~Estado de gracia~
Familia
El sol se coló por los ventanales y despertó a Erik, quien con lentitud abrió sus ojos para encontrarse con una escena preciosa: en sus brazos, Charles seguía dormido y acurrucado, aferrándose a Magneto. Con ternura, el manipulador de metales miró al hombre que sostenía con cariño entre sus brazos: Charles se veía aún más inocente mientras dormía, sus cabellos castaños le caían sobre su frente y hacían resaltar su piel nívea. Su respiración lenta y tranquila así como una ligera sonrisa hacían que se viera aún más dócil y bueno. Magneto suspiró con ternura, Charles le producía muchos sentimientos buenos y ganas de protegerlo, en cierto modo sacaba su lado bueno.
Lehnsherr sonrió mientras recordaba la noche anterior: la compañía de Charles, el jardín luciendo más bello que nunca, su cumpleaños, el relicario y sobretodo la aceptación de un amor que tanto él como Charles sentían y en un momento inesperado confesaron tanto al otro como a sí mismos. Con ternura acarició la mejilla del telépata.
—E-Erik… —Charles poco a poco fue despertando y lentamente abrió sus ojos. Sonrió al recordar lo que había pasado, la manera en que sin querer le confesó su amor a Erik y como este simplemente lo besó. El profesor sonrió al ver que el manipulador de metales no se había retirado de la habitación, sino que había permanecido a su lado, acunándolo. Charles había dormido demasiado bien, sin duda estar con Erik lo hacía sentirse protegido.
—Al fin despiertas, Charles…
—A-aún es temprano… además, casi no había podido dormir los últimos días.
—¿Pesadillas? —preguntó Magneto con una expresión tranquila, él también había pasado noches tristes.
Charles asintió. No necesitaban hablar para comprenderse, ante ellos eran seres transparentes, el profesor no necesitaba leer la mente de Magneto para entender que él también estaba preocupado por el futuro de los mutantes.
—Todo estará bien —dijo Magneto mientras le daba un ligero besito en la frente a Charles, pues había notado su expresión agobiada— Pensaremos en algo, Charles —y así era, Magneto no dejaría atrás sus planes, no permitiría que nada malo les ocurriera. Pero por supuesto que ahora la seguridad de Charles era igual de importante que sus metas, y no procedería con ningún plan hasta tener a Charles en su bando, por más difícil que eso pareciera. Lo quería demasiado como para lastimarlo.
El profesor y Magneto siguieron platicando, y aunque no tocaron el tema de la noche anterior permanecieron abrazados, acurrucados y brindándose pequeñas muestras de afecto. Ambos habían pasado por momentos difíciles a lo largo de su vida, cosas que el tiempo jamás podría borrar… pero al estar juntos, era como si sus heridas dolieran un poco menos; se sentían alegres juntos, se sentían seguros y protegidos al estar abrazados y unidos.
Todo era tranquilidad, pero de pronto se vieron interrumpidos cuando la puerta del dormitorio se abrió… todo el equilibrio logrado se rompió en un instante.
—Buenos días Charl… —Raven abrió los ojos enormemente y emitió un grito ahogado— ¡C-CHARLES!
—¡R-RAVEN! —el profesor levantó un poco su torso mientras apretaba con fuerza las cobijas y al mismo tiempo se acercaba y alejaba de los brazos de Erik.
Las expresiones de los tres mutantes fueron memorables. Raven se había encontrado con el profesor y Magneto en la cama besándose…. después de la gran impresión, cerró la puerta tras de ella y se quedó pasmada sin dejar de mirar a los dos hombres frente a ella; poco a poco su sorpresa dio paso a una sonrisa enorme y comenzó a reír sonoramente. Charles, por su parte, se puso de mil colores y no supo cómo reaccionar, sólo balbuceo cosas como "p-puedo explicarlo" y "n-no es lo que parece, bueno sí, p-pero…", estaba vuelto loco y totalmente avergonzado, como un adolescente que pillaron con su pareja. Erik se mantuvo quieto, aunque su cuerpo se tensó y apretó su mandíbula demasiado… pero al ver la sonrisa sincera de Raven también le sonrió tranquilo y con cinismo mientras suspiraba y hacía ojos al cielo al ver el nerviosismo de Charles y como Raven se burlaba de la reacción del telépata.
—¡Oh por Dios! —Raven continuaba riendo mientras sostenía su estómago que ya le dolía.
—No entiendo que es tan gracioso —señaló Magneto mientras suspiraba con resignación.
—Ahora entiendo por qué pasaban tantas horas encerrados jugando ajedrez.
—¡R-RAVEN! —El rostro de Charles estaba de mil colores.
—¡Así que este es el punto entre la ira y la serenidad…!—dijo la metamorfa y estalló en carcajadas.
—¡RAVEN, suficiente! —dijo Charles, pero Raven continuó riendo.
—Buena esa, Mystique — para frustración del profesor, Magneto también rio levemente.
