Mi análisis no deja lugar a dudas, soy todo prejuicios, me dejo llevar por ideas preconcebidas.
Nunca me habían echado tal rapapolvo, la señora July no se ha cortado ni un pelo. Salgo de su oficina derrotada, no hago nada bien, no al menos en lo referente a la investigación y aunque odio ser así no puedo evitar irme corriendo al baño para llorar.
Es demasiado, dos intensos meses de estudios, de salsa marrón, estar lejos de casa y de las personas que quiero. ¿Para que? ¿Para que me traten como idiota superficial? tengo ganas de desaparecer.
En lugar de eso, decido pasarme por McDonalds para coger algo y comérmelo en mi pequeña habitación viendo una película en el ordenador. Me merezco una tarde de descanso.
Y ahí estoy yo, entrando en el edificio con los ojos hinchados y los brazos cargados con una bolsa que olía que alimentaba, cuando vuelvo a encontrarme con el individuo misterioso.
Quiero que me trague la tierra, me mira fijamente, pero no como la primera vez. Me siento como un gato viejo con incontinencia urinaria. Al menos eso es lo que me sugiere su muesca de asco.
Me aventuro a decir un "buenas noches" Después el mismo me concede el privilegio de un educado "Señorita" con un movimiento de cabeza, antes de desparecer por una berlina cuya puerta trasera se ha abierto como por arte de magia.
¿Pero quien se cree que es este? me cabreo yo sola, mientras me como las papas fritas en mi habitación. ¿Que se piensa? ¿Que todo el mundo puede comer caviar para cenar? Ya me gustaría ver a este niñato en el restaurante de la universidad.
Seguro nunca ha puesto un pie en una facultad y quizás ni siquiera tenga estudios. Debe ser el típico niño de papa que va de partidos de golf a fiestas frívolas sin ver más allá. El señor ha nacido rico y guapo y desprecia a todos los que no son como el. Es un tipo verdaderamente odioso.
Pero a la vez es endiabladamente guapo, de eso no hay duda. Tiene una belleza natural casi salvaje. Preferiría considerarle artificial, demasiado perfumado o repeinado, pero no, para nada. Emana de el cierta sensación animal profundamente masculina, una fuerza, una energía, algo indefinible.
Sus ojos de color verde profundo, cautivadores y su boca carnosa lista para morder o para besar. Y su cuerpo no se queda atrás, es atlético, si definitivamente es guapo y eso lo hace todavía más insoportable.
No voy a pensar mas en el, no merece la pena, sin embargo debo pasar a saludar a su padre si no quiero que piensen que soy una maleducada.
Paso la noche leyendo a Marceline Desbordes Valmore, consejo de la señora July para según ella suavizar mi juicio. Es poesía y encima esta en Frances. Confieso que no es mi gran pasión, pero no deja de ser fascinante. Esta forma de describir la pasión, el olvido de si mismo es conmovedor y tremendamente exótico.
Tengo sueños angustiosos y desconcertantes. Sueño que corro desnuda por las escaleras de servicio que parecen no tener fin, voy detrás de un desconocido que no planea detenerse nunca, abajo veo al misterioso sujeto acercándose inexorablemente a una berlina que lo esta esperando...
Me despierto sudando, estoy intranquila. Decido dejar la poesía romántica y los encuentros fortuitos en el vestíbulo.
Esa noche voy a visitar al famoso señor Fabray, he decidido guardar mis cosas de clase para que vea lo buena estudiante que soy. Comienzo a estudiar las posibilidades inmobiliarias de esta ciudad y me parece lisa y llanamente imposible encontrar alojamiento por un precio decente. Si pudiera quedarme aquí unos meses me iría muy bien. Espero no fastidiarlo.
Me arreglo como suelo hacerlo para gustarle a los profesores. Coleta alta perfecta, que me da un aire de mujer joven, dinámica y sana, unos vaqueros, camisa blanca y bailarinas azul marino. Seguro que me veo como una persona seria.
Llamo al timbre al tiempo que preparo mi sonrisa mas sincera. La puerta se abre y aparece un hombre, pero no es a el a quien sonrío. Me mira con curiosidad.
"Vengo a ver al señor Fabray"
"Por Supuesto" me dice abriendo la puerta " Entre, no se quede ahí"
Me invita a pasar por el vestíbulo sombrío, no se donde ponerme, me he quedado plantada en medio del salón, me siento fuera de lugar. Tengo la impresión de ser una de esas chicas de los programas de cambios de look que son evaluadas por los transeúntes.
Me mira, le hace gracia lo incomoda que me siento, sin embargo el podría estar en cualquier sitio sin desentonar lo mas mínimo.
"¿Su padre no esta aquí?"
"Le encontrara en Pere Lachaise"
"¿Y mañana quizás?
