A mi me gusta imaginar a mis personajes más al estilo real... Pueden ver la apariencia de los personajes en mi perfil! Saludos!

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Helga estaba en shock... estaba tan impactada que no se inmuto en decir ningún insulto, solo siguió al chico para hablar en privado.

-Quizás estés molesta por mi decisión... pero... ahora que tengo a mis padres aquí, no puedo dejarlos y... me entiendes ¿no? -Dice Arnold dudando de la respuesta de la niña.

-Claro Arnold -Sonríe Helga- Nos volveremos a ver.

Arnold la abraza mientras una lagrima recorre una mejilla de la niña, que ahora tenía su corazón quebrantado.

-Fin de Flashback-

La lluvia aumentaba y la joven en una especie de trance tal y como cuando tenía nueve años, empieza a subir la escaleras de incendios del edificio.


TERCERA PARTE


Helga intentaba abrir la ventana que daba al cuarto de Arnold. De hecho, no es la primera vez que lo hacía... Después de la ausencia del niño por cuatro años, la melancolía invadía a la rubia muy seguido, pero solo tres veces había estado en esa habitación para reconfortarse... Con la excepción de que esta vez, planeaba pasar la noche allí. No tenía otra opción que escabullirse silenciosamente. En otras ocasiones pensó ir a visitar a los abuelos de Arnold, pero no se atrevía... Solo pasaba en frente de su casa, mirando insistentemente... Esto era notado por el viejo Phil, que solo le sonreía, y en el fondo le dolía ver que esa pequeña sufría la ausencia de Arnold igual o más que ellos mismos.

Helga buscó entre el armario del niño, sacó una toalla y el t-shirt más ancho que encontró, se secó con la toalla y vistió el t-shirt, que le quedaba bastante justo en su cuerpo adolescente de casi diecisiete años. La habitación a pesar de haber estado vacía tanto tiempo se encontraba impecable. Los abuelos de Arnold la limpiaban ocasionalmente, seguramente tenían la esperanza de que algún día su nieto volvería.

La lluvia seguía cayendo, una foto de Arnold en la mesita de noche hizo a Helga sentirse triste -Arnold... ¿Porqué te olvidaste de nosotros? ¿Porqué te olvidaste de mi? -Sollozaba en silencio la joven. Ella le había escrito muchas cartas, pues el prometió que mantendría contacto con sus amigos, pero ninguna de las cartas fue respondida. Helga, en un acto de sumisión de su orgullo, le preguntó a Gerald si sabía alguna noticia del niño, y este negó con tristeza. Ni Gerald ni Helga se atrevían a preguntar noticias de el a los abuelos, pues temían que ellos tampoco supieran nada y se deprimieran aún más... El tiempo pasó y Arnold llegó a ser solo un recuerdo para la ex-pandilla de la 118.

Helga se acostó en la cama fría, contempló un rato más la foto y luego la puso en su sitio. En su celular habían trece llamadas perdidas de Bob Pataki.

-Arreglaré eso luego. -murmuró, dejando a un lado el celular, y quedándose dormida.

A la mañana siguiente, el cielo estaba mucho más despejado. Era sábado, por lo que la rubia ni se inmuto en levantarse.

Se escuchaba mucho movimiento en el edificio. Helga tenía un sueño tan pesado que no se percató de nada. Pero los ruidos se hacían más constantes e intensos.

-¡Pookie! ¡Stella y Miles están en la puerta! ¡Rápido, Enciende las velas del pastel! -Gritaba el viejo Phil en medio del pasillo del primer piso.

-Que emoción! Mamá y Papá, han sido muchos años! El pequeño ya está grande!

-Kimba! ¡Que fuerte te has puesto! Cuando tu abuelo y yo recibimos la carta en el que decían que volverían, no podíamos creerlo! -decía entre sollozos la abuela.

-¡Abuelos! ¡Ha pasado tanto tiempo! -dice una voz masculina.

Helga abre sus ojos lentamente y frunce el entrecejo al notar que ruidos la hacían despertar de su placido sueño. -Cielos! ¿Acaso uno no puede dormir en paz en esta casa? -murmuró entre dormida y despierta. Frotó sus ojos y recordó que estaba en casa ajena. De pronto escucha una voz: -¡Abuelos! ¡Ha pasado tanto tiempo!

-Rayos, llegó visita! -Helga mira desenfrenadamente a todos lados intentando saber donde esconderse.

-Subiré las maletas a mi habitación. Natasha acompáñame. Se escuchan unos pasos en el corredor y Helga toma el control remoto del sofá de Arnold, lo presionó y quedó en el en un muy apretado (para su actual tamaño) hueco detrás de la pared.

Se escuchan los pasos cada vez más cerca, y la perilla dar vuelta.

-Esa voz... Espera... Dijo mi- mi habitación? -la rubia murmuró helada.

-Pasa Natasha, jaja, este lugar no ha cambiado nada! -entró en la habitación un chico.

Helga se congeló, no podía creer lo que sus ojos veían, ni tampoco estaba lista para eso... Un chico alto, bronceado, rubio, de profundos ojos verdes y cabeza en forma de balón estaba allí, frente a sus ojos, mientras veía a través del hueco sintió que el tiempo se congeló pero un intenso calor se concentró en su pecho, una sensación hermosa, que por primera vez vivía.

-¿Esta es tu habitación? ¡Me encanta! -Helga reaccionó a la voz, detrás del chico entraba también una joven peli negra, de ojos brillantes... Muy atractiva.

-¡¿Y quién carajo es esa?! -Helga se tapó la boca pero nadie alcanzó a escucharla afortunadamente.

Arnold dejó las maletas en el piso -Será mejor que bajemos, mis abuelos y los inquilinos nos prepararon una fantástica bienvenida, después te mostraré más -dijo Arnold acariciando juguetonamente el cabello de la peli negra e intercambiando tiernas sonrisas.

-Claro Arnold, bajemos -respondió la chica tomándolo del brazo y sonriendo para después salir de la habitación.

Helga no lo podía creer... Esto debía ser un mal sueño... En segundos había pasado de estar en el paraíso a vivir un infierno dentro de su corazón. Salió de detrás del sofá y lágrimas empezaron a salir, apretó fuertemente sus puños y no sentía el dolor de las uñas al clavarse en su piel.

-Así que... Por eso no escribías... Ahora entiendo... -lagrimas recorrían su rostro.

Helga se quitó el t-shirt y lo tiro a un lado, se colocó sus ropas aún con humedad y salió de la habitación por la ventana, bajó cuidadosamente las escaleras, y vio por la ventana la hermosa escena familiar que había en la vivienda. Se dio la vuelta y se dispuso a caminar, con el corazón hecho pedazos...


Arnold, Arnold, Arnold... No aprendes! ¿Cómo que Natasha? ¿Y que pasó con Helga? ¿Será que hay alguna explicación para esto? Bueno veremos en la próxima actualización! Besos!