Notas de autora: No pregunten, sólo disfruten… O eso diría si no me doliera tanto la cabeza ni necesitase urgentemente soltar energía creativa.
Para los más estrictos, es una visión alterna a lo que he escrito de las Crónicas de Tokyo de Cristal. Para otros, es sólo una versión más de lo que puede pasar post Sailor Moon Stars
Los personajes de este fic no son míos, salvo mis OC. Todos los demás pertenecen a Naoko Takeuchi, Toei y yada-yada
Prólogo
Ha pasado algo más de tres años desde la batalla contra Sailor Galaxia y que las Sailor Starlights dejaron la Tierra. Han sido solamente tres años, pero eso había sido suficiente para cambiar por completo las vidas de las Senshis, convirtiendo incluso aquella nostálgica sensación de que todo lo que había ocurrido no había sido más que algún tipo de sueño.
Cada una de las Senshis se encontraba enfocada en sus propias metas y sueños ahora que habían salido de la preparatoria: Amy, Sailor Mercury, al fin estaba iniciando sus estudios de Medicina en una de las más prestigiosas universidades de Tokyo y, por lo que se veía en su avance académico, muy pronto conseguiría aquella beca que tanto ansiaba retomar para partir hacia Alemania; Rei, Sailor Mars, estaba centrada tanto en su misión como sacerdotisa, como en su propia carrera de compositora; Mina, Sailor Venus, luchaba incansablemente por ser aceptada en cada uno de los castings que presentaban nuevas estrellas de TV, por lo que se le podía ver desde temprano en cada televisora que anunciaba un nuevo show. Finalmente, Lita, Sailor Júpiter se inscribió en el instituto de cocina que tanto le habían recomendado y, debido a su técnica avanzada en las artes culinarias, consiguió ser matriculada con una beca, lo que le que aliviaba enormemente sus gastos.
Pero… ¿Dónde quedaba Serena en todo esto?
La rubia, luego de pensar mucho en sus opciones, decidió entrar a Párvulos, ya que la experiencia con Rini le había permitido ver de una manera diferente el cuidar y enseñar a niños pequeños. No le gustaba mucho la idea de hacer clases en Primaria y, aunque no se lo había comentado a nadie, era su forma de prepararse para ser madre, cosa que le preocupaba más que ser diplomáticamente correcta como Princesa, o conocer la historia de la Tierra para ser una buena Reina. Por otro lado, su relación con Darien era aparentemente próspera y, aunque la idea de Tokyo de Cristal parecía muy lejana, mantenían la ilusión de lograr al fin casarse y vivir juntos…
Al menos, ésa era la idea original para la rubia…
De hace un tiempo hasta ahora, la comunicación entre las Senshis y su Princesa se ha ido debilitando, tanto por la concentración en los estudios de cada una, como por no sentir aquel apego ni aquella lealtad que daba sentido a su misión como Senshis… Eso, de acuerdo a lo que la misma Princesa sentía. Para ellas era más fácil seguir criticándola que apreciar los cambios que iba viviendo. Y eso, aunque no quería admitirlo, no le gustaba para nada.
En efecto, las Inner Senshis se encontraban en el Crown's, sin su líder, pensando en cómo lidiar entre su deber como Senshis y el cumplimiento de sus sueños…
Eso, si es que, según ellas, se lo permitía su Princesa…
— ¿Y qué haremos? — preguntó la de cabellos castaños
— No lo sé… — respondió la más inteligente: — Yo quisiera quedarme en Japón, pero no puedo desaprovechar esta oportunidad…
— Por otra parte, ¿creen que Serena lo permitirá? — preguntó la chica rubia, con algo de altivez
— ¡No deberías dudar de Serena! — exclamó la de cabello oscuro, con rostro duro: — Si ella tiene un corazón de oro, no va a evitar que cumplas tus sueños
— Lo sé, pero… — y Mizuno apretó sus manos en señal de frustración
— Yo opino lo mismo, pero si seguimos así de alejadas de ella, dudo que acepte — dijo la de cabellos castaños, con algo de tristeza
La de cabellos negros estaba frustrada. ¡Claro que quería cumplir sus sueños y claro que confiaba en Serena! Pero, ¿cómo podría decirle esto sin dañar su corazón?
