Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.


"PEQUEÑA MARTIR"

SUMMARY

Con un pasado de dolor, obsesión y muerte Isabella Swan se ve obligada a Iniciar una nueva vida en Forks, en donde no solo conocerá el dolor si no también lo que es el verdadero significado de el amor


Los días pasaban y el dolor seguía ahí, era como si me hubiesen clavado cientos de cuchillos en mi corazón.

Me costaba tanto creer que él era capaz de eso.

Y Ángela.

Ella sigue disculpándose conmigo una y otra vez.

Como si eso hubiese sido culpa suya.

Fuimos víctimas de un adolescente hormonal y estúpido llamado Edward Cullen.

Paul y Emily están aquí desde hace tres días, preocupados por mi falta de apetito, no hacen preguntas solo tratan de hacerme sentir bien.

Lo veo en las clases que compartimos juntos y en los pasillos, pero trato de evitarlo lo más que puedo.

Él ah tratado de hablar conmigo pero lo ignoro y sigo mi camino, él no se merece que derrame ni una sola lágrima...

Él no es bueno, es idiota, patán, grosero, vulgar, estúpido...

Nada en comparación con James.

¿Cómo pude fijarme en alguien como Edward si en mi vida tuve a mi perfecto James?.

Me recosté en la cama y me meti dentro de las cobijas sin siquiera quitarme la ropa que traía, no tenía ganas de nada.

Como me encantaría que James estuviese aquí, que con solo voltearme o moverme un poco él estuviese a mi lado, que me abrazará, me besara y me jurará que todo estará bien.

Pero él no esta, se ah ido, como Mis padres, como Sue, como todo lo que eh amado.

Quizá el problema soy yo, quizá es culpa mía todo lo que sucede.

Si James no se hubiese enamorado de mí ahora tendría una vida plena y feliz.

No sé en que momento el sueño me venció pero cuando abrí los ojos nuevamente ya habia amanecido.

Nisiquiera tenía a Seth, él se fue a recuperar a Vanessa, y si lo logra... pronto también se irá.

Como un zombie me baño, me visto y meto mis cuadernos en mi mochila.

Bajo las escaleras de dos en dos tratando de ignorar que Paul y Emily están en el comedor esperándome

Y antes de que digan algo ya había cruzado la puerta.

Me meto al auto y lo enciendo.

Arranco y veo a los chicos ir tras de mí.

Veo las nubes, los árboles, el paisaje tan verde que hay aquí y me siento atrapada.

Quiero gritar y hacer lo que yo quiera pero no puedo… Quizá eso también cause problemas.

Me limito a ser una típica adolescente, que estudia, hace tareas y duerme un poco.

Tengo una facha espantosa.

Mis labios resecos y partidos, mis ojos rojos, las enormes ojeras colgando de ellas y la palidez de mi rostro.

Si alguna vez fui atractiva hoy no había rastros de ello.

Era como estar muerta.

Aparco el auto y agarro mi maleta para echarme a correr a clases.

Pero lo veo a él parado en la puerta principal, con los hombros caidos y cabizbajo.

No sientas pena por él, no lo merece.

Levanto la barbilla y paso a su lado, él pronuncia mi nombre pero lo ignoro.

Él toma mi brazo y me suelto, como si su toque quemará y antes de procesar algo más mi mano se estampa en su mejilla.

La gente que estaba cerca se volteo a mirar y extender chismes pero no me importaba.

Edward llevo la mano a su mejilla y se la sobo.

—Ka… katty— susurró.

—No te me vuelvas a acercar, déjame en paz, No sabes lo mucho que te detesto—

Seguí con mi camino, tragándome las lágrimas y deseando no haber venido nunca a este sitio.

.

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—Espero que no te moleste Bella que haya invitado a Riley a visitarnos—dijo Paul para hacer plática.

Me encogí de hombros y seguí jugando con mi comida.

Me daba igual si estaba Riley o el presidente.

No había emoción alguna.

—Y... ¿Cuánto te falta para graduarte? —pregunta Riley.

Tarde un poco en darme cuenta de que era a mí a quien se dirige.

—Eh... —mi voz suena algo ronca por la falta de uso por lo que me la aclaro. —Este es mi último año—respondí cortando.

— ¿Y que planeas seguir en la universidad? —volvió a preguntar sin importarle mi falta de interés por la plática.

—No sé—respondí simplemente.

—Espero que no sean chicos—

Y por primera vez en este tiempo una sonrisa algo pequeña brotó de mis labios.

.

.

Al caer la noche todos estábamos listos para cenar pero el timbre nos interrumpió.

—Yo abro—dijo Emily levantándose del asiento y corrió a abrir la puerta.

—Vete de mi casa jovencito—la escuche decir. —Eh dicho que te...

