Disclaimer: Los personajes le pertenecen Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.

"PEQUEÑA MARTIR"

SUMMARY

Con un pasado de dolor, obsesión y muerte Isabella Swan se ve obligada a Iniciar una nueva vida en Forks, en donde no solo conocerá el dolor si no también lo que es el verdadero significado de el amor.

CAPITULO DIECINUEVE—

Los rayos de sol me daban directo a la cara, habia olvidado cerrar las cortinas.

El reloj que estaba en la mesita de noche marcaba las 9:00 de la mañana; intente levantarme pero sentí que algo me retenía por la cintura.

La emoción me embargo al saber que él se había quedado a pasar la noche conmigo, sin pedir explicación alguna, arrullándola con palabras tranquilizadoras y suaves caricias

Procurando no despertarlo me quedé inmóvil y detalle su rostro.

Me percaté de que nunca lo habia mirado con detenimiento.

Empecé por su frente, esta tenía una pequeña y casi invisible cicatriz, sus cejas pobladas, sus hermosos ojos verdes cubiertas por sus párpados dejando solo a la vista sus largas pestañas, su nariz recta y perfecta, sus carnosos labios entreabiertos dejando escapar un poco de aire mientras dormía.

Edward era hermoso, de eso no habia duda, y no solo por fuera sino tambien por dentro, no lo conocía a profundidad pero al verlo ayer tan preocupado, tan esmerado por hacerme sonreír, por procurar que me calmase, eso indicaba que era un hombre de buenos sentimientos.

En un principio lo juzgue como patán, grosero, egoísta, majadero, ególatra, playboy, burgo, entre otras cosas más; pero ayer me demostró que le intereso, y todas mis dudas sobre si nuestra relación no era más que una broma desaparecieron.

— Hola— lo oí susurrar.

— Hola, lo siento no quise despertarte— me exude, él abrió los ojos y se paso una mano por ellos, restregándoselos un poco para luego llevar esa mano a su boca y taparla puesto que un sonoro bostezo salió de sus labios.

— No importa, ¿Estás mejor? — pregunto acariciando mi mejilla.

— Si— dije tímidamente. — Gracias por lo de ayer—

— Es lo que hacen los novios ¿no? —

— Si, gracias por estar aqui—

Ambos nos quedamos en silencio después de lo que dije.

Su penetrante mirada estaba clavada en mi rostro, buscando algo quizá.

— No hagas eso— le pedí sonrojada.

— ¿Hacer qué? — preguntó confundido.

— Eso, mirarme tan raro, no sé— dije soltando una risita nerviosa.

— Creo que nunca te eh visto asi— dijo maravillado.

— ¿Asi?, te refieres a verme despeinada, con los ojos hinchados de tanto llorar, con el pijama más viejo que tengo— hice una pausa y continué. — Si creo que nunca me has visto asi— el rio aligerado pero seguia sin apartar la vista.

— No tonta—dijo tomando un mechón de mi cabello y enroscarlo suavemente en su dedo. —Me refiero a que nunca te eh visto sin la extraña ropa que llevas, los pupilentes y esa expresión de mártir... No sé te ves hermosa—

Sonreí como una cobaya ante sus palabras y no habia parte de mi cuerpo que no haya sonrojado ante ello.

— ¿Gracias? —dije a modo de pregunta. —Tú tambien lo eres—contesté.

—No Moon, yo no soy hermosa, yo estoy buenote—

— ¡Si ya dejaron de conversar por que espero que eso era lo que estaban haciendo! —oí gritar a Seth desde fuera de mi habitación.

—Mierda—susurre.

— ¡Bajen a desayunar, tortolos! —

Edward se estaba carcajeando y yo no podía estar más avergonzada.

— ¡Deja de reírte! —chillé dándole un manotazo.

—Katty, Seth estuvo aquí hace un par de horas—me informó. —Tuvo la reacción que cualquier hermano tendría al encontrar a su pequeña en brazos de un hombre—dijo encogiéndose de hombros.

— ¿Te dijo algo grosero? —pregunte preocupada.

—No, solo me advirtió que si te pongo una mano encima me matara—dijo encogiéndose de hombros. —Lo normal—

—Lo siento—dije avergonzada. —Hablaré con él para que no vuelva a entrometerse...

—No tienes por que hacer eso, Seth es como un hermano para ti, te cuida como cualquiera lo haría—explicó. —Ahora vamos a comer o vendrá a buscarnos.

Asentí y ambos nos levantamos de la cama, me voltee para pasarle su chaqueta cuando me fije en que él no llevaba pantalones.

Me sonroje por completo y no podía articular una sola palabra, la única persona a la que habia visto de esa forma fue a James y eso que fue un accidente.

— ¿Te gusta lo que ves? —pregunto arrogante.

Chille y vocifere sin sentido, por lo que opte por agarrar sus pantalones y tirárselos mientras salía corriendo de la habitación y lo escuchaba carcajearse.

La tarde paso muy entretenida, entre bromas, peleas y juegos entre Seth, Edward y yo.

Aquello me ayudo a olvidar el horror que me causaba el que Phil hubiese mentido, temía que viniese por mí solo me reconfortaba el saber que tenia a Embry, Jared, Seth y sobre todo a Edward.

Sé que quiere preguntarte sobre lo sucedido ayer pero no se atreve o no sabe como hacerlo, y yo aun no estoy lista para hablar de eso.

A veces solo quisiera olvidar, borrar esos horribles recuerdos de mi memoria pero sé que es imposible.

