¡Hola! He vuelto con un nuevo capítulo. En este se dan todas las aclaraciones principales.

Miles de gracias a Katherine Su por su ayuda al escribir, a Valencia Isabella por prestarme a su Sucrette Bella, y a todas ustedes por leer 3

¡Por cierto! Una amiga me creó una página para Penny Lane. Si quieren rolear con ella, darme ideas sobre fics o simplemente preguntar algo, pueden buscarme. Simplemente es Penny Lane, o pueden buscar el enlace: /PennyLanelalala.

DISCLAIMER: Corazón de Melón no me pertenece, es propiedad de ChiNoMiKo y Beemov. Las personalidades de Penny Lane Tyler y Yuki Black son creadas por mí. Sin nada más que decir, ¡Disfruten!


-¿Un aviso importante? ¿Qué querrá? –Penny Lane y Bella caminaban por los pasillos de la residencia de sirvientes hacia la sala de estar.

-Seguro les quiere dar las indicaciones a las nuevas. Ya sabes, han entrado casi 10.

-¿Cuántas sirvientas hay en total?

-Cerca de 150, sin contar a los mayordomos, cocineros y personal de limpieza y jardinería.

-¡Cuánto personal!
-¿Y qué esperabas? Aquí estudian solo personas que nadan en dinero. Están acostumbrados a no hacer nada, y hay muy pocas personas que entraron con la beca que otorga el instituto. Ya sabes, con el casting que hacen en todo el mundo.

-Ah, es cierto. Parece que sabes bastante sobre esto, ¿cuánto tiempo llevas trabajando aquí, Bella?

-Casi 2 años.

-¿Qué edad tienes? ¿Por qué trabajas aquí? ¿Nunca quisiste estudiar en el internado?

-Es demasiado pronto para contártelo, Penny. Solo te diré que tengo 17, y no, nunca me llamó la atención estudiar aquí, me da igual.

-Bueno…

Hubo un pequeño silencio incómodo entre las sirvientas mientras llegaban a la sala de estar. Cuando abrieron la puerta, vieron el lugar lleno, las sirvientas estaban conversando entre ellas, otras escuchando música y viendo televisión mientras esperaban que lleguen todas y Marianne diera las indicaciones a las nuevas. Penny y Bella tomaron asiento, y vieron que una joven de cabello plateado le gritaba a Marianne. ¿Qué había pasado?


Había sido una agradable sorpresa para Katherine convivir al fin un poco con Nathaniel, teniendo ya la primera impresión de que aquel joven; era un perfecto príncipe. Aquella mirada que la derretía y esa sonrisa que la obligaba a sonreír y ser feliz sin razón aparente, Nathaniel el sueño de su pensamiento, suspiró. Sin duda la mejor elección en su corta vida.

Las sorpresas estuvieron demasiado vigentes aquella noche, donde luego de ser acompañada por aquel rubio se despidieron con una sonrisa mientras sentía que alguien la vigilaba. Regresaba a su habitación para al fin quitarse aquel uniforme que la convertía en una más del montón, aunque aquella mirada proporcionada por Nathaniel la hacía sentir única.

Entró a la habitación y cerró la puerta, a continuación se sacó el vestido de un tirón y lo lanzó a la cama, quedando solo en ropa interior. Entonces la puerta del cuarto se abrió, revelando a una chica de corto cabello azul claro y ojos rojos abiertos de par en par al ver el cuerpo semidesnudo de la joven.

-¡¿Tú quién demonios eres pervertida?!- Gritó Kathe visiblemente molesta intentando cubrir su cuerpo de aquella visita nada grata, la chica de claro cabello parecía estar igual o más roja que la misma Katherine.

-S-Soy tu compañera de habitación...-dicho esto la joven peli azul le dio la espalda, cubriendo su rostro con las manos.

Katherine comenzaba a molestarse, ¿Acaso no le habían enseñado a llamar a la puerta a esa muchacha? ¿Y si en realidad era una fetichista y le gustaba ver mujeres desnudas o a medio vestir? No creía soportar aquel tipo de compañera, sentirse observada y tener que cuidar hasta el momento en que se vestía.

-Dime niñita, ¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta?-Miró de reojo como apretaba con fuerza sus puños y negaba. -Deberías aprender un poco de modales.-Dicho esto caminó hacia el baño cerrando de un portazo la puerta. Como era de esperarse, había comenzado aquella relación con el pie izquierdo, pero ¿Qué podría esperar de una chica que trabajaba como sirvienta y no precisamente con gusto?

