Amanecía lentamente en el pueblecito tan famoso de South Park. La luz mañanera iluminaba poco a poco las calles cubiertas por un denso manto blanco debido a la nevada de la noche anterior. Los habitantes aún dormían placenteramente a esas horas del domingo, los pajarillos piaban alegremente desperezándose del sueño y… un pelirrojo aporreaba frenéticamente la puerta de los Marsh. En resumen, una mañana tranquila "aparentemente" si ignorábamos al pelirrojo histérico.

- Abre maldita sea, Stan- murmuraba Kyle mientras seguía llamando sin parar ni un solo momento. Llevaría varios minutos dando la lata en la puerta. Veía como los vecinos de los alrededores le miraban con gran fastidio desde sus ventanas, algunos incluso decidieron regalarle sus mejores insultos, pero el pelirrojo los ignoraba, al igual que ignoraba el creciente rubor de sus mejillas- Vamooos.

Finalmente la puerta se abrió con un leve crujido y Kyle suspiró aliviado, pero al momento se quedo bloqueado ¿Después de tanto tiempo sin hablarnos, me presento así de primeras en su casa? Bravo, Broflovski, pensó. Por suerte (o por desgracia) la puerta fue abierta por Shelly, la hermana mayor de su mejor amigo.

- ¿Qué diablos quieres?- bufó. Kyle fue sometido a un intenso escáner de arriba abajo, odiaba a Shelly y su maldito mal humor.

- Necesito hablar con Stan- Sentenció con un poco de miedo- Por favor…

Shelly alzó una ceja curiosa cuando escuchó aquello. Parecía sorprendida y muy enfadada, aunque esto último era normal en ella.

- Espera un segundo aquí- dijo. Y cerró la puerta en las narices de Kyle, el cual arrugó la nariz con un gesto de asco.

Oh dios mío... Kyle volvió a divagar en su mente poniéndose más nervioso. La verdad es que había llegado aquí por puro impulso, ni lo había meditado ni un segundo. Esta misma mañana se había encontrado una misteriosa nota en su dormitorio y al leerla sintió la necesidad de ir corriendo a ver a Stan, a nadie más, solo a él. Y aquí estaba ahora, esperando en el umbral de la puerta de los Marsh aguardando la aparición estelar del azabache al que tanto había estado unido. La idea de huir en ese mismo instante pasó fugazmente por su cabeza pero no sería capaz. Era de vital importancia que hablara con sus amigos, eso decía la nota...

La puerta volvió a abrirse sacando al pelirrojo de sus pensamientos contradiccitorios y Shelly apareció de nuevo tras ella, esta vez menos enfadada.

- Sube- dijo invitándole a entrar- Pero no te prometo nada, sigue muy...emo.

Kyle asintió y entró. Pensó en el pobre Stan, sufriendo por la perra de Wendy y el jodido Cartman... Ojalá pudiera darles su merecido y así aliviar las penas de su querido azabache. Ya me vengaré, se dijo sacando pecho. Llegó a la puerta de Stan, la cual estaba obviamente cerrada y con un montón de señales que prohibían el paso al interior. Llamó con decisión esperando una respuesta.

- Adelante- una voz ronca le invitó a pasar.

Kyle agarró el pomo de la puerta con miedo. Antes de abrir tragó saliva y respiró hondo. Allá voy. Entró en un cuarto oscuro y lleno de humo de tabaco. Tosió varias veces mientras enfocaba la vista intentando encontrar a Stan. A pesar de que el sol ya lucía y había bastante luz en el exterior allí solo se veía un resquicio de claridad que entraba por el borde la persiana. Jodido Stan, pensó irritado. Por este tipo de cosas fue por las que Kyle ya no daba más oportunidades a Stan, la forma en la que se encerraba en sí mismo impidiendo que nadie le ayudase, le molestaba hasta límites insospechados. Y ese resentimiento volvía a aflorar.

- Abre la maldita ventana, Marsh, me estoy ahogando.- Se quejó entre toses el pelirrojo.

- Yo también me alegro de verte, Kyle- la voz ronca pertenecía Stan, que ya había subido la persiana para que entrara la luz y saliese el jodido humo.