—Katty, Seth; es hora de que me vaya—dijo Edward poniéndose de pies.

— ¿Tan pronto? —pregunte desilusionada.

Él sonrio satisfecho y asintió.

—Ya esta por anochecer Katty, y sigo con la misma ropa de ayer, además debo hacer la tarea—se acercó a mí y dejo un beso en mi frente. —Adiós Seth—ambos se despidieron estrechándose la mano.

— ¿Desde cuando son los mejores amigos? —le pregunte a Seth cuando oí el auto de Edward encender.

—Jamás podría ser el mejor amigo del novio de mi niña—dijo ofendido.

—Pero fuiste amigo de James—le indique.

—Pero eso era diferente, James era un buen hombre y no digo que Edward no lo sea pero su fama de playboy, su arrogancia y lo mal que se comporto conmigo no terminan de convencerme—explico.

—Te recuerdo que, James tuvo varias novias antes que yo, y su comportamiento en un principio no fue adecuada, se la pasaba ignorándome— contraataque.

—Okay—dijo levantando las manos en señal de rendición. —Los dos fueron unos idiotas, pero Edward parece un buen chico, De todas formas debemos ir a cenar niña asi que levántate que me ayudaras—

Pasamos la cena de forma divertida, Seth me contaba de varias anécdotas de su juventud y yo los pocos momentos felices que tuve, y casi todos eran con James.

Al subir a mi habitación, me quite el pijama y me meti a bañar.

Al salir mi celular sonaba por lo que lo agarré; era un texto de Edward.

Si tienes pesadillas no dudes en llamarme sin importar la hora.

Edward C.

Sonreí con ternura por su preocupación y le escribí un pequeño mensaje.

Me encantaría que vinieras pero ya te eh retenido por mucho tiempo, descansa y has la tarea.

Buenas Noches y descansa.

Katty M.

Pasaron unos cuantos minutos y el celular volvió a sonar, otro mensaje.

A la que le hace falta descansar es a ti, trata de dormir; ;)

Edward.

Sonreí y coloque el celular en la mesita de noche mientras me metía entre las cobijas.

No pasaron ni 30 minutos cuando volvió a sonar, pero esta vez era una llamada.

— ¡Edward! —dije emocionada. —Justo ahora estaba pensando en ti—.

—Eh… Hola Bella—oí tartamudear del otro lado. —creo que esperabas otra llamada soy Riley —dijo apenado.

— ¡Oh, Riley!, eh no no disculpa; no vi el número—me disculpe. — ¿Sucede algo? —pregunté

—No, no sucede nada es solo que, en este mes tengo que hacer unos cuantos trámites en Forks y me preguntaba si te gustaría ser mi guía—

—Oh—dije sin palabras.

—Si no quieres no importa—dijo.

—No, no; por supuesto que seré tu guía, me dices cuando y yo pasare a buscarte en Port Ángeles ¿vale? —

—Si gracias Bella, te debo una—

Después de lanzar un par de frases más colgamos, sintiéndome extraña.

¿Por qué Riley me pide ser su guía cuando Seth podría serlo?

¿Sera que yo le gusto...?

No, imposible.

…..

¡Por fin!, el tan anhelado lunes llegó.

Estoy tan nerviosa por el cambio radical que le di a mi imagen, corte un poco mi cabello, compre unas cuantas lindas bufandas de lanas para cubrir la cicatriz de mi cuello, ropa sencilla pero bonita.

Decidida baje por los escalones en donde ya olía a comida.

—Hola Seth—dije mientras me sentaba.

—Hola Be… ¡Santo Dios! —dijo emocionado.

— ¿Qué? —pregunte pensando que lo asuste.

—Te ves... te ves...

— ¿Horrible? —pregunte sintiéndome avergonzada, quizá mi cambio de imagen fuera un fiasco.

— ¿Horrible? —pregunto confundido. — Yo diría todo lo contrario, estas hermosa—dijo tiernamente.

—Gracias hermano lobo—

Comimos en un ambiente tan agradable, que si no fuese por que me moria de ganas de ver a Edward me quedase ahí para siempre.

Anteriormente le habia mandado un mensaje pidiéndole que hoy no me pasare a buscar.

— ¿Nos vamos? —le pregunté después de que Sali de cepillarme los dientes.

—Si vamos—me abrió la puerta como un caballero y me ayudo a subir al auto.

Brevemente llegamos al instituto y me estaba arrepintiendo de haber hecho esto, quizá a él no le gustase.

—Oye... —llamo Seth mi atención. —Le vas a encantar, pero recuerda que si cambias debe ser por ti y no por nadie más—

Acto seguido bajo del auto y me abrió la puerta y se colgó mi mochila al hombro.

El trayecto hasta la puerta principal del instituto fue terrorífico, que si eso no era la muerte se le ah de parecer.

Todo el mundo regresaba a verme, como si no me hubiesen visto ya; quise gritarles Si, señores yo soy a la que humillan y golpean tanto.

Al abrir la puerta esos ojos color jade me hipnotizaron y me sonroje de la cabeza a los pies.

Seth me soltó y camino hacia Edward y le tendió mi mochila pero él no la cogió por lo que Seth se la engancho en el hombro y se fue guiñándome el ojo.

Edward seguia mirándome con los ojos abiertos como platos y su boca en forma de 'O'

….

¡Riley quiere con Bella!

Ok no…. Espero les haya gustado chicas.

Besos