TU MENTIRA EN DÍA BLANCO

¡Hola! Pues bien, aquí les traigo un one shot que es parte del reto #WhiteDay2023 en el que estamos participando Abel Gregov, Aracox y yo.

Este one shot es también la continuación del fanfic "CARTAS A LADY JUPITER", el cual continúa con "UN REGALO PARA LADY JUPITER" y "SWEET DECEMBER", sin embargo no es obligatorio leer los que le preceden para entender.

En fin, en este reto me tocó usar dos prompt: "Hacer chocolates para ella" y "Reconciliación en White Day".

Ahora sí, pasen a leer y espero les guste.

—¡Relájate, kokoro! Todo saldrá bien. Has estudiado mucho—Susurró Andrew mientras tomaba entre sus manos las de su ahora esposa.

Andrew se quitó el cinturón de seguridad, y se acercó a ella para besar sus labios antes de que bajará del auto. Un beso que Mako correspondió con pasión, pero al que pusieron fin porque ella debía bajar para entrar a las instalaciones de la Universidad de Londres y presentar el examen IELTS que era uno de los requisitos para más adelante poder estudiar una maestría o tener la oportunidad de aspirar a ciertos empleos que no necesariamente fueran en un restaurante.

—I love you— Le susurró Andrew en inglés

—Aishiteru, Gaijin— Le respondió Makoto.

Cuando Makoto estaba por bajar del auto, recordó que Michiru, una joven japonesa dos años mayor que ella a quien había conocido en el curso intensivo para presentar el examen IELTS, la había invitado el día anterior a ir esa tarde a un evento organizado por la comunidad japonesa de Londres. Michiru pensaba invitar a una joven inglesa de ascendencia japonesa que había conocido en Tinder, así que Michiru le había propuesto que ella invitara a Andrew.

—Por cierto, Andrew. Michiru se entero de que aquí en Londres hay una comunidad de japoneses que suelen hacer eventos y me invitó. Es hoy por la tarde

—¡Genial, cariño! — Exclamó Andrew entusiasmado.

—¿Quieres ir? — Propuso Makoto— Michiru llevará a su amiga Haruka.

—Me encantaría kokoro, pero no puedo. Hoy saldré tarde de trabajar.

—¿Otra vez? — Preguntó Makoto tratando de que no se le notara la molestia.

—Otra vez, cariño, pero te prometo que el fin de semana te llevaré a Pluckley, Castle Combe, o a cualquier ciudad cercana que quieras conocer.

—Esta bien—Susurró Makoto.

Andrew, al ver la expresión de tristeza en el rostro de su esposa decidió negociar.

—Bueno. A las nueve de la noche me desocupo ¿Crees que a esa hora sigan ahí? Puedo ir a buscarte y las invito a cenar.

—Si, Andrew. Ahí estaremos.

Makoto bajó del auto, y mientras caminaba hacia el aula donde presentaría el examen, de nuevo la idea de que quizá Andrew la estaba dejando de amar y que le estaba siendo infiel rondó por su mente.

En la empresa donde él trabajaba su horario de salida siempre había sido a las diecisiete horas, y las pocas ocasiones en que se caía el sistema se había llegado a quedar si acaso uno hora mas; sin embargo, desde hacía casi dos semanas había comenzado a salir a las veintiún horas, y en ese lapso de tiempo entre las diecisiete y las veintiún horas no sólo no contestaba el móvil, sino que incluso lo apagaba, cosa que había comenzado a ocurrir hace casi tres semanas, pocos días después de que se encontraran con Sophie, la ex novia de Andrew

Tres semanas antes…

¿Y entonces? — Preguntó Makoto nerviosa.

Dado que su suegra sabía que era egresada de gastronomía y una excelente cocinera, le había propuesto preparar postres para venderlos en el restaurante de los Hansford, sin embargo, a Makoto le angustiaba que no fueran del agrado de su suegra.

¡Son deliciosos, hija! —Exclamó la madre de Andrew— Aunque mi favorito es el de queso con chocolate. ¡Estoy segura de que estos pasteles japoneses serán un éxito!...¿ Y a ustedes que les parece? — Preguntó la madre de Andrew dirigiéndose al chef, el cocinero y el lavaplatos.

¡Exquisito!

Antes de que alguien más pudiera dar su opinión, la puerta se abrió, y tras ella entró la nueva mesera que se había integrado al Hansford Cuisine.

Señora Hansford, se acaba de llenar cinco mesas, Meredith está en el baño porque se siente mal. ¿Podría George ayudar? —Pidió la joven refiriéndose al joven lavaplatos.

