"A través de lo Abstracto"
9. Pizca de subjetividad
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Al día siguiente, todo el instituto de MultiFacettas conocía la - para algunos – horrenda noticia de que James Potter y Lilianne Evans habían ido juntos al partido de quidditch.
Y a nadie parecía agradarle demasiado la idea. Los hombres, rabiosos y confundidos, no podían evitar preguntarse como es que una chica como Lily se habría fijado en un idiota como lo era aquel estúpido pintor de cuarta, teniendo a muchos chicos inteligentes y guapos a sus pies.
Las chicas, por otro lado, solían tener el absoluto convencimiento de que la pelirroja estrella – que solía ser víctima de mucha envidia – solo había salido con un fracasado social para llamar la atención, atraer a más personas. Para que todos vieran y supieran que ella era una buena persona, o que solía fingir serlo. Que no era solo cerebro, sino también corazón.
Y eso les enfurecía de sobremanera.
Sin embargo, nadie se atrevía a hacer algo hasta escuchar la verdadera versión de los hechos, salida directamente de los labios de la pelirroja. No veían mucho futuro tratando de entablar una conversación con Potter, e incluso algunos ironizaban preguntándose si Lily le habría entendido algo conversando con él. Por otra parte, Drew Marley nunca había sido de los trigos muy limpios, ni inspiraba una suficiente confianza como para creer sus dichos con absoluto convencimiento.
Por esa razón, hablar con Evans se había establecido como la misión del día. Y la oportunidad perfecta era en la hora de la comida.
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Cuando el primer timbre de la mañana sonó, indicando a los alumnos el pronto comienzo de las clases, James ya había llegado. Sentado en su banco, y con todos sus útiles preparados, no pudo evitar sentir la sensación de gozo dentro de sí. No estaba acostumbrado a levantarse con energía, ni a sonreír sin razón alguna. Dos horas antes de lo normal ya se había despertado, mientras que su mente y corazón parecía prepararse para la mejor temporada de su vida.
Qué importaba Drew. Qué importaba que todos le hubieran mirado extraño mientras caminaba por los pasillos. Qué importaba que en esos momentos, sus compañeros hubieran entrado al aula sin dirigirle siquiera una mirada. Qué importaba que los que lo hicieron, lo hayan hecho con desdén.
Sonrió, animado. Esperando a que la profesora Mirtha apareciese por esa puerta y le enseñase a superarse cada día más. A lograr lo que siempre se había propuesto desde que se marchó de su hogar, y que aún no había conseguido.
Se avecinaba un buen día.
- FLASHBACK –
Adam Potter mantenía la extraña figura de greda en alto, tomándola entre sus dedos y analizándola con sus claros ojos tras las gafas. Le dio una par de vueltas sobre la mesa, la colocó en distintas posiciones, para finalmente mirar a su nieto, que en aquellos instantes poseía cinco años. Sonrió con ternura.
- Una verdadera obra maestra – comentó el anciano, revolviéndole el pelo a su nieto -¿cuánto pides por ella?
James le devolvió una mirada cargada de sorpresa. ¿Paga¿Su abuelo le estaba ofreciendo algo por su – para sus padres – inservible trasto de estiércol?
Sólo atinó a decir:
- Es gratis.
Adam alzó una ceja, algo confundido. Volvió a tomar la figura entre sus dedos, y se la entregó a su nieto.
- Deberías ponerle un precio, pequeño Potter. No todo es gratis en la vida.
James asintió, esforzándose por no parecer demasiado estúpido ante el anciano. Miró su obra con algo de dudas, preguntándose cuanto valdría realmente.
- ¿Podría...? – Comenzó, mirando a su abuelo con curiosidad. No quería parecer un aprovechador, ni pedir algo demasiado grande a cambio -. ¿Podría valer unas vacaciones en la playa? – Se mordió el labio inferior, esperándose un rotundo "no" por parte de Adam.
Pero, como toda respuesta y para sorpresa de James, el anciano suelta una divertida carcajada. Toma el objeto de greda nuevamente, y se lo guarda cuidadosamente en el bolsillo del pantalón. Una vez terminada la tarea, mira a su nieto con jovialidad.
- ¿A qué esperas? Ve a hacer tus maletas.
- FIN FLASHBACK –
Hacía muchos años que su vida no era algo más que un hiriente chiste para el destino.
La puerta se abrió estruendosamente, interrumpiendo sus profundas cavilaciones. Tras ella, la regordeta y algo envejecida figura de Mirtha apareció con lentitud. Por primera vez, no traía nada entre sus dedos, ni se molestó en cerrar la puerta. Parecía disgustada. En vez de dirigirles unas palabras de saludo a sus alumnos, solo pronunció:
- Hoy veremos el expresionismo.
