APRIETAEL ALMA
Por Mouri-san
CAPITULO IV
"Nuestros mundos" (Parte 2)
Sorpresivamente despertó. El golpe entre 'letargo' y 'realidad' fue brusco, trayéndola disparatadamente al hoy.
Con la firme idea de tener encima un probable retraso, se levantó rápidamente de la cama. Tanta precisa arrastró consigo una dolora conclusión al dar su cuerpo contra el piso, siendo las sábanas las enroscadas culpables del desdichado accidente.
Pateó con violencia los trapos enredados para luego incorporarse e ir recogiendo poco a poco sus prendas tiradas por la superficie alfombrada. Se agachaba a cada paso amontonando en sus manos la ropa que ,entre la masculina, reconocía como la suya.
Algo faltaba....
Irguió la espalda, quedando pensativa ante la amplia habitación.
"¿Dónde está?"; se preguntó por lo bajo al tiempo que inspeccionaba los alrededores con ojos sagaces.
Una lucecilla pareció prendérsele cuando divisó otra parte de su vestimenta al lado opuesto de la recámara.
Corrió hasta ella. Inclinó el cuerpo. El cabello enmarañado se le fue para adelante... y haló fuerte lo que le pertenecía.
El resultado entre el halar enérgico y una tercera fuerza oponiéndose al movimiento llevaron a sus rodillas a flaquear.
Miró sorprendida hacia arriba, entonces reconoció que 'la tercera fuerza' tenía nombre y apellido.
-¡¡¿Me permitirías juntar.....
El hombre interrumpió la airada objeción al tomarla por los hombros y enderezarla en segundos, sin inmutarse por ser él quien ultrajara con su pie lo que la mujer demandaba.
-Después –respondió tranquilo aún sabiendo que ella estaba molesta por ser quien evitara finalizar la tarea.
La giró a medias y con el dedo le indicó a dónde es que debía dirigirse.
Akane miraba atenta la puerta cerrada del baño, de ese aposento espacioso tan privado y excitante por igual. Sufrió de escalofríos, quizás, por culpa de los recuerdos.
-¿Qué esperas? –replicó el hombre sin comprender el mutismo de su acompañante.
Agitó negativamente la cabeza. –Nada, pero es que... –olfateó el aire- ...algo huele a estar ¡¿quemándose?!.
-¡¡DEMONIOS!!
Lo vio salir corriendo, lo más seguro, hacia la cocina... "¡¿Acaso es que está haciendo el desayuno?!"; se divirtió ante lo que podría ser evidente. Encogió los hombros y ya ingresaba al lugar señalado por Ranma cuando de nuevo, algo agitado por la carrera, reapareció de pronto. Recostándose en el marco, sonrió a medias y dedicó las palabras que antes no pudo decir:
-Todo lo que necesitas está ah –se echó para atrás el mantel de cocina ya listo para marcharse, en eso, recordó agregar – Siéntete en casa.
¡Magnífica invitación!, pero bien sabía Tendou que tomárselo a pecho le traería graves consecuencias. Aún así, asintió agradecida; Ranma respondió por igual el gesto y se fue por el camino antes trazado.
La chica respiró profundamente antes de atravesar el umbral que bien la introduciría a aquel sitio tan franco, tan varonil.... tan él.
Es benevolente la primavera. Innecesario es que se acompañe por el calor del sol, ya que por sí misma entrega generosa ese resplandor a vida, precisamente ese que brota de nuevo desde las mismas entrañas de la tierra.
Hace el rocío sus travesuras. Como perfume fresco se esparce por el aire, ondeando desinteresado, pegando en el follaje por entero.
Yacen pasivas las aguas de los estanques. Las hojas se mecen despacio, marcando una sinuosa danza que va rayando lo dulce y lo efímero.
Soun Tendou, deleitado por la armonía natural, no puede más que desviarse entre pensamientos con tinte a 'fututo' y rachas fugaces con sabor a 'pasado'.
Por otro lado, es decir, desde la vista que ofrece uno de los pasillos, Kasumi observa lo que podría llamarse 'la meditación matutina' de su padre.
Debía marchar hacia la cocina para empezar sus quehaceres, sin embargo, quedó atrapada ante la visión de naturaleza con ganas de emerger...... y es que fue en ese instante en el que se le cruzó la figura de aquel hombre en apariencia vulnerable.
A veces, por más que se esforzara, no lo comprendía. Era una total caja de sorpresas, una que es dominada únicamente por las manos de la más pequeña de las hermanas.
Al pensarla dirigió la mirada hacia el diminuto reloj en su muñeca. Un ruego silencioso adornó los párpados recién cerrados. Esperanzada pedía para que su 'niña Akane' llegara pronto y es que, ante cualquier situación, en definitiva que no deseaba volver a mentir.
Descubrió los ojos, teniendo en mente el proseguir con las tareas.
Apresurando el paso, ingresó en la cocina. Amarró despacio las cintas del delantal alrededor de la cintura. Una ojeada a la alacena y de nuevo se dijo que hoy también debería utilizar la imaginación para recrear un suculento desayuno. Las compras nuevamente se atrasaron debido a la 'apretada' situación por la que se pasa.
Suspiró y ahogó con una sonrisa la zozobra.
Otro sobresalto nacido de repente, como si proviniera de la nada, y por centésima ocasión quedaba preocupada preguntándose ¿qué noticias le traería el día?. Tan sólo aguarda buenas nuevas, porque una cosa era cierta: no soportaría pasar casi 24 horas, admitiendo que su corazón pende de una cuerda.
Regañó la inseguridad que se le iba hilando. Desenredó las imágenes negativas para dar paso a la confianza. ¡¡Eso era!!, no se dejaría vencer, lucharía ante la propia inseguridad y se declararía triunfadora.
Hoy recibiría agradables noticias, bastante favorables. Su espíritu florecería otra vez, como lo hacía la vegetación afuera.
Iluminándosele la expresión, inició la rutina doméstica. "Sí"; se decía; "Hoy todo brillará."
Cuando la urgencia apremia no queda espacio para la demora.
De un lado a otro –y sabiéndose con el tiempo a su favor- recogía cuanto necesitaba para acomodarlo en el maletín. La carpeta, con las tareas programadas, la introdujo en uno de los compartimentos, sintiéndose satisfecho por haber cambiado las alocadas voces de su mente por una rutina bastante divertida para sus alumnos.
Le gusta instruir y la facilidad que descubrió en sí mismo para ello le ensancha el pecho. Es profesor y su sueldo es razonable, pero es una ganancia incomparable con la que obtiene al notarse guía de los chicos.
Distingue que le admiran y que él, en lo propio, los admira por igual. Es como verse reflejado en cada uno de ellos, tal vez es por esa razón que tanto se esmera por entregar lo mejor de sí, claro, que también está la otra parte de la historia en donde queda al descubierto su entrega 'para' y 'por' ella.... .....Ella, Akane Tendou, la 'niña de sus ojos'.
Compartir con esa mujer el trabajo es el mejor de los galardones. Es una fortuna el que ambos hayan sido asignados a enseñar en la misma prefectura y en la misma institución.
Y es que sonreía porque en este asunto no se entremezclaba la suerte, ni los vaticinios; sólo la acción del destino es la que domina.
¡¡Por cierto!!, después de la angustia encarnada ayer, ¿por qué se percibía tan contento y motivado en esta mañana?...simple..... porque la vería, porque se corresponderían una vez más en las labores, en los entrenamientos y en los descansos. Sí, tampoco negaba que ella pasó la noche lejos de su reconfortable hogar, pero luego habría tiempo de sobra para conversar y averiguar los hechos que la obligaron a hacer tal cosa. Jamás Akane hubiera realizado tal disparate a no ser que en verdad fuera forzada a ello.
De todos modos, ¡¿cómo maquinar algo malo?!, si su amiga es una dulzura, una chica buena y su moral es sólida, por lo tanto: ¡¡¡fuera preocupación!!!.
Se cruzó la mochila, introdujo el móvil en el pequeño estuche de ésta y agarró en un movimiento vivaz las llaves............. sólo un detallito faltaba: asegurarse de su felicidad y confianza plena, lo que lo llevó a asomarse en el espejo del vestíbulo. Afirmó con un movimiento de cabeza lo que observó, como si se dijera que estaba impecable, enfatizando así su seguridad.
Algo muy en el interior le decía que los planes se realizarían a la perfección.
Con un semblante de auténtico triunfador salió del apartamento. ¡¿Su destino?!: La residencia Tendou.
Resbalan las gotas por la piel, siguiendo un recorrido indiscriminado. Abarcan todo, mojan las sendas tonificadas y ahogan los calores innecesarios.
El agua posee la dicha de acariciarla esta vez, ¡el paso libre se le ha dado!.
Líquido dividido en partículas pequeñas es lo que corona la generosa desnudez femenina, tal si fueran diminutos diamantes adheridos naturalmente a la piel. Unos se aferran celosamente, otros se deslizan hasta topar con el final de su consistencia.
Anteriormente había optado por el cubículo de hidromasaje, esa caseta cerrada con incontables aspersores encajados en las paredes, y al parecer esa fue la decisión más sabia tomada hasta el momento.
La energía de los chorros rebotando impetuosos sobre el cuerpo le ofrecieron la relajación muscular más sabrosa e indescriptible; casi se aventura a aceptar que pidió a gritos un resultado así, y ya que lo había obtenido, estaba satisfecha........ Por eso es que ahora –aún dentro de la ducha portante- dejaba fluir, a modo de vestigios, el agua restante que la cubría como muestra de aún estar saboreando el buen resultado de la operación mecanizada.
Resopló extasiada e incomprensiblemente comparó dos lugares: el 'onsen' de su casa y el extenso cuarto en el que ahora se hallaba, mismo del que no puede negar que ha disfrutado mucho.
El color carmesí de repente le coloreó las mejillas y el ardor sobrante retumbó en la cabeza.
"¡Detente Akane!", se reprendió.
Corre la 'cortina' cristalizada y eso anuncia ser el preludio de la sensatez. Pisa las toallas desperdigadas sobre el piso y todavía con más razón se sabe en el presente.
Estira el brazo, más algodón secándola y después la figura es envuelta en esa textura absorbente con olor a limpio, con olor a pertenencia masculina.
Desenreda lentamente el corto cabello con los dedos, pasando éstos por la nuca para estancarse luego en los hombros. Los apretó fuerte.... ¡Que loco todo esto que vivía!.
Fue conduciéndose a paso lento hasta toparse con el borde de los lavabos.
La silueta se le reflejó borrosa en el espejo. Sin dudarlo, removió el vaho pegado a éste con la palma. De repente, los segundos parecieron congelarla a modo de hechizo.
Inmóvil y en compañía de su doble, Akane se preguntaba si todo por lo que pasaba era verdadero.
Desvió el brillo acristalado de sus ojos para posarlo sobre el fino soporte de la grifería.
Entre dientes una risa osó probar el escape y una de sus cejas traviesas se enarcó: la idea de registrar cada gabinete de pronto la concibió perfecta.
¡Que manera más propia para conocer al habitante de aquella casa!.
Las puertas empotradas mostraban una sobriedad acristalada de exquisito corte; un aspecto contemporáneo que bien facilita la movilidad y a la vez deja un amplio espacio para transitar.
La hermosa joven pensó al segundo en los interiores minimalistas que Ukyo tanto le enseña en las revistas.
Una expresión afable le adornó cuando, sin querer, hizo la comparación entre el afamado Kempoísta y los detalles arquitectónicos vanguardistas. Es divertido, ¡Ranma siempre va adelante en todo!.
En seguida, se animó a abrir el primer 'espejo', ese mismo que está justo arriba de los grifos.
Hileras ordenadas de lociones, espuma para afeitar y jabones perfumados eran la compañía de varios cepillos de dientes, unas cuantas cajas de dentífrico y enjuague bucal.
Lo cerró con sumo cuidado. ¡Gracias al cielo que nada rechinaba!.
El segundo y tercer estante fueron inspeccionados en conjunto, permitiéndole a la curiosa mujer que les viera las vísceras, mismas que comprendían de velas e incienso aromático, cristales efervescentes para los largos baños termales y los jabones líquidos en juego con los aromas de las esencias en aceite. Al lado, en otro compartimiento, una montañita ordenada de paños negros en pequeña escala, sí, los mismísimos afortunados de disfrutar directamente los beneficios de la aromaterapia.
Al finalizar el 'control' pertinente pensó que el cuarto 'espejo' contendría medicamentos básicos y por supuesto que no se tragaría la duda.
