"A través de lo Abstracto"

Capítulo 2: "Vulnerable"

Comenzaré respondiendo aquí, para que lean este capítulo con las ideas más claras.

Ceci87: Tú estás en lo cierto. En este fic, Lily y James no se conocen, tenlo siempre en cuenta, para evitar confusiones.

HerRonGinHarry: Lily tiene fama porque es la alumna predilecta de Multifacettas, instituto de fama internacional. Obviamente, es conocida y recomendad por toda la institución, debido a la calidad académica que tiene. Y no, no es mayor que James. En lo único en que le gana a James es el la estadía en MultiFacettas, ya que se inscribió antes que él. Recuerda que James comenzó experimentando solo como pintor.

danielle09: Lo de la Facultad mágica, junto con las Bibliotecas, no he inventado yo. Pero, con respecto a las Bibliotecas, lee este capítulo, y veamos si te puede hacer una idea. Si aún tienes dudas, avísame.

LiLy-EvAnS17: Si, debería haber magia, y de hecho, la hay. Estos dos primeros capítulos son, en el fondo, la introducción. Pero no te preocupes, porque este fic no está ambientado en el mundo muggle.

A H-carol-P, xaica y Rai-Potter: Me encanta que este fic les guste, espero que este capítulo incremente su gusto por el fic. ¡Les agradezco sus reviews!

OoOo

Lily salió de su aula de clase, acompañada de una gran sonrisa, sosteniendo un diploma en su mano.

Jo se le acercó por detrás.

- ¿Qué tal te fue en...? – Su vista se dirigió inevitablemente al pergamino, - ¡Oh¿Ya comenzaron los diplomas? Y apenas empezamos el año...

Aquel comentario acentuó la sonrisa de su amiga.

- No puedo evitarlo, Jo... – Comenzó contenta. - Son los premios que olvidaron entregarme el año pasado.

- Corrección. Que inventaron para poder entregártelos, porque mira que este tal... – tomó el diploma y lo leyó, - "Certificado al Buen Manejo de la sílaba BA" es bastante... exótico, por así decirlo.

La pelirroja negó levemente con la cabeza, aún sonriendo.

- La sílaba BA es un término médico, so tonta. Ya sabes, Bo...

- No me importa, gracias. – Le cortó su amiga, al mismo tiempo que entraban al casino de la institución.

Una vez allí, Josephine enfrentó, una vez más, las consecuencias de ser la mejor amiga de Lily Evans. Las miradas las seguían a todas partes, mientras la mayoría del alumnado masculino le ofrecía un lugar en su mesa.

La pelirroja los saludaba, pero no aceptaba ninguna invitación. Siguió avanzando, hasta que sus ojos se toparon con la figura de un chico, sentado solo, en la última mesa, y que parecía estar concentradísimo en una hoja de papel.

Lily frunció el ceño. "¿Ese no era el chico de la mañana?"

Jo, al ver que su amiga no estaba dispuesta a avanzar, tomó a Lily del brazo y la trasladó hasta la mesa de unas rubias que parecían ser simpáticas.

- Hola, - las saludó Josephine. - ¿Podemos sentarnos?

Una rubia, la más chillona, asintió con la cabeza.

- Drew Marley, - se presentó. – Mucho gusto.

La otra rubia dijo llamarse Monica, sin más detalles.

El almuerzo fue tranquilo, y los temas, variados. Conversaciones sobre moda, ciencia, derechos, entre otros. Al llegar al tema de los hombres, Drew fue la primera en tomar la palabra.

- En mi clase, está el chico más raro que he conocido. – Sus ojos comenzaron a moverse rápidamente, buscando. Al encontrar al chico, esbozó una sonrisa. – Potter, se llama. Mírenlo, es un pobre idiota.

Lily se volteó para observarlo, aunque presentía a quien se refería. Y no le hacia nada de gracia.

- ¿Por qué dices eso? – Su tono se notó ligeramente molesto.

Pero al parecer la rubia no pareció advertirlo.

- Es un idiota. No tiene carácter, se ruboriza fácilmente, es una mierda como hombre. Y eso que es guapísimo.

Jo, al observar el ceño de Lily, decidió intervenir.

- Pero apenas has estado una clase con él. No puedes juzgarlo así.

Drew se encogió se hombros.

- Intenta hablar con él, haber si le entiendes algo. – Evans percibió cierto toque de crueldad en su voz. – Y aprovecha de decirle que la tarea es para la próxima semana, que no es necesario que la haga ahora.

Lily se paró.

- Yo iré.