Después de un rato Raven se calmó y dejó de burlarse— Lo siento, chicos… es que simplemente no podía encontrarme con esta escena mañanera y no decir nada… —Mystique bajó la mirada y se mordió el labio levemente mientras ordenaba sus pensamientos.
Charles se calmó un poco, su corazón latía fuertemente por la sorpresa de Raven. Magneto le tomó la mano por debajo de las cobijas y le dio una sonrisa de lado.
—Siento haberlos molestado. M-mi actitud fue un poco impulsiva —Raven se mordió el labio y les dio una pequeña sonrisa a manera de disculpa.
—Tu actitud siempre es impulsiva —dijo Charles rodando los ojos y también le sonrió, dándole a entender que no tenía nada que perdonarle.
Mystique sonrió y miró a ambos hombres con agradecimiento— Yo… en verdad estoy feliz por ustedes, no saben cuánto. No saben cuan feliz me hace verlos así, después de tanto… —Sus palabras eran realmente sinceras. Verlos felices y juntos la hacía muy feliz.
—Raven, bueno, nosotros… —el profesor comenzó a explicarle, pero la metamorfa lo interrumpió.
—No tienes que explicarme nada, Charles. Soy tu hermana y estoy para apoyarte.
Raven les sonrió. Charles le dio una mirada tierna; y Magneto le sonrió levemente, Raven era de su agrado.
—Bueno, pues, yo sólo venía a buscar a Charles, para ver si sabía algo de Magneto, ya que no estaba en su habitación —dijo Raven con diversión— pero ya lo encontré.
Magneto sólo rodó los ojos esperando a que Raven le dijera para qué lo buscaba…— ¿Así qué…? —preguntó el manipulador de metales con un poco de exasperación.
—Oh… ¡si!... —Raven recordó su propósito salió apurada de la habitación. Volvió en seguida cargando un pequeño pastelillo con una velita en sus manos.
Charles sonrió mirando a Erik y Raven con mucho cariño.
Lehnsherr no pudo evitar sonreír levemente mientras sentía calidez en su interior.
En la cama, Erik ayudó a Charles a sentarse y ambos se recargaron sobre la cabecera, haciéndole hueco a Raven para que también se acostara a un lado de su hermano Charles.
—El plan era que Charles y yo te despertáramos y deseáramos feliz cumpleaños… pero esto es casi lo mismo —dijo Raven mientras le daba un pequeño abrazo a Magneto y lo obligaba a soplar la velita del pastel y morderle.
—Feliz cumpleaños, Erik Lehnsherr —dijo Raven con diversión mientras le daba un abracito a ambos hombres.
—Feliz cumpleaños, Erik, de nuevo… —dijo Charles mientras con timidez le daba un pequeño beso en la mejilla.
Magneto sonrió y asintió en agradecimiento mientras comía de su pequeño pastel.
—No sabes el día que te espera, querido Magneto —pensó Raven divertida mientras le guiñaba el ojo al profesor X.
Magneto estacionó el automóvil frente a la mansión Xavier. Había ido de compras con Mystique y Charles y sin duda había sido un día extraño. Lehnsherr sólo hacía ojos al cielo al mirar los ridículos intentos de la metamorfa y el telépata por revisar todas las clases de jabones y todos los sabores de jugos antes de decidirse por cual comprar… lo mismo hicieron con las frutas y verduras, al parecer querían pasar mucho tiempo en el supermercado.
Raven hablaba de series de televisión mientras avanzaba con Charles hacia la mansión. Ella iba cargando algunas bolsas y Charles también llevaba unas entre sus piernas —la silla que Hank le construyó le resultaba bastante útil, pues se manejaba con la pequeña palanca que tenía incluida, por lo que no necesitaba que alguien lo estuviese empujando—. Erik caminaba al lado de los dos mutantes cargando varias bolsas con víveres.
Antes de que entraran Sean bajó las escaleras corriendo y haciéndole señas a Raven para que "abortara la misión", pero ya era demasiado tarde para eso, Magneto iba entrando a la mansión.
Erik se quedó quieto unos minutos y después suspiró— espléndido… todo un cliché —dijo mientras rodaba los ojos y miraba a Charles y a Raven con una expresión algo divertida y exasperada a la vez— así que tardarnos en hacer las compras mientras ellos preparaban la sorpresa. Que originales…
La visión con la que se encontró Erik al entrar a la mansión fue cómica. Hank colgaba del techo mientras sostenía un hilo de donde colgaban muchos globos fucsia y serpentinas de colores, y en la otra mano sostenía el letrero de ¡Happy Birthday, Magneto! Con una imagen mal hecha de Erik con casco y capa. Alex se encontraba cargando unas cajas con botanas y refrescos. Y en el piso había unos platos que Banshee había quebrado con un gritito de alarma para indicar que el coche se había estacionado ya afuera de la mansión.
