Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora.
Estoy aquí para traerles una historia que jamás pensé hacer y sin embargo tras finalizar aquel reto San Valentin en 2018, se termino por formar algo en mi cabeza. Si bien en su momento mis amados lectores me pidieron que realice este universo paralelo, no lo pude hacer por otras locuras en emisión. Pero a través de una locura conjunta el reto #WhiteDay2023, junto a Lady Litakino1987 y Lady Aracox resurgió este Hotaru/Helios, el cual espero que disfruten como yo al hacerlo. En mi caso el sorteo dio que los siguientes proms que son 1. Dar chocolates en público y 6. Ofender sin querer. Sin más preámbulos un Spinoff de Semillas de Amor…
ADVERTENCIA: AUN NINGUNA, SI QUEDA EN UN SOLO CAPITULO
Espero lo disfruten.
Final de Semillas de Amor
…
Lita sabía que no podía perder tiempo vistiéndose por lo que simplemente tomo su lapicera y transformándose en Sailor Júpiter salió en búsqueda de su amante. Se dio cuenta que no solo era poderosa, sino que también era buena escondiéndose, pero algo le decía que ella estaba aun en la Tierra. Estuvo todo el día buscándola, aun el hambre y el sueño no la hicieron claudicar en su empresa. Tenía la necesidad de ella, la quería a su lado, le quería decir muchas cosas y simplemente cayó en cuenta que no la quería. La amaba.
Llegando el anochecer ella llego a un parque que no solía ser visitado por mucha gente, cerca del Templo Hikawa. Se apoyo contra un árbol y exhausta se dejo caer al piso. Junto sus piernas y comenzó a llorar al perder las esperanzas de no hallarla, pues si ella había abandonado la Tierra no tenía el poder de seguirla, no sin la ayuda de Serena y el Cristal de Plata.
Se puso a llorar amargamente al sentir que la había perdido, al sentirse sola, al darse cuenta que se había enamorado de la que alguna vez le había quitado la vida. Se sintió miserable un rato hasta que sintió que unos tacones se acercaban a ella y con ese ruido su corazón se detuvo. Levanto la vista y la vio acercarse mientras los últimos rayos de sol hacían brillar esa armadura que alguna vez temió. Con paso temeroso, se acerco aquella tan cambiada mujer, arrodillándose frente a ella quedando tan cerca y por un momento tan lejos. Se miraron y ambas comprendieron que no eran las únicas que habían llorado.
- Yo… Lo siento… – Comenzó Galaxia. – yo nunca…
- Yo tampoco… tu…
Ambas se ponen de pie limpiando sus lagrimas, tratando de pensar lo que decir, pues era el corazón el que estaba hablando en ese momento.
- Creo que me enamore de ti Júpiter… no me atreví a preguntártelo… fue por eso que yo cobardemente…
Júpiter acorta la distancia y la besa, no con pasión, ni necesidad. Fue un beso cargado de algo que Galaxia sentía y aun así nunca había experimentado.
- Hay cosas que no se pueden decir con palabras Galaxia… – Dice a separarse. – Lo que viste en mi es lo que en realidad siento por ti.
- ¿Eso quiere decir que tu… – Ella asiste con la cabeza.
- Solo quiero saber si tú sientes lo mismo que yo… solo dímelo para no sufrir de nuevo. – Pide la castaña mirándola a los ojos cargados de emoción.
Galaxia toma la mano de Júpiter y la lleva a su pecho cerrando sus ojos. De la nada la semilla estelar de Galaxia sale de su cuerpo quedando en la mano de la regente del trueno la cual no sabía que decir.
- Mi semilla es tuya, mi hermosa Júpiter… mírala y sabrás lo que siento…
Júpiter acerca sus verdes y cristalinos ojos a la semilla sintiendo la calidez de la guerrera frente suyo, sintió sus temores, sus ansias, sus dudas, pero lo que más la lleno fueron sus sentimientos, Lita apoyo su mano en su pecho y sin entenderlo su esmeralda semilla salió quedando ambas enfrentadas en su mano. Al verlas entendió que eran dos mitades de una misma semilla. Ambas se miraron ahora y un brillo perlado las ilumino en ese atardecer de febrero para luego simplemente desaparecer sin dejar rastro.
TE FUISTE SIN DECIER ADIOS
CAPITULO 1 o UNICO
TOKIO, un mes antes de San Valentin, mediados de Enero
Una solitaria guerrera caminaba por las calles de Tokio con sus audífonos puestos. De aspecto Dark, la joven de 17 años llevaba una polera negra y un pantalón a tono, tenía puestas unos borceguíes altos hasta las rodillas y una media cola. Llevaba una cartera de cuero con algunas tachas y un cinto que hacia juego. Entretenida en su música, un cassette de Nightwish en ese momento, sintió una presencia que claramente conocía y vio algo o alguien que le llamo la atención. A una cuadra observo un joven con ropas deportivas claras y una cabellera plateada que desapareció como un espejismo. Extrañada apago su whatman y fue a seguir el rastro de quien en principio desconoció. Tras unas calles en las que creyó que solo era una alucinación, vio que quien no debería estar, entro a una casa de comidas rápidas. Entrando junto a un grupo de estudiantes, Hotaru miro como entraba al baño de hombres. Cosa que aprovecho para confrontarlo. Apoyado contra un urinal el platinado con capucha dejo su tarea cuando lo asusto la voz de una mujer a su espalda.
- ¿Que es lo que hace aquí?
- ¿Acaso no puedo venir al mundo para verlo con mis propios ojos? – Contesta aun de espaldas.
- Pero tu deber es con el santuario, con el Príncipe de la Tierra. – Responde con seriedad.