Jo se encogió de hombros, al ver que las dos rubias le pedían una explicación por la manera agresiva en la que actuaba su amiga.

Aquello era muy extraño.

Pero la chica no alcanzó a llegar hasta su mesa, porque James se levantó rápidamente, causando un gran estruendo, el cual llamó la atención de muchos.

James, en un gesto de nerviosismo, botó las pinturas que se hallaban sobre su mesa, y, ni siquiera abajo, recogiéndolas, pudo no notar la gracia que les causaba a todos la patética imagen que veían.

Al notar que todos lo observaban, no pudo evitar sonrojarse ligeramente, y avanzar lo más rápidamente hasta la puerta.

Pasó al lado de Lily, sin siquiera advertir en su presencia. O eso creía ella.

James se encaminó hasta el final del casino, y salió lo más rápidamente posible. Hace tiempo que no le pasaba algo así.

Ya más calmado, no pudo evitar sentirse furioso consigo mismo, al descubrir la evidente vulnerabilidad que mostraba ante todos.

Quería cambiar aquella imagen. Quería demostrar que podía ser más hombre, más viril. Decirles a todos que podía enfrentar situaciones sin sonrojarse, que le dieran una oportunidad. Solo una.

La pregunta era... ¿Cómo decirlo¿Cómo hacerlo?

No podía mostrarles a todos su verdadera personalidad. No podía sacar aquel grito de su interior, el cual había sido oprimido por tantos años.

Si nadie lo quería ahora, mucho menos lo querrían como realmente es.

Estaba condenado a estar solo.

Suspiró pesadamente, apoyándose en la pared. A veces, le cansaba esperar tanto la felicidad, y no salir a buscarla.

El chirrido de la puerta al cerrarse le sobresaltó, la pelirroja que había visto en la mañana salió tras la puerta.

Cambió de inmediato la dirección de su mirada y se alejó lo más rápido de allí, dejando a Lily con la palabra en la boca.

La chica quedó sorprendida.

Una vez más, se escapaba. Aquello era... decepcionante. Era la única persona que se negaba a tener una conversación junto a ella, y eso la intrigaba.

Quizás no era tan linda, como todos decían. Quizás no era tan inteligente, como todos decían. No era ni siquiera capaz, de atraer la atención de aquel chico.

Se mordió el labio inferior, pensativa. Necesitaba saber más acerca de Potter.

OoOo

Él, por su parte, se encontraba en el patio, sentado, trabajando en su tarea.

O, mejor dicho, tratando de trabajar. Le costaba concentrarse, al ser conciente de todas las miradas femeninas que estaban puestas en él.

Odiaba aquello.

Volvió su vista al pergamino, dispuesto a analizarlo. Los resultados no le gustaban para nada. Notó como la belleza vista anteriormente, eran, ahora, líneas malhechas, una pintura que no lograba encontrar la armonía.

¿Por qué pintaba tan mal?

Tomó la hoja entre sus manos, la arrugó, y la tiró al piso.

En esto, una chica morena se le acercó.

- Hola, guapo. – Se sentó al lado de James y le dirigió una enorme sonrisa. – Soy Miella, italiana de nacimiento. Adivina qué... me gustas mucho.

James se sorprendió ante aquello. La rapidez de sus palabras era asombrosa. Además, era la primera vez que le decían aquello.

Intentó por todos los medios ser educado.

- Yo... Este... Hum... No me gusta el compromiso... Verás...

Pero al parecer la chica no estaba escuchando, debido a que se encontraba haciéndole señas a un grupo que se encontraba cinco mesas más allá.

- ¡Lo logré¡Penitencia cumplida!

Hasta ese lugar se pudieron escuchar las carcajadas de los amigos de Miella.

La morena, sin siquiera pedirle disculpas, se levantó de la mesa de James y se encaminó hacia sus amigos.

- Pobre idiota. – Se alcanzó a escuchar.

Al cabo de un rato, los chicos seguían riéndose.

Potter frunció el ceño, incapaz de articular palabra. Dirigió su vista hacia el nuevo pergamino, intentando volver a concentrarse. Trató de ignorar el hecho.

"Como pude ser tan estúpido".

OoOo

Josephine buscaba a Lily por todas partes. Visitó todas las aulas, le preguntó a todos los profesores, y nadie sabía nada. Ya aburrida de buscar, decidió probar en una última opción: La Biblioteca de Agua.

OoOo

La Biblioteca de Agua era una leyenda en el Instituto de MultiFacettas.