—¡Fabuloso! —dijo Raven exasperada— arruinaron la sorpresa… los dejo a cargo y miren lo que hicieron. Les di instrucciones precisas para hacer los preparativos y que les alcanzara el tiempo y llego y me encuentro con este desastre.
Los tres mutantes solo se encogieron de hombros— somos chicos —dijo Alex— tú debiste quedarte a apresurarnos.
Raven se contuvo para no golpearlos e hizo ojos al cielo.
—Lo cierto es, chicos, que discutiendo no lograremos nada, así que lo mejor será que nos pongamos a arreglar este desastre —Charles les dijo calmadamente y todos comenzaron a recoger, incluso Erik suspiró y ayudó a los jóvenes mutantes.
Alex, Sean y Hank estaban sentados en un lado de la mesa; y en el otro lado Erik se encontraba en medio de Charles y Raven. Todos llevaban gorritos en forma de cono de fiesta de cumpleaños que Raven los obligó a usar y tenían serpentinas y globos. La mesa estaba cubierta por un mantel fucsia, a juego con la decoración elegida por Mystique, y sobre la misma se encontraba un pastel de chocolate bastante grande cubierto por fresas y que escrito en crema pastelera decía Feliz cumpleaños, Magneto. Raven había hecho un trabajo muy lindo, había traído flores, globos, pastelillos, golosinas, y comida muy rica para festejar a Magneto; en el fondo también quería alegrar a Charles y a los demás, después de todo se merecían una fiesta. La misma Mystique vestía un vestido violeta que combinaba con la decoración y hacía resaltar su piel azul.
A lo largo del día, Magneto no había sabido cómo reaccionar precisamente, pero se resignó a disfrutar de la deliciosa comida y de la compañía de Charles. Ahora el sol comenzaba a esconderse y Raven tenía un encendedor para prender las velitas de colores. Erik no recordaba la última vez que había tenido un pastel por su cumpleaños… mentira, si lo recordaba...
Justo en ese momento, antes de que Raven encendiera las velas del pastel, se vieron interrumpidos: de la nada aparecieron un diablo rojo quien sostenía en una mano a una chica muy sensual y con la otra mano sostenía de la cintura a un joven bastante apuesto.
—¡Al fin llegaron! —dijo Raven con una sonrisa.
Angel lucía muy guapa con un vestido negro corto y su cabello alaciado pero con las puntas en caireles. Y, bueno, Azazel y Janos opacaban los atuendos de todos los presentes; ambos vestían unos trajes elegantes y de buen gusto que les quedaban muy bien y los hacían lucir bastante sexys; el cabello de Ryptide se veía muy bien peinado y la piel de Azazel le daba un toque muy elegante; sin duda tenían muy buen gusto. Su aparición fue como de película, los tres mutantes lucían muy guapos, en especial Janos y Azazel.
Hank, Sean y Alex se sobresaltaron en un principio, pero Charles los tranquilizó dándoles la bienvenida a los recién llegados. El profesor X sonrió, había sido buena idea invitar a Janos y Azazel, después de todo eran hermanos y debían protegerse entre ellos. También había invitado a Emma, después de que Janos y Azazel la liberaran de la prisión, pero al parecer ella no asistió a la fiesta.
—Lindos sombreros… —dijo Azazel a modo de burla, pero un segundo después sonrió bobamente y también se puso un gorrito de cumpleaños—bah, qué más da. —Divertidos, Angel y Janos también se pusieron unos gorritos y se sentaron en la mesa. Erik hizo ojos al cielo y los miró con compasión y diversión, Raven se había salido con la suya y ahora todos tenían gorrito de cumpleaños.
En ese momento Magneto los miró a todos y comprendió las intenciones de Raven. Los mutantes sentados alrededor de esa mesa lucían realmente felices. Erik comprendió que todos ahí habían vivido cosas difíciles, que habían sido discriminados por sus poderes, por su aspecto… Sean por su voz, Alex por su peligro, Raven y Azazel por su color, Angel por sus alas, Janos por sus habilidades. Magneto cerró los ojos unos momentos con tristeza, la mayoría de ellos aún eran unos adolescentes, ¡casi unos niños!, y durante su vida habían sido maltratados y menospreciados, habían estado ocultándose. La mansión Xavier era un lugar donde podían ser ellos mismos, y Raven lo sabía, fue por eso que la metamorfa decidió darles a todos una linda fiesta con globos y gorritos de cumpleaños. Erik pudo notar como estaban realmente contentos; Azazel lucía realmente entusiasmado, y Magneto se preguntó si en su infancia pudo disfrutar algo así, no sabía a qué edad su mutación fue visible, pero seguro no fue nada bueno ser temido solo por tener cola y piel roja. Ahí mismo, frente a ellos, Erik se juró a sí mismo que los protegería, y que no dejaría que nada malo les pasase, no importa lo que tuviera que hacer, los protegería en sobremanera.
