"A través de lo Abstracto"

X. Un telar de... ¿ilusiones?

OoOo

Para Prongs, de Padfoot y Moony.

Necesitó releer aquella frase durante algunos segundos para comprenderla del todo. Y otros más para aceptarla. Sus ojos recorrían cada letra, incrédulos, sin poder creer que aquellos trazos provenían de la mano del que alguna vez fue su mejor amigo: Sirius Black.

Confundido, pero más aún ansioso, abrió la carta con rapidez. Sus dedos temblaban al tocar el suave papel, manchado por la tinta que le daba presencia a las palabras. Quitó una hoja doblada sin cuidado del interior del sobre, abriéndola casi al instante.

Una mísera frase se hallaba impresa en ella. Sólo una mísera frase. Y causó el mismo efecto que una contundente carta de reencuentro.

Prongs (Moony me obligó a avisarte): vamos para allá.

Parpadeó, aturdido. Su mente pareció paralizarse por algunos segundos, mientras que se quedaba leyendo nuevamente aquella frase como un estúpido. ¿Estaba decepcionado? Sólo al principio. No podía negar que se esperaba un mensaje mucho más largo y esclarecedor, no una pobre línea trazada a la rápida. Sin embargo, todo esa amargura del inicio se esfumó con la mismo rapidez que apareció al tan sólo leer.

No estaba preparado para su llegada.

---- FLASH BACK ----

-Perdona la estupidez, Prongs... pero no te entiendo –Sirius le observaba con extrañeza, blandiendo en alto el boleto de viaje de su mejor amigo-. ¿Para qué querrías esto?

Sus ojos azules escrutaban el rostro de su mejor amigo con incredulidad. Se notaba a luces que sus esfuerzos por comprender eran casi nulos, sin lograr aceptar lo que era obvio para su mente.

James odió tener que responder esa pregunta con tanta tranquilidad.

-Está claro, Pad. –Trató de darle un poco más de seguridad a su voz-. Me voy.

-¿Te vas? –Sirius abrió los ojos de golpe, más por apariencia que por verdadera sorpresa -. ¿Y cuándo vuelves?

Un suspiro de resignación se escapó de los labios de James. El momento que tanto se temía había llegado con más brutalidad que la deseada, con más rapidez. No podía escaparse aquella vez de esa situación, porque la mirada de Sirius era demasiado profunda para evitarla. Su voz sonó casi un susurro.

-Nunca, Padfoot.

Y esta vez, Sirius no fingió sorprenderse. Se esperaba esa respuesta desde hace algunos minutos, como también se esperaba que James rehuyera su mirada casi con desesperación.

Sin embargo, anticipar el dolor nunca había significado apaciguarlo, y eso era un hecho. Sino, Sirius no habría sentido deseos de llorar.

---- FIN FLASH BACK ----

Reencuentro. Esa palabra se coló en su mente sin piedad, obligándole a comprender el verdadero significado que tenía. Nunca se había esperado aquello. Nunca. Y sin embargo, llegó en el momento más inesperado de su vida. Cuando ya comenzaba a formar una nueva vida, a encaminarse a sus sueños, y no cuando quizás realmente lo necesitaba.

Pero eso no quitaba que sus nervios se tensaran de una manera casi desesperante.

¿Qué hacer? Si sus sentidos apenas reaccionaban. Lo único que parecía funcionar más rápido que antes era su cerebro, empeñado en traer los recuerdos más dolorosos a su memoria. Se levanto, algo dubitativo, y se acercó a su escritorio con lentitud. La lapicera de deslizó entre sus dedos, mientras éstos flaqueaban. Tomó un poco más de seguridad, preguntándose en realidad que podía responderle a dos personas que una vez lo habían sido todo, para convertirse de un día al otro en nada.

Pero por mucho que dijera, no podía negarlo: les estaba agradecido. Aunque enviaran esa nota y no regresaran nunca jamás, aunque le pusieran los nervios de punta al tan sólo garabatear una simple y poco formal nota. Les agradecía al menos recordar que el seguía vivo, en algún lugar muy lejos de ellos, pero vivo al fin y al cabo.

¿Les extrañaba? Algunas veces. O mejor dicho, la mayoría de las veces.

