Me dediqué a observar la belleza del planeta de Neptuno, era hermoso por donde lo vieras, gran parte del planeta estaba rebosante de agua, los pocos lugares con tierra firme tenían una gran vegetación multicolor, un paraíso de ensueño, que la gente de mi planeta envidiaría por estar aquí.

El agua es un líquido vital que no tenemos en abundancia, muchas guerrillas internas se habían disputado por esa fuente de vida y nosotros la atesoramos, como el objeto precioso más caro de todo el planeta.

Cuando Neptuno comenzó a ser atacado por una fuerza maligna, no dudamos unirnos a su batalla, porque si este planeta cae, nosotros seriamos el siguiente.

En estos momentos nos encontramos a las afueras de la ciudadela, la última barrera que protegía al castillo "Tritón".

El ruido de algunos caracoles a ritmo de guerra me hacía estremecerme, pero la euforia pronto comenzaba a recorrer mi cuerpo, veía a tu gente motivada sabiendo que esta era la batalla final, giré para buscar tu mirada que me motivaba a estar hoy aquí a tu lado, pero estabas fija al campo de batalla, a lo que pude darme el lujo de admirar descaradamente tu figura, recordando lo que hace unas horas disfrutaba, que no supe en qué momento había sido pillada.

"Quien no te conociera pensaría que eres una pervertida", mencionaste con sorna

No quise agachar la cabeza, no quería que vieras mi vergüenza, así que alce la vista al frente y contraataqué con esmero, "No pierdes el tiempo para avergonzarme", sonreí apenada.

"Es una afición, que suelo practicar seguido", te encaminaste hacia tu padre, de la manera más seductora posible, el rey Sao que se encontraba de espaldas, absorto en sus pensamientos, no pudo notar los jugueteos que con malicia sueles hacerme cuando nadie te ve.

Dejándome a mí con la última palabra en la boca, agradecí a la vida por tenerte conmigo, quise correr a abrazarte y detener esta angustia que iba creciendo en cada minuto que pasabas lejos de mí, pero sabía que esos momentos padre e hija eran importantes para las tropas, por lo que dejé solamente que te marcharas, estuviste junto a tu padre cuando él inició su discurso, sabía que esos soldados estaban esperando esas palabras de aliento de sus soberanos.

Se habían perdido gran vida de inocentes, esos monstruos no tenían piedad, no había prisioneros, todos caían bajos sus garras, los pocos que quedaban se convertirán en ellos, una especie de bestias sin conciencia, ver a tus seres queridos ir en contra tuya es la peor abominación que pudiera sucederte.

El discurso había terminado y las trompetas anunciaban el comienzo de la guerra, los cañones comenzaron a despejar las primeras hordas, que amenazaban con invadirnos, la infantería se encargó de rematar a los que quedaban, todo era tan ordenado, los cañones barrían con todos aquellos indeseables, estaba sorprendida por la forma de luchar de los neptunianos tan pulcra, que por un momento olvide que estábamos en un campo de batalla, la estrategia del rey Sao, estaba dando resultado, pero comenzaron a salir más bestias, llegaron 3 carros jalados por unos animales llamados caballos, que venían de la tierra, al principio fueron difícil de adaptarse a cada planeta pero después de modificarlos genéticamente, son una de las grandes herramientas que todo el sistema utiliza.

Dejé que montaran los dos primeros carros, para subirme en el último, iba detrás de ellos, no sabía dónde nos dirigíamos pero detrás de nosotros venia la caballería, estábamos rodeando al enemigo, las catas comenzaron abrirnos camino, gigantescas bolas de agua con una energía arrolladora, caían y se llevaban a docenas de engendros de un solo tiro, yo pude ver como ganábamos cada vez más terreno, hoy he aprendido de estrategia más que ninguno de mis entrenamientos, los cañones de agua eran certeros inventos no conocidos por nosotros los Uranianos, somos tan distintos a la hora de embarcarnos en una lucha, nos gusta pelear cuerpo a cuerpo, que sienta el poder de nuestra fuerza, que vean por qué somos el ejército más fuerte en todo el sistema solar, por más estrategias que hagan siempre salimos airosos, nuestra fuerza de voluntad es absoluta, pero hoy he visto cómo podemos ahorrarnos tantas pérdidas.

