza, hasta Slippy, quien fue el que creó el casco, se quedó en shock, había creado el artefacto de un metal reforzado y para que lo destroce de un solo puñetazo era como para romperle la cabeza al chico.
Lowell elevó temblando la vista, el puño aún se mantenía sobre ella y desde la ruptura del casco sobre su frente, unas líneas de un rojo carmesí rodeaban hasta llegar al principio del puente de su nariz. A pesar de como quedó el casco y parte de su frente, su mirada desafiante sí intimidó a los de su alrededor, menos el robot.
- N-no... - Tartamudeaba en susurro con una voz de dolor pero aún así seguía desafiante. Elevaba la mirada aún más, pero lento. - No te dé-dejaré que le ha-hagas a-algo... -
El androide lo miró un segundo y, como si una sonrisa se le formase, su mano libre se formó en un as de dos dientes. Sí previo aviso, perforó su estómago con él, hasta que las puntas se asomaron levemente por la espalda baja del chico.
Dentro, por preferir él recibir la mayoría del dolor, fue tan fuerte que se cayó de la plataforma quedando sentado. Su estómago le dolía peor que mil partos, pero aún así se levantó para llegar a su plataforma y en su comando buscar la carta de otro de sus procesos.
Sí con el golpe de antes se habían quedado en shock algunos, ahora todos se quedaron así. Fox fue el único que de un sacudón de cabeza se le fue el trance y se apuró para ayudar al chico, pero lo detuvo lo que dijo.
- A-Aléjate... F-Fox - Dijo apenas.
El zorro se quedó quieto viendo como el niño agarraba al robot del antebrazo y retiraba de un tirón su mano de su estómago. No podía moverse, lo había dejado tan impresionado que ningún músculo podía mover. Se preguntaba cómo un niño tan pequeño podía resistir eso como un adulto, pero ni ese mismo niño comprendía ello.
Luego que retiró la mano con su sangre, le jaló el brazo a un costado y, un segundo antes de patearlo, Gekko había elegido la carta de otro lobo blanco, uno llamado Tarohón, haciendo que unas llamas en sus botas a hasta sus rodillas se formaran, como cadenas a su alrededor. Aunque proporcionalmente no sería mucho, por la elección perfecta de Gekko, el chico envió a un rango bastante lejos de él, lo suficiente como para salir del montón de soldado. Estos últimos sacaron sus armas y lo mantuvieron a raya.
Lowell cayó de rodillas con sus manos en su dolorosa herida. En ese momento Fox logró salir de su trance y se agachó a su lado para ayudarlo.
- Hay que llevarlo a la enfermería de la milicia, es lo más cerca. - Le dijo a Peppy al mirar el estado de Lowell.
- Estoy bien... - Susurró limpiándose la sangre que estaba en sus labios.
- No te hagas el fuerte ahora, enano. - Se entrometió Falco. - Estas desangrándote. -
- ¡Que estoy bien! - Gritó enojado. Él confiaba en el poder de Gekko y, aunque ellos no sabían, no le gustaba que no confiaran ellos también.
Dejó al equipo en las palabras en la garganta, no era el mismo chico que entró hace casi dos meses, sino otro pero no sabían sí para bien o mal.
Lowell se levantó con dolor, se retiró la chaqueta y la lanzó a un lado al caminar, sólo manteniendo una mano sobre su herida más grave, la otra podía cerrarse sin la necesidad de acumular tanta energía.
- No creo que lo detendrá esos disparos... - Pensó en voz alta entre jadeos mientras miraba como los soldados le disparaban con lo que tenían. - "¿Tú qué crees, Gekko?". -
- Que eres el chico más complicado con el que me ha tocado, te metes en más problemas que cualquiera, Lowell. - Bromeó. El chico de pelaje gris sonrió al rodar los ojos. Gekko también sonrió por su broma, pero inmediatamente volvió la mirada al frente y su cara se puso serena nuevamente. - Por tu energía es mejor recuperarla al menos un poco más, ya que aunque yo tenga mucha más que tú ahora, sí tú no estás de pie eso no nos sirve de nada.
- "¿Y cómo le hago para recuperar mi energía sin tener que dormir? No encuentro una forma para hacerlo." - Dijo él.
- Yo sí. - Respondí cortante. Lowell se sorprendió pero esperó para escuchar la respuesta. - Mira, tanto fue como con Zervan y Tarohón, Mityo es muy útil para ésto, pero aunque haya que usar de mi energía, es mejor restablecer la tuya.
Lowell se quedó unos momentos en silencio mientras pestañaba.
- "Quedé tan claro como las profundidades del mar." - Comentó confuso.
- ¡Aghhh! - Gritó impaciente. - Ahora escúchame bien, ¿Recuerdas el techo del edificio de los hombres? - Él asintió aún confuso. - Bueno, aunque ahora parezca idiota, debes de correr hacia allá. -
Lowell miró hacia el edificio y soltó un pescado suspiro.
-"¿Tan lejos?" - Dobló a la derecha empezando a caminar. - Sí tuviéramos que evacuar una noche, los niños y niñas seríamos los primeros en morir. - Comentó en voz alta. Caminó medio decaído pero un sacudón de cabeza lo trajo a la normalidad para irse corriendo.
