Capitulo: La boda
Declaimer: Avatar the last airbender y sus personajes no me pertenecen.
El día que ella había estaba esperando por fin había llegado, el día de su boda, claro que noto todo era miel sobre hojuelas, había tenido que aguantar las pequeñas rencillas entre su hermano y su amigo Aang, todo por que los dos querían ser padrinos de bodas, titulo que termino en manos de Iroh, ya que Zuko se aburrió de ambos. Y por otro lado, los sabios y monjes de templo, podía decir de primera fuente que ella no era bien recibida por ellos y todo por ser maestra agua, por lo cual tuvieron que hacer un trato, el próximo señor del fuego debería ser estrictamente maestro fuego como el padre, Zuko tuvo que calmar a Katara antes de que los sabios terminaran muertos por hipotermia.
Una criada salio del baño, haciéndola volver a su realidad.
- ¿Si?
- Mi señora – Dijo una joven criada dándole una reverencia, aún no se habían casado, pero ya la trataban como alguien de la realeza, sentía que debía acostumbrarse, ya que la avergonzaba, haciéndola sonrosar en variadas oportunidades.
- ¿Qué sucede?
- Esta listo su baño, y el traje que deberá usar llegara en un momento.
- Muchas gracias – Katara se dirigió junto a la criada a su bañó, ya sola se despojo de su ropa y se introdujo a la tibia bañera -. Podría acostumbrarme a esto.
Después del baño se dirigió nuevamente a su habitación, el traje que constaba de un vestido y una capa transparente estaba sobre su cama, el vestido era blanco de mangas largas y de seda con bordes dorados y un hermoso dragón bordado con hilos de oro sobre todo el vestido, la capa blanca también hecha de una fina seda que producía la casi transparencia del vestido tenía además pequeños brillantes incrustados en la tela que producían que la novia literalmente brillara.
Ya teniendo puesto el vestido, las variadas criadas que se paseaban en la habitación, ayudaban con el peinado, Katara sin lugar a dudas no quería nada pomposo, así que le arreglaron su cabello suelto de la mejor forma, haciéndolo brillar, además de haciendo el típico tocado para poder utilizar la corona. Ya casi lista las criadas se disponían a maquillarla, pero ella ya tenían quien hiciera ese trabajo de la mejor manera, así que las despacho, esperando que sus amigas llegaran. No tuvo que esperar mucho para que golpearan su puerta.
- Katara, somos nosotras – Era Toph.
- Pasen – Contesto animadamente.
- ¡Katara, te ves hermosa! – Esa era Suki, quien emocionada se paseaba al rededor de Katara observando todos los detalles.
- Diría lo mismo, pero no veo… pero ya que es tu boda diré que te sientes linda.
- Gracias Toph, viniendo de ti, vale el doble – Katara sonreía como nunca
- Pero bueno llego mi hora… MAQUILLAJE – Suki se abalanzo sobre ella haciéndola sentar, no permitió que se viera hasta haber terminado, cuando por fin pudo verse se sorprendió de lo que puede llegar a hacer el maquillaje.
- Suki… ¿está soy yo?, me veo como yo, pero no se que decir.
- Si, ya lo se, te puse un maquillaje suave, ya que no sueles usar, pero con el cargo que usaras, será necesario que lo uses, esta vez use dorado en la sobra de tus ojos, debido a tu vestido, pero como deberás usar rojo, seria bueno que lo siguieras usando, ya que no opacaría tus ojos azules ni combinaría mal con el rojo, en cuanto al labial, debes usar un rosa suave, nunca ocupes un rojo fuerte, con ello parecerías cualquier cosa.
- Tú usas rojo fuerte.
- Es la vestimenta de las guerreras Kyoshi, recuerda que cuando no estaba utilizando el maquillaje, Sokka prácticamente no me reconoció.
- Eso pasa al valerse de la vista, yo no tendría problemas al reconocerte.
- Eso es porque eres un pequeña niña especial – Le contesto Suki desordenando su cabello.
- ¡Ya no soy una niña!... ¿Cuándo será el día que me dejen de decir niña?
- El día que te cases, hoy Katara dejara de ser una niña pura y casta – Dijo Suki como mirando al pasado.
- De pura y de casta no tiene nada – Mascullo Toph.
- ¡Toph! – Le grito Katara roja de vergüenza.
- ¿Me perdí de algo? – Suki estaba confundida ante el la proclamación de Toph y la reacción de Katara.
- Si que si.
- ¿Desde cuando sabes? – Pregunto Katara aún sonrojada, dejando a Suki aún confundida.