Los gráciles dedos abrieron paso nuevamente a la curiosidad, topándose con lo que ya adivinaba: analgésicos comunes, tabletas para la acidez, otros medicamentos irreconocibles y un aparatito parecido a una diminuta calculadora.
Tomó esto último con la intención de verificar su uso, pero por más que lo meditó, no comprendió el empleo exacto del mismo.
Continuó el escrutinio: Cajas con más pastillas, un estuche en cuyo interior yacían bien quietecitas varias prescripciones ininteligibles y una bolsa repleta de jeringas.
Akane frunció el ceño y en ese lapso, ante ella, aparecieron varias botellitas, cada una con su respectiva etiqueta.
Leyó despacio.......
Los ojos se le abrieron en shock por lo inverosímil del asunto. Rápidamente analizó por segunda ocasión el dispositivito antes anónimo..... Entonces los puntos tuvieron relación....
-¡¿Acaso eres diabético?!
A la velocidad del rayo dejó cada cosa en su lugar, quedando la acción investigativa en el olvido.
Decidió que era hora de continuar alistándose y abandonó la blanca ambientación.
Ingresando a la recámara, batallaba con sus incesantes preguntas, de la misma manera en la que intentó callarlas; y fue en ese momento -en el que ensimismada por el asunto- no se percató de que el culpable de su nueva inquietud se dirigía hacia ella en lo que sería un movimiento sigiloso.
La amplia y bien formada sonrisa de aquel caballero fue el saludo matinal que recibió de frente, al abrir el portón principal.
La espigada mujer no dudó en contestar con la misma intensidad, siendo acompañada por cierto sentimiento de alivio y opresión a la vez.
Dejó el paso libre para que la visita ingresara a sus anchas, después de todo –y en un grado característicamente emotivo- también pertenece a la familia.
Él estrechó las manos femeninas en lo que sería su típico saludo para con ella. Kasumi, por su parte, adora ese gesto en particular, especialmente porque le asegura un alivio inmediato para sus inestables emociones, ¡o mejor aún!, lo define como ese soporte invisible tan necesario para combatir las pruebas venideras........ y es que Hibiki Ryoga es un ángel, un amigo incondicional y un auténtico hermano.
Siguieron ambos por el camino obvio, pero antes de ingresar a la casa, el hombre la detuvo con la mirada.
Comprendiendo la interrogante a través de los ojos verdosos del visitante, Kasumi aminoró la sonrisa para luego apartar el rostro.
-Lo siento Ryoga, ha de ser mi culpa. Debí exigirle su regreso ayer –aclaró con marcada culpabilidad.
-Hablaré con ella después –concilió- Si pasó la noche afuera es porque se trató de algo importante.
Se animó a descubrirle nuevamente, agradeciendo con otra de sus apacibles sonrisas el interceder por ella con Akane.
-Desayunas con nosotros?
-¡Claro! –fue la respuesta casual del muchacho.
La joven ama de casa se desvaneció en sus pasos mientras el esforzado profesor de Educación Física permanecía de pie, rastreando el aire como fiera embravecida, tratando de percibir alguna señal de su compañera.
Si hiciera alusión a lo diestra que es para encausar las repentinas emociones, ciertamente mentiría. Una farsa es preponderar que el poder de su auto convencimiento sea capaz de compartimentar cada fracción que él deja esparcida en el aire, expresamente por medios de palabras o esos enloquecedores gestos que bien sabe lo hacen más atractivo.
Aún se le dificulta dividirse las actividades: por un lado, intenta masticar los bocados que va introduciéndose mientras que por otra parte resiste alocadamente los choques eléctricos que le da la camisa que la cubre. Éstos dos antecedentes pesadamente se entremezclan, causando que el barullo interno se transforme en un castigo del infierno mismo.
Son decenas de ideas las que le cruzan al tiempo que las muelas siguen triturando despacio lo que se les ofrece.
Dos bandos son los que colisionan: El primero enfrenta la realidad de que el desayuno es sabroso... ¡y eso que fue preparado por un hombre!, en especial, ¡ESE HOMBRE!. El segundo, se debate entre seguir degustando los manjares matutinos, poniendo en ello todos sus sentidos O dejarse llevar por el arrebatador aroma impregnado en la prenda masculina que osa abrazarse a su piel.
¿Por qué es difícil apartar los acontecimientos?: porque ambos hablan de perfección, esa que es abrumadora puesto que se conoce en todo el sentido de la palabra de dónde proviene........ porque se conoce la fuente de la que emana.
Pausadamente levantó la mirada con el objetivo de divisarlo y cuando lo hizo se dejó arrastrar por los recuerdos que los escasos segundos transcurridos le regalaron, valiéndose de que el tipo tenía sus ojos océano clavados en los platos que lavaba.
Recordó entonces cuando él –sigiloso- llegó a su lado y de un único tirón le arrebatara el paño con el que envolvía su desnudez.
Volvió a su mente por igual cuando en el acto se volteó furibunda y él le apresó la cintura en lo que sería una jugada ágil, rápida y en cierto grado, vehemente.
La voz ronca del captor se había dejado escuchar avisando que el desayuno estaba listo, pegando cálida en el cuello, moviendo tal si fuera una caricia el cabello semi seco.
Conforme la bestia trataba de devorarle las pupilas, iba sintiendo cómo un par de manos hirvientes se desplazaban desde sus muñecas, vistiendo de paso la piel con lo que después se enteraría era una camisa de seda roja.
Sin creerlo del todo, se maravilló de que él no tocara más allá de lo permitido y también le gustó el hecho de que en ningún instante osara ver su natural apariencia o insistiera en ello. El hombre se mantuvo firme, siempre observándola fijamente mientras la cubría con algo de ropa.
Indudablemente sintió escalofríos porque la tensión entre los dos era palpable, casi se podría enredar en los dedos.
En aquella estancia, no dudaba de que ambos lejos de estar tranquilos en sus respectivas ropas lo único que deseaban era tironearlas, rasgarlas, deshacerlas por completo; sin embargo, había amanecido siendo viernes y no se podía cambiar algo al respecto. Son personas de palabra y jamás incumplirían una pauta a excepción de que hubiera algún acuerdo reciente.
Cuando su amante instó en que debía seguirlo hacia la cocina se planteó una pregunta instantánea: ¿Por qué le hacía caso en todo?, para luego derivar en más preguntas del mismo calibre.
....... y en mucho tiempo, esa fue la primera vez en la que resistió a seguir una orden al instante. Aguardó un breve lapso, mientras se acomodaba mejor la camisa y esperaba a que la respiración se le acompasara....... después le siguió.
Acercándose a la mesa recién servida, vio su sitio puesto frente a él. Se comió mucho y se charló poco, lo que generó espacios silenciosos en los que cada aroma empezó a confundirla. Por una parte el olor a comida recién hecha y por otra, la cítrica fragancia que la envolvía.
Un caos total...... y el resto transcurrió entre pensamientos y reflexiones que la atontaban por el simple hecho de saberse acorralada entre EL DEBER y EL NO DEBER.
El resto es sabido ya.
Regresó de su retrospectiva para colmarse con la visión tonificada de su anfitrión, cuando éste acomodaba el poco desorden cerca de la estufa.
¡Que exquisita visión!. Imaginarlo hacendoso le pegó de lleno....ja...¡y eso que en un pasado reciente le pareció absurdo!, pero en esto tenía varias opciones: Una, aceptar que es un comportamiento más que toma para seducir y convencer a sus citas de cuán buen partido es. Dos, que es alguien quien gusta del orden, de la limpieza y de lo bonitas que se ven las cosas en su respectivo lugar. O tres, retornar a la opción uno.
Sea cual sea la percepción que se tenga, por nada del mundo rechazará la realidad de que se ve sumamente comestible, y vasta que uno de sus músculos se tense para caer en la tentación.
Las mejillas de la chica fueron encendiéndose...... Rayos, rayos..... esos ideas tenía que desaparecerlas.....¡¿pero cómo?!, si la apenas ajustada camiseta evidenciaba perfectamente las depresiones tonificadas por más que tratara de ocultarlas, recalcando un fuerte contraste entre la amplia espalda y la estrecha cintura. No habían restos de tela que pudieran esconder los brazos de su ardua inspección y ella fascinada se perdió en la contextura de ellos porque parecían haber sido cincelados con esmero.
El pantalón de algodón en un tono gris oscuro caía libremente, marcando lo justo, sin dejar partes a la imaginación y para finalizar el conjunto, como le es costumbre, lucía sus pies descalzos.
Es curioso pero, todavía se avergüenza un poco cuando lo ve desnudo y en cambio, él parece disfrutar cuando tiene la oportunidad de observarla sin prenda alguna encima.
"¡Calma Akane!"; quiso reprenderse; "...si caminas por senderos peligrosos no hallarás la salida".
A fuerza de voluntad, continuó con la vista pegada sobre la fisonomía masculina, sabiendo que es un total riego porque en cualquier segundo él podría voltear y pescarla en el acto.
Contemplándolo se percató que él –cuando le indicó la puerta del baño- ya se encontraba listo...... lo más seguro es que se levantara más temprano que ella. ¡A propósito!, ¿por cuánto tiempo permaneció dormida?, su sueño fue tan profundo y pesado que le pareció el vívido transcurso de un abrir y cerrar de ojos o tal vez una breve exhalación.
Continuó degustando secretamente los ángulos de Saotome con lentitud, como nunca antes. Por primera ocasión se atrevió a ir más allá de lo que descubre en el lecho, tanto así, que supo –sin necesidad de aviso- que estaba conociendo territorios privados y que a la vez ella iba formando parte de ellos.
Agachó el rostro sin creerse una pizca de lo anterior. Es para burlarse de sí misma.... ¡¡¿Saotome presentándole una parte más de su mundo?!!..... sinceramente NO lo concebía porque ¿qué necesidad tiene de enseñarle sus costumbres?, ni que fuera tan importante para él.
Esa faceta de 'tipo ordenado y excelente chef' sumado a generoso anfitrión, tenía que ser una actitud común que tiene con las mujeres con las que sale... ¡una careta! que le sirve para seducir a cualquiera......... y ella, es una dentro de la lista.
¿Qué diferencia hay si con todas es igual?: caballeroso, atento, cordial, amable..... ¿Cuál diferencia?..... NINGUNA.....Se convierte Tendou Akane en otra más, en otra que usa las sábanas y las almohadas, en otra que se quita el sudor en la ducha, en otra que se pone sus camisas y prueba su comida.
"Eres estúpida"; concluyó al tiempo que dejaba los palillos al lado de los cuencos vacíos.
OOO
Había permanecido en absoluto silencio, ¡una verdadera lástima! pues deseaba oírla, decir algo más que 'Está sabroso' o 'Gracias'.
Tampoco hizo lo propio por inducirla al diálogo ya que intuyó que ella prefería mantenerse callada.
Era risible, pero aún en ese estado le parecía agradable y el mismo mutismo en el que cayeron por igual lo disfrutaba. Se sintió acompañado por alguien quien realmente lo aprecia, y hasta cierto grado, lo quiere. En ese caso debe haber algo recíproco porque la relación silencio-paz sólo se da cuando se comparte con personas queridas, amadas.
¡Pero que tonterías maquinaba!, simplemente Akane es una mujer agradable, punto, y eso es sinónimo de pasarla bien, de ser ella una compañía agradable...... como ninguna otra....
"¡Y vamos con lo mismo!"; pensó fastidiado.
La verdad, es mejor desprenderse por un rato de las palabras.
Prosiguió afanado con la limpieza y cuando finalizó, chocó con la imagen de una adorable chica, arropada en una camisa china de color rojo, con la mirada perdida y los labios apretados.
-¿Terminaste? –señaló los cuencos de cerámica.
-Sí.
La escueta respuesta le dejó un sabor amargo y ni qué se diga de la expresión neutra que le dedicaron, luego la escuchó decir:
-Gracias por tus atenciones – se levantó del asiento- Ahora con tu permiso debo alistarme, ya es tarde –e hizo una corta reverencia.
Pasmado por el acto femenino, casi se va de espaldas y en la duela de la cocina sus pies parecieron petrificarse.
¿Qué diablos fue eso?. Vez tras vez le daba vueltas a lo recién acontecido sin hallar explicación coherente o la mínima pista de vincularlo directamente con la estrépita reacción de la mujer.
Continuó hurgando, retrocediendo en zancadas mentales para lograr el entendimiento, pero siempre arribaba al punto de partida: ¿qué sucedió aquí?; ¿qué hice?; ¿la ofendí?; ¿dije algo indebido?.......pero ¿en qué momento si ni siquiera hablé?.
...y es que era una razón importantísima: durante unos veinticinco minutos el intercambio verbal fue nulo.
