"A través de lo Abstracto"

8. El Partido de Quidditch II

AVISO: Para evitar las dudas, en mi país se dicen cabritas a aquellas que se comen en el cine. También suelen decirse "pop-corn", o en Argentina po-choclo. O algo por el estilo.

Además, agregué un poco del capítulo anterior, para que no se perdiera tanto el hilo (como he tardado una eternidad...)

OoOo

La pelirroja observó como James se levantaba de su asiento y se acercaba a la barandilla, queriendo divisar mejor a McRoy.

La chica se le acercó.

- ¿Te gustaba?

----- FLASHBACK -----

- ¡Abuelo¡McRoy acaba de coger la snitch! – James se acercó, dando saltitos de la emoción, hasta Adam Potter, quien se encontraba dormido. - ¡Abuelo! – Reclamó su atención el pequeño.

El hombre comenzó a abrir lentamente los ojos.

- ¿Qué me decías, pequeño Potter?

- ¡McRoy acaba de coger la snitch! – Exclamó James, radiante.

Adam se paró de un salto, emocionado.

- ¿De veras¡Genial! - Levantó a su nieto del piso. - ¡Tres hurras por McRoy¡Hip hip...!

- ¡Hurra! – Le concedió el chico, riendo de buena gana. - ¡Hip hip, hurra¡Hip hip, hurra!

El anciano bajó a James, y le miró con ternura.

- ¿Sabes? Tanto celebrarle a McRoy me ha dado hambre¿quieres un helado?

Aquella propuesta sorprendió gratamente al pequeño. ¡Le encantaban los helados!

----- FIN FLASHBACK -----

James asintió con la cabeza, sin pronunciar palabra. Lily notó sus ojos brillantes.

El chico estaba hecho un tumulto de sentimientos. De pronto, había sentido deseos de reír, de llorar, de irse de allí. Quizá no había sido tan buena idea aceptar la invitación de la chica. Sin embargo, ella parecía a gusto, a pesar de estar mirándolo con cierta preocupación.

- ¿Pasa algo? – Le preguntó, con algo de incertidumbre. El chico negó con la cabeza. - ¿De veras? – Insistió.

- De veras. – Murmuró James, al mismo tiempo que el comentarista se levantaba de su asiento, chillando.

- ¡Y AQUÍ VIENEN LOS FALMOUTH FALCONS! – Hombres vestidos con túnicas de gris y blanco, entremezclados, entraron con paso seguro al terreno de juego. Parecían decididos a quedarse con el encuentro. - ¡SOUNESS, MCALLISTER, MCOIST, HENDRY, WATSON, STURROK Y JILLS¡¿CÓMO DICE EL LEMA?!

La mitad del estadio coreó: "Ganaremos; pero, si no podemos ganar, romperemos unas cuantas cabezas."

James frunció el ceño ante esto.

- Ya lo veremos. – Murmuró para sí, causando una sonrisa en su acompañante.

- No te agradan¿eh? – Le comentó divertida.

El chico la observó de reojo y se ruborizó.

Un fuerte pitazo silenció al estadio.

- ¡¡COMIENZA EL PARTIDO!!

OoOo

La cosa no pintaba muy agradable para las Avispas de Wimbourne, y por ende, para James y Lily. Estaban perdiendo por 90-40, y ninguno de los buscadores parecía dispuesto a terminar el partido luego.

Llevaban una hora, lanzando la quaffle de un lado a otro, sin ninguna ocasión que indicara el fin del encuentro.

- McRoy ya no es el mismo de antes, - Le dijo Lily a su acompañante, mientras le ofrecía de sus cabritas. Al ver como Potter sacaba apenas un pequeño puñado, supuso que se habían acabado. Miró al chico. - ¿Quieres que vaya a comprar más?

- Voy yo. – Dijo James, con timidez. La chica le sonrió y asintió con la cabeza.

Potter se levantó de su asiento y caminó hasta la salida. No encontró tanto obstáculos como cuando entró, debido a que los ánimos estaban más normalizados, y nadie parecía tener ganas de gritar. Ni siquiera el comentarista.

Lily siguió al joven con la mirada, sin poder evitar esbozar una sonrisa. James se veía realmente lindo con la gorra.

OoOo

Cuando James se asomó inicialmente por la puerta de salida, descubrió que conseguir cabritas sería mucho más difícil de lo que se había imaginado anteriormente. Una vez afuera, sus sospechas se concretaron; todos los vendedores se habían ido.

El único puesto que quedaba, era aquel donde se hallaba aquella vieja regordeta y lasciva. En esos momentos dormitaba, con las manos entrelazadas sobre su vientre, y con una expresión que pretendía ser angelical. Para James, aquella expresión se le antojó diabólica.