Una breve descripción de ella:

Era un lugar del tamaño de una casa, cuyos colores variaban entre tonalidades azules, verdes y, a veces, transparentes. Dividida en dos pisos, el primer piso era un museo. Allí, podías encontrar todos los objetos nunca antes vistos con respecto al agua. En el centro de aquel museo, se encontraba una copa, llena del Elixir de la Vida.

O eso decían.

El segundo piso, en cambio, era una biblioteca. Para poder entrar a las Bibliotecas, el alumno tenía que pertenecer ese elemento. Cada uno escogía uno solo, privándose de la posibilidad de visitar las otras Bibliotecas.

Por eso, ni Lily ni Josephine sabían cual era el tesoro que guardaban las estancias de los otros elementos. Ese era un privilegio del cual solo gozaba el perteneciente a ella.

Jo entró con prisa al lugar, saludando brevemente a la bibliotecaria y se acercó al sector preferido de Lily. El de los Peces.

La encontró sentada en una mesa salmón, inmersa en su propia búsqueda, junto a un libro que recitaba: "Ingresados & Egresados de Multifacettas".

Jo frunció el ceño.

- ¿A quién estás buscando?

Lily, que no había reparado en la presencia de su amiga, soltó un grito de sorpresa.

- ¡JO¡No vuelvas a hacer eso!

La castaña sonrió con inocencia, sin responderle.

Evans suspiró.

- ¿Qué quieres?

- ¿A quién buscas? – Repitió la chica, dispuesta a quedarse allí hasta obtener una respuesta. - ¿Es al chico de esta mañana?

La pelirroja asintió, causando una enorme frustración en su amiga.

- Lily, yo no soy prejuiciosa, pero Drew tiene razón. Digo, una parte de razón. – Se corrigió, al percibir la fría mirada de su amiga. – Ese chico es raro. Y, es verdad, es guapísimo. Pero tú te mereces... más.

Lily frunció el ceño.

- No seas idiota, solo me llama la atención.

- Eso dices ahora, pero al final, te importará más de lo que crees.

- Te equivocas, - Lily hablaba con determinación. – Yo controlo mis sentimientos, y ese tipo solo me llama la atención. De hecho, pretendo acercarme un poco más a él.

Jo negó con la cabeza.

- Te acordarás de mí, Lily. Ese chico te podría llegar a importar mucho.

La pelirroja rodó los ojos ante la insistencia de su amiga, así que, resuelta a ignorar sus consejos, se levantó y le dirigió una última mirada a la castaña.

- Voy a ver que puedo hacer por hoy.

- ¡Te acordarás de mí! – Fue lo último que alcanzó a escuchar de los labios de su amiga.

OoOo

"La calidad de un pintor depende de la cantidad de pasado que lleve consigo".

Aquel era Pablo Picasso. Que, a pesar de ser muggle, logró todo lo que él nunca lograría. Su auto-aceptación.

----- FLASHBACK -----

- ¿¡CÓMO QUE TE IRÁS?! – El rugido de Charlus Potter perforó los oídos de su hijo, amenazando con quitarle toda la seguridad que había reunido durante todos esos años.

Pero no lo logró.

- Me iré, como escuchaste. Seré el mejor pintor del mundo.

Charlus soltó una carcajada sarcástica. Dorea, su esposa, analizaba a su hijo, sin poder decir nada.

- Eso es la peor burrada que he escuchado en mi vida. – Fue lo primero que articuló.

- Tú nunca me has escuchado mucho, madre. – James estaba furioso. – Nunca estuviste ahí cuando lo necesité, y nunca lo estarás.

Su padre avanzó.

- No te dirijas así a tu madre. Desocupa esa maleta y sube a tu cuarto. Ahora.

- No pienso.

La madre de James perdió los estribos.

- ¡Nunca lograrás ser pintor, James¿¡Crees que a alguien le importa tus pinturas¡Fracasarás!

Aquello fue la gota que rebalsó el vaso.

- ¡QUÉ TÚ HAYAS FRACASADO NO QUIERE DECIR QUE YO TAMBIÉN LO HAGA!

¡PLAF!

Charlus Potter golpeó con brutalidad a su hijo, descargando toda su ira en la mejilla de James.

Una bofetada que quedará, para siempre, reflejada en su cara.

Esa noche, fue la última vez que James conversó por tus padres. Pero, fue la primera vez, que, sin que él lo supiera, se comenzó a notar el dolor de sus ojos.

----- FIN FLASHBACK -----

O.o Y aquí concluye un nuevo cap.!

¿Qué les pareció?

Dejen RR!

Adios!