¡Tengo demasiados platos por lavar! —Protestó George.

Iré al baño a ver como está Meredith—Dijo la señora Hansford—Los clientes tendrán que esperar y…

Yo lo hago— Se ofreció Makoto.

¿Estás segura, Mako?— Preguntó la señora Hansford — No quiero explotarte solo porque eres mi nuera

Y yo no quiero abusar solo porque usted es la madre de mi esposo— Respondió Makoto — Además, un día quiero merecer ser llamada chef, y un chef debe conocer todo el funcionamiento de un restaurante.

Tan pronto como Makoto salió de la cocina, una hermosa joven rubia de ojos azules levanto una mano y le hizo una seña para que fuera a atenderla, y Makoto, que intuyó que se trataba de una cliente exigente se dio prisa.

Bienvenidas a Hansford Cuisine, señoritas— Dijo Makoto mientras le daba un menú a cada una— ¿Gustan algo de tomar mientras ven el menú?

¿Podrías hablar en inglés? — Preguntó la joven rubia con desdén.

A Makoto le sorprendió que le pidieran hablar en inglés, pues durante los cuatro meses y medio que llevaba viviendo en Londres nunca le habían dicho que no le entendieran al hablar; sin embargo, lo intentó de nuevo tratando de sonar lo más claro posible.

Bienvenidas a Hansford Cuisine, señoritas. ¿Gustan…

Señorita. No hablo chino— La interrumpió la mujer, y para Makoto no pasó desapercibido el tonito burlón de las dos mujeres a las que bien le habría gustado poner en su lugar, aunque no estaba dispuesta a perjudicar el restaurante de sus suegros o poner en riesgo su permiso de residencia en Reino Unido sólo por dos mujeres evidentemente racistas.

Espere un momento, por favor. Llamaré a otro de mis compañeros — Pidió Makoto esperando que esta vez la joven si entendiera su inglés

¡Mejor regresaste a China! — Murmuró la mujer por lo bajo.

Makoto se dio media vuelta, pero entonces escuchó la voz de la misma mujer, pero ahora llamando a ¿Elizabeth?

¡Elizabeth! ¡Qué gusto verte, cuñada!

Makoto por curiosidad volteó, y se dio cuenta de que esa "cuñada Elizabeth" a quien se refería la mujer era nada más y nada menos que una de las hermanas de Andrew.

¿Cómo por qué la mujer llamaría cuñada a Elizabeth? Hasta dónde sabía, Unasuki, la otra hermana de Andrew tenía novio.

Makoto, incomodada ante la presencia de aquella mujer volvió a la cocina y le pidió de favor al lavaplatos cambiar de lugar, el cual aceptó sin rechistar, y no pasaron muchos minutos cuando de pronto escuchó la voz de su cuñada.

¿Makoto?

Hola Lizzie

Oye. No quiero que te molestes por lo que viste— Dijo Elizabeth— Sé que es imprudente por parte de Sophie llamarme cuñada, sobre todo ahora que Andrew está casado contigo.

¿Ella es la ex novia?

Por un momento ambas jóvenes se quedaron en silencio.

¡Ay! Creí que lo sabías—Dijo Elizabeth— Pues sí. Es ex novia de Andrew. Supongo que debe saber que es casado y que es irrespetuoso llamarme cuñada, pero no supe como reaccionar estando ahí enfrente de los clientes, pero te prometo que hablaré con ella en otro momento y le pediré que por respeto a ti ya no me llame así.

No te preocupes, Elizabeh— Respondió Makoto tratando de restarle importancia— El restaurante no es el lugar para hablar de esas cosas y en todo caso el pasado de Andrew me da igual.

Elizabeth, que al igual que sus hermanos no trabajaba en el restaurante, pronto se retiró, y dado que la suegra de Makoto se retiró a llevar a una de sus meseras al hospital, Makoto se quedó a cargo, por lo que de vez en vez se asomó a para ver con disimulo a la ex novia de Andrew: Rubia, alta, de ojos azul profundo. ¡Toda una belleza nórdica ante la que de pronto se sintió insignificante!

De pronto, miró a Andrew entrar al lugar, la mujer llamó su atención, y él la saludo, y Makoto sintió una punzada de ira al verlo sonreírle a aquella mujer que la había tratado mal y la cual le quitó un par de minutos.