Con cierto temor, y muy cuidadosamente, se dirigió hacia el guardia, un hombre bajito y gordo, que en esos momentos traía una deprimente expresión de aburrimiento. Miró a James con sus pequeños ojos, sin necesidad de preguntarle nada.

- Voy a salir por un rato, - le enunció el chico. Luego, le mostró la entrada y esperó el consentimiento del guardia. Sin embargo, no llegó. El guardia parecía haber perdido el interés, y se hallaba mirando a la regordeta anciana de las gorras. Parecía mirarla con cierta pizca de ternura.

Alarmado ante aquello, y sorprendido por el mal gusto de algunas personas, James se alejó lo más rápido posible del hombrecillo, y emprendió su búsqueda por cabritas.

OoOo

No encontraba. Por más que se recorriera todo la maldita ciudad, no lograba encontrar ni un solo puesto de cabritas. Frunció el ceño, contrariado por su mala suerte, y observando con algo de desesperación los kilómetros que se hallaban ante sus ojos, aún sin ser recorridos. Se cuestionó hasta que punto llegaría por el afán de complacer a la pelirroja.

Probablemente hasta el infinito.

Caminaba con los hombros caídos, un tanto deprimido, mientras su mente se preguntaba cuanto tiempo más tendría que hallarse en aquella situación. Sus pasos eran lentos, desmotivados, y por un momento pensó en devolverse al estadio, y enfrentar a Lily.

Pero no podía. Por una extraña razón, mostrar la cara ante Lily era más difícil que hacerlo ante cualquier persona. Aunque nunca solía ser demasiado receptivo con la gente, siempre lograba pronunciar al menos dos frases coherentes.

Con la pelirroja era distinto.

Comenzando a frustrarse, James le pegó una patada al piso con algo más que impotencia. No sabía que mierda hacer en esos momentos. Sus dedos del pie impactaron bruscamente contra la dureza del suelo pavimentado, causándose más daño del necesario. Soltó un alarido de dolor.

Se hallaba tan inmerso en su propio sufrimiento, que no alcanzó a notar los rápidos pasos que se acercaban hacia él.

- Vaya, vaya... - siseó una voz, con diversión. - ¿Potter-idiota-Potter? - Drew soltó una sardónica carcajada. - ¿Qué haces aquí tan solo? – Se detiene un instante, fingiendo pensar. Finalmente, suelta un alarido de falsa sorpresa. - ¡Oh! Pero... ¡Si tú siempre estás solo! – Vuelve a reír, para mirar de reojo a una inexpresiva Monica, esperando que se agregara a la carcajada. - ¡Solo, solo¡SOLO!

Y James, por mucha paciencia que tuviese – o al menos eso consideraba -, o muy tímido que fuera, no estaba para tales idioteces. Fingió ignorar a las chicas deliberadamente, como si no las hubiera oído. Emprendió la marcha lentamente, sin ninguna prisa, y con la clara decisión de no demostrar ningún tipo de debilidad. A pesar de haber planeado una salida completamente teatral, y cargada de un orgullo casi inexistente, su mirada se negaba a ser alzada; se iba con la cabeza gacha.

Drew alcanzó a notar esto cuando el chico ya se perdía casi de vista. Por una extraña razón, que quizás nunca comprendería, se había quedado de hielo al ver como la ignoraban. Como Potter, el inútil y tartamudo de Potter, había pasado de ella. Nunca, a pesar de estar siempre colmado de paciencia, de herirse con sus insultos, había osado a ignorarle de aquella manera. Y eso le irritaba levemente.

¿Levemente? Bah. Le producía una clara y enorme sensación de molestia consigo misma, agregándole a esto el hecho de que su mejor amiga tampoco parecía contenta con las acciones que solía cometer. Su entrecejo se frunció con rabia. No permitiría que Potter se riera de ella.

Casi impulsivamente, tomó la varita con decisión y gritó:

- ¡Coddonellus!

La consecuencia fue casi inmediata.

James cayó al suelo abruptamente, víctima de una mal atadura de sus cordones. El cuerpo emitió un sordo y seco sonido al llegar al charco de lodo que había tratado de esquivar segundos antes. Su rostro se estrelló contra el barro, junto con todo su cuerpo. La camisa que había elegido con tanto esmero se hallaba completamente arruinada, sucia, y sus pantalones se habían rajado al recibir el impacto contra una piedra punzante, que sobresalía en aquel charco.

Lejanamente, o quizás no tanto, las carcajadas de una alegre rubia retumbaban en los oídos del chico. Unas carcajadas de profunda diversión, casi histéricas.

No supo que hacer.

- FLASHBACK -

Un infantil dibujo se hallaba en el centro de la mesa de centro, con los tres Potter presentes sentados en su alrededor. La obra, dibujada con unos fulminantes lápices de cera, representaba el lugar que en esos momentos la familia se hallaba viviendo; la Mansión.

