APRIETAEL ALMA

Por Mouri-san

CAPITULO VI

"Es trabajo sucio"


ADVERTENCIA CÍTRICA: Si eres menor de edad, temo decirte que debes abandonar éste fic; por el momento mis palabras y las descripciones de las situaciones no han sido 'tan explícitas', pero el nivel de 'sordidez' en los siguientes capítulos irá en aumento. Lo siento, es un fic para adultos.

oF.Bo Lo que aparece en cursiva y dentro de estos símbolos, significa Flash Back oF.Bo


-¿Ni siquiera lo has pensado, hermanita?

Bochorno invadiendo su pudor¡de eso se trataba!.

Conteniendo las lacerantes punzadas de vergüenza, Akane volteó la cara maldiciendo el no poder posar la mirada sobre los contenidos de los estantes con la serenidad que debería. El sólo intentarlo le estaba costando la respiración.

-No –respondió a voz seca- Nunca

-Pues deberías, prácticamente el camino está libre –apuntó Nabiki en seria actitud, muy seria para el gusto de la otra Tendou- Has un intento, es muy fácil imaginarlo-continuó- ... Aprovechar a los dos es cosa de oportunidades ¡y resulta que las tienes, pequeña!.

-Aprovecharlos a los dos... Nabiki¿quieres callarte, hablas incoherencias.

-No querida Akane –se acercó hacia su hermana- únicamente es un punto de vista y una sugerencia muy saludable...

-Oh, sí claro –y al mirar de nuevo hacia su interlocutora recordó el por qué dejó de hacerlo antes -¿Pondrías esa 'porquería' en su lugar!-señaló el largo artefacto fálico con el que la ejecutiva venía entreteniéndose desde hace rato.

-¿Por!...¿te disgusta? –y de repente atacó el rostro de la chica deportista con la traslúcida masa cilíndrica. La hostigada mujercita por supuesto que manoteó los intentos de Nabiki para meterle en la boca la copia casi perfecta de una erección masculina.

-¡BASTAAAAAAA!...¿qué te pasa?

La castaña se dobló gracias a las carcajadas, más aún cuando evocaba la ultra-defensa de su hermanita. Un cuadro épico en su totalidad, encarnado por Akane.

-¡Graciosa, ríete cuanto quieras, no me importa...

-Yo no te comprendo –contuvo la risa- de verdad que no.

Nabiki pasó al lado de Akane con la mayor de las tranquilidades, agitando seriamente victoriosa la larga manifestación viril, de plástico traslúcido y de producción china.

Con los ojos dilatados, Akane absorbió incrédula cómo su acompañante proseguía hurgando entre amplios anaqueles, revisando por aquí y allá un sin fin de aparatitos capaces de producir placer... según se entiende a través de las etiquetas, claro está, otra cosa es que fueran efectivos.

Bien, ya que ella no era la del dinero y sus estrepitosas decisiones en ese actual momento no valen, entonces haría lo mismo: se concentraría duramente para gastar su tiempo de alguna forma, evitando a toda costa el tocar 'esas sucias porquerías'...

"¿Cómo pueden existir personas que les guste esas excentricidades!"; y le bastó echar un vistazo a su loca hermana para hallar la respuesta al instante.

A punto se encontraba de travesear una cajita, parecida a una musical. Lucía decente, tanto que le pareció de lo más bonita. Muchas veces concuerda lo exterior con lo interior, por eso fue que sin dudar inició el proceso de inspección.

Ensimismada y como si poseyera entre sus manos un asombroso tesoro, se dio a la tarea de abrirla. La chica de alborotado cabello azulado mostraba una brillantez única, sólo esa que entrega la curiosidad; lentamente la tapa superior iba cediendo ante el impulso femenino, pero de repente se detuvo. Algo parecía cernirse en su cabecita porque recordó la última frase sin sentido dicha por Nabiki, y es lógico que jamás se quedaría con la espinita.

Cerró de nuevo la chuchería y - manteniéndola bien sujeta- marchó en búsqueda de una explicación.

Mientras la pequeña Tendou se acercaba a la otra mayor, ésta última mordisqueaba una paleta, cuya forma permanecía en lo oculto. De reojo Nabiki advirtió el arribo misterioso de la joven y supo inmediatamente que venía por algo.

-¿Sí?... –lanzó de golpe.

La aludida no le contestó inmediatamente... ¿pero qué mas daba? si de cualquier forma Akane saciaría sus dudas en cualquier minuto.

-¿Encontraste algo de 'origen' extraño, Akane! –rió entre dientes.

-No vengo por tutorías Nabiki, por si lo estás pensando; además encontré esto –agitó la cajita- y no me parece algo que deba interpretarse.

Enarcando una ceja a modo de diversión, la Asesora Financiera aguardó por la siguiente frase de su pariente.

Aproximándose a modo de confidencia, Akane cuestionó:

-¿Cómo es eso de que no me comprendes?

Nabiki dibujó en su rostro el típico gesto pensativo, incluyendo la mano en la barbilla –mmMMm, verás – indiferente se cruzó de brazos – No me calza el hecho de que cada jueves mires, toques, muerdas y sientas dentro un auténtico pene para luego permanecer aquí escandalizada por uno que es ficticio.

-SSSSSSHHHHHHHHHHHHHHHHhhhhhhh¡no hables tan duro¿qué pensarán? –susurró al tiempo que observaba temerosa hacia el área de empaque , situada a escasos pasos detrás de las dos. Lo que ahora menos deseaba es que los empleados se enteraran de 'su mal proceder'.

-¡Pequeña, mira en dónde te encuentras –habló divertida haciendo alusión al lugar, sin mediar el tono fuerte y alegre de su voz- ¿Acaso a ellos les importa que sea el jueves el día de tu diversión!-y los señaló.

Akane deseó con fuerza el poder esconderse dentro de la cajita que sacudía. Los chicos tras ellas, divertidos empezaron a codearse...y Nabiki, bueno, Nabiki descubrió otra oportunidad para continuar...

-Por eso te digo que me parece poco con una vez a la semana...

-Nabiki, guarda silencio...

-¿Cuál es el problema, es una idea fabulosa, o me lo vas a negar Akane –la encaró, tratando de meterse en las pupilas avellanadas de su compungida hermana –Hablo en serio, y sé que Ryoga no te negaría nada, absolutamente nada. Él espera una mínima insinuación Akane, sólo eso, y te aseguro que no te arrepentirías... –prosiguió su inspección entre la llamativa mercadería, para luego decir –Ese hombrecito debe ser fuego puro...-sonrió complacida, sintiendo un escalofrío placentero al solo recrear la posible imagen de un Hibiki vehemente.

Moviendo sus caderas lentamente a cada paso, Nabiki prosiguió con las compras, ya llevaba una canastita casi al tope de puras cosas innombrables, por el simple hecho de saberse raras y desconocidas.

Petrificada, Akane ejercía mucha más presión de la debida sobre la 'cajita musical'. Perdida en una dimensión distinta a la presente no notó que el objeto entre sus manos tenía algo por objetar.

-Si daña algo lo debe pagar, señorita.

Y claro está que esa advertencia, la joven de apariencia adolescente, la pasó por alto, de hecho, ni siquiera la oyó.

-hey, señorita –advirtió el muchacho a su espalda- ¡hola!...ESO ES FRA...

Un CRACKKK inconfundible dio aviso del brutal asesinato.

-Frágil –completó el tipo, descorazonado por tan valiosa pérdida.

Una aspersión de perfume viscoso salpicó ostentosamente su cara y parte del pecho, resbalando despacio por sus asqueadas facciones, manchando sin piedad su camiseta amarilla... SU FAVORITA.

¡Que horror!...El asqueroso olor se le iba metiendo hasta casi sentirlo dentro del estómago. Burbujeando en asco el alcohol de esa densa esencia, fue apartando a velocidades exageradas las asociaciones de ciertas realidades que por el momento era mejor ignorar. Era un olor repugnante, tan dulce y almizclado que pronto sintió la inmensa necesidad de devolver lo poco consumido en el desayuno.

Corrió despavorida hacia el baño mas cercano.

Las personas dentro del local permanecieron en silencio absoluto.

-Tiene 'diecisiete años' –comunicó Nabiki a los jóvenes quienes presenciaron pasmados el espectáculo -... deben comprenderla...