Kyle se asombró cuando vio a Stan sentado sobre su cama con el pelo más largo de lo habitual, una barba de más de tres días y con unas ojeras asombrosas. Ha perdido muchísimo peso el corazón se le encogió al ver a su amigo en ese estado tan demacrado. Stan se percató de la reacción de su amigo y le sonrió cansado.

- Ya ves- dijo señalándose - he cambiado bastante, je, je.

- Stan-Kyle se acercó poco a poco- No deberías tomarte tu estado a risa...

Stan le fulminó con la mirada.

- Maldita sea, Kyle, cállate- Kyle se encogió ante la actitud del azabache, no soportaba que después de tanto tiempo Stan le dirigiera esas palabras tan crueles y frías.

- Has venido por esto- le arrojó un trozo de papel arrugado- ¿verdad?

Kyle lo agarró al vuelo antes de que el papel impactara contra su cara. Lo abrió y seguidamente asintió.

- Nos necesita, y está vez, es en serio.

- Joder- aspiró del cigarro profundamente y soltó el humo con los ojos cerrados- ¿En qué lio te has metido, Kenny?

Estuvieron varios minutos en silencio, Stan mirando por la ventana mientras fumaba y Kyle observándole un poco incómodo. La situación parecía que iba a terminar mal hasta que Stan por fin abrió de nuevo la boca.

- Vas a ir, ¿verdad?- dijo arrojando el cigarro ya consumido al suelo- Y supongo que me vas a obligar a ir.

- Stan, nos necesita ¿no lo entiendes?- Kyle se desesperó cuando vio que su amigo rodaba los ojos- Vamos, todos estábamos advertidos, dijo que si volvía, sería para pedirnos ayuda.

- Han pasado diez años- relató el azabache con aburrimiento- Y las cosas han cambiado. Yo ya no quiero saber nada de nadie.

- Eres un cobarde- soltó Kyle enfurecido- No me puedo creer que sigas con el tema de Wendy, supéralo tío.

Antes de que pudiera reaccionar, Stan ya se estaba abalanzando sobre él. Cayeron los dos al suelo, Kyle de espaldas y Stan sobre él. Sus ojos azules chispeaban del odio acumulado con el tiempo.

- ¡Tú no sabes nada, Kyle!- le grito a escasos centímetros de su cara- ¡No sabes lo qué es perder a la persona que más querías y encima que se vaya con el hijo puta de Cartman!

Kyle le miró impasible. ¿Qué no lo sabía? Perder a Kenny ya fue duro, pero ver como poco a poco iba perdiendo a Stan y que no podía hacer nada para remediarlo le dolió más que nada en el mundo. Intentó incorporarse apartando a Stan de un empujón y le miró a los ojos con seriedad.

- Stan, créeme que lo sé- dijo sereno. Su amigo le escuchaba mientras temblaba- Te perdí a ti, ¿te crees que no me dolió?

Y sin decir nada más Stan se echo a llorar. Menudo drama, pensó Kyle, pero puede que ahora tuviese una oportunidad para volver a estar con su mejor amigo.

- Vas a venir- dijo Kyle acercándose a él y abrazándolo- Y vas a dejarme hacer mi papel de súper mejor amigo de una puta vez.

Stan no contestó, solo se agarró a Kyle con más fuerza y se desahogó.


Butters, que se había quedado dormido otra vez después del shock, abrió los ojos lentamente y se incorporó en la cama. Miró desconcertado a su alrededor, ¿de verdad acababa de leer lo que acababa de leer? Sí. Ahí estaba la nota, a los pies de su cama.

- Kenny…-suspiró, mientras se rascaba la cabeza- Confiaba en que no volverías.

***Flashback***

Hace 10 años, el día en que Kenny se marchó.

- Ven conmigo, te necesito- rogó el joven de la capucha naranja.

- Kenny, es una locura... Oh, dios mío- Butters se restregaba las manos con nerviosismo, no soportaba que aquel rubio de ojos azules le mirase de esa manera tan...profunda- No puedo... son tantas cosas, los estudios, mis padres, ¿y nuestros amigos?