"Esa chica es loca..." –sonrió- "...ja, 'los típicos humores del mes'..." –encogió los hombros y después se enrumbó hacia su dormitorio.
Atravesando a pasos cortos el umbral miró tal si intentara enmarcar los movimientos de la mujer dentro de sus pupilas. Ignoró por qué ella tenía tanta prisa en marcharse, aún había tiempo de sobra.
La agraciada visita del jueves se puso los jeans a modo de saltitos, recogió de la cama la blusa negra de algodón para después abotonarla a medias, correr al otro extremo y tomar la chaqueta beige de un material parecido al cuero, correr de nuevo, agacharse, juntar algo, ponérselo en la muñeca derecha, levantarse, cerrarse la cremallera del pantalón, seguir corriendo.....
-Akane –llamó suavemente
...Mirarlo de reojo, seguir corriendo, meterse al baño....
-Akane –subió el tono
...salir del baño, ponerse los calcetines, resoplar por la carrera...
-Akane...
-¿Sí? –se irguió, mostrando en cada mano su calzado.
- ¿Podrías dejar de ser tan histérica?, no llegarás tarde a ningún lado.
-¡Claro! –sonrió sarcástica -¿y eso a qué se deberá?
-Te dejaré en la puerta de tu casa –detuvo su hablar al observarla con la cara algo descompuesta -¡¿Qué?!, no es problema.
Juraría que ella era catatónica. La inmovilidad en su cuerpo contrastó a la perfección con el trajín anterior y la boquita entreabierta le impedía a él continuar con el diálogo porque creyó que esos labiecitos tan carnosos tenían algo que decir........ pero no. La joven cerró la boca, aspiró fuerte y le pasó al lado a toda prisa.
-hey, -la siguió- te dije que puedo....
-ya... –lo cortó y se giro a medias cuando se detuvo, encontrándose ambos entre la cocina y la sala.
Ranma suspiró, las más duras pruebas de paciencia las vive junto a ella.
Algo cansado le preguntó: -¿Qué se te perdió? –y nuevamente se tuvo que tragar el silencio porque no le dieron respuesta.
No sabía si interpretar lo ocurrido como falta de educación o simplemente como un desorden hormonal.
-¿Serías tan amable de responderme al menos una vez?- retumbó su voz por el lugar, al tiempo que la observaba agacharse junto al sofá.
-¿Haz visto mi móvil?
Frunció el ceño y cruzó los brazos; ya poco importaba que ella notara su completa inconformidad o que leyera de sus ojos que la estúpida situación de estar hablando solo le iba agriando el ánimo.
Akane de súbito pareció comprender el contexto, intuyendo que metía la pata muy ¡muy adentro!.
-Mira, no es necesario que me lleves a casa, así como vine puedo irme. Tengo medios ,sabes- y señaló sus piernas.
-Si eso ya lo sé –la miró sin evitar mostrar un tanto de malicia.
-Entonces, ayúdame y deja de perseguirme, no debo demorarme más.
-¡Cielos Akane!, nadie te persigue –sonrió –sé que eso quisieras pero te lo quedo debiendo, de hecho no me place.
Recibió una expresión espeluznante, casi podría asegurar que ella dictaba su muerte y de seguro que eso lo impulsó a seguir.
-Además, también tengo trabajo y no se me antoja que me atrasen.
-¡Perfecto!-acotó ella, dejando que la insensatez le inyectara ira- porque tampoco quiero una sanción.
Los humores por ambas partes se teñían de ese sarcasmo violento, tan propio en los dos.
Si fuera por el alto y fornido hombre pasaría la mañana entera enredado en una discusión, no había problema ya que podría disfrutarla si conseguía el control pleno de la misma; pero la perspectiva resultaba algo distinta porque el resentimiento que le provocara la indiferencia de Akane empezaba a corroerle.
Engullía la figura femenina con rabia. Saberse deliberadamente ignorado hacía que su orgullo hirviera en porcentajes incalculables.
Ella revolvía los almohadones tratando de hallar lo que catalogara como 'la inservible cosa'. Él quieto, sembrado prácticamente en el piso, no dice ni aporta nada, tan sólo mira a su amante enloquecer al saber perdido el diminuto aparato.
Talvez –pensaba – si Akane hubiera sido amable él en ningún segundo dudaría en ayudarle. ¡¡Fue impertinente con él!!, perfecto, porque ahora más que nunca ni le echaría un dedo, ni la llevaría a su casa. Estuvo ansioso por finalizar el encuentro de una manera decente, pero lo visto a la tonta esa le gusta que la traten rudo.
-Se hace tarde –aport
Tendou se detuvo en seco, arrugó la nariz y se le arquearon las cejas peligrosamente. ¡Desgraciado Saotome!.... ¡¿es que ahora se hacía el ciego?!...
-Antes tengo que...
-¿Y? –la interrumpió- no es mi culpa que sea desordenada.
-¡Disculpe señor!- imputó furiosa- no fui yo la desesperada por quitar y tirar por ahí la ropa.
Esta vez fue el golpe para Ranma. Primero, es él quien no se avergüenza por expresar lo que siente ¡¿y resulta que para la 'princesita' eso está mal y sin mediarlo mucho se lo tira en la cara después de haberlo disfrutado?!....... Se sintió mareado, rechazado, pisoteado. Nunca lo habían humillado. Nunca una chica a la mañana siguiente despertaba con ganas de atacarlo. Nunca se le agradeció tan míseramente.
-Entiende –se atravesó la voz conciliadora de Akane, cortando sus pensamientos- agradezco todo lo que hiciste por mí....y cada una de tus atenciones pero ni deseo pelear ni se me antoja retrasarme –aguardó por la contestación, pero el dueño de la residencia siguió tan imperturbable que eso la obstinó -¡BIEN!
Pudo notar los ojos de la joven retorcerse en señal de darle igual si respondía o no. Tiene presente que 'los agradecimientos' son falsos, que éstos carecen de cordialidad.....y son una completa mentira. Detestó la falta de delicadeza en ella.
-OK... Me da igual si quieres que sea amable contigo o si quieres lo contrario –dijo él indiferente- ya alguien con sentido común sabrá ser decente y agradecer las atenciones debidamente....
Tragó grueso y la boca quiso secársele debido a la impresión. Saotome la ofendía casi de forma elegante....¡¡de acuerdo!!, el jueguito se terminaba ya porque ella no lo seguiría y de ésta saldría con la cabeza en alto.
-Estás olvidando que es un pacto Ranma. El hecho de que esté aquí siendo Viernes lo está quebrantando y es mejor cortar la visita en lugar de alargarla.
-¡¡¡ES UNA EXCUSA BARATA!!!- estalló, haciéndola saltar -¡¿Me crees estúpido?!. Te es más fácil disfrazarte con eso del pacto a tener que comportarte con decencia y delicadeza. Tu rudeza te opaca Akane, te hace poco atractiva y eso castra a cualquiera. Esa agresividad en tus reacciones asquea, ¡¡MALDITA SEA NIÑA!!, aquí nadie te está atacando.
....pero se equivocó profundamente porque su regaño bien pasaba por agresión y la cabecita de la chica lo interpretó así. Tanto más, ella no iba a callarse y a aceptar esa sarta de tonterías porque después de todo tiene dignidad y sabe cómo defenderse. Era hora de implantar su nombre:
-Si tan detestable le soy.... entonces, el trato se termina hoy mismo- y la calma en la frase desfiguró en pálida agonía al receptor.
-¡¿Qué dices?!..¿eres tonta?, sabes que ESE no es el punto y que no es el momento de irse por la tangente.
-De acuerdo Ranma. Queda clarísimo que NO DEBES PRETENDER que me comporte como las otras con las que te revuelcas, ¡¡porque YO soy distinta!!......No soy sanguijuela.
La rabia proyectada llegó al punto de dejarlo sin habla. De repente los vocablos eran escasos e ignoró cómo responder a tal arrebato.
Intentó acercársele...Quizás el jugar al ofendido resultaba ser un error. Estiró su brazo para ir en busca del de ella, y cuando la iba a tocar:
-Ni se te ocurra, no tengo humor para soportarte.
Eso lo congeló y le comprimió lo que podría calificar como corazón.
-Vaya!!!, al menos en eso concuerdo –añadió en su defensa, herido hasta la médula.
-Eres un cretino si intentas obligarme a actuar como una mujer descerebrada o coqueta para subirte el ego ¡¡PORQUE NO SOY DE ESAS!! Y nunca lo sería por alguien –lo encaró furiosa- mucho menos, por ti.
Akane se hallaba a milímetros de él, perfectamente podía agarrarla a la fuerza y ahogarla en un beso. Le circula por las venas la desesperación al tener esas ganas de hacerla suya ahí mismo, a como fuera. ¡¡A la porra el pacto!!... y todo lo demás.
Le ciñó la cintura con fuerza desmedida, pegándosela al torso. Contempló cómo los ojitos avellanados se cristalizaban en auténtica furia, en una endemoniadamente loca.
-¡Suéltame! –ordenó. El hombre no tuvo intención de obedecer -¡DIJE QU...
-CÁLLATE!!!...... ¿cuál es tu afán por estropearlo todo, eh? –disfrutó en silencio la desesperada reacción de Tendou -¿crees que gritando, pataleando o golpeando obtendrás la libertad que quieres? –la apretó más y ella se retorció entre el agarre –Si intentaras ser sutil y pedírmelo con delicadeza no tendríamos que llegar a estas alturas.
-D – I- J - E ... que me soltaras –apretó rabiosa sus dientes.
-Pídelo con decencia....... l i n d a....
Hirvió y estalló el ánimo en Akane, especialmente con ese 'l i n d a' que sonó tan depravado y sucio. ¡¡Como detestó a Saotome!!
-SUELTAME MALDITO IMBÉCIL –gritó completamente fuera de control, logrando liberarse del agarre de Ranma al empujarlo con brusquedad.
Su actuación fue retardada y por ello la fémina ahora permanecía fuera de su alcance.
Respirando a borbotones intentaba aguantarse las ganas para no gritarle ni ofender más de la cuenta.... pero siendo realistas, él nunca fue bueno para guardarse las frustraciones.
Percibió cuando la pequeña chica alzó del suelo pulido lo que tanto buscó, se lo introdujo en la chaqueta y pasó a su lado como si él no existiera. Su sangre revienta en plena ebullición....Debía hablar, despedirse de su amante:
-Tus actitudes son estúpidas, Akane –elevó su voz, tal si lo proclamara.
El silencio zumbó alrededor . Luego arribó la brutal respuesta:
-Opino lo mismo de las suyas, Saotome.
La disputa concluyó con el portazo típico, a modo de fondo.
Defraudado, se llevó las manos a la cabeza, no soportando la idea de que la 'fierecilla' se robó una parte de él.... porque indudablemente ahora se enteraba de que 'algo' le faltaba.
Pudo asegurar que eran quince minutos los transcurridos.
Desde que pisó el último escalón de la residencia Saotome, su ritmo de carrera se disparó a niveles que ignoró poseer. Impulsada por el coraje no previó ni cuantificó la calidad de sus pasos, tan sólo se dejaba guiar por lo que sentía, por todas esas emociones que le estallaban salvajemente, una tras otra.
Se maldecía, se injuriaba porque no tenía que atesorar esos desastrosos motivos que la hacían sentirse atraída por un tipo tan egoísta y tan petulante.
Continúa hiriendo el asfalto con cada zancada porque la furia no disminuye. Corre a un ritmo bestial, devastador...... porque reconoce que a su casa debe arribar tranquila -o al menos lo más que se pudiera- y la única vía para vaciar la locura es esa.
Si midiera la prontitud diría que ésta es equivalente a tres cuadras más.
La respiración agitada; el eco que deja en la acera; las miradas desaprobatorias al notar cómo una bella criatura se lanza a la conquista de la velocidad ........ es todo esto el conjunto que compone Akane Tendou al traspasar a los transeúntes mañaneros. La señalan y se asustan al topársela porque ignoran la angustia que la obliga a sobrevolar los metros entre calles y cruces peatonales. La observan de mala gana porque bien ella podría ser una ladrona o una prófuga de la ley.
Si tan sólo el mundo que le rodea supiera que corre así gracias a un hombrecillo despiadado, a lo mejor enmudecería.
Una cuadra, una única vuelta por dar y claramente divisaría el acceso principal de su hogar.
Ahora los movimientos se hacen lentos. Ahora –que está a punto de saborear la meta- es cuando lo inusual se estampa de frente y lastimosamente no se le puede ignorar: Akane enseña una sonrisa a punta de esfuerzo y contesta el saludo cordial que le han dedicado. Camina a paso regular y nunca se detiene; lo importante es terminar el intercambio verbal con su vecina, por más escaso que sea.