Un segundo después, la normalidad cercaba los alrededores, tan natural como puede ser en cualquier Sex-Shop.


¡Bendito sea el cielo con toda su gloria, ya que provienen de él regalos divinos como lo son los gigantescos Centros Comerciales.

OH sí, ALELUYA!. Esos cientos de departamentos son la salvación; los múltiples servicios que alberga la indecente edificación traen consuelo a las almas afligidas..., como es en el caso de Tendou Akane, quien muestra su contento y tranquilidad a quien la mire.

¿Y esto a qué se debe?. La respuesta es sencilla: su blusa amarilla, su consentida, quedará como nueva dentro de un rato. ¿Por qué! ...¡porque el glorioso Centro Comercial ampara una lavandería magnífica, ultra-fina, ultramoderna!. Ahh, su niña de color amarillo quedará ultra-divina, aproximadamente dentro de dos horas.

Pero bueno, no todo debía ser fabuloso. ¡Aún las prendas sucias tienen que hacer cola!.

En fin, ya más serena se encamina junto a Nabiki entre personas que la miran extrañamente y pasillos inacabables.

"¡Que raro!"; analizó Akane, "¡Me observan demasiado!".... Es más¡hasta algunos se rieron después de haberla enfocado!.

Centró su atención en Nabiki, hallándola de lo más normal: ..., con los lentes oscuros escondiendo parte de su identidad mientras sorbía despacio una fresca malteada.

Bueno, si algo malo le estuviera sucediendo, o algo no calzara en ella, Nabiki se lo diría¿cierto?... ¡Cierto, su loca hermana sea como sea es sincera.

Así que Akane continuó caminando despacio, siguiendo los pasos de su acompañante..., preguntándose nuevamente '¿por qué diantres parecían los demás horrorizarse al observarla!'.

¡Irritante situación!. ¿Qué podría estar portando para que ocasionara tanta ofensa?.

¿Sería posible que, todos tuvieran vista rayos X y notaran claramente lo que llevaba dentro de los empaques?. Es decir¿es posible que el resto tuviera conocimiento de las mil y un cosas 'escandalosas' que venía cargando en una de las bolsas: Látigos, esposas 'acolchadas', lencería con 'agujeros' adicionales, aparatos fálicos de plástico traslúcido de un eléctrico color verde, más otros de apariencia metálica con el 'plus' de poseer vibrador... NOOO...¡Y falta el implemento más exótico¡EL MUÑECO INFLABLE!.

¡Que horror!.

...O quizás¿EL período se le adelantó unos días y su pantalón blanco luce terriblemente estropeado!.

"Todo menos esto último...Todo menos esto último"; repetía al borde de la histeria.

Ocasionalmente –y para su suerte- la vidriera de un local le avisó de lo contrario, por tanto, la Profesora de Educación Física respiró en paz al observarse el pantalón 'estilo capri' tan nítido como siempre.

Suspiró, sea de paso.

Nabiki, percibiendo el gesto, volteó a medias para indagar al respecto. Akane, aprovechando la oportunidad, preguntó:

-¿Hay algo mal en mí?. Todos me ven horrible.

-Ignóralos-acotó la Financista- ¡Te ves fabulosa!.

..., pero la sonrisa ladeada que recibió la menor de las Tendou, hizo que ésta trastabillara mentalmente, para luego cuestionarse:

"¿Qué tendré de fabuloso, si lo único diferente en mí es esta camiseta roja ...¡y eso que fue lo más decente que Nabiki compró en la Sex-Shop!" –meditó la frase por varios segundos- "Naa, sólo es una camiseta de un muy bonito color rojo" – Y contenta, se dejó guiar por su pródiga hermana; sí, por esa misma quien expele una gentil actitud 100 samaritana.

La mujer de figura lozana y cabello azulado elevó el rostro, enfocando al segundo un enorme letrero.

-Deja vù... –leyó despacio -...,lencería y más –sus ojos apañaron el andar distinguido de Nabiki, quien iba atravesando las compuertas de vidrio y aluminio, sin siquiera tener intención de esperarla.

Una sensación incómoda empezó a emanarle de las entrañas, y antes de seguir a la otra mujer, se mentalizó a voluntad, con el fin de no entrar indispuesta a la tienda.

Es tenebroso para Akane percibir a cada minuto que Nabiki –de una u otra manera- ya tenía los movimientos fríamente calculados. Atestó los pulmones de aire e ingresó al local, sin pensarlo demasiado.


Distinción ante todo y control femenil por demás.

Es esa criatura llamada Tendou Nabiki, de mirada sagaz y calculado hablar, quien sostiene elegantemente su diminuto móvil, ejerciendo una leve presión sobre la oreja izquierda.

Está la preciosa dama sentada a su muy peculiar 'modo despreocupado', junto a una de las tantas mesas del 'Food-court', mirando atenta la 'delicadeza' de su hermanita al tragar los trozos de sushi. "Sí"; se dijo la castaña sin evitar estudiar a la chica frente a ella; "...,tan delicada como un leñador".

Nabiki examinaba el espécimen consanguíneo mientras se entretenía hablando de negocios lucrativos. A la vez pensó fácilmente en añadir unas clasecitas de etiqueta a lo que sería 'la afamada transformación de Akane, pasando de una brutal marimacho a una mujer con estilo y la más distinguida educación'.

-No te preocupes –lanzó al aire como quien tiene todo bajo control –La tendrás lista a las ocho en punto, pero hazme un favor¡sé puntual!.

La conversación finalizó de repente, siendo adornada por la expresión interrogativa de la 'terrible devoradora de pescado crudo'.

Pasando la curiosidad de su hermana por alto, Nabiki se despojó del móvil para posarlo sobre la mesa. Apoyó el codo apenas en el borde y se sostuvo el rostro, en lo que sería un auténtico ademán misterioso y atrevido.

Consumía los gestos atragantados de la otra a través de sus maliciosos ojos chocolate, y por supuesto que la observada empezó a enrojecer de cólera.

-¿Qué te pasa, Nabiki?. ¿Qué me ves? –la oyó bastante irritada, algo que definitivamente la hizo sentir bien. Irritar a Akane es, sin duda, una de sus actividades favoritas.

-No me has dado una respuesta concreta, 'A-chan'.

-Nabiki –entrecerró los párpados- de ¿qué diablos me hablas?.

La castaña lanzó pequeñas carcajadas, contenidas únicamente por la necesidad de seguir atosigando a su queridísima pariente.

-Del tema que insistes en ignorar.

Akane enrojeció violentamente..., enmudeciendo de repente, como esos niños descubiertos in fraganti, realizando alguna travesura.

Nabiki prosiguió: -El contacto que tienes con Saotome algún día acabará, hermanita; ¿qué harás luego¡practicar el celibato!. –no obtuvo respuesta, tan sólo notó la renuencia de Akane por contestar –Ryoga espera por ti y seguirá igual a no ser que lo despaches antes, así que no le veo nada de 'indecoroso' el que te aventures a más con él; después de todo Akane, él es el 'único' que puede ofrecerte algo serio.

-¡Estaría utilizándolo! –reaccionó inflamada -¿Cómo puedes ser tan fría Nabiki!.

-¡Pero querida!. Saotome y tú se 'U TI LI ZAN'¿cuál es la alarma!; además, yo miro lo práctico: Ryoga obviamente se muere por ti y estará a tu lado por toda la vida si lo dejaras. En cambio, Saotome es pasajero, es una divina y preciosa experiencia¡nada más!... Es entrenamiento para lo que te toca hacer con Ryoga. –se echó hacia atrás hasta topar con el respaldar de la silla y cruzó los brazos –Me parece estupendo –argumentó con sencillez al considerar fascinante la idea- Imagínalo Akane: con uno sería sólo un juego, con el otro obtendrías estabilidad; es decir, Ryoga sería el fijo y Ranma la golosina... ¡Demonios, que maravillosa soy –y empezó a reír triunfal al tiempo que la joven de cabello azulado sudaba frío, tal vez, por las nauseas que le dieron de repente.


Los restos de cabello húmedo tapándole parcialmente el rostro, la obligaron a cerrar los párpados y soplar con fuerza, alejando así las puntitas alaciadas que insistían en causarle picazón en la nariz.

-Lindura, coopera¿quieres?. Pronto quedarás divina y me lo agradecerás.