"Me temo que no"
La comunicación no es lo suyo pero tengo que seguir
"¿Y cuando podría conocerle?"
"Me temo que no podrá ser posible"
¡Por Dios! ¿Por que he tenido que toparme con este hombre? ¿Será retrasado o solo quiere hacerme pasarlo mal?
"quizás tenga..."
"Señorita, mi padre esta muerto. Esta enterrado el cementerio Pere Lachaise hace mas de diez años
¡Que vergüenza! Lo odio, no se que intenta pero se nota que se esta divirtiendo, sigue mirándome como si se deleitara todavía mas con mi bochorno. Estoy roja como un tomate, seguro voy a estallar. ¿Como puede ser tan cruel?
¡Me marcho! Esto ya es demasiado. Me doy vuelta furiosa, cuando siento su mano posarse sobre mi espalda.
"Disculpe, no he podido evitarlo, se veía bastante graciosa en su papel de estudiante modelo. No me he presentado. Charles Fabray" me tiende la mano con seguridad y la mantengo totalmente entre las mías.
Le miro estupefacta, así que el es mi casero, el archimillonario del que todo el mundo habla con deferencia. Me invita a sentarme en una tumbona cubierta de terciopelo rojo
"Soy Rachel, la prima de Marley" Logro balbucear "Soy estudiante"
"Ya lo se señorita Berry, me preguntaba cuando iba a decidirse a visitarme. ¿Desea beber algo?
"Si..." No se que decir, sigo molesta y extrañamente alterada, es por todo este rojo a mi alrededor y por este hombre tan irritante.
Sus ademanes desfasados y su forma de tratarme como si tuviera veinte años más que yo. Me tiende una copa de lo que me parece vino blanco y se sienta a mi lado. Me siento un poco aliviada, al menos ya no tengo que sostenerle la mirada.
Esta muy cerca, nuestros cuerpos no llegan a tocarse pero estamos tan juntos que puedo sentir su calor. No consigo concentrarme, me estoy sofocando y tengo sed.
Me bebo la copa de un solo trago, esta demasiado dulce para llegar a ser refrescante, pero no esta malo.
¡Ay! Creo que acaba de atragantarse. Le golpeo en la espalda con todas mis fuerzas. Tose... pero no consigue respirar. Es horrible ¡estoy matando a mi casero multimillonario! ... "Pare Rachel ¡Se lo ruego! Deje de pegarme, ¡No soy ese tipo de personas!
Me he equivocado, lo cierto es que se estaba ahogando pero ¡de risa! Le dejo recuperar el aliento.
"Perdón, no sabia que tendría que vérmelas con una ferviente admiradora del Chateau d'Yquem"
Nota mental: buscar ese famoso castillo en Google. Mientras tanto me rió educadamente. Vale no perdamos de vista nuestros objetivos: dar una buena impresión al casero, sea cual sea su edad y su poder de seducción.
"Así que, ¿Es estudiante? ¿Que estudia?'"
"Sociología, estoy preparando una tesina sobre el feminismo, bueno sobre las feministas. Me gustaría estudiar principalmente las diferencias de percepción entre Estados Unidos y Francia"
"Es apasionante" dice sin un ápice de ironía, no me lo puedo creer ¡De verdad lo encuentra interesante! eso o esta tan acostumbrado a la frivolidad que puede aparentar interesarse por cualquier cosa.
Elijo la primera opción que me facilita ser mas comunicativa, saboreo el hecho de estar con un hombre increíblemente guapo y rico que aprecia mi investigación, parece que al fin y al cabo charles fabray no es tan irritante.
"Y Rachel, ¿Usted misma se considera feminista?" y sigue con la conversación, si le fuera indiferente se habría con formado con un "apasionante" pero claro que desea continuar, a fin de cuentas, igual no es el niño de papa que imaginaba.
Decido girarme un poco hacia el, nuestras rodillas se rozan, es un poco molesto pero no tengo elección si quiero mirarle mientras hablo y debo hacerlo.
"Seguro que le parece pasado de moda, pero si, soy feminista, creo que soy visceralmente feminista"
He depositado toda mi confianza en esta frase. Ahora nuestras rodillas se tocan, no se si es el vino o el placer de hablar sobre un asunto en el que estoy volcada en cuerpo y alma pero ¡Estoy que ardo!
Sus ojos me hipnotizan. Apoyo mi rodilla junto a la suya... miro sus labios... creo que en este preciso momento podría besarle, pero el continua:
"¿Y considera que es su compromiso femenista lo que la lleva a vestirse como una pordiosera?"
Shalom, Feliz año. Este es un poco mas largo, aunque en realidad los capítulos del libro son así, aunque de ahora en adelante puedo pegar dos del libro y hacer un capitulo entero, como ustedes quieran. R&R.