De su chaqueta saca apresuradamente las llaves, éstas se retuercen entre sus manos temblorosas. Tratar de abrirse paso cuando un par de detestables ojos se le clavan en la espalda no es tarea fácil.
El cerrojo es forzado y éste cede. La agitada respiración palmea el pecho y retumba furioso en el interior. Se atraviesa el umbral y de nuevo se cierra la puerta.
La chica tratando de mantener a raya su agitada expresión, apoya la frente sobre el portón de madera. Respira una, dos, tres veces a bocanadas casi indecentes. Jamás creyó que pudiera recorrer tanta distancia en diecisiete minutos; no es que fuera imposible, pero por lo general, debe hacerse a la idea de que utilizar el monorriel cada jueves es efectivo.
Lista y sosegada al fin, voltea decidida a dar los buenos días a la familia.
¡Sorpresa, sorpresa!... Una mirada turbia, sagaz e impetuosa reclama con silencioso fulgor una juiciosa explicación. Es verdosa la bienvenida y sesgada la sonrisa que le acompaña.
Los efectos la condujeron a una explícita conclusión: Ryoga demandaba una inmediata respuesta, una muy franca, y lo terrible del caso es que ella no tenía las agallas suficientes para expresarla.
Las ocasiones en las que se recuerda un 'suceso' en específico, es precisamente cuando éste ha dejado una profunda huella, sea para bien o para mal.
La huella, en este caso, marcó duramente la superficie –denominada aquí 'deseo', el más salvaje y ardiente 'deseo'- atreviéndose de por sí a deshacer expectativas, a desbordar planes y a frustrar apetencias.
Los resultados fueron en aquel momento desastrosos, siendo lo peor que todavía los residuos luchan por llamar la atención y terminan conduciendo al 'afectado' hacia un mar de cavilaciones ya del todo innecesarias.
Como es sabido, los '¿por qué?' sin respuesta revolotean sobre la cabeza y las soluciones que 'pudieron llegar a ser' se disuelven ante los aleteos interrogativos.
Al menos de esta vivencia sacó una muy interesante conclusión: los relojes son nocivos y en sus marcadores hay veneno. ¡¡Que mas decir al respecto!!, si fue herido de gravedad por ellos ya entrada la noche, cuando el cambio de días se dio a las cero horas y durante el transcurso de la madrugada; pero lo más nefasto, lo más molesto del ataque resultó ser el destierro obligatorio hacia tierras lejanas, frías y solitarias, comúnmente llamadas sofás o sillones, escójase el término que se prefiera.
Entonces, teniendo un corazón valiente, se aferró a la libertad, combatiendo fieramente contra la maniática orden........ algo que lo condujo sin miramientos a instalarse de nuevo en su propiedad, aunque fuera acogido únicamente por un futón.
En aquel pasado oscuro, se valió de todas las fuerzas contenidas para mascullar entre dientes lo injusta que era la vida y con mucha más razón, ¡lo injusta que fue ESA DESPRECIABLE MUJER al apoderarse de SU cama y NO darle ni siquiera una esquinita!.
-Tonta marimacho- murmuró el ojiazul ya centrado en el presente, teniendo en cuenta que debía mantener un poco la compostura debido al lugar en donde se halla.....
......La oficina en su dojo no es que estuviera a la intemperie pero sí está cercada por delgadas divisiones que suelen ser un tanto indiscretas y también, por más que se tratara de un amplio mezanine en cualquier instante alguien subía y lo atrapaba en pleno soliloquio...Así que, se recurre a la mesura.
Muy bien, no hay que desviarse del tema.....
Tenía años, ¡¡décadas!! de no usar 'ese' futón, lo que le sumó otra incomodidad: El detestable olorcito a guardado, ese que se le metió hasta el tabique nasal.
El contraste del lugar fue tan notorio que de sólo presenciarlo la furia comenzó a burbujear. Él de pie, arrastrando precariamente un 'puf' hasta colocarlo donde antes estaba el maloliente resguardo, con el cansancio guindando de los hombros y la terrible frustración de saberse lejos del cuerpo femenino. Ella, desparramada sobre SU colchón, teniendo una agradable cita con Morfeo, literalmente roncando y feliz, porque descansaba a las mil maravillas.
En resumen: la noche lo embaucó y los planes para aprovecharla cayeron pesados al suelo.
Luego, un nuevo día, una nueva oportunidad de empezar, nuevas posibilidades de reanudar el contacto corporal.
Las ganas de entregar lo mejor salen a relucir con las actitudes y la cortesía; sin embargo, un engrane se rehusó a girar e imperceptiblemente las reacciones en cadena se dieron para estropear la mañana.
En lo personal defiende su postura, pero no acepta que lo dicho por completo fuera inteligente. Se sintió despreciado y ofendido, guiándolo su instinto a dañar de igual forma a como le dañaran....pero eso no es lo correcto y nunca lo será.
Insólito es que las palabras se articulen para elaborar frases hirientes, tanto más el conocer que no se ganó nada sino lo contrario.
Ahora lo que reconoce como agallas se le van tiñendo de vergüenza y el 'perdón' que desea pedir se rehúsa a dar la cara, con mucho más énfasis al recordar que él mismo se decía que Akane no se merece ni el mínimo insulto.
Siempre hace lo mismo: primero el ego se le infla y pareciera que la cabeza también. Segundo, es incapaz de conectar la lengua con la razón. Tercero, el sentimiento egoísta que lo hace querer estar bien a costa de emociones ajenas surge, sin importarle cuán insensible y crudo puede llegar a ser.
La conciencia lo llamó canalla y le hizo el favor de mostrarle otra vez la imagen de la chica violenta al cerrar rabiosa la puerta principal, a modo de despedida.
Entonces la soledad se apoderó del lugar y también de su alma.
Saotome Ranma iba enredándose lentamente en auto reproches, culpabilidades, dudas y raros temores, para después dar espacio a esa vocecilla cantarina que le recuerda su incapacidad de transformarse en una persona confiable...... Pero esto duró poco, puesto que hubo una gran interrupción.
Con los ojos cansados miró en dirección a la puerta. Taro, mostrando una enigmática sonrisa lo saluda como le es costumbre:
-Oye pedazo de animal, los alumnos esperan.
'Eso' él ya lo tenía presente, por tanto no le eran gratos los recordatorios -¿Puedes comenzar sin mí?- giró en su silla para mirarle - ... aún me faltan por corregir estas listas.
Taro muy a su manera, una bastante peculiar, inició una serie de gestos que evidenciaban algo de molestia debido a la reciente aparición de la famosa 'filosofía economista' de Ranma.
-Ya te lo he dicho–resopló, reclinándose luego en la pared cercana -'contrata una secretaria'
La fría objeción que recibió el autor de dicha propuesta, paró en seco los posibles consejos a seguir. Casi diría que su compañero gritaba un ¡¡NO, MAS MUJERES NOOO!! y lo recién concebido en su mente calzó con la oración siguiente:
-Es innecesario contratar una secretaria.
Ranma dejó de observarle para continuar digitando en la portátil. El otro, algo aburrido por la vaguedad recibida, exclamó:
-¡Que corto de visión eres!...¡Podrías sacar partida doble!.
Si bien lo vió venir, no supo cómo tomarlo. Atinó a lamerse los labios –que tenía ya secos- y a echarse hacia atrás, pegando fuerte contra el respaldar de la silla.
El silencio recién ganado en el lugar mostraba claramente el carácter airado de Saotome...
-¿Se te ofrecía algo más?-volvió a fulminarlo con los ojos.
-S –pasando por alto la amenaza, Taro contestó a la ligera; continuó -..hay que dar una clase.
Un tosco suspiro fue la contestación –Bajo en unos minutos- después de todo Pantimedias NO iba a separarlo de su actual labor; sin embargo, el insolente tipito permanecía en pie, todavía reclinado en la pared... -¡¡¿¿QUÉ??!!....
-Tienes unas ojeras espantosas- sonrió Taro entre dientes- A tu edad difícilmente se pueda resolver el 'desperfecto'.
¡Fenomenal!, ¡que bella cosa!.......Ahora éste cascarudo le recordaba que precisamente no es un jovencito en pleno desarrollo. ¡¿Qué hay de malo en cargar treinta y dos años!?, que él supiera no ha sido ofensa para nadie, ni para sí mismo.
-¡¿Pues tú también padeces de ese mal!! –no escatimó en recalcárselo.
-Cierto, pero estoy feliz al fin de cuentas.
-Tal vez porque mi noche fue de todo menos placentera.
El hombre de cabellera castaña y estilizado porte, halló la oportunidad formidable para fastidiar a su 'intocable' colega. Sinceramente, se levantó de muy buen humor y eso ameritaba una celebración:
-¡¿Problemas con 'tu chica'?- entrecerró los párpados, divertidísimo ante la escandalizada reacción del hombre sentado, casi fundido en el asiento giratorio.
-¡No tengo chica!-le oyó decir casi a rastras; por supuesto que no le creyó en absoluto y tampoco hizo lo propio por evitar que su rostro lo indicara. De repente, la voz hinchada del 'afectado' se escuchó, causando un efecto similar al de una tormenta eléctrica:
-......Lo que tengo, estimado amigo, es una neurótica que se apega a lo que dice la porquería de reloj. ¿Puedes creer que se rehusó a que durmiera junto a ella?.
Las finas facciones de Pantsuto totalmente deformadas, declararon una sorpresa absoluta:
-¡¿Dormir?! –estaba muyyy confuso
-Dormir no dormir, ¿cuál es la diferencia?.
-No conecto..
Exasperado, Ranma tensó los dedos y empezó a moverlos tal si estuviera intentando despegarlos. El tono en su voz aumentó:
-Desde que dieron las doce... ¡no me dejó acercármele porque era VIERNES!.
Le fue inevitable carcajearse. Tal aseveración –además de ser graciosísima- propinaba una apariencia patética a Ranma; él lucía abatido, consumido por el desaire recibido., y es que no cualquier chica le provoca un efecto así.
-Ahh, comprendo –continuó el antes receptor, sosegándose a medias-...Estoy obligado a decirle que se ha topado con una mujer honorable.
-El pacto debe modificarse-lanzó Ranma de golpe, como si hubiera pasado por alto lo anterior.
¡No, pues!, Taro pensó que su atolondrado compañero alcanzaba en los niveles más altos de idiotez.
-¡Genial! –sonrió irónico –Algo así como el Régimen Constitucional, que se renueva dependiendo de las exigencias de la Nación.
-Taro, ¡púdrete!.
-Tranquilo, aún para que eso pase falta bastante –dirigió sus pasos hacia el campo vacío frente al escritorio del 'Jefe', para luego acomodarse a sus anchas. Prosiguió –Entonces hablamos de honor....mmmm....interesante, has chocado contra tu propia muralla.
¡Oh sí!, ¡¿para qué están los amigos!!, sino para recordar al otro sus faltas y ofrecer apoyo, así se halla fácil la solución...... y en este rubro, Pantsuto Taro es siempre tannnn solidario.
Ranma ya conoce cuán enervante suele ser Pantimedias, pero últimamente lo había borrado de su disco duro. Cada instante en el que cree disfrutar de paz y carecer de cualquier tipo de presiones, aparece el hombre de rasgos afilados con miles de recordatorios. En el presente, comprende que su socio goza y se muere por interpretar el prodigioso papel de 'conciencia'.
-'Pantimedias', te agradecería infinitamente que cambiáramos de tema – lo ahora importante era salir de terrenos falseados, pero de nuevo aparecía la profunda entonación de Taro para echarle en cara que ya se trataba de una pelea perdida.
-Imposible –lo miró agitar negativamente la cabeza y arquear los labios en lo que sería una muestra indiscutible de travesura- Tu honor Ranma, vuelve a estar en juego y en el aire percibo un olor a 'promesa pendiente', más que existe de por medio un 'pacto'.
-¡¿Qué diantres ocurre? –cuestionó preocupado...Acaso, ¿Taro le recriminaba?.
-Nada de importancia...... solo que ayer.... recibí una llamadita especial.
El aparente interés del castaño iba preocupándole sobremanera; los atributos de éste se tornaban más felinos de lo que suelen ser, señal inequívoca de que cierta molestia le carcomía. Ya observándolo en ese estado de risible serenidad, bien se atrevía a meditar que lo por venir le hincharía el hígado como nunca.
-¿Qué quería?
Encogió Taro los hombros al escuchar aquella elocuencia a ultratumba... –lo de siempre: conocer tu 'estado'.
-¡¡Espiar, dirás!!