---- FLASH BACK ----

-Venga, Moony. Díselo de una vez. Dile que es una tontería del porte un buque. Un gigante y horrible buque.

-Por Dios, Pad. James ya es grande para decidir las cosas por sí solo. Además, no creo que se marche por más de dos semanas -. Remus se acomodó la corbata con algo de pesadumbre, mientras observaba la puerta con algo de recelo. Se acercó un poco más a Sirius para que le oyera mejor-. Sabes que James últimamente ha estado muy extraño. Lo necesitará.

-¿Ah, sí¿Es necesario marcharse para siempre?

Remus ya tenía la palabra en la boca, cuando la última frase le hizo callar de una manera súbita. Frunció el ceño, preguntándose que había entendido mal.

-¿Para siempre?

-Para siempre – terminó por confirmarle una voz más ronca normal desde la puerta principal del departamento. James había llegado.

---- FIN FLASH BACK ----

Sabía que quedarse sentado en el piso toda la noche, observando la pequeña nota una y otra vez, no apresuraría el tiempo ni aliviaría los nervios y la confusión. Decidió irse a dormir por aquella vez, o al menos intentarlo. Últimamente se había desvelado más de lo normal, y levantado más temprano que de costumbre. La figura de Lily apareció fugazmente en su mente, y un escondido dolor en el pecho rehizo su aparición.

Negó con la cabeza levemente, decidido a quitar a aquella chica de su mente. Al menos por lo que restaba de la noche.

OoOo

Un hombre alto, de finas facciones y unos profundos ojos azules se acercó hasta el hombro de uno de sus mejores amigos. Lo palmeó, con intención de despertarlo, al mismo tiempo que observaba a la azafata que se dirigía a aquellos momentos hacia ellos.

Carraspeó, sacudiendo esta vez a Remus Lupin con más fuerza de la natural. Una sonrisa de inocencia brotó de sus labios ante la sorprendida mirada de la joven, al mismo tiempo que su amigo abría sus dorados ojos con pesadumbre.

-¿Mm?

-¿Crees que Prongs haya recibido nuestra carta, Moony? – le inquirió el chico con preocupación -. Quizás no le ha llegado y no sabes que vamos para allá. ¿Crees que nos recibirá?

El hombre castaño no contestó enseguida. Se desperezó, algo abatido por la poco delicada manera de despertar que tenía Sirius, y clavó sus ojos en él algo soñoliento.

-¿Por qué no abría de hacerlo?

-Bueno, ya sabes. Ha pasado demasiado tiempo -. Sirius corrió la vista hacia la ventana -. Además, las cosas no terminaron demasiado excelentes.

-No terminaron mal, Sirius.

-Lo sé, pero tampoco de la mejor manera. Sabes que desde nuestra discusión jamás le he vuelto a ver -. Black tomó aire, mordiendo el labio con unos nervios recién aparecidos-. ¿Y si no quiere abrirnos la puerta¿Y si se fuga hacia otro lugar?

Remus frunció el entrecejo al tan solo pensarlo. ¿Podría ser eso posible?

-No creo, Sirius. Después de todo, él es nuestro amigo. Siempre lo ha sido.

---- FLASH BACK ----

-Yo voto por el primero –opinó Sirius, apuntando a la confusa figura que se hallaba plasmada en un papel. -¿Qué es?

James sonrió ante la mención de su primer dibujo. Era al cual le había puesto más empeño, a pesar de ser el menos claro de las dos obras realizadas. Remus aún observaba ambas pensativo, debatiéndose entre cual de aquellos dibujos le gustaba más.

- Descúbrelo tú, Sirius -. James le dirigió una sonrisa jovial. –Esa es la idea¿sabes?

Sirius soltó un gruñido de desacuerdo, apoyando la barbilla en sus manos entrelazadas sobre la mesa. Clavó su mirada nuevamente en el dibujo, esforzándose por interpretar alguno de las decenas de figuras que podrían existir en aquella hoja.

-Nunca he sido muy bueno para esto – gruño. – Lo único que sé es que es lindo, nada más.

Remus, por su parte, apuntó al segundo dibujo estirado sobre la mesa sorpresivamente.

-Ese -, sentenció.

James sonrió, nuevamente, y se acercó hasta el dibujo con rapidez. Lo tomó y se lo entregó a su amigo de ojos dorados sin reparos.