Magneto también miró a Charles, ¡Cuánto le agradecía a ese hombre!, era como si en cierto modo la vida le devolviera parte de lo que le había quitado al poner a Charles en su camino. Y aquí estaban, juntos. Por debajo de la mesa, Erik tomó la mano de Charles, quien la apretó con ternura y le dio una mirada amorosa que no pasó desapercibida por los demás. Janos y Azazel se miraron con complicidad y los demás entre sí con duda, Raven sonrió con amor y procedió a encender las velitas de colores.
Todos comenzaron a cantar el "feliz cumpleaños" y Beast colocó la cámara en automático para que les tomara una fotografía. Mientras tanto, Erik separó su mirada de los preciosos ojos azules de Charles y puso su atención en las velitas que tenía frente a él. Recordaba la última vez que había tenido un pastel de cumpleaños. Había sido un pastel muy sencillo hecho por su madre, en Alemania, cuando la guerra estaba iniciando; en ese momento ya había medidas de exclusión para los judíos, aunque aún no eran tan fuertes como después lo serían. En ese momento Magneto estaba acompañado por sus padres y su vecina Hannaah, una jovencita muy inteligente que solía charlar con Erik y que después huiría de Alemania sin poder ayudar a la familia Lehnsherr. Erik había borrado ese recuerdo, había sido diluido entre tanto odio, pero Charles lo había ayudado a recordarlo, y cuanto se lo agradecía. Lo que más anhelaba era el amor de su madre, nunca podría perdonarle al mundo habérsela quitado. Erik abrió los ojos y suspiró… su vida había cambiado tanto en esos años… y ahora se encontraba ahí, frente a esos mutantes que eran como él… Una lágrima silenciosa corrió por la mejilla de Erik y mientras Charles lo abrazaba Magneto comprendió que aunque había perdido demasiado, en esos mutantes que tenía frente a él había ganado una nueva familia. Ellos no lo veían con miedo ni desprecio, sino con cariño. Y aunque podían ser sonsos, torpes y maleducados, Magneto también los quería a ellos. Erik sopló sus velitas, deseando algún día encontrar su estado de gracia y se volteó para darle un beso en los labios a Charles, sin importarle lo que los demás pensaran de él.
Los mutantes más jóvenes se quedaron sorprendidos.
—No esperaba menos de ti, Lehnsherr —dijo Azazel, y lo decía enserio.
—Ya te habías tardado. —Janos sonrió mientras Azazel pasaba un brazo alrededor de él.
Los demás superaron la sorpresa después de un rato y le sonrieron a Erik y a Charles. Todos ellos eran mutantes y orgullosos y quién mejor que ellos para comprenderse y apoyarse.
—Felicidades, es bueno saber que están juntos —dijo Angel sinceramente.
Raven sonrió y abrazó a ambos hombres por detrás— Venga, en cierto modo todos lo sabíamos. Erik y Charles son como los padres maduros y responsables…. Nosotros somos sus hijos guapos y divertidos —dijo con una sonrisa.
—Raven… —le dijo Charles divertido. Magneto sólo sonrió divertido mientras los demás afirmaban la postura de Mystique.
—Y pues bueno, seamos jóvenes y divertidos —dijeron Azazel y Janos, y en ese momento ambos desaparecieron gracias a la mutación de Azazel y reaparecieron trayendo con ellos discos de acetato, un reproductor, y por supuesto que también prácticamente armaron una pequeña barra de bebidas en la mansión de Charles.
—¡Que la fiesta comience! —dijo Raven animada.
—Chicos… —Charles intentó decirles que no se pasaran de listos, pero ya era demasiado tarde. Magneto solo reía divertido.
Janos fue el barman encargado de brindarles las bebidas más exóticas que había aprendido en sus viajes por el mundo con Azazel. Hacía reír a los jóvenes al crearles un pequeño huracán dentro de sus bebidas— lo sé, soy fabuloso —le decía a Magneto después de crear un ciclón en su vaso de whisky.
A un lado de Riptide, Azazel se entretenía poniendo música disco y otras cosas divertidas para que todos bailaran, también desaparecía y aparecía asustándolos.
Beast se sobresaltó cuando vio como Azazel y Janos se besaban sensualmente ¡con lengua y todo!— u-ustedes también —dijo Hank comenzándose a sentir como el soltero de la fiesta.
—Por supuesto… —dijo Azazel fastidiado de recalcar lo obvio.
—Antes teníamos que ser discretos por Shaw, no podíamos mostrarnos débiles ante él —explicó Janos— pero ahora qué más da —dijo mientras continuaba besando a su novio. Los demás solo sonrieron, esos hombres tan apuestos formaban una pareja maravillosa e intensa.
El tiempo pasó y la fiesta se fue poniendo cada vez mejor. La música estaba alta y los adolescentes estaban demasiado borrachos. Angel volaba y bailaba pero su coordinación ya era muy mala. Beast se colgaba de los candelabros con diversión. Raven cantaba y bailaba en una mesa. En un sofá al fondo, Azazel y Janos se besaban MUY apasionadamente, solo faltaban unas copas más para que tuvieran sexo ahí mismo sin que les importaran los demás. Alex obligaba a Sean a bailar con él, y el pelirrojo respondía con torpeza.