-Para mí es lo mismo Ranma, ¿qué diferencia?.
El tipo de digna estampa tragó lentamente los gestos aturdidos de aquel a quien considera su hermano, tratando de interpretarlos al pie de la letra. Comprendió al indagar en las pupilas gris azuladas que una mezcla de cansancio y temor se diluía entre ellas. Ranma le escondía celosamente un detalle que consideró hasta peligroso de meditar, tanto, que prefirió aguardar las palabras de él:
-¿Y?... ¿le hablaste de Akane?
Correcto. Se imaginó una oración parecida.
-Hizo sus típicas preguntas.... ¡No me mires mal!, aquí no hay nada que ocultar. Ella sabe que los rumores no lo son tanto y de que tus jugarretas con las demás están a la orden del día..... pero está un poquito recelosa porque con Tendou te has extendido, te has encaprichado con ella por mucho tiempo.
-Perra –se levantó bruscamente de su ya no tan cómodo asiento, para después alegar con fiereza -¡¡como si ella no practicara lo mismo!!.
-'Eso', está de más discutirlo, ambos lo sabemos –miró cómo su interlocutor se apartaba del escritorio, posándose frente a una de las ventanas de la oficina, fijando su atención sobre el enorme grupo de hombres practicando unas cuantas katas.
Taro suspiró y se lanzó al ataque con inflexiones desaprobatorias –El asunto Ranma, es que sobre tu cabeza recae el precio del honor estés o no con alguien... pero tranquilízate, tienes tiempo de sobra para pasarla bien con Tendou.
-¡¡¿¿y luego??!! –lo encaró furioso- ¡¿la tiro como trapo sucio?!.
-Pregunto: ¿el pacto incluye sentimientos o alguna clase de responsabilidad? –recibió el silencio por respuesta –por tanto, las preocupaciones son innecesarias, así que, ¡¡no se te ocurra la grandiosa idea de 'renovar' el pacto!! porque te ahorcarás. Entiendo que ambos son de honor, ¿cierto?...¡¡magnífico!! porque los reclamos no se harán...¿cuál es el problema?.
Saotome aprisionó su cabello, revolviéndolo de paso. Aspiró con fuerzas, llenando los pulmones casi a reventar, luego fue soltando el aire a un ritmo pesado.
Las palabras de Taro empezaban a martillar desesperadas, una tras otra...... "¿Por qué la rata inmunda de repente hablaba coherencias?".
Evitó mirarle, no era prescindible, ya conoce a su colega lo suficiente para saber qué tipo de gestos son los que hace.
-Sabes!!- lo escuchó decir con renovados ánimos- sería sano que volvieras a tu antigua rutina, hace tanto que no sueltas a Tendou que yo me he quedado sin compañero de juerga. Anda- trató de sonar convincente- mujeres nunca faltarán.
"Hugh, como si eso importara"; meditó Saotome mientras trataba -a como mejor podía- posar su atención en el ambiente de compañerismo que se armaba sobre el tatami.
-¡¡Cabrón!! –oyó refunfuñar al castaño- ¡¡Si te estás involucrando sentimentalmente con ESA chica, es mejor que vayas pensando en terminar el dichoso 'trato'!!. Es preferible acabar el asunto y cada quien por su lado, porque si continúas con esto te pasearás en nuestras vidas...
-¡¡Nuestras!! –abrió los ojos de sopetón, como si le hubieran insultado lo más preciado.
-Tú caes y me arrastras..... tan claro como el agua.... y comprenderás que NO deseo caer.
¡Un momentito!... la conversación se salía de rumbo, ¿qué mal podría ocasionar su pacto con Akane?, que Saotome recordara Taro no se veía afectado en esto. Cruzó sus brazos, tomando una postura de genuino disgusto.
-De acuerdo Ranma –por lo que descubría, iba a tener que refrescarle la memoria - La estúpida promesa que hiciste nos dio a cambio este dojo, ¡perfecto!, eso está bien, PERO cobró por igual su precio INCLUYENDO el mío al posar mi confianza en ti –el aludido enarcó las cejas en signo de incredulidad. Taro resopló molesto- Si te vas a atrever a quebrantar la promesa avísame con tiempo para buscar otro dojo y enfrentarme al costo de limpiar mi nombre, porque ya te lo dije: NO pienso caer contigo...
Es ridículo para el tipo de larga coleta y rasgos endurecidos el gastar fuerzas reclamando lo anterior ; cierto que lo dicho por Taro fue un aguijonazo profundo, ¡hasta le enchiló el humor!, pero de cualquier forma el otro tenía gran parte de la razón y maldita sea que se la daba... aunque le estaba costando su estabilidad emocional.
Nada agregaría en su defensa, de ésta no se ocultaría..... ni tampoco de las venideras, porque como lo dijo su socio: "la promesa cobró su precio", y lo sigue cobrando. Tarde o temprano asumirá la responsabilidad y su honor seguirá tan intachable como siempre; sin embargo, ¿por qué concibe perturbadora la opción de terminar con Akane?, al fin y al cabo algún día estará obligado a hacerlo.
Dejó de observar al sujeto junto al escritor para retornar a la inspección de sus pupilos desde lo alto, en aquel mezanine. Segundos después volvió a escuchar a Taro, esta vez, desde la puerta principal:
-Hablé con los diseñadores, hoy quieren reunirse con nosotros para discutir lo de la remodelación... será una cuestión informal, ¿te parece?.
Tuvo pereza de contestar. Cerró los ojos e hizo un gesto que declaraba su completa aprobación. –Bajo en seguida –fue la corta frase que ligeramente dedicó.
El silbato se dejó oír hace diez minutos, dictando el término de la clase. Vestigios de la pasada orden quedan expuestos gracias al eco producido por los balones al rebotar éstos en la cancha, mientras son recogidos por unos cuantos alumnos.
Risas juguetonas entre los voluntarios chocan en las paredes del monstruoso gimnasio al tiempo que continúan con la labor.
La profesora –guiada por la energía de sus chicos- ríe y bromea junto a ellos.
-¡¡LISTOO!! –fue la exclamación enérgica que Akane recibió.
-Bien, ahora a las regaderas.
La suave orden se acogió con agrado, acatándose al instante.
Akane quedaba sólo en compañía de aquella enorme edificación y de la caja con los balones recién colectados.
Las facciones se contrajeron en una grácil mueca cuando recordó las voces chillonas y cambiantes de los adolescentes al despedirse de ella. Aún manteniendo el afable gesto, cerró los párpados, colocó las manos cercando su cadera y se echó hacia atrás con el fin de desaparecer la tensión alojada en la espalda. Giró por último el cuello para después pensar que una breve caminata antes de iniciar la siguiente clase le sentaría de maravilla.
No le tomó mucho tiempo atravesar el área verde antecesora de la otra a la que deseaba llegar. Los frondosos árboles que lindan la desértica cancha de tennis reciben amigables a la joven profesora, y ella acepta la grata bienvenida al sentarse entre ellos. Cualquiera al verla diría que se encuentra lista para iniciar una larga plática con la Tierra y todos sus elementos.
El pasto bajo sus piernas -cubiertas de algodón y spandex- apenas logra refrescarla gracias a la leve humedad que yace sobre la superficie. Ella logra sonreír impulsada por esto ya que la preocupación por su vestimenta es mínima; como todo lo que siempre viste es tan versátil y deportivo no le es incómodo que un poco de rocío trate de herir su segunda piel.
"Tan práctica como siempre, ¿no Akane?"; se preguntó con cierto tonito irónico.
Respiró hondo, irguió la espalda y la pose adquirida perfectamente podría ingresarla a una larga y gratificante sesión de meditación, pero desistió al rato puesto que al cabo de minutos iniciaría otra clase...... junto al Profesor Hibiki.
-Ryoga – mencionó por lo bajo.
Extraño sería si aceptara que se siente apenada por preocuparlo, ¿verdad?, pero lo cierto es que sí. Insólitamente se percibe hipócrita, mentirosa, imprudente y algo 'infiel' al respecto....... ¿y esto por qué?..... con seguridad no lo sabe ni lo comprende, sin embargo, concibe que está pagándole mal el exceso de atenciones que él le da....... ¡¡Y por otra acongojante parte!! están las actitudes de Ranma que la confunden y hacen que cada partícula de sana cordura se retuerza.
¿Porqué a esta altura de la vida se complica?. JA, cuando ya lo tenía todo planeado y seguro ¡¡a buena hora acepta aquella aberrante proposición!! Ahhhh y no se puede excluir la majadería de Nabiki por meter argumentos a favor del convencimiento; indudablemente a su hermana le dio un SI rotundo porque jamás en la vida evadiría un reto.
......¡¡¡Y vaya reto el que aceptó!!!, si es que no puede ser más impulsiva y eso, es una completa desgracia.
Irremediablemente la pequeña mujer de trazos entre firmes y frágiles trae a colación la inesperada discusión con 'aquel tipo' a temprana hora.
¡RAYOS!, aún no consigue sacarse del pecho lo que se le estancó cuando abandonó la residencia de Saotome. ¿Sería ese escozor culpabilidad o solo una auto-reprimenda?....... Si únicamente en este asunto ella se concibiera segura, serían los términos muy distintos.
Expulsó el aire por la boca, despacio, medido. Al menos posee control absoluto en su respiración. Sí, es gracioso, tan gracioso como admitir que talvez Ranma 'en algo' tenga razón.
Entonces un enorme peso recae sobre el concepto 'feminidad', en especial, la suya. Basta fijarse en el espejo para notar la ausencia de ella y la mala interpretación que le da a la palabra. Una completa lástima...¡¡su condición de mujer es una absurda, completa y patética lástima!! Y lo que más daña es la incapacidad natural para lucirla.
'Delicadeza', oh noble término estropeado por sus afamadas actitudes toscas, que si bien trata de controlarlas y reducirlas al mínimo se las arreglan para salir a la luz en los momentos inapropiados, echándolo todo a perder.
Su ser es una 'calamidad' que quede claro, y se vino a dar cuenta hasta ahora, ¡cuando el destino le puso enfrente a un perfecto desconocido!.
¡Cielos!, es preocupante puesto que halla algo de lógica recordar la extrema vigilancia de su padre y relacionarla con las consecuencias que ésta ha traído: el permanecer constantemente a la defensiva, siendo una reacción normal, especialmente cuando experimenta miedo o se siente acorralada por algo desconocido.
Con el alma guindando y la autoestima pisoteada, Tendou Akane se identifica tal si fuera una fierecilla salvaje, desubicada porque está terriblemente lejos de su guarida.
"Me sacaron a la fuerza de mi refugio, ¡¿y no sé qué hacer?!"; acurrucó la cabeza entre sus rodillas flexionadas, tratando de ocultar la inseguridad.....¡y para rematarla!, Saotome no coopera mucho...
¡¿Qué necesidad tuvo de recordar su falta de feminidad?!, eso ella lo sabe, ¡y de memoria!, así que no faltan los recordatorios.
Ahora, otro asuntito: Si tanto él se atrevió a reclamar 'lo poco delicado de su comportamiento', entonces, ¿por qué diantres no acaba con el 'trato' y se consigue a otra que le diga SI a cuanto a él se le ocurra?......¡¡¡¿¿¿EH???!!!.
Es injusto y egoísta.
Jamás logrará impactar al hombre porque por sí sola es torpe. ¡Apenas conoce cómo conducirse por el mundo!, ¿cómo haría para actuar con delicadeza y tacto?; intentarlo la arrastraría a presentar un papelón, ah y mucho menos probar maquillaje en exceso o ponerse un 'bonito y ajustado' vestido...... NUNCA....... porque esas máscaras no le pertenecen, ¡no van con ella!........ Pensar en unos bonitos zapatos de tacón le eriza el cuerpo, ¡¿cuánto más el resto de la indumentaria?!.
Por eso, los últimos reclamos de Ranma sobran ya que ella NO necesita 'un macho' para volver al hogar o para que le recuerde si es o no mujer.
Sin embargo, ¿cuánto de lo que argumentó en defensa estuvo bien?, probablemente también hirió al que fuera su pasado anfitrión, claro, de eso no cabía duda, si todavía cargaba ese peso en el corazón es porque indudablemente clavó una estaca en él, tanto como se la clavara a ella.
A esto sale a relucir una constante: las soluciones prácticas suelen revolverse dentro de los conflictos, por más mínimos que sean, haciéndose invisibles......... y eso, que lo diga la joven de corta cabellera, quien rodeada por frondosa naturaleza, divisa a lo lejos la atlética silueta de su colega llamándola para iniciar la clase.
