Capitulo: Buscando en el pasado.
Declaimer: Avatar the last aribender y sus personajes no me pertenecen.
- Está todo listo para tu pequeño viaje sobrino – Dijo Iroh entrando a la oficina de su sobrino.
- Gracias tío, no se lo que haría sin ti.
- De seguro andarías aún vagando por el mundo en busca del avatar – Dijo animadamente con una sonrisa.
- Es probable – Sonrío el señor del fuego.
- Pero bueno¿para que deseas regresar a aquel lugar?, es solo campo.
- Espero encontrar algo muy valioso para mí, y espero que para ella también.
- OH ya veo, cosas de enamorados – Dijo sonriendo indiscretamente.
- ¡Tío!... sea lo que sea que estas pensado, no tiene que ver con ello – Le reprocho directamente, pero finalmente se sonrojo al recordar la ultima vez que las había visto.
- Tu rostro me dice lo contrarío sobrino – Dijo aún más divertido.
- Diablos – Maldició golpeándose el rostro con la mano -. Sabes que no es por ello.
- Lo se – Respondió Iroh con una humilde sonrisa, pero añadió -. Pero es divertido verte así, no siempre se puede avergonzar al señor del fuego – Zuko se limito a sonreír -. Pero como dije, esta todo listo y ya te puedes ir.
- Partiré en seguida… y como dije, gracias tío.
- Para eso están los tíos – Le contesto Iroh marchándose de la habitación.
Al poco tiempo de que su tío se marchara de la habitación, diviso por su ventana los jardines, en uno de ellos se encontraba Sokka con Jamir tratando de hacer caminar al niño quien sin duda prefería mil veces gatear. Por otro lado encontró a Aang y Toph en una pequeña sesión de entrenamiento, lo único que pensó Zuko fue que a los jardineros reales les daría un ataque al corazón al ver lo que estaban haciendo. Y por otro lado algo distante a los demás se encontraba su prometida sentada a los pies de un estanque alimentando a los patotortuga, algo que sin lugar a dudas le recordaba a él mismo, sin lugar a dudas había encontrado a la compañera de si vida.
Minutos más pasaron y el estaba montado en un caballoavestruz , llevaba una pala y una cesta, no necesitaba más que eso y pasar desapercibido, cosa que pensó lograr satisfactoriamente con sus ropas de campesino, nadie se imaginaría ver al señor del fuego vestido así, claro que a segundos de partir una voz le recordó que no todo puede ser perfecto.
- ¿A dónde planea ir el Señor del fuego vestido así?
- Hola… Katara… ¿Cómo es que… sabías que yo…? – No, definitivamente Zuko no se esperaba esto, ella estaba tan lejos unos minutos antes¿Quién le pudo haber dicho algo?
- Hace dos días que dijiste que saldrías, estaba vigilando que era lo que hacías. ¿Por cierto para que son la pala y la cesta? – Pregunto curiosamente.
- Lo sabrás cuando tengas que saberlo, y aún no es el tiempo.
- No me gusta que me guarden secretos – Dijo frunciendo el ceño.
- No es un secreto, ya que lo sabrás… ahora debo partir – Dijo sonriéndole.
- Está bien, cuidado en el camino.
- Estaré bien – Tenso las riendas del animal -. Y recuerda que te amo – Zuko se marcho dejando a una sonriente y a la vez sonrojada Katara atrás.
Le tomo un par de horas llegar al lugar que estaba esperando encontrar, más que nada porque estaba desorientado, pero para su alegría encontró el río que estaba buscando, siguió contra la corriente esperando encontrar el lugar donde hicieron su ultimo campamento, el lugar donde todo comenzó para él.