Fin del flash back

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Dado a que el festival organizado por la comunidad japonesa duraría hasta la media noche y Makoto no se quería sentir como un mal tercio entre Michiru y Haruka, al final había decidido esperar en casa a Andrew, quien se suponía debía llegar a las veintiún horas.

Como aún faltaba media hora para que Andrew llegara, decidió ver un dorama japonés en una de las muchas plataformas a las que estaba suscrita, pero entonces un mensaje llegó a su computadora portátil, o más bien, a la que Andrew le había prestado porque la suya estaba descompuesta desde hace una semana, y al ver que era un mensaje de Rei se alegró mucho, pues debido a la diferencia de horarios entre Londres y Tokio se les dificultaba coincidir.

Conversación a través de Line entre Rei y Makoto

Rei: ¿Cómo te fue en el examen?

Makoto: Espero qué bien.

Makoto: ¿Qué haces despierta un sábado en la madrugada?

Rei: Espero a Darien. Me va a llevar de vacaciones a Corea por el White Day

Makoto: Me alegra.

Makoto: Te extraño mucho. A ti y a las chicas.

Rei: Yo también te extraño, pero quizá nos veamos en un mes y medio porque Darien me propuso que en las vacaciones de la Golden Week fuéramos a Europa. ¡Sería genial verlas a ti y a Ami!

Rei: ¿Ya decidiste a qué universidad entrarás a hacer la especialidad?

Makoto: No lo sé. Ni siquiera sé si quiero seguir aquí. A veces quisiera regresar a Tokio. Me siento sola en este país. No tengo familia, no tengo amigas como ustedes. Solo con Michiru puedo hablar japonés. Es desesperante tener que traducir en mi mente a veces, que se burlen de mi acento o que no me entiendan los británicos.

Rei:¿Quién más te ha dicho que no te entiende además de la idiota ex novia loca de Andrew?

Makoto: Lo dejé todo por venirme a este país con Andrew, y esa maldita vieja no deja de burlarse de mí en redes sociales.

Rei: No sé porque stalkeas y le das importancia a lo que haga o diga esa mujer. La que hace el ridículo con sus chistes racistas contra las asiáticas es ella, no tú. Le duele que Andrew esté contigo y eso debería regocijarte.

Makoto de pronto se percató de que ya eran las veintiún horas con treinta minutos. Hacía media hora que Andrew debía haber llegado a casa y no estaba ahí, así que decidió marcarle, pero no respondió.

De inmediato, desesperada por saber la verdad, decidió por primera vez invadir su privacidad entrando a sus redes sociales, sin embargo, descubrió que había cerrado sesión, cosa que él nunca hacía. Y como bien decía Minako en los consejos que ahora daba como influencer: "Sí cambia la contraseña. Te está engañando"

Sintiendo que no podía más con aquella agonía, Makoto decidió sincerarse con Rei.

Conversación a través de Line entre Rei y Makoto

Makoto: Andrew me es infiel con su ex.

Rei: ¿Qué?

Makoto: Casualmente días días después de que la vio en el restaurante comenzó a salir a las veintiún horas de su trabajo. Y no tiene tiempo ni siquiera para arreglarme mi computadora portátil.

Rei: Mako. Tranquilizate. No tienes pruebas de que te engaña.

Makoto de pronto rompió a llorar desconsolada. Ahora se sentía incomprendida, pues no podía creer que Rei estuviera defendiendo a Andrew cuando él cambio en su rutina decía más que suficiente.

De pronto escuchó la puerta de la recamara abrirse, así que finalizó la llamada para encontrarse con un muy sorprendido Andrew.

—Mi amor. ¿Qué haces… ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?

Andrew intentó acercarse a ella, pero Makoto estaba furiosa, más al ver una mancha rosa en su camisa azul cielo que supuso era lipstick de Sophie.

—¡Quiero el divorcio! — Exclamó furiosa—¡Mañana mismo me regresó a Japón! —Le gritó mientras se daba media vuelta para sacar del guardarropa aquella maleta con la que hace casi cinco meses había llegado a Londres.

—Mi amor. Te juro que todo tiene una explicación.

—¿Una explicación? — Le gritó Makoto— Faltan quince minutos para las veintidós horas y llegas con lipstick que te dejó esa maldita puta en la ropa. No necesito que me des una maldita explicación de porque te acuestas con esa perra que diario se burla de mí.

—¡No sé de qué hablas! Y además, mancha no es lipstick, es…

—Y yo que creí que eras mejor que Neflyte. Ahora entiendo porque tienes semanas saliendo tan tarde. ¡Te odio!

