Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi propiedad.
"PEQUEÑA MARTIR"
-SUMMARY-
Con un pasado de dolor, obsesión y muerte Isabella Swan se ve obligada a Iniciar una nueva vida en Forks, en donde no solo conocerá el dolor si no también lo que es el verdadero significado de el amor
Las semanas que le siguieron al incidente que Phil ocasionó fue un total y horrible caos, Seth y los demás se la pasan horas recorriendo las afueras de Forks, sus alrededores y la casa siempre tenía más de cuatro guardias.
Me molestaba un poco ya que no podía decir algunas cosas con libertad ya que los guardias me intimidaban y asustaban un poco a Esme pero todo sea por que atrapen a ese malnacido.
Mi relación con Edward cada vez va mejor, no le importa que lo levante en la madrugada porque estaba asustada por algún mal sueño o simplemente porque estaba triste, él solo me abrasaba, me preguntaba si quería hablar de ello y a pesar de que siempre me negaba, Edward me besaba y tarareaba alguna canción en mi oído hasta que me dormía y eso me reconfortaba tanto porque ya no me sentía sola.
Mi trato con Esme es cada día más fuerte, ella es como una pequeña hermana, antes de que duerma le leo algún cuento y ella me sonríe, aunque se ve cansada y ojerosa debido a la quimioterapia, ella sigue adelante, mostrándonos a todos su fortaleza y la admiro por eso, es una niña preciosa y Edward, Vanessa y yo la adoramos muchísimo.
—Hora de levantarse preciosa—dijo Edward en mi oído.
—Hmm... — murmuré hundiendo mi cabeza en su pecho y aspirando su fragancia.
—Preciosa— me llamo mientras dejaba un beso en mi cabello. —No queremos llegar tarde a clases—me dijo mientras con sus dedos tomaba mi barbilla y la levantaba para besarme, lleve mis manos hasta su cabello para profundizar el beso por lo que Edward río y las retiro de ahí.
—Tentador señorita pero tenemos examen asi que ah bañarse mientras yo me salgo de tu habitación para que Seth no me mate—dijo riendo.
También reí ya que Edward cada noche con mucho sigilo escabulle a mi habitación y se va antes de que los demás se despierten.
Me metí a la ducha y me bañe rápidamente, en media hora ya estaba vestida y bajaba con mi mochila en brazos a desayunar.
Edward estuvo un rato con Esme y partimos juntos al instituto.
Bueno… los dos y los tres guardias.
Edward aparcó el auto en el estacionamiento del instituto y me a abrió la puerta para que bajara, se colgó mi mochila en su hombro y agarró mi mano para entrar juntos al instituto.
Ya no era tanta la sorpresa de los demás al vernos a Edward y a mi juntos ya que deje atrás mi horrible vestimenta, con la ayuda de Vanessa remodele mi guardarropa por algo más juvenil y si a eso le añadimos que mi cabello es de un rubio muy bonito y deje de usar las lentillas, soy algo atractiva, no lo suficientemente guapa para alguien como Edward pero por alguna extraña razón él me quiere asi.
Asi toda llena de cicatrices, con problemas de autoestima, algo demente, con pesadillas, y muy muy descompuesta.
— ¿Bella? —lo oí llamarme, levanté la vista hacia él y vi que me estaba observando con el seño fruncido.
— ¿Qué? —le pregunté.
—Nada, solo que dejaste de caminar por un rato y luego te mordías el labio asi que… ¿Qué te pasa? —preguntó.
—Nada— respondí de forma mecánica.
Él me lanzo su mirada de No me digas mierdas por lo que me encogí de hombros y le dije.
—Aún me parece extraño que tú quieras estar conmigo— con fuerza lo arrastre para que siguiéramos caminando y por un rato no dijo nada, llegamos al salón y antes de que entrara, hizo que me detuviera y me pego contra la pared.
— ¿Por qué te sorprende? —preguntó.
—Bueno... pues aparte de lo obvio—dije señalándolo de pies a cabeza.
—Quiero pensar que te refieres a mis múltiples defectos—dijo frunciendo los labios
—Cualquiera que te viera jamás pensaría que tuvieses defectos— le dije.
—Pero tú y yo sabemos que soy un maldito estúpido, egocéntrico, patán, bueno para nada y que…
— ¡Eh! —le dije para que parara. —Tú no eres nada de eso, eres noble, gentil, un buen hermano, un excelente estudiante, un novio muy pero muy bueno. No entiendo por qué piensas esas cosas de ti.