Cuando regrese a Urano le contare a mi padre todo lo que aprendí, el regimiento de uranianos que traje conmigo, siguen resguardando la ciudadela, creí que eran pocos, pero ahora veo que estaban de más.

Seguía detrás de ellos hasta que el rey detuvo la marcha, descendió del carro y emprendió los ataques cuerpo a cuerpo con los monstruos que alguna vez fueron sus aldeanos. Su guardia le siguió tras de él, motivando a sus soldados a luchar con más fiereza y a su vez protegían a sus gobernantes a toda costa, sin duda eran amados por su gente.

Michiru me observó con el rabillo del ojo y solo alcancé a confirmar con la mirada que me encontraba bien, no podíamos hablar, pero nuestra comunicación con miradas era perfecta para este lugar, saqué mi espada y comencé a decapitar a esas aberraciones.

Cuando todo estaba punto de terminar, el cielo se ilumino con bolas de fuego que cayeron en el terreno haciendo un gran cráter por el impacto, pequeños temblores fueron sacudiéndonos, el impacto era estruendoso, de ahí emergieron unas bestias más horribles que las anteriores. Eran mucho más monstruosas y la estela de maldad que desprendían no se pudo evitar que calara entre nuestros cuerpos.

El padre de Michiru ordenó la retirada, teníamos que reagruparnos y observar al enemigo antes de seguir atacando, cuando íbamos en retroceso los cañones y catas nos protegían la retaguardia, pero algunos fenómenos tenían ataques a larga distancia y de un golpe se llevaba a decenas de tropas.

Pude sentir temor por un instante, éramos mayores en número, pero esas bestias eran demasiado fuertes, con un manotazo se llevaba a varios entre sus garras, observé de reojo a Michiru mientras corríamos a los carruajes ella estaba completamente seria.

En un momento hubo un silencio sepulcral, gire mi vista para el campo de batalla y una bola de fuego nos dividió, ella protegió a su padre y yo la protegía a ella de un esperpento que se había atrevido a intentar atacarla por la espalda, ella me lo agradeció con la mirada, y yo solo sonreí pero creo que lo hice con demasiada efusividad porque su mirada se me hizo tan tierna que perdí el hilo de la batalla un estruendo me hizo voltear hacia atrás, cuando regrese la mirada hacia ella, la había perdido, un vacío comenzó a calar entre mis huesos, una sensación de temor me invade, y en ese momento recordaba los regaños de mis maestros diciéndome mis debilidades una y otra vez, tenía que enfocarme en el enemigo, ¿Dónde estaba ella?, ¿Donde habían ido todos?, cuando una explosión detrás de una loma me hizo darme cuenta que habían avanzado, cuando llegue pude darme cuenta de que tenían dificultades así que ataque a la bestia más próxima.

Arroje uno de mis ataques y le pego de lleno, vi cómo el espectro se tambaleo, pero se resistió a caer, lo hizo enojar más y con toda su furia corrió hacia mí, saque mi espada y espere la embestida, pero cuando la bestia venía con todo, un ataque muy característico le dio de lleno en todo su ser y exploto en mil pedazos, visualice de donde había venido esa bola verdeazulada y sin duda era Michiru, burlándose de mi postura mal acomodada con la que se supone que me iba defender.

"101 voy ganando esta vez", mofándose de su victoria.

Fruncí el ceño y le dije algo dignidad, "apenas vamos comenzando" sonreí para darle confianza y con sorna le dije "la próxima vez no tendrás tanta suerte".

"Se te olvida quien es la que te ha dado una paliza siempre"- Sonrió con tanta coquetería, que en ese momento quise besarla.