-¿Por qué? – fue lo único que le causó curiosidad.

Remus se encogió de hombros.

-Es agradable. Además, se entiende perfectamente lo que quiere expresar. Así, no tengo que buscar como un rematado idiota las respuestas por mi mismo. ¿Verdad, Sirius? – El chico hizo un ademán de sonrisa, que ocultó inmediatamente al recibir la fulminante mirada de Black.

Sirius volvió la vista hacia al autor de la obra, mirando de reojo a Remus con algo de ironía.

-Creo que ya sé que es, James. Es un chico de 16 años, de cabello castaño y ojos dorados, que está siendo comido sádicamente y salvajemente por un guapo y hermoso perro negro. ¿Lo notas?

James soltó una carcajada.

---- FIN FLASH BACK ----

OoOo

Los primeros rayos de sol se colaron por su ventana sin piedad alguna. La luz comenzó a inundar su cuarto lentamente, sin prisa, hasta finalizar en el rostro de un pacífico James. Sus ojos se abrieron perezosamente, sin deseo alguno de despertar, al mismo tiempo que soltaba un inevitable bostezo. Su mente se esforzó por adecuarse al presente, y en realidad no le costó demasiado: cierta pelirroja, una nota, sus dos mejores amigos.

La perspectiva no le parecía nada agradable, ni le motivaba de alguna manera en particular. ¿Qué importaba si aquel día se quedaba en la cama, y no asistía a MultiFacettas? Probablemente nada. Lo más seguro era que al día siguiente nadie recordara que había alguna cosa llamada James Potter, más que para recordar las mentiras de Drew Marley solía inventar respecto a la preciosa e inteligente Lily Evans. Estaba convencido de que si es que alguien lograba recordarle, sería nada más que para reírse un buen rato.

Sólo para eso.

Deprimido ante la situación, agregándose a esto el hecho de que sus mejores amigos se hallaban en camino hacia donde estaba él, le hicieron desplomarse sobre la cama nuevamente. Estaba decidido que ese día no se movería de allí. Probablemente esperando, o quizás no. Probablemente queriendo que todo se solucionase por sí solo, huir de aquella realidad que enfrentaba día a día, y marcharse muy, muy lejos. Para cuando volver, todo sería normal y feliz. O quizás solo normal, pero ya era un avance.

Observó el techo sin gran interés, preguntándose que efecto podría tener la visita de sus amigos a su vida, las consecuencias que acarrearía. Quizá para ellos no sería gran cosa, pero las cosas con él eran completamente diferentes. Quizá…

"Quizá y un pepinillo, James Potter", pensó en chico. "Déjate de darle vueltas al asunto".

Después de todo, reflexionar mucho finalmente gasta las ilusiones, y las cosas nunca sucedían como uno lo planeaba. Por eso, hace mucho tiempo se había obligado a aprender a guardarse sus pensamientos, a vaciar su mente de todas las cosas que no estuvieran relacionadas con el arte en sí. Parecía haber olvidado esa capacidad.

Cierta pelirroja, una nota, Sirius y Remus. Las burlas, las decepciones, las ilusiones, las confusiones. Los temores de enfrentar el futuro, o de darle la espalda a éste y reencontrarse con el pasado. El telar de deseos que se hila cada noche de desvelo, buscando la manera de organizar tu enfrentamiento a un nuevo día. Ver como ese telar se va descosiendo a medida que las horas avanzan, para luego llegar a la noche y no encontrar absolutamente nada. Y en ese momento, como ya se forma una costumbre, volver a comenzar el telar.

Cierta pelirroja, una nota, Sirius y Remus. Definitivamente, hacia muchos años que había olvidado el don de vaciar la mente.

OoOo

-No me convence para nada ese afán de convencer que tus convencimientos poco convincentes realmente convencen a alguien.

Remus miró a su amigo con sorpresa, siendo tomado desprevenido por aquella declaración tan confusa.

-¿Qué?

-Que no te creo nada, Monny -. Caminando hacia la salida del aeropuerto, Sirius se adelantó un par de pasos más que su amigo, para finalmente cerrarle el paso con su brazo. –Pones una cantidad exuberante y poco proporcionada de pasividad en tus comentarios emitidos, lo que a mí, como receptor de tu mensaje, no me inspira demasiada confianza¿entiendes?