Fox, quien se había quedado callado todo el tiempo, cambió su semblante.
- Falco, ven conmigo. Slippy y Peppy, ustedes ayuden a evacuar a la gente con los demás. - Ordenó con determinación.
- Debes de estar loco si crees que yo te voy a hacer caso, McCloud. - Comentó Falco cruzándose de brazos.
- ¡Lo estoy, por sí no te diste cuenta, Falco! - Comentó con el seño fruncido.
Una sonrisa se formó en su rostro acompañado de una carcajada. Sacó su blaster el tiempo que pasaba al lado del zorro caminando.
- ¡Ése es mi jefe! - Gritó mientras se alejaba corriendo.
Extrañado y con una ceja arqueada, el zorro miró al resto del grupo el cual le respondió subiendo loa hombros, volvió la vista a su rebelde compañero que se alejaba corriendo. Era realmente extraña esa respuesta de parte de alguien como él, pero no debía distraerse en estos momentos, así que cuanto antes corrió a alcanzar a ambos.
Lowell corría como podía. El cuerpo le pesaba, la cabeza le dolía y la vista se le nublaba, era horrible. Al voltear a un lado y luego al otro frunció el seño.
- ¡¿Ustedes qué hacen aquí?! - Gritó apenas.
- ¿Qué no lo ves, niño? - Dijo Falco que estaba a su izquierda. - Estás tan cansado que hasta nosotros te alcanzamos en un dos por tres. -
Quedó mirando un momento a Falco y luego sonrió, era la primera vez que lo llamaba por un pronombre no ofensivo. Rió y luego volteó hacia atrás.
- Sabía que no podrían con ésto... - Susurró.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó Fox, ya que ninguno de los dos estaba al tanto de lo que ocurría.
- Ese robot está reforzado con un metal muy resistente, ni hasta lanzando uno de sus disparos recargados pude hacerle mucho. - Explicó.
- Pero todos deben de tener un punto débil. - Dijo Falco.
- El problema es que no lo he encontrado, bueno la única desventaja que le pillé fue hace unos días cuando cambié el cuarto a una temperatura extremadamente baja, pero el lugar más frío que haya ahora es en lo más alto del edificio de varones, los domingos sopla un viento bien frío. -
- Pero no será lo suficientemente frío para hacer ventaja. - Agregó Fox.
- Al menos será algo, creo. - Dijo con alto de ánimos, sabía que era un mal plan pero no perdía nada con intentarlo, vino en realidad sí pero eso es lo que él quería pensar. - En realidad, ésta vez es más complicado ya que en la otra Connor le había atravesado con un tubo de hierro en el pe... - Se quedó pensando un momento en eso.
Flash Back
En un forzado rápido movimiento, Lowell se colocó a su lado, entre ambos, alzó la pierna y con una fuerte patada de Taekwondo golpeó el poco tubo que sobre salía de él.
Fin Flash Back
- ¡Éso es! - Gritó emocionado. - ¡Su punto débil es en...! - Su oreja se movió bruscamente avisando de un sonido del cual reconocía muy bien. - ¡Al suelo! -
Rápidamente los tres se agacharon cuando una línea roja pasó sobre sus cabezas.
- ¡¿Qué fue eso?! - Gritó Fox.
- ¡Yo quiero uno! - Gritó Falco. Los dos lo miraron con la ceja arqueada. - ¿Qué? Todos saben que me gustan estas cosas. -
Lowell rodó los ojos, después él sobre sus talones y quedo mirando a quien aún mantenía el brazo levantado por su anterior ataque, al igual que los otros dos. Se levanto sin quitarle la vista, aún veía eso extraño en los ojos del biónico, como si se movieran en su interior.
- "¿Habrá la energía suficiente para que lo detengamos con algo, Gekko?". - Preguntó.
- Suficiente para al menos detenerlo es probable, Lowell. - Respondió al haber hecho un rápido cálculo en su tablero. - Pero para irte de aquí después de esforzarte, es casi nula la probabilidad. -
- Bueno, con tener algo más del cero presiento me da la razón para al menos intentarlo. - Dijo sonriendo.
Flectó la rodillas para decirle no verbalmente a Gekko que active el círculo con garabatos, o así era lo que creía que era ya que no tenía idea de lo que era realmente. Las circunferencias aparecieron aunque las líneas aún no, pero ya era evidente cuáles serían, las de la carta de Zervan. Las líneas emergían desde el centro de sus pies hasta lo más externo del círculo, así también apareciendo las llamas que envidian sus antebrazos y ahora la parte bajas de sus piernas, pareciendo las extremidades de una armadura.
- Fox, Falco aléjense lo suficiente para estar a salvo. - Ordenó sin voltear.
- Espera, nosotros no vinimos para quedar mirándonos. - Dijo Falco pero Fox lo detuvo con el brazo y negando para que no se involucrasen. Refunfuñando tuvo que retroceder sin más.