Pero su mirada se quedó fija hacia un punto, su padre estaba combatiendo contra un grupo de espectros, el rey de Neptuno estaba ganando la batalla, no dudamos ni un segundo como si comprendiéramos lo que teníamos que hacer, corrimos hacia donde él se encontraba.

Cuando llegamos, observamos lo que había pasado, alrededor de 100 soldados estaban muertos, todos regados en el campo de batalla, el eco de las garras chocando contra la espada metálica del rey, hacía que ese lugar fuera tan lúgubre, estuvimos atentas a que la disputa terminara y poder reagruparnos nuevamente, si atacábamos podíamos correr el riesgo de lastimarlo, tenía dominada la batalla, esperábamos un resultado favorecedor, gire para cuidar las espaldas y le hice una seña que subiría a un cumulo de cuerpos que formaban una montaña. corrí para observar donde estábamos en el plano de guerra y ella asintió con la cabeza, habían caído 20 bolas monstruosas en el terreno de batalla, cientos de soldados habían muerto, los pocos que quedaban se habían unido en grupo para atacar a los engendros, los cañones seguían pegando y la forma de atacar de los neptunianos era formidable, giré en dirección a la ciudadela y mis soldados estaban esperando mi orden para atacar, aún quedaba una brecha inmensa del campo de batalla.

Bajé corriendo y me reuní con ella, le dije que solo quedaban 10 espectros de los que habían caído y que había muchas bajas, ella entrecerró sus ojos y avanzó hacia su padre, le extendió una bolsa de cuero donde él bebió un líquido amarillento, sus heridas se sanaron inmediatamente no supe que sustancia era esa, así que la mire y solo sonreí, el rey estaba nuevamente como si nada hubiera pasado, los carros con los caballos habían sido destruidos.

Cuando observamos nuestro alrededor estaba lleno de muertos y engendros malignos que estaban dispersos por todo el lugar.

"Tengan cuidado no sabemos si realmente están muertos"- nos dijo con mucha calma el papá de Michiru, mientras limpiaba con el dorso de su manga, la espada que hace un momento estaba llena de una viscosidad verdosa.

Ella tomo su espejo para descubrir la ubicación real de los espectros, el rostro del rey Sao cambio completamente, al ver que la mitad del ejército había sido devastado, los poco que quedaban estaban en grupos peleando sin cesar, ahora solo quedaban 5 grandes bestias.

Nos mencionó que debíamos terminar con los engendros más grandes para que la tropa terminara con los más pequeños.

Seguimos adentrándonos mas al centro de la batalla donde creímos que podrían estar esos monstruos, cuando vi que uno estaba dándoles problemas.

Grite fuertemente "háganse un lado" y una bola de energía dorada la arroje sin dudarlo a la bestia que se encontraba de frente a mí, le pegue de lleno, le ataque con mi espada y lo partí a la mitad, lo aleje con una patada a unos metros de distancia, cayo como roca, no me confié, esta vez tenía que derribarlo lo antes posible, así que lance otro ataque desapareció una parte de su cuerpo corrí de nuevo y lo volví a partir. Y volví arrojar otro ataque. Quedo un cuarto de su cuerpo cuando iba lanzar otra bola de energía, una mano detuvo mi muñeca y por un momento le mire con odio, a quien se atrevía a interrumpirme.

Pero me refleje en esos ojos que me tenían perdida.

"Deja de desperdiciar energía", él ya está acabado, vamos por los otros dos — me jalo hacia donde estaban teniendo problemas un pequeño pelotón de soldados Neptunianos.

Sin dudarlo me lance a partirlo a la mitad al otro ser del mal, pero cada momento se volvían más listos y mi ataque no funciono dos veces, entonces me devolvió el golpe pegándome a un costado y arrojándome a unos metros de distancia contra un montículo de cadáveres.