-¿Y tú desde cuándo utilizas ese vocabulario? – Remus se deshizo rápidamente del brazo de Sirius, apretando más en mango de su maletín. –La última vez que hable contigo, aún me decías: no te creo ni pío de lo que dices, pedazo de traficante. Y eso, todavía es muy suave.

-¿Traficante? – Él chico rió. –Eso no es nada, Moony. Pero aún así, debo mejorar mi vocabulario. James debe llevarse una buena impresión de mí.

Esa declaración extrañó completamente a Remus, quien le observo con más extrañeza de la habitual. Se detuvo en seco por un momento, pretendiendo que Sirius notara su confusión.

-¿Desde cuándo aparentas frente a tus amigos? – Inquirió, aún sabiendo que no obtendría respuesta.

Y así fue.

Sin embargo, el castaño no pudo quedarse tranquilo. En ese momento, como en ningún otro, había comprendido que quizás entre ellos y James había pasado demasiado tiempo.

---- FLASH BACK ----

-Estupidez, estupidez y estupidez. Una completa estupidez -. Sirius clavó su mirada en su mejor amigo, al mismo tiempo que sus dedos tamborileaban sobre la mesa.

-¿Tú? No te preocupes, Pad; ya lo sabía.

-No estoy diciendo un chiste –la expresión de Black era más seria de lo acostumbrado-. Te estoy diciendo, y nunca te había dicho algo en lo que tuviera más razón, es que tú –James Potter- no te puedes ir de aquí.

-¿Lo dices tú?

-Por supuesto –Sirius infló su pecho con orgullo-. Tu mejor amigo.

-Y un cuerno, Padfoot -. James se levantó de la mesa con agilidad. –Ya está decidido.

Black alzó las cejas con sarcasmo, molestándose cada vez más con la situación. Encontraba de muy mal gusto la decisión del chico –aunque sabía que no era capaz de llevarla a cabo-, y no lograba comprender las razones que decía guardar con tanto recelo.

-¿Y tus padres¿Qué piensan Dorea y Charlus de todo eso?

-Lo que piensen mis padres es lo que menos me importa –. Potter tomó aire-. Si fuera por mí, no les vería la cara nunca más en mi vida.

Sirius abrió los ojos con sorpresa al escuchar tal confesión.

-¿Cómo puedes hablar así de ellos, James¡Si te lo han dado todo!

-¡Já!

El chico Black no pudo salir de su asombro con facilidad. Si bien, su mejor amigo había estado raro desde algunas semanas, nunca pensó que la situación terminara de esa manera. Y sus padres... ¿cómo podía hablar así de sus padres? Si eran las mejores personas que había conocido. Frunció el ceño ante la injusticia que cometía James contra ellos.

-Deberías ser más agradecido, Potter –replicó con frialdad-. Al menos tú tienes unos buenos padres.

James alzó una ceja, expectante. ¿Unos buenos padres? Realmente, Sirius estaba lo suficientemente desinformado como para decir tal idiotez. Respiró, tranquilo, y adoptó el tono más suave que podía salir de su garganta:

-Tú no sabes nada.

---- FIN FLASH BACK ----

OoOo

-Estoy nervioso, Remus.

-Es la tercera vez que me lo dices, Padfoot. Y también es la tercera vez que te digo que yo también.

-¿Y si no nos apresuráramos tanto¿Y si descansamos en el hotel que acabas de pasarte?

-No creo que sea lo mejor, Sirius. James ya ha esperado suficiente¿no crees? Además, aún nos faltan 2 horas en el auto para que reflexiones.

-¿Reflexionar¡Já¿Crees que me ha faltado tiempo después de 3 años? Me ha sobrado, querrás decir.

-Lo que quiero decir es que me dejes manejar en paz, Sirius Orión Black. Permíteme recordarte que si no fuera por tus problemas con el Ministro de la Magia, podríamos haber salido del país normalmente, y no en una máquina muggle.

-No me puedes culpar. Ese hombre es un completo idiota.

-Por eso hay que ignorarlo. Aún así, habría preferido llegar en traslador hasta aquí, y poder visitar la casa de James mediante la red flu. Pero insultar a un hombre con tal poder en el país fue lo más inteligente que pudiste hacer, por supuesto. Eso si que es tu culpa.