- Y también con los sueños de la gente, no lo olvides pequeña Hotaru.
- ¡No me llames "pequeña" Helios! – Amenaza dando vueltas a sacerdote dejándolo con su miembro fuera del pantalón.
Ambos se quedaron mirándose a los ojos, hasta que la curiosidad le gano a la guerrera bajando la vista y luego nuevamente levanto la vista sonrojada. En ese momento un hombre entro al baño viendo la situación y los presentes miraron al recién llegado mientras el sacerdote guardaba sus cosas.
- ¡Vayan a un hotel! – Increpa mientras se retiraba del baño público de hombres.
Hotaru salió disparada del baño y del lugar seguido por un sacerdote que aun con su capucha parecía un reflector de luz roja. A unas cuadras del lugar Helios detuvo a Hotaru tomándola de la mano.
- Espera no quise ofenderte.
- Primero suéltame. No creo que te hayas lavado las manos. – Responde soltándose el agarre. – Mejor usa una de estas. – Dice ofreciéndole una toalla húmeda, que también tomo una para ella.
- Yo… lo siento.
- No lo hagas, fue un mal entendido de mi parte… no debí… tu sabes…– Se quedan en un incomodo silencio de frente hasta que la pelinegra comienza a hablar nuevamente. – Entonces… ¿qué es lo que haces aquí en la tierra?
- Senti curiosidad. – Responde con tranquilidad.
- ¿Curiosidad?
- Si. He visto sueños, he visto deseos e incluso he hablado con Ojo de Pez, Ojo de Tigre y Ojo de Halcón. Y siempre hablan de las cosas de humanos.
- ¿Pero no pensabas regresar en el futuro? – Cuestiona mientras tira la toalla en un cesto.
- Si, cuando Rini regrese, pero ya no será lo mismo, las cosas cambiaran y quiero ver al menos una vez este mundo tal cual es.
- Ya veo. Si quieres te acompaño. No suelo estar con nadie más que mis madres.
- Entonces mi lady será todo un placer. – Dice inclinándose a forma de saludo.
- Esta bien, pero deja eso. Ya no estamos en el medio ego. – Contesta algo contrariada.
- Lo sé, pero entiendo que te gustan esas formalidades. – Responde con tranquilidad.
- No recuerdo haberte hablado de mis gustos. – Cuestiona sorprendida.
- Pero lo sé por tus sueños. – Responde con naturalidad.
Hotaru se quedo helada, luego palideció más, si eso era físicamente posible y luego se puso roja como tomate. Un frio le corrió por la espalda y el sacerdote lo noto.
- ¿Cuanto has visto de mis sueño? – Cuestiona con voz sepulcral que habría intimidado al mismísimo Lucifer.
- Yo… – Se puso nuevamente colorado ante la pregunta.
- Nunca más te atrevas a entrar en mis sueños. – Responde junto con una cachetada.
- ¿Y eso porque?
- ¡Tú sabes porque caballo depravado! – Responde con abrazándose con escalofríos.
- Para empezar soy un Pegaso y segundo no tengo la culpa de que sueñes tan ardiente.
Helios salió corriendo antes de la última palabra riendo, seguido de una enojada guerrera. A los pocos metros ella se detuvo agitada y luego rio con ganas, cosa que noto el sacerdote a unos metros.
- Entonces… – Dice Helios caminando con precaución ante cualquier reacción de la Sailor. – ¿Como ha estado todo en la Tierra desde mi ausencia? – Pregunta para cambiar de tema.
- Después de la batalla contra Galaxia la Tierra se ha mantenido en paz. Las chicas estudian, Serena no ha hecho nada productivo de su vida y el Príncipe continuo sus estudios en Estados Unidos.
- ¿Y tú que has hecho?
- Estudiar, ir a un par de cursos de artes marciales y decidiendo que carrera seguir.
- Veo que pronto comenzara el Reino de Tokio Cristal.
- Si todo sale bien el año siguiente y en dos llegara nuestra amiga.
- ¿Quieres ir a comer algo? Porque quería probar esas hamburguesas que la Princesa tanto sueña.
- ¿Acaso estas aquí para hacer realidad nuestros sueños?
- Quiero ver los gustos humanos. Ya leí esos aburridos libros de medicina de aman Ami y el Príncipe, fui a esos canto bar que Mina suele ir a escondidas, tome esa cosa amarga que tanto gusta Rei y disfrute de las flores y pasteles que Lita ama. Solo quedan las hamburguesas.
- No mencionaste a mis madres.
- Heeee… – Se pone colorado. – Es mejor dejarlo así.
- ¿Por qué?
- Aun no eres mayor para esa charla. – Sentencia el sacerdote.
- Soy un alma vieja, más vieja que el tiempo mismo, no vengas con esas cosas.
- Mejor vamos por las hamburguesas.
Y sin decir más salieron a una conocida casa cercana de arcos dorados. Ellos comieron un par de combos y luego él la invito un helado. Rieron toda la tarde hasta que el sol comenzó a caer.
- Bueno mi lady, es hora de hacer mi trabajo.
- La pase muy bien contigo Helios. – Responde Hotaru.
- Nos vemos en tus sueños.
- No te atrevas poni de pacotilla. – Advierte con gracia. – Pero si llegas… espero no interrumpas nada.
- Así será mi Lady.
Con una reverencia él se desvanece dejando a una pensativa Hotaru que regreso rápidamente a su casa. Al entrar vio a Haruka que la miro inquisidora mente.
- ¿Por qué no respondiste mis mensajes?
- No los escuche. – Miente rápidamente.
- Me preocupaste.
- Creo que ya no soy una niña. – Responde quitándose los auriculares.
