Disclaimer: Los personajes le pertenecen Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.

Solecito sino es por ti no hubiese terminado el capítulo :D

"PEQUEÑA MARTIR"

SUMMARY

Con un pasado de dolor, obsesión y muerte Isabella Swan se ve obligada a Iniciar una nueva vida en Forks, en donde no solo conocerá el dolor si no también lo que es el verdadero significado de el amor.

—CAPITULO DIECIOCHO—

—Bella, respira—me pidió Seth mientras le daba un apretón a mi mano. — Todo saldrá bien, no hay nada de que preocuparnos— me tranquilizó.

—Si, si lo sé; es que me da pánico tener que... ya sabes verle—balbucee — Temo no poder.

—él no va a volver a tocarte jamás, el juez dictaminara su sentencia y lo más seguro es que pase encerrado varios años—dijo pasando su brazo por mis hombros y atrayéndome a su pecho.

—Si, tienes razón él ya no puede lastimarme hoy todo se acabará—

Por fi, el día del juicio llego, la sentencia de Phil será dictada, y yo debo verlo nuevamente.

No sé si soy tan valiente como para estar a unos cuantos metros del hombre que asesino a James y a las chicas.

Una horas después y un par de refrescos acompañados de donas Seth y yo nos subimos al avión con dirección a Phoenix.

A pesar de las palabras tranquilizantes de Seth usaba ese miedo, ese pánico, esa extraña sensación no abandona mi cuerpo. Era inevitable no sentirla.

…..

Aún estaba amaneciendo cuando aterrizamos.

Un par de agentes nos estaban esperando y nos rodearon cuando llegamos, Seth intercambio un par de palabras con ellos.

—El juicio será a las cinco de la tarde, el jefe pidió que lleváramos todo el material que tenemos, asi que ustedes deben irse a la dirección que les entrego—le informo un oficial a Seth quien asintió y me miro regalándome una sonrisa.

—Vamos a descansar un rato—dijo moviendo la cabeza en forma de despedida hacia los oficiales, ellos respondieron de igual forma.

Seth me guio hasta un enorme auto blindado de color negro, me ayudó a subir puesto que me estaba tambaleando por el sueño.

—Nosotros los escoltaremos hasta allí—le informo un hombre alto y fornido. —Señorita Swan—llamo mi atención.

Levante la cabeza lentamente y trate de abrir mis ojos a pesar del seño.

—Es un placer estar frente a una mujer tan valiente—dijo quitándose la gorra y haciendo una pequeña reverencia.

— ¿Gracias? —dije algo aturdida.

—No hay de que—contesto riéndose.

—Por cierto soy el oficial Riley Biers y estoy fascinado por haber conocido a una chica tan guapa y valiente como es usted—

Quizá lo dijo por cortesía o simplemente es por que estoy vestida como gente civilizada, con el cabello totalmente lacio y sin los lentes de contacto

—Mantén tus garras lejos de mi hermana Biers o me encargo de que no te den misiones importantes—amenazo Seth cerrando la puerta haciendo que los demás rieran.

—Adiós agente Biers—dije aunque no sé si me escucho, solo sentí mi fatigado cuerpo caer sobre el asiento trasero.

…..

—Bella levántate ya, Paul esta por llegar—grito Seth desde la cocina.

—No… déjame dormir—rezongue.

—Levántate o te saco yo mismo de la cama—amenazó.

—Si me lastimas te acuso com Emily y no te dará pastelillos—le dije tomando el edredón y subirlo hasta que cubrió mi cabeza.

—Tramposa—grito y no volvió a decir una palabra.

No paso ni diez minutos antes de que sintiera como alguien me golpeaba con una almohada.

—Levántate—ordeno golpeando esta vez mi cabeza.

— ¡No! —protesté haciéndome bolita.

—Levántate—volvió a repetir riendo.

—Le diré a Emily—le amenacé.

—Tarde niñita, los pastelillos ya están aqui—

— ¡Seth! —oímos gritar a Emily, yo seguia metida en el edredón por lo que me lo quite de la cabeza y mi cabello quedo todo pegado en mi cara. — Te eh dicho mil veces que no me gusta que molestes a Bella, ¡A la cocina! —

Y como un niño Seth se fue refunfuñando y pataleando hasta la cocina no sin antes llevar su dedo medio e índice hasta tus ojos asegurándome que me estará vigilando.