El robot se había mantenido quieto todo el tiempo, pero al ver que el chico ya iba para pelear se decidió a mover con el mismo ataque de antes, aunque esta vez Lowell se pudo defender con sus antebrazos juntos frente a él, pero por la baja energía de su cuerpo contras la de Gekko no le daba para mantener la armadura como debía, provocando que un ataque del cual debía resistir sin problemas, se quebrantara un poco.
Impulsado del suelo que inevitablemente trisó, saltó a atacarlo con lo que podía.
Cerca de allí.
Scott enojado caminaba por esa área en camino a su cuarto. Estaba enojado por verse en ridículo por el chico que odiaba hace ya su tiempo, pensaba que todo su mal venía por su culpa. Pero eso no era lo único que rondaba por su mente, había visto que los soldados estaban evaluando por los alrededores a los niños y entre ellos no vio a su hermano menor, así que se fue a buscarlo a su cuarto, por sí estaba allí.
Fue cuando sintió unos ruidos extraños cerca de donde se encontraba, por inercia de la curiosidad caminó más hacia ellos. Iba por las partes forestales del lugar, así que rápidamente se escondió tras un tronco al estar lo suficientemente cerca y se asomó a ver. Sus ojos se abrieron como plato al ver a quien consideraba su rival peleando con u robot con unas técnicas tan sobrenaturales, como lo hizo una vez contra él pero ahora mil veces más fuerte.
Cerca suyo se encontraba dos tipos que no conocía de and ay no entendía el porqué sólo miraban con unas armas en sus manos, pero poco le importaba porque en unos arbustos al lado contrario de donde él estaba, ya que se movían. Trató de ver más entrecerrando los ojos y logró notar una parte de una cola café de punta negra con blanco y unas orejas de igual color. Los ojos se le abrieron desmesuradamente.
- "¡Mierda, Ben!". - Pensó al reconocer la cola y orejas de su hermanito. Estaba a punto de salir corriendo a buscarlo pero sería una complementa idiotez ir directo por donde esos dos luchaban.
- No te muevas tanto, Ben, que nos van a ver. - Dijo el amigo al lado del hermano de Scott.
- Es que no veo bien. - Dijo el pequeño inclinándose más para ver mejor. - Se mueven mucho. - Agregó inclinándose aún más, grave error.
El cuerpo se le fue hacia delante, cayendo fuera de su escondite y llamando la atención de los otros dos, quienes se detuvieron y voltearon inmediatamente.
- "¿Ese no es el hermanito de Scott?". - Preguntó Lowell.
- Estaba tan concentrado que no lo noté. - Comentó Gekko.
Puede que ellos se quedarán extrañados, pero el droide no perdió la oportunidad, así que rápidamente apuntó al niño.
Tanto Lowell como Scott reaccionaron, uno en salir y el otro en correr a proteger al niño. Él recibió todo el impacto del disparo en la espalda, pero al menos se alegró de que el pequeño saliera ileso.
- Tú y tu amiguito váyanse de aquí, ¿sí? - Dijo con una forzada sonrisa ante el dolor.
El pequeño asintió y al ver a su hermano parado del otro lado, con su amigo fueron hacia él, rodeando el lugar primero.
Apretando los ojos se levantó como pudo, sentía su cuerpo como trapo viejo, pero debía levantarse. Cuando pudo estar en pie, volteó con los ojos hechos furia, ¿Atacar a un niño para poder atacarlo a él? Eso era caer bajo, ya era la segunda vez que lo hacía y no tenía que llegar a una tercera.
- "Gekko, suelta más de tu energía". - Ordenó decidido.
- No puedo, eso sería un desequilibrio total, con la poca que te queda no alcanzará para controlar el flujo. - Se negó rotundamente el albino.
- ¡Me importa un comino, tú sólo hazlo! - Gritó ya exasperado, dejando tanto a Gekko como a los otros dos sorprendidos.
- Lowell... -
- Bien, sí no lo vas a hacer, entonces me encargo de ésto yo mismo. - Susurró antes de salir corriendo con el puño en aire hacia el robot.
Gekko no sabía qué hacer, era muy arriesgado pero sí no lo ayudaba ahora quizás termine peor. Golpeó el panel y con la mirada baja apretó fuertemente los ojos.
- ... Lo- Lo siento... Leah... - Dijo en un entrecortado hilo de voz antes de poner ambas manos sobre el panel y que un aura roja lo rodease.
Lowell al sentir más energía fluir dentro suyo, colocó sus codos en cada costado de su torso y se agachó un poco, de una forma que pudo concentrarse mejor al enviar la energía. Sobre la armadura aparecieron otras llamas de amarillo que comenzaron a cambiarla, cambiando algo de su forma y poniéndole unos detalles extraños y únicos.
- ¡Venga ya! - Gritó antes de lanzar una patada al costado del robot.
A diferencia de las veces anteriores, este golpea fue más efectivo al correr sin tanto esfuerzo al biónico y casi dejarlo tirado. Pero la confianza trae la despreocupación. En unos tantos de los golpes directos al pecho con el puño, Lowell se detuvo poco antes de golpearlo, como sí le hubieran frenado el brazo, pero Gekko fue el único que supo que su corazón se detuvo, al menos por un momento.