Un bufido elocuente fue la amplia respuesta que Tendou Akane dedicó al alocado estilista. Él no objetó, en realidad, no es que llegara a escuchar respuesta alguna, puesto que la escandalosa secadora de pelo rondaba muy, pero muy cerca, de su oreja.

-¡AUUCHH! –se quejó la chica- ¡Está hirviendo!.

-Lo siento, bajaré la temperatura... ¡Oh por Kami, te saldrán arrugas muy pronto si no dejas de fruncir el ceño.

Akane abrió a medias uno de sus ojos para tratar de comprender el chiste¡porque no hallaba nada de gracioso en que el tipo ese se riera a costa suya, además...¡sí que es escandaloso!. Entornó la mirada en señal de fastidio y volteó la cabeza hacia un lado; cerró los párpados.

-¡NO! –exclamó nuevamente la voz cantarina del sujeto- ¡Ya te dije que te quiero derecha!.

En un dos por tres, la postura de Akane estaba corregida, y ella no supo identificar si aún le quedaba cuello o no... ¡BAH, no importa, un poco de paciencia haría la diferencia, después de todo debe agradecer porque al 'maniático de la secadora' no le importó dejar de lado a sus otros clientes para atenderla en exclusividad, tanto así que, el cubil donde yace, es privado; podría denominarse 'un VIP dentro del Salón de Belleza'.

Tanto mejor, advirtió el retorno de la paz a ella, a modo de música de fondo mezclada con el ronroneo constante de la secadora.

Se relajó a las mil maravillas, para luego admitir que el raro individuo sabe muy bien lo que hace. Podía sentir a la perfección el letargo que únicamente proporcionan las caricias en el cabello ...¡y eso que se trata de alguien profesional!.

"Piensas cosas absurdas"; se rió de sí misma.

Los retoques se tornaron finales cuando los dedos expertos del agraciado estilista se introdujeron suavemente entre las hebras azuladas, para darles cuerpo y vivacidad. Akane estuvo a punto de hacer un puchero al comprender que el paseo, a través del rico sopor, concluía.

-Bien¡estamos listos!. Dime¿qué te parece?.

La menudita mujer, con el corte recién hecho y perfectamente acomodado, no supo con exactitud a quién se refería el ...¿hombre!..., si a Nabiki –sentada cerca de la 'arena' y podría decirse que en 'su propio palco'- o a ella. Sea como sea, el cambio fue ENORME.

Inspirada por el mágico momento, Nabiki expresó:

-¡Sorprendente hermanita, se te ve la cara –la aludida hizo un tortuoso intento por reír la gracia, y en esas estaba cuando escuchó otro fabuloso comentario, proveniente del otro individuo.

-¿Quién diría que ésta niña tiene la cara tan bonita!. ¿No lo crees Nabiki, es que la 'mata de pelo' que traía era un total HORROR, y ahora mírate dulzura –tomó los cachetes de la recién acicalada, pegándola por poco al espejo -..., no tienes nada que envidiarle a las muñecas Hina. – Inexplicablemente, Akane se sonrojó; ¡cielos¡ser comparada con una de esas muñequitas era mucho pedir!. Si bien ella siempre las consideró increíblemente bellas ...¿podría acaso compararse con la delicada hermosura de aquellas figurillas?.

Las escandalosas carcajadas la trajeron de vuelta a la realidad. Los miró enfadada y eso pareció atizar más las risas.

-Ak... Akane... –instó Nabiki, al tiempo que se sujetaba el estómago -..., siéntate, Teruo todavía no acaba.

-¡Correcto, falta el maquillaje.

Iba a objetar con firmeza, pero el hombrecillo la sembró en el asiento y ya no tuvo escapatoria.

De vez en cuando oía la conversación del par a su lado, mientras las manos experimentadas parecían volar sobre su rostro.

-Linda...- la entonación cantarina la obligó a prestar atención. Un '¿Hmm?' fue su respuesta; él continuó –Dime¿cómo es, es decir¿es tan varonil y jocoso como suelen decir ... por ahí?.

La damita abrió los ojos espantada.

-¡No hagas eso tontuela, dañarás mi valioso trabajo.

-Relájate hermanita, y haz el favor de contestar, todos queremos saber.

Los mequetrefes se echaron a reír, avergonzando aún más a la acechada. Akane no se lo tragaba¡ahora resulta que un desconocido ya conoce el asunto de R... Ra...

-¡Nabiki!... –rechinó el nombre con todo el desdeño que recolectó en el momento y por supuesto que la financista se hizo la tonta al respecto.

-Mira niña- Teruo siguió- No te pido una confesión gráfica, sólo necesito un sí o un no. Ahh..., me parece tan irreal.

-Créeme¡no lo es!. –contestó sin mediarlo mucho; de hecho, contestó pensando a la vez en el carácter insufrible de Ranma, aún así, la respuesta fácilmente tomaba otro sentido.

Maravillado, Teruo contempló a la muchacha frente a él. ¡Es que le resulta imposible que esa criaturita tan angelical sea la responsable de que Saotome esté perdiendo la cabeza!... ¡Vaya cosas de las que llega a enterarse!.

-No sabes lo que daría por ser tu, Akane.

Ante ésta frase, la pequeña de las Tendou prefirió no pensar demasiado. La piel se le erizó en un grado desagradable ..., imaginar a Ranma con... con... Empezó a negar efusivamente. Teruo sonriendo gracias a la reacción tan peculiar de la chica, atinó a detener aquella frenética negación.

-Tranquila, no te quitaré al bombón. Desde hace mucho tengo claro que Saotome no juega para mi equipo.

Las cálidas orbes de Akane resaltaron de súbito, llameando en grado de sorpresa. Nabiki en silencio total, hacía lo posible por no estallar a carcajadas.

-No le demos vuelta al asunto¡y vamos a lo nuestro! –giró la silla de su clienta, posicionándola frente al espejo iluminado y -¡Voilà!...

Asombrada, pasmada. ¿Esa era ella!..., sus ojos delineados a la mayor expresión¡sus labios pintados!; el conjunto en sí, enmarcado por el cabello aún más corto y con cierto toque de parecer levemente despeinado. Sonrió complacida. Nunca¡nunca creyó que pudiera verse ...

-Preciosa... –completó Teruo, completamente absorto- Dí algo Nabiki. ¡Alaba mi trabajo!- sugirió juguetón a la mujer quien lo contratara para tan gran hazaña.

Entre desvaríos e incredulidades, Akane interrumpió a sus otros dos acompañantes:

-Muchas gracias –hizo una reverencia- pero me parece que has perdido tu tiempo Teruo-sama; yo hoy no iré a ningún sitio en especial...

-¿Quién dice! –saltaron Nabiki y Teruo por igual. Akane quedó tiesa.

-A propósito –acotó el estilista, quien a su vez quitaba a la chica la gabacha vinílica de encima –Esa camiseta te da un toque bárbaro.

-¿Disculpa! –le miró incrédula.

-La camiseta que traes, chiquilina. ¡No juegues!...¡está de muerte!.

-Yo se la compré –intervino Nabiki –si quieres una, te la consigo, no hay problema.

-¡En serio, porque mira¡eso que dice está mortal!.

Lejos, muy lejos de su percepción, Akane dejó perdidas al par de cotorras para centrarse en el personaje principal denominado 'camiseta'. Sí, 'la famosa camiseta que todo el mundo pareciera quemar..., con ella portándola'.

Dio unos pasos hacia atrás y se perdió entre una serigrafía en tonos rojos y blancos. Tardó en descifrar las letras de estilo occidental reflejadas al revés, debido al espejo. Al final, como si hubiera visto directo a los ojos de una Gorgona, se convirtió en piedra.

La cortita impresión versaba un simpático:

"I love Fucking", con el típico símbolo del corazón; uno de paso extremadamente sonriente...¿satisfecho, quizás!.

Se fue de pique hacia el piso.

A la distancia se pueden escuchar alocados grititos, diciendo:

-Niña, levántate. Mi peinado, mi maquillaje¡se arruinarán!.

Lágrimas de cocodrilo desbordaron aquel cubil privado, entre planchas y secadoras de cabello, cepillos y colorete.


El ambiente reverbera en poderosos latidos electrónicos. Las mezclas –originadas desde la tornameza- revientan en los tímpanos, causando reacciones peligrosas sobre cada miembro corporal.

Son las ondas musicales tan fuertes y pegajosas que nadie se atreve a lidiar con lo estático.

