Serena Tsukino ríe al observarse en el espejo de la habitación de Haruka, le gusta como se ve con su pequeño vestido blanco, es una niña de tres años, pero con su mente de adulta.
Está decidida a hacer de cupido con Haruka y Seiya ya que cuando se ven existe una colosal tensión sexual en el ambiente, si no se matan indudablemente se comen a besos. Michiru convenció a Las chicas de fingir que un demonio la atacaba. La pluma mágica hizo lo suyo al convertirla en una adorable nena.
—¿Dónde estás, cabeza bombón? — Haruka ingresó a su habitación y la vio tocando su reflejo en el espejo. Pensó en Negerenia y su soledad. — ¿te encuentras bien?
— ¿Por qué botaste al chico lindo? — preguntó serena con tristeza mirándose al espejo. — Me agradaba... hasta le pegaste... ya no te va a querer como su novia
— Kou no es lindo, no es mi novio, es molesto y un... — Haruka cerró la boca rápidamente, casi dice una mala palabra delante de la princesa — es un cantante.
— Yo quiero que cante — Serena se giró para verla, aunque claro lo que vio fue las largas piernas de la rubia que se sentó para estar a su altura — ¿puedes llamarlo?
— Debe estar ocupado, es un cantante muy famoso — Haruka sacaría cualquier excusa para evitar tenerlo cerca. — no va a venir por mucho que lo llame.
Serena empezó a llorar fuertemente, tenía que conseguir que sus lágrimas reflearan un verdadero dolor y para lograrlo pensó en los días de la guerra cuando creyó perder a sus amigas, cuando Darien acabó con ella, cuando todo era una nube gris.
Haruka la abrazó, le ofreció mil dulces, le cantó canciones, pero la princesa no se callaba, al contrario, lloraba más fuerte. — Bien, lo llamaré.
Serena se limpió las lágrimas con sus manitas y le sonrió — ¡Síííí!
Manipulación, la maldita manipulación que usaban los niños y la Sailor externa había caído directo en la trampa. En menos de media hora llegaba el Cantante barato, el imbécil, el lobo mañoso, el pervertido que le miraba el pecho. ¿Y qué si ahora quería ser un poco más femenina?
Serena lo recibió con una sonrisa y con los ojos hinchados. – ¡Viniste!
— Desde luego bombón, mi dulce novia pedía a gritos que viniera — Seiya se sentó en el sillón junto a la princesa. — No puedo negarme cuando su dulce voz pronuncia mi apellido.
— ¡No soy tu novia! — Gruñó Haruka, un aura asesina emanaba de ella. — Ni siquiera me gustas.
— Repítelo hasta que lo creas — Respondió Seiya mirando a su hermoso tormento que se veía frustrada y guapa. Volvió a fijarse en serena. — ¿Por qué llorabas?
— Porque Haruka dijo que no vendrías porque ya no la quieres como tu novia — el labio inferior de serena empezó a temblar, un nuevo llanto amenazaba hacer aparición.
Haruka tomó aire, no quería otro llanto incesable, la princesa tenía buenos pulmones y no deseaba otro concierto de berridos — Kou — Se acercó a Seiya y le tocó el hombro izquierdo — Canta por favor o yo terminaré llorando con cabeza de bombón.
— Me muero por suplicarte que no te vayas mi vida, me muero por escucharte decir las cosas que nunca digas más "me callo" y te marchas — Seiya miró a Haruka, la rubia abrió los ojos sorprendida, la estrellita musical era dueño de una hermosa voz — Mantengo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más ¿Cuánto tiempo vamos a esperar?
— ¡Qué bonito! — exclamó Serena pro fue ignorada por la pareja. era feliz por eso.
— Me muero por abrazarte y que me abraces tan fuerte, me muero por divertirte y que me beses cuando despierte acomodado en tu pecho hasta que el sol aparezca — Seiya no dejaba de mirar a Haruka. — Me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando palabras que llegan a este pobre corazón...
Haruka sentía el latir de su corazón en la garganta, era una declaración directa.
La princesa se fue alejando lentamente, buscaba la cámara de video para grabarlos, sería la prueba para unirlos, para que aceptasen que se amaban. Cuando encontró la pesada cámara apuntó en dirección la pareja.
— Kou, la cursilería es parte de ti — Haruka la Sailor del viento se sentía tan confusa. La coraza que había levantado se estaba quebrando. — ¿Por qué?
— Te mereces bombones, rosas, chocolates, cosas cursis porque quiero muchas cosas contigo, Tennoh — Seiya la miró a los ojos con amor, le gustaba verla tan furiosa, como también amaba verla calmada y disfrutando de muchas cosas. — Voy a conquistarte... voy a mostrarte que puedes ser feliz junto a mí.
— Cállate y bésame, Kou — En los últimos años Seiya Kou era tan alto como su amada, la superaba por unos dos centímetros.
A serena casi se le cae la cámara cuando vio el besó, quedó sorprendida cuando los vio besarse con mucha pasión, Las chicas gritarían de emoción. Ya las imaginaba, todas chismearían en el templo Hikawa mientras bebían té. Guardó el video y escondió cámara en su mochila no quería ser sorprendida, menos deseaba sufrir la terrible venganza de Haruka si esta sabía la verdad.