Queda lejos de llamarse mal-agradecimiento o desprecio, pero es que aún le es imposible dominar el leve temblor en sus manos, ese que va intensificándose al pensar nuevamente en el peso que impone el dinero dentro de la cartera.
Por supuesto que es consciente del generoso gesto, ¡y lo agradece!, pero es que tal vez es demasiado lo que hace aquel amable joven por todos en el dojo, y a lo mejor a él no se le retribuye como es debido. Claro que él adjudica que le pagan con creces al sólo aceptarlo en la familia y que si contribuye es porque le gusta, porque lo hace encantado.
Apretó fuerte la prenda de tela, contenedora de lo que en esos instantes le quitaba la paz; es que debía permanecer alerta, ¡en un mercado repleto de gente cualquier cosa puede pasar!.
Permaneciendo a la expectativa, Kasumi evitaba la cercanía de extraños, protegiendo recelosa su perímetro y mayormente, el valor monetario que encarcela entre los dedos.
No está tranquila, mucho menos a gusto dentro del tumulto, es por ello que –teniendo la idea de hacer una compra rápida- seguía caminando al encuentro de los puestos de su interés.
Un poco de pescado fresco y verduras bastarán para el almuerzo, ya a la hora de la cena podría contar con la ayuda de Akane para conseguir los víveres restantes. Ahora no consideraba prudente cargar bolsas extra.
Los vendedores, tan amables como de costumbre, la reciben con cordialidad, ofreciendo lo de mayor calidad al ser impulsados por la sonrisa sincera de la grácil mujer.
Es aquí cuando lo mordaz comienza a rodar, atreviéndose a dar giros alrededor de aquella dama, quien hace las compras con la mayor naturalidad posible.
Son muchas las personas que van y vienen, las que trazan el camino con el orden encarnado de las hormigas. Demasiadas caras desconocidas, cuerpos de diversos volúmenes y estratos sociales trazados a través de la indumentaria, ¡incluida la suya!........ sin embargo, se encara lo irónico de la situación cuando sin querer, sin aviso previo, aterrizan en el oído voces conocidas que dicen mucho acerca de quienes se conoce, voces que versan frases incisivas que terminan por herir a inesperados receptores.......
......... y los murmullos que van en aumento se hacen notar entre la muchedumbre.
Los ojos clavados en la verdura fresca, ojos vidriosos y temblorosos. La percepción marcando veredas amargas rumbo al alma y al corazón.
Se dividen los sonidos citadinos, los gritos de clientes y comerciantes, el siseante hablar de muchos.....todo queda sumido en el silencio mientras lo único destacable es la conversación venenosa de cinco mujeres supuestamente bien educadas.
Kasumi de la nada obtuvo la facultad para quitar el excesivo ruido de aquella plática en la que ella misma parecía estar incluida.
Frases en las que el trabajo de Nabiki era juzgado engalanaban la charla, confiriendo un proceder poco ortodoxo en lo que sería la obtención de su nuevo puesto en el banco, sazonándose las palabras gracias al detalle de que sus maridos la habían visto en varias ocasiones con el que sería su jefe, saliendo de lugares poco apropiados hasta para nombrarse. Otras tantas conjeturas se publicaron junto con comentarios soeces sobre la menor de las Tendou, donde el buen comportamiento hasta ahora demostrado resultaba entrecomillarse desde la mañana del presente día, puesto que se vio arribar al hogar con la misma ropa exhibida tan sólo ayer. Una de las mujeres aseguró que ella misma recibió su saludo y después resumió lo acontecido haciéndolo llamar "una total desfachatez"........................Pero, la gota que rebalsó el vaso fue cuando las tres vecinas arremetieron contra la Tendou faltante......
Kasumi se atragantó en el escaso coraje contenido y aunque no quiso escuchar, el cuerpo la obligó a ello.
Una sarta de torcidas y mal intencionadas ideas perforaron su espíritu porque éstas la catalogaban de 'inútil', una copia barata de ama de casa quien a duras penas se sostiene sola, ¡y eso porque es gracias a los antidepresivos!.
Las piernas empezaron a flaquearle.
"Si hubiera sido lo suficiente mujer, aún tendría marido"; decían entre risotadas y tocecillas mal disimuladas, porque dejaron clarísimo la incapacidad de la joven por responder como debe hacerlo una verdadera esposa...... "Y la tontuela todavía lo espera, ¡si ya van a hacer tres años!, ese hombre no volverá"......
No volverá...... no volverá.................. nunca.
Más risas hicieron eco al estrellarse en sus hemisferios, causando estragos en el interior de su cabeza...... Más palabras acusadoras........ Más injurias señalando con filosa maldad cuán corrompida está la sangre de las Tendou.
¡YA NO MÁS!
El llamado del comerciante, quien quiso entregar el cambio, se perdió entre el resto del bullicio. Kasumi, la pálida y endeble mujer, iba ya muy lejos, llevando entre los brazos un peso distribuido en comida, pedazos de autoestima y kilos de miedo, tristeza e inseguridad.
En los oídos zumba lo último que escuchó:
"Pobre Soun Tendou, tener carga tan grande a su edad".
Esa detestable ambigüedad con la que últimamente rebatía, resultaba cada vez más exasperante.
Desde que cruzó la entrada de su clase notó un leve cambio en ella, y éste se acentuaba conforme avanzaba la conversación, una que era más un monólogo y no una plática común entre amigas.
Ukyo rodó los ojos para después azotar el mostrador frente a ella, lo que trajo a Akane de vuelta a la Tierra.
-¡¿Qué te pasa?!-gritó la última, bastante molesta.
-¿Será que me prestarás atención Akane?.... ¡¿qué sucede contigo?!
La mujercita de cabello azulado no despegaba la vista de la pequeña espátula que la señalaba acusadoramente. Arrugó la nariz y contestó:
-Nada, estoy bien.
-Mientes
-¿Cómo puedes estar tan segura?
-te conozco y sé que mientes –continuó sirviendo en los platos lo que recién cocinó en la parrilla –Además, noté a Ryoga en el mismo estado que tú, ¡¿acaso se pelearon?! –miró preocupada.
Akane respingó, haciendo que la silla se tambaleara un poco hacia atrás.
-Noo, ¿cómo crees?-contestó- Está todo bien entre nosotros.
Los párpados entrecerrados de la 'profesora de hogar' fueron explícitos.
-Ah sí, seguro –continuó ésta –por eso es que ambos están tannn pensativos... –colocó los platos servidos lejos de la parrilla, para después ponerse las manos en la cadera y encarar a su terca amiga –Podrá decirme lo que quiera 'señorita Tendou' que YO reconozco cuando algo va mal y este es uno de esos casos.
La aludida resopló, ¿qué le iba a hacer?, enfrentarse a las percepciones de Ukyo es caso perdido y como de antemano sabía que no se libraría, optó por revelar una partecita del asunto.
-En realidad, Ukyo, es que ayer....
-¡Con permiso!.
Una voz suave y en extremo atrayente interrumpió la posible confesión. Aquella quien estuvo a punto de hablar se tragó las palabras de sopetón.
-Pasa Ryoga-invitó Ukyo-¡te esperábamos!.
La afanosa profesora tomó los platos y los distribuyó en perfecto orden sobre la mesa.
En silencio los tres se sentaron, disponiéndose a disfrutar de un suculento almuerzo en el amplio taller de cocina.
Conversaciones cotidianas donde las travesuras de los alumnos son protagonistas se dieron en el lugar, cada quien aportando lo suyo, desahogándose entre risas o cualquier otro comentario.
Por ratos a Kuonji le parecía normal la actitud un tanto reservada de Ryoga, más cuando se atrevía a narrar con soltura las anécdotas con el alumnado y era su voz una muestra auténtica de calidez; sin embargo, en ningún momento se dirigió a Akane. Eso sí era de extrañar.
-Discúlpenme, vuelvo pronto –y Ukyo se desprendió de la plática para marchar hacia el frigorífico más cercano.
Fue incómodo para Tendou el quedar a merced de su compañero, quien de nuevo no escatimaría en preguntar sobre el 'asunto' de la noche anterior.
Aguardó silenciosa, pero no escuchó ni objeciones ni comentarios cargantes, tan sólo contempló absorta cómo la verdosa mirada se metía en la suya sin vergüenza alguna, quizás porque él deseaba de cualquier forma obtener respuestas contundentes.
-¿Qué sucede Ryoga? –murmuró un poco airada.
-Lo mismo digo, ¿qué sucede........ Akane?.
Se le erizó la piel, casi podría asegurar que oyó cierto tono intimidante en él, lo que la alarma de peligro especialmente se activó en ella. Ya conocía los celos de Ryoga, pero ésta muestra de preocupación se tornaba insulsa, ¡¿y por qué no?!, bastante preocupante.
El punto es que no poseía respuesta y Hibiki tuvo que conformarse con la contorsión aturdida que ella le lanzó.
Aún así, el hombre continuaba inspeccionándola, persistiendo en su búsqueda por la verdad al indagar la mirada de la chica. Él no era tonto, intuía que un asuntito bastante pesado se le estaba ocultando, pero, después de todo. ¿quién es él para reclamar?.
Desvió la vista justo a tiempo, cuando Ukyo retornaba con una suculenta tarta fría decorada con gajos de melocotón.
Las hilaridades entre los tres volvieron a su curso, aunque una de ellas fuera más una respuesta a la preocupación y no una muestra de regocijo.
Las dos horas libres 'de almuerzo' le caían de maravilla. Podría aprovecharlas a su antojo y maquinar planes para favorecerle en cada momento, siempre bajo el resguardo de la amplia oficina que le fue asignada.
" Para todo hay tiempo", es su lema favorito, y más aún el conocer la capacidad innata para amoldar los ciclos como le vengan en gana.
Nabiki Tendou se enfoca perfectamente en lo que hace, por ello se concibe invencible en su campo.
¡¿Qué son las finanzas y las negociaciones para ella?!, un evidente trampolín que la eleva a donde piensa y quiere llegar. Determinarse una meta es sumamente fácil, tanto como jugar solitario, pero lo bueno comienza en el justo momento en el que todo cuadra y en el que todo se presta para sacar provecho.
Suben y bajan las acciones en la 'Bolsa', ¡eso es algo normal!, pero lo excepcional llega cuando la oportunidad de demostrar su destreza sale a flote. Puntual, parecida a la estocada de un florete, la mujer reconoce el instante adecuado para atacar y vencer a la vez.
Oh sí!!, su vida es completamente maravillosa, atestada por un sin fin de emociones y retos.
La calculada sonrisa dicta mensajes sugestivos, repletos de satisfacción y triunfo. Cada proyecto ideado es una conquista segura y es que recordar la más reciente le ocasiona una reacción placentera, parecida a la que percibe cuando gana una partida de poker.
Giró la amplia silla en la que se encuentra, acaparando en la rotación la visión completa de su querido recinto y declarando con el movimiento su hegemonía sobre aquel lugar.
Si su madre viviera juraría que estaría orgullosa al saberla en un puesto digno de su capacidad, en el que las decisiones que debe tomar son primordiales para 'la compañía'. La adorable y benevolente mujer -que hace años se atreviera a dejarlas-, no dudaría en expresarle su contento al verla hecha una joven trabajadora e independiente, segura de sí misma y de lo que anhela para el futuro.
Sonrió gracias a éstos pensamientos, pero después la sonrisa se esfumó al percatarse que el punto de vista de su padre dista kilométricamente con la posible opinión de su madre. Ya poco a poco recordaba que 'aquel hombre' no la considera gran influencia para Kasumi o para la pequeña Akane , mucho menos aprueba la idea de que ya no quiera vivir en el dojo y de que por sí sola pueda mantenerse.
"Es independencia!!"; fue lo que una vez le gritara al señor Tendou cuando él no le daba la gana comprender su necesidad de privacidad.
Agitó la cabeza........De nada valdría evocar viejas rencillas. Ahora lo que le preocupa, y de forma seria, es la situación de Akane.
Unas cuantas carcajadas traviesas se dejaron oír al tiempo que las pupilas le brillaron con intensidad. Es entonces cuando se volvía a replantear la misma pregunta: ¡¿cuánto bien hizo al 'forzar' a su hermanita a que aceptara aquel pacto?!.......... y es que repasarlo se le volvía la piel de gallina, para después decir:
-Suertuda....
AHHHhhh, si tan sólo aquella propuesta se la hubiera hecho a ella...... ya podría imaginar las 'bellezas' que haría con aquel tipo tan asquerosamente atractivo.
ALTO, pensamientos lascivos al lugar!!!!.