Saltan sin parar los cuerpos embriagados por los ensordecedores e insinuantes ritmos, en una fiesta realizada para anestesiar la adicción por el baile y la dependencia por el contacto humano.

Existe un alto porcentaje de roce, una transfusión de energía por medio de la piel. Se goza y se comparten agitadas experiencias entre desconocidos, quienes después de bailar juntos por horas, ya no lo son tanto.

Se establecen nuevas relaciones y nacen curiosas amistades. Amantes desquiciados entre acercamientos obscenos exhiben cuán borrachos de música están.

Sí, una locura revestida de pulsantes sonidos... Eso es, en resumen lo que representa la nocturna reunión..., una que sin duda se prolongará hasta el alba.

Una abandonada fábrica es la engalanada, convertida magistralmente en un centro nocturno. Acondicionado de punta a punta por novedosos sistemas de audio y video, tanto como de climatización e instalaciones sanitarias.

Una serie de amplias 'terrazas' se sitúan por lo alto del plató principal, rodeándolo por completo. Conforma cada terraza una ambientación diferente, cargada de su propio juego de luces y su propia proyección de imágenes.

Es idílico y también llegaría a calificarse de fantasioso, pues la enorme nave industrial brilla en color y en luz, siguiendo éstos elementos el patrón melódico de las energetizantes canciones.

Simplemente es pasmosa la combinación de tecnología y el pesado olor a euforia. Una delicia para los cientos de mortales alojados dentro de las antiguas fauces de la fábrica, ahora reestablecida de una forma asombrosamente actual.

En el centro de la enorme pista principal, yace la barra de perímetro circular, atestada por todos aquellos quienes buscan calmar la sed o, mínimamente, calentarse las venas con algo fermentado.

Sin embargo, es ese mismo espacio donde se encuentran varios tipos de personas: los antes mencionados, poseedores de gargantas secas; los que únicamente aprovechan la aglomeración para 'ligar' interesantes criaturas; y, los que contados con los dedos de una mano, han asistido por puro compromiso.

El individuo que calza en la 'segunda categoría', había desviado la vista de la hermosa 'bar tender' para pasearla por la terraza más próxima a él.

Observó cómo esa área asombrosamente parecía flotar, tal si fuera un balcón sostenido con magia, para luego deslizarse por los contornos de las barandas traslúcidas hasta recaer en las personas que bailaban con unas ganas envidiables, pero no menos contagiosas.

Pensó que luego de acabarse la bebida se encaminaría para allá, sobre todo teniendo en cuenta que, de los siente 'espacios colgantes', ese sería el tercero en visitar desde que arribara al club; y ya, teniendo presente que en las otras áreas anteriores se vio rodeado de prospectos valiosos, podría asegurar que su suerte continuaría creciendo.

Sonrió satisfecho mientras sorbía su trago, ligeramente alcoholizado. En el proceso contó mentalmente, clasificando de paso las mujeres más guapas que por el momento iba enfocando. Le es entretenido dividirlas en grupos, de acuerdo a sus visibles atributos; imaginando a la vez el buen uso que les daría a éstos.

Entonces, alguien conocido se interpuso entre su vista y la chica más rebelde y sexy que había encontrado hasta el momento.

Un apellido replicó en la punta de su lengua: Hibiki.

Despejó la mirada, como lo hacen los felinos al estudiar a su presa. Se le alegró el humor al hacer las asociaciones debidas. Los ojos de un color aqua brillaron en deleite, mucho más al comprender que ya no le iba a costar demasiado hacer 'recapacitar a su socio'.

Eso sí, boquiabierto admite que nunca se imaginó que esa mujer, Tendou Akane, fuera tan arrebatadoramente seductora. Antes de caer en cuenta de que era ella, la había estado mirando y codiciando largamente sin siquiera identificarla.

¡Que sorpresa!..., y es que no tenía el 'gusto' de conocerla en persona, de hecho siempre rehuyó el asunto, pero ahora¡debía tratarla a como diera lugar!. Además, si ella se hallaba tan encantada con su acompañante¡perfectamente se pondría aún más eufórica al enterarse de que él, Pantsuto Taro, trajo a su entrañable amigo Ranma a la fiesta!.

Los labios le enmarcaron una perfecta dentadura en plena formación maliciosa.

Esta noche se divertiría a lo lindo; y pensándolo, enfoca de reojo al que se encuentra a su lado, quien no puede permanecer más que aburrido ante a la plática incesante de una chica insistente, preciosa pero molesta, al fin y al cabo.

-Ranma –le llamó imperante -¿no es ese Hibiki!.

La sola mención de aquel apellido le hizo reaccionar súbitamente, volteando en un segundo la vista hacia el lugar señalado por Taro.

Basta decir que se atragantó entre el desconcierto y unas punzadas mortales con sabor a celos. Su expresión abandonó a una velocidad vertiginosa la aburrición para plasmársele la sorpresa, y no necesariamente una grata.

Apretó el vaso entre su mano izquierda, estrujó los dientes llegándosele a entallar aún más la mandíbula.

-¡Iré a saludarlo! –exclamó Taro con alegría, como quien se encuentra con alguien muy querido.

Antes de que Saotome reaccionara, Pantsuto ya subía los peldaños de la escalera helicoidal que le conduciría hacia aquella zona un poco privada... Esa zona en donde se halla una pareja sumergida en sus acciones y su contacto medianamente íntimo.


Lo había olvidado. El efecto que le causa la música a tan altos decibeles, más, los movimientos un poco atrevidos del compañero idóneo..., ESO, lo había llegado a olvidar.

Acalorada, atolondrada, salvaje, como si le hubieran inyectado miligramo tras miligramo de locura en su más puro estado primitivo.

Goza cada fibra de las ondas sonoras que se emplastan en la piel. Brincotea, se contorsiona tal si estuviera instando a su cuerpo a desembarazarse del entumecimiento.

Ella, tan vivaz, tan desinhibida, es quien disfruta sabiéndose con la libertad para ello.

No detiene su júbilo ni le impone límites a sus gestos llenos de éxtasis.

Balancea su figura en un perímetro que reconoce como propio, pero que, perfectamente y sin cuestionarlo, deja abierto para aceptar compañía.

Esa mujer, la misma que se entrega plenamente al baile, recuerda de forma abrupta lo espectacularmente bien que se pasa con su amigo en éste tipo de veladas, y le es aún más impactante al recapacitar que tenían tiempo de no salir. No a un sitio como ese, ni a un evento similar.

¡Meses de no tener un cita!..., sí, muchos meses de no aceptar las invitaciones de su colega¡y no es que le desagrade su compañía, él siempre se las arregla para hacerla sentir viva, pero es que quizás sus negativas estuvieron ligadas al miedo de toparse con 'gente conocida'.

Sacudió frenéticamente los hombros y la cabeza, para luego lanzarse impetuosa, con los brazos abiertos, sobre el hombre delante suyo, llegando a encarcelarle con fuerza la tonificada cintura.

Echó la cabeza hacia atrás para encararlo de lleno. Sonrió de una manera auténtica, brillante, para después dedicar un:

-Gracias Ryoga¡la estoy pasando de maravilla!...Hace tanto que no me divertía así...

El sujeto de bellísimo aspecto y mirada flameante, estuvo tentado a contestar que eso se debió a sus constantes rechazos y que perfectamente pudieron gozar de esto antes; sin embargo, él reaccionó de otra manera: Arrastró sus expresivas manos hacia el rostro de la pequeñita mujer y lo acarició con toda la devoción que se le antojó entregarle en ese momento. De igual manera sonrió en respuesta, para después perderse sin vergüenza alguna dentro de los enormes y expresivos ojos de su compañera.

Así mismo le fue inevitable recordarla. Rememorar súbitamente el instante preciso en el que la conoció, siendo la ocasión una casi idéntica a la que actualmente vivían...

oF.Bo

Ahí se encontraba ella. La de bajita estampa, moviéndose con las ganas propias de quien quiere desahogarse a punta de saltos y contorciones incitantes.

Se habían topado en pleno baile y allí se quedaron, dando tumbos uno al lado del otro. Mezclándose, encajando perfectamente como el Ying y el Yang.

Era verano y la semana dictaba ser 'Festival Universitario'.

