Declaimer: Avatar the last airbender no me pertenece.


Uno de los días más importantes, pero no el más importante había llegado, en unas horas sería formalmente el señor del fuego, en esos momentos se preguntaba como es que había llegado a esa posición, si muchas cosas no hubieran pasado, no sería él el que estuviera en aquel puesto, seguramente su tío aún reinaría la nación y su sucesor sería su primo Lu Ten, pero él murió y Ozai usurpo el puesto de Señor del fuego, y ahora él, Zuko debía tomar aquella respetada, pero temida posición.

- Príncipe Zuko – Dijo un sonriente Iroh acercándose a su sobrino que contemplaba los jardines desde su oficina – Vaya… extrañare llamarte así.

- Pero podrás seguir diciéndome sobrino – Le dijo con una sonrisa sincera.

- Si, pero formalmente serás el señor del fuego Zuko.

- Quizás algún día habrá un príncipe al cual podrás llamar príncipe – Contesto con su vista perdida en el horizonte.

- Bueno, eso depende de cuan rápido me des sobrinos nietos… que por cierto espero media docena… ¡no mejor una docena! – Dijo imaginándose con un monto de encantadores niños jugando a su alrededor.

- ¡Tío! – Le reprocho el avergonzado príncipe.

- ¿Tío qué?, todo este tiempo de espera merezco algo felicidad en mis días de anciano… aunque sin ofender sobrino ojala tomen de la personalidad de la señorita Katara y no lleguen a ser tercos como tú.

- Tío… - Dijo cortando sus palabras, Iroh pudo presentir que era algo difícil de contar.

- ¿Qué sucede sobrino?

- Si no fuera por muchas cosas, incluyendo mi culpa, quizás… ya tendrías un nieto corriendo a tu alrededor.

- ¿A qué te refieres sobrino? – Pregunto Iroh seriamente.

- Katara, hace cuatro años atrás per… perdió un bebe… era mío – Zuko seguía mirando por la ventana, Iroh simplemente no estaba muy seguro de que decir.

- ¿Cuándo es que ustedes estuvieron juntos?

- Antes de la batalla final contra mi padre – Iroh iba a preguntar algo más pero Zuko interrumpió -. Yo la deje sola, y ella no me culpa, si yo fuera ella no me hubiera perdonado, ya que nunca paso por mi mente que pudiera haber quedado embarazada, eso me denota mi inmadures. La amo, quiero estar con ella el resto de mi vida, pero siento que no la merezco – Algunas lagrimas corrieron por sus mejillas.

- La vida nos da lecciones muchas veces de una manera cruel, pero debes comprenderlo de esta forma, se te ha dado una segunda oportunidad, sabes bien que no puedes dejarla sola, sabes las crueles consecuencias de esto y has aprendido el valor de la vida al igual que ella, yo perdí un hijo, no puedo decir que si al conocerlo es peor que al no conocerlo, pero quieres cambiar tu vida por la de él, el peor dolor que alguien te pueda inflingir es el perder a un hijo – Lagrimas se asomaron por los ojos del anciano – Zuko, cuando tengas un hijo en tus brazos recuerda lo que es no tenerlo y protégelo con tu vida.

Zuko se dio vuelta hacia el anciano, y como nunca le dio un breve pero fuerte abrazo.

- Eres mejor padre que mi propio padre – Dijo sonriendo secándose las lagrimas

- Tu padre no mereció tener un hijo como tú. Pero bueno, ahora debes ir a prepararte príncipe Zuko, tu vestimenta están en tus aposentos, ve para que luzcas bien.

El anciano se marchaba de la habitación cuando Zuko le hablo.

- Gracias por cuidarme.

- Como no hacerlo si eres mi sobrino favorito, nos vemos al atardecer – y se marcho.

Zuko sabía lo que debía hacer y se dirigió a su habitación, pero fue interrumpido en el trayecto.

- Dime¿desde cuando sabes tanto de relaciones personales? - Le pregunto Toph apareciendo desde la nada

- Y esa pregunta a que viene

- No te hagas, pies ligeros me contó que tu lo aconsejaste.

- Ni que fueran grandes consejos, solo lo empuje un poco.

- Aún así le ayudaste más de lo que crees.

- Así que lo que Sokka me contó es cierto… están juntos – Dijo con una sonrisa recalcando el "juntos"

- Sokka acaba de cavar su tumba – Dijo Toph sonrojada

- No tiene la culpa, estaban en los jardines y su habitación da hacia los jardines.- Toph solo se sonrojo más.

- Aún así no tenía porque andar chismeando sobre mis cosas.

- Por lo visto aún no has visto a mi tío.

- ¿Por qué lo dices?

- Mejor lo averiguas tu sola – Contesto alejándose rápidamente hacía su habitación, dejando a una curiosa pero a la vez temerosa Toph detrás.