El golpe me saco el aire, tosí fuertemente y tome una bocanada de oxígeno para que entrara a mis pulmones pero los sentía como rocas, inhale fuertemente y la tos comenzó a salir, arrodillada con las manos en el piso y el mareo por mi falta de aire, no podía incorporarme, observe hacia donde estaba el espectro pero mi pequeña sirena ya lo había destrozado, cuando pude por fin pararme sentí una presencia maligna que se dirigía hacia mi persona, instintivamente trate de tomar la espada que estaba en mi cintura pero no estaba ahí.

Observe a mi alrededor y estaba en el montículo de cadáveres incrustada en la cabeza de esos seres abominables, como los estoy odiando, comencé a formar uno de mis ataques más poderosos en mi mano, cuando lo tenía listo se lo lance, pero la distancia era muy corta el ataque reboto conmigo y volví hacer lanzada otros metros hacia atrás.

Solo escuché mi nombre en la voz de mi amada, por esto, seré regañada hasta los finales de mis días.

¡Haruka!—la voz de Michiru sonó como un grito aterrador.

Ella salió corriendo tras de mí, pero un grupo de alimañas rastreras le impidió el paso, utilizo su espejo para desaparecerlos, pero comenzaron a llegar más y más, ¿De dónde habían salido tantos?, pero ella comenzó a destruirlos a todos, ellos caían despedazados y mutilados, la fiereza de sus ataques asombro a más de uno de los soldados que estaba con ella, definitivamente era la princesa neptuniana era una guerrera formidable.

Cuando llego a mi lado, sus ojos estaban llorosos, y solo podía escuchar a lo lejos mi nombre, una y otra vez como mantra después como si su voz se estuviera entrecortando, ¿estas bien?... contéstame… tonta, que te he dicho de atacar a la ligera, mira cómo estás… su voz parecía un susurro.

Solo respire fuerte y abrí mis ojos, sentía culpa por mis imprudencias, pero lo que más me remordía la conciencia era su preocupación, así que atine a decirle— 103 te voy ganando— y sonreí.

Ella se quedó en silencio con sus ojos llorosos y me besó, me abrazó como si no hubiera un mañana y pude sentir su cuerpo vibrar y en una voz muy fina me dijo— Ni en mil vidas, me pagaras este susto de muerte que me has dado—.

Nos paramos y comencé a sacudirme la tierra, ella se adelantó unos pasos para buscar a su padre y yo solo veía mis piernas raspadas, a quien se le ocurrió estos trajes tan menos protectores, hablaría muy seriamente con la reina.

Otro estallido nos sacudió ambas, arrojando rocas y cuerpos hacia nosotras, volteamos a ver y uno de las bestias que había caído al final, corrió atacarnos pero se dirigió hacia ella y comencé a formar una bola dorada en mi mano apunto de arrojársela cuando sentí un arañazo en mi espalda que me lanzo a volar hacia donde se encontraba Michiru, caí al suelo cual muñeco de trapo, no pude reaccionar rápido, en qué momento me había convertido en un blanco, ni si quiera me había percatado que yo también estaba en peligro.

Michiru no tuvo tiempo de ver mis heridas cuando ella saco su talismán y con su poder decapitó a la alimaña que la había atacado, ella se giró asustada a verme pero la escena que encontró que fue de lo más aterradora, parte de mi cuerpo había sido gravemente lesionado, traté de incorporarme pero un gran peso cayo en mi espalda, las garras se hundieron más en mi espina dorsal, grite por el dolor lo más fuerte que mi garganta alguna vez pudo a ver sonado, vomite sangre y parte del desayuno que había comido hace unas horas, cerré los ojos por el dolor apunto de desmayarme cuando escuche la voz de mi amada sirena arropándome en mi oído, no supe cómo, tampoco pude verlo, pero la gran bestia que tenía a mi lado, había sido desintegrada dejando solo su pata arriba de mi espalda.

Haruka, cariño, despierta…fue lo único que escuche antes de volverse todo oscuro.

