Ángel

capítulo 2: Milagro.

El aire en Nunca Jamás es muy fresco y salado, pero está esa cálida sensación de verano, o tal vez de primavera. Me pregunto donde debo buscar a mi amigo Peter Pan.

De alguna forma que no me explico, a mi mente llega información sobre Peter. Oh, tal vez Salomón la envió para ayudarme a completar mi misión, aunque me pregunto cómo lo hizo ¿con la ayuda de un ser divino, tal vez? Ahora creo que sé lo suficiente, sobre Peter, sobre su vida en Nunca Jamás, sobre Wendy...

¡Oh! ¡pero qué barbaridad! ¡pobre niña! Ya sabía algunas cosas sobre esa tal Wendy, me lo contaron las hadas de Kensington Gardens, que aveces son muy chismosas, pero esto es excesivo. Creo que el amigo que conocí hace tantos años a cambiado. Si bien no sé todo, sólo lo básico y sin detalles, pero me parece que sé lo suficiente para empezar a buscarlo, a él y a su madre en turno, Margaret. Ay, Peter ¿cómo pudiste reemplazar a Wendy de esa manera? Aunque viéndolo de otra forma, Wendy me reemplazó a mí, así que no es nada nuevo.

Descendí hasta la isla, con un nerviosismo travieso. Me siento como una niña, aunque soy un espíritu. Es verdad, este mundo saca el lado más infantil e inocente de uno mismo. Estoy nerviosa por encontrar a Peter, como si los sentimientos que tenía de pequeña volvieran. Esta isla incita a la irresponsabilidad. Me pregunto vagamente si después de terminar mi misión, él esté agradecido y me permita quedarme con él esta vez. Aunque mi lugar sea en el cielo, seguro entenderán.

Después de todo, estoy segura de que soy lo más cercano a "amor" que Peter ha tenido en su existencia. Porque no puedo decir vida.

Busqué al par de niños en la laguna, en el río, en la montaña, para al final escuchar los gritos infantiles en un prado. Observo a los dos niños jugando solos. Observo a la niña que debería ser Margaret, ella es hermosa, según la información en mi cabeza, se parece más a su abuela Wendy, mejor para mí, sería un problema si se pareciera a su bisabuelo, el niño que Peter detesta...

Me doy cuenta de que mis alas de espíritu podrían ser un problema, así que doy un suspiro y las desaparezco. Ahora sólo me veo como una niña flotando, normal. Nada que me vincule a la muerte.

Bajo al pasto y al tocarlo, el niño maravilloso voltea inmediatamente hacía mí, con ojos precavidos y expectantes. Margaret también me observa con recelo, sé que no confía en mí, se ve en su mirada. Ahora mismo, mi alma tiene forma de niña, pero morí siendo adulta, por lo tanto, en el fondo eso es lo que soy, así que no me inmuto ante la situación y camino hacía ellos a pasos cortos pero firmes.

-Hola, Peter.- saludo con voz angelical, tan dulce y majestuosa. Tal vez no pueda ocultar demasiado que soy un espíritu.

Estoy muy nerviosa en realidad, pero me escondo en una mascara de misterio y frialdad. Por algún motivo esto me parece muy divertido.

Él parpadea un par de veces, me observa de pies a cabeza, eso me avergüenza mucho. Pero a la vez, yo lo observo, está muy cambiado. Me habla de forma arrogante y con brusquedad.

-¿Quien eres?

Me han disparado en lo más profundo de mi corazón y lo han hecho trizas. Pero relacioné el que no me haya reconocido con la idea de que me veo como una niña de 12 años y cuando me conoció yo era mucho más pequeña que eso. Así que sin ser pesimista, contesté.

-Oh, Peter, mi querido Peter. Soy yo, Mamie.

Él abrió mucho los ojos, su expresión fue de un horror que jamás había visto en el tiempo que viví. Incluso Margaret vio esto y se alarmó. Pero no duró más que unos segundos, porque Peter volvió a su expresión neutral, algo presumida, y me miró con dudas.

-No sé quien eres.-dijo, sombrío.

Sé que miente, sé que ya me reconoció y se acuerda de mí, pero yo también tengo cosas que decirle.

-Ay, Peter ¡Cuanto has crecido!- ups, sé que cometí un error tan pronto lo dije.