Sin perder esa pequeña oportunidad, el robot lo mandó lejos de una patada al pecho como si de escoria se tratase.
Lowell estaba rendido en el piso con los ojos apenas abiertos y la respiración baja, ya no le quedaba casi nada de energía. Sin poder aguantarlo al menos por un pequeño segundo cerró los ojos, inconscientemente entrando en la mente de Gekko quien al verlo de inmediato saltó de la plataforma a su lado.
- ¡Lowell! - Gritó asustado. Lo sacudía pero nada, sólo no se movía. Colocó el lado contrario de su palma sobre la frente de él, sintiendo la fuerte fiebre que le dio. Siendo mente hizo aparecer un tipo de cápsula creadas por las líneas rojas, de las cuales se veían todo a través. Lo cargó y lo metió en ella donde aparecieron otras líneas dentro, como si fuesen tubos que se conectaron a él.
Con la mirada baja pero llena de furia volvió a su plataforma, en el panel hizo que parte de su energía se preocupó en él la energía de Lowell y la otra la iba a usar él.
Sin siquiera poder pedirle permiso al chico, tuvo que él controlar su cuerpo. Tal y como sí de una película de terror se tratase, lentamente se levantó con la mirada fija pero la de Gekko, esa poderosa y penetrante típica de él con la cual el miedo te recorre por doquier. Estaba más furioso que cualquiera, por lo cual, extrañamente esas típicas marcas que a Lowell le llegaban hasta el codo y las rodillas, ahora fueron ascendiendo en llamas hasta los hombros y la caderas. Inmediatamente la armadura también tomó ese terreno y las llamas amarillas que cambiaron la armadura igual. Se colocó en posición de combate listo para ser el relevo de Lowell. De unos pasos rápido en menos de un suspiro se encontraba frente al robot en la misma posición asesina.
- Ven aquí y come mierda, gusano. - Dijo antes de darle un fuerte golpe en la mandíbula, rompiéndose completamente.
Fox y Falco, quienes aún miraban inquietos, quedaron completamente sorprendidos por el cambio brusco de los golpes del chico, no siquiera con la ayuda de ellos antes llegarían tanto con un golpe.
Sin perder más tiempo y rabia, Gekko le propinó más golpes de los cuales el otro obligadamente tuvo que esquivar retrocediendo.
De repente se detuvo sin más. La mirada la tenía pérdida, como sí no mirase a nada en el mundo, pero una sonrisa en maniática en los labios se le dibujaba, al igual que a Gekko dentro, sólo que a él sí los ojos se le pusieron completamente blancos. Puede que el poder parecía haber aumentado pero eso no era lo que estaba por suceder, Gekko sin tener un alma del cuerpo que lo acompañe, si energía no podía ser controlada, provocando u terrible descontrol, hasta el suyo. Una risa escalofriante salió de su garganta, como sí de un verdadero loco se tratase. De los guantes de fuego aparecieron unas garras afiladas.
Sin que nadie pudiese prevenir, atacó sin más con esas garras. Del pecho del robot se abrieron cuatro profundas grietas de las cuales aparecieron unas chispas. Luego otro ataque y nuevamente lo mismo pero con la mano contraria.
¿Efectivo? Claramente ésto lo era.
¿Peligroso? Digamos que era tan proporcional como sí Gekko hiciera un pacto con el mismísimo demonio. Que un alma actúe sin el alma original es de lo más peligroso que hay, y Gekko lo sabía.
El robot retrocedió por ambos ataques, los cuales le habían provocado una gran baja de energía al ser tan cerca de su fuente de poder, pero Gekko no se podía detener. Su mirada blanca se perdía en lo alto del cielo blanco de su mente, su conciencia no estaba.
Para su suerte, sintió una mano en su hombro que lo hizo bajar de nuevo a tierra firme. Ese gesto le recordó a alguien que puede que no tuviese gran parecido con esa persona, pero hace tiempo sentía que tenía el mismo corazón. Volteó inmediatamente para encontrase con la mirada débil de Lowell, quien se había salido de la cápsula al ver el estado de él. Se mantenía el brazo apretado de su mano y su ojo izquierdo apretado, pero con una sonrisa en los labios.
- No hagas eso, que no me sirve que mi amigo le pase algo. - Dijo alegre.
Gekko se le quedó mirando un momento, sentía como sí de otra alma se encontrara al lado del chico mirando de la misma forma, pero la de un zorro, el mismo zorro que le regaló una sonrisa en su pesadilla, lo único bueno de ella.
Sonrió de medio lado e hizo que otra plataforma a su lado apareciera.
- En ese caso no hagas que me preocupe y recupera tu energía. - Dijo burlesco el concentrarse de nuevo en la pantalla.
Lowell rodó los ojos al irse a sentar con las piernas cruzadas a su lugar asignado. Ya estos dos se estaban conociendo tan bien que casi no tenían que hablar para entenderse, sólo mirarse unos momentos. Así que mientras Lowell se sentaba a meditar, Gekko sin avisarle al otro par se fue corriendo al edificio, aprovechando que el robot aún ni mostraba indicios de moverse.