Cuando entro a la habitación vio a katara sentada en su cama arreglando sus ropas que se encontraban a su lado izquierdo. Al verlo sonrío.

- Con que hoy es el gran día.

- No lo es, solo es el día en que me convertiré en el señor del fuego – Le contesto sentándose a su lado derecho

- ¿Y eso no lo encuentras un gran día? – Pregunto algo perpleja a su respuesta.

- El GRAN día será cuando tú y yo por fin estemos juntos – Respondió dándole un suave beso.

- Eres más romántico de lo que pensé que podrías ser – Ambos se miraban fijamente.

- ¿Debo tomarlo como un halago?

- Me gusta que seas así – Dijo acariciando el rostro de su amado.

- Entonces es un halago – Se acerco aún mas a ella dándole otro pequeño beso.

- ¿Has hablado con tu tío? – Le pregunto mientras apoyaba su rostro en su pecho.

- Si, me dijo que quería a lo menos una docena de nietos.

- ¡Una docena! – Sorprendida Katara se levanto de su lado.

- No te alarmes, que lo haya dicho no quiere decir que debamos tener doce hijos – Dijo tomándole la mano.

- ¿Y si llegamos a tener doce hijos?

- Entonces tendremos doce hijos, o más o menos, no importan serán nuestros hijos, y podremos cuidarlos y criarlos juntos.

- Entonces todo estará bien – Dijo abrazándolo – Pero bueno, debo marcharme, tu debes arreglarte.

- Esta bien, nos vemos mi hermosa dama – Dijo al verla que se marchaba.

- Nos vemos, mi señor – Cerró la puerta, Zuko se estiro sobre la cama para hacerse de ánimos por todo lo que seguía.

Después de un relajante baño caliente debía vestirse con una elegante túnica de los tradicionales colores rojo y dorado, amarrar su cabello correctamente, nunca se había dejado crecer el cabello más allá de sus hombros, si lo hubiera hecho, el tradicional peinado hubiera sido más fácil de hacer, entonces pensó que debió haber aceptado que uno de sus sirvientes le ayudara, pero batallando contra su rebelde cabello finalmente pudo hacerlo, y hay frente al espejo pudo verse por completo, recordó el sueño con los dragones, vestía de la misma forma, solo habían dos diferencias, no tenía el cabello largo y su cicatriz aún estaba del lado izquierdo de su rostro, aquella marca que le indicaba lo que no debía hacer.

Ya listo se dirigió a su oficina, aún no sabía que discurso dar al ser nombrado señor de la nación del fuego, por lo que en las pocas horas que le restaban prefirió salir a aquellos jardines en los cuales solía pasear junto a su madre, fue entonces que se dio cuenta que dado el momento sabría que debía decir.

En su paseo vio como los sirvientes iban y venían, después de la coronación se haría una celebración en el salón principal, no quería efectuarlo, pero debía acatar el protocolo.

- ¡Zuko! – Escucho decir al avatar mientras se acercaba a él.

- ¿Qué sucede?

- Los sabios me han mandado a buscarte.

- ¿Por qué a ti?, eso es tarea de los sirvientes.

- Yo me ofrecí, además me tenían aburrido – Zuko río internamente provocando solo una mueca.

- Está bien, supongo que es la hora de que yo los escuche.

Zuko se dirigió donde los sabios, los cuales se encontraban en el templo de Agni, habían cuatro ancianos allí, el principal se dirigió a él.

- Príncipe Zuko, es honor tener su presencia, sobre todo que esta a momentos de convertirse en nuestro señor.- Dijo reverenciándolo al verlo.

- ¿Ha qué me han llamado? – Pregunto secamente Zuko, si bien los sabios eran sabios, también eran manipuladores, algo que no le agradaba.

- Lo hemos llamado como es la costumbre ha indicarle sus deberes como el señor del fuego.

- Está bien, adelante.

- Como señor del fuego, deberá velar por los habitantes de su nación, siempre dar lo mejor a esta, ser justo al comandar, pero a la vez tener mano firme al indisciplinado. También será su obligación dejar un heredero el cual continué el legado de su familia, por ende en lo pronto deberá elegir una esposa y nosotros podremos ayudarlo en ello.

-Eso quiere decir que mi tío se ha quedado callado y ha hecho todos los preparativos él solo, además que los rumores no se han precipitado – Fue lo primero que pensó Zuko, aunque entonces vio las razones - A estos sabios no les agradara mucho que me case con una maestra agua y a la vez posiblemente destruiré sus planes de tener a alguien cercano mió fácil de manipular.

- Mi señor¿nos ha escuchado?

- Si, lo e hecho, y debo anunciarles que ya tengo una prometida.

- Pero no ha sido anunciado formalmente.

- Lo haré en la cena de esta noche, con su permiso debo partir a dar los últimos toques.

Zuko se marcho dejando a unos impávidos sabios.

