Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.
"PEQUEÑA MARTIR"
SUMMARY
Con un pasado de dolor, obsesión y muerte Isabella Swan se ve obligada a Iniciar una nueva vida en Forks, en donde no solo conocerá el dolor si no también lo que es el verdadero significado de el amor
Riley partía hoy a su ciudad, Paul lo acompañaría ya que tenían que revisar un caso que demandaba su atención.
Emily prefirió quedarse conmigo para distraerse aunque sabía que era más para asegurarse de que no cometería ninguna estupidez como es mi costumbre.
—Iré a mi habitación—le avisé cuando regresamos de Port Ángeles dejando a los chicos.
—Vale, Al rato re llevo algo de comer—me dijo mientras se metía a la cocina.
Subí las escaleras una por una, sintiendo mis pies pesados.
¡Dios!.
Como odio sentirme así.
Él no lo vale, nadie valía la pena.
Sacudí mis pies hasta que los zapatos resbalaron de ellos y quede en medias.
Me quite la blusa y el pantalón para colocarme el pijama que habia robado de Seth, era una camiseta holgada que me llegaba casi hasta las rodillas, un pantalón de tela a rayas que me quedaba enorme, pero era cómodo.
Agarré mi maleta y la sacudí hasta que cayeron todos los libros y cuadernos, solo tenía tarea de Biología y Algebra, no era tan difícil.
…
Como se me estaba haciendo costumbre me vestí automáticamente, nisiquiera me peine, baje las escaleras y vi a Emily esperándome con el desayuno, bese su mejilla y agarre un pan tostado.
—Para el camino—le dije mientras corría hasta mi auto para que no me regañara por no comer.
La escuché gritarme mientras reía divertida pero la ignore y conduje hasta el instituto.
Baje del auto y volvi a ver a Edward esperándome en la puerta del instituto hizo el amago de querer hablar pero las palabras se le atoraron en la garganta y solo abrió y cerró la boca un par de veces.
Puse los ojos en blancos y levante la cabeza, él no me iba a ver de esa forma.
Ingrese a Biología, Edward tambien lo hizo pisándome los talones.
—Hoy vamos a ver la función celular de reproducción—anuncio el maestro. —Para este proyecto se unirán en las parejas antes formadas, tienen en su poder diferentes laminas con las etapas de…
Deje de escucharlo cuando procese que tendría que hablar con él.
—Comiencen, tienen cuarenta minutos—
—Las… las damas primero—dijo Edward apuntando hacia el microscopio.
No le respondí, agarre bruscamente el microscopio, coloque la lámina y observe,
—Profase—le susurré.
— ¿Puedo ver? —pidió.
— ¿Dudas d mis conocimientos? —pregunte ofendida.
—No... no, es solo que… —
—Cógelo—
Él lo giro un poco y observo la lámina.
—Profase—coincidió.
— ¿Me pasas otra? —pregunto.
Se la di y sin querer nuestras manos rozaron y me las quede viendo.
Siempre que lo tocaba sentía un cosquilleo que se expandía por todo mi cuerpo, y esta vez no fue la excepción,
Note que él tambien miraba nuestras manos por lo que deje caer la lamina en su palma y la retire bruscamente.
— ¿La sentiste verdad? —preguntó.
— ¿Sentir que? —pregunte a la defensiva.
—Eso... eso que siempre pasa cuando nos tocamos—susurró.
—Pues no, nunca eh sentido nada cuando me tocas, me da igual —respondí encogiéndome de hombros.
—Si… ya, lo que digas—
Nos concentramos en hacer nuestro trabajo y fuimos los primeros en acabar.
Edward intento entablar una charla amena pero las rechace con frases cortantes por lo que cuando la hora finalizo agarro mi maleta y me eche a correr pero no me fije por donde iba y como resultado termine chocando contra alguien o algo y termine en el suelo con mis cuadernos desparramados por el suelo ya que no me di cuenta de que no la habia cerrado.