Magneto sólo reía al ver la actitud de los más evolucionados. Él también había estado tomando, pero no era gran cosa.
—Tal vez deberíamos retirarnos, ellos son todo un caso… —dijo Charles con resignación. Eran las dos de la mañana. Magneto asintió. Tal vez Raven tenía razón, ellos son los dos papás serios.
Erik le bajó el volumen a la música, cosa que los demás ni notaron; y después, para sorpresa del telépata lo tomó en brazos— ¿te molesta si nos vamos a mi habitación? Como la tuya está aquí en la planta baja, no podrás dormir a causa de la fiesta de los chicos.
Charles asintió, realmente no había pensado en eso, que bueno tener a Erik cerca. El telépata se sonrojó un poco mientras era conducido en brazos de Lehnsherr por las escaleras hacia la habitación de Erik.
Con cuidado y con mucho cariño Erik ayudó a Charles a acomodarse en la cama. Posteriormente, cerró la puerta de la habitación, era una buena madera y casi no se escuchaban los ruidos de la fiesta.
—Gracias por traerme… —dijo Charles.
—Gracias a ti… —respondió Erik y lo decía con sinceridad. El mutante comenzó a besar al telépata y se sintió tranquilo, porque pese a todo lo que había perdido, ahí, con Charles, sentía como si de nuevo perteneciera a una familia.
Abajo la fiesta seguía. Janos y Azazel se habían perdido en algún lugar de la mansión, "casualmente". Raven estaba acurrucada con Angel mientras con mucho entusiasmo y risitas hablaban de lo hermosa que era la pareja de Charles y Magneto, y lo sexys que se veían juntos Janos y Azazel; ambas chicas también planeaban un supuesto triángulo entre Hank, Sean y Alex.
Beast ya estaba dormido en un sofá, se veía muy lindo acurrucado como un gatito… o más bien, un gatote.
—¿Dónde está Alex? —preguntó Angel buscándolo.
—Ni idea —respondió Raven…
—¿Y Banshee? —Angel preguntó confundida. Pero la desaparición de ambos chicos fue suficiente para que las mujeres se dieran una mirada cómplice y continuaran imaginando cosas.
—¿P-por qué me trajiste aquí? —preguntó Sean mientras miraba el hermoso jardín de la mansión. El pelirrojo empezó a temblar de frio, lo cual en parte hizo que se le pasara el mareo por beber tanto alcohol. Alex sólo le arrojó su chaqueta para que se cubriera.
—Te traje precisamente para que te despejaras. Estabas bebiendo mucho.
A Sean le pareció que Alex lucía molesto— Y qué más da si he estado bebiendo mucho o no… lo que Janos prepara es realmente bueno.
—¿Cómo que qué más da? —preguntó Havok molesto— y encima ese pie grande se te estaba acercando demasiado, y tú ahí, parado como tonto mientras seguías bebiendo lo que Azazel y Riptide te daban para sonsacarte.
Banshee se sentía ofendido por la actitud molesta de Havok— ¿y qué? No es como si a ti te importara, ¿no?... pues a mí tampoco.
Alex emitió un bufido, bastante enfadado— ese es el maldito problema contigo, Banshee, eres jodidamente ingenuo.
Sean se sintió realmente lastimado por las palabras y actitud de Alex— Al diablo… —dijo quitándose la chaquete del mutante y arrojándosela al mismo mientras enojado entraba a la mansión y se dirigía a su habitación.
Alex Summers se quedó de pie unos segundos… pero después reaccionó y fue tras el pelirrojo— rayos, por qué tiene que ser tan sensible —pensó para sí mismo, pero al mismo tiempo sabía que la sensibilidad e inocencia de Banshee era algo que le encantaba.
—No puedes huir todo el tiempo… —dijo Alex mientras entraba a la habitación de Sean y cerraba la puerta, poniendo el seguro y dejándolos a ambos encerrados.
—No estaba huyendo. —Dijo Banshee sin mirarlo, se le veía realmente triste y Alex se arrepintió por haber sido tan duro con él.
—Sólo no quería que te pasara nada… —comenzó a decir Summers— los consejos de esas chicas no son lo más cuerdo del mundo; Janos y Azazel llevaban horas sonsacándote; y ese payaso pie grande sólo se estaba acercando demasiado a ti…
—¿Qué más da? —dijo Sean y sus ojos comenzaban a tornarse llorosos— no es como si te importara…
—Por supuesto que me importa…. —Alex abrió la boca y su expresión se mostró entre tierna y preocupada al ver la tristeza en la mirada del pelirrojo.
—No es cierto —respondió Banshee indignado— no sé qué quieres, realmente sólo te la pasas jugando conmigo y yo ya no…
Pero en ese momento, Sean Cassidy se vio interrumpido, porque Alex cubrió sus labios con un beso que al principio fue demandador, pero después se mostró tierno y amoroso, sin dejar de ser ansioso.