Amarillo, rojo, verde y azul.

Dorea Potter miró incrédulamente a su pequeño hijo, preguntándose si había sido víctima de una broma. Alzó las cejas, sorprendida.

- ¿Esta era tu obra de arte? – Inquirió, con un tono que se acercaba mucho a lo cruel.

James asintió lentamente con la cabeza, sin comprender.

- ¿La que, según tú, te haría millonario? – Preguntó esta vez su padre, recuperándose de su fugaz letargo.

- Si... – comenzó el niño, para luego esbozar una sonrisa de satisfacción. - ¿Verdad que es bonito y profesional?

Sus padres se miraron con estupor, y algo de diversión. Un denso silencio se impuso en el comedor durante unos segundos. Finalmente, Dorea y Charlus Potter soltaron la más hiriente carcajada que jamás habían proferido.

Risas, risas, risas, y más risas.

Y James, con lo pequeño que era, no alcanzó a comprender que les parecía tan gracioso. Quizás debieran habérselo contado, pensaba, para reírse también él, y sumarse a las carcajadas que en aquel momento retumbaban bruscamente en sus oídos.

Se encoge de hombros, distraído, y toma su estupenda obra de arte entre sus manos. Luego se marcha a su habitación.

Mira el dibujo nuevamente, con todas sus formas, sus fuertes y alegres colores, y sus líneas trazadas con gran y evidente esmero.

Amarillo, rojo, verde y azul. Y un toque maestro de violeta.

Y por más que lo observe, por más esfuerzo que le ponga en su tarea, no puede evitar preguntarse – nuevamente – de que se podrían haber estado riendo sus padres.

- FIN FLASHBACK -

OoOo

- ... ¡Y MCROY ATRAPA LA SNITCH!

Un fuerte e imponente grito de término salió de la garganta del enloquecido comentarista. Y era el único que gritaba.

Un extraño silencio se formó en el lugar.

Todos se miraron, sorprendidos. Tardaron segundos, casi un minuto, en reaccionar por completo: histeria, llantos – de alegría o tristeza -, abrazos por todas partes. Los fanáticos de las Avispas se levantaban, contentos, y corrían a burlarse de los perdedores. Algunos bailaban al son de una música tarareada por el comentarista, otros besaban a todo aquel que se les cruzara por delante. El sabor de la victoria.

Lily sonreía, de eso no cabía duda. Y era lo único que hacia con real sentimiento, ya sea alegría u otra cosa desconocida. Hacia dos horas que James se había marchado del estadio, y no parecía volver. No sabía si preocuparse o molestarse. De todas maneras, quizás el chico se había aburrido y había buscado una manera de escabullirse de su compañía. O simplemente había tenido algún problema.

No tenía idea de que pensar.

Esperó, sentada en los duros asientos del estadio. Observó como los hinchas – ganadores o perdedores – se marchaban del estadio con muchos sentimientos acumulados en su interior, después de una jornada de expectación. Veía a los niños, partidarios de las Avispas, pegar saltitos de emoción, soltar unas risas exageradas, y correr hacia la salida con rapidez. Todos los ganadores estaban eufóricos, y por eso le extrañó que ella no lo estuviera.

Confundida, se cruzó de brazos con algo de aburrimiento, y trató de acurrucarse lo mejor posible en las frías graderías.

Cinco minutos. Diez minutos. Quince minutos.

Y James Potter no llegaba. Ni un mensaje, ni un llamado, ni un aviso. No llegaba y punto.

El estadio estaba vacío, y el silencio golpeaba en sus oídos con crueldad, recordándole la soledad en que se encontraba. Un solo guardia le observaba desde la salida, con una mezcla de impaciencia e irritación, esperando a que aquella chica pelirroja se decidiera a irse de una vez por todas.

Suspiró, comprendiendo que ya no podría esperar más.

Lily Evans se encontraba arreglando sus cosas, con una lentitud asombrosa, cuando un desesperado grito le llamó.

- ¡Lily! – James apareció en la entrada lastimosamente, apenas caminando. Sus ropajes estaban asquerosos, al igual que su rostro. Si es que había intentado quitarse el barro de su cara, no se notaba para nada. Se acercó, con paso nervioso, hasta donde estaba la chica. Ésta le miraba llena de sorpresa y confusión.

- ¿Qué...? – fue lo único que alcanzó a pronunciar. Extrajo un pañuelo de su bolso y se dispuso a limpiar al joven. Comenzó a frotar sus pómulos. - ¿Qué te pasó?