Levante los ojos y los vi a ambos.
Ella estaba igual que siempre, con su rubio cabello cayendo en forma de cascada por su espalda, tan hermosa y cruel como siempre, él fornido y con una sonrisa despectiva en su rostro.
—Hola guapa—susurro ella riendo como loca. — ¿Me extrañaste? —pregunto acariciando un mechón de mi cabello y enroscándolo en su dedo para luego halarlo con algo de fuerza.
Le di un manotazo y ella retiro su mano de golpe, agarre bruscamente mis libros y me eche acorrer sintiéndome de repente tan... tan patética.
Me faltaba el aire y tenía miedo.
Miedo de que ellos me hicieran la vida imposible, ya no quiero esto... no quiero.
Me meti en el auto tratando de aclarar mi mente.
Marque el número de Paul quien al tercer timbrazo contesto.
— ¿Bella? —preguntó algo confundido. — ¿Pasa algo? — ahora estaba angustiado.
—No... No… yo... —no podía articular bien las palabras por que mi respiración aún no se normalizaba.
— ¡Bella! —gruño por teléfono. — ¡Tienes que calmarte!, respira esta todo bien, no pasa nada cielo, ¡RESPIRA! — ordenó.
Poco a poco mi respiración se normalizo y pude decir lo que quería.
—Quiero irme a vivir contigo en Arizona, ya no quiero estar aquí, odio este sitio, odio todo lo que hay aqui—gruñí.
— ¿Bella, estas segura? —preguntó.
— ¿No quieres que vaya? —pregunto temerosa, quizá el tambien se estaba cansando de cuidar a una loco depresiva.
—Cielito nada me haría más feliz que tenerte aquí, prepara tus cosas el viernes te vendrás conmigo y Emily—dijo satisfecho.
Colgamos luego de intercambiar un par de frases más, deje caer mi cabeza contra el volante y suspire ruidosamente.
Oí que alguien golpeaba con los nudillos la ventana y dando un brinco y un pequeño grito de susto me gire.
Edward estaba ahí preocupado mirando como si temiese que hiciera algo estúpido.
— ¿Katty? —pregunto tratando de calmarse. — ¿Estas bien? —preguntó.
—Vete Edward, déjame en paz—le gruñí fastidiada.
—No, Katty por favor, solo déjame hablar tengo que decirte que yo…
—No me interesa, no me importa no quiero saber de ti, te odio, te odio…
Edward abrió la puerta del auto y se lanzo contra mí.
Escondió su rostro en mi cabello y yo por inercia lleve mis brazos hasta su cuello apretándolo.
Cuando me di cuenta de mi error intente deshacer el agarre pero él no me lo permitió.
Él me estrecho aún más a su cuerpo y yo empecé a sollozar.
Por miedo, por temor, por inseguridad, por rabia… por dolor.
—Ya… ¡shh!, no llores preciosa, no llores por favor—suplico separándose un poco y limpiando mis lágrimas. —No llores Katty, no lo hagas por favor—
—Tu… tu... me engañaste—dije como pude.
—No, escúchame, Katty yo...
—No me importa, no quiero saber… no me digas—le ordene furiosa. — Solo bésame con un demonio lo necesito—
Él me miro algo temeroso pero algo en mi expresión hizo que cumpliera con mi orden.
Sus labios algo agrietados se unieron con los míos en un beso demandante y pasional.
Mis manos fueran hasta su cabello y hale despacio varios de ellos provocando que Edward lanzara pequeños gemidos de satisfacción, él acariciaba mi cintura y recorría mis brazos luego mi cintura hasta llegar a mi cadera y volvía a empezar nuevamente.
Nos separamos jadeando por falta de aire, puse mi mejor expresión de frialdad y hable.
—Ves que no eres la gran cosa—dije sonriendo con desdén. —Bájate de mi auto Edward, Mi novio—dije recalcando esa palabra—me espera en casa—
— ¿Tu... tu que? —pregunto desconcertado.
