Los personajes que aparecen en esta historia son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi y los utilizo sin ninguna intención de lucro.
999
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Ranma, luchaba frenéticamente por anclarse a una esperanza, la cual, ayudara a salvarme. A vista de muchos parecería risible, porque esta vez, el fuego avasallante de su cuerpo guerrero no podría… Sí, les hubiese asombrado verlo, a mí no; con sus ojos acuosos empañándole la vista y dificultando aún más su objetivo, mientras sus manos torpes, callosas y demasiado grandes para la proeza, luchaban con un trozo blanco de papel color azul metálico… "Sólo aguanta un poco, va-vale… Y-yo… una vez que me salga esta, el resto no debería ser tan complicado" Profería en su actitud indomable al verme de reojo, sentado en una silla de madera, junto a mi cama. Yo le sonreía, mostrando lo mejor que me quedaba, ahogada en mi propio dolor, a veces siendo demasiado egoísta para desear que me tomara de la mano en lugar de luchar con ese tonto papel… Cerré mis ojos cansados por un momento y debí quedarme dormida.
—¡Está lista!— Exclamó al verme despertar. Se levantó de la silla y me enseñó aquello que había formado con sus manos: una hermosa grulla en color azul metálico. Yo no sé si resistiría el tiempo en que tardara en hacer las 999 grullas restantes para pedir su deseo, aunque haría mi mejor esfuerzo, pero yo sé que él, de todo corazón, no iba a detenerse jamás.
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