—Por la misma razón que tu piensas esas cosas de ti. Bella— suspiró frustrado. — Para mí lo eres todo, hermosa, dulce, noble, frágil, preciosa, un novia perfecta, eres más de lo que pudiese haber soñado y Te quiero—
No deje que dijera nada más y estampé mis labios contra los suyos y hubiésemos seguido asi si nuestro maestro no hubiese llegado.
El resto de las clases fue normal, ahora tenía gimnasia y era una lástima que no la compartiese con Edward pero tenía a Alice y ella era realmente genial.
Era graciosa, hiperactiva y muy buena amiga y... detestaba a Ángela igual o más que yo.
Ángela por supuesto ahora me odia, a adoptado el comportamiento odioso de Rosalíe y siempre que me ve se burla de mi o intenta hacerme zancadilla pero siempre esta Alice, Jasper o Edward a mi lado para evitar que caiga en sus trampas.
El entrenador dio un silbatazo y todos nos agrupamos alrededor de la cancha como siempre.
—Hoy vamos a trabajar en parejas, la persona A tomará el balón mientras que la persona B estará frente con su compañera y realizaran los pases.
Me tocó con Emmet y ya me imaginé que al final de la clase terminaría llena de moretones o con mi cara llena de sangre.
Alice intentó cambiar de parejas para que quedase conmigo o que ella se quedase con Emmet pero el entrenador no lo consintió por lo que fui a traer el balón y me coloqué frente a frente con Emmet.
—Hola Katty— me dijo suavemente.
Otra cosa era que preferí que hasta que el asunto de Phil estuviese totalmente concluido no revelaría mi nombre a ninguna otra persona.
—Emmet—le respondí moviendo la cabeza sin hacer otro gesto, el suspiro y se colocó en posición al igual que yo.
Al principio me costó un poco poder lanzar correctamente ya que a veces el balón se desviaba y terminaba en dirección opuesta a donde quería pero extrañamente Emmet no parecía frustrado o cabreado como normalmente esta cuando me ve.
—Cambios—dijo el entrenador y ahora era el turno de Emmet para lanzar el balón, creí que empezaría a lanzar el balón con toda su fuerza para noquearme y enviarme a la enfermería pero se limitó a dar pequeños pasos que logré atrapar.
—Escucha—me dijo mientras seguía lanzando. —Lo lamento ¿vale? Me comporté como una mierda contigo aún cuando no tenía idea de quien eras y de donde venías, me deje llevar por qué Rosalíe estaba realmente cabreada contigo y nunca antes me habia echo caso hasta que empezó con sus bromas crueles contigo y yo solo quería llamar su atención.. ¿Patético no? — me dijo tratando de sonreír. —Pero este tiempo eh estado pensando en que no quiero ser como mi padre, no quiero ser la misma mierda que fue con mi madre y mis hermanos y te ofrezco una disculpa, sé que no es suficiente para la estupidez que hice contigo pero pídeme cualquier cosa y te juro que la tendrás—me aseguró.
—No te creo, lo siento. No sé si eres sincero o no Emmet, pero como bien dices no sabías nada de mí y no te importó, me humillaste, me golpeaste y no te interesó, Lo siento pero no te creo— le dije mientras dejaba el balón en el suelo y fui a pedirle permiso al maestro para ir al baño.
Una vez allí, lave mis manos y tiré un poco de agua a mi cara y cuello, sin saber que más hacer y con la certeza de que la hora terminaría pronto, me encerré en un cubículo y me senté sobre la taza del baño.
Quizá estaba siendo resentida con Emmet y por eso no podía perdonarle. Se veía sincero y muy arrepentido pero... ¿era así Ángela también?, de cierta forma ella me manipulaba y como eran pocas las personas a las que le importaban hacia lo que ella me dijera pero no quería a Emmet cerca.
Asi que cuando oí el timbre me apresuré a quitarme el uniforme de gimnasia y salí para buscar a Emmet.
—Ya sé lo que quiero que hagas por mí—le dije, él se giró algo impresionado por mi aparición.
—Dime, lo que sea, es tuyo— me aseguró.
—Bien, mantente alejado de mí y también a Rosalíe, no quiero a ninguno de los dos cerca—
Él asintió y trató de sonreírme.
—Gracias— le dije torpemente, él llevo su mano hasta mi mejilla y me dijo:
—Realmente lo siento— se giró y salió con los hombros caídos del gimnasio, me sentí mal por él pero realmente lo quería lejos.
Sali de allí y vi a Edward esperándome.
— ¿Qué quería? —me pregunto moviendo la cabeza en la dirección en la que Emmet se fue.
—Nada importante— le asegure mientras tomaba su mano.