Por un momento sentí un vacío en mi brazo, abrí ligeramente los ojos y pude ver el hueco que habías dejado, instintivamente te busque con mis manos y al no encontrarte rodee un poco mi cuerpo, pero tu ser había desaparecido, donde estas mi sirena… fue lo que pensé en esos momentos cuando el sonido de la regadera dio tu ubicación exacta.

Tome la sabana y la enrolle alrededor de mi cuerpo, muy despacio sin hacer ningún tipo de ruido abrí la puerta, me quede observando el momento tan íntimo en el que estabas, ahí relajada con el agua corriendo por tu escultural anatomía, me quede observando un par de minutos como recorrías por tus piernas esa esponja, sentí un poco de celos pues al parecer disfrutabas de sus caricias.

Mordí mi labio inferior recargándome en el marco de la puerta y seguí disfrutando de la vista, el vapor salía de la regadera, se extendía por todo el baño, sueles bañarte con agua hirviendo para un simple mortal podría morir por alguna quemadura de tercer grado, pero pareciera que es el agua más fresca del universo, tu semblante no cambio y sigues metida en tu mundo, absorta a lo que pasa alrededor, tu caballera aguamarina se ha oscurecido por el exceso de calor pero a ti eso no parece importarte, tu piel aterciopelada esta roja del vapor que desprendes, puedo estar horas mirándote y no me cansaría jamás.

Los minutos pasan y sigo contemplando de tu intimidad un poco más, tu voz me saca del trance en el que me encuentro.

"¿Piensas pasar? o ¿seguirás espiándome?", la melodía coqueta de su voz me asusta, no me había dado cuenta de que la regadera había dejado de sonar, y ahora me miraba fijamente, sonrió por haber sido pillada y calmadamente le digo "a veces creo que lo haces a propósito sabes que ante esa barrera de lava no me metería ni soñando".

Sonríes de la manera más perversa posible, caminas hacia mí de una manera seductora, llegas hacia donde me encuentro y me robas un beso suave, que a medida que te estrecho entre mis brazos, te aprisionas a mi cuerpo, la temperatura comienza a subir nuevamente, te guio de nuevo a la cama y es un ciclo que no tiene fin.

El ruido de los tambores y cañones marinos me han despertado, vuelvo a buscarte y te encuentro sentada dándote los últimos detalles a tu rostro, la tiara la acomodas como si fuera a moverse de su lugar, tratando de ponerla en un sitio adecuado, pero toda tú eres perfecta, cuanta pulcritud puede existir en todo lo que haces, trato de retenerte un poco, buscando entre mis excusas algo que te haga quedarte conmigo.

Quisiera entender cómo es posible poder amar alguien tan intensamente como lo hago contigo, tu personalidad me hipnotiza, hace que quiera conocer cada secreto de ti, que añore y desee estar a cada instante de mi vida a tu lado, no quiero perderte, quiero estar eternamente contigo, encerrada en estas cuatro paredes, no saber de la vida, solo vivir a tu lado, ¿es mucho pedir?, es lo único que logro pensar, pero al querer decirlo en voz alta, solo salen de mi boca las siguiente frase, "Quédate un poco más", estiro mi mano invitándome a recostarte a mi lado.

Me ves por el espejo y sonríes, te acercas a la cama y me das un beso en la mejilla derecha, te abrazo tan fuerte como si mundo dependiera de ello, trato de convencerte y te digo "No me dejes".

Me susurras "no pudo quedarme", puedo ver tu rostro, las ganas que tienes de dejar todo y quedarte a mi lado, dudas, pero tu deber sé sobrepone a todo y me dices tristemente "Mi padre me espera en la entrada de la ciudadela, hoy tenemos que hacer el reconocimiento del terreno ganado por los espectros".

"Ellos estarán ahí mañana" le comento con el afán de convencerla, pero se ofende, lo puedo ver en sus ojos, esa molestia.

"Mi reino no me lo perdonaría, ni a ti tampoco". Te alejas de mi lado y caminas rumbo a la puerta.

Me levanto tan rápido como mi cuerpo puede y te retengo a la fuerza despego tus pies del suelo te arrojo a la cama y por más resistencia que pones, no cedo ante la batalla de quedarme a tu lado.