—¡Es chocolate rosa! — Exclamó Andrew— Esta mancha es chocolate rosa.

Makoto, imaginandose que el chocolate líquido era parte de los juegos eróticos entre Andrew y su ex, le metió una sonora bofetada.

—¡Cínico! —Le gritó temblando de ira— Dejé el negocio que estaba iniciando, mis amistades y mi país por ti, ¿Y todo para qué? ¿Pará qué me engañes con esa perra que se burla de mí?

—No sé de quien hablas. — Respondió Andrew mientras se sobaba la mejilla.

—¿No sabes? Esa maldita me dijo que me regresara a China porque según ella no se me entiende cuando hablo y todo el tiempo se burla de mí en facebook.

Makoto rompió a llorar desconsolada, y dispuesta a abandonarlo, tomó su bolso y se dio media vuelta para irse, sin embargo, Andrew fue tras ella.

—¡No sabía que inscribirme a un curso de chocolatería desencadenaría en este mal entendido!— Exclamó Andrew— Pero si al menos me escuchas puedo darte pruebas de que no te he estado engañando. Sólo quería…

Cuando Makoto llegó a la sala, se sorprendió al ver en la mesita de centro una caja de regalo envuelta en papel color sepia con detalles de flores rosas, además de un ramo de chocolates en forma de rosas y tulipanes en colores rosa pastel y blanco.

—Hace dos semanas me inscribí a un curso de chocolatería que imparte el chef Fracoise Rousseau de dieciocho a veintiún horas porque quería hacerte chocolates para el White Day, pero si te decía que estaba tomando un curso de chocolatería teniendote a ti te hubieras imaginado que era para tu regalo.

Makoto no sabía qué decir, estaba sorprendida, pero antes de que pudiera decir palabra alguna Andrew llegó a su lado y le mostró el recibo de inscripción al curso y el grupo de Whatsapp donde sus compañeros le preguntaban sus dudas al chef.

—¿Entonces no te estabas acostando con tu ex?— Preguntó Makoto tan esperanzada como avergonzada

—¡Con nadie, mi amor!— Exclamó Andrew.

Makoto, al descubrir la verdad tras la mentira de Andrew se sintió avergonzada, así que agachó la mirada.

—¡Perdón! — Exclamó —¡Perdón!

Andrew rompió la distancia entre ellos y la estrechó en un cálido abrazo.

—¡Mi kokoro!— Exclamó Andrew— Perdón. Si hubiera sabido que mi secreto te estaba haciendo dudar te hubiera dicho. Nunca te traicionaría, te amo. ¿Me perdonas?

—Pero si fui yo quien te cacheteó— Susurró Makoto

—Y quizá lo merezco. Ya me habían dicho Rei que podrías pensar mal si de pronto te ocultaba lo del curso.

—¿Lo sabía ella? — Preguntó Makoto sorprendida

—Sí. Cómo en Japón se usa que las mujeres le hagan chocolates a sus novios el catorce de febrero creí que quizá sabía, pero me dijo que los compra hechos.

Ambos se quedaron en silencio un momento, perdidos en la mirada del otro.

—Bueno. Ahora abre tus regalos.

Makoto se sentó en el sofá, después tomó la caja de regalo, y una sonrisa iluminó su rostro cuando se dio cuenta de que era una computadora portátil color rosa pastel.

—Y le metí la información del disco duro de tu antigua laptop— Comentó Andrew sentándose a su lado.

—Andrew. No debiste gastar— Susurró Makoto apenada.

—Es lo menos que mereces después que aceptaste casarte conmigo y dejar tu país para venir al mío— Le respondió Andrew

Makoto enseguida tomó el ramo de rosas de chocolate, y entonces tomó una en forma de rosa color rosado y probó un poco. Era un chocolate exquisito con nueves y cereza por dentro.

—¡Es delicioso!— Exclamó Makoto —Gracias, mi amor. Eres el mejor marido.

Andrew la abrazó, y por un momento ambos se quedaron en silencio.

—¿Ya no me vas a amenazar con el divorcio o irte a Japón?

—No—Susurró Makoto

—Te amo— Le respondió Andrew— Sé que extrañas muchas cosas de tu país, así que lo menos que quiero es que un estúpido racista te incomode, asi que quiero saber. ¿Quién es esa idiota que se burla de tu acento y te pidió irte a China?

—Tú ex novia Sophie— Susurró Makoto

—¿Qué? — Preguntó Andrew sorprendido.