Fox y Falco para no quedarse atrás tuvieron que también ir corriendo tras él.
Gekko estaba a punto de entrar por las escaleras, pero de un tirón de la playera por Falco lo sacó antes de pisar aunque fuera una parte de las baldosas.
- Eh, tú no vas a ahí, enano. - Dijo antes de meterlo al elevador. (En ambos edificios había un elevador en medio de dos escaleras, por emergencias, pero sólo hasta el último, ya que para la azotea sólo hay una escalera).
- ¿Pero qué...? - Alcanzó a decir.
- Nada de peros. - Agregó antes de que se cierre la puerta.
Lowell, quien había escuchado todo, aunque se supone que debía de estar concentrado, no pudo sacar ese nudo de su garganta al saber que ellos dos se habrían quedado abajo para darle algo de tiempo, pero había que tener dos dedos de frente para entender que aunque perdiera el control, no iba a poder bajar, aunque fuese a tiempo.
Esos dos se quedaron cada uno frente a las puertas hacia las escaleras, ambos con sus blasters en mano. Se dejaron en claro que ibas a darle tiempo a Lowell y eso iban a hacer.
- ¿Ustedes son los amigos de Lowell? - Escucharon la voz de un niño en sus comunicadores que usaban en la cabeza, cada uno con el suyo diferente.
- Sí, soy Fox McCloud, ¿Quién eres? - Preguntó extrañado el zorro.
- Me llamo Jacobs Finsen, también soy amigo de él. - Se presentó más serio. - Miren, tengo un plan para ayudarlo y los necesito a ambos. -
- Por sí no lo notaste, niño, nosotros ya tenemos uno. - Intervino Falco.
- Quedarse ahí inútilmente sólo para ganarle dos segundos a Lowell no es muy buen plan, ¿eh? - Comentó ganándole a Falco, quien tuvo que quedarse en silencio un momento.
- Bien, te escuchamos. - Dijo resignado.
- Es simple, sólo deben entrar cada uno por las puertas de las escaleras y cerrarlas. Yo me encargo del resto. - Fue tan simple que ambos jóvenes se miraron extrañados. - Bueno, a menos que quieran pelearse con él. - Agregó Jacobs cuando el robot entró.
- ¡Le entro! -
- ¡Te sigo, Fox! -
Dijeron ambos antes de entrar cada uno por una puerta y luego cerrarla con el panel de a un lado. El caso era el siguiente, por ambos lados había un panel, pero sólo por un lado estaba Jacobs, quien cuando se cerraron las puertas inmediatamente hizo su jugada, selló las puertas con otras de emergencia de cada lado.
- ¡Bien! Ahora las siguientes. -
- Espera, ¿Cómo sabes que no irá por el ascensor? - Preguntó cuando pisó el primer peldaño.
- Porque no es tan tonto. - Respondió tranquilo. - Sí llama al ascensor este no bajará hasta que Lowell salga, y él llegará a su piso cuando ustedes suban al segundo piso, así que no tendría más remedio que entrar por estas puertas, ya que el ascensor igual lo bloquearé
- Bien planeado, chico. - Felicitó Falco. Este sólo río de regreso.
Así comenzaron a hacerlo, subiendo cada piso, cerrando cada puerta y cierto, cuando pisaron el segundo piso Lowell llegó a la última planta e inmediatamente se fue a la azotea. Ya eran como las cinco y por suerte el sol ya no pegaba fuerte. Se fue al centro del lugar y se sentó con aún con las armaduras de llamas, sólo que son las llamas amarillas pero aún le llegaban hasta los hombros y cadera.
- Ya llegó. - Dijo una chica por su walkie talkie, que se encontraba en la azotea del edificio de las chicas
Para tomarse un pequeño descanso Gekko miró a un lado, donde Lowell seguía meditando y ahora se veía mejor, vio las barras en su pantalla y notó que drásticamente la energía está aumentando más rápido para el chico. Se alegró pero sabía que ésto aún no se terminaba.
Por el lado de Falco, una de las puerta quedó mal cerrada y por el apuro ambos, tanto él como Jacobs, no se dieron cuenta, pero el robot que subía por el exterior, o sea que entraba por las ventanas lo notó y entró por una. Jacobs trataba de enfocarse en mirar las cámaras y bloquear las puertas cerradas, pero con sólo su computadora le era sumamente complicado, pero noto que una puerta estaba abierta por la planta del piso de su cuarto.
- Emm, tú azul. - Dijo dudoso, ya que nunca se presentó con él.
- Me llamo Falco. - Bufó cuando cerró la puerta frente suyo.
- Como sea, ¿Estás seguro que cerraste en la sexta planta? -
- Estaba cerrada cuando llegué. - Dijo extrañado.
- ¿Qué rayos? - Sí antes estaba cerrada, ¿Cómo ahora se encontraba abierta? A menos que... Rápidamente buscó por las cámaras de las escaleras por la cual fue Falco. - Oh, tarde... - Vio a Falcó tirado en el piso inconsciente. - Fox, el robot entró por las otras escaleras y dejó inconsciente a F... F. -
- Falco. - Completó.
