La mayoría de mis lesiones estaban curadas, aunque en general todas fueron leves. Afortunadamente, mi rostro tenía apenas un raspón que ya casi no era visible. Lo que aún no sanaba era mi corazón. No podía evitar pensar en Haruka frecuentemente. Cualquier actividad cotidiana me la recordaba, cualquier palabra, cualquier silencio, incluso el viento que se colaba por la ventana. Era como si parte de su esencia se hubiera quedado en el departamento en el que vivíamos, en esta habitación y en mi alma. Solíamos compartir mucho, así que su ausencia se notaba demasiado.

—¿Te sientes mejor? —preguntó Setsuna asomando la cabeza en mi habitación —. No olvides que el señor Tomoe nos invitó a cenar hoy con Hotaru.

Esquivé su mirada temiendo que descubriera mis pensamientos.

—Planeaba quedarme a practicar una nueva pieza esta noche. Quizás regrese al conservatorio —mentí una vez más. Últimamente se me hizo costumbre poner excusas para no ver a nadie y decir que estoy bien si alguien lo preguntaba.

—De acuerdo, iré sola —respondió Setsuna, aunque por el tono de su voz, sabía que se había dado cuenta de que solo era una excusa —¿Quieres que le mande saludos de tu parte?

—Si... Ah! Espera— la detuve antes de que se fuera y salté de la cama hacia mi cajonera. Saqué una delicada caja de finos bombones y se la entregué—. los compré hoy.

—Sus chocolates favoritos —ella sonrió—. seguro le gustarán mucho.

Forcé una media sonrisa y apenas me dio la espalda cerré la puerta para regresar a la cama hasta que ella saliera del departamento.

Realmente no soportaba tener a alguien cerca. Sólo extrañaba a Haruka y sin ella aquí... ¿Qué sentido tenía todo? No era capaz de sonreír sin ella. Todo estaba vacío.

No... ¿Qué estaba pensando? ¿Haruka sin mí y yo sin ella? ¡Es una locura! quizás dijo aquello porque esperaba que yo la apoyara en su sueño de convertirse en la mejor corredora de todo el mundo, tal vez esperaba que le dijera que la seguiría aunque tuviera que abandonar mi carrera con la música aquí.

Tomé mi teléfono enseguida, allí debía ser temprano. Mi corazón latía más y más rápido, el "bip" del tono parecía tener intervalos eternos.

—¿Hola? —respondió una voz femenina del otro lado del teléfono.

—Hola —le devolví el saludo, algo extrañada— ¿Podría pasarme con Haruka, por favor? —pregunté a la voz desconocida, quien guardó silencio un momento, aparentemente tan sorprendida como yo.

—Mire, este no es un buen momento. Si es importante puede dejarme el mensaje y cuando se desocupe se lo comunico.

—No, está bien. Volveré a llamar luego. Que tenga un buen día —me despedí con la misma cortesía que la voz del otro lado y colgué.

Aquello era extraño. Haruka siempre fue muy cuidadosa con sus objetos personales y eso incluía su teléfono. Ni siquiera estando aquí lo dejaba olvidado por descuido. No me atreví a preguntar quién era.

Eran cerca de las 00:30 cuando Setsuna llegó y se fue a dormir. Me había sentado en el sofá de la sala frente al televisor. Mis pensamientos me habían llevado demasiado lejos como para centrarme en las noticias del día y preocuparme por los problemas económicos del país.

«¿Fantasía o realidad?» comenzó a relatar el conductor del noticiero «Continúan llegando mensajes de vecinos que aseguran haber visto un enmascarado rondando en las cercanías de sus casas durante la madrugada y, de quien se presume, fue responsable de la feroz golpiza que dejó en muy grave estado a un criminal que intentaba robar un mini mercado 24, y con las dos piernas fracturadas a otro que intentó secuestrar a una pareja de adolescentes a la salida de una fiesta privada. Las autoridades piensan que se trata de una nueva leyenda urbana creada por jóvenes para...».

Apagué el televisor y aunque me costó, me obligué a levantarme del sillón e ir a mi habitación. Intentaba no pensar en Haruka y dejar pasar las horas para intentar llamarla al día siguiente. Quizás estaría entrenando y no quería turbar su mente.