Desenvainó su espada y la apuntó hacía mí, a pocos milímetros de distancia. Contengo el aliento, preguntándome si es posible matar a un espíritu, lo seguro es que él no sabe que estoy muerta ya y seguro que si lo sigo provocando, me clavará el filo de su espada. ¡Por todos los cielos! ¿qué le pasó al Peter llorón que conocí? ¡este niño es muy violento!

-No, no crecer del verbo "hacerse mayor"- me corrijo, aunque es mentira-. Quiero decir, mirate, ahora eres más fuerte que antes ¿te comiste tus verduras?

Él sonríe, complacido y vuelve a guardar su espada.

-¿De donde conoces a Peter?- se atrevió a preguntar Margaret, recelosa. Sé que ella está consciente de que Peter olvida muchas cosas y probablemente me cree al decir que lo conozco.

-Oh, eso fue hace mucho tiempo ¡Pero que tiempo!- exclamo, luego me callo. No debo decir mucho sobre el tiempo que ha pasado frente a él-. Conocí a Peter cuando él vivía en Londres. Él y las hadas me salvaron de morir congelada en el frío de la noche invernal ¡pero que tiempos aquellos!

Peter sonrió, sintiéndose superior, pensando que salvarme era uno de sus grandes logros que seguramente presumiría más tarde. Este niño se ha vuelto muy engreído.

-¿Peter vivió en Londres?- me sorprende que la nieta de Wendy no sepa esto, pero supongo que no le contaron nada. Peter tampoco habla mucho de su pasado.

-Sí, hasta que la hada Tinkerbell lo trajo aquí... por cierto, Peter ¿Donde está Tinkerbell? ¡me muero por conocerla!

-No lo sé.- responde sin darle importancia, encogiéndose de hombros-. Hay muchas hadas ¿sabes? no puedo acordarme de todas. Esa probablemente murió.

-¡Oh Dios mío!

-No te preocupes.- me calma Margaret, con voz maternal-. Ella está bien, la vi volar con uno de sus amigos. Tal vez Peter solamente la olvidó.

-¡Que locura!

Es verdad, Peter sólo se concentra en el presente. El pasado no tiene significado para él y el futuro es algo que él no puede ver. Lo que queda atrás, ahí se queda. Peter no voltea a ver a su pasado, no piensa en Tinkerbell, en Wendy, en Jane, ni siquiera en mí... ni en el niño tras los barrotes.

Recuerdo mi misión, y es llevar a Peter con el niño tras los barrotes antes de que él muera. Si ese niño no obtiene el perdón de Peter, nunca podrá vivir feliz en el cielo y Peter Pan jamás encontrará la paz. De esa forma le devolveré el favor a mi amigo por salvarme, aunque ahora esté muy cambiado.

Y entonces recuerdo mi otro motivo, el más egoísta, el infantil.

-Peter, mi querido Peter.- hablo con dulzura-. Tal vez no te acuerdes de mí, pero un día tu me pediste casarme contigo.

-¡¿Qué?!- gritó Margaret con todo lo que dieron sus pulmones, realmente alterada-. ¡No, eso no es posible! ¡no puede ser! ¡te lo estás inventando!

-No, no, juro que es cierto.

Miro a Peter y él tiene un curioso sonrojo en las mejillas. Sí, definitivamente lo recuerda, pero hará como si no, estoy segura.

-Si le hubiera pedido a una mujer que se casara conmigo, lo recordaría, pero siento decepcionarte, eso no es posible.- lo sabía.

-Pero puedes pedírmelo de nuevo, seguro aceptaré. Ya no tengo nada que me ate a el mundo, mamá y Tony están muertos ya, puedo quedarme aquí contigo por toda la eternidad, de seguro aquí es más divertido que el cielo.- no veo necesario seguir ocultando que soy un espíritu, si mis planes resultan, tarde o temprano le iba a contar.

-Ya entendí.- entrecerró los ojos-. Moriste de vieja y ahora estás aquí.- no sé si está confirmando que me recuerda o sólo fue un simple comentario, pero le sigo el juego-. Eres una adulta tomando la forma de una niña ¡No tienes permitido estar aquí!

-Tal vez al morir despertó su niño interior.- dedujo Margaret. Tal vez sea cierto, pero lo niego.

-Ay no, querida. Es imposible despertar mi niño interior, porque nunca se fue a dormir.

-¿Estás aquí para casarte con Peter?- indaga la nieta de Wendy-. Él no puede amar.

