Holu sensuales lectores, lo sé, lo sé, tarde eternidades pero enserio que no pude por varias razones
Siento haber puesto letreros.
Disclaimer: la serie le pertenece a Todd Kauffman y Mark Thornton
5-un incómodo regreso
Ella correspondió el beso, y fue uno de los mejores momentos de mi vida.
Ya había besado a otras chicas en mi vida, pero esta vez fue diferente; sentí en el pecho un sinfín de emociones que giraban en círculos sin parar. Me sentí tan entusiasmado como si fuegos artificiales se encendieran dentro de mí, tan afortunado como si hubiera ganado la lotería, tan satisfecho como cuando de pequeño despertaba en navidad y encontraba ese regalo en especial que tanto desee durante el año, tan alegre como aquel cumpleaños donde mis amigos y yo comimos pastel a mas no poder cuando apenas teníamos nueve años, y con un amor más inmenso que el mismo Taj Mahal. Ese amor que ¿me hacía querer saltar hasta el cielo, hacer malabares, luchar contra un robot dinosaurio gigante y bailar al mismo tiempo? Sí, pero algo diferente; amor inocente, el que te hace sentir mariposas en el estómago y que no te deja dormir en las noches, el que te atonta y confunde. Ese amor, ese era el que revoloteaba por todo mi cuerpo haciéndome olvidar todos mis problemas, me hacía olvidar al mundo entero, para solo estar ella y yo.
Ambos nos separamos un poco por la falta de aire, solo nos miramos a los ojos, nuestras narices aun podían tocarse y las palabras estaban de más; parpadeamos un par de veces y luego ella se sonrojo tanto como (y lo digo con cariño) las señales de alto, yo abrí los ojos como platos y me quite de encima, ambos nos sentamos en el césped con la mirada perdida
-wow- soltamos ambos sin alejar la vista de aquel punto inexistente
-wow, mira la hora que es deberíamos regresar- rompió el silencio tratando de ocultar su aun marcado sonrojo
-claro, ay que irnos- dije con algo de pena en mi voz
Recogimos todo, ella tomo sus flores, que habían estado en el césped todo ese tiempo y empezamos a caminar de regreso a su departamento
-¿tienes frio? Ten mi sudadera- ella estaba tiritando de frio, que más podía yo hacer
-gracias- me respondió ella con una tímida sonrisa dibujada en su rostro
Caminamos un buen rato sobre el sendero que llevaba a la plaza principal y de ahí hasta su departamento, que estaba a solo unas calles más adelante, y ninguno de nosotros dijo una sola palabra
-así que llegamos- dije mirando hacia el edificio con un poco de pena
-sí, así es- murmuro igual de incomoda que yo
Ambos miramos al suelo sin saber que hacer
-entonces hasta mañana, creo- esto último con un tono casis inaudible
-claro, hasta mañana- me dedico una última sonrisa
Camine en dirección opuesta a la de ella, pero uno segundos después, ella estaba ahí, frente a mí y en apenas una fracción de segundo después nos encontrábamos con nuestros labios unidos, esta vez, fue un beso rápido, casi solo un rose, pero volví a sentir aquellos fuegos artificiales
-este…buenas noches- dijo para después salir disparada a su edificio
Laney P.O.V.
Estaba a punto de entrar, pero mis piernas simplemente no respondieron, simplemente no querían entrar, retrocedí y sin pensarlo fui corriendo hasta donde estaba hace unos segundos, viendo hacia todas partes esperando verlo a él, y ahí estaba, caminando con la cabeza baja. Me pare frente a él y, sin pensarlo más, hice que nuestros labios se unieran en un rápido pero tierno beso
-este…buenas noches- le dije yo sintiendo como mis mejillas ardían en calor para después salir corriendo a mi edificio.
¿Por qué lo hice? No lo sé ¿debía hacerlo? No lo sé ¿Qué pensara el ahora? Tampoco lo sé ¿me arrepiento? No.
Solo eso pensaba mientras corría hasta mi departamento viendo todo a mí alrededor como una película, hasta que llegue, número 122. Sentía la adrenalina correr por mis venas, metí la llave en la cerradura, abrí la puerta, entre, cerré la puerta tras de mi así como mis ojos y me recargue en ella.
-te divertiste ¿eh?
Abrí los ojos bruscamente saliendo de mi transe al oír esa voz, eran mis compañeras de departamento; asomando la cabeza por arriba del sillón rojo quemado con una sonrisa
-pueeees… no creerán lo que paso
Estas dos chicas eran Kim y Konnie Kagami, mis mejores amigas y, como ya había mencionado, compañeras de piso. Las 3 nacimos y crecimos en esta ciudad; vivimos juntas desde los 17 y son probablemente las personas que más quiero en el mundo
-creo que después de la vez que intentaste cocinar, no me puedo sorprender- hablo Kim, ella tenía una estatura promedio, un cabello negro que llegaba hasta sus hombros y ojos color marrón oscuro; ella usaba lentes y era muy delgada
-si, después de eso no volví a ver los tacos igual- dijo konnie, ella media aproximadamente cuatro centímetros más que su hermana y era un poco más robusta, tenía un cabello rubio que le llegaba a la cadera y ojos miel.
Las tres reímos ante este comentario y yo fui a sentarme junto a ellas. Hubo un silencio y las tres suspiramos
-tacos- dijimos al unisono
-pero nos contaras o te quedaras ahí como una patata
-está bien está bien-volví a suspirar- recuerdan al chico del que les conté…
No tengo perdón por la tardanza u.u pero ya no los vuelvo a abandonar
Yo creo que ya notaron que puse a las hermana Kagami como mejores amigas de Laney, espero que no les moleste
Le agradezco por todos los reviews, me hacen feliz
Luego nos leemos
Tómense su lechita