Retomando el tema, sin repugnancia alguna se atreve a exponer su apoyo incondicional en el asunto, porque, por más que suene estúpido, ciertos sueños los está viviendo a través de Akane. OK, en palabras más llanas: levanta el puño y se declara la mayor defensora del 'amorío' Tendou-Saotome. Sí, es por ello que los consejos para la chica 'involucrada' no han cesado y siempre que tiene algo en mente trata de que ella lo siga al pie de la letra, aunque, lidiar con la terquedad y el recato de su hermana es cosa seria.
Como una meta más a la que perseguir, tiene fijado el hecho de transformar a Akane en una mujer segura, firme y que definitivamente cale hondo en el atractivo Kempoísta.
De igual manera evoca que es asfixiante que el individuo que se hace pasar por un buen progenitor esté acabándola literalmente.... ¡¿porqué?!.... simple: porque le ha desbaratado el carácter a Akane, porque él continúa succionándole su individualidad y sin piedad le implanta deberes que no le corresponden para que ella ni siquiera goce de tiempo libre, de ese modo la más joven de las tres se mantendrá siempre refugiada en casa.
Nabiki, no soportando las mismas escenas de ciega obediencia, optó por dejar la residencia Tendou para después volver a ella sólo en calidad de visitante unas cuantas veces a la semana.
La joven empresaria de corto cabello chocolate se irguió, enviándola sus pasos hasta el único ventanal de su oficina, uno que hacía prácticamente de muro.
Pudo perderse entre las innumerables edificaciones, compitiendo unas a otras en altura. Lograba captar las escasas nubes y en la imaginación formulaba figurillas conocidas. De nuevo se replanteaba que Akane debía aprender a vivir y que ella misma, Tendou Nabiki, le enseñaría.
-No te arrepentirás.... –murmuró, tal si su frase fuera dirigida en secreto a su hermana.
Imposible cuantificar la cantidad de personas instaladas en el parque, expresamente en el bulevar delimitado por árboles de cerezo floridos.
Eran cientos de cabecitas las que adornaban la distancia y las que se perdían dentro de otras más. Los grupos de amistades difícilmente quedaban apartados unos de otros, lo que daba como resultado la unificación de cuatro o cinco conversaciones a la vez y el separar los temas se tornaba una tarea difícil; aún así, las risas nunca se iban y tampoco la necesidad de estar más cerca de los otros, aunque fuera para prestar atención a los comentarios.
¡¿Hace cuánto no salía con los amigos después del trabajo?!.... Mmhhg... Fuera el tiempo que fuera no lo recordaba del todo... y es que, ¡¿tanto había pasado que ni siquiera lo evocaba?!, ¡¡pues claro!!, si el único camino que traza es el de su casa al Furinkan y viceversa... o....................... ............................... o cuando visita a Saotome.
NO, rotundamente NO perdería más tiempo pensando en ese insensible. Bastó tenerlo metido en la cabeza durante TODO el día ¡para que ahora venga a martirizarla en su hora de entretención!...CLARO QUE NO.
Ukyo y Ryoga se lo hicieron ver en el almuerzo y cada vez que tuvieron la oportunidad. Señalaron puntualmente que su lucidez estaba perdida, que la capacidad para desenvolverse con normalidad la tenía apagada.
Es cuestión de honestidad y de auto-conocimiento, por tanto, les daba la razón.....Aún en el presente se concibió perdida, es que tantas cabecitas en movimiento provocaban en su interior el deseo que al menos una de ellas fuera el cretino en cuestión.
Horripilante, las punzadas que da la culpabilidad son mortales, porque al recordarlo –aún de forma mísera- siempre sentía ese ardor en las venas.
¡Una disculpa bastaba! Y quiso tener la oportunidad para dedicarla. No es asidua a aceptar los errores pero en esta ocasión la necesidad de enmendar su parte es mucho más fuerte, por más raro o estúpido que le parezca.
Resopló airada, provocando una tenue agitación sobre el flequillo.
Las iridiscencias brillaban en su característico fulgor avellanado mientras hurgaba entre la multitud, tratando de hallar a ese alguien despiadado, a aquel quien roído por el ego la insultara sin consideración en la mañana.
Percibía que entre palabras sueltas unas cuantas se dirigían a ella, a lo que respondía con vaguedad simplemente por no querer despegar los cinco sentidos de su ardua búsqueda.
Un 'sí' o un 'no' es lo más elocuente en su plática, a veces se propasa cuando se le antoja sonreír superficialmente o mover los hombros.
............ y es que, existen en el mundo reacciones insólitas que tienden a motivar de una manera especial, casi íntima. Son reacciones privadas que generalmente se manifiestan en pocos o en aquellos quienes están particularmente ligados. Es una comunicación sobrenatural, una que si se cuantifica podría llamarse 'conector' o materializarse en un hilo muy fino que se laza desde los extremos, uniendo fuerte e impetuosamente a dos individuos.
Es por ello que la mujer sentada sobre el césped no dejaba ni un segundo de buscar su contraparte, mucho menos dejar de pensarla o saberla cerca, muy cerca...... lo que es todavía más desesperante. Eso nada más que la pequeña dama lo conoce, porque muy dentro de sí lo podía percibir con claridad, no por cuestión de estar relacionada 'cósmicamente' con el Universo, sino porque lo concebía así, porque su alma lo dictaba.
Una de tantas preguntas le fueron dirigidas. Automáticamente lanzó un SI decidido, fuerte y contundente.
-UIYYYYY..... ¿y para cuándo sería?
Tendou parpadeó repetidamente, tratando de aclararse un poco ... "¿A qué había dicho que sí?".
Sin preocuparse volvió a contestar con un gesto, dando a entender con sus hombros que 'no lo sabía'.
Los atentos a la plática gozaron abiertamente, ¿y porqué no?, ella también.
A lo mejor, si hubiera estado atenta, comprendería que sus palabras comprometieron en público a alguien y que ese alguien –incrédulo en su totalidad- no dejaba de observarla. Es decir, la aclaración femenina involucró expresamente a dos personas que están dentro del grupo ¡y lo que es peor!: que la joven reía como si nada, ignorando el embrollo en el que se metió.
Hibiki no se tragaba la charla. Fruncía el ceño en señal de preocupación y molestia mientras trataba de entender las actitudes recientes de Akane. Durante las lecciones estuvo extraviada, fácilmente se distraía y ahora lanza al aire la confesión de una propuesta que él ni siquiera recordaba haberle hecho. Ella por alguna razón se desconectó del mundo y el ignorar las razones le hacía padecer una horrible asfixia.
Poco a poco la velada se iba tornando opaca e incómoda. Los chistes y comentarios juguetones ya no divertían y la rara actitud de su amiga dejaba mucho en qué pensar.
La chica, quien prensaba varios mechones azulados tras la oreja, esquivando disimuladamente la atención general volvió a su inspección, sin prever que al otro extremo su fiel colega la estudia sin parar.
Él comprendió con amargura que la preciosa criatura de la cual está enamorado prefería desligarse de sus conocidos para ir en busca de otra persona; aunque fuera con la vista.
La ansiedad recorriendo el perfil femenino le dio a entender que sus ojos esperaban encontrarse con otros, que por lo visto le eran especiales.
Apretó los puños, no razonó por qué de pronto un hueco en el estómago era el responsable de su intranquilidad ni por qué eso lo conducía a estar a la defensiva.
Oprimió la mandíbula cuando decidió requisar la trayectoria visual de la mujer...... ¡¿A quién esperaba?!....¡¿Quién es el responsable de tenerla tan inquieta?!.
OOO
Caminaba lento, como si midiera los pasos. El diminuto móvil entre sus hábiles dedos pasó de la modalidad vibradora a la de tonos mientras seguía el camino lo suficientemente despacio para no pisar a los demás.
Taro, adelante suyo, era el guía.
Pareciera que arrastra la pereza, no supo el instante preciso en el que empezó a sentirse tan cansado. Las clases que impartió junto a su compañero no fueron muchas y la charla con los 'diseñadores' no fue pesada, si no todo lo contrario, pero esa pesadumbre tan única le hacía tener un genio inaguantable. Ya el gentío lo repugnaba y la tentación por querer patear a unos cuantos le nació de repente.
Sonrió ante la idea y el probable problema que armaría. Sí, a veces extraña las peleas callejeras....
Ahhh.... que tiempos aquellos.
-Estás muy callado.
La afirmación de Taro lo llamó al presente. Algo similar a un gruñido fue la respuesta.
-¿Te preocupa el proyecto? –ladeó el castaño la cara para mirarlo mejor al tiempo que seguía su rumbo – Está de más Saotome, viste el portafolio de esos sujetos y las ideas para el negocio suenan bastante bien. Tienen su justa experiencia, no los hubiera citado de no ser así.
-Las ideas me parecen las adecuadas –opinó Saotome- Además, ellos son los 'creativos' e imagino que saben hacer lo suyo. No estoy preocupado por el proyecto, en absoluto.
Pantsuto dejó de mirar al tipo de coleta para concentrarse en salir del laberinto humano. Recordó que durante la reunión Ranma habló lo necesario, tal si la lengua le fastidiara.
Enarcó las cejas en muestra de aburrimiento, tanto más podría jurar que la volatilidad en el ánimo se debía a una mujer y no cualquier clase de mujer, si no que nada más ni nada menos que a la violenta de Tendou Akane.
Le es incomprensible que su socio esté tan enganchado a una chica sin gracia y de escaso encanto. Está bien, no la conoce pero tampoco se le antoja conocerla, ni siquiera para averiguar qué es lo que hace para enloquecer al hombre.
-¡Listo! –exclamó, como si fuera un logro el concluir la tarea de atravesar aquel mar de gente.
Se viró para encarar a Ranma y ahí lo vio, dividiendo su entretención entre el celular y el mirar a las personas atrás suyo, donde la enorme zona de cabecitas hablantinas se extendía.......... al infinito y más allá.
Una idea se le vino de repente: Debía traer a Ranma a la normalidad, darle shock's eléctricos para que su verdadera y chispeante personalidad resurgiera.
En las últimas ocasiones las salidas nocturnas distaban mucho de ser lo que antes eran cuando el kempoísta de ojos gris-azulados ponía su parte............ De sólo recordarlo le volvía la vida: Ranma y él atrayendo las mujeres más divinas, tramando planes sencillos para hacerlas caer, ¡y es que no eran dos o tres!, ellas llegaban en cantidades sustanciosas y se armaban las buenas fiestas.
A como dé lugar, él, Pantsuto Taro recobraría a su compañero de juerga, esté él prendado o no de la bruja Tendou.
-Vamos a cenar, conozco un lugar espléndido.
Saotome pegó los irises a los de su interlocutor, mostrando la indecisión que se traía, luego contestó con una media sonrisa, evidenciando que la idea no estaba tan mala.
-¿Chicas bonitas atendiendo? –bromeó a su amigo.
-Debemos consentirnos de vez en cuando, Ranma.
El ánimo reaparecía sin poseer ninguna huella de dudas o cansancio.
Ambos, liberados ya de la multitud se dirigieron a paso lento hacia el restaurante. Caminar bajo la noche primaveral les sentaría de maravilla y a la vez podrían apreciar a las féminas que se toparan.
Esto pintaba ser una salida interesante.
OOO
Cuando llega el momento de la calma nos cuestionamos si, es acaso la conciencia la que está descansando y quiere dar algo de tregua, o es que realmente se ha hallado la paz en medio de todos los diálogos graciosos, resultando la compañía responsable de ello.............. pero si ¡¿es eventualmente lo primero?!, entonces, ¿cuándo volverá la incertidumbre a atacar?, ¿la necesidad de voltear hacia todas las direcciones aparecerá otra vez?, o quizás, ¿esa sensación detestable de percibir a quien se quiere tan cerca está pronta a retornar?.
¡Que el cielo nos libre!, porque pasar las horas en ese estado ¡¡es un auténtico martirio!!.
Se percibe como si estuvieran espiando, como si de todas las miradas curiosas existe únicamente una con el peso preciso para aplastar el cuerpo. Es sólo una mirada la que tiene la fuerza, ese magnetismo ineludible capaz de arrancar la cordura y desmenuzarla sin piedad.
Es en ese justo tiempo que, de todas las plegarias elevadas al cielo, dos de ellas resultaban ser las mismas.... y fue la respuesta inmediata la que alegró enormemente a los orantes : la reunión junto a sus compañeros de trabajo por decreto divino, expiró.
Las despedidas concernientes se dieron en el lugar, los '¡Hasta mañana!' se escucharon claramente dando paso a la alegría de estos dos individuos.
Ellos, entre el resto de amigos, pudieron observarse aún a pesar de permanecer en extremos opuestos. Indescifrables son sus gestos y los demás no lo notan.
