¡Llevo una semana viviendo de lujo!
Es broma, parezco una ermitaña, me marcho de mi habitación de madrugada, llego a la universidad y me pego la mañana entera en la biblioteca, después directo al restaurante de la universidad donde engullo sin mirar una carne cubierta de una salsa marrón con un sabor extraño, luego vuelvo a la biblioteca y asisto a algunas clases complicadas de literatura o de historia. Por la noche me preparo unos rigatonis con mantequilla siguiendo la receta tradicional francesa para estudiantes que me ha pasado Kurt.
No me aburro, de hecho no me queda tiempo para aburrirme, pero tengo que confesar que mi subconsciente esperaba mas de la vida en Paris, quizá un poco de locura, sigo sola en mi gran palacete.
A veces me da miedo cuando vuelvo por la noche, por lo general la portera ya se ha marchado, no hay ni un ruido y las luces están apagadas, me siento minúscula en este hall inmenso que ni siquiera resuena bajo mis pies. Tengo la impresión de ser un fantasma o una ladrona, me siento fuera de lugar en este sitio tan frío y solemne.
Lo que esta claro es que en Monceau estoy totalmente al margen de la agitación de la capital, tanto que a veces se me olvida que ¡Tengo que madrugar! Como esta mañana y como todas las mañanas me quedo en la cama remoloneando y estirándome mientras me digo que tengo tiempo de sobra para llegar a la biblioteca…
Pero si ¡He quedado con la señora July en treinta minutos! Hoy me quedo sin ducha, me pongo unos vaqueros, zapatillas de deporte, una camiseta, una chaqueta y me recojo el pelo en una coleta de estilo francés, cojo mi mochila y me hecho a correr por la escalera, esta mañana no tengo tiempo para esperar el ascensor. Salto los tres últimos escalones y tras un vistazo rápido a la derecha "Ni rastro de la portera" me deslizo por el mármol deslumbrante de la entrada, hasta que mi carrera se ve frenada brutalmente.
Tengo la cabeza pegada contra en pecho de un hombre, dos semanas sin ver ni un alma en este sitio ¡Y justo tiene que aparecer hoy! Vaya suerte, levanto la mirada y el hombre me mira con curiosidad como si fuera un gatito perdido. Sus ojos son de color verde suave con un toque de color avellana, es el tipo de mirada en la que me gustaría perderme un buen rato. Pero llevo prisa, me despego del desconocido en un plis plas y salgo pitando.
"La señora July no se encuentra bien" me dicen cuando llego a la universidad, bueno puedo pasarme todo el día en la biblioteca, ¡No! No me apetece en absoluto. Como si no tuviera poco con que mi profesora me deje plantada, en cima no puedo dejar de pensar en el encuentro misterioso. No puedo aguantarme y se lo cuento a Kurt mientras comemos la carne marrón de todos los días.
"Igual y era el propietario ¿No? ¿Cómo se llamaba?"
"¿Fabray? Me extrañaría, el tipo que he visto esta mañana tendría unos treinta años, no parecía rentista… puede que fuera su hijo"
"¿Tenia pinta de ser rico?"
"No lo se, llevaba un traje"
"Pero hay trajes y ¡TRAJES! ¿Qué corte tenia? ¿Con que tela? ¿Cuántos botones tenia la chaqueta? ¿Y la camisa?
"¡Ay! Llevaba un traje negro y una camisa gris"
"Me matas… ¿Y los zapatos?"
"Pues si, si llevaba zapatos"
"Gracias por la información, ahora creo estar en condiciones para determinar el patrimonio de esa persona"
"¿De verdad?"
"¡Rachel! Pues claro que no, bueno de todas formas ¿Era guapo?"
"Uff… yo creo que si, alto, rubio y con aspecto interesante…"
"¿Y vas a intentar algo?"
"Teniendo en cuenta que no se quien es, que no se si voy a volver a verle, que probablemente sea el hijo de mi casero, que he venido a Paris a estudiar y que no tengo ganas ni tiempo para ponerme a tontear… pues no, diría que no"
"Pues no es por nada, pero llevamos una hora hablando de el…"
"¡Eres tu el que habla de el! Además no es tan raro, es casi lo único que me ha pasado desde que he llegado a Paris"
Y no me alejo mucho de la realidad, es cierto que el desconocido me ha impresionado mas de lo que me gustaría admitir, pero es difícil decirlo, no ha sido mas que un momento… mas bien unas sensaciones.
Es como si mi cuerpo hubiera almacenado en la memoria el momento en el que nuestros dos cuerpos han estado en contacto. Apenas recuerdo sus rasgos, evocar ese cuerpo a cuerpo hace renacer en mi la sensación brutal del calor que me recorrió en ese instante.
Pero para mi lo mas importante siguen siendo mis estudios, he venido aquí para eso y no hay mas que hablar.
Ya he saciado mis deseos, vuelvo a mi rutina mas animada. Empieza a hacer frío en Paris y cada vez anochece mas temprano, por la noche leo en mi habitación, aunque esta noche me ha parecido oír voces en la casa del señor Fabray. Por la mañana todo estaba en silencio… seguro que lo he soñado.
Gracias por el apoyo :) R&R