"Haruka, mi padre va a venir a sacarnos a patadas de esta habitación, acompáñame así estarás más tranquila".

"Te quiero retener aquí hasta el fin de mis días". - Y me recosté entre su cuerpo, la calidez que desprendía era la locura.

Me abrazo y me inundo de besos el rostro, sonreí ante tanta efusividad y en un instante me giró y terminé abajo. - "Mi padre nos matará" … y nos volvimos a quedar otro rato más…

El recuerdo y las imágenes se fueron borrando, tu voz comenzó a escucharse a lo lejos, ahora lo recordaba, estábamos en el campo de batalla, ella me había protegido y yo me había desmayado

Cuando abrí los ojos, vi su cabellera toda revuelta, un hilo de sangre había en la comisura de sus labios, su ropa estaba toda rasgada, no supe cuánto había dormido, ni tampoco en qué posición del campo de batalla me encontraba, pero ella sonrió y por un momento sentí que su respiración se calmaba.

"No creas que te desharás tan fácil de mi" le mencioné antes de intentar sonreír.

Reíste de una manera triste, trate de incorporarme pero no podía, la espalda la tenía hecha trizas pero como pude logre sentarme, el campo de batalla era un caos, habían llegado más refuerzos del parte del reino lunar, las naves de las otros reinos por fin aterrizaban, íbamos ganando la batalla, observo alrededor y puedo ver a tu padre que había fallecido… el rey de Neptuno estaba envuelto en su capa, una parte de su pierna no se encontraba y una mano tampoco, no sabía lo que había pasado, revise mis extremidades para ver si aún estaba completa y todo estaba bien solo mi espalda, la observe a ella con preocupación.

Había sido una tonta, me confié demasiado, mis maestros tenían razón, me descuidé.

Tu voz sonaba grave, y me comentaste que el reino lunar había caído, que la princesa Serena había muerto. Tu rostro se veía cansado y te recostaste en mis piernas, por un momento se me hizo extraño que estuvieras tan calmada, diciéndome lo mal que te sentías por no habernos quedado en el cuarto hace unas horas atrás, pero que estabas feliz de a verme conocido, de nuestras aventuras, tu voz era tan cálida, gire mi rostro para ver a las bestias siendo destruidas, cuando por fin regrese a observarte, ya no hablabas…

Creí que te habías quedado dormida, me acerqué a tu rostro pero tu respiración se fue haciendo más lenta, sentí terror, y una gran angustia se apodero de mí, quería aferrarme a ti, te atraje hacia mi cuerpo y no pude ni si quiera decir una palabra, el nudo en la garganta me impedía hablar, mi cuerpo temblaba, no alcanzaba a llorar, ni hacer nada, estaba completamente asustada, mi mandíbula estaba temblando sin poder pararla y mis manos se aferraban a ti con locura, un sollozo enorme comenzó a salir de mi garganta y comencé a llorar, maldije a todo el mundo, mi maldije a mí misma por ser tan inútil, por no cuidarte, por haberme distraído, te abrace tan fuerte, que pude sentir algo acuoso en tu espalda, tenías una herida a la altura del pulmón, no me percaté, como había sido tan descuidada al creer que no te había pasado nada.

Mi primer instinto fue tapar el gorgoteo de sangre, pero no sabía hasta donde estaba el daño, traté de no dejarte dormir y moverte para despertarte, te besé suavemente, te arropé como lo habías hecho anteriormente, y rogué porque alguien viniera a sacarnos de aquí, intenté pararme pero mi espalda no me dejaba enderezarme, pero no me importó, te cargue como pude y camine lentamente por el campo de batalla, entre mis brazos te seguía hablando tratando de que no durmieras, entre abriste los ojos y me sonreíste, acariciaste con tu mano ensangrentada mi mejilla y con tu pulgar secaste la lagrima que se escapaba con desesperación de mis ojos.