-Como digas.

Un silencio se adueñó del ambiente, instantáneamente después del sardónico comentario de Sirius. Un minuto, dos, tres.

-¿Remus?

-¿Sí?

-Estoy nervioso.

OoOo

---- FLASH BACK ----

Un puñetazo impactó de lleno en el rostro de un sorprendido James, quien cayó abruptamente al piso en un seco ruido. Sirius le observaba desde arriba, con su puño en alto, apretado y tembloroso, observando el resultado que había producido su rabia.

Apartó la mirada con rapidez, confundido. En un arranque de rabia, tiró la silla hacia atrás con brutalidad, mientras la pateaba con furia, pareciendo descargarse en otra cosa que no fuera James.

Pero el chico había recibido este puñetazo de manera inesperada. Le costaba creer que un simple comentario pudiera haber hecho perder el control de esa manera a su mejor amigo, si es que aún lo era. Después de todo, sólo había despotricado contra sus padres; sólo eso. Él no era nadie para venir a darle clases de moral y buenos sentimientos.

-Hijo de puta.

Sirius no se volteó, pero el ronco murmullo que salió de los labios de James tensó todo su cuerpo. Volvió a apretar los puños, decidido a triturar aquella silla si era necesario. Pero las fuerzas comenzaban a flaquear.

-Mi madre es una puta, sí -. Trató de calmarse, apoyando su espalda contra la pared-. Pero la tuya no, pedazo de imbecil. Y no permitiré que insultes así a Dorea.

-¡Pues si tanto te gusta, cásate con ella! –James se levantó del suelo con rapidez, alejándose del chico y encaminándose a la puerta.

-No seas estúpido. Es como una madre para mí. La mejor mujer que he conocido.

James abrió el pomo de la puerta, incapaz de mirar hacia atrás. Sirius había decidido, y apoyaba a sus padres. No creía en sus palabras, tampoco le interesaban, por lo tanto él ya no tenía ningún rol que jugar en su vida. No pudo evitar decepcionarse del estúpido desenlace de las cosas.

-Te repito; vete a vivir con ella. Veremos que es lo que opinas.

-Potter...

-Sé que odias escuchar: "te lo dije, Black". –James giró el pomo de la puerta y la abrió con lentitud-. Pero más te vale escucharlo ahora, porque cuando realmente te des cuenta de quienes son mis padres, yo ya no podré decírtelo.

---- FIN FLASH BACK ----

OoOo

Había dormido mucho rato, no podía negarlo. Tampoco el hecho de que le había agradado la sensación de desprenderse de todos los problemas al menos por unas horas, y de perderse en el más absoluto de los sueños de vez en cuando.

No tenía sueño.

Se desperezó, y le sorprendió descubrir que el anochecer se estaba imponiendo ante sus ojos.

"Por Merlín, nunca había dormido tanto".

James se mordió el labio inferior con nerviosismo, al mismo tiempo que se levantaba de aquella cama por primera vez en el día. Se acercó a la ventana y la abrió, deseoso de respirar aire fresco en esos momentos. Dos luces lejanas, pero que se encontraban en la misma calle que su hogar, le llamaron la atención. Se acercaban con algo de lentitud, pareciendo buscar algo en especial. Era un auto, de eso no cabía duda. Un auto que, según sus ojos castaños alcanzaban a divisar, era de un limpio color plateado. Plateado.

Le parecía muy familiar. Tanto, que su corazón comenzó a acelerarse, y su mente pareció nublarse por unos momentos. Sus manos se aferraron al contorno de la ventana, incrédulas, preguntándose como podía ser posible que hubieran llegado tan rápido.

Porque, si es que su mente no le estaba haciendo una mala jugada, eran ellos. Si es que aquellos recuerdos, en los que se aferraba cada noche para tejer su telar, no le mentían, tenían que ser ellos.

OoOo

He terminado el capítulo. ¡Por fin! Bueno, estoy un poco apurada, así que lamento no poder contestar a los rr anónimos. No sé si olvidé contestar alguno de los logeados, si es así, díganmelo.

Listo, me voy retirando. Antes sí, decirles que el próximo cap. es el reencuentro.

¡Lo juró! Y gracias por todos los reviews, y el apoyo que me han dado :)

Cafandra