En el campus de la Facultad de Educación, se daba el evento más importante, clave de todo el festival: Una gigantesca e improvisada pista de baile al aire libre, cediendo cabida a miles de estudiantes; ¡y justamente fueron ellos dos los que se encontraran, dentro de aquella concurrencia, iniciando esa magistral noche de ecos violentos lo que sería una entrañable amistad.

Aún él puede visualizarla, tal si fuera ayer. Le es fácil traer al presente cómo la diferencia de edad entre ellos era visible en aquella circunstancia. Él, un estudiante a punto de graduarse. Ella, una jovenzuela vivaracha, fresca, mínimamente de primer ingreso.

Terminada esa noche, no quedaron de acuerdo para seguirse frecuentando, pero los días siguientes hicieron que ellos se vieran a cada rato, topándose una y otra vez en lugares distintos alrededor del campus.

Las casualidades fueron tantas que la formalización de su relación se tornó en un hecho inminente.

Vinieron las citas, los besos, los intentos masculinos por convertir la amistad en algo más serio y estable...Tanto más se abrió paso a la negación por parte de la joven, argumentando ella su falta de madurez, el miedo que esto conlleva y que no sabría cómo manejar una relación a distancia, puesto que la chica tenía muy presente que él sería enviado por tres años a impartir clases deportivas a una escuela rural.

Así sucedió. No fueron tres, sino cuatro años los transcurridos, sin traer consigo ninguna promesa ..., para que ellos después se reencontraran en el Furinkan.

La ferviente amistad se reanudó, aunque no trajo consigo el romance, no de una forma abierta y no por parte de la mujercita.

Ahora el hombre fornido cuenta el tiempo y los cálculos corresponden a siete años. Siete años de conocerla, de desearla, de amarla a punta de desesperación porque ella no da su brazo a torcer, porque esa 'chiquilla' ingrata no desea darle permiso para amarla como el cielo lo manda.

oF.Bo

Estrujó cariñosamente las calurosas mejillas femeninas; se agachó para plantarle un beso en la comisura de los labios.

Permaneció allí por segundos, y al despegarse no halló más que brillantez por parte de las iridiscencias almendradas de Akane.

A Hibiki Ryoga el pecho se le ensanchó en gozo, ya bien sabía que ella no iba a rechazarlo. ¡Sí, ya lo intuía!.


¡Perfecto, ya no sólo era un testigo de primera fila, si no que ahora debía aguantar el insoportable impulso de sus ojos de quererlo ver todo. Entonces entrecierra los párpados, tratando de contener la ira; esa misma que concibe estorbosa e inapropiada.

¿Por qué sus miserables pupilas no desean despegarse de esa escena!. Es –después de todo- un 'asunto' que no le concierne; sin embargo, continúa en pie, divisando un acto repulsivo, una interpretación privada con cierto toque de confianza y dulzura. Casi podría poner nombre a la 'obra': Propiedad.

Eso, 'propiedad', es exactamente lo que expresan los hechos... y por más que oculte sus irises gris-azulados tras el vidrio de su trago, como si fuera un espía barato, no puede dejar de mirar porque le es imposible no contemplarla con otro, en brazos de otro, disfrutando del ambiente con otro...dejándose besar por otro.

Tomó de golpe el resto de su bebida. Plantó el pesado vaso sobre la barra y exigió un trago igual, sólo que esta vez con más limón y menos agua mineral.

La chica quien parloteaba a su lado enmudeció de súbito y sin embargo esto él ni siquiera lo advirtió.

El traslúcido líquido, de fresca apariencia, emergió ante su mano en un santiamén. Instintivamente lo arrebató, no necesitando saber cuál era su ubicación física. Sorbió lento, comprobando a través de sus labios y de su lengua, que le habían hecho caso en todas las indicaciones : amargo, es el sabor de lo que consume. Amargo y muy frío; pero de eso a estar combatiendo con sus alteradas emociones ciertamente que escoge el degustar lo primero.

¡Despreciable Taro, si únicamente se apurara en ir a 'saludar' a Hibiki el teatrito se terminaría ya y no tendría por qué soportar mirar a Akane sonriendo ampliamente a un hombre que, simplemente, no es él.


-¡Sedienta?-había preguntado el apuesto muchacho, entre sonrisas carismáticas y un acento en su mirar pícaramente verdoso.

La joven asintió al instante, dando a conocer lo seca y acalorada que está su garganta.

-No te muevas de aquí Akane, voy por bebidas.

-¿Y qué si me muevo!- cuestionó traviesa, sin esconder en absoluto su peculiar jovialidad.

-Muy graciosa. ¡Sabes que no te encontraría, hay demasiada gente.

-Sí, claro

Ryoga marchó no muy convencido por el último gesto que recibió de su amiga, ya que ese pareció ser más una burla. Bueno, sí, es cierto que a veces él se pierde aún en los lugares más simples, pero con mucha más razón, debía ser claro con ella, para que al final le fuera fácil hallarla.

El corpulento joven se coló entre la muchedumbre saltarina, pidiendo a los dioses no extraviarse en el camino.


La figura de Hibiki se disipó a lo lejos, como si se hubiera mimetizado con el resto de personas.

Lo había observado por largo rato, esperando que se separara de la mujercita.

"Ahhh...tan tierna como una florecilla"; suspiró Taro a la distancia, tan sádico y cínico como pudo; consumiéndola al tiempo con su aguda vista, y es que¡la tipita esa le pareció preciosa!. Poseía –a su parecer- cierta ternura de quinceañera y una actitud revoltosa bastante sugerente. Se le erizó la piel al sólo maquinarlo.

Así que a regañadientes comprendía por qué Ranma en un principio se encaprichó con ella.

Como fuera, él ahora iría junto a esa muñequita y jugaría con ella un rato, hasta completar su plan.

¡JaA, quien leyera su mente diría de seguro que está realizando un trabajito sucio¡pero no, nadie le envió a hacerle daño a Tendou o al menos a incomodarla un tanto; ¡nadie!... ¡Él lo hacía con gusto a nombre de Ranma y del suyo propio!.

Espléndida velada¿cierto!.


Dos solitarias y esbeltas copas se yerguen sobre el alfombrado; una fina película color bermellón es la huella delatora del néctar que antes se lució tan vivo en ellas, y que ahora pasea dentro del torrente de quienes se atrevieran a saborearlo...

...Son el par de cristales en vertical testigos prudentes de un idilio concupiscente. Son componentes esenciales de un amor propagado a punta de deseo y admiración. Son los conductores de la más pura y borracha insensatez.

La fricción de las prendas se esparce por el aire tal si fuera un conjunto de disimulados ecos. Es la turbia urgencia maquillada con cercanía y pruebas plausibles de pérdida de aliento. Es necesidad y algarabía.

La humedad se traspasa, se comparte. Los gimoteos presentan grados de agudeza insaciable, acompasados con roncas apetencias.

Fácil es tironear la piel, hundirla en aparente descontrol y clamarla como propia. Fácil es dejarse guiar por torrentes de calor inhumano, asirse a la salvación y¡gritar por ayuda!.

¡Gritar por ayuda! ..., gritar por ayuda.

"Nabiki"... – Es el etéreo clamor del ya occiso, entre temblores y ardorosas demostraciones.

Ella, cual diosa saciada, acude al llamado por una cuestión meramente de antojo, y se da el lujo de regalar un poquito de su misericordia ..., para comprender de tajo que no siempre una deidad logra evadir los encantos de los simples mortales.

Perdida en una inmensidad color plata, bruñida y enceguecedora, es cuando recapacita en secreto, armando una curiosa frase:

"Hombre como cualquier otro¿Qué clase de ardid es el que me ata a ti?...¿qué clase de pacto has hecho para que seas tú el adorado, y no yo?."


Aquella mano tosca y de textura áspera iba sofocando su muñeca gradualmente. Esa misma mano es la que le arrastra hacia un lugar diferente, hacia un sitio al que no se acordó en asistir desde un principio.

-¡Oye! –tironeó con fuerza, sin lograr zafarse - ¡La barra queda hacia el otro extremo!...¿Qué, eres sordo, ESPERAAA... –pero el muchacho de afilados rasgos no detuvo la marcha ni se molestó en contestarle. Akane entonces comprendió que su situación actual peligraba, impulsándola a hacerse escuchar entre el bullicio:

-Ryoga no te envió por mí¿cierto!.