- Para mi eres mi niña y no quiero que esto se repita. Estas todo el día con esa cosa y solo te pedí que me respondas un mísero mensaje.
- No empieces con lo de siempre Haruka. No eres mi padre. – Confronta.
- Lo sé pero soy quien te ha criado y cambiado los pañales desde que estas con nosotras así que ten más respeto.
- Pues nadie te lo pidió y que yo sepa fue Michiru y Setsuna la que cambiaron mis pañales mientras tú estabas ocupada con tus carreritas.
- Pues esas carreras han costeado tus estudios. – Contesta levantando aun más la voz.
- Entonces denme mi Fidel comiso y te pagare cada maldito centavo, no me gusta tener deudas y para tú información, eres tú la que no me deja irme al departamento de mi padre en Akiabara.
- ¡Eres una niña caprichosa!
- ¡Y tu un hombre amargado!
Antes de que Haruka pueda decir algo, ella salió corriendo a su cuarto azotando la puerta de tal manera, que la mismísima mansión pareció temblar.
- ¡Mocosa malcriada! – Dice para sí frotándose la nuca.
- En todo caso es también tu culpa. – Dice Michiru con tranquilidad entrando en escena. – Tú no le has puesto límites como te sugerí hace unos años. Dejaste que haga lo que quiera después de la batalla contra Galaxia y que yo recuerde te pedí lo contrario.
- Quería que vivía como una chica normal antes de Tokio Cristal, pero veo que tendría que haber sido un poco más dura. – Responde abrazándose a su sirena.
- ¿Quieres que hable con ella? – Pregunta mirándola a los ojos.
- No, mejor que se le pase. A lo sumo hablara con Setsuna, la quiere como una abuela. – Responde Haruka.
- Ya deja de tratarla como vieja. – Reprende dando un pequeño golpe en el brazo. – Por cierto te toca la cocina.
- ¿No le tocaba a Setsuna?
- Sí, pero me dijo que tenía algo que hacer y que no la esperemos. – Responde con tranquilidad. – Y yo ya pensé en el postre…
- ¿Así que en el postre? – Dice rodeándola en sus brazos. – ¿Y se puede saber qué será?
- Todo depende que tan buena este la cena… – Contesta con mirada felina y desabrochándose un botón de la blusa. – Así que todo depende de ti ahora. – Finaliza con un casto beso en los labios para luego ir a su estudio.
Haruka salió disparada para la cocina siendo vista por Michiru la cual pensó. – Eres tan predecible a veces. – Se apoya en la puerta y suspira. – Pero no puedo resistirme a verla en la cocina. – Se dijo a sí misma mientras desabrochaba otro botón de su camisa.
Como ambas sabían, Hotaru no abandonaría su cuarto después de una discusión, por lo que de seguro no comería. Cosa que fue aprovechada por la outhers para ir directamente al postre en la mesada de la cocina. Luego de un fogoso "postre" decidieron comer unas salchichas al microondas, pero la forma de la comida y la forma de comer de la regente de los mares, llevo a otro intenso encuentro entre ellas.
Hotaru había entrado echa una furia a su cuarto. Se planteo esa misma noche irse de la casa, estaba cansada que Haruka la estuviera controlado desde que le había guardado unos cigarrillos a su compañera de clases. Esto le dio la impresión a la regente del viento que la pequeña comenzaba a descarriarse y aun peor que siguiera sus pasos cuando adolecente de irse a buscar su destino. Haruka sabía que no era la madre, pero la amaba como tal, pese a su comportamiento sobre protector. A pesar de negarlo, Hotaru se estaba comportando como lo que era, una adolecente rebelde que quería vivir lo más que pueda antes de terminar cumpliendo su destino al lado de su Princesa. – Destino. – Esa palabra revoloteo en su cabeza y luego pensó que en unos años llegaría su amiga. Porque Rin, a pesar de ser su princesa, era la única amiga de verdad que había tenido. De un pensamiento a otro recordó la tarde que disfruto con el sacerdote de Elisión. Pero nuevamente se sonrojo al recordar ese encuentro y en particular al ver su… gran forma humana. Sonrojada se acostó y rápidamente se durmió. Esta vez sus sueños fueron incómodos, en los que nuevamente rememoraba las peleas con sus tutoras, algunos pasajes de la última vez que vio a su padre en el asilo psiquiátrico y su lenta recuperación. Mientras más se adentraba a sus sueños, estos se transformaban en pesadillas en los cuales Saturn y Dama 9 le imponían su destino y sus mayores miedos en partes iguales. En un momento en el cual ella estaba a punto de despertar todo se puso blanco y quedo en la nada misma. De pronto frente a ella apareció un gran lago lleno de flores y libélulas que volaban alrededor de ella. El sol de verano la inundaba y calentaba su pálida piel. Se dio cuenta que vestía un simple vestido lila de domingo y un sombrero de sol. Se estaba por preguntar qué era lo que estaba haciendo ahí, cuando una persona se materializo a su lado.
- Bienvenida Hotaru.
- ¿Helios? ¿Que estoy haciendo aquí? ¿Dónde estoy?
- Te he traído a mi hogar Hotaru. Vi que no estabas soñando como siempre y me preocupe que esos fantasmas del pasado sacaran lo peor de ti.
- ¿A qué te refieres?
- A diferencia de las demás, tú eres especial. Todas vivieron una vida normal. Por el contrario y como sabes muy bien, tu viviste solo para la destrucción, como una niña enferma y poseída por una siniestra entidad. Todo eso hace que los temores te tomen con más fuerza, pues has vivido más de lo que cualquiera quisiera o pudiera resistir.
- ¿Pero como sabes tanto de mi?
