Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko Takeuchi.


Poso mis ojos en el oscuro manto estelar, el cielo está despejado y según yo puedo ver una que otra estrella asomarse… levanto una de mis cejas, rasco mi mentón y al fin me animo a separar mis labios.

—Es curioso, ayer parecían brillar más que hoy.

¿Qué hago sentada a la orilla de mi cama, viendo por la ventana y luchando conmigo para no romperme? Es que mi mente hoy está seca, seca de pensar, seca de sentirme un poco vacía o más vacía que ayer… es que a pesar de que me siento tranquila, a pesar de que por alguna razón me sentía feliz… hoy la realidad es otra, quiero esconderme entre la oscuridad de mi habitación y la que hoy consume mi corazón.

Aprieto mi mandíbula, empuño mis manos que descansan tranquilas en mis piernas, me opongo a llorar y no por mis creencias dañinas de hace años, no porque piense que soy débil si lo hago… es que te veo en unas horas y si notas que por dentro estoy un poco más rota, te destruiré.

—Vamos Haruka, no lo hagas por favor, no llores más… tú puedes… te prometo que el fin de semana te dejaré llorar lo que quieras, pero hoy no por favor… no lo hagas.

Los autos pasan, la gente se ve seria, apurada, algunas personas casadas van de la mano. Yo muerdo mi labio… no quiero seguir llorando, sabes no he dormido bien, usualmente recuerdo lo que sueño y yo hoy no lo hago.

—¿Qué soñé ayer? —me cuestiono y alcanzo a ver mi reflejo en el espejo — Seguramente boberías porque olvidé mi lugar en el planeta.

Odio que en este momento, justo en este instante la música tiene sonando a Sting y "When we dance". Me parece que a dios le encanta cagarse de la risa de la gente, la broma para él no es buena si no pasan cosas que te hagan sentir más mierda.

—Ahh… —se escapa otro suspiro de mis labios.

Mis ojos fijos en el cristal de mi ventana me dejan ver lo vacíos que se ven. Están secos, puedo llegar a decir que sin vida… hoy, solamente hoy los puedo ver de esta forma. Mis labios están secos, rasposos producto de los cigarrillos que he consumido.

Deseo tener más, muchos más porque el narcótico legal me tranquiliza. Me quita las ganas de llorar, de llorar por todo y al mismo tiempo por nada, pero debo de fingir que todo está bien, no por parecer fuerte… no quiero lastimarte.

Quedamos bien ¿cierto? —resuena de nuevo en mi cabeza.

—Sí — contesto al eco de tu voz, ese que habita en mi mente.

Me siento una idiota, una imbécil que no merecía tu delicadeza. Porque sí quedamos bien, pero te mentí al parecer serena y mi garganta se tragaba la tristeza. Mi pecho estaba caliente, pero juro que sentí como se caía un trozo, sin embargo, no podía dejar que te dieras cuenta de eso.

Mentiría de nuevo si no reconociera que deseaba acariciar tu mejilla y decirte todo lo que me importas. En mis delirios extiendo mi mano, cómo si te tuviera frente a mí, acaricio el aire…

—Sé que no me quieres de la forma en que yo te quiero. Claro que estoy triste, me quiero encerrar en mi mundo hasta sacar la última lágrima que pueda dejar caer para ti, por ti y por este dolor. Yo… estoy mal, seguramente estoy muy enferma… me conformo con verte todos los días, escuchar tu voz y verte sonreír a pesar… muy a mi pesar de no ser la razón que te haga feliz.

Otra lagrima cae por mi mejilla, es cálida, delicada como lo eres tú. La limpio, debo controlarme… te veo en unas horas y debo verme feliz ¿acaso no te lo dije? Soy experta en fingir emociones que no siento, soy como el titán Atlas, cargo con el peso de del mundo en la espalda, en mi caso de las tragedias y soy buena… excelente al sonreír y hacer reír a los demás cuando por dentro me muero del dolor.

Sé que estoy mal, no debería darle otra oportunidad. Pero lo hago porque me sigue gustando… estoy mal, lo sé.

No puedo responder a eso… me quedo muda de nuevo y miro la avenida. Pasan tantos carros y provocan una corriente de aire. Deseo que se lleven mi dolor muy lejos de mi corazón, que se roben mis lágrimas, que mi tristeza acompañe a un conductor que va solo por estas calles oscuras.

De verdad que es el mejor regalo de mi vida, es perfecto. Las voy a cuidar, te lo juro.

Sonrió y vuelvo a llorar… otro suspiro ¿cuántos más tengo guardados?, ¡otro! Vamos, por favor, que dejes de hacer escenas tan tontas como esta, no queda mucho tiempo, contrólate Haruka. ¿Qué siento?

—Tristeza, me siento vacía y tranquila… ayer me sentía así… hoy miento al decir que estoy tranquila. Hoy me duele tengo una bola de fuego en el pecho ¿cómo podré engañarte y hacerte parecer que todo está bien?

¿Entiendes lo que digo? —al fin recuerdo otro fragmento de nuestra plática y te veo un tanto preocupada.

Todo bien — sonreí y mecánicamente dibujo de nuevo la misma sonrisa.

—¿Todo está bien Haruka? ¿realmente lo está? — cuestiona mi reflejo.