Minutos después, luego de una refrescante ducha se dignó al fin a salir, tendría una charla con aquella chica dejándole claro una que otra cosa, más sus planes se vieron destruidos al notar que la chica yacía sobre su cama aparentemente dormida. El pequeño teléfono de Katherine sonó, con un mensaje de Marianne. Quería que se reunieran en la sala de estar por unas "indicaciones" que les quería dar. Miró a su compañera que dormía profundamente, más no se molestó en siquiera moverla, saliendo de la habitación con su pijama, no quería volver a ponerse el uniforme.

Al llegar a la sala de estar encontró a todas aquellas simples chicas que tenían la desgracia de trabajar ahí, algunas con su ropa de dormir y otras con su uniforme de sirvienta.

Encontró a Marianne tratando de organizar a las chicas que entraban a la habitación, Katherine se le acercó con una sonrisa en su rostro pues tenía la oportunidad perfecta de reportar a la otra chica.

-Buenas noches Marianne.-saludó cordialmente.

-Señorita Katherine, gracias por venir, creí que no se tomaría la molestia de asistir.-amonestó la mujer aparentando leer algunos documentos en sus manos.

-Ya que soy nueva supuse que escucharía unos momentos lo que usted quiere decir, además quiero reportar a esa chica que se supone es mi compañera. -Marianne rodó los ojos. exasperada.

-¿Y porque será?-resopló.

-Verás, después de la cena yo regrese a mi habitación dispuesta a cambiarme de ropa y dormir, pero mientras me cambiaba y sin siquiera tocar esa chica entro a la habitación. ¡No puedes permitir esa clase de conductas en el plantel! Según yo, es una pervertida, mira que hacer esa clase de cosas.-

Marianne estuvo a punto de reír ante las acusaciones de aquella chica.-Katherine, deberás acostumbrarte. No todas las chicas fueron a un internado para aprender la forma correcta de comportarse, las jóvenes que trabajan aquí son de bajos recursos, no podían permitirse la educación que tú, como hija del director ostentas.

Aquella joven de cabello plata y ojos violetas la fulminó, una amenaza implícita ardía en sus ojos.-Pero como es un caso especial, le daré un recordatorio sobre las reglas a cumplir.-Kathe sonreía.


-Oye, Bella, ¿qué es lo que pasa?

Penny Lane y Bella observaban la conversación de la peli plata con Marianne.

-Me dijeron que ella es la hija del director, y solo vino a trabajar aquí para acercarse a uno de los estudiantes. Solo es una niña consentida más.

-Vaya… Pero no es bueno juzgar a alguien solo por lo que dicen, ¿No crees? Puede que en realidad tenga algún motivo oculto. Creo que iré a hablarle.

La peli violeta fue hacia el otro extremo de la habitación, donde la joven de ojos violeta sonreía victoriosa.

-¡Hola! Me llamo Penny Lane. Soy nueva en este lugar, espero que nos llevemos bien, ¿Sí? –Penny le extendió la mano a la albina con una gran sonrisa.

"¿Y ésta quién será?" murmuro para sí, antes de extender su mano, mientras miraba a una joven peli violeta con un ojo verde y otro azul. -Mi nombre es Katherine, un placer conocerte Penny Lane.- dio un paso atrás queriendo salir de ahí.

-¿Es verdad que eres la hija del director? -La pregunta la sorprendió; no había manera de odiar a aquella chica, tenía una expresión tan inocente. Kathe se sintió aturdida, ¿Cómo demonios se había enterado?.

Soltó una leve tosecilla nerviosa, cubriendo su boca con un pañuelo.

¿Quién ha dicho eso?- Mantuvo por un rato una expresión neutral.

-Bueno, es lo que dicen, viendo la manera en que tratas a Marianne.-susurró la peli violeta.-Pero me intriga, ¿Qué hace aquí una chica que tiene todos los privilegios? ¿Porque convertirte en una sirvienta? Cuando podrías ser a la que sirvan ¿A qué se debe abandonar el lugar en la mesa principal y refugiarte en los quehaceres domésticos?

-Escucha, Penny Lane. Odio, detesto que me cuestionen.-Aquellos ojos violetas se transformaron en un frio glacial y una amenaza implícita, la peli violeta se estremeció.

-Yo no quería molestarte...-Tragó en seco; tenía una primera impresión de parte de la albina, era una chica de cuidado, podría tanto ser dulce como un demonio en tan solo un pestañear.