- Te he acompañado desde que tuviste aquel accidente en el que perdiste a tu madre. Intente llegar a tus sueños cuando Dama 9 llego a ti y esta me negó la entrada. Y ahora todo eso, sumado a tu creciente rebeldía adolecente, hace que te sientas confundida.
- ¿Rebeldía? ¿Cómo puedes decir eso?
- Lo he visto, estas experimentando por primera vez eso y no sabes cómo controlarlo. Sientes que todos están en tu contra y nadie te entiende, por lo que tratas de imponerte siempre que puedes, salvo con Setsuna, a ella la respetas más.
- ¿En qué momento estudiaste psicología? – Cuestiona con una sonrisa.
- Es que yo… soy más viejo que tu. – Responde con una sonrisa.
- Pero te conservas muy bien.
- He vivido toda mi vida como un ente sin forma, pero todos me conocieron como un Pegaso en sus sueños, el sacerdote es lo que pocas veces muestro. Y como no se qué edad tengo en realidad me nuestro de su edad.
- Pues te ves muy lindo así. – Dice sin pensarlo, cosas que sorprendió al platinado.
- Es… yo…
- Perdona, no quise incomodarte. Ya demasiado con el mal entendido de hoy temprano. – Responde mientras se sonrojaba al recordar lo que quedo a la vista por su imprudencia.
- Debí haberlo guardado… ¿no? – Dice rascándose la mejilla sonrojado. – Es que pocas veces había estado como humano en mundo real y – Mueve sus manos tratando de armar una idea. – Me tomaste por sorpresa, no entendía si era un baño compartido, sumado a que en no suelo tener esas necesidades aquí.
- Descuida, como te dije, fue mi culpa, aunque pareces una estrella de cine adulto.
- ¿Qué es eso?
- Son películas en las cuales dos o más personas… tu sabes, es lo que has visto en mis sueños. – Completa la idea terriblemente sonrojada.
- Y en lo de las demás outhers. – Responde sin pensar.
- ¡¿Así que ellas también?! – Responde como una confirmación de sus sospechas.
- No quise… decir eso.
- Y yo que sospechaba de Setsuna al encontrar ese DVD en su computadora.
- Te pido que no lo comentes – Pide asustado. – Se supone que yo no debería ver eso.
- Creo que no tiene nada de malo… – Se queda pensando un momento. – Pienso que es algo natural, digo, el pensar en eso…
- No lo sé, solo ojo de pez me comento de eso.
- ¿Y tú no has pensado en eso?
- ¿Yo? – Pregunta asustado.
- Porque yo sí. – Responde acercándose al sacerdote.
- Creo que es hora de despertar. – Dice chasqueando sus dedos.
Hotaru despierta en su cama, estaba amaneciendo y simplemente se incorporo mirando a todos lados. – ¿Qué clase de sueño fue ese? –Se dijo a si misma buscando su relog.
Trato de no darle importancia, pero la cercanía al sacerdote la hacía sentir especial, la hacía sentir algo que no entendía que era. Fue a darse un baño para luego ir a preparar el desayuno. Al llegar a la cocina encontró que estaba todo revuelto, por lo que simplemente tomo su cartera, sus auriculares y decidió salir a desayunar a cualquier lado, pues no comería nada de esa casa hasta que llegara la chica de la limpieza.
Camino hasta el Crow, pues era bien conocido que sus batidos eran la adoración de las Inners. Se sentó y tras un rato llego un muy enamorado, casi asquearte según ella, Dueño del lugar el cual dejo el menú en la mesa con la correspondiente bienvenida. Lo miro retirarse y pensó. – Entiendo porque le gusta a Lita, tiene lindo trasero. – Eligio un batido de chocolate y una porción de pastel de durazno. Mientras esperaba fue al tocador, tras salir del servicio se retoco el poco maquillaje que se había puesto, solo el labial violeta oscuro y el rímel. Cuando estaba mirando el espejo vio una sombra detrás de uno de los servicios, por lo que fue directo al encuentro, pues estaba segura que era la única ahí. Al abrir la puerta no encontró nada, por lo que simplemente fue a su mesa encontrando que no solo su pedido estaba servido, si no que había una persona sentada en el.
- Esta mesa está ocupada señ… ¿Helios?
- Hola.
- ¿Dime que no eras tú el que me espiaba en el baño? – Cuestiona molesta y sin expresión en su cara.
- No, acabo de llegar. – Responde desorientado por la pregunta, a lo que Hotaru trato de no dar importancia. – ¿Paso algo?
- No, es que no he dormido bien.
- Pensé que si lo habías echo.
- Tendrías que haber aparecido antes, tú sabes.
- Si lo sé. Pero trato de ser omnipresente, no afectar directamente los sueños de la gente. Salvo anoche que tus sueños se descontrolaron.
- ¿Y por que habrá pasado eso? – Consulta dando un sorbo al batido.
- Creo que en tu caso son parte de lo que fuiste y eres que están en conflicto. Por un lado esta Saturn, esa fría guerrera que no tiene miramientos en sacrificarse si lo que cree es lo correcto, después esa loca, la tal Dama 9 que aun quedo una pequeña sombra y por ultimo tu.
- Pero yo soy parte del todo, no por secciones.
- Sí y no. Veras, la gente es la suma de las partes, su pasado, sus deseos y sus acciones. Por el contrario, tú estas condicionada a lo que fuiste y eres, y a diferencia del resto, sabes cuál será tu destino y eso condiciona a una de tus partes a mostrarse cuando quiera.
- Enserio deberías ser psicólogo, eres bueno. – Responde con gracia.
- Pensé que artista de cine adulto.
Hotaru se atoro con la bebida y luego lo mira.
- ¿Eso quiere decir que anoche no fue solo un sueño?