- Mis pies, mis odios son sensibles, y no estaban muy lejos que digamos, el estar detrás de unas rocas y unos cuantos matorrales puede ocultarlos de todos, menos de mi… créeme no entendía que era lo que estaba pasando contigo, me acerque a donde se encontraba, no debía haber hecho eso, era algo de lo cual no me quería enterar aún – Toph seguía como había llegado, Katara estaba más roja aún, si es que eso era posible, y Suki, bueno ella…
- ¿Qué diablos fue lo que me perdí?
- Nuestra casta y pura Katara tuvo su noche de bodas por adelantado.
- ¡¡¡QUE!!! – Si, Suki estaba sorprendida y alarmada- ¿Cómo no has podido esperar unos días antes de tu boda?, o por ultimo aquí hay suficientes habitaciones como para estar en el jardín haciendo eso – Se movía de un lado para otro.
- Suki… verás – Katara aún estaba sonrojada, aunque no sabía como aclararle las cosas.
- Suki, eso sucedió hace años - La guerrera paro en seco ante las palabras de Toph – Fue justo antes de la ultima batalla y tu aún estabas encarcelada.
- No me recuerdes eso – Dijo tomándose la frente – Eso quiere decir que paso cuando aún eras una pequeña niña… tienes suerte que Sokka no se haya enterado o te mata.
- Por eso no hable, aunque puedo decir que después de aquello y la partida de Zuko muchas cosas cambiaron en ti Katara.
- Eso es cierto… muchas cosas cambiaron – Le contesto melancólicamente mientras el rubor desaparecía de sus mejillas.
- Bueno, por lo menos ya sabes lo que te espera en la noche de bodas – Dijo Suki despreocupadamente haciéndola sonrojar nuevamente.
- Si eso es lo que se espera en la noche de bodas… yo no lo quiero – Dijo con cara de asco Toph.
- Ahora no lo quieres, después de casarte, opinaras distinto.
- ¡Suki! – Reprocho la maestra tierra.
- Esta bien, esta bien, me callo, ya como Katara sabe y no tengo nada que explicar la novia esta lista para su boda – En eso recordó algo – Cierto, Zuko me dijo que debía ponerte esto en el vestido - Dijo sacando una rosa blanca de una pequeña cesta.
- Que hermosa rosa – Dijo Katara contemplándola y a la vez recordando aquellas extrañas rosas que vio tiempo atrás.
Suki puso la rosa sobre su vestido en el lado de su corazón quedando como un hermoso prendedor.
- Ahora si te vez radiante, que daría yo por haber tenido una boda como la tuya.
- Te casaste con Sokka, no con el señor del fuego, creo que hay una gran diferencia entre ellos.
- La única diferencia que tienen ambos es el titulo, por el otro lado son hombres que se guían por las hormonas o por el enfado.
- O por la comida si es que estamos hablando de Sokka.
- O el famoso honor de Zuko.
- O el yo soy el avatar y debo mantener el equilibrio del mundo de Aang… detesto cuando sale con eso.
- Bueno, Aang debe mantener el equilibrio del mundo Toph, es su trabajo.
- Lo se, pero no cuando esta comiendo, o paseando haciendo… nada – Las tres rieron al unísono.
- Pero debemos admitir, los tres tienen algo especial para habernos conquistado, aunque aún no se lo que es.
- Tengo una teoría con respecto a eso
- Toph con una teoría amorosa, esto esta interesante.
- No molestes Katara, pero si tengo una teoría, yo tampoco se que es lo que me hizo quererlo, pero tengo la sensación de que lo sabré cuando no lo quiera, ya que podré viajar al pasado por mi mente y determinar los porque, por ende no buscare la respuesta del porque lo quiero.
- En ese caso yo tampoco la buscare, quiero seguir casada con él.
- Y yo estoy por casarme, así que espero no encontrar la respuesta tampoco.
Sin pesarlo el tiempo paso, Suki y Toph se marcharon para poder arreglarse también, Katara espero en su habitación mirando hacia el horizonte y el pronto atardecer, en sus manos tenía el collar de madre, esperando que ella estuviera feliz de verla en aquel día con el hombre que ama. Delicadamente guardo el collar en una bolsita blanca, un collar que en una oportunidad aunque no de la mejor forma la había unido a Zuko.
Volvieron a golpear la puerta.
- Adelante
- Mi señora, esta todo listo, es hora de que se dirija al templo.
- Entendido – Tomo la bolsita entre sus manos y la guardo bajo su manga, siguió al sirviente hasta donde por fin uniría su vida con el hombre que amaba, Zuko.