Kenny negó en silencio.

- No importan, esto que te ofrezco es lo más importante del mundo. ¿No quieres venir conmigo...seguro?- Era la décima vez que se lo repetía, y cada vez Butters dudaba más y más entre si aceptar la propuesta de Kenny o no. Pero finalmente la razón venció al corazón.

- Lo siento...- susurró avergonzado.

- Está bien, lo comprendo- dijo Kenny con una voz claramente afectada- Pero recuerda lo que te he contado, tu eres útil y cuando vuelva a pedirte tu ayuda... No podrás decir que no.

- Kenny...

- ¡No!- se encaró con el inocente rubio que se asustó ante aquella reacción tan brusca- La siguiente vez no te lo voy a proponer, te voy a obligar. Es el destino.

***Fin del Flashback*

Y Kenny desapareció... Y desde entonces no se volvió a saber nada de él. Hasta ahora.

En silencio y con seriedad se dirigió hacia su armario para buscar algo que necesitaba ver para auto convencerse de que lo que estaba pasando era real. Apartó un montón de cajas llenas de trastos viejos, cómics y juguetes hasta dar con la caja indicada. La que contenía su "traje" de Profesor Caos. No pudo evitar sonreír con nostalgia al recordar todas las aventuras que había vivido siendo aquel villano no tan malo. Cuando jugaban a ser superhéroes… Pero había uno de ellos que no jugaba, él lo era de verdad y luchaba por el bien de todo el pueblo, hasta que comprendió que necesitaba ir a otros lugares en busca de sí mismo. "Una solución a la maldición" le había repetido millones de veces, pero él siempre le había contestado con una sonrisa e ignorando la preocupación de Kenny. Imbécil, se dijo, normal que se pegará tiros en la cabeza, vaya amigos… De repente sintió una pena tremenda, le echaba de menos y a los demás también. Odiaba que se hubiera roto la amistad por culpa del vacío que dejó Kenny.

-Está noche te vas a enterar- dijo medio sonriendo- Vas sufrir lo que nos has hecho sufrir.

Dejó el pequeño traje de villano sobre la cama y bajó a la cocina para desayunar.


Cartman estaba tumbado en su cama medio despierto medio dormido escuchando a su novia canturrear desde la cocina. Aspiró profundamente y un olor dulce, como de tortitas, invadió sus fosas nasales. Se relamió inconscientemente. Todavía no se creía que estuviese saliendo con Testaburguer, después de todo lo que le había hecho en el colegio… Pero los polos opuestos se atraen, ¿o no dicen eso siempre? Además, el placer de ver sufrir a Stan por aquello le hacía ser el hombre más feliz del mundo. Jódete Marsh, pensó con una sonrisa felina.

-¿Eric?- Wendy le llamaba con esa voz tan dulce y sexy- Puedes bajar ya, amor.

Millones de mariposas revolotearon en su estómago, ¿o era hambre?, qué más daba. Se levantó feliz de la vida para ir a comer el delicioso desayuno de su novia y también a su novia. Pero algo en su mesilla de noche le llamó la atención. Una maldita nota. Agarró el papel curioso. Al principio pensó que sería una nota de Wen, pero cuando vio esa letra horrible y ese mensaje desesperado maldijo millones de veces sobre todos los dioses habidos y por haber. Al instante Wendy subió, extrañada por el repentino ataque de odio de su novio.

-Joder Wendy, escucha.

Cartman le contó toda la historia de Kenny (todavía no se lo había contado) ignorando la promesa que hizo de no contarla y luego le informó de la carta. Desesperado arrojo la carta por la ventana.

-¿Qué vas a hacer?- preguntó curiosa. Se sentó al lado de Cartman y le acarició el pelo intentando tranquilizar a la fiera.

-Ir, pero le voy a joder como me pida un favor.


00:50

Un rubio estaba apoyado en un árbol observando el lago congelado de South Park con aire distraído. Se mordía las uñas con impaciencia debido a los nervios que sentía. Confiaba en no volver jamás a su pueblo natal, es más, ya lo había olvidado todo y pasado página. Su nueva vida era fantástica hasta que encontró aquella profecía que hablaba del fin de los tiempos… Y Kenny no ignoraba las profecías, él era el resultado de una de ellas. Un inmortal.