—Lo siento querida, ya sabes lo infantil que es Seth—se disculpo Emily sentándose en la cama cerca de donde estaba.

—Buenos días Emi— le saludé.

—Hola princesa, ¿Lista para desayunar? —preguntó.

—Si, mi estómago ruge por alimento—le dije sobándomelo.

—Entonces hay que ir rápido o los chicos se lo acabaran por completo.

Me levante de la cama y pase los dedos por mi cabello para peinarlo un poco, me puse las sandalias que Emily me habia dejado y la seguí hasta la cocina.

Al entrar todos los chicos se callaron y sabía que estaban hablando del caso.

El primero en decir algo fue Paul.

— ¿Dormiste bien pequeña? —se acerco a mí y dejo un beso en la frente y coloco un plato con mi desayuno y señalo una silla para que tomara as8iento.

—No me quejo, hubiese dormido mejor si Seth no roncara tanto—le moleste.

Seth se hizo el ofendido y me arrebato un pedazo del pan que estaba en mi plato, me saco la lengua y me dijo —Yo no me quejo de que babees tanto—

—Yo no...

— ¡Chicos, chicos; Basta de pelear! —intervino Paul.

—Lo sentimos—

Era realmente agradable poder bromear con las personas que quiero, con Edward no puedo hacerlo, él no entiende lo que digo, a veces pareciera que ni me presta atención.

—Hola Isabella—

Me voltee para ver quién me habia saludado y me fije que Riley estaba apoyado en la encimera comiendo pan tostado.

—Hola oficial Biers—correspondí a su saludo.

— ¡Oh no, no... No...No!, No me llames oficial Bears eso suena tan diplomático, llámame Riley—me pidió.

—Solo si tú me llamas Bella—

—Echo—me extendió su mano y no dude en tomarla.

Riley era muy agradable e inteligente, era el nuevo del grupo, solo hasta hace un par de semanas se habia integrado, me contó un par de anécdotas sobre las bromas de novato que le hicieron.

Además era muy gracioso e inteligente.

— ¿Estás lista para... ya sabes? —preguntó.

—Creo que nunca estas lista para enfrentarte a lo que más temes ¿no crees? —le dije dándole un sorbo a mi café.

—Tienes razón, pero no lo entiendo si Bushel es tu pa…

— ¡Riley! —grito Paul haciéndonos saltar a ambos. —Hay que llevar estos informes ¡Ahora! —le dijo algo molesto.

Riley dejo su desayuno en la encimera pero antes de que se fuera le tome del brazo.

— ¿Qué es lo que ibas a decir, si Phil es mi que? —pregunté.

—Yo... no...

— ¡Riley! —

Él fue rápidamente done Paul quien empezó a regañarlo o al menos eso parecia.

— ¿Qué te dijo? —preguntó Seth visiblemente molesto.

—No... No me dijo nada—respondí. —De verdad Seth, no me dijo nada—le asegure.

—Bien chicos, debemos prepáranos para los testimonios….

— ¿Recuerdas lo que practicamos? —pregunto Paul.

—Si, pero creo que no... No voy a poder—dije agarrándome de su brazo. —Por favor, mejor yo me quedo en el auto por favor—le suplique.

—Bella por favor tu presencia es imprescindible en el juicio, eres la única sobreviviente— sus manos subieron hasta mis hombros y los sujetaron con fuerza —Debes estar allí—

—Pero…

—Es la única forma de que dejes atrás el pasado, con Phil tras las rejas podrás llevar una vida normal, no habrá por que esconderse—

Me deje convencer por sus palabras y entramos hasta el juzgado sintiendo en mi estomago una punzada de nervios.

Habían unos cuantos periodistas pero al ver mi cabello tinturaron no pensaron que era Isabella Swan.

Las puertas se abrieron dejando entre ver un enorme pasillo cuyo suelo estaba recubierto de un brillante color marrón.

—Es por ahí—me señalo una puerta al fondo en la izquierda y nos dirigimos allí.

Al abrirla vimos el salón lleno de largas sillas de madera ocupadas por las familias de las víctimas y pegadas a las paredes estaban varios policías, por suerte Phil aún no entraba.

Tome asiento en una de las primeras filas que aún estaban disponibles, ya que la gente estaba sentada casi desde la cuarta fila.

—Estaré allí con Seth pequeña, respira hondo y recuerda que esta pesadilla acabara pronto—

Asentí y el dio un ligero pero conciso apretón en mi mano y se fue diagonal de donde yo me encontraba.