Tampoco consiguió una respuesta. Tuvo ella que contentarse con el mutismo de su captor y clavar obligatoriamente la vista sobre la amplísima espalda masculina.

El tipo desconsiderado, apretó aún más la muñeca de la mujer que llevaba a rastras, haciendo que ésta cambiara sus gestos de ira por unos de dolor... Sin embargo, la menuda dama no es experta en defensa personal por casualidad...

Con actitud histérica concentró su fuerza en una patada que terminó por impactar atropelladamente en una de las piernas de Pantsuto, provocando en él un mínimo desequilibrio.

¡Oh que error fue el no poseer el espacio necesario para lograr una embestida perfecta!. La falta la echó aún más de ver cuando el hombre –con la solidez de un toro embravecido- la haló hacia él con tal ferocidad que creyó dejar una parte de su cuerpo sembrada en el pavimento.

-¿Qué pretendes enana!-chirrió los dientes- No olvides que te llevo ventaja¡y a lo grande!.

Akane tragó aire torpemente puesto que Taro ahora la estrujaba por la cintura e iba ejerciendo a cada segundo más presión de la permitida. Expulsó una minúscula brizna de aliento antes de gritar un:

-¡MENTIROSO, desgraciado mentiroso. ¡Tu no eres amigo de Ryoga, mucho menos su colega!... ¡EL NO TE ENVIÓ POR MÍ!.

El enorme sujeto la pegó indiscriminadamente a su robustecido tronco, inmovilizándola del todo. La ventaja sobre Tendou le era ilimitada; las trabas proporcionadas en la fémina carecían de complicación pero sí eran aplicadas con bastante maña. ¡Podría seguir disfrutándolo por horas, propasarse un poco con ella o quizás, dejar claro unos cuantos puntos que ya venían incomodándolo desde el año pasado. Sonrió con desprecio, aprisionando las frágiles curvas a tal grado de querer llegar a reventarlas.

La mujer escondida prácticamente entre el agarre de aquel mastodonte, no logra articular palabra, ni mover sus articulaciones. Respira con estrepitosa agitación porque su físico se enfrenta al miedo, a ese miedo de no comprender ni saber porqué se le daña de esa forma tan lasciva y brutal.

Una tímida lágrima salió de su lacrimal derecho, siguiendo un mudo trayecto en contraste con los sonidos estridentes de la música a su alrededor. La gente bailotea en éxtasis, ignorando deliberadamente su falta de aire y de coraje...

...Y se pregunta : "¿Quién es éste tipo¿Qué desea de mí?...¿Por qué está apretando uno de mis senos!.

Algo semejante a un grito se escapó de la garganta de Akane. Un forcejeo inútil acompañó su desesperación.

Taro se relamió los labios; sus espectaculares ojos de lince brillaron en absoluto deleite.

-Estás equivocada Tendou Akane...-le susurró pegado al oído -...En ningún momento he mentido. Si se tratara esta conversación acerca de mentirosos, creo que tú encabezarías la lista...

-¡Que mierd...

-Ahh, no¡las chiquillas insolentes me disgustan!.

Lo que podría denominarse la risa áspera de Pantsuto, chocaba caliente en su cuello. Estremecida, asqueada, ofendida..., así se halla; tanto más, con el coraje encendido y las ganas de estallar en pedazos a todas las moles humanas del planeta.

Akane apretó sus inmóviles puños. Taro pegó los labios en la imperceptible oreja femenina.

-Me pareces la criatura más comestible del lugar y he de imaginar que montarte debe ser una delicia, –empezó a reír quedo, imaginando el escándalo dibujado en las juveniles facciones de la chica- pero hay alguien 'por sobre mí' que nunca me lo permitiría –hizo una pausa, verificando el asombro nacido dentro de las pupilas avellanadas frente a él- ¿Hibiki sabe que te revuelcas con mi socio!

Las comisuras masculinas se ensancharon en auténtica muestra de entusiasmo cuando Akane, a punta de gestos, manifestó horrorizada su entendimiento al descubrir el trasfondo de la pregunta.

-¡Por supuesto¡que tonto de mi parte, si tu 'noviecito' todavía te concibe 'su muñequita virginal' ...¿Qué tal... que tal Tendou, si ambos le contamos sobre tu secreto, talvez se entusiasme un poco, le agrade eso de tener sexo contigo una vez por semana ¡y entonces cada uno de nosotros tendría su día!. IMAGÍNATELO, sería fabuloso.

¡NO, NO MÁS!...no más insultos, no más amenazas. No más abuso físico, no más abuso verbal.

-¡SUFICIENTE PANTSUTO, lo que haga no te incumbe ...NO TE METAS...Eres una basura!.

-¡Que novedad, si yo me conozco querida¡cumplido que me haces!.

-Entonces ¿qué quieres¿QUÉ QUIERES MULA SUCIA?.

Inconcebible, para la mujer apresada, es que ese hombre vil le hablara de aquella manera, como si se conocieran de años, como si tuviera el derecho de insultarla o juzgarla. También le es inconcebible que su infantil confianza terminara por jugarle sucio; ¿cómo pudo ser tan estúpida!.

-Esta 'mula sucia' –replicó Taro con sequedad y rudeza- quiere que guardes silencio, quiere que continúes escuchando porque no ha acabado su discurso –hizo más aguda la presión, causando que la nívea piel de Akane empezara a enrojecer tornándose levemente purpúrea; ella intentó objetar en vano – Continuemos con el plan semanal, mira, yo escojo Lunes y Martes, Ranma ya tiene apartados los Jueves, mhmm, Hibiki, puede quedarse con el resto de días; ¿qué opinas?...

-¡que estás ENFERMO!.

-No, no..., me parece que eso de los turnos va a ser problemático. ¡Claro, lo tengo Tendou, te va a encantar...-enmudeció con el objetivo de buscar en su interior el dramatismo adecuado para la siguiente frase, aprovechando de paso la cercanía de la chica para olerla más detenidamente y para observarla directo a los ojos, haciendo gala de cuán dominante es –Uno a la vez¡es aburrido! –continúo muy despacio- contigo debería ser siempre algo especial- se relamió la boca- Te describiré el cuadro Tendou, tan sólo ármalo: Supone que eres el centro de atención del lugar. Tú, acomodada en un espacioso y suave colchón, recibiendo las atenciones de tres hombres rígidamente inquietos; AJÁ, excitados por ti, a punto de reventar, con las ansias de hacerte gritar hasta provocar que tus cuerdas vocales se desgarren... NO, no está bien... así no va la trama...

-¡Cállate, por favor¡cállate! –murmuró la chica con el corazón a punto de agrietarse.

-¡NO INTERRUMPAS, mentirosilla... No interrumpas, empecé mal la historia, no es como te la conté; ¡atenta, aquí va el cambio: Tres hombres y una mujer . Tres hombres 'atendidos' por una única mujer. Tres fuertes y bien dotados hombres, cada uno con su arma cargada y lista para disparar. Una mujer con tres blancos, 'cavidades u orificios', como quieras llamarlos..., dispuestos, húmedos, bien lubricados, esperando ansiosos el ser invadidos. Suena asombroso¿eh!.

-Déjame EN PAZ –un último intento para alcanzar la libertad y la joven que logra desatarse un tanto. Al fin¡una luz entre las tinieblas!...Que duró poco debido a la rapidez de su verdugo; sin embargo, éste, de todo lo que conquistó al principio, tuvo que conformarse con estrechar violentamente los antebrazos de la muchacha, encerrándoles entre sus toscos dedos inhumanos, como barrotes de hierro.

-Tu opinión Akane, es lo que cuenta de todo esto. Responde: Ser posesión de tres hombres al mismo tiempo ¿no te estimula¿no te parece una idea completamente jugosa?. Sería tema para las 'pijamadas' con tus amigas; dirías: 'Yo les gano, he sido jineteada por tres hombres a la misma vez ¡y lo voy a repetir muy pronto!'.

Terminando esta frase, Taro enmudeció, como quien medita acerca del poder de sus pasadas oraciones.

Cada partícula socarrona trazada en las vertientes de su cara empezaron a endurecerse, a transformarse en un conjunto de expresiones serias tan alarmantes que definitivamente no se podían pasar por alto.

La asustada educadora física advirtió el cambio de lleno, puesto que el atroz agarre de Pantsuto alrededor de sus brazos aflojó drásticamente y la mirada masculina sobre la de ella se tornó mucho más escudriñante, mucho más severa.