En una oficina, un hombre impaciente se paseaba de un lugar a otro.
- Sobrino, si sigues así vas a hacer un agujero, digno de los maestro tierra.
- ¡Por fin llegas tío¿Dónde te habías metido?
- Estaba dando los últimos preparativos, pero ahora dime¿Qué sucede?
- No hay una corona para Katara.
- ¿Corona?... cierto, me había olvidado de ello… ¿y por qué no hay corona?
- Es muy probable que hayan enterrado a mi madre con ella, y no voy a profanar su tumba para sacarla.
- Eso quiere decir que estamos en problemas – En eso pensó – Aunque en realidad no tanto¿aún guardas tu antigua corona de príncipe?
- Cual¿la de Roku?
- No la otra, la que usabas en los tiempos de tu padre.
- Si, la tengo¿por qué lo dices?
- La de tu madre era idéntica a esa, si la mandamos a pulir, ya que aún hay bastante tiempo, podría ser utilizada por Katara.
- Buena idea… - Se dirigió rápidamente a sus aposentos y en su cofre encontró la antigua corona que se había posado sobre su cabeza, aunque no por mucho tiempo, debido a su destierro, después se marcho y en el último tiempo que estuvo como príncipe, utilizo la corona de Roku. Al encontrarla se la pasó a Iroh quien se dirigió en búsqueda de alguien que la pudiera pulir, si es que no terminaba haciéndolo él mismo. No paso más allá de media hora cuando Iroh llego con una corona reluciente.
- Quedo digna para una dama como Katara.
- Gracias tío, no sabría lo que haría sin ti.
- Para eso estoy sobrino, para eso estoy – Dijo sonriendo – Pero ya es hora de que nos dirijamos al templo.
- Si – Ambos hombres marcharon hacía el nuevo futuro destino del señor del fuego.
Ya casi todos en el templo, en el final de este donde se encontraba la novia, a Sokka se le caían las lagrimas al ver a su hermanita tan bella, Suki no sabía que hacer para que parara de llorar, nunca lo había visto así, cosa que Toph sinceramente disfruto, tendría a Sokka a su merced por mucho tiempo, Aang por otro lado sonreía feliz de ver a todos sus amigos reunidos en un momento tan especial. En eso el señor del fuego apareció produciendo que todos en la habitación le hicieran una cordial reverencia, se dirigió hasta la mitad del camino al altar, eso indicaba que la ceremonia estaba a punto de comenzar, todos se dirigieron a sus puestos, Sokka tragándose sus lagrimas tomo el brazo de Katara, el como representante de su familia debía entregar a Katara. Ella por otro lado temblaba de nerviosismo.
- Gracias Sokka, por estar conmigo.
- Para eso soy tu hermano, no tienes que agradecer, ahora calma, que todo esta por comenzar. En eso se sintió el golpear de los tambores, indicaba que la novia debía ser dirigida hacía el novio. Con cada resonar de los tambores debían dar un paso, así era la tradición, se demoraron más de cinco minutos en llegar hasta Zuko, donde Sokka le entrego a Katara en su mano, hecho esto el golpear de los tambores cesó y en cambio una suave música de flautas invadió el lugar, los pasos hacía el altar en esta ocasión eran más fluidos, ya en el altar, toda música paro dando paso a la ceremonia.
La cual constaba en que ambos novios rindieran su tributo a Agni encendiendo incienso bajo su escultura y repetir una oración a este, posteriormente, ambos debían repetir los votos, prometiéndose fidelidad y soporte mutuo, así como a la vez prometiendo a la nación un heredero para seguir con la dinastía.
Ya terminado los votos, los monjes los declararon marido y mujer, y a la vez declararon a Katara dama de la nación, coronándola, haciendo que todos los presentes se inclinaran hacia ella. Terminado esto los esposos se subieron en una litera que los llevo hasta el salón de la celebración, ambos se sentaron en la mesa principal solo para los dos, que se encontraba en alto, para que todos los invitados pudieran verlos.
De apoco fueron llegando al salón que se fue llenando de nobles quien les daban regalos en joyas, sedas o bienes y los esposos humildemente agradecían.
A ninguno de los dos les gustaba mucho estar a la exposición publica, sus amigos se encontraban cerca, pero aún así no podían hablar con ellos abiertamente, Zuko en un acto por animarla le tomo su mano, cosa que la alegro enormemente, dándose cuenta que ahora por fin estaban juntos para siempre.