Las mejillas de James se tiñeron de un rojo intenso. Por un momento, la idea de decirle la verdad le pareció convincente, solo por un momento. Lilianne se reiría de él, no había duda. Desechó completamente la opción, y solo atinó a decir:

- Me asaltaron. – su sonrojo aumentó.

La pelirroja alzó las cejas, analizándole.

- ¿Te asaltaron?

James asintió rápidamente, al mismo tiempo que se quitaba las gafas y se disponía a limpiarlas. Trató de no enrojecer aún más.

Lily esbozó una sonrisa alegre, tratando de no parecer muy divertida con su sufrimiento. Pero no podía evitar contentarse con la llegada del chico.

No la había dejado plantada.

- ¿Y qué te quitaron? – Inquirió, observando gustosa como el rostro de James empezaba a verse más limpio.

¿Una pregunta retórica¿Mera curiosidad¿Una manera de probarlo? Tragó saliva, nervioso. Pronunció lo primero que se le vino a la cabeza, sin pensar demasiado en el efecto que podían pronunciar sus palabras.

- Mis pinceles.

Silencio. La pelirroja miró a James confundida, preguntándose si sería un chiste. Luego, su expresión cambió a una de tremenda sorpresa, para finalmente soltar una jovial carcajada.

Su repentina alegría le causó una tímida sonrisa al joven, que anteriormente le miraba tembloroso, preguntándose si es que su mentira había colado. Descubrió que no. Pero aún así, Lily parecía estar sumamente divertida con la situación.

Continuó riendo un par de segundos, hasta terminar con una animosa sonrisa.

- ¿Nos vamos? – preguntó, tomando a James del brazo y conduciéndole hasta la salida. El chico asintió con la cabeza, observando a la pelirroja de reojo.

- N-no estas mo-molesta... ¿verdad?

Evans le miró con curiosidad.

- ¿Molesta¿Por qué debería de estar molesta?

- Por... – James se ruborizó – porque lle-llegué tarde... – acabó susurrando.

Lily le sonrió con una pizca de ternura.

- No te preocupes – le tranquilizó, escogiéndose de hombros. – De todas maneras ganamos.

Potter le miró sorprendido. Abrió la boca, la cerró. La volvió a abrir.

- ¿Ganamos?

- Claro. – Lily notó como se acercaban cada vez más a la salida. – Por 10 puntos de diferencia, por supuesto. Los Falmouth Falcons no lo hicieron fácil.

Llegaron hasta la puerta del estadio. Salieron, sin prisa alguna ante la fulminante mirada del guardia, y pudieron ver como el lugar que antes había estado repleto, ahora se encontraba casi vacío.

Casi vacío.

Una cruel rubia, que se había impuesto la tarea de alcanzar al chico que se le había escapado, se encontraba sentada en el borde de la calle, con la varita alzada en la espera de James. Al notar a su acompañante, abrió los ojos como platos, observando a la pareja con incredulidad.

- ¿Potter y Evans? – Un destello de diversión se cruzó por sus azules ojos.

OoOo

Y aquí termina el cap.

Ya, sé que no tengo excusa. Tendría que inventarles para darles una justificación buena, así que creo que lo dejaré así. Tarde muuuuuchoooooo, lo sé. Pero igualmente he vuelto, y pretendo continuar escribiendo. Planeo comenzar otro fic, one-shot, y blahblah. La cosa es que como me voy de vacaciones muy pronto, los guardaré en mis docs, para escribir ahí y no dejarlos colgados a ustedes nuevamente xD.

Ahora, las respuestas:

H-carol-P: Uf, tú me has dejado 2 reviews en el capi anterior xD. Bueno, por el primero, decirte que me alegro que te haya gustado en cap. pasado, y respecto a la duda de Remus y Sirius, lo dejaré en suspenso xD. Muchos han preguntado ya. Por otro lado, por el segundo¡he actualizado! Por fin xD. Espero realmente que te guste este capitulo, y muchas gracias por esperar y por tus reviews.

araceli black: Realmente me alegra que pienses eso de mi fic. Aquí tienes un nuevo capítulo, para que disfrutes y conozcas más sobre la personalidad de este James que a creado mi libre mente (xD). Muchas gracias por tu rr.

MoonyLover!: Hola xD. Bueno, aquí tienes un nuevo cap. Haber si de ahí logras sacar una idea ), y si no, no pasa nada. Que sea lo que tú quieras, la escena que más te guste, o no sé. Pero al igual que tú a mí, no te presiono ni nada, y si de pronto se acaban las ganas, lo comprederé. Gracias por esperar y por leer mi fic.

¡Y ahora me retiro!

¿Qué les pareció el capítulo? Uuh... cualquier cosa que quieran decirme, ya saben por donde xD.

Se despide por hoy, prometiendo actualizar más seguido...

.Miiss.Apple.