Un contraste marcado es el existente: Por una parte, la tosquedad de aquellos dedos hirientes iniciaron una serie de caricias sobre la piel que encarcelan; y por otra, las filosas pupilas de un tono aqua, examinan las que tiene al frente, de tinte cálido.

El también Kempoísta, dueño de una fisonomía más ensanchada que la de Ranma, la acusa silenciosamente con los irises. Ella, sintiéndose minúscula debido a tal recriminación, desconoce de qué se le acusa y teme por la represalia que perfectamente ese sujeto le va a regalar ..., porque sabe muy a su pesar que le costará un mundo el defenderse, tanto física como moralmente.

-¡Por qué no te olvidas de todo, Tendou? –le oye murmurar- ¿Por qué no te olvidas de Ranma¡inclusive de Ryoga! ... y te quedas conmigo?.

Completamente risible para la fémina es prestar atención. ¿Cómo es posible que un individuo que la agredió minutos atrás ahora la reclame para sí!.

No es lógico que Taro estuviera hablando en serio¡NUNCA!. Ese debía ser otro intento de insulto; pero de todas formas, lo irónico es que los ojos de él le rectificaran la veracidad de la intención.

Al mismo tiempo, es Taro quien se cuestiona internamente, tratando de encontrar la razón del 'por qué' dejó escapar semejante petición.

¿Es acaso que la inaudita inocencia de Tendou lo impulsó a ello!... ¡Jamás se consentiría una debilidad así!... El ser testigo de cuán impetuosa y cuán extrañamente indulgente es esa mujer ¡no lo ablandaría!...,por más que al descubrirlo se le hubiera hecho una grieta profunda en el ánimo.

De nuevo la mira asustada, expectante, dócil ... ¿Qué debía hacer!. ¿Es probable que ella aún conservara su esencia de niña y que da ahí surgiera toda esa treta de Ranma por protegerla, por desearla?.

¡Miserable Ranma!...Era por eso que todo se venía lentamente abajo. ¡Por culpa de esa mocosa, Tendou Akane!.

Taro cesó sus intentos de caricia para sujetarla con demencia, con fuerza excesiva. La acercó a su pecho, levantándola un tanto del suelo, ignorando deliberadamente la turbación y el malestar entremezclados en las finas facciones femeninas.

-¿Por qué mejor no te desapareces...? –agregó con sorna- ..., podrías tan sólo intentarlo por segunda vez, Tendou. Eso de querer 'esfumarse del planeta' te debe ser familiar. –y la soltó de golpe. Akane no se detuvo hasta quedar de rodillas en el piso, entre la gente desquiciada por tanto baile; pero no logró asimilar la caída cuando de pronto se halló nuevamente atrapada entre las manos inmisericordes de Pantsuto.

-No digas, 'zorra', que no me conviene lo que hay entre Ranma y tú... –le estrujó la cara desde la mandíbula - ...,no te atrevas a mencionarlo otra vez, porque ya tengo claro que viniste a arruinar mi vida...

La joven, con las órbitas dilatadas, no asimila las palabras, no las diluye; son demasiado afiladas para ser verdaderas¡demasiado incoherentes para ser ciertas!. Con el tormento delineado pide piedad, pide una tregua¡un alto a tal injusticia!...

..., pero su calvario siguió:

-Pues, te tengo una nueva: YO, Tendou, con gusto estoy aquí para arruinar tus días. ¡No te preocupes, basurita, continúa disfrutando de los revolcones con Saotome, que del resto, me encargo.- y tal si fuera un desecho, Taro la empujó, provocando que ella perdiera el equilibrio entre el gentío.

Por unos segundos permaneció perdida, apretujada gracias a las piernas y brazos que le salían al encuentro. De punta a punta su cuerpo tiembla, reactivándose el estremecimiento debido al eco en su cabeza, producto de la pasada 'conversación'.

Quería gritar, llorar, hacerse un puñito en cualquier esquina...¡y lo peor es que –como en aquella ocasión, en la que casi muere por accidente- nadie la auxiliaría!.

Ahora lo medita y a medias percibe el coraje: "¿Cómo es que Pantsuto supo de su 'intento de suicidio'! ...¡Hasta le sugirió que lo volviera a hacer!; ni siquiera Ranma conoce sobre ese asunto."

Condujo sus adoloridas manos hacia su cara, hasta taparla por completo... Oh¡cuánta vergüenza trae encima¡cuánto pesar se ha anidado dentro de su pecho!.

Un veloz agarre la despejó del escondite artificial entre sus palmas, para luego caer en cuenta de que el movimiento la ha situado frente a ese alguien anhelado, amado..., deseado a morir.


Kasumi se dio por vencida. Intentó levantar el pesado cuerpo de su padre sin obtener éxito. Él, alcoholizado hasta el tuétano, había caído en redondo sobre la duela del corredor, dejando de recitar abruptamente el poema que, dentro de su embriaguez, le dedicaba a su difunta mujer.

La preocupación corroía a la joven ama de casa, obligándola a desear tener fuerza al menos para arrastrarlo hasta el interior de la vivienda.

Aspiró hondo, recobrando una pizca de fe; se colocó en cuclillas e inició con la ardua tarea de remolcar un peso que le cuadruplica el suyo.

Las facciones se le contraen por el esfuerzo infrahumano y la tensión tiende a hostigar sus músculos. Apesadumbrada, piensa en que si Akane se hallara cerca, en un dos por tres la situación estaría bajo control.

Atropelladamente engulló un puñado de aire, siendo el proceso antecesor al empuje final.

Haló con la fuerza que pudo ostentar, sintiendo cómo la energía que atravesaba sus piernas era luego disparada hacia el abdomen y los brazos, hasta estancársele en el cuello.

Los ligamentos entraron en tensión, a tal grado de lanzar un pinchazo, cercando el área de las sienes. Ahogó un grito –reacción natural ante semejante estímulo nervioso-, y trastabilló en su andar, atrayendo consigo el cuerpo que movilizaba.

Lento, muy lento, se vio caer de espaldas, y no fue hasta que el dolor le desgarró el tobillo, que se enteró de que el peso total de Soun cedió sobre esta articulación.

Ignoró el instante en el que liberó su pie desmontado de aquella masa atontada por tanto licor; pero sí logró advertir el sufrimiento físico y el descontrol que su garganta emitió lastimeramente a modo de llanto.


Creyó que él había llegado para rescatarla.

Cuando lo advirtió firmemente estancado a su lado, tomándole fuerte la cadera, intuyó que estaba allí por ella, para ella, protegiéndola del enemigo...¡apartándola de la desdicha!.

Ciertamente la mente humana tiende a caer en la sugestión sin dilación alguna.

Lo reafirma al sólo contemplarle, porque se entera de que él ni la cuida, ni está contento de verla; de hecho, parece incómodo por habérsela encontrado.

En una brevedad incontable, Akane se sintió envuelta en la incertidumbre, tocando los límites de la asfixia; y lejos de hallarse aliviada empezó a experimentar desconfianza..., una terrífica desconfianza por aquel quien se entretiene poseyéndola cada jueves.

¿Por qué de repente dudaba, y ¿por qué las lagunas gris-azuladas lucían turbias, sulfuradas?.

-¿Extraviada, acaso?

La joven de ánimo desboronado tragó ásperamente al oírle. Es la voracidad de Saotome una obviedad traspasada a su enronquecido acento.

Ella fue incapaz de contestar. Él, se le pegó más.

-Te vi hace rato –la examinó duramente -¿Dónde está tu noviecito?.

'Noviecito'. "Otra vez esa endemoniada palabra"; pensó Tendou sin evitar repasar que Pantsuto y él, en cierta forma, se asemejan; que ambos deberían ser lo suficientemente insoportables para llevarse de maravilla y tan amigos para pensar lo mismo de ella.

La relación Taro-Ranma no le pintó bonito. ¿Hasta qué punto Ranma permitió que Taro la agrediera!. Imposible de pensarlo, mucho menos de aquel con quien comparte más que su cuerpo..., pero es que, esta noche en especial, todo apestaba a ironía.

-No es mi novio –desvió la mirada -... no lo es.

Ranma admiró hasta cierto punto el coraje con el que su chiquilla expuso lo anterior, tanto como saborea la presión de aquellos rebosantes y agitados senos sobre sus pectorales enardecidos; sin embargo, la molestia que trae tiene nombre y no lo iba a pasar por alto tan fácilmente.