- ¡Ese mismo! Pero parece que no siguió por las escaleras, no lo veo por ellas ni en algunas de las plantas, tal pareciera que no está en edificio.
- ¿Y sí está ya en la azotea? -
- Lo dudo. - Dijo mirando a su walkie talkie a un lado, el cual no volvió a sonar desde que ella le avisó que llegó el chico.
- ¿Ya revisaste las cámaras del edificio de al lado? -
- ¿Al lado? - Repitió dudoso. Rápidamente colocó las cámaras de las escaleras del edificio de las chicas y ahí estaba, ya llegando a la última planta. - ¡No puede ser! ¡Deja de hacer eso y sólo ve a la azotea, Fox! - Gritó alterado. El zorro no tuvo que preguntar para saber de qué se trataba, así que de inmediato se apuró en sólo subir.
Jacobs tomó su walkie talkie y apretó el botón de inmediato.
- ¡Sal ahora mismo de allí! - Soltó el botón para recibir respuesta pero nada. - ¡¿Me oyes, Sarah?! - Grito altera. - ¡Sarah! -
El walkie talkie ya se encontraba a la esquina de la azotea, nadie siquiera podía oír algo de lo que decía. En especial porque ella trataba en lo posible de escapar de aquel horrible clon del capitán.
Por el otro lado del edificio, Lowell recién se había dado cuenta de lo que ocurría, ya que con la conmoción mínimo había notado que ella estaba allí y mucho menos en el problema que estaba, ya que nunca gritó o algo así.
Desde donde estaba inmediatamente corrió hasta la orilla y sin mucho esfuerzo con un salto, más la buena brisa, llegó al otro lado son problema alguno.
Lowell había recuperado una gran cantidad de energía, de la cual Gekko calculó que estaría bien. Así que sin preocupaciones, soltó parte de su energía que están vez sí la de Lowell sí pudo controlar bien el flujo, creando mejor la figura con esas llamas amarillas. Se sacó el casco y lo lanzó a su rostro para distraerlo para así poder quedar frente a Sarah, protegiéndola. Sin perder más tiempo le propinó un fuerte golpe en todo el pecho donde le había abierto Gekko.
El robot retrocedió por su fuente de energía que fue alterada nuevamente, quedando así cerca de la orilla. Lowell se le acercó y Sarah igual, aunque más alejada pero aún así tras del chico. Una oleada de disparos apareció desde atrás del robot que provenía desde abajo por los soldados que vieron al robot. Automáticamente Lowell se preocupó en resguardar a Sarah con su cuerpo y se tapó el rostro con el brazo derecho mientras que con el otro defendía más a ella.
En ese momento llegaba Fox que al ver ésto, desde el edificio hacía señas para que pararan, pero como desde la altura no lo identificaban, tuvo que lanzar la blaster como último recurso, haciendo que comenzarán a detenerse, aunque fuera lentamente.
Pero a diferencia de ambos, al robot nunca le hicieron nada esas cosas, por ello no pudieron detenerlo y, aprovechando que el chico aún se tapaba el rostro por los pocos disparos que quedaban, le golpeó sacándolo del camino y rápidamente tomó a Sarah y se paró a lo más a la orilla posible. Aunque ella hizo lo posible no se podía soltar y el chico se encontraba tirado en el piso, de lo cual no tuvo tiempo de evitar que él se lance a caída mortal con la chica que tanto quería.
Ven, sí caes te sostendré, aunque éso significa caer por ti.
Esas palabras resonaron en su mente antes de no verla más desde donde se encontraba.
- ¡No, Sarah! - Gritó antes de él lanzarse a por ella.
Por si suerte el sería horizontalmente cayendo y el vertical, así que lo alcanzó con facilidad, pero quitarle a Sarah de las manos le era complicado. Hasta que él mismo la soltó lejos de ambos, como diciéndole "Decide". Lowell enojado y confiado por la distancia que aún quedaba, decidió atacarlo primero a él. Así que alzó su puño del cual por la rabia desde el principio una gran llama se creó, aumentando el poder del golpe.
- Come mierda y muere. - Dijeron ambos antes de golpearlo con tan poder en su fuente de energía que se veía con gran facilidad.
Chispas saltaron y los ojos del robot se apagaron. Ya quedaba casi nada para tocar tierra firme y Sarah sí estaba a unos metros alejada de ellos. Así que cambiando esa llama de los puños a las botas, aumentó el salto desde el robot a Sarah drásticamente, permitiendo que la atrapara con una pequeña diferencia de alejamiento con lo que debería. Y con eso me refiero a que fue mucha y ya se estaba alejando demasiado.
Para detenerse antes dio un giro en el aire, arruinando que su cuerpo siga el camino y haciendo que descienda antes. Tratando de imitar a Gekko, se frenaba con su pierna, pero la falta de práctica le delató y ambos rodaron en el césped del la plaza.
Para su suerte ella del susto había quedado inconsciente y no lo vio equivocarse en ello.
Una gran sonrisa se le dibujó en el rostro, ya se había acabado y prefería disfrutar que tenía a la chica que le gustaba en sus brazos mientras dormía. Se sentó con las piernas cruzadas y la acomodó mejor para esperar a que despertase.