- Bueno en cierta forma lo era. – Se defiende.
- Lo que faltaba en mi vida, un poni acosador. – Dice con gracia.
Helios iba a decir algo pero Hotaru comenzó a reír de una manera que el sacerdote no supo como tomar, pero que lo hacía sentir distinto. Ellos continuaron desayunando y hablando de muchas cosas, tan así que no se dieron cuenta de la hora. Pasando el medio día ellos caminaban por un parque y Helios se quedo mirando algo, una cosa que le llamo la atención.
- ¿Que sucede helios?
- ¿Que es todo eso de San Valentín? – Cuestiona mirando un enorme oso de felpa que traía un joven de cabellos castaños bien arreglados con un saco marrón y en otra mano un maletín. Se quedo mirando a Hotaru esperando una respuesta hasta que esta respondió de mala gana.
- Es una fiesta en las que las personas que sienten algo comparten un día, se declaran amor eterno y esas cursilerías, todo por un sacerdote que casaba gente y lo mataron por eso.
- ¿No te gusta San Valentin?
- No es eso… – Baja la cabeza. – es que no puedo pensar en enamorarme y después dejar todo por mi deber. Creo que me entiendes.
- Deberías plantearte vivir un poco tu vida. No es bueno guardar cosas, o lo que piensas – Dice apuntando a su cabeza – puede afectar a tu corazón. – Finaliza bajando la mano apoyando su dedo en su pecho.
Pequeño y tonto contacto que hizo que la guerrera sintiera como su corazón cambio de velocidad como si un susto le hubiera dado. Ella se lo quedo mirando y trato de mostrarse tranquila, aunque sus ojos decían lo contrario.
- Tranquilo, soy la guerrera de la muerte y la resurrección, el amor y la pasión no son mis lemas. – Responde desmereciendo lo que sentía.
Ellos continuaron caminando hasta que nuevamente el anochecer lo alcanzo. Como el día anterior el se despido y tras desaparecer una de sus plumas quedo a los pies de Hotaru. Ella la tomo y la llevo a su pecho sin entender lo que estaba pasando. Nuevamente al llegar encontró a Haruka con cara de pocos amigos.
- Hola. – Comienza fríamente.
- ¿Algo que decir? – Cuestiona la rubia.
- No. ¿Tengo qué?
- ¿Donde estuviste todo el día?
- Tuve que ir a comprar el desayuno, porque esa cocina tenia mas olor a sexo que a comida. – Responde dejando pálida a la guerrera del viento. – Y si vas a arrastrar a Michiru en tus juegos sucios por toda la casa, al menos deja la cocina de lado.
- No fue culpa de Haruka, yo la empuje a eso. – Dice Michiru entrando molesta. – Y sí, hemos hecho el amor en todos lados que se te ocurra de esta casa y no sé que es lo que te molesta.
- ¿Lo dices enserio?
- Sí. ¿Qué es lo que te pasa?
- Quiero mi vida ¿Es tan difícil? Todas fueron independientes, Lita desde pequeña, Setsuna desde el tiempo mismo, ustedes vivían solas y yo… yo siento que me tratan como una chiquilla y no lo merezco. – Finaliza apretando sus manos.
- Yo… hubiera dado todo cuando pequeña por tener lo que tienes. – Dice Setsuna entrando a la sala. – Pero tenemos una obligación y lo sabes bien.
- ¡Y qué tal si ya no la quiero! ¿Qué tal si no quiero ser la última arma disponible?
- ¿Cómo puedes decir eso? Después de lo que sacrificamos y luchamos. -Cuestiona Haruka levantando la voz.
- ¡Pues yo ya no quiero nada de esto! ¡Me voy!
A pesar de que las tres intentaron detenerla ella escapo y con sus poderes pronto fue imposible que las outhers la encontraran. Pensó a donde ir, puesto que tenía poco dinero y ningún lugar donde ir sin que llamaran a sus madres de inmediato. Luego recordó que Mina y Serena estarían de viaje en Londres y supo a donde ir. Fue hasta el departamento de Mina y usando sus poderes Sailor salto hasta el balcón. Con un poco de fuerza y usando su aldaba como palanca, destrabo el pasador de la ventana y entro donde desvaneció su transformación. La casa estaba fría por lo que fue hasta el termostato para que se caliente un poco y busco un juego de llaves, pues sabía que no podía estar saliendo por el balcón todo el tiempo. Encontrando el juego de llaves decidió que era hora de comer. Fue hasta la alacena y encontró una gran dotación de sopas y fideos instantáneos. – ¿Cómo pude mantener esa figura comiendo esta chatarra? – Pensó. Tras tomar una, puso la pava eléctrica en función y luego preparo según las instrucciones del envase.
- Esto es deprimente. – Dice mirando los fideos flotar el envase. – ¡Pero no les voy a dar la razón! – Se dijo a si mismo probando los fideos.
Después de comer, tomo una gaseosa y luego una ducha. Busco entre las cosas de Mina y encontró una remera vieja, la cual decidió usar para dormir. Se acostó en la cama y comenzó a llorar. Se sentía mal por la pelea, pues aunque supiera que sus madres tenían razón, ella quería experimentar una vida normal. Al manos media vida como las Inners. No supo cuanto estuvo llorando cuando sintió un golpe en la ventana por la que había entrado. Se levanto y lo vio tiritando de frio. Abrió rápidamente la ventana dejándolo entrar para acercarse al termostato el cual subió un poco.
- ¿Que es lo que haces aquí Helios?
- Todas te están buscando y están preocupadas.
- ¿Quienes?
- Las outhes.
- Pues quiero estar sola. ¿Es mucho pedir? – Cuestiona Hotaru molesta.