Caminamos en silencio y ya en la cafetería nos sentamos junto a las amigas de Alice y su novio, empezamos una conversación divertida sobre un par de anécdotas de Jasper y Alice.
Así pasaron dos semanas y yo estaba realmente J-O-D-I-D-A en cuatro días Edward y yo cumpliríamos tres meses de ser novios y no sabia que regalarle.
Con James era sencillo, sabía que le gustaba, como le gustaba y por que le gustaba en cambio con Edward no tengo ni idea.
Recurrí a Esme pero ella tampoco tenía idea de que podía darle asi que después de reventar mis sesos se me ocurrió hacer una cena para los dos y aprovechando que Seth y Vanessa van a ir a visitar a Emily les pediré que nos lleven.
— ¡Seth! —grité desde mi habitación sabiendo que me escucharía y en diez segundos tuve a todos los guardias, Seth, Vanessa y Edward en mi habitación.
Los guardias con sus pistolas apuntando a todos lados, Seth y Edward preparados para pelear si era necesario y Vanessa estaba más que pálida pero se cabreo bastante cuando vio que no había nada.
Me sonrojé a más no poder y baje la cabeza avergonzada, había asustado a todos.
—Eh... — dije como idiota sin saber como disculparme. —No... No pasa nada, solo—titubee un poco— solo necesito hablar con Seth—
Los guardias bajaron las armas y volvieron a guardarlas, Edward negó con el cabeza divertido y se llevo a Vanessa abajo mientras que Seth entró a mi habitación y se sentó al lado mío.
—Me asustaste—dijo frunciendo el seño. —Creí que él estaba aquí y te lastimaba... yo
—Lo siento, no quise hacerlo yo, no pensé en eso—dije sonrojándome un poco más. —Perdón.
—Esta bien preciosa, ¿Para qué quieres hablar conmigo? —preguntó acostándose en la cama y palmeando sus estómago, me acomode sobre él mientras Seth acariciaba mi cabello con ternura como siempre lo hacía.
—Edward… Edward y yo cumpliremos tres meses de novios y no se me ocurrió que como Vanessa y tú iban a visitar a Emily, Edward y yo podríamos ir con ustedes y cenar allá—le expliqué mi plan
—Cielo, no creo que se pueda—dijo, me giré para mirarlo. —Es que olvide decírtelo ellos vienen hacia acá—
—Oh, ¡Diablos! —rezongué. —No tengo nada, no sé que puedo darle a Edward— le dije.
—Podrías hacer una cena aquí—me ofreció.
—Cenamos aquí siempre—le dije rodando los ojos. —Eso no sería romántico—
—Vale, perdón—dijo riendo.
Me pase toda la noche pensando en eso hasta que tuve una idea.
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El día llego y me desperté en sus brazos pero tuve que dejarlo pronto para cambiarme e ir al instituto.
Edward se paso todo el día misterioso pero no le pregunte nada ya que yo estaba un tanto nerviosa.
Cuando las clases estaban por finalizar empecé a guardar mis cosas, la campana sonó y agarré mi bolso y estaba por salir del aula pero cuando estaba por cruzar la puerta alguien me puso el pie y terminé en el suelo, me raspe las manos y un poco las rodillas.
—Deberías tener cuidado Katty— oí la voz que alguna vez me pareció amigable hoy solo era fastidiosa y envidiosa.
—Vete a la mierda Ángela—le dije levantándome, no iba a golpearla no quería que justo hoy me pusieran en detención y mi día con Edward quedase arruinado.
Empecé a darme la vuelta para caminar cuando volvió a decir.
—Cuídate y lo digo en serio— paso por delante de mí empujando mi hombro haciendo que todo el contenido de mi bolso terminara en el piso.
Sentí un escalofrío cuando dijo cuídate ¿Qué significa eso?, ¿Qué seguirá haciendo mi vida imposible?
— ¿Estas bien? — oí la voz de Edward, antes de que le respondiera él ya estaba agachando a mi lado agarrando mis cosas.
—Si, gracias— le dije besándolo cuando ya nos levantamos.
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Emily ya había llegado junto con Paul y Riley, iban a pasar aquí el fin de semana y luego se pondrían nuevamente con el trabajo.
Emily se atribuía el logro de habernos juntado a Edward y a mí y en realidad era cierto y le agradezco muchísimo.
Le entregue a Edward mi regalo y se molesto o más bien ofendió.
— ¿Quién regala una casa por un par de meses de noviazgo? —pregunto escéptico.
—Eh… ¿Yo? —pregunté tratando de hacer que riera pero no lo hizo. —Edward... — le dije suspirando frustrada. —Acéptalo ¿vale?, esta bien Tengo el dinero y ya la compre ni modo que la devuelva.