El hombre de perturbada mirada se acercó a como pudo hacia la persona más importante para sí. La chica ni siquiera distingue su cercanía y con el movimiento más natural se marcha en compañía de otra colega.
Fuego verdoso es lo que expulsa aquel quien se siente menospreciado y ofendido sin aparente motivo. Ha querido alcanzarla durante todo el retorcido día y es a estas alturas que todavía no lo logra; nunca pensó que tuviera que vérselas con tanto obstáculo. La mujer de esbelta figura jamás le fue inalcanzable, entonces ¿por qué ahora?............ ¿por qué no conseguía tocarla? Y es que sin quererlo admitir abiertamente, valora que cierta clase de distanciamiento se construye entre ellos.
Contempla su andar, su manera de dirigirse a los otros y más que nunca le dolió tenerla cerca porque después de todo ella no le pertenecía. Dejó que se alejara con su amiga, ya luego iba a alcanzarla, solamente quiso quedarse lejos para poderla apreciar mejor y para desearla en silencio.
OOO
Seguía siendo una noche clara, inundada de brisa algo perfumada y revoltosa.
Muchos aún tenían la firme intención de permanecer sentados allí, entre conocidos y aureolas de cerezos fragantes.
Las botellas de sake seguían siendo disputadas y en el intento, muchos más reían al encarcelarlas entre las manos.
Todo esto formaba parte de la perspectiva de la mujer ataviada con ropa deportiva, quien a duras penas mantenía el equilibrio adecuado entre las personas. Cuidadosamente posaba los pies para no caer y su avanzar -lento como tortuga- atrasaba a los que la seguían.
Se formó una filita india a su espalda, y a son de broma la iban obligando a avanzar entre silbidos.
Inevitablemente reía por la presión recibida. Las puntas del calzado se metían entre los orificios libres; el cuidadoso espectáculo divirtió a cada grupito que tenía la oportunidad de mirar la larga fila liderada por la pequeña envuelta en algodón negro y un abrigo con gorrito blanco.
-¡¡Ahí va!! –se podía oír -¡Síganla!....¡Y no se caigan!.
Las carcajadas se generalizaron y el ambiente se transformó en uno más ameno.
Los caminantes atrás de ella se divertían, imitándole los movimientos. Los que permanecían sentados echaban porras a todos para que salieran del área.
Un torrente de aplausos les fue dedicado a los 'malabaristas por encargo' cuando todos juntos pisaron la superficie de concreto. Siguiendo el juego, se reverenciaron tomados de la mano ante el público.
Nunca antes se habían entretenido tanto, y ya concluida la prueba decidieron que felicitar a la líder era lo mejor; por tanto, fue Tendou Akane la elogiada principal.
Más comentarios en tono familiar, más bromas y despedidas se daban sin reparo al tiempo que ofuscaban a Hibiki Ryoga, quien se seguía preguntando cuándo sería el término de la actividad.
La mujer chiquita, de contextura atlética, deseó emprender el camino a casa. Buscó con la mirada a su 'guardaespaldas', sin obtener un buen resultado.
Se giró velozmente hacia el lado opuesto y al poner un pie delante del otro se enteró lastimosamente que un error de coordinación la mandaba para adelante.
Lo inexplicable recobra fuerza porque es posible para la joven mirar la caída en cámara lenta, la forma de extender sus brazos en búsqueda de agarre, la boca abierta emitiendo un grito ensordecedor y peculiar, el fin cada vez más cerca.......................... La espalda de alguien y su trasero también.
Fue todo tan suave al tacto. Fue todo tan abrazable. Fue el bochorno tannnn inaguantable.
Jamás iba a dar la cara después de haber agarrado perfectamente esa partecita posterior tan firme y bien formadita. ¡¡¡Nunca en su existencia!!!
Una inclinación exagerada es lo más parecido a disculpa que podría hacer, al menos le servía para ocultar su rostro.
-Soy una tonta, lo siento..... no quería tocarle el.... NO QUICE TOCAR.....
Enmudeció al segundo cuando el afectado le cercó los brazos y la irguió como si se tratara de una muñeca de trapo.......... Inmediatamente recordó lo sucedido en la mañana, en la casa del Kempoísta.
Miró de inmediato al sujeto con turbación, con asombro e incredulidad..........
El azul mar se introdujo en su vergüenza, espantándola aún más.
-No..... –la embistió con gravedad- ...el que tiene que pedir perdón, soy yo.
Por supuesto que lo relacionado al accidente no tenía cabida dentro de la disculpa, ésta era distinta porque develaba un asunto inconcluso entre los dos, un asunto que también causaba pena.
La chica se atragantó cuando él la acercó para hablarle en forma más privada, pero ella se adelantó:
-No fue mi intención ofenderte ni rechazarte, reaccioné a la ligera.... ¡Discúlpame, por favor!. –susurró.
La angustia enmarcando el suave perfil de la fémina lo enterneció y con justa razón no podía dejarla marchar sin antes confesarle lo mal que pasó el día simplemente por recordar que él se había encargado de insultarla.
-En realidad, pensé mucho y yo....
Se interrumpió, imposible le fue continuar. Las frases se le atoraron, la precisa por decirle todo de una vez saboteaba su justificación; los ojitos vidriosos delante de los suyos no le daban descanso y hacían que sus palabras fueran cortadas de un tajo.
-Lo sé....-habló la mujercita- también pensé mucho.
Un completo estúpido es lo que es. Akane, la joven que adquiere el calificativo de ser su amante es la única que parece tener en claro la situación, al ser ella quien se aventurara a seguir y comprender el incompleto mensaje. Es ella quien lo mira y entiende su sentir, es la que se mete en sus pupilas y sabe interpretar cuanto embrollo trae por dentro.
Siempre tuvo facilidad para excusarse con las demás, resultándole factible que le perdonaran las faltas; sin embargo, en esta oportunidad en la que se afirma a la honestidad no logra armar una oración completa ni halla control ante la hermosa presencia que sostiene.
La brisa les sopla en la cara, tratándoles de despertar. Ambos se han mirado por innumerables segundos cayendo casi en un trance, talvez aguardan el escucharse o intentar plagar las emociones con más disculpas. Quizás esperan ese contacto anhelado que se truncó en la mañana, ese mismo que creen se deben y que si no se cumple será peor la separación.
Sea lo que sea ninguno anhela apartarse, ninguno se pone al tanto del presente porque conoce que de ser así cada quien se irá por su lado y no es hasta ocho días que el encuentro vendría.
Entre la concurrencia el nombre de la muchacha queda al descubierto.
Ambos parpadean a la vez al percatarse de la situación en la que están y de que los dos tienen sus actividades por separado.
Con renuencia, el fornido personaje aparta las palmas de los brazos femeninos, alejándose luego unos pasos hacia atrás.
Sin comprender, Akane logra descifrarle en el rostro cierta desazón que no sabe interpretar. Trata de sonreír y parece lograrlo, Ranma respira hondo y le sonríe también.
La voz masculina llama a la joven Tendou, por segunda ocasión.
Saotome trata de divisar al que osa nombrarla tan confianzudamente y a punto de hallar al desgraciado, su teléfono sonó. Malhumorado voltea el rostro para contestar y dar los pormenores de su ubicación, cierra el móvil con rapidez mientras piensa en algo gracioso que decirle a la chica haciendo alusión al hecho de que ella se aferrara a él con fuerza; porque definitivamente el pescar a su impulsiva princesa de esa forma le fue bastante simpático, sin embargo, el plan se le vino a pique cuando no la halló.
Luego, a una distancia prudencial, un hombre abraza a SU pequeña y ella en un grado menor le corresponde. Una bola ácida le sube por el estómago y se le planta en el pecho. Ser testigo de semejante 'idilio' lo asqueó furiosamente.
Quedó estático tratando de descifrar la personalidad del bastardo y cuando confirmó que era el inepto de Hibiki deseó con todas sus fuerzas destrozarle en público para después dejarle bien en claro que Akane es SU mujer.
La observa separarse de él para empezar a caminar y es cuando Hibiki de repente la toma de la mano para echar a correr con ella, a lo mejor, en dirección al dojo.
Pudo perderles el rastro y sentir sus entrañas quemarse, pero lo que Akane hiciera en esos días sin él no le concernía, no debía de importarle, ¡¿cierto?!. Cada quien posee su vida por aparte y ninguna de las dos se combina, a excepción del jueves................... pero maldita sea esa efervescencia que no lo deja en paz.
Maldita sea su suerte por no tenerla el resto de la semana.
MOURI-NOTAS: Primero que nada, dedico y regalo este capítulo especialmente a mi niña Uzziel quien cumplió añitos hace poquito. Sí queridísima, este capi es mi obsequio para ti con muchísimo cariño y espero que el cielo te brinde todas sus bondades y Dios te dé la oportunidad de realizar todos tus sueños. Mil besos para ti y FELICIDADES!!!! ::::
JO JO JO JO JO...... que cruel es la vida!!!, algunos la tienen tan fácil mientras otros matan energía en el intento: por eso digo, ¡Pobre mi niño Ryoga!. No tienen idea de lo que me hace sufrir, ¡y a mí que me gusta tanto!......... pero ya verán cómo va cambiando todo de color, ji,ji,ji...
Bueno, ya conocieron más de Ranma y muchos otros detallitos de Kasumi, Taro y Nabiki.... ¿les gustó?, ¿los creen interesantes?.... Ya leyeron, Ranma tiene 32 años... wuajajajaja.... sipis.... y Akane 26, que de paso les pido disculpas porque en el cap 3 metí las de andar porque dije que ella tenía 27 cuando en realidad es un año menor.
Este cap será el principio de todos los enredos por venir y me temo que los celos rondarán los alrededores....Aparte de que Ranma esconde unas cuantas cositas .... En fin que ya no les soplo más..
AHH, sí.... espero les haya quedado 'claro' la disputa entre Ranma y Akane. Como notaron, ella empezó a reaccionar diferente con él cuando pensó de más y de nuevo tuvo claro que ella es otra de sus chicas...bueno, ya CONOCEMOS a Akane y sabemos que nunca se va a permitir ser comparada o tratada como las 'otras'. Y Ranma se ofendió al 100 porque ella no le aceptó sus 'caballerosas intenciones' y el enredo que sigue ya lo requete saben.
Me encanta el hecho de hacerlos tan mayorcitos y tan conflictivos como a los 16. Es que sinceramente sólo así los concibo a los dos.
UFF, yo de verdad quise expresar en este capítulo muchas cosas y todavía siento que me ha faltado algo, sólo espero que ese algo se salde con la siguiente entrega que desde ya está planeada.
Desde el inicio decidí que sería una historia fuerte, apasionada, con temas adultos y desenlaces de la misma tonalidad; el lenguaje, los ambientes, los sucesos, todo es pensado para reflejar esa parte seductora que las personas poseen por naturaleza y que muchos optan por esconder...¡¿Por qué un fic de Ranma ½ ?!, tan sólo sientan la intensidad de sus personalidades y la fuerza en ellos, Ranma y Akane son y serán siempre explosivos, así que, ¿por qué no aprovecharlo?.
Les aviso que no se hagan ideas que creen vayan a ocurrir, aquí nada será repetitivo..... Está cada papel revuelto aunque la esencia de sus personalidades se mantenga.
Es un placer indescriptible el escribir para ustedes, en serio, lo hago con todo mi corazón. También espero poderles dar los nombres de las canciones con las que me inspiro; la música en este fic es vital.... jaja, si supieran las cosas que se me ocurren cuando oigo una pieza acorde a la trama.
Sí, puedo decirlo....¡¡este fic es un relajo!! jaja.... y es el que me han abierto los ojos, no saben ahora la atención que pongo a la gente de mi generación, a mis amistades en la U y a los contextos en general en torno a ello, tanto como a mis necesidades y a esa ganas de poder expresarme.... es como si ahora estuviera soltándome un nudo que siempre se me atoró en plena garganta..........¡¡y no crean que es para pervertir!!, no señor, yo sólo quiero transmitir un mensaje y es mi deseo que a ustedes les llegue claro.
Ojalá sigan disfrutando de la historia, tanto como a mí me fascina ponerla en palabras.
Besos a todos y gracias por aguardar pacientes la continuación.....que si me tardo más me linchan Oo.
Mouri-san
PD: 'PUF' son esos asientos suaves y deformables que por lo general te permiten echarte a tus anchas sobre él. El término real es 'BEANBAG CHAIR' pero le puse el término anterior que el más 'popular'.
PD2: De nuevo les quedo mal con las respuestas a los review's, es que apenas terminé de editar el cap lo quice subir. Muchísimas gracias por sus comentarios, son por ellos que este cap se hizo, pensando siempre en ustedes