Donde el robot, los soldados que sinceramente no sirvieron de nada ahora se encontraban revisándolo, a ver sí el chico no lo había dejado tan destrozado. Pues, ya como saben todos que siempre la armada se lleva estas cosas, pero esta vez sería diferente.
- ¡Todos aléjense! - Gritó uno, a lo que todos hicieron caso y este explotó sin más, como si él mismo quisiera.
El silencio dominó el lugar ya que nadie supo qué hacer ni qué pasó, porque no había rastro alguno del droide.
Lowell volteó hacia atrás al escuchar la explosión, pensó que quizás ésto no había terminado, pero para su suerte estaba equivocado. Volvió a voltear al sentir a la chica de sus brazos moverse, aunque no logró ni mirarle a los ojos cuando ella le dio un tierno beso en la mejilla que lo puso todo colorado.
- Gracias por cumplir tu palabra. - Le agradeció sonriente para después abrazarlo esconder su rostro en su cuello.
Lowell apretó los ojos y se puso como tomate de lo rojo, aunque así igual le abrazó.
- No fue nada. - Dijo nervioso.
Ella se apoyó en su pecho mirando hacia el cielo al igual que él. No quería moverse de allí, ya había corrido mucho para un año, ahora prefería permanecer sentado.
- Take off at the speed of sound... Bright light colors all around... I'm running wild living fast and free... Got no regrets inside of me... -
- ¿Sonic Colours? - Dudó Sarah al escucharlo susurrar esa canción.
- ¿Cómo es que sabes? - Preguntó ahora él.
- Que sea niña no significa que no sepa de juegos. - Hizo puchero.
- Claro que sí. - Se burló golpeándole suavemente la nariz.
Gekko parpadeaba mientras miraba aburrido la pantalla.
- Aggh... Creo que voy a vomitar... - Susurró asqueado.
- "Tú cállate". - Dijo Lowell.
- Tú cállate. - Repitió con voz molesta Gekko al levantarse y crear otra cosa en su mente que le sacara esa de la cabeza, ¿Como qué? Absolutamente cualquier cosa.
Luego de un tiempo ambos se levantaron de vuelta donde los demás, no podrían estar todo el tiempo allí.
Al llegar donde varios, donde niños y todos ya que dijeron que el peligro se fue, a Lowell se un jalón lo alejaron de Sarah, un cortés jalón de parte de Falco, quien traía una venda en la cabeza.
- Tú a la próxima tienes que darme algo de diversión, ¿eh, enano? - Tenía una mirada tan enojada que Lowell por un momento se asustó, Sarah sólo río y se alejó para dejarlo con ellos. Lowell siguió así hasta que Falco relajó el rostro. - Era broma.
- Aahh... - Río nervioso.
- Tranquilo, lo hiciste bien para ser un mocoso como tú. - Bromeó.
- Y tú también para golpearte la cabeza. - Molestó por la venda.
- No juegues conmigo, enano. - Dijo mirándole feo, él sólo se rascó L nuca.
- ¿No te asustaste? - Preguntó Slippy, quien aunque no estuvo tan cerca a él sí le dio miedo.
- Ahora que lo dices... - Pensó un momento. - Esa idea ni siquiera cruzó por mi mente, Slippy.
- Buen, trabajo, Lowell. - Dijo el conejo del equipo.
- Gracias, señor Peppy. - Respondió como siempre.
Ahora sólo quedaba Fox, quien sólo le revolvió el pelo.
- Ya me dejaron sin palabras en la boca. - Bromeó sonriendo.
- No te preocupes. - Dijo Lowell riendo antes de abrazarlo.
- ¡Lowalo! - Gritó Jack atrás sin darse cuenta ni quienes estaban allí. El chico volteó a verlo y justo se le puso al frente. - ¡Cuenta, cuenta! ¿Qué sucedió? ¿Cómo lo venciste? ¿Por qué tienes sangre en la frente? ¿Te costó mucho? ¿Qué le pasó a tu ropa?...
Lowell no se quiso esperar a que acabe todas sus preguntas, así que camino atrás de él y le tapó la boca.
- Aguántate un poco las preguntas que mañana te las respondo todas, pero ahora déjame cumplir mi promesa, Jack. -
Jack le miró extrañado pero al ver al frente fue entonces cuando se fío cuenta quienes estaban allí.
- Déjame presentarte a Slippy Toad, al señor Peppy Hare, Falco Lombardi, y por último a Fox McCloud. - Dijo esperando la reacción del chico, la cual fue unos balbuceos y una idea de cuerpo hacia atrás. - No te me desmayes, al menos saluda.
De inmediato se puso firme como militar y saludó con un simple...
- ¡Hola, soy Jack! - Dijo tan emocionado que no sabía que más hacer.
- ¡Hola! - Le respondieron todos.
- ¿Verdad que soy el mejor? - Caminó a su lado, Lowell.
- ¡Claro que sí! - Exclamó más que feliz el niño abrazándolo con fuerza.
Él sólo río y le revolvió el pelo, pero luego de unos segundos el felino no lo soltaba.