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Lilianne Evans se sentía incómoda. Muy incómoda. Su clase de "Pociones Medicinales" estaba casi llegando a su término, y no había habido ningún segundo en que las miradas no se dirigieran hacia ella. Algunos le observaban con una simple curiosidad, otros con ofensa, y otros simplemente con algo de burla. Sin embargo, nadie se acercaba a ella ni parecía dispuesto a explicar a que se debían todas esas miradas.
Se preguntó si sería por culpa de aquella esquelética rubia que los había visto ayer.
Después de todo, era lo único extraño que le había ocurrido a lo largo de la semana. Aún así, no creía que esa chica pudiera tener mayor convocatoria con sus palabras, ni que las personas la tomaran realmente en serio. Estaba segura de que había algo más.
Escudriñó los rostros de sus demás compañeros, tratando de percibir algún indicio que le indicara una mísera pista, pero no logró nada. Le seguían mirando como si fuera el bicho más raro sobre la Tierra, y algunas chicas hasta le trataban como si también fuera el más deplorable.
Frunció el ceño, comenzando a cansarse. Se obligó a mirar hacia adelante, e ignorar todo lo que ocurría a su alrededor. Su profesor parecía explicar algo sumamente interesante, al mismo tiempo que mostraba la planta que yacía sobre su escritorio, y chillaba de excitación, causando gran curiosidad en la pelirroja. Pero por más que intentaba, Lilianne Evans no lograba atender. Y eso le molestaba de sobremanera.
Ella siempre atendía a clases.
- FLASHBACK –
- ... y su nombre es Lilianne Evans.
Un desganado aplauso resonó en una de las primeras aulas de Beauxtons. El profesor Morrey le indicó a Lily el último asiento de la sala, invitándola a sentarse. La chica obedeció con rapidez, esquivando las curiosas miradas de sus nuevos compañeros, y fue hasta el lugar que su profesor le había indicado.
La chica que se hallaba en el asiento continuo le observaba con jovialidad.
- Bienvenida a Beauxtons, Lilianne. ¿Sabes francés?
Evans asintió, sintiéndose reconfortada ante las palabras de la niña. Le sonrió a su vez, mientras disponía todos sus útiles para su primera clase del año.
- Y bien, alumnos... – El profesor comenzó a caminar lentamente por toda la sala -. ¿Quién puede comentarme algo sobre la primera teoría de Bobbus, respecto a la alfombra mágica? – Los ojos del hombre recorrieron la estancia -. ¿Señorita Evans?
Lily tragó saliva con nerviosismo.
- No lo sé, señor. – Reconoció la chica, avergonzada.
Morrey clavó una analítica mirada en la niña, chasqueando la lengua con decepción.
- Comienza mal el año, señorita Evans.
- FIN FLASHBACK –
El molesto sonido del timbre de término de clases interrumpió el extenso discurso del hombre que se hallaba hablando delante de la clase de "Pociones Medicinales".
Lily comenzó a guardar enseguida sus útiles y cosas personales en el bolso, con una rapidez asombrosa. Apenas estuvo listo, se levantó y se marchó de allí, aún conservando el intento de ignorar las miradas de sus compañeros.
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Convencerse de que su trabajo no era lo más asqueroso que se haya realizado a lo largo de los siglos, le fue realmente difícil. Myrtha le había asegurado de que era realmente ingenioso y llamativo, mientras que lo había expuesto frente a la clase. Y por segunda vez, sus compañeros no se atrevieron a pifiar su esfuerzo. Se mantuvieron en silencio, y si bien no aplaudieron, tampoco demostraron repulsión, la cual fue la principal razón que llevo a James a aceptar su obra.
La observó. Un hombre, cuya cabeza era adornada por una imponente corona, y que se hallaba sentado en uno de los primeros escalones de su palacio, le devolvía una triste mirada de – para él - resignación. Sin embargo para otros, aquellos ojos expresaban aburrimiento. Sus colores, variando entre las tonalidades de los grises y verdes más oscuros, le daba un aspecto algo melancólico. Según él, aquel hombre no era feliz siendo rey. En cambio, para Myrtha, aquel hombre solo estaba aburrido del incumplimiento de sus súbditos.
Volvió a observar la pintura. El chico no podía negar que no era tan horrible como otras cosas que solía hacer. Sonrió, animado, pensando que quizás realmente se avecinaba una buena temporada en su vida.