Se frotó las manos intentando entrar en calor. Las 00:55, quedaban 5 minutos y no se veía ni un alma por los alrededores. Empezó a sentir miedo, no podían haberle ignorado, no quería pensarlo.

- ¡Auch!- un gritito sobresaltó a Kenny. Se giró en busca de la persona que lo había emitido y encontró entre los árboles a otro rubio intentando levantarse de la nieve.

- Butters- susurró con el corazón a mil. Cómo había crecido.

Una vez en pie, Butters miró con timidez hacia donde estaba Kenny y se aproximó lentamente hasta quedar a un par de metros de él, no se acercó más. Kenny le miró con curiosidad ¿Tenía miedo de acercarse o qué carajo? Por detrás de Butters vio dos siluetas más que caminaban un poco más rápidos que el rubio inocente. Stan y Kyle parecían…Y por último, más a lo lejos estaba el gordo (ya no tan gordo) con... ¿¡Wendy!?

- ¿Qué ha pasado en estos diez años, Leopold?- preguntó Kenny.

Butters se sobresaltó al oír la voz de Kenny, más adulta, más grave.

- Demasiadas cosas- dijo encogiéndose de hombros- Y no muy buenas.

Tardaron un poco en estar todos reunidos, pero habían llegado bien y a la hora acordada. Kenny se sentía realmente bien cuando vio de nuevo a todos sus amigos, pero notaba que ellos no estaban igual de contentos de verlo a él.

Después de la llegada de Butters aparecieron Stan y Kyle que miraron a Sctoch con sorpresa. Kenny notó que entre esos dos mejores amigos había pasado algo grave, sobre todo con Stan.

Y por último apareció Cartman de la mano de Wendy. El rubio no se lo podía creer, miró hacia Stan, el cual parecía que iba a echarse a llorar de un momento a otro y luego a la pareja. Cartman sonreía con una arrogancia bestial mientras apretaba a Wendy contra él.

- Cuánto tiempo chicos…- no sabía por dónde empezar- Esto… siento haberos reunido así de repente, pero tenéis que ayudarme. El mundo…

- Kenny, Kenny- la voz grotesca de Cartman interrumpió el discursillo del rubio- Desapareces durante diez años, nos dejaste aquí tirados sin dar señales de vida y ahora nos vienes con favorcillos.

- Cartman, por favor- suplicó Kenny con urgencia- La vida de todos corre peligro.

- Que te jodan, niño pobre.

Todos, excepto Wendy, miraron con odio a Eric, el cual les respondió sacándoles el dedo corazón y riéndose.

- Voy a ignorarte, culo gordo- sentenció Kenny- escuchad, hay una profecía que anuncia la llegada del fin de los tiempos, y creo que sé cómo detenerlo… Pero os necesito a vosotros, no puedo hacerlo solo.

- Esos son cuentos chinos- comentó Wendy.

-Cállate, zorra- siseo Kyle agarrando a Stan para que se sintiese apoyado.

- Vámonos, Wen- dijo Cartman- Aquí no vamos a ganar nada. Ya somos bastantes mayorcitos para jugar a ser superhéroes.

-¡Idiotas!- gritó Kenny- ¡Márchate con tu puta, a mí no me hace falta alguien como tú para salvar al mundo!

Cartman se giró para dedicarle una mirada asesina a Kenny. Y finalmente se marcharon.

-Yo te voy a ayudar, Kenny- dijo de repente Butters.

Kenny abrió los ojos asombrado por el valor que tenía Butters. Kyle y Stan, menos decididos, asintieron a la vez. Ellos también iban a estar con él.

-Gracias chicos.


Y aquí termina el segundo capítulo. Me alegro mucho de que esté gustando la historia :) Muchas gracias a Coyote Smith y a Spody El Jarcor ( el cual adivinó por donde iba a ir la historia XD) por dejar sus reviews.

Espero que les siga gustando :D

Nos vemos en el siguiente capítulo 3