Sean se sintió realmente feliz, aunque asustado al principio. Siempre se había sentido atraído por Alex, pero al ver a Summers tan guapo, nunca creyó que le fuese a hacer caso. Banshee sólo cerró sus ojos y pasó las manos alrededor del cuello de Alex mientras se dejaba besar.
Alex se sintió relajado, esta vez no pudo contenerse más y besó al pelirrojo. Se sentía demasiado ansioso, quería más y más de Banshee… con premura lo tumbó en la cama e hizo un esfuerzo sobrehumano (o sobremutante) para no bajarle los pantalones y hacerlo suyo ahí mismo.
Banshee se despegó un poco de Alex para poder respirar. Por suerte, el pequeño pelirrojo era despistado y el beso lo había dejado demasiado aturdido que no reparo en el bulto que se había formado en los pantalones de Alex, y que si se fijaba bien sentiría justo sobre su estómago— ¿Q-qué fue eso?
Alex sólo sonrió y quedó encantado con el sonrojo tan tierno que se había formado en las mejillas del pelirrojo— ¿no te gustó?
—S-si —respondió Banshee apenado y su rostro se tornó aún más rojo, haciendo juego con su cabello— ¿Q-qué pasará ahora?
—Te haré el amor y serás mío. —respondió Alex con tranquilidad.
Banshee abrió los ojos enormemente y sus labios también se entreabrieron con sorpresa y terror…— E-es enserio…
Alex rio sonoramente— No tiene que ser ahora, tontito.
A Sean le deslumbraba en sobremanera esa sonrisa seductora de Alex— ¿m-me esperarás a que esté listo?
Alex fue el sorprendido ahora…— ¿Eso fue un sí?
Banshee sólo se encogió de hombros y mordió su labio en una actitud muy tierna que a Alex le fascinó.
Sean quería a Alex, Alex quería a Sean… ¿por qué no intentarlo?
—Así que… ¿q-qué somos? —después de varios minutos de silencio, Sean preguntó lo que tanto rondaba por su mente.
Alex rio sonoramente, ya sabía que el pelirrojo le saldría con algo así— Tú eres mío —respondió con firmeza y el pelirrojo se sonrojó— llámame t-tú novio, s-si eso te hace feliz. —ahora fue Havok quien bajó la mirada, confuso de decir esas cosas tan cursis.
—De acuerdo, serás mi novio. —Banshee sonrió y se le llenaron los ojos de lágrimas mientras abrazaba a Alex, el pequeño mutante sentía un enorme cariño por el mayor y tenerlo cerca e iniciar esa relación lo hacía un chico realmente feliz.
Ambos mutantes durmieron juntos esa noche.
Magneto apagó las luces, dejando sólo la lámpara sobre la mesita de noche— ¿Necesitas algo antes de dormir? —preguntó, pero Charles sólo negó y le hizo señas para que se acurrucara a su lado.
Erik se quitó la blusa y el pantalón, quedándose sólo en bóxers y se acomodó al lado del telépata, cubriendo a ambos con el edredón.
—E-Erik… —dijo Charles con nerviosismo, por suerte las luces estaban apagadas y el manipulador de metales no pudo ver el enorme sonrojo que cubría la cara y orejas del telépata.
—¿Sí? —respondió Erik, comenzando a sentirse curioso.
—Y-yo… —comenzó a decir Charles, temlando por el nerviosismo— Ha-hay algo más que quiero darte por tu cumpleaños.
—¿Qué cosa, Charles? —Erik se sentía halagado, ya mucho había hecho el profesor por él.
—Hazme el amor. —susurró Charles sin dudarlo.
Y a diferencia del intento de fiesta sorpresa, esto si sacó desprevenido a Erik quien se quedó pasmado. Solamente miró a Charles, y se quedó perdido en sus preciosos ojos azules, tratando de superar lo que el telépata le había dicho.
—C-Charles… —dijo el mayor y se le veía realmente conmovido.
Poco a poco se empezó a crear un ambiente de paz y tranquilidad en la recamara de Lehnsherr. Abajo la fiesta ya había terminado y los mutantes más jóvenes dormían por algún lugar de la mansión.
—Por favor… —dijo Charles en un susurro mientras bajaba la mirada.
—Charles… n-nosotros, bueno, acabamos de empezar.
—Pero llevo mucho deseándolo.
Era cierto, ambos se deseaban, no por la cuestión física sino más bien por un cariño puro, por amor. Ambos necesitaban estar cerca el uno del otro, necesitaban tenerse. Sí, necesitaban hacerse el amor. Y algo tan hermoso que venían anhelando desde hace tiempo, no tenía por qué estar mal.
—No quiero lastimarte… —dijo Erik, y lo decía enserio. Después del accidente en Cuba, después de la culpabilidad, del dolor. Lo que menos quería era volver a lastimar a Charles.