-Una cosa es que no me interese lo que hagas en tu tiempo libre¡y mírame mientras te hablo Akane! –alarmada obedeció -...Y otra, es que me creas estúpido.

Sin aviso, las febriles palmas masculinas se apoderaron de la suave espalda bajo su toque, ejerciendo presión, produciendo una intimidad inquebrantable.

La boca entreabierta de Akane deseaba objetar algo, pero de ella salió un único gemido, uno entrecortado y cálido que puso a hervir la sangre de aquel con pinta de macho en celo.

A como pudo, le dedicó un : -No te entiendo Ranma.

-OH, sí que me entiendes... –empezó a estrujarla en un frenético abrazo; las caras topándose de a poco -...Aceptaste encantada 'SUS' atenciones y sus muy favorecedores besos...

-Ranma, no es como cre...

-¡Guarda silencio¿quieres, porque ví claramente.- con afecto desvió una de sus manos hasta calzarla en la mejilla nacarada, ofreciéndole sutiles caricias, contrastadas con la furia emanada de sus poros.

"¿A qué debía creer?"; continúa la mente de la chica; "¿Al dulce proceder de su amante o a la mirada demente que le dedica?". La respiración se le aceleró.

-Akane¿es tanto lo que 'él' me sobrepasa!- Ranma se perdió en el entrecejo marcado de la grácil receptora, gozando de cada signo de incomprensión ofrecido -¿Es 'él' mejor que yo!. Dime Akane¿cuánto más?...¿cuánto?.

-¿A que juegas, Ranma?.

-Eres malvada... –pegó su aliento en ella, hambriento- ...,te haces la ingenua¡la tonta en todo esto!. ¿No puedes ser más hiriente!... ¡Mírate!; ¿cuándo te arreglarías 'así' para mí?.

... Y es que le era indudable, un pecado completo pasarlo por alto. Tendou intencionadamente marcó su talle con una prenda ceñidísima, tipo corsé, compuesta por cientos de cintas que¡por todos los cielos, adoraría quitar, aunque fuera una por una.

Finos tirantes engarzados perezosamente alrededor de sus blanquísimos hombros. Tela gruesa, semi-brillante envolviendo cada pierna por separado.

Completamente de negro. Amenazando el azabache convertirla en un personaje de fantasía, en una figura nocturna, mágica.

Ojos delineados a tal grado de llamarse 'peligrosos'. Labios rojos, violentos, seductores.

Labios degustados por un engendro, por un perdedor...¡por un hombre que no fue él!.

Hundió la desesperación en la presencia femenil, atrayéndola hasta pegar sus frentes.

Ella saboreó el hálito cítrico que le pegaba directo en la boca.

Él, a punto del desmayo, notó más claro aún cómo la presión del corsé abultó los exquisitos pechos, llenándolos sobremanera, elevándolos en total ofrecimiento cada vez que esa divina criatura hacía el intento de respirar.

Se mordió desesperado los labios, terminando por aterrizarlos sobre la inmaculada piel. Rastrilló la curvatura de aquel delicioso cuello con sabor a vainilla, mientras percibía en éxtasis la reacción que lentamente él ocasionaba: Las escasas uñas de Tendou clavándosele en la espalda.

Una pregunta, una petición rondaba en medio de sus abultados jadeos, enloqueciéndolo porque adivinaba la favorecedora respuesta. Es así que, alcanzando la altura de aquella sensible oreja se aventuró a sugerir entre susurros ahogados un:

-Déjalo...,y márchate conmigo. –desviando después su total atención hasta clavarla en la dulzura avellanada de aquellos ojitos que ya lo tenían conquistado.

La contestación vendría pronto, las mejillas coloreadas de la mujercita se anticipaban al veredicto; pero algo, o mejor dicho, 'alguien' ajeno al control de ambos, arribó para romper de tajo la magia.

-¡Querido! –exclamó, con una confianza inexplicable, la figurilla plantada al lado de la pareja; específicamente, al lado de Ranma –Veo que ya encontraste a la 'candidata'.

El '¿QUÉ!' murió en la garganta de Saotome, no hallando lógica en los hechos.

-Para el trío ... ¿Recuerdas?. Es lo que 'planeamos' desde el principio.

Akane, como si estuviera siendo quemada con ácido, empezó a soltarse del tipo que ya se encontraba en estado catatónico.

Gracias a la escena se preguntó ¿cuál fue el momento en el que los cables se cruzaron, creando una realidad absurda, una 'paralela'!; y abrió sus ojos al punto de la histeria cuando se enteró de un detallito más: ¡La boba ESA traía puesta la blusa horrorosa que tomó en la tienda!... ¡La misma que parecía sacada de la basura!. En efecto que TODO se traslucía. Arrugó la nariz en señal de asco.

Ranma hasta ese momento ¡ni una palabra!. Congelado se quedó.

La joven artista marcial experimentaba el calor previo de un desenlace funesto; aún así, la furia se le desinfló cuando notó que la estúpida mal vestida venía con un 'respaldo': Taro, declarando con su presencia que todo fue un juego... Uno de descarada naturaleza.

El silencio de Saotome era lo peor.

Akane de a pocos desfallecía. ¿Cómo no se dio cuenta de la treta, después de todo Taro y Ranma son socios¡y los socios constantemente se apoyan!... Desvió la mirada a punto de cristalizarse, encarando al hombre junto a ella, ansiando escuchar a Ranma decirle que no conocía a esa chica¡que Taro mentía!...

Ningún tipo de oración recayó en su percepción. Entonces, ya entendiendo la situación, dio media vuelta y se marchó... a paso firme.

Reaccionando en un mal momento, Ranma se giró, con la esperanza de tenerla cerca¡para aclararle de una vez por todas que no era verdad lo que esa prostituta juraba afirmar!. Al comprobar lo contrario, no le quedó más que lanzar punzantes maldiciones sobre aquel quien se dice ser su amigo, y por supuesto, también sobre la cochina esa, quien se les pegara desde que ingresaran al club.


Los gestos endurecidos del ojiazul hicieron comprender a Taro que la broma no fue acogida positivamente...Ahh¿pero ya qué, lo bueno fue que se rió a carcajada suelta cuando entendió que su estrategia dio frutos. Separar a los tórtolos le dejó un sabor delicioso en el paladar¡y ni que se diga del 'buen rato' que le hizo pasar a Tendou!.

Ya, más tranquilo, puede seguir disfrutando de la fiesta. Ahora más relajado, se entretiene mirando a Saotome marchar furioso sin sentir ningún remordimiento...

"...¡Todo sea por el bien del dojo y del consorcio!."


MOURI-NOTAS: Hola de nuevo!. Pasó mucho tiempo¿verdad, jeje¡no se me enojen, ya les actualicé el fic para que después no digan que les abandoné. Muy bien, todos reunidos y congregados, procedamos a la breve (ojalá así sea) explicación del capítulo.

¿Ya entendieron por qué el título del cap!. Excelente, hicieron la tarea. ¡Correcto, como lo leyeron, Nabiki y Taro son los que hicieron de las suyas esta vez; y en cuanto al trabajo sucio, puessss, Taro en sí ya es sucio y Nabiki le gusta hacer planes a espaldas de los demás, en este caso, a espaldas de Akane. Para los que se preguntaron¿Por qué el interés de Nabiki con sacar de compras a su hermana, ok, ya lo vieron, la estaba alistando para Ryoga, sólo le faltó dársela con lacito.

Ahora¿piensan que la cita de Ryoga ya acabó?...pues NOOOO... aún falta algo, lo más importante: los típicos pensamientos de Akane y Ranma; eso para el cap que viene.

En cuanto al accidente de Kasumi y la 'cita' de Nabiki, naaaa, ya ustedes sacarán las conclusiones.

No voy a extenderme más en las notas aquí, por eso les invito a que ingresen a mi "Homepage", pueden accesar a ella a través de mi perfir, dándole 'clic' a mi nick y ya dentro de mi perfil escogen 'homepage'¡es fácil!. En ese espacio sí que me extiendo al explicar más sobre lo acontecido en esta entrega, de paso si desean poner algún comentario, lo pueden hacer, HEIII, pero también ahí es donde contesté los reviews, jeje.

Muchas gracias por leer. Besos y abrazos.

Mouri