No, no era cuestión de que el sexo lo tenía a punto de morir a Seiya Kou, tampoco que estuviera en el estudio de grabación unas 8 horas al día, mucho menos era que estaba siendo un Sailor Stars por las noches, Quizá un poco, pero no, lo que lo tenía a punto de morir era que tendría exámenes en la universidad muy pronto.
Lo peor de todo es que Haruka lo obligaba a estar estudiando en su departamento, y su amada rubia sarcástica usaba ropa femenina. ¿Imaginan lo "DURO" que era concentrarse? Estar repasando las lecciones no era lo suyo cuando su novia usaba un bonito conjunto de cuero. Se veía provocativa, sexy, empoderada y fuerte. Su chica era muy hermosa, mas lo que tenía de hermosa lo tenía de guerrera. Sí, con ella a su lado viviría feliz siendo el sumiso.
—¿en qué piensas? — Haruka bajó los planos del nuevo motor diésel que estaba verificando, quería adquirirlo. — No estás estudiando.
— Eres tan hermosa que solo pienso en lo afortunado que soy por tenerte. — Respondió el cantante con una sonrisa dulce.
Lejos de sonrojarse o besarlo, Haruka negó con la cabeza — Por estar de idiota enamorado vas a reprobar el examen, ni sueñes que voy consolarte si eso sucede.
— ¡ouch! —Seiya se llevó la mano al pecho en señal de dolor y ofensa. —¿entonces prefieres que piense en otras cosas?
— Otras cosas no, piensa en tu próximo examen, estrellita musical. — la rubia volvió a llevar a su rostro los planos.
— No, se me antoja pensar en ti y lo voy a hacer sin tu permiso. — Expresó Seiya cerrando su cuaderno de apuntes.
— Si desapruebas no vas a ser mi copiloto en el Dakar. — Haruka bajó los planos y lo miró fijamente. — Michiru irá conmigo.
— Siendo así, me ha entrado unas ganas de repasar todo. — Volvió a abrir el libro.
Haruka sonrió suavemente. Hace unas semanas había descubierto que con amenazarlo con irse con su mejor amiga hacia lo que deseaba. Aunque eso no iba a ocurrir ya que estaba furiosa con las chicas — todas ellas habían confabulado para unirla con su lobo mañoso y lo habían logrado, estaba agradecida y no iba a admitirlo en voz alta— por lo que no deseaba volver a dirigirles el saludo.
Ya se había encargado de cobrar venganza de todas excepto de Setsuna, Hotaru y la princesa Serena—porque la respetaba como su futura reina— ¿Cuál había sido su venganza? Las había retado a todas en lo que mejor destacaban, por ejemplo: a Lita le ganó en un concurso de cocina, a Michiru la retó a hacer música que no fuera con el violín... Usó una Viola y ella un Cello, Aun así, le ganó. A Mina la reto a un set de Voleibol, disfrutó dándole mates en el rostro y por supuesto ganó. Con Amy fue un poco difícil debido a que parecía tener el cerebro de una computadora así que quedaron al mismo nivel en cuanto al tipo de estrategia. A Rei la retó a realizar la ceremonia del té y volvió a ganar pues sus piernas resistían mejor la incómoda posición, además del uso correcto de una yukata.
— Queda demostrado que estás lista para casarte con Seiya, papá Haruka. — Le dijo Hotaru tras ver como había resultado ser mejor que las chicas. — ¡Quiero llevar las flores!
Por supuesto la Sailor no respondió, solo quedó pensativa. No sabía si era el matrimonio algo que ella desease, era libre como el viento de la primavera — su nombre tenía ese significado y era tal cual su vida — aunque el amor que sentía era tan despiadado y celoso, tan pasional y cariñoso. Sí, no le resultaba nada mal la idea de quedarse con el lobo mañoso, porque lo había comprobado, no había manera de que se cansara de Seiya, cuando ella gritaba una sarta de insultos, su novio se lo devolvía con cierta picardía.
Él era un año menor que ella, cuando le convenía actuaba con madurez, lo cual era muy escaso, mas le resultaba atractivo, ni siquiera le importaba que él tuviera millones de fans enamoradas de sí, Haruka también contaba con un séquito de fans — entre hombres y mujeres— por ser el piloto japonés más guapa o guapo... ¿Acaso eso importa?
Estaba lista para ser feliz y continuar protegiendo a la princesa por todo el tiempo que quedara.
— ¡Tennoh! — Gritó Seiya al notar que estaba perdida entre sus pensamientos.
— ¿Qué?
— Tengo una duda... — se mostró inseguro y algo avergonzado. — ¿A quién prefieres? A Seiya chica o al Seiya hombre. — Soltó sin más el cantante mientras la miraba a los ojos, sacó de su bolsillo lo que parecía ser un broche con micrófono. — esto me da mi dualidad.
— ¿acaso eso importa? Me gustas tú, varón o mujer sigues siendo tú. — Haruka le dio una sonrisa pícara y un guiño. — y veo que nunca caeremos en la rutina si yo lo uso algunas veces.
Seiya sonrió con descaro. Sí, amaba a esta mujer y su cinismo. — Te amo, Haruka.
— Lo sé, soy adorable. — Frunció el ceño — ya que acabamos de coquetear ahora sigue estudiando.
— ¡No quiero!
— y yo que pensaba premiarte con ir a comer unas hamburguesas en Crown... Pero al parecer tendré que ir sola
— Haberlo dicho antes.
Seiya era explotado, chantajeado por su novia, pero no iba a negar que disfrutaba de esa situación, quizás tuviera alguna tendencia masoquista.
Fin.