- En ese caso… mejor me retiro. – Responde Helios ante las frías palabras de la pelinegra.
- No tú. – Dice tomándolo de la mano sin saber porque. – Por favor quédate a mi lado… me siento… sola.
Helios impulsado por algo que no determino abraso a la joven, mientras que ella hundía su cabeza en el pecho del sacerdote dejando escapar unas cuantas lágrimas que se resistían a salir.
- ¡Quiero vivir Helios… ¿es tan difícil? ¿Por qué tengo que estar atada a un destino que no pedí?
- Todas han sacrificado cosas por el destino… incluso Serena. – Responde con tranquilidad acariciando su cabeza, pero con la mención de Serena, Hotaru levanto la cabeza perpleja. – Sí, tu princesa sacrifico un gran amor por su destino y por nuestra Rini.
- Eso quiere decir que…
- Está enamorada de Seiya y no de mi príncipe. Aun así ella va a dejar todo de lado para que las ruedas del destino sigan girando.
- Yo pensé…
- Y no solo ella. Rei tiene previsto dejar a Yaten cuando el reino aparezca. Ami dejara sus amados estudios, Mina su carrera, Haruka el automovilismo y Michiru sus conciertos. Y lo hacen a conciencia de que es lo que deben.
- Pero eso está mal… ¿Por qué no pueden ser felices? ¿Por qué no pueden vivir sus vidas?
- Todos estamos destinados a algo Hotaru, incluso yo lo estoy, a ser un fantasma en los sueños de la gente.
- ¿Pero nunca quisiste algo más?
- Por supuesto. Pero así son las cosas. – Dice acariciando la mejilla de la pelinegra. – Así que no luches, solo has como el resto.
- No. Yo quiero una vida. De qué sirve tanto sacrificio, tanto dolor. ¿Para qué?
- Es por el bien del universo.
- ¿También compraste ese discurso? – Cuestiona molesta.
- No, pero el destino…
- No te atrevas a decir algo así de nuevo. Mírame. – Dice alejándose unos pasos. – ¿Acaso no merezco que me amen al menos una vez?
El sacerdote se sonroja ante el comentario y baja la mirada. Hotaru se acerca buscando sus ojos para confrontarlo.
- Dime. ¿No soy una mujer? Habla como el hombre que eres.
- Soy un sacerdote… yo…
Hotaru cruza sus brazos por el cuello de Helios y antes de que pueda argumentar algo sus labios se unen. Tras un beso algo torpe de ambos ella se separa mirando a un muy sonrojado platinado.
- Lo sien…
Helios chasqueo sus dedos y Hotaru cayó dormida en sus brazos. Al tenerla en brazos no pudo evitar llenarse de ella, su aroma invadió su cuerpo, lo que hizo raro por primera vez en su vida. Miro su rostro inundado de la pálida luz de la luna y tras un largo suspiro, la llevo hasta la cama donde la arropo. Pero atado por algo que no quería aceptar se quedo a su lado viéndola dormir. Por primera vez el guardián de los sueños se quedo custodiando celosamente los sueños de un solo mortal. El verla dormir le producía placer, pero era algo que no entendía del todo. Su respiración placida levantaba las sabanas mostrando esos pechos de casi toda una mujer. y esos labios prohibidos que lo quemaron sin entender. ¿Qué era lo que la guerrera de la destrucción le estaba causando? Se lo pregunto una y otra vez esa noche.
Hotaru despertó en la mañana sin entender lo que hacía pasado, tampoco entendía si lo que paso era un sueño en realidad había besado a Helios. Los siguientes días se quedo en el departamento, del cual solo salía unas horas a caminar, aunque en realidad quería ver nuevamente a Helios. Unos días más tarde y pese a que no estaba del todo a gusto, fue a hablar con sus compañeras. Extrañamente logro hablar calmadamente con Haruka y esta le diera lo la libertad que tanto quería. Por eso en la mañana siguiente fue a mudarse al viejo departamento en Akihabara. Si bien no era muy grande, a los estándares occidentales, para una adolecente, era un palacio. Con cocina comedor, baño y cuarto separado, en una de las esquinas más exclusivas, era todo lo que podía aspirar. Luego de mudarse en los últimos días de enero, tuvo que conseguir un trabajo, condición de Setsuna, para que sepa lo que es convertirse en adulta y que no dejara los estudios, por parte de Michiru. En cuanto a Haruka, solo le pidió que si llevaba a algún joven que se cuidara, cosa que puso incomoda a Hotaru. Para su sorpresa consiguió trabajo rápidamente en un Main café a unas cuadras de su departamento, pues según el dueño del local, su aspecto Dark era el toque que le faltaba en sus meseras sirvientas. Pensó que no lograría adaptarse, pero rápidamente se hizo de nuevas amigas. Una semana más tarde y a días de San Valentín, charlando en un descanso se entero que todas tenían una cita, cosa que en cierta manera le molesto. Le ofrecieron salir con los amigos de sus novios, incluso con una de las amigas de su compañera Aoba que se había interesado en la "nueva". Si bien estaba interesada en salir con alguien, extrañamente sentía culpa por querer salir solamente con una persona, si esa palabra era correcta para describirlo. Esa noche decidió invocarlo en sus sueños, pues si no aparecía en persona en Tokio, muy seguramente podría alcanzarlo en sus propios dominios.
Esa noche comió de más y tomo helado mientras que miro una película de terror con la idea de generar una pesadilla. Pero no solo logro provocarla, si no que invoco otra cosa.