"Siempre quise que me cargaras cual damisela en peligro Haruka"– fue lo último que dijiste y tu corazón se apagó.

Caí de rodillas.

Tu cuerpo perdió el calor y en ese instante... conocí la locura, un nudo en mi garganta comenzó a oprimirme, mi boca se volvió seca, una temblor empezó invadirme- "No, no, no" empecé a repetirlo con desesperación, pero en ese instante, como si de una pesadilla se tratase, tu cuerpo se fue desvaneciendo convirtiendo en polvo cósmico, traté aferrarme a esas partículas que se escapaban de mis manos, grite tu nombre, hasta quedarme afónica.

Y como si hubiera sellado mi destino, las bestias salieron de la nada y venían hacia mí, sonreí irónicamente porque ya nada tenía sentido y yo no haría nada para derribarlos, mi mundo había acabado sin ti. Me daba igual si estos espectros acababan conmigo, ni si quiera desenfundé mi espada, agache mi cabeza y deje que ellos acabaran conmigo.

Pero escuché el choque de escudos contra las garras, el grito de guerra que emprendieron los que habían llegado era familiar, mi guardia personal había llegado, arropándome, luchando cuando fieros al calor de la batalla, las bestias los amenazaban con gran determinación, pero el ejercito uraniano nunca se doblegaba, ellos no cederían, darían la vida por mí, si fuera necesario, pero a mí ya no me importaba vivir, sólo me importaba desaparecer... estaba siendo patética, pero arrodillada con los ojos cerrados y las lágrimas corriéndome, no era algo que hubiera querido que mis súbditos vieran.

Ella ya no estaba conmigo, ella se había ido... y yo aquí, sin poder acompañarla, una mano se posiciono en mi hombro, una joven de ojos escarlata me miró con tristeza, y me abrazó, su armadura dorada y su capa roja me cubrieron los hombros, pero yo seguía temblando, mis manos no paraban y ella corrió ayudar a sus amigos.

Observando absorta la batalla, como si de un entrenamiento se tratase, me quede en el limbo, recordando los momentos que había vivido en ese planeta, los instantes que tenía a mi sirena, y un odio indescriptible me corrió en mis venas me hizo incorporarme, camine rumbo a mis soldados y les grite que se hicieran a un lado, arroje una bola dorada ante esos espectros, cayeron 10 como moscas, volví arrojar otra, para derrotar a otros que estaban dispersos, una más y otra hasta quedarme sin energía, los pocos soldados neptunianos y mis soldados empezamos a replegarse formaron un círculo alrededor mío, caí de rodillas vomitando sangre nuevamente, los soldados comenzaron a clamar la victoria los habíamos derrotado, y yo me derrumbe al suelo, mi cuerpo se sentía tan pesado, cerré mis ojos y todo se volvió oscuro.

Una luz cegadora me envolvió, no sentía dolor, como si estuviera flotando en el aire, escuche la voz de la reina Serenity, algo me atraía hacia la luz, llegue a un santuario, nuestros talismanes estaban enfrente de nosotros, Setsuna me miro y movió su cabeza de un lado a otro con decepción, y me hizo una señal para que observara a quien estaba tomando de la mano, ¡era ella!, con su color habitual de piel, la reina hablaba de un nuevo comienzo, lo leales que habíamos sido y con su último aliento nos regalaría una oportunidad para ser felices.

Yo sonreía como tonta al verte a mi lado, abriste por fin tus ojos y me observaste con felicidad mientras todos nos desvanecimos y me aferraba a tu mano, me dijiste entre susurros te buscaré, no me olvides.

Y todo se volvió de nuevo oscuridad, una eterna paz comenzó a envolvernos, me repetía a mi misma una y otra vez, que no te olvidaría, te encontraría…

Fin.

Espero que les haya gustado mi historia.

Haruka es un personaje muy fuerte, aguerrido, pero quien vio el anime de los 90, cuando se quedaba sola, perdía su rumbo.

Los leo en los comentarios!.