—El día que fue a comer al restaurante una de las meseras no fue y tu madre llevó a otra al hospital — Dijo Makoto— Había mucho trabajo así que me ofrecí a ayudar. Ella me llamó para que la atendiera, y cuando me acerqué a atenderla me dijo que no hablaba Chino y que no me entendía. Después en voz baja murmuró que me regresara a China.

—¡Oh, mi amor! ¿Por qué no dijiste nada? —Se quejó Andrew — Si me lo hubieras dicho le habría pedido que se retirara. Además, seguro lo hizo para molestarte. Sabe que eres mi esposa.

—¿Cómo lo sabe? — Preguntó Makoto curiosa

—Porque desde que comenzamos nuestro noviazgo puse en facebook nuestra relación y en mi foto de perfil siempre sales conmigo— Respondió Andrew— Y además hace más de una semana me mandó un mensaje.

—¿Y por qué no me dijiste? — Cuestionó Makoto en tono de reclamo

—Porque ni siquiera lo abrí — Contestó Andrew— No me interesa hablar con ella y tampoco quería ser grosero dejándola en visto, pero ahora que sé que te ofendió no me importaría serlo.

Andrew sacó su móvil, y ante la mirada de Makoto abrió el mensaje de su ex novia. Le había mandado la foto de una tarta de cereza.

Meredith: Vine este fin de semana a Manchester y aproveché para ir al Hilton Coffee House. No pude evitar acordarme de ti y pedí tu postre favorito.

En efecto, hacía años, cuando ambos eran estudiantes universitarios, habían hecho un viaje escolar a Manchester. En esa cafetería Andrew había pedido una tarta de cerezas y Sophie una de limón, y después del postre él le había pedido ser su novia; sin embargo, Sophie y ese recuerdo ya no eran importantes para Andrew, menos si su ex fastidiaba a Makoto.

Andrew: La tarta de cereza también es el postre favorito de mi esposa. Y por cierto, te voy a pedir que no vuelvas a contactarme y que no vuelvas al restaurante de mis padres, mucho menos si vas a faltarle al respeto a mi esposa haciéndole comentarios racistas.

Una vez que el mensaje fue enviado, Andrew procedió a bloquear a su ex novia. Después dejó el móvil sobre la mesita de centro de la sala.

—No vuelvo a echar ninguna mentira por más que haya buenas intenciones tras ella— Susurró Andrew mientras abrazaba a Makoto y se perdía en su mirada.

—Ni a tomar cursos de cocina con otro chef. Yo te podría haber enseñado chocolateria gratis— Dijo Makoto fingiendo molestia— Pero te perdono porque te quedaron deliciosos.

—¡Oh mi vida! Te prometo que no más cursos— Le dijo Andrew— Pero ya que no hay sorpresa para mañana, pídeme lo que quieras.

—No sé qué quiero para mañana, pero de momento quiero cenar sushi, nodless con camarón y un helado de matcha con tempura.

Una hora después, Andrew llevó a un nuevo restaurante japonés a Makoto, donde tan sólo entrar, el comensal podía sentirse en el país del sol naciente, pues música japonesa amenizaba el ambiente; los meseros estaban vestidos con yukatas y kimono; y además, había salas privadas con mesas bajas al estilo y paredes de shoji.

Después de una exquisita cena, mientras degustaban helado de matcha con tempura como postre, a Andrew y Makoto les llegó la media noche, dándole así la bienvenida al White Day.

—En dos semanas inician las vacaciones de Pascua— Comentó Andrew— ¿Te gustaría que tu regalo por el White Day sea comprarnos tickets de avión para ir de vacaciones?

—Pero en esa temporada es más caro viajar— Dijo Makoto, sin embargo, por la sonrisa que iluminó su rostro, Andrew supo que lo deseaba más que nada.

—¿Y qué más da? No es como si me fuera a quedar sin ahorros por eso. Sólo una cosa

—¿Dime?

—Se qué extrañas Japón y te prometo llevarte al menos dos veces al año, pero no me dejes nunca.

Makoto soltó una carcajada ante la súplica de Andrew y lo abrazó.

—Oh, mi Gaijin bobo. Claro que extraño Japón, pero más te extrañaría a ti si no estuviéramos juntos.

¿FIN?

¿Les agradó? Espero que sí. Al menos a mí me divirtió escribirla y sentí genial poder hacerlo luego de que inicié el 2023 medio bloqueada de inspiración.

Sé que el White Day es el día catorce , pero quise subirlo de una vez.

Gracias a quien pase a leer.

¡Saludos!