Hotaru se encontraba caminando por lo que parecía las ruinas del Colegio Mugen de su padre. Sola viendo la destrucción que había ocasionado aquel ser malvado. Pero mientras que caminaba encontró a una pequeña de cabellos rosas. Corrió hasta donde estaba ella y descubrió que era una malherida Rini. Desesperada comenzó a sacudirla para que reaccione. Cuando lo hace, esta la mira y le dice.
- ¡Traidora! ¡Quieres que no llegue para quedarte con él! - Acusa Rini con molestia.
- ¡No! ¡No es cierto! ¡Tú eres mi amiga! – Responde con dolor.
- No lo parece. Sé que lo quieres y lo deseas solo para ti.
- Admítelo. – Dice una fría voz a sus espaldas. – Ambas deseamos a ese semental en la cama.
- ¡Te equivocas! – Responde girando encontrándose a Dama 9 de frente con una siniestra sonrisa.
- La detesto, pero le doy la razón. Cuando fue nuestro último hombre… en el Milenio de Plata antes de destruirlo? De hecho nos interrumpieron para destruirlo todo… Al fin y al cabo solo estamos para destruirlo todo. La vida, la amistad, el amor… ¡TODO!
- Es mentira… – Responde Hotaru llorando.
- ¿Lo es pequeña? – Cuestiona Helios acercándose desde las sombras.
- No, no es cierto Helios, no quiero lastimar a nadie. Yo…
De la nada todo cambia y nuevamente aparece en aquel lugar soleado, esta vez con su uniforme de sirvienta, cosa que la desconcertó.
- … yo… que paso?
- No deberías tratar de llamar a las pesadillas. Cuando las convocas les das un gran poder. – Responde Helios con tranquilidad. – Las pesadillas no son solo cosas que temes de tu subconsciente, es un mundo oscuro que rige Fobétor, o lo que ustedes llamarían mi hermano. Así que no intestes tener de nuevo este tipo de pesadillas.
- Pero en cierta manera tenían razón. Yo soy una traidora, no solo a la princesa, si no a mi única amiga… y a mí misma. No merezco tu compasión ni tu amistad.
- Estas en conflicto contigo misma. Es normal en cierta manera. No olvides que eres una adolecente.
- No me analices helios…
- No lo hago, me preocupo por ti.
- ¿Te puedo hacer una pregunta? Pero necesito tu sinceridad y que no me despiertes.
- Dime.
- Si no fuera que nuestra amiga nos espera en el futuro. ¿Te habrías fijado en mí?
El sonríe y se queda mirando al infinito como pensando la respuesta. Luego la mira a los ojos y le responde con un tono que no dejaba duda que era la verdad.
- Me he fijado en ti desde el Milenio de Plata. – Ella se queda mirándolo sorprendida. – En ese entonces tenias el sueño más hermoso de todos. Y es lo que te causa conflicto. Saturn soñaba con la libertad, soñaba con hacer una vida, sea feliz o no, pero una vida a su manera, tal cual tu estas logrando ahora.
- Eso quiere decir que…
- Que te he observado desde siempre. Si no recurrí a ti cuando Zirconia me había atrapado, era porque aun eras una niña y tu esencia aun no había regresado como aquel entonces. Por eso recurrí a la Pequeña Dama. Créeme cuando te digo que te espere muchos años para poder cuidar tus sueños. Y a tu pregunta de porque tengo esta forma es la que tenia la última persona que te gusto en el Milenio. Sé que suena extraño. Pero al fin y al cabo somos dos traidores. No compre el discurso del destino, solo que aprendí a que hay veces en que la razón debe anteponerse al corazón.
- ¿Entonces tu tampoco quieres ser feliz? – Cuestiona tocado su mano.
- No quiero otra cosa. Pero las cosas así deben ser.
Hotaru se arroja a los brazos de Helios y lo besa antes que pudiera reaccionar. Sin que llegara a reaccionar en ese momento se dejo llevar por los labios de la joven guerrera hasta terminar acostado en el suelo. Sin que se dijera que estaba mal se permitió disfrutar los besos de alguien, que como él, en cierta manera también estaba roto por dentro. Pero la razón llego y ella despertó abrazada a la almohada.
- ¡Maldito poni de pacotilla! – Grito al ver el techo de su casa.
A pesar de que fue un sueño, no dejaba de tener esa sensación en los labios que habían revuelto sus hormonas. Se fue directamente a la ducha para quitarse la sensación que le había dejado, una sensación que había tenido en su otra vida. Luego de eso fue a trabajar, sin embargo no podía dejar de pensar en el sacerdote ni en esas sensaciones olvidadas.
Los días siguieron de tal manera que llego el tan odiado 14 de Febrero, incluso unos días antes sintió una presencia, pero pensó que era todo ese asunto del sacerdote. A pesar de que estaba segura de que el no aparecería, se dedico toda una noche a preparar una caja de bombones caseros, consejo de sus compañeras de trabajo. Ese día se sintió como una tonta toda la jornada, pues esos bombones estaban en su mochila y de seguro se llenarían de moho antes que él apareciera. Sin embargo, esa extraña sensación la acompaño toda la jornada, no la abandono y esta vez entendía que no era por el sacerdote. Despertó al otro día con la extraña sensación de que algo no estaba bien, por lo que fue a ver a sus compañeras las cuales también sentían que algo no estaba bien.