-No te disculpes, me molesta que lo hagan.-suspiró.- Además, eres la primera que ha tenido, como llamarlo, "el valor o estupidez" para preguntarme mi lazo con el director, eso lo respeto.- tomó asiento señalado la silla frente a ella, Penny Lane miro indecisa.-Vamos, no te haré daño ¿Quieres saber porque hago esto? No, así que toma asiento que odio conversar parada.

-Gracias…-aun titubeando realizo la acción.

-¿Qué te parece un café?-le sonrió con calidez, ella asintió expectante, ¿sería acaso que Katherine se levantaría para prepararlos?-Tú, Dorothy, Melanie o como te llames.-le habló a una chica de cabello castaño y ojos azules, a Penny Lane le daba la impresión que no era la primera vez que ambas se encontraban, puesto que aquella chica solo le dio la espalda y Katherine suspiró.-¡Marianne!-exclamó llamando a la mujer, esta parecía contener sus ganas de explotar.

-Dígame señorita Katherine.- sonreía con el esfuerzo de mantener la calma.

-Dile a esa Melanie o como quiera que se llame me traiga un café y otro para mi nueva amiga Penny Lane.-acarició el nombre, tomando la mano de la chica con malicia.-pero es para hoy.-completó.

Marianne se acercó a la sirvienta del lazo en el cuello hablando con ella en susurros y por el lenguaje corporal parecía suplicar su condescendencia.

-Bien Penny Lane, pienso ser sincera contigo, por lo que te pido nada de lo que diga en estos momentos salga de nosotras.- apoyó ambas manos en la mesa inclinándose.-respecto a los rumores sí son verdad, soy la única hija del director…

Y entonces porque…-la interrumpió, Katherine suspiraba exasperada.

-Si quieres escuchar la verdad no me interrumpas, preguntas al finalizar mi relato.-esperó el asentimiento por parte de la peli violeta, sus ojos brillaban de curiosidad ante aquel secreto que guardaba la joven.

Antes de iniciar el relato de su odisea la interrupción llegó en forma de una muchacha castaña con un par de cafés situados en una bandeja.

Aquí tiene señorita Katherine.-se escuchó el leve crujido de su mandíbula al ser apretada.-y Penny Lane.-plantó las dos tazas sobre la mesa, ambas soltaban un leve vapor. –Servirle a sirvientas… es ridículo.- Susurró mal humorada.

-Melanie se dice: aquí tiene señorita Penny Lane, no lo olvides. -Soltó una carcajada haciendo señas para que aquella mujer se retirara, ésta caminó dando fuertes pasos sobre el linóleo resonando sus tacones por todo el salón.

-Parece que disfrutas torturándola…-susurró Penny para luego tomar un sorbo del café.-además, que yo sepa su nombre es Melody, no Melanie.-Katherine no le hizo el menor caso ante la exclamación del nombre.

-No lo negaré, es mi única diversión por ahora.-enfatizó la última palabra, ¿qué planeaba hacer después?-En todo caso se lo tiene merecido, obstruyo mi camino solo le enseño a mantener su lugar simple, ¿no te parece?-Empujó con su mano aquella taza apartándola de sí, dejándola al centro de la mesa.

-¿No piensas tomarlo?-Katherine negó con lentitud.

-Después de nuestros anteriores percances no me sorprendería que le hubiera echado algo, por lo mismo tengo un plan para saber si ella en verdad intentó jugármela o no.

Penny Lane la miro asombrada, ¿Acaso solo tenía planes maquiavélicos? se preguntó un tanto asustada, pero aun así la curiosidad la impulsaba a observar el desenlace de todo aquello.

Katherine tomó aquella taza entre sus manos levantándose para aproximarse a Marianne, ésta se sobresaltó al deparar en su presencia. Acto seguido Katherine le entregó la taza intacta de café humeante, Marianne sonrío al parecer con agradecimiento, tomándola entre sus manos y mientras Katherine se alejaba comenzó a beberla.

-Cualquier cosa que Melanie haya echado en mi bebida mañana a más tardar sabremos que fue.-bostezó.-Antes de irme debo terminar la historia.-comenzó.- La razón para convertirme en una sirvienta era para acercarme al mejor alumno de este conservatorio, Nathaniel. –Penny la miraba confundida. ¿Quién era Nathaniel?- Te preguntarás por qué.