Abrí mi cajonera y metí la mano hasta el fondo. Saqué mi antifaz negro y lo contemplé en silencio ¿Qué locuras había estado pensando? ¿Qué pretendía lograr? Haruka no dejaría de amarme tan pronto, es verdad que hacía un tiempo que estaba algo distante, pero de ahí a decir que ya no me ama... no lo creo. Tal vez estuvo estos dos meses esperando a que la llamara y le dijera que estaba decidida a irme con ella. Guardé mi antifaz negro otra vez y me prometí que no volvería a usarlo jamás.

Calculé que allí debían ser cerca de las 13:00 pm, era incapaz de esperar hasta mañana, me sentía ansiosa y no podía hacer uso de mi violín para desquitarme en este momento. Tomé el teléfono una vez más y marqué su número, ahora más nerviosa que la primera vez.

—¿Hola? —volvió a responder la voz femenina de antes.

Me sentí incómoda.

—Hola... ¿Se encuentra Haruka disponible? —pregunté con algo de miedo.

—Amm... no del todo. Citas de conquista, si eres una de sus amigas seguro ya sabes que es un poco distraída cuando está muy interesada en algo. Fue a comprar unos refrescos porque el calor aquí es intenso —respondió la otra con simpatía, la cual sentí fingida en el tono de su voz.

Me quedé atónita con el teléfono en la mano, no lograba procesar lo que había dicho "¿Cita de conquista?" ¿estaban en una cita?

Mi cuerpo comenzó a temblar y mis manos estaban algo húmedas.

—Oh... ya regresa —me advirtió la otra.

¿Qué era ese sonido familiar de fondo en el teléfono? ¿Acaso ella había sido capaz de profanar algo tan importante para nosotras?

—¿Quién es? —escuché la voz lejana de Haruka en el teléfono.

—Es la misma persona que llamó antes, no pregunté su nombre —le respondió la otra.

—¿Hola? —entonces escuché su voz clara en mi oído— ¿Hola? —repitió ante mi silencio.

—Haruka... —solo logré decir su nombre. Sentí una fuerte opresión en el pecho y no podía dejar de temblar, por lo que tuve que sentarme en la cama.

—¿Michiru? ¿Eres tú? —su voz sonaba cansada — ¿Pasó algo?

—Todo está bien... Quería saber cómo estás.

—Estoy bien ¿Tú cómo estás? —preguntó con un tono algo acartonado, como si estuviera incómoda con la llamada.

—¿Quién es ella? —le pregunté directamente, necesitaba saberlo, aunque su respuesta me destruyera.

Su silencio no solo respondió mi pregunta, también fue la prueba de que realmente ya no me amaba.

—¿Por qué la llevaste a la playa? —le reclamé y no pude evitar llorar, solo rogaba que no se diera cuenta de que lo hacía.

—Michiru, lo lamento. Jamás quise dañarte —y sonó afligida.

—¿Entonces por qué lo haces? regresa o déjame ir por ti —le supliqué. ¿Estaba hablando en serio? ¿Ésta era mi Haruka?

—Escucha —me pidió —. Será mejor que no vuelvas a llamar, y tampoco intentes escribirme. No es algo que la gente hace después de una ruptura, a menos...

—¿A menos qué?

—A menos que no sea amor y sea obsesión.

Me quedé muda, mi boca no lograba emitir ningún sonido.

—Perdóname. Por favor, cuídate mucho. Tienes que lograr cumplir tu sueño de ser la mejor violinista del mundo, sé que lo lograrás. Le pediré al cielo que puedas encontrar la felicidad. Adiós.

—¡NO! Haruka, escu... —pero ya había colgado la llamada.

El "bip bip" del teléfono parecía retumbar dentro de mi cabeza, era como si todos mis sentidos se hubieran agudizado al máximo, solo por unos segundos podía percibir todo a mi alrededor como si jamás hubiese estado tan despierta, todo era tan real y tan nítido... Colores, olores, formas, sonidos y movimientos, podía sentirlo todo al mismo tiempo. De pronto algo cambió y mis sensaciones se volvieron confusas, las cosas a mi alrededor parecían desdibujarse y no podía controlar mis pensamientos, eran como un torbellino que me arrastraba y me sumergía hasta el fondo, impidiéndome respirar.