—Lo siento pero tengo que verla—

Mi cerebro aún no comprendía lo que pasaba y cuando lo hice tenia a un Edward ojeroso, cansado y muy mojado por la lluvia.

—Katty…—empezó.

—Si no te largas haré que te saquen a la fuerza—le amenace volteando mi vista al plato que tenia al frente.

—No… no hagas esto, déjame explicarte yo….

—Ella ah dicho que te largues—exclamó Riley apretando los puños.

—Cierra la boca idiota, no estoy hablando contigo—repuso Edward cabreado.

—Todo lo que tenga que ver con ella me interesa—profirió Riley.

—Pues ella es mi novia...

—Paul... ¿podrías? —le dije señalando a Edward con la cabeza.

No se necesito más palabras porque él lo entendió, se levanto de su asiento y antes de que Edward reaccionará un puñetazo habia aterrizado en su estómago dejándolo sin aire y en el piso.

Paul lo agarro de la camisa y lo saco a rastras seguido por Riley.

—Paul… no seas muy brusco—dijo Emily pero él no respondió.

Quise decir que no lo lastimasen pero era tarde oí como cuerpos chocaban contra el suelo, las paredes e incluso los autos.

Y bastaron solo unos minutos para que ambos aparecieran con sus ropas goteando agua por la lluvia.

—Él no volverá a molestarte—dijo Riley apretando mi mano.

La retiré bruscamente y Sali del comedor rumbo a las escaleras.

La noche cayó y estaba demasiado exhausta como para pensar.

El olor de la sangre y los cuerpos en estado de descomposición rodeaba nuestro ambiente.

Éramos pocas las que estábamos vivas, pero quizá no sería por mucho tiempo, teníamos hambre, sed y necesitábamos dormir.

A duras penas y lográbamos mantenernos en pie, pero a Phil poco le importaba.

Llegaba cada mañana trayéndonos comida y solo las que estaban demasiado desesperadas comían algo pero todo tenía un costo.

Cuando la noche estaba a punto de llegar el nos desataba y como muñecas nos tiraba en una silla para 'jugar'

Nos obligaba a tirar los dados y dependiendo del número es tu castigo.

En la pared de atrás estaban escritas todas las partes del cuerpo y cada una poseía un número.

Susy tiró primera y agarró un gran pedazo de pan metiéndoselo a la boca y masticándolo rápidamente.

Cuatro.

Phil miró la pared y sonrio, BRAZO estaba escrito allí, con demasiada tranquilidad fue por una vieja hacha.

Tironeó de ella hasta que logró quedarse de pie sin tambalearse.

Ella apenas y era consciente de lo que sucedía, estaba tan delgada que podía contar sus costillas.

Él levanto el hacha por sobre su cabeza y luego la dejo caer en el brazo izquierdo y este cayó al suelo, Martina empezó a gritar y llorar mientras yo me quedaba ahí mirando como esa chica caía al piso gritando por el dolor.

Phil la dejó allí y volvió a tomar asiento y ofreció los dados nuevamente, pero nadie los cogió y tambien esa noche nos fuimos con el estómago vacío.

Abri los ojos y mire a todos lados, sentía que el aire me faltaba y empecé a respirar entrecortadamente.

Antes de que los sollozos y gritos se hicieran presentas yo ya estaba escondiendo mi riostro en la almohada para silenciarlos pero no podía.

¡Dios!, ¿acaso esto nunca acabaría?

¿Cuándo voy a dejar de recordar?

Me levante de golpe de la cama y Sali en busca de un poco de agua para calmarme.

Baje las escaleras lentamente y fui hasta la cocina, llene un vaso con agua del grifo y me voltee para llevármelo hasta mi habitación pero al ver que Riley estaba en la puerta mirándome hizo que el vaso cayera al piso y se rompiera en mil pedazos.

—Lo lamento—se excusó avergonzado.

Se acerco hasta donde yo estaba, y sin querer ambos nos agachamos al mismo tiempo y tomamos el mismo pedazo de vidrio.

—Yo lo recojo Bella, fue mi culpa—dijo.

—No... Yo, yo te ayudo; Traeré la escoba—le dije.

Retiramos todo el cristal roto y Riley me acompaño hasta mi puerta.

—Cuando tengas pesadillas trata de pensar en lo que más ames en este mundo y verás como desaparecerán por completo—dijo abriendo mi puerta. —Descansa Bella—beso rápidamente la comisura de mi labio y se fue hasta su habitación dejandome algo confundida allí.


¿Alguien podría mandar por mí a un par de mutos para que acabe con mis maestros?

¿No, no? ¿Nadie?... Bueno, tenía que intentarlo.

Espero les haya gustado chicas, lamento muchísimo haber tardado tanto.

Saludos desde Ecuador ;)