Recuerdo que mi padre hablaba sobre lo complacido que estaba de tener a semejante magnificencia en su instituto, nunca estuvo tan orgulloso de nadie, ni siquiera de mí. No negaré que al inicio tenía cierta envidia de aquel joven, pero todo cambió hace dos años cuando vine a visitar a mi padre en las vacaciones de navidad y claro, confirmar mi asistencia en este año.

FLASHBACK~

La nieve caía en interminables copos de blanco color cubriendo todo de un frío invernal, los árboles comenzaban a ser decorados por alumnos pertenecientes a ese lugar, desde un auto negro Katherine observaba embelesada dicho paisaje, era todo lo contrario a su lugar de residencia donde la nieve nunca llegaba.

-Hemos llegado, señorita.-El chofer abrió la puerta trasera y Katherine salió del automóvil en dirección a la puerta delantera de aquel instituto, con el único objetivo de quejarse por la falta de responsabilidad proveniente de su progenitor.

Ninguna persona parecía prestarle atención, es más, algunas chicas pasaban a su lado riéndose en su cara, le molestaba tal actitud ¿Acaso era su culpa parecer aun una niña? ¿Parecer una tabla por delante sin una forma de mujer?

Tocó una vez la puerta del despacho principal para después entrar sin esperar autorización, de todos modos su padre debía ya saber que se trataba de ella, su aviso era un golpe único en la puerta.

Más lo que se encontró ahí en lugar de su padre fue una cabellera rubia, la persona en el despacho estaba sentada al lado de la silla del director.

Este se giró al escuchar la puerta cerrarse y sus miradas se conectaron, él tenía ojos ámbar con una expresión cálida.

¿Tú quién eres?-Preguntaron al unísono, ambos rieron.

-Soy la hija del director.-se limitó a responder cruzándose de brazos dando pasos en dirección al rubio, éste se sonrojó.

-Mi nombre es Nathaniel. No sabía que el director tuviera una hija.-Respondió confuso, aun mirando a lo que el clasificaba como una niña; era bastante baja, su cabello plateado recogido en dos coletas y unos anteojos cuadrados escondiendo sus ojos.

-Así que tú eres el chico del que tanto habla papá…- se acercó a él y Nathaniel se sorprendió: Si bien sabía que el director le tenía cierto aprecio, nunca creyó que eso se extendiera fuera del recinto.

-Es una sorpresa enterarme, él debe estar igual de orgulloso de ti.-miró la mueca que la niña le regalaba, ésta al querer acercarse tropezó con sus propios pies y cayó al suelo, tirando los anteojos.

-¡Auch!-exclamó adolorida, Nathaniel la socorrió ayudándola a ponerse de pie.

-¿Te has lastimado?-preguntó, ella negó. Al levantar las gafas notó que estas estaba estropeadas.-Lástima, te has quedado sin lentes.-sonrió, más ella frunció el ceño preocupada. Pero Nathaniel acaricio su mejilla; le recordaba a Ámber cuando era una pequeña e indefensa niña.-No te preocupes, eres más bonita sin ellos, sin duda me casaría contigo.-besó su mejilla y Katherine río avergonzada.

FIN FLASHBACK~

-Y desde ese momento comencé a cambiar: Cambié mis lentes por unos de contacto y no hace más de 1 mes me operé la vista para no tener que usarlos, y a eso se debe mi visita a este conservatorio, quiero que Nathaniel me reconozca y no pienso que cumpla lo que dijo pero si ser su novia o algo por el estilo, muy infantil mi historia pero me enamoré de él por un accidente.-Katherine cubrió sus mejillas que ardían con un color carmín.

-Te juzgué mal… Katherine, quién lo diría, has estado buscando a tu príncipe… ¡Esto es romántico!-Penny comenzó a aplaudir.- No te preocupes que todo lo que me has dicho lo mantendré enterrado, antes me matan a que diga algo. Qué linda historia…

-Fue una buena elección confiar en ti, Penny Lane.-sonrió con sinceridad.- Me parece que seremos buenas amigas, ¿qué dices?

-¡Claro que me gustaría!-Ambas sonrieron.

-Me pregunto, ¿Y tú porque estás aquí? -Penny Lane la miró con una sonrisa nerviosa.- Ya se hace tarde y mañana debemos despertar temprano.-se levantó de la mesa y salió por la puerta.-Algún día me dirás.

-Oh, pero Marianne quiere darnos indicaciones… - Penny Lane señaló a la jefa, que estaba terminando de organizar a las sirvientas, que al fin se estaban calmando.