—Erik… no me hagas esto, no me dañes de este modo… no me rechaces.
—Charles… —Magneto pudo ver la tristeza y frustración en el rostro del hombre acostado junto a él.
—S-si es por… por que no puedo caminar… si es por eso, no importa. No te detengas Erik —las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas de Charles— yo puedo, yo quiero… Erik, te necesito, ahora, conmigo…
Magneto se conmovió al ver a su amigo, a la persona que más quería en el mundo sufrir— Charles… yo… —le dijo con amor y comprensión.
—Por favor… —dijo el telépata y su voz se quebró.
Erik no pudo más y se acercó a Charles, dándole besitos en la frente y en el cabello mientras lo abrazaba y limpiaba sus lágrimas.
Hay personas a las que les viene primero el deseo y después el amor; a otras primero el amor y después el deseo. No importa. Porque cuando hay verdaderos sentimientos entre dos personas, hacer el amor es algo hermoso, precioso y bueno. Estar en los brazos de la persona que amas, tenerse juntos, desnudos, sentir su cuerpos y darse el amor más puro. Un amor sincero, un amor que hizo que dos personas decidieran estar juntas, que se eligieran a ellos de entre el resto del mundo. Cuando haces el amor con esa persona que elegiste y te eligió, no importa lo demás… sabes que ha valido la pena, que todo el sufrimiento de tu vida vale la pena sólo por esos momentos de felicidad. No hay nada de malo en eso, nada de impuro ni grosero. Es hermoso, es amor y es bueno.
Erik se posicionó encima de Charles y comenzó a besarlo mientras el telépata pasaba sus brazos alrededor de la espalda de Magneto, un abrazo que el manipulador de metales también correspondió. Mientras se besaban, poco a poco fueron quitándose sus ropas, Charles ayudó a Magneto a quitarse el precioso relicario que le había regalado y lo dejó en la mesita de noche, Erik le sonrió y continuó besándolo y acariciándolo con total amor y entrega.
Fue un momento donde todo coexistió en armonía, más que pasado, presente y futuro fue un presente continuo que los mutantes pudieron comprender. Todo lo que Erik y Charles habían sufrido, sus miedos, sus temores, sus carencias, nada de eso representaba nada para ellos, todo ese dolor quedaba minimizado en comparación con el inmenso amor que en esos momentos estaban sintiendo. Todo había valido la pena. Se tenían, estaban juntos. Así comenzaba el estado de gracia, algo por lo que debían luchar, pero que ya estaban comenzando a construir.
Erik besaba y acariciaba a Charles con todo el amor del mundo. El telépata respondía con ternura y con mucho deseo, Erik era fabuloso, la manera en que movía sus manos era deliciosa.
Estaban haciendo el amor, lo estaban haciendo realmente, y ese es un privilegio eso es algo maravilloso que no todos pueden tener. Perfección, eso era, amor, perfección y belleza.
Desde que se conocieron habían vivido muchas cosas juntos, demasiados momentos, demasiados sentimientos. Habían pasado por mucho juntos, también por mucho dolor, pero lo estaban superando, juntos superarían todos los obstáculos que la vida les pusiese.
Erik fue preparando a Charles lenta y amorosamente. Todos y cada uno de los momentos juntos eran especiales e importantes. La manera en la que se conocieron y Charles lo salvó de ahogarse, los juegos de ajedrez juntos, el viaje que realizaron y a los mutantes que reclutaron, la familia hermosa y peculiar que fueron construyendo, la comprensión, el amor, y la amistad, el apoyo incondicional que Charles le brindó. Erik también recordó los momentos tristes, pero los estaban superando juntos. Erik Lehnsherr amaba a Charles Xavier más que nada en el mundo, lo amaba y siempre lo amaría, quería protegerlo y hacerlo feliz. Charles era alguien demasiado bueno para el mundo, y Magneto no iba a permitir que nada ni nadie lo dañasen. Con eso en mente, Erik penetró con mucho cuidado y amor a Charles.
Charles no sintió miedo, por el contrario, en los brazos de Magneto se sintió totalmente amado y protegido. Charles se sentía feliz y seguro con Erik, sabía que nunca lo dañaría y que no permitiría que nada malo le ocurriese. Lo amaba, lo amaba muchísimo y sentir a Erik dentro de él era hermoso, lo sentía cerca, lo sentía amándole. Charles se sentía de Erik y sabía que Erik también era suyo. Ambos ahora se pertenecían.
Los mutantes terminaron y fue fabuloso. La mejor experiencia de sus vidas, llena de sensualidad y amor. No sabían qué iba a pasar después, pero sabían que nunca se arrepentirían de este momento y esta relación que estaban iniciando, pues lo hicieron por amor.
—Te amo, Charles. —dijo Erik mientras calmaba su respiración y tomaba al más bajito entre sus brazos para acunarlo.