A Myrtha le había gustado. A sus compañeros le había gustado. ¿Por qué a Lily no habría de gustarle?
Su sonrisa se ensanchó. Después de todo, aún no había enmendado el plantón que le había dado ayer durante la mayor parte del partido.
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Lily no alcanzó a llegar al lugar donde almorzaría aquella tarde. Todos los que se habían hallado cerca de ella anteriormente, ahora se encontraban rodeándole sin piedad alguna, impidiéndole la pasada con determinación.
- ¿Qué...? – La pelirroja observó extrañada a las personas que estaban a su alrededor. No alcanzó a reconocer a ninguna -. ¿Les debo dinero?
Nadie rió. El círculo que le rodeaba se volvió más pequeño, mientras que la gente que lo formaba aumentaba considerablemente con el paso de los segundos. Una chica, que Lily habría jurado no haber visto jamás en su vida, fue la primera en hablar.
- ¿Es verdad que saliste con Potter ayer?
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Le causó gran extrañeza ver a tanta gente amontonada en la entrada de la cafetería. James frunció el ceño, contrariado, y se acercó a la multitud, dispuesto a conocer la causa de tanto alboroto.
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Le habían pillado desprevenida. O más bien, habían sido demasiado directos. Sus labios enmudecieron casi al instante de la sorpresa, y comprendió que no debió de haber juzgado la credibilidad de esa rubia de tal manera, sin preocuparse demasiado de las consecuencias.
No supo que decir. Por un lado, la verdad parecía ser la mejor opción para ser pronunciada, ya que sería lo más fácil. Sin embargo, por otra parte, quizás James no quería que se supiera. Quizás esperaba mantener aquella salida en secreto, ahorrarse problemas, y continuar viviendo su vida tranquilamente, como lo llevaba haciendo hasta ahora.
A lo mejor le molestaría que ella divulgara aquello sin haberlo hablado con él y, probablemente si Drew Marley se lo había contado a todos, era porque sabía que produciría malas consecuencias para James. Después de todo, su vida tenía la única misión de arruinarle la vida al joven.
Titubeó. Volvió a mirar los rostros de su alrededor, y notó como todos le observaban con expectación. Sabía que su respuesta sería acogida por esas personas, sin ninguna duda, al mismo tiempo que la versión de la rubia sería marginada o acogida según ella – Lily Evans - lo desee. Y aquello significaba más responsabilidad para ella.
De todas maneras, responsabilidad era lo que le sobraba.
- FLASHBACK –
- Bienvenidos a la segunda clase impartida por mí, queridos alumnos. – El profesor Morrey les sonrió con gratitud, al mismo tiempo que se levantaba de su asiento, en la espera de que sus alumnos se sentaran. Sonrió –. Hoy continuaremos con Bobbus. ¿Quién puede nombrarme sus 5 teorías más aceptadas?
La primera y única mano alzada después de las palabras del hombre era la de Lily Evans, quien mantenía la vista fija en su profesor.
Ella se había aprendido los 50 postulados de Herr Bobbus.
- FIN FLASHBACK –
Su mente se esforzaba por tomar la decisión correcta. ¿La verdad o James? Cuidó de mantener su expresión neutra, de no dar a entender nada antes de tiempo. Sus labios se entreabrieron lentamente.
- ¿Quién les dijo semejante estupidez?
La respuesta era clara.
Risas y suspiros de alivio fueron las consecuencias inmediatas. Todos se burlaron de sí mismos, divertidos, y preguntándose como demonios pudieron haberle creído a esa chismosa de Drew Marley.
Las chicas volvían a sonreírle a Lily con sinceridad, mientras que los chicos comenzaban inmediatamente a crear sus nuevos planes de conquista.
La pelirroja suspiró, esperando haber hecho lo correcto. Abrió la puerta de la cafetería, dispuesta a entrar, al mismo tiempo que lanzaba una última mirada hacia donde había estado anteriormente. Lo único que alcanzó a divisar fue una espalda que le pareció demasiado familiar, alejándose con rapidez, y una bonita pintura botada en el piso.
Una obra que representaba claramente a un hombre resignado a su vida de lujos e hipocresía.
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Sus pasos perdían el rumbo con facilidad. Su sonrisa desapareció dolorosamente. Las manos le temblaron ligeramente. Se sintió desgraciado, como siempre.