—Bella—susurraron. —Yo te cuido desde aqui—dijo Riley palmeando el lugar en donde estaba su pistola.

Le sonreí aunque fue más una mueca pero él me mostro sus perfectos dientes y me guiño el ojo.

Se hizo un enorme silencio cuando el juez entro.

Era un hombre entrado en edad, moreno, de poco cabello, con enormes anteojos y una espesa barba.

Dijo unas cuantas palabras y luego se ubico en el estrado.

—Que pase el acusado Phil Bushell Platt—anunció.

Una pequeña puerta de madera se abrió y rodeado de un par de oficiales salió el hombre que a pesar de estar encerrado atormenta mi vida.

Entro con la cabeza gacha, los hombros caídos y se sentó tranquilamente.

Las personas que estaban sentadas tras de mi empezaron a insultarlo y yo sentí deseos de hacerlo pero me contuve.

— ¡Silencio!, no voy a tolerar este tipo de comportamientos en mí juzgado, otro escándalo de este tipo y se suspende la sesión—

Sabía que los ojos de Paul, Seth, Embry, Jared, Emily y Riley estaban sobre mí pero solo agache la cabeza y apreté los puños hasta que mis nudillos se pusieron blancos.

No pude evitar temblar un poco cuando nombraron las partes del acusado y del acusador.

Los testigos fueron pasados a declarar, unas cuantas lloraron, otras gritaron, una mujer—la madre de Susy— logro abofetear a Phil pero este seguia quieto y mirando al vacio como si... estuviese loco.

—Llamo a declarar a la señorita Isabella Marie Swan Dwyer—anuncio el abogado defensor de James, el tal Jenks.

Me levante temblorosa de mi asiento, me sostuve de la banca de adelante para no caer, mi mirada estuvo todo el tiempo que tarde en llegar al estrado en el suelo.

Tome asiento y espere las preguntas del abogado.

Las primeras preguntas fueron algo estúpidas, pero las respondí de forma calmada y mirando mis manos sudorosas.

El abogado de Phil me pidió que relatara cada de lo ocurrido y asi lo hizo, hubo partes en las que quería salir huyendo pero el recuerdo de James me mantenía firme.

— ¿Cómo definiría usted el comportamiento de mi defendido? —preguntó.

—Demente, más allá de la locura, un sádico... un hombre repugnante y sin corazón—dijo clavando las uñas en mis manos.

—Eh terminado su señoría—dijo el tal Jenks sonriendo con suficiencia.

Mi abogado procedió a realizar otras cuantas preguntas.

Phil fue llamado al estrado pero no respondió ninguna pregunta, solo miraba al vacio con expresión ausente.

—Se levanta la sesión, se reanudará en veinte minutos—

El juez salió del salón, yo lo hice tambien acompañada de Seth, Paul, Jared, Embry, Vanessa, Emily y Riley.

—Estuviste estupenda cariño, ya verás como pronto lo encarcelan y esto terminara de una vez—dijo Emily pasando su brazo por alrededor de mis hombro.

—Eso es lo que más anhelo—respondí.

Paul nos guio hasta unos asientos de madera.

—Ya verás que asi será Bella—dijo Riley sonriendo.

Le sonreí débilmente, por que mi cuerpo ya no podía más.

Mi cabeza parecía que estallaría en cualquier momento, y los ojos me picaban por las lágrimas no derramadas.

Los veinte minutos se me hicieron eternos, parecia que el reloj no avanzaba pero finalmente Paul anunció que era hora de entrar nuevamente.

Jenks le susurró algo a Phil quien solo asintió lentamente y volvía a posar su mirada en la lejanía.

Era el momento del veredicto final, el juez tomo asiento y se acomodo los anteojos.

—Después de revisar minuciosamente las pruebas presentadas por la parte acusatoria, eh llegado a una conclusión, declaro al señor Phil Bushell Platt culpable—

Sentí tanto alivio cuando lo dijo, gire la cabeza hacia mis amigos quienes sonreían satisfechos por las palabras del juez.

—Pero después de realizarle las pertinentes pruebas psicológicas se ah llegado a la conclusión de que sufre de trastornos mentales, por lo que será llevado al sanatorio mental de esta ciudad, Caso cerrado y se levanta la sesión—

—Protesto su señoría—vocifero mi abogado.

—Petición denegada—contesto saliendo de la sala.