—¡Y una mierda que está bien! No, no estoy bien carajo. No, no es que esté molesta con ella, no lo estoy y sé te lo dije que esto pasaría — le reclamo— te dije que cerraras el pico, que te callaras lo que sientes. Que esto iba a pasar, si pudiera decir que estoy orgullosa de algo sería de mí, porque lo dije. Hace años que no le decía a alguien que me gusta, sí fue bueno, puedo hacerlo y quizá recuperé un poco de confianza en mí. Pero no estoy bien, no estoy bien… porque duele, el rechazo duele y no es personal, no fue por mí lo sé… lo sé, lo juro. Pero sigue doliendo, quiero que deje de doler.

¿De verdad todo está bien entre nosotras?

—Sí — le respondo a ese eco instalado en mi cabeza —. Todo está bien entre nosotras… tengo ganas de escribirte y decirte que si te sientes incómoda o algo, que creas que mi forma de actuar no es la correcta, me lo digas porque lo puedo trabajar o corregir. No lo he hecho, no quiero incomodarte…e en cambio estoy aquí escribiendo este pequeño guion para sacar algo de mi sentir, de mi tristeza. Y no tener que hacer lo que dijiste ayer…

Yo sé, decirlo es como liberarte… cómo cuando estás muy borracha y vomitas, te sientes mejor. Liberada.

Debo de darte la razón en algo porque en parte sí me siento libre, porque ya sabes lo que siento por ti. Porque quizá… de una forma que no sé todavía entiendo valoras lo que hice. Feliz estoy de saber que al menos quieres tener esa amistad tan linda que generamos. Y eso me ha tranquilizado un poco, tenía miedo de perderte del todo.

Pero no quiero mentirme, me duele, me quema y me consume la desesperanza. Mis amigos me dicen que va a pasar, que deje salir el dolor y si leen esto, crean que yo misma lo sé. En este momento no me siento de esa forma, me duele, me duele más de lo que esperaba porque…

Yo deseaba ser la persona a la que tomarías de la mano, a quien abrazarías, en quien podrías confiar al 100%. Me dicen que vaya por el plan de contingencia y esa es otra chica que sé que está interesada en mí. Pero es que no entienden lo doloroso que es saber que tú corazón pertenece a una persona que es bien linda.

Te estimo mucho como para hacerte eso, ser el clavo que saca a otro. No lo mereces y yo no puedo mentirte o jugar con tus sentimientos.

¡Cómo es que él no lo puede ver! Si ese maldito pudiera tener el mínimo de empatía que tú, si él realmente te quisiera y no te siguiera enganchando, si no te tratara como me dicen… su plan de contingencia. Si él… si él… si él te respetara o quisiera un poco de lo que yo.

No sabes, no te quiero decir que si se pudieran cambiar los sentimientos, con gusto se los cambiaría a él. Porque te vería sonreír, correspondida, feliz, más de lo que eres ahora con las migajas que él te tira.

Si él te viera de la forma en que yo te veo, si él despertara en las mañanas agradecido del amor que le tienes. Quisiera, que la persona de la que te enamoraste llegue a sentir que contigo se sacó toda la puta lotería, porque no te mereces menos. No te mereces lo que te da…

Porque yo sin tener eso que él tiene, eso es que me quieras… yo… así me siento, gané el puto premio mayor al conocerte. ¿Por qué no puede verlo? Quiero que te quiera como mereces… si todo lo que me está doliendo estar separada de ti, de saber que no me quieres como yo. Si la tremenda bola de fuego que perfora mi pecho en este momento será equivalente a tu felicidad con él elevada al millón. ¡Venga Michiru, que puedo soportar más! Soportaría el peso del mundo en mi espalda si te puedo ver feliz toda la cabrona vida.

No debo llorar más, porque hoy soy como Neruda "puedo escribir los versos más tristes esta noche." Como Sabines "espero curarme de ti" y al modo de Benedetti decir que "la culpa es de uno."

¿Lo has leído? Sin duda es mi poema favorito, Benedetti resume bien mi sentir, hoy debo ser fuerte. Regalarte mi mejor cara, abrazarme por dentro para que los pedazos de mi corazón no caigan, porque penden de un hilo y no quiero que escuches el estruendo que producen.

Gracias, eso es lo que debería decirte… gracias por cuidar de mí, por ser tan linda, empática y genial. Si te llegas a preguntar la razón de haberme enamorado de ti, pues es esta, que seas así… una buena persona, que el físico se acaba, pero la persona que somos es la que se mantiene en el tiempo y tú eres bella en todo sentido, en especial en este…

Vamos a la ducha, una ducha rápida para que el agua se lleve mis lágrimas. Para verme al espejo mientras me baño y poder estudiar la sonrisa que te daré. Que se vea real, que la notes natural, por favor ojos no me delaten… no la hagan sentir peor de lo que ya se siente.

Por favor corazón olvídala, deja de latir cuando la ves… por favor no te rompas frente a ella, dame tiempo y detente estás horas. No la hagamos sentir mal, ni hoy ni en la posteridad… te suplico que me dejes hacerla sentir cómoda… vida "creo que tenes razón, la culpa es de uno cuando no enamora."