Aceleró la rapidez de su andar, luchando por reprimir todos los sentimientos que se amontonaban con crueldad en su vulnerable pecho. Cerró los ojos, decepcionado de sí mismo, y preguntándose como podía haber sido tan estúpido. Como podía haber creído que Lily Evans realmente le valoraba como persona, y no como alguien inferior a ella en todos los aspectos. Creer que la chica no sentiría vergüenza al admitir que había salido con un fracasado como él, aunque haya sido solo por lástima.
Le duele. Y es un dolor más fuerte del que está acostumbrado a sentir, un agujero más hondo de lo normal. Porque, por primera vez en mucho tiempo, James había sido feliz. Y le habían arrebatado esa felicidad de la manera más cruel y despiadada que podría existir en el mundo. Y esta no había sido la única vez.
Toma un rumbo que le guía directamente hacia su casa. No irá a las clases que hay después del almuerzo, ni piensa presentarse al día siguiente en el instituto. Ni siquiera sabe si lo volverá a hacer alguna vez.
Su casa estaba intacta, tal y como la había dejado la última vez. Sin embargo, le pareció más vacía que la vez pasada, como si la ausencia de algo le diferenciara del día anterior. Como si le hubieran arrebatado algo.
Se tomó el tiempo de analizar cada una de sus pertenencias, recordando perfectamente el lugar de cada cosa. Su análisis duró menos de un minuto, cuya conclusión fue que, simplemente, estaba sufriendo alucinaciones. Por tantas emociones juntas.
Tiene deseos de irse a su taller, al mismo tiempo que también desea acostarse en su cama y desaparecer de la faz de la Tierra. Pero no sabe como hacer lo uno ni lo otro, de donde sacar fuerzas siquiera para levantarse.
Se sienta en el piso como última opción, mientras que su espalda se recuesta suavemente sobre la pálida muralla. Una carta en el suelo, de la cual no había reparado antes, llamó su atención inmediata. Extrañado, James se acercó rápidamente hacia el blanco papel recostado en el piso, tomándole entre sus dedos.
Hacia tiempo que no recibía una carta.
Frunció el ceño, cada vez más intrigado, pero aún así absteniéndose a abrirlo. Quizás era una broma de algún chico de MultiFacettas, y su ánimo no estaba preparado para ello. Atinó simplemente a voltear el sobre, creyendo encontrar algún indicio de su procedencia. Y lo hay.
Allí, en la blanca superficie de papel, unas letras trazadas finamente con lápiz azul profesaban:
Para Prongs, de Padfoot y Moony.
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Noveno capítulo terminado. ¿Qué les pareció? Prometí actualizar más luego, y aquí me tienen. Cumpliendo mi palabra :) Aún así, como me marcho en un par de días, decidí subir este capi rápidamente, para que lo ocurrido con el capítulo anterior no se repitiera.
Las respuestas a los reviews anónimos:
MoonyLover!: Siempre es agradable leer tus reviews :). Estoy muy bien, gracias xD. Wow, me alegro de haber alegrado (valga la redundancia) tu día. ¡Espero que con este sea de igual manera! Esta vez he puesto un flashback de Lily, por primera vez. Nunca se me había pasado por la mente, pero creo que esta vez venía al caso. Aquí tienes un nuevo capítulo, y... ¡¿qué esperas para decirme tu idea?! Tengo curiosidad O.o ... ¡Gracias por seguir mi fic!
rosita: Es realmente gratificante que te guste mi fic, enserio. ¡Gracias por seguir mi historia, y por dejar un mensaje - aunque sea pequeño - cada vez que lo haces! Se valora :)
H-carol-P: Wow! Pero si tus reviews sin gigantotes! xD, mejor así. Pues bueno ¿por dónde comienzo? Supongo que diciéndote que tu duda surgió en un momento oportuno. Creo que el final de este capi deja para especular la trama del siguiente... ¿verdad? Mm. ¿malos? No lo sé. Lo dejaré en suspenso por ahora, aunque te aconsejo no hacerte demasiadas ilusiones xD. Pobre James! Que mala eres con él ¬¬ Y yo que lo quiero taaantoo xD. I love James Potter :D Bueno, terminando aquí, simplemente te agradezco por ser una fiel seguidora de mi fic (porque para mí, eso eres : ), por gastar algunos segundos de tu tiempo en dejarme algún comentario agradable, que siempre me anima :) Aquí tienes un nuevo capítulo y... ¡nos vemos en el siguiente!
Y eso es todo por hoy. ¿Notaron el final del capítulo? Jojo. Como le estaba dicieron a H-carol-P, dejo a especulación la trama del siguiente capítulo.
Bien, los dejo.
¡Nos vemos luego (o eso espero)!
.Miiss.Apple.