Ya pasado los saludos y cordialidades y antes de la comida, era hora del tradicional discurso del padrino de bodas, Iroh se dirigió aún lado de la pareja y comenzó.
- Hoy todos estamos aquí, para ver la unión de estas dos personas, quienes para estar juntos no se basaron en títulos y demás, sino en el más puro y sincero amor, cosa no muy común en los altos nobles, pero ahora ustedes como la más alta autoridad nos demostraran lo que el amor puede hacer, así como nos demostraran que el ser opuesto no significa que se deban repeler, si no justamente lo contrario, los opuestos se traen y pueden forma algo tan precioso como es el amor de ustedes dos – Dijo observándolos emocionado con lagrimas en sus ojos -. Y también debo decir que con el coraje de ambos podremos llevar a esta nación a la gloría, sin guerras de por medio, y así recuperar nuestro honor perdido.
Aplausos y vítores recibió Iroh por parte de todos, incluyendo de los esposos, quienes después de la deliciosa comida se dirigieron a sus aposentos, donde por fin pudieron estar solos.
- ¿Cómo estás? – Fue lo primero que le pregunto Zuko tras cerrar la puerta.
- Cansada, pero feliz – Dijo acercándose a él y abrasándolo.
- Por fin estamos juntos – Dijo contestándole el abrazo.
- Así es, por fin estamos juntos – Respondió Katara observando los dorados ojos de su esposo.
- Te tengo una sorpresa.
- ¿Qué cosa?
- Bueno, recordaras mi viaje, por fin puedo mostrarte lo que quería darte.
- ¡En serio¿Y donde esta? – Dijo mirando alrededor de la habitación.
- No se encuentra aquí, ven – Dijo tomándole la mano a su esposa y sacándola de la habitación. Rápidamente atravesaron los corredores, ante la mirada sorprendida de varios sirvientes, antes de que se pudiera ver, Zuko tapo los ojos de Katara con sus manos y la llevo hasta frente del rosal.
- ¿Y bien, cuando podré ver?
- Hasta que me responda algo.
- ¿Qué cosa?
- ¿Te arrepientes de lo que paso hace cuatro años? – Hubo un silencio que puso incomodo a Zuko¿se arrepentiría de verdad?, el a pesar de todo, no lo hacía.
- No, cambiaria algunas cosas que pasaron después, peri no me arrepiento de aquel momento – La sola respuesta de Katara provoco que soltara sus manos, y ella por fin pudo ver, el rostro de Katara estaba en blanco, no sabía si le había gustado o no, hasta que vio unas lagrimas recorrer sus mejillas.
- Lo siento, pensé que te gustaría, pero veo que fue una mala ide…
- Las rosas… las recordaste – Dijo limpiado sus mejillas, interrumpiendo a Zuko
- ¡Claro que sí!, gracias a ellas estoy contigo.
- El rosal creció, solo hay dos iguales y opuestas, diferentes pero del mismo significado.
- Así es – Dijo sonriendo al igual que Katara.
- Gracias Zuko, me encantan.
- Todo este jardín es solo tuyo.
- Te amo – Dijo abrasándolo
- Yo también te amo.
- La profecía de tu tío se hizo realidad.
- ¿A que te refieres? – Dijo algo sorprendido
- Hay doce rosas aparte de las dos, azules y blancas, es como si fueran sus hijos -. Zuko las contó, recién dándose cuenta de lo que hablaba
- Son trece.
- ¿A que te refieres, yo cuento doce?
- la que llevas en tu vestido, es la numero trece – Katara contemplo la rosa blanca sobre su vestido y lagrimas cayeron nuevamente sobre sus mejillas.
- Esta rosa – Dijo tomándola con sus manos –. Es nuestro hijo que no pudo nacer – Lagrimas cayeron por las mejillas de Zuko también, la abraso fuertemente.
- Lo siento.
- No tienes que – Dijo secando las lagrimas de Zuko con sus manos – Es nuestro hijo y está rosa lo representara a él, la guardare y así siempre estará con nosotros.
Y así con esa promesa a la luz de la luna, los esposos se besaron junto al rosal que marco sus vidas.
Espero que les haya gustado, cuando estaba escribiendo este capitulo, seguía enferma, estaba en mi peor día con fiebre incluida, pero estaba inspirada.
Muchísimas gracias por los reviews always mssb y evil goddess saiya
Muchísimas gracias por todo, próximo capitulo: epilogo, y el final de está historia, no se lo pierdan… ahora lloro porque ya lo escribí T-T
Nos vemos.
Aralys