El tiempo después de aquello paso como el viento, no supo cuando ya estaba por llegar al lugar donde finalmente encontraría su destino. Cuando vio a la multitud se dio cuenta que había llegado el momento, entonces el sabio principal hablo.

- Hoy estamos todos aquí para ver el nacimiento del nuevo líder de esta nación, con esta corona – Dijo mostrando la dorada llama a la multitud – nombramos al señor del fuego Zuko.

Todos se reverenciaron ante él, Zuko pudo ver a su emocionado tío detrás de él y a Katara juntos con los demás orgullosos por igual, agradecía el día en que lo aceptaron como un igual, a pesar de las diferencias iniciales.

- Habitantes de esta esplendorosa nación, ya terminada la guerra de los cien años, Yo el señor del fuego Zuko pondré todas mis energías para llevar esta nación adelante, ha costado que el resto del mundo nos acepte, pero llegara el día en el que finalmente las cuatro naciones viviremos en total armonía, y donde la nación del fuego recuperara el esplendor que perdió tras la guerra.

Pero todo esto no podré hacerlo todo yo solo, sino necesitare la ayuda de todos los habitantes de esta nación, quienes a cambio recibirán mejoras en su diario vivir, así como más escuelas, mejores atención para su salud y menor escasez de alimentos. Todo no lo podremos ver de un día para otro, pero mejorara cada día, esa es mi promesa.

Vítores se escucharon por doquier, Zuko se retiro y así termino aquella importante ceremonia, que debía seguir en la cena de celebración, con todos los nobles de la nación.

Zuko fue presentado, al igual que su tío y el avatar, quienes se sentaron en la mesa de honor junto con Katara y los demás, todos estaban vestidos elegantemente, pero quien robo su mirada fue katara, la cual vestía un hermoso vestido de seda color zafiro, la cual tenía una cinta entrecruzada color cielo sobre su busto y sus mangas de este mismo color cortadas del lado exterior, colgaban alrededor de sus brazos produciendo que sus movimientos fueran agraciados.

Después de la comida empezaron los bailes, muchos nobles aprovecharon aquella ocasión para saludar al nuevo señor y a la vez demostrar que estaban de su parte, peor muchos otros a la vez aprovechaban de presentar a sus hijas con la esperanza que quizás algunas de ellas pudiera encantar al hombre más poderoso de la nación. Cosa que Zuko noto que a Katara no le agrado nada, entonces se dirigió donde los músicos diciendo a Katara que lo siguiera y pidió que se detuvieran, se subió a una pequeña escalinata y todos prestaron atención.

- Hoy como su nuevo señor del fuego debo hacer mi primer anuncio, y presentarles a mi prometida… Katara – Dijo tomándola de la mano y poniéndola a su altura – La boda se efectuara dentro de una semana y están todos invitados.

Los murmullos comenzaron de inmediato, los pocos que alcanzo a escuchar fue debido a la procedencia de está, Sabía que si comenzaba a discutir no sería un buen primer día de mandato, aunque quisiera callarlos de inmediato, así que opto por indicar a los músicos que siguieran con la música.

- Me concede este baile – Le pregunto cortésmente a su prometida.

- Encantada mi señor – Al bailar perdido en sus hermosos ojos, Zuko solo pensó "al diablo todos… ella será la mujer de mi vida".

Por otro lado en la fiesta Aang bailaba junto a Toph al igual que Sokka con Suki aunque está preocupada por su pequeño que dejo en la guardería, por lo que Sokka opto por ir a verlo para que se tranquilizara, mientras que Iroh discutía contra los sabios por la decisión de su sobrino.

- Su alteza, si mi señor se casa con alguien de otro elemento podría producirse que el heredero a la nación no fuera un maestro fuego, y alguien así no podría dirigir como debiera – Iroh ya agotado y para tratar de disfrutar la velada contesto con algo que quizás los dejara callados.

- Si quieren un maestro fuego para dirigir la nación en el futuro, alguno de los futuro doce hijos que quieren tener maestro fuego tendrá que ser – Y finalmente se escabullo donde unas jóvenes damas, dejando a los sabios algo complacidos. Mientras observaban a su nuevo señor y a su futura esposa perdidos en sus miradas.


Capitulo difícil de escribir, espero que les haya gustado.

Con respecto a los reviews... MUCHÍSIMAS GRACIAS

evil goddess saiyajin : me alegra que te hayan gustado esas frases .

jessie: me alegra que te guste como escriba... pero como no te gusta el Zutara te recomendare leer la proxima historia que hare... que no es ni Zutara ni Kataang (no kiero dilemas asi k tampoco con ningun OCC).

always mssb: en el proximo capitulo lo sabras.

hiryushinigami: Muchas gracias por tu critica, me animo mucho... aunque en lo personal creo que me falta mcuho apra escribir una obra de arte... Gracia spor tu reflección

Y un adelanto, próximo capitulo verán que es lo que busca Zuko... ya faltan solo dos apitulos para el final, y les dare un epilogo

Aralys