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Arnold dejó las maletas en el piso -Será mejor que bajemos, mis abuelos y los inquilinos nos prepararon una fantástica bienvenida, después te mostraré más -dijo Arnold acariciando juguetonamente el cabello de la peli negra e intercambiando tiernas sonrisas.

-Claro Arnold, bajemos -respondió la chica tomándolo del brazo y sonriendo para después salir de la habitación.

Helga no lo podía creer... Esto debía ser un mal sueño... En segundos había pasado de estar en el paraíso a vivir un infierno dentro de su corazón. Salió de detrás del sofá y lágrimas empezaron a salir, apretó fuertemente sus puños y no sentía el dolor de las uñas al clavarse en su piel.

-Así que... Por eso no escribías... Ahora entiendo... -lagrimas recorrían su rostro.

Helga se quitó el t-shirt y lo tiro a un lado, se colocó sus ropas aún con humedad y salió de la habitación por la ventana, bajó cuidadosamente las escaleras, y vio por la ventana la hermosa escena familiar que había en la vivienda. Se dio la vuelta y se dispuso a caminar, con el corazón hecho pedazos...

Helga sacó su celular y llamó a su confidente, la única persona que conocía sus secretos.

-Phoebe, ¿estás en casa?

-Si Helga, ¿vendrás acá?

-Si, voy en camino.


CUARTA PARTE


-No podría ser un malentendido Helga? -Le responde la oriental después de escuchar el relato de su amiga.

-Fue muy claro para mi Phoebe, además, tantas cartas que le envié... Seguramente no se atrevió a escribirme porque ya había encontrado a alguien en San Lorenzo. ¡Me siento como una estúpida!

-Bueno Helga, me imagino que entrará al colegio y lo verás seguido... ¿Lo ignoraras de ahora en adelante?

-No... Sabes Phoebe, creo que con el tiempo me aflojé mucho, yo era mucho más dura, ahora lloro fácilmente y ando muy frágil, no permitiré que nadie vea más allá, definitivamente seré una Helga G. Pataki más fuerte desde hoy. Estuve esperando por años a Arnold y perdí mucho tiempo sin dedicármelo a mi... Eso cambiará de ahora en adelante, y necesito tu ayuda.

-Por cierto Helga, anoche vinieron tus padres, estaban muy preocupados, de hecho yo te dejé algunos mensajes.

-Lo siento Phoebe, realmente quería estar sola. Iré a mi casa por la tarde, Bob seguramente estará en la tienda y no tendré que verlo.

-Muy bien Helga. Y dime ¿Cómo necesitas que te ayude? -Helga se sonríe malvadamente.


Lunes por la mañana.

*un casillero se cierra ruidosamente* -Curly, ya te he dicho que no me interesa salir contigo! Deberías entenderlo después de tantos años... Estamos en diferentes clases sociales.

-Rhonda, ¿cómo puedes ser tan cruel conmigo? He visto como miras a Boris, como le coqueteas... ¿No crees que eso duele? me gustas desde hace tantos años! ¿Qué hay de malo en mi?

*Rhonda lo mira con una media sonrisa burlona* -¿Qué hay de malo en ti Curly? Lo malo de ti, eres tu... El pobre chico había aguantado todo tipo de humillaciones y ya su orgullo no podía más. Se dió la media vuelta y se fue.

-Wow Rhonda, esta vez si lo acabaste. -Dice con orgullo su amiga leal Nadine.

-Ya es hora que entienda como son las cosas. -Dice una Rhonda altiva, que en el fondo se sentía un poco mal por la reacción del chico ante su comentario.

-Fuera de mi camino insectos! *Nadine y Rhonda se asoman a ver quién pasaba por el corredor* Era Helga, acompañada de Phoebe. Helga vestía una botas negras bajas de medio tacon, Un jeans ajustado con partes rotas, una blusa rde rayas rojas y negras, un montón de pulseras tipo spikes y un collar del mismo tipo, delineador negro que le resaltaba sus ojos azules, y por ultimo un piercing en la nariz. En los años anteriores Helga acostumbraba vestir jeans y t-shirts, su personalidad habia cambiado, le gustaba hacer bromas, pero la ausencia de Arnold la volvió algo callada. Había dejado de ser Bully desde 6to grado, dandole paso a una adolescente con carácter pero calmada. Hoy, Helga venía con sangre en los ojos, sabía que Arnold volvería al colegio y el coraje de sentir que perdió tantos años esperando por alguien que no se interesa en ella la hizo buscar venganza, y pagaría cualquiera que se encontrara en el camino.

*Rhonda se pone en frente de la rubia* -Pataki ¿Qué pasa con tu actitud? Ya estás por cumplir 17 años! ¡Cielos! Tu comportamiento es inaceptable! -dice Rhonda cruzando los brazos-.

-Si te gusta o no mi actitud, no es mi problema, es el tuyo! *Helga toma del cuello de la camisa a Rhonda y la estampa contra la pared, luego la suelta*

Rhonda respiraba agitadamente, estaba asustada por como Helga se comportaba, no era común en ella verla tan agresiva, no desde que eran niños.

-Hey, este conjunto es muy caro, no me estrujes mi ropa así! -gritó Rhonda sin pensar.

*Helga lanza una mirada asesina y a Rhonda le recorre un escalofrío* -Vamos Nadine. -Huyen de la escena antes que sea peor-


Mientras tanto...

-Dos jóvenes se encontraban caminando hacia el colegio-

-Ayer llamé a mi amigo Gerald, no podía creer que hubiera vuelto, hoy lo conocerás Natasha.

-Si es amigo tuyo debe ser igual de agradable que tu *mira al rubio coquetamente*

*Arnold sonríe timidamente y aproposito cambia de tema, el sabía que la chica tenía sentimientos por él, era muy obvio*

-Estoy a la expectativa... Helga se sorprenderá cuando me vea. Gerald me dijo que ella me extrañó mucho en estos años...

*A Natasha se le desaparece su sonrisa* -¿No habías dicho que en todo este tiempo nunca te escribió? -dijó ácidamente-

-Bueno... Es cierto, pero Helga no es una mala chica, quizá no se atrevió a responder mis cartas.

-Si tu lo dices...

-Te agradará el colegio, sé que varios conocidos están allí... Es muy bueno que mis padres te hayan traído a estudiar acá, el papeleo fue difícil pero se logró con el tiempo justo. -sonríe.

-Estoy muy agradecida con tus padres Arnold. *Los chicos van entrando al colegio*

Arnold abre la puerta principal mientras hablaba amenamente con su amiga, y un repentino golpe de pared se escucha, causando sorpresa en ambos.

-Y si vuelvo a verte mirándome de esa manera lujuriosa... JURO QUE TE HARE PEDAZOS!

-Perdona Helga *Sale huyendo un chico algo golpeado*

Arnold estaba en shock... -Helga Pataki?

-El corazón de la rubia se sobresaltó. Se volteó para encontrar su mirada, con áquel rubio que hace un par de años la hacía suspirar.


Helga está rabiosa, ¿será que Arnold la podrá controlar? Lo veremos en las actualizaciones ^^. Saludos!