— De todas maneras, mientras antes hablemos con ella, mejor. Amy partirá en menos de una semana, ¿verdad? — preguntó la rubia, con una sonrisa altiva
La de cabellos azules asintió, débilmente.
— Entonces tratemos de averiguar en qué horario podemos hablar con ella y así poder conversar con tranquilidad — propuso la pelinegra, con la esperanza de encontrar el valor para enfrentar a su princesa
Las demás asintieron y, luego de pagar, cada una se retiró a sus respectivas actividades, unas con más peso en el corazón que otras…
En la noche…
Una joven de cabellos rubios, amarrados en coletas, estaba sentada junto a su ventana, como lo hacía habitualmente, mirando la Luna con cierta nostalgia. A su lado, una gata de color negro con una luna creciente en la frente miraba con preocupación la actitud de la humana.
— Oye, Luna — habló la humana, con voz triste: — ¿Y si las libero de sus obligaciones?
La gata pareció saltar ante la declaración de su dueña
— ¡Pero Serena! ¡Son tus amigas! — exclamó la gata
— Sí… Y por lo mismo no debería atarlas a algo que no desean… De otra manera, ¿por qué se alejaron de mí, si se llaman mis amigas? — y no pudo evitar tener cierto resentimiento en su voz.
La gata se quedó en silencio unos momentos, tratando de buscar un argumento que pudiera contrariar el reclamo de la humana.
— ¿Y qué piensas hacer entonces? — preguntó Luna, con cierto recelo.
— Aún no sé. De a poco estoy recordando las cosas que ocurrieron en el Milenio de Plata, por lo que no reclamaré nada más por ahora — y se puso de pie para adentrarse en su cuarto: — Pero, si lo que siento es cierto, no podré contar con ellas, al menos por un tiempo — y, sin esperar respuesta de la gata, cerró su ventana.
— Serena, ¿en qué piensas? ¿Cómo hacer que todo tome su curso? — pensó la consejera, llena de preocupación, mientras acompañaba a la otra.
En otro lugar…
En una gran mansión, cuatro mujeres estaban sentadas en torno a la mesa, cenando
— ¿Y cómo van tus estudios, Hotaru? — preguntó una mujer con acento grave, de cabellos rubios.
— Creo que, aunque esté estancada en esta edad, mentalmente ya regresé a la edad previa a los sucesos en el Instituto Mugen — respondió una niña, con voz formal.
— Me alegro, pero eso significa que algo te está impidiendo seguir tu desarrollo — dijo otra mujer, de cabello aguamarinos,
— Quizás — y la senshi de Saturno pareció pensativa: — De cualquier manera, pronto llegará el momento de decidir.
Las demás se quedaron mirándola con sorpresa, pues hacía tiempo que la menor no mostraba signos de visión.
— Decidir… ¿Decidir qué? — preguntó la rubia, con seriedad.
— El camino hacia el final — respondió la niña, con una sonrisa misteriosa, para luego dirigirse en silencio a su habitación, sin dejar que las otras le hicieran preguntas.
Al cerrar la puerta, la niña se concentró en las sombras que la rodeaban y sonrió, esta vez de manera más siniestra.
— ¿Qué camino elegirá, Princesa? ¿Tendré que ser su espada, o quizás su guadaña…?
Fin de capítulo
Oh... No se esperaban que apareciera luego de tanto, ¿no?
Holis
Welp... El trabajo y mis diferentes actividades han llevado mi creatividad por el caño... Pero de vez en cuando surge esto. Muchos se preguntarán: ¿y Crónicas de Tokyo de Cristal 2? Sólo les puedo decir que existe... Pero que tuve que replantear la parte 1 primero... Ya verán algo de eso.
Por mientras, disfruten de este pequeño arco de capítulos que les contarán algo diferente a Tokyo de Cristal... Y con las apariciones de esta saga, de más que a alguien le va a gustar.
Saludos y nos vemos en el próximo episodio