¿Fue real? ¿Haruka en verdad había terminado conmigo y ya no me amaba? ¿Esto me estaba pasando o era sólo una pesadilla? ¿Por qué? ¿Tan rápido me reemplazó? ¿Sólo dos meses y ya tenía a otra? La playa era nuestro lugar ¿Por qué llevarla ahí también? ¿Por qué prefería a una desconocida a su lado mientras luchaba por sus sueños, si fui yo quien siempre la apoyo y acompañó en momentos difíciles? ¿Por qué ella y no yo? ¿Qué había encontrado en otra que yo no tuviera? ¿Quién era esa y por qué se robó el amor de mi compañera? ¿Era mejor que yo a sus ojos y por eso ya no me quería? ¿Soy demasiado imperfecta para merecerla?

Eran tantas preguntas que la cabeza me daba vueltas y vueltas, parecía como si algo en mi pecho fuera a explotar en cualquier momento. No podía dejar de llorar y esto me impedía respirar, me estaba ahogando en mi propio mar...

—¡Michiru! —entró alarmada Setsuna en mi habitación —¿Qué te ocurre?.

Ya no entendía nada, no distinguía el lugar en el que estaba ni podía ubicarme en el presente. En mi cabeza solo daban vueltas aquellas preguntas y no podía dejar de pensar. El aire no entraba en mis pulmones y yo sólo quería regresar con Haruka.

—¡Michiru! ¡Michiru! —escuchaba muy lejana la voz de Setsuna— ¡Reacciona, por favor!.

Sentí como un par de brazos se enredaron en mi torso desde mi cuello y a continuación, mi cuerpo fue llevado hacia atrás. Mis ojos estaban cerrados y no podía dejar de llorar. Tampoco podía dejar de pensar, de a poco empezaba a ser más consiente de la calidez en mi espalda, del brazo que pasaba por mi cuello y continuaba hasta mi pecho, y de la mano que acariciaba mi cabello.

De pronto dejé de pensar y comencé a sentir, me di cuenta que estaba recostada en el suelo y alguien me estaba abrazando por detrás. Tomé bocanadas de aire intentando recomponerme y dejar de llorar.

Setsuna me abrazó —Tienes que parar con esto, no estás haciéndote bien. Sé que es muy doloroso, pero lo tienes que superar. Esta no eres tú, Michiru— me alejó y con un pañuelo limpió mis lágrimas. Mi crisis había cesado, ahora me sentía fatigada, perdida, devastada, y avergonzada, ya no me quedaba nada.

—Estas cosas pasan, es normal en la gente romper. Todo se supera y olvida, pero primero tienes que aceptarlo. Comienza por entenderlo— ella intentaba apoyarme como muchas otras noches, y aunque podía entender lo que me decía, no era capaz de hacerlo.

—Tiene a otra— dije y nuevamente un par de lágrimas se me escaparon.

—¿Qué?

Iba a decir su nombre, pero no me salía —Ella... tiene a otra— vi a Setsuna mirarme incrédula —. La llamé, así de tonta fui. Pensé que tal vez estaba esperando que le dijera que iría a buscarla—

—Michiru, lo lamento. No lo sabía— soltó esa frase con cara de sorpresa y parecía no saber que más decir.

—Ya estoy bien, gracias por acompañarme— le dije poniéndome de pie y limpiando mi rostro —voy a tomar un baño e iré a dormir. Lamento haberte despertado y que tuvieras que verme así— le di la espalda, pues sentía demasiada vergüenza por haberle permitido verme en ese estado tan lamentable.

—Sabes que estoy para lo que necesites.

—Gracias.

—Michi...— se detuvo antes de cruzar la puerta —estarás bien en cuanto vuelvas a ser tu misma. Eres mejor que esto y sé que podrás superarlo...Buenas noches.

Abrí mi cajonera nuevamente y volví a tomar en mis manos el antifaz que un rato antes había prometido no volver a usar —rompiste algo que era muy importante para las dos, también romperé esta promesa y será por amor a ti, Haruka.