Y yo me quede ahí petrificada, con las lágrimas colapsando y rodando por mis mejillas, con el corazón palpitando con rapidez, y con un mal sabor de boca.

Sentí como los demás se acercaron a mí, tratando de consolarme pero no oía nada, solo mis oidos pitar y la bilis queriendo subir a mi garganta.

No fui consciente de quien me ayudo a colocarme de pie pero cuando mi cabeza se giro vi a Phil ser escoltado por un par de policías y su abogado pero antes…

Antes clavo su penetrante mirada en mí y me guiño el ojo.

Temblé de miedo y quise morir.

….

El viaje a Forks se hizo en completo silencio y esa misma noche, no deseaba pasar un segundo más en aquella desastrosa ciudad en donde el dolor me habia consumido.

El auto aparcó en mi casa y baje rápidamente.

Agarre las llaves de mi bolsillo pero estas resbalaron ante mi nerviosismo.

—Yo lo hago—dijo Seth agarrándolas del suelo.

Abri la puerta y entramos, la casa estaba en silencio y totalmente oscura.

—Bella yo... —

—No digas nada, ahora mismo no tengo ánimos de nada, solo quiero dormir... dormir y no despertar jamás—

Subí los escalones como un zombie y asi mismo me deje caer en la cama.

Hacia calor.

Sentía que mi cuerpo estaba metido entre las llamas.

Bella… Bellasusurró Ashley.

La puerta... la puerta esta abierta mira—dijo sin aliento.

Abri mis ojos con lentitud, me costaba mucho hacerlo ya que mi cuerpo estaba exhausto.

Debe... debe de ser una trampa—dije mirando el pequeño paisaje que la puerta abierta me permitía ver.

No, no lo creo, él no ah venido; quizá se le olvido, Tenemos... Tenemos que salir de aqui—dijo moviendo sus manos para poder liberarse pero las cuerdas estaban bien atadas.

Debe ser una trampa Ashley—le grite. —Él jamás olvidaría cerrar la puerta. —

Pero ella no me escucho, se movía de un lado al otro, sus dedos tocaban la cuerda que sujetaba sus mulecas con rudeza, asi paso por varios minutos o quizás horas pero el cuerpo de Ashley cayó hacia delante.

Ella se habia liberado.

Con demencia y rudeza logro quitarse las cuerdas de los pies.

¡Ashley! —le grite cuando la vi querer salir sin ayudarnos. —No... No te vayas—le rogué.

Lo siento Bella, lo siento—

Deje caer la cabeza en señal de rendición.

Y luego varios gritos inundaron el sitio.

Al abrir los ojos vi a Ashley con cientos de cuchillos incrustados en su cuerpo.

Me desperté agitadamente, sintiendo una fuerte opresión en el pecho.

Llore en silencio y miré a mi alrededor y al verme tan sola el llanto aumentó.

—James…Edward —susurré entre sollozos.

Giré la cabeza para mirar el reloj de la mesa de noche este indicaba las 2:00 a.m.

Tomé su celular con nerviosismo, pero igual marque el número.

— ¡Edward! — dije apenas contestó.

— ¿Katty? ¿Qué quieres? —pregunto fastidiado.

—Yo…—dije volviendo a sollozar más fuerte.

— ¡Diablos, Perdón Katty!, ¿Estas bien? —preguntó.

Pero colgué inmediatamente y lo tire al suelo volviendo a acurrucarme en mi cama sintiendo que el mundo se me acababa.

…..

— ¿Katty?.. ¡Hey! —Abri los ojos lentamente, los sentía pesados.

Al principio fue una imagen borrosa pero luego reconocí al hombre que estaba a mi lado.

— ¿Edward? —pregunte con voz rasposa. — ¿Qué haces aquí? —pregunté.

—Me llamas a altas horas de la madrugada, no entiendo ni un carajo de lo que dijiste, lloras y luego me cuelgas ¿qué esperabas que hiciera? —preguntó desconcertado.

— ¡Edward! —dije antes de volver a llorar como magdalena.

Sus brazos me rodearon con ternura y se acostó a mi lado, recargue mi cabeza en su pecho oyendo su corazón latir a prisa.

Definitivamente no habia otro lugar en donde me sintiese más cómoda.

.

.

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¿Odiamos a Phil?

Yo si.

Lamento haber tardado tanto, unos cuantos problemitas pero ya estoy aquí.