No fue fácil, después de todo aquella vez se habían escondido bastante bien, tuvo que alejarse del río lo cual le hizo más difícil ubicarse, pero finalmente pudo llegar, se bajo del caballoavestruz y al ver el lugar pareciera que no hubieran pasado cuatro años, si no solo un par de días, las cenizas de la fogata aún se encontraban allí, pudo encontrar una de las famosas piezas de pai sho de su tío, la cual perdió en aquella oportunidad, sabía que se alegraría de verla. Podía sentir el río, pero debía acercarse a el para encontrar lo que buscaba, tomo su pala y la cesta y se dirigió hacía el, cruzo unas rocas algo difíciles de pasar y detrás de algunos arbusto pudo ver un hermoso claro y lo que buscaba, fue entonces como si el pasado se presentara ante sus ojos y viera a Katara, a esa Katara que con solo sonreír producía que su mundo se diera vuelta, hora al verla sonreír a pesar de que estuviera feliz, sentía su sonrisa vacía, quería volver a ver a la antigua Katara, aunque la amaba de cualquier forma, no se sentiría tranquilo hasta que volviera a brotar vida con su sonrisa. No sabía i haría bien con ello, o solo lo haría empeorar, pero ya estaba allí, y rezaba a los dioses no empeorar todo.
Aquellas rosas, el rosal había crecido, en la parte superior tenía dos rosas, ya no eran como las que habían visto la primera vez, esta vez la mitad izquierda de una era blanca y la derecha azul, y la otra rosa era opuesta, la mitad izquierda azul y la derecha blanca… mientras que las demás rosas del rosal eran azules o blancas. En la cesta agrego un poco de tierra y después se dispuso a cavar alrededor del rosal, no eran grande, pero tendría que tener cuidado al sacarlo y al llevarlo. Le tomo una medía hora tener el rosal listo en la cesta, ahora tendría que volver en su camino, pero sin antes de tomar la única semilla que pudo ver en el rosal y plantarlo en su lugar, no quería llevarse toda la magia del lugar, hubiera preferido llevarse la semilla, pero necesitaba esas dos rosas en particular.
El camino de vuelta fue difícil, pero llego con su cometido, Iroh lo ayudo al llegar y se sorprendió al verlo con aquella planta, sin duda no entendía el significado, pero aún así lo ayudo a plantarla en el jardín que Zuko había mandado a arreglar para Katara como regalo de bodas.
- Ahora me dirás porque este rosal, es extraño si¿Pero por qué este rosal?
- Gracias a este rosal estamos juntos, solo espero que no empeore las cosas – Iroh sin lugar a dudas estaba curioso.
- ¿Por qué habría de empeorar las cosas?
- Ya no sonríe como antes, y aún siento que es mi culpa… esto puede hacer que recupere su sonrisa o que entristezca aún más… sinceramente espero que sea la primera opción.
- De las cosas del corazón se pueden tener respuestas inesperadas, espero que también sea la primera opción – Dijo marchándose del lugar, dejándole a Zuko los últimos arreglos, pero antes de desaparecer de su vista le grito - ¡Si me hubieras dicho que estaban juntos, no te hubiera dejado marchar, y menos hubiera callado tu paradero!- Zuko le contesto normalmente, pero Iroh aún así pudo oírlo.
- Es cierto… debí decírtelo antes, lo siento tío.
- ¡Lo bueno mi querido sobrino, es que la vida da vueltas inesperadas! – Y se marcho silbado.
-Si, la vida da vueltas inesperadas, en unos días por fin me casare con el amor de mi vida. – Pensó el señor del fuego, dando los últimos arreglos.
Espero sinceramente que les haya gustado, perdonen el gran atraso pero estaba resfriada.
Próximo capitulo, "la boda" el ultimo capitulo legal de esta historia, después viene el epilogo. Nos vemos pronto ya que los capítulos están listos (de algo sirvió estar enferma), se cuidan.
Muchas gracias por sus reviews:
GeminiIlion: Que bueno que te haya gustado, pero para mi la historia ya tiene un final, y si lo alargo perdera la magia.
hiryushinigami: Muchas gracias de nuevo .
evil goddess saiyajin: Perdón si te hice sufrir, estaba enferma, con respecto a Iroh, no se pork se me ocurre que sería algo que el diria... Iroh IDOLO XD
always mssb: Lo de Iroh era para sacarse a lossabios de encima xD, pero quien sabe... bueno solo yo xD
florde1000ceresos: Me alegra que te haya gustado, y deben de existir un hombre asi apra ti en algun lugar, siemrpe hay alguien indicado para cada persona, la cosa es darse cuenta porque incluso puede estar a tu lado.
Ahora, si esto esta demás, pero no les ha pasado que una canción les recuerda una historia que han leído, no se porque me pasa, pero me suele suceder… la canción que siempre me recuerda este fanfic es "The Scientist" de Coldplay.
Aralys