Fue a la tarde cuando las cosas comenzaron a cambiar. Al anochecer un retumbar en la Puerta del Tiempo y un destello en el espejo de Neptuno despertaron la sospecha de que algo estaba mal, Por otro lado el fuego en el templo Hikawa no dejaba de retorcerse, mostrando que todo lo que fue ya no será. Al otro día se realizo una junta de emergencia, una junta que lo cambiaria todo. Mientras que todas llegaron, incluyendo Mina gracias a la ayuda de Taiki. Por el contrario fue Serena la última en llegar junto a Seiya, por lo que las cosas no comenzaron de la mejor manera. Tras intentar calmar a Haruka, Serena explico que quería hablar con Kakyuu, cosa que no fue muy creíble para nadie. Pese a eso Darién no se mostro muy molesto, pese a que estaba por una telecomunicación a través de una red de comunicaciones que creo Ami. Pero lo que llamo la atención era que Lita no había llegado, ni estaba en su casa ni en ningún lado de los que solía frecuentar.
Mientras todos discutían, llego por orden del Príncipe de la Tierra, el Sacerdote de Elisión. El cual tras presentarse antes todos, sin mirar a Hotaru, expuso lo que le fue consultado.
- Lady Júpiter tuvo una maravillosa noche y después simplemente desapareció.
- ¿Como puede ser eso? – Cuestiona Rei alterada.
- Me temo que está en otro plano, en uno que no puedo llegar, quizás otra dimensión, quizás muerta, lamentablemente no sabría decirlo.
- ¿Algo más? – Cuestiona el Príncipe de la Tierra que era el que menos afectado se veía.
- Sí, hace unos días llego a la Tierra Sailor Galaxia, la cual también desapareció de este plano y aparentemente en el mismo momento.
Con esa información Michiru consulto a su espejo frenéticamente y este le mosto la verdad. Todas miraron lo que mostraba y como ambas desaparecían en el atardecer del día anterior.
- Eso quiere decir que ya… – Comienza Artemis.
- No se fundara… – Dice Luna acabada.
- Ella no llegara… – Dice Setsuna cayendo de rodillas con lágrimas en sus ojos.
- Me temo que la línea del tiempo ha cambiado. Las cosas no serán como antes ni como estaban escritas. – Dice Hotaru mientras se limpiaba una lágrima, pero su semblante cambió intimidando a todos. – Es por eso que las cosas ya no tienen sentido y mi existencia tampoco. – Agrega sacando su pluma. – Ya no voy a ser parte de esto… ya nada tiene sentido… – Finaliza soltando la pluma.
Sin que nadie pueda decir nada ella se acerco a Helios y de su mochila saco la caja de bombones y por primera vez en su vida decidió ser ella misma.
- Helios, tú me dijiste que tenias curiosidad por nuestras costumbres. Yo solo tengo una y no espero una respuesta ahora. Esto te lo quería dar ayer. – Finaliza entregándole una caja de chocolate desconcertando al sacerdote. – Tranquilo, tienes un mes para responder.
Sin decir más nada sale caminando pero Haruka la toma del brazo con fuerza.
- ¡Como te atreves a dejar todo por lo que luchamos y sufrimos!
- Yo soy un ente de destrucción, tú mejor que nadie sabe cuál es mi finalidad. ¿O te olvidas cuando me convocaste en la otra vida para borrar el error de las outhers en cuidar el sistema solar exterior? – Haruka suelta asustada por la acusación. – En verdad agradezco lo que hicieron por mí en esta vida. – Dice con sinceridad. – Pero no estaríamos aquí si no fuera porque ustedes no notaron la llegada de Metalia.
- ¿Como es que… – Alcanza a articular Michiru.
- Ya soy un ser completo. Deje de ser una parte de muchas… Soy simplemente una mujer que va a vivir su vida, depare lo que depare. Y si nuevamente hay que destruir todo… les deseo suerte con eso.
Sin que nadie pueda decir nada Hotaru abandono el templo demostrando que ya no era una esclava del destino.
FIN?
Si bien este es parte del reto para salir del hiatus, creo que me llevara a meterme en otra historia sin fin… o quizás la deje aquí… quien lo sabe!
GLOSARIO:
Fobétor: En la mitología griega, Fobétor (del griego phobétor: 'el que da miedo') era uno de los oniros, los hijos de Hipnos (el sueño) y la cárite Pasítea, que personificaban los sueños. De acuerdo con Hesíodo (en el siglo VII a. C.), Fobétor es el hijo de Nyx, la diosa primordial de la noche, producido partenogenéticamente. Según Cicerón (106-43 a. C.), su padre era Érebo, la personificación de lo oscuro. Los dioses le daban el nombre de Iquelo, Ikelos, Icelos o Icelus ('el que es similar o parecido', en griego). En concreto, Fobétor aparecía en los sueños de los dioses con forma de serpiente, pájaro o cualquier otro animal. Mientras su hermano Morfeo servía como mensajero de los sueños, él era el portador de las pesadillas, y ocasionalmente solía representar sueños proféticos. Los mortales le daban el nombre Fobétor ('el que asusta'), siendo los dioses los que le llamaban Iquelo. Era uno de los oniros principales, junto a sus hermanos Morfeo y Fantaso, que tenían la particularidad de que eran los únicos que se aparecían a los reyes, dejando los sueños de los demás mortales en manos del resto de los mil oniros. Los hijos de Iquelo son las formas de las propias pesadillas, lo que le permite ampliar su alcance a toda la gente del mundo para dormir. Como los demás oniros, Iquelo era un espíritu de oscuras alas que cada noche salía de su cueva en el Érebo como si fuera un murciélago. Tiene la habilidad de devorar los sueños de las personas y/o dioses. También puede manipular, capturar, modificar o encarcelar los sueños. Aparecía en los sueños de los mortales, disfrazado de animales o monstruos como el dragón o hienas y víboras, y podía cambiar sus formas para interactuar con los mortales en el mundo real.
Espero que les haya gustado y espero sus comentarios, sugerencias y/o amenazas!
Nuevamente Gracias por leer mis locuras
Y como siempre digo…
Nos leemos y Feliz día de San Valentín tardio!