—Si mi novio, Riley ¿lo recuerdas? El hermano de la novia de Seth—le informe como si no me importará.
—Eso no es...
—Edward bájate ya—
Lo empuje con rudeza y cerré la puerta de golpe, encendí el auto lo escuche llamarme pero lo dejé ahí sintiendo tan estúpida por anhelar otro beso suyo, aunque eso ya no era posible.
….
Emily esta más nerviosa de lo habitual.
Pensé que estaría feliz de que nos mudáramos de aquí.
Pero no dejaba de ver por el retrovisor.
— ¿Nos... Nos siguen? —le pregunte nerviosa.
Ella me miro y sonrio con dulzura.
—No Bella, no pasa nada—
Seguimos avanzando un poco más cuando Emily freno de golpe.
— ¿Qué sucede? —pregunte exasperada.
—Parece que algo le pasa al neumático—dijo apagando el auto. — ¿Puedes mirar? —me pidió.
Asentí y Abri la puerta del coche.
Baje para examinar pero no veía nada.
—Emily... no hay… ¡Emily! —grite asustada cuando ella acelero a fondo dejando ahí sola en medio de todos esos árboles. — ¡Emily! —grite pero el auto ya habia desaparecido de mi vista.
Llamaré a Paul—pensé.
Y me di cuenta de que todas mis cosas las deje en el bolso que estaba en el auto.
¡Idiota! Me decía a mí misma.
¿Que coño le pasa a Emily?
Dios, cuando la tenga frente a mi le daré el golpe de su vida.
—Malditos, odio a todos, son unos... unos….
— ¿Molesta cielito? —
Me gire para ver a Edward Cullen con un inmenso ramo de flores de la cual desprendía una gran tarjeta que decía.
TE AMO.
— ¿Son para tu chica? —pregunté fastidiada.
—Si, vengo a pedirle perdón—murmuro dando un paso hacia mí.
—Mantente alejado que... Emily ya vuelve—mentí.
— ¿De verdad? —pregunto levantando las cejas. —A mi me parece que no volverá por un buen rato
— ¿Qué diablos quieres? —pregunte cabreada.
—Quiero que me escuches—demando.
—Pues no quiero hacerlo y no vas a obligarme— dije molesta.
Vi un deje de diversión en sus ojos cuando dio otro paso hacia mí.
—Edward ¿Qué..? ¡Bájame! No seas idiota Edward, suéltame—le exigí cuando él me habia colocado en su hombro como si fuese un costal de papas.
—Deja de moverte asi pareces una lombriz—dijo adentrándose al bosque.
—Edward... no... No me gusta el bosque…
Él empezó a adentrarse más y más y yo estaba a punto de vomitar.
—No..no Edward, te lo suplico—susurre sintiéndome mal. —No.. no me gusta el bosque.. Edward… Edward… No... no por favor suéltame yo.. yo ¡Auxilio! Por favor… no no...
Edward asustado me coloco en el suelo y yo caí, con mi brazo atraje mis piernas a mi pecho y escondí mi cara en ella.
— ¿Ka…. Katty? —preguntó.
Pero no le respondí, estaba demasiado concentrada en respirar,
James… el bosque, su muerte... no... No quiero… que alquilen me ayude.
Lo sentí agacharse pero luego mi cuerpo se viro rápidamente al suelo y mi visión se volvió borrosa.
…
…
…..
¡CHICAS!, SOLCITO SU AYUDA MI FIC "CON SABOR A CAFÉ" SIGUE CONCONRSANDO EN LA BATALLA DE LOS OS, EN ESTA PÁGINA:
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¿ME AYUDAN CON UN LIKE?, SE LOS AGRADECERÍA MUCHO.
Espero les haya gustado chicas, tratare de actualizar pronto.
Besos y gracias por sus bonitos RR.