Lo decía enserio, lo decía realmente y Charles lo sabía— Yo también te amo —respondió el telépata con total sinceridad y entrega
Erik abrazó a Charles y lo acercó demasiado a sí mismo, como si temiera perderlo— Nunca te perderé —le dijo con cariño. En Cuba estuvo a punto de cometer un gran error, pero ahora no dejaría que nada los separase.
—Ni yo tampoco… —dijo Charles y lo decía enserio. No dejaría que Erik se volviera a perder entre el odio y el miedo, Charles había visto dentro de Magneto y sabía que en él había amor y esperanza— No importa el dolor que tengamos que pasar, nos tenemos, y tenemos la fuerza para levantarnos de todo el dolor y seguir adelante.
—Oh, Charles. —dijo el mayor con un suspiro amoroso— te amo.
—Te amo —respondió Charles y ambos hombres se abrazaron y continuaron amándose por toda la noche, con el deseo de seguirse amando por siempre.
Y así, el tiempo transcurrió, ya casi había pasado un año desde la crisis de los misiles en Cuba, y los mutantes se habían acostumbrado a vivir tranquilos en la mansión Xavier. Janos y Azazel venían de visita muy seguido; también Angel, quien estaba rentando un departamento en Nueva York; Emma también era amiga, o al menos llevaban buena relación, aunque ella casi no los visitara. Todos ellos eran mutantes, se protegerían juntos, de eso estaban seguros, aunque las maneras de protegerse que pensaban fueran diferentes, en esencia lo único que todos querían era mantenerse a salvo.
Raven y Hank se encontraban frente a la sala, mirando el televisor, habían estado haciendo zapping, pero después de un rato decidieron mirar el noticiero.
—Es impresionante, no lo crees. —Dijo Mystique, en el noticiero entrevistaban a un científico que decía que podría elaborar prótesis de extremidades artificiales realizadas con ADN.
Hank entrecerró los ojos, pensativo— n-no creo que sea posible —dijo con seguridad— es algo casi imposible, a menos que… —pero prefirió callarse, estaba seguro de que lo que decía ese científico en la televisión era sólo para quedar bien, no había forma.
Raven sólo se encogió de hombros mientras continuaba mirando el televisor, pero en ese momento sonó el timbre de la mansión— Yo abro… —dijo la metamorfa con pereza. No se molestó en mostrar una apariencia humana, en la mansión Xavier todos se sentían seguros y ella se mostraba tan azul como le diera la gana.
Raven abrió la puerta y sin saber por qué, sintió como se formaba un nudo en su garganta.
En la entrada se encontraba una mujer con cabellos castaños que le llegaban casi a la cintura y estaban peinados en caireles que lucían bastante sofisticados. Llevaba un conjunto verde aguamarina bastante elegante y un gorro también verde. Sus ojos están cubiertos por unas gafas de sol negras— Busco al profesor Charles Xavier. Mi nombre es Irene Adler.
Raven se quedó sin habla y no supo que decir, no podía despegar la vista de esa misteriosa mujer.
14/06/2014
¡UNA DISCULPA ENORME! En verdad perdónenme. Estuve realmente ausente con las actualizaciones de mis historias y no tengo excusas. Seré sincera: no tenía inspiración ni ánimo para escribir. No puedo explicarlo, pero diré que cuando comencé a escribir, en el 2011, tenía muchos problemas de alimentación, con mi familia, y mi futuro... pero poco a poco todo fue mejorando, hasta que llegó un momento en que me solté a llorar al ver que al fin era realmente feliz, feliz de verdad, no feliz conformista, sino feliz en verdad. Así que pienso que en parte no necesitaba crear una realidad que fuera mejor que la mía...
Pero aquí estoy, de vuelta, porque amo escribir y porque prometí que no abandonaría las historias y también porque siento gran cariño por todos ustedes. Es bonito porque justo hoy, 14 de junio, cumplo 3 años en fanfiction . net. :)
En fin, espero les haya gustado el capítulo, gracias a todos por seguirlo. Y quiero decir una cosa más para los que leen mis historias: antes escribía historias de amo sin conocer lo que era... pero ahora amo con todas mis fuerzas al hombre de mi vida y he aprendido y crecido con él en todo este año (Pueden culparlo a él por todo el tiempo que no actualicé e.e). Así que espero que este amor que siento se refleje en mis historias.
Un saludo enorme y gracias por leer. Es muy bonito que gracias a la nueva película el fandom esté activo de nuevo.
PD. Quiero recomendarles un fanfic muy bonito de Azazel x Janos, lo acaban de publicar recién y si les gusta las animo a que dejen un review a la autora para que siga con la historia. Les dejo el link: archiveofourown works/ 1694615/chapters/3605534 -Sólo junten los espacios. Aunque me parece que esta página ya no deja copiar el texto para evitar el plágio, por lo que también dejo los datos del fanfic:
Título: Hopelessly devoted
Publicado en: archiveofourown
Autora: Dyamond_Black
No se van a arrepentir, es precioso.
Y pues muchas gracias por seguirme hasta aquí. Besos.
Apailana*