-Oh, cierto, Supongo que me quedaré unos minutos a ver lo que quiere.- Katherine volvió a tomar asiento junto a la peli violeta, que llamó a Bella. Se sentaron las 3 juntas, y cuando las sirvientas lograron quedarse calladas, Marianne les repartió unas hojas y empezó a hablar.

El papel que Penny observó con curiosidad decía:

REGLAMIENTO INTERNO DE SIRVIENTAS

Instituto de Arte Sweet Amoris

REGLAS PRINCIPALES DE LAS SIRVIENTAS.

1. Todas las sirvientas tienen un estricto horario. Hora de ir a dormir: 11:00 pm. Hora de levantarse: 5:00 am.

-Hay algunas pequeñas excepciones- Dijo Marianne- En los que irán a dormir más tarde, como las fiestas, o como hoy, que les explico las reglas.

2. Los estudiantes son personas ricas, hijos de personas realmente importantes. Por lo tanto hay que tratarlos con respeto. Ellos se encuentran muy ocupados, por lo que cada estudiante hombre tiene su sirvienta y las mujeres su mayordomo asignado.

-Las sirvientas nuevas serán mañana asignadas a sus alumnos a cargo.

-Esto es aburrido.-Katherine se puso de pie, se despidió de Penny Lane y salió caminando tranquilamente del aula ante las miradas de las demás sirvientas y Marianne, que trató de ignorarla y siguió hablando.

3. El director del instituto le da oportunidad a las sirvientas de ingresar a las clases. Por eso todos los años se organiza un casting entre nosotras para ver quienes tiene alguna cualidad especial, a las elegidas se les dará una beca completa y podrá estudiar aquí.

Una descarga recorrió todo el cuerpo de Penny Lane. ¿Eso significaba que ella aún tenía una oportunidad para estudiar ahí?

4. Los domingos hay días libres. Pueden hacer lo que les plazca. Además, tienen acceso libre a todo este internado, excepto al instituto principal.

-Ya que estamos en París, ustedes son libres de salir del internado todo el día para conocer lo que quieran. –Añadió Marianne con una sonrisa.

En ese momento la puerta de la sala de estar se abrió, revelando a una chica de ojos rojos y su corto cabello azul claro despeinado.

-¡Señorita Yuki! ¿No vio el mensaje que le mandé a su celular?

-Lo…lo siento señorita Marianne. Me quedé dormida…

-¿Y su compañera de habitación no le dijo nada?

La peli azul recordó el no tan grato encuentro con su compañera. ¡Obviamente no le diría nada! ¡Pensaba que era una pervertida! Pero no quería meterla en problemas.

-Ella… No fue a la habitación en ningún momento, así que no sabía que yo estaba allí.

-Ya veo… Espero que sea la última vez que pase esto.- Yuki tomó asiento junto a Bella y leyó el papel de las reglas.

5. Las clases en el instituto empiezan en Marzo. Ahora que estamos en Enero los estudiantes recién han llegado, así que estarán haciendo cosas sin sentido. Por eso las sirvientas personales estarán más ocupadas cuidando a sus estudiantes asignados.

-Creo que eso es todo por hoy. Ya se pueden retirar, chicas. Solo quédense las chicas de nuevo ingreso.

El lugar se fue vaciando, hasta que quedaron cerca de 10 chicas.

-Bueno, chicas, bienvenidas oficialmente al Internado. Ahora, les asignaré a sus estudiantes.

Caminó delante de las chicas y les dio un pequeño papel con el nombre, apellido y número de cuarto de los estudiantes que les habían sido asignados.

Penny Lane leyó su papel: Lysandro Ainsworth, cuarto 405.

Yuki hizo lo mismo: Leigh Ainsworth, cuarto 509.

A pesar de no ser nueva, a Bella le dieron también un papel, pues su anterior estudiante asignado ya estaba graduado. Armin Kinney, habitación 104.

El corazón de Penny dio un vuelco. ¿Lysandro? ¿No era el nombre del chico que se había encontrado antes? Sinceramente, esperaba que no.

-Pueden retirarse a dormir, señoritas. Para mañana en la mañana las quiero levantadas y listas para que vayan a conocer a sus estudiantes.

Se fueron a sus respectivos cuartos, donde se fueron a dormir, preparándose para el día siguiente.


¡Hemos acabado el segundo capítulo! Ya me estoy acostumbrando a hacerlos más largos, espero que les agrade. La verdad tuve que acortarlo, porque tenía muchas ideas en la cabeza. Espero que les haya gustado, nos leemos dentro de poco con el tercer capítulo.

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