- Okey, ya es suficiente... - Comentó pero nada. - ¿Jack? ¡Jack, suéltame! - Colocó las manos en sus hombros y comenzó a empujarlo. - ¡Rayos, eres peor que chicle! -
- ¡Lo sé! - Sonrió y lo afirmó aún más fuerte.
Lowell no era tonto y comenzó a hacerle cosquillas, donde el niño se alejó como dos metros para que parara. El lobato miro al equipo, luego a Jack y nuevamente al equipo.
- ¿Qué? Los locos nos juntamos entre nosotros. - Se excusó y se rió de su propia broma. De un segundo a otro, paró de reír y el cuerpo se le fue hacia atrás, por suerte Peppy se encontraba cerca para sostenerlo de la caída.
-Sólo está muy candado, no hay de qué preocuparse. - Dijo cuanto antes para calmar a todos.
- Yo lo llevo a su cuarto, Peppy. - Dijo Fox cuando ya lo estaba cargando en sus brazos.
- Sí quiere yo lo guío, estamos en el mismo cuarto. - Ofreció Jack tranquilo como siempre.
Fox asintió y comenzó a seguir al niño mientras al mirar al Lowell dormir se quedaba pensando. En primera, que él no dormía como ningún principito, sino todo lo contrario y lo segundo es que ese ya no era el niño tímido de antes.
- "¿Qué es lo que hará este lugar con los niños? ¿Acaso los usan de experimentos?". - Pensó tontamente al recordar al antiguo Lowell.
Flash Back.
- Vamos, Lowell. - Decía Fox en el patio del Peppy. - Mira aquí. -
Lowell se acercó lentamente a donde Fox, quien le pidió la mano y este temeroso la extendió. Le colocó un caracol y este se asustó.
- ¿Qué es éso, Fox? - Preguntó nervioso.
- Es sólo un caracol, Lowell, no te va a hacer nada. -
El niño se le quedó mirando atentamente y cuando vio su pelaje pegajoso se volvió a asustar.
- ¡¿Qué le pasó a mi pelo?! -
- Es sólo baba, no te preocupes. - Lowell le miró asqueado. - ¿Sabes que es muy buena? Puede curar heridas sin dejar cicatriz. -
Miró nuevamente al caracol y luego bajo la mirada rascándose el centro del pecho. Fox notó ésto pero prefirió cambiarle de tema.
- ¿Sabes? No tienes por qué tenerles miedo, en realidad ellos deberían de temerte a ti. - Dijo sorprendiéndolo.
- ¿Y yo por qué? -
- Porque él no se puede defender por sí sólo, no tiene el poder que tú tienes. -
- ¿Tengo poder? - Preguntó sorprendido.
- ¡Claro que sí! - Rió mientras le revolvía el pelo, notando la mirada iluminada del pequeño.
Fin Flash Back.
- "¿Qué iba a saber yo que con decirte ello casi te sentirían un Superman?".- Comentó antes de volver a recordar.
Flash Back.
Fox se encontraba haciendo su caminata al rededor de la villa donde vivía Peppy, la cual tenía un parque al que Lowell iba, así que aprovechó a ver si lo encontraba.
A lo lejos logró divisar un grupo de niños reunidos pero mientras más se acercaba notaba que era un grupo de niños golpeándole a uno, y ese uno era al niño que él buscaba. Rápidamente se fue corriendo donde él, haciendo que el grupo se alejara inmediatamente para no tener problemas.
- ¡Lowell! - Dijo haciéndolo que lo mire.
- ¡Lo hice, Fox! - Dijo alegre cuando él se agachó a revisarlo.
- ¿Estás bien? - Preguntó por inercia.
- Sí, y él también. - Dijo al mostrarle qué tenía en la mano, nada más y nada menos que un pequeño caracol. El zorro lo miró extrañado. - Los estaban pisando y tomé este para así llame su atención, haciendo que olviden a los demás. - Agregó sin perder esa sonrisa de felicidad inigualable.
Fox sonrió antes ello y lo ayudó a levantarse para volver a casa.
Fin Flash Back.
- ¿Quién pensaría que te volverías aquél con el poder de defender a los demás y a ti mismo en tan poco tiempo? - Dijo antes de dejarlo en la cama para que tome su merecida siesta.
N/A: ¡Y muy bien! Eso por ahora, estoy reescribiendo el primer capítulo (Porque me da pena ajena mirarlo) y el el siguiente, así que creo demorar porque los quiero subir cerca. Bueno, ¿Para qué más charlatanería? Ya esta muy largo el capítulo éste. Jeje.
Cualquiera de sus dudas por lo ilógico de lo sucedido, pues en el próximo capíyulo su querido Gekko le explicará a todos con paciencia cada cosa, espero.
Muchisimas gracias al review de FireFox9765 y viryvilla3 (Tengo que sacar los puntos o sino no apareces), y mucho más a la ultima ya que me estuvo animando en todo este timpo y me dejó mi esperado review treinta. Wiiihh!
Sin más preámbulos, no vemos en un siguiente capitulo.
Adiocito.
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Ray Out