—Es que... —dijo protestando. —Mi regalo no es ni la mitad de lo que te costo esto— dijo, parecía apenado.
—Mi mejor regalo eres tu mi amor, no importan los regalos solo tu compañía—dije acomodándome en su pecho.
Estaba por quedarme dormida cuando Edward movió mi brazo delicadamente.
— ¿Qué? —le dije algo molesta.
—Vamos— dijo levantándose de la cama.
— ¿A donde? —pregunte bostezando.
—A que recibas mi regalo— contestó.
Edward me lanzo un par de medias, zapatos, una blusa, un abrigo y un jean, me los puse sin chistar y cuando estuvimos listos ambos bajamos por mi ventana.
Fue un poco difícil despistar a los guardias pero lo hicimos y empezamos a correr apenas saltamos la puerta.
El viajo auto de Edward nos esperaba un par de cuadras más allá, nos subimos y él manejo hasta su regalo.
Llegamos a una casa enorme, bueno no tan grande como la mía pero quien viviese allí se notaba que tenía dinero.
— ¿Qué hacemos aquí? — le pregunte.
—Ya verás— dijo ayudándome a caminar ya que me tropezaba a cada rato.
Edward saco una pequeña llave de su bolsillo y la metió en la cerradura.
—Primero las damas—murmuro mientras abría la puerta. —Espera—me detuvo para que no entrara. —Falta esto— de su bolsillo saco una pañoleta amarilla y cubrió mis ojos con ella, tomo mi mano y deposito un beso allí y me guío por unos cuantos escalones, giramos un par de veces, hasta que frenamos y lo sentí colocarse atrás mío y beso mi cuello.
—Feliz día mi amor— la pañoleta cayo a mis pies y lo que vi me dejo maravillada.
La cama estaba cubierta por rosas rojas formando un corazón, la habitación estaba llena de venas aromatizadas y en una pequeña mesa estaba servida nuestra cena.
—Se que no es una casa o un au...
— ¡Shh!, es perfecto—le dije besando sus labios. —Me encanta.
Cenamos muy augusto, conversamos de todo, de nuestros sueños, aspiraciones y de varias anécdotas, aunque no teníamos muchas las pocas eran divertidas.
Cuando terminamos de cenar me senté en sus piernas y lo bese despacio.
Edward llevo sus manos hasta mi cintura y la apretó suavemente, mis brazos fueron hasta su cuello, mientras sus labios descendían cada vez más.
—Vamos a la cama— le urgí cuando sentí que no podía más, él obedeció de inmediato y me llevo cargada hasta la cama llena de rosas y me beso con ímpetu, la ropa fue desapareciendo dejándonos unidos de una manera sublime.
Edward besaba cada una de mis cicatrices, al principio eso me hizo sentir mal ya que tenía varias y él era muy guapo y yo... bueno era yo.
Pero luego el me decía que me amaba y me sentía morir de felicidad.
Cuando el orgasmo llegó Edward se derrumbo en mi pecho, después de unos minutos él subió la cabeza y me miro.
—Eso fue…
—Perfecto—dije besándolo.
—Te amo Edward, muchísimo— él volvió a besarme, luego de eso me acurruqué en su pecho, me encantaba oír su corazón era tan maravilloso.
Oí algo moverse en armario que estaba ahí por lo que me levante algo asustada.
— ¿Qué pasa? —preguntó Edward.
—Es que... creo que oí algo en el armario—le dije asustada.
—No es nada Bella, debe ser la lluvia— me dijo queriendo que me acostara de nuevo, y era verdad afuera estaba lloviendo a cántaros pero no le hice caso y me enrolle con la sábana el cuerpo, tomé un candelabro que estaba en la mesa y me acerqué al armario, abrí la puerta y una cámara enfoco directo a mi rostro provocando que el candelabro cayera a mis pies.
—Te dije que te cuidaras Katty— se mofó Ángela y cientos de risas más la acompañaron, giré mi cabeza para ver a Edward pero las lágrimas nublaron mi visión.
Todo era mentira… esto no era real.
Lamento haber tardado tanto y sé que siempre pongo escusas pero a mi defensa quiero decir que WESLEY RUSH no persigue a las chicas, las chicas lo persiguen a él… y es demasiado encantador como para hacerlo esperar así que devoré ese libro que esta muy bueno.
PDT.- Se llama THE DUFF es muy bueno se los recomiendo.
PD2.- Ya solo queda un capítulo más y el epílogo. ¡ODIEMOS A ÁNGEL! Y A… ¿EDWARD?
ESPERO SUS REVIEWS.