Me sorprende esta niña, tal vez aprendió de las dos generaciones pasadas, Wendy y Jane, y ella no sea tan crédula para creer que Peter pudiera fijarse así en una niña. Pero decido concentrarme en mi misión, mis intereses con Peter los veré más tarde, por ahora la misión es más importante.

-No, bueno, al principio no, es algo que se me acaba de ocurrir.- quedarme con Peter y ser reina de Nunca Jamás es algo tentador-. Pero el verdadero motivo por el que estoy aquí es porque el señor Salomón me envió a una misión.

Vi como Peter casi tropezaba del asombro. Lo está disimulando muy mal, realmente se nota que recuerda toda su vida pasada con Salomón.

-¿Se puede saber qué es esa misión? Suena divertido.- me dice el niño maravilloso, pensando en jugar, sin querer tomarlo serio.

-Que tú vayas a ver a alguien pero...- Peter no me tiene confianza, tal vez deba dejar pasar un tiempo antes de contarle, ahora seguramente si se entera sería catastrófico para todos alrededor. Me pregunto cómo reaccionará con Margaret al saber de quien es bisnieta-. Pero primero hay que jugar un juego ¿no les parece? No hay prisa.

-¡Oh, Mamie, eres tan maravillosa como un nido precioso!- contestó el niño, yo no pude hacer más que reír.

-¡Ja, ja! ¡Oh, Peter, sigues hablando más como un pájaro que como un niño!- sé que lo volví a echar a perder cuando noté como me miraba de reojo, molesto. Pero no puedo parar de hablar-. Pero es entendible, sigues siendo un "Entre aquí y allá" "Ni lo uno ni lo otro" sigues siendo mitad y mitad, sigues estando en medio de la...

Tuve que callar, porque Peter estaba rojo, y no de la vergüenza, sino de una ira terrible. Al parecer este hecho ya no lo entristecía, sólo lo hacía rabiar, lo cual era peor.

-¿A qué te refieres?- preguntó Margaret con inocencia y yo, por algún motivo, sentí la obligación de contarle.

Me acerqué a ella y le hablé en susurros pequeñitos.

-Margaret, voy a contarte algo, pero no se lo cuentes a tu hija algún día.- porque, vamos, sabemos que Margaret tendrá una hija que a su vez será madre de Peter Pan y el ciclo se repetirá por siempre, no creo que alguien tenga el valor de detenerlo, aunque sea muy injusto-. Escucha, antes de que los bebés nazcan, son pájaros y el señor Salomón los envía a las mujeres que quieren ser madres.

-Uff, eso es una tontería.- me dice, sin creerlo-. Mamá dijo que los bebés los trae la cigüeña.

-La cigüeña es un ave, Salmón también, pero él es un cuervo y los bebés que lleva esa tal cigüeña son en realidad pájaros. Todo eso de la cigüeña es el mismo cuento pero deformado.

-¡Oh, pero qué ciega he sido!- exclama, dándose cuenta de la verdad y dándome la razón.

-Escúchame, puede que tú no te acuerdes, pero los primeros días que un bebé tiene de nacido, recuerda su vida como ave. Es normal que los bebés quieran salir por la ventana volando, pero regularmente la ventana está cerrada con rejas, con barrotes... La ventana de Peter no estaba cerrada y él sólo se fue volando...

-¿Cómo un ave? pero es un niño...

-En los primeros días, si te escapas y logras volar, ya no eres más un niño normal, eres como un ave.

-¿Peter es un ave?- pregunta, confusa. Yo resoplo, porque parece que no lo ha entendido.

-No, no, todo lo contrario. Bueno, tal vez no sea tan equivocado.- realmente, no es fácil de explicar-. Si un niño sale volando como si tuviera alas de ave, aún sigue sin ser un ave... pero tampoco es humano.- agrego de forma siniestra, como si quisiera asustarla, pero es sólo para que se dé una idea de lo realmente macabro que es.

-Estás diciendo que...- abre mucho los ojos al darse cuenta de la verdad.

-Peter dice no querer crecer.- le sigo susurrando, más bajito-. Pero eso es sólo la mayor de sus fantasías. La verdad, no es que Peter no quiera crecer... Peter no es humano, no puede crecer.

-No es humano... no puede crecer.- realmente está temblando, tal vez fue demasiado para ella-. Por eso no quiso quedarse con mi abuela Wendy ¿verdad? No es que no quisiera, es que no podía...

-Una vez tuvo la oportunidad de regresar pero... algunos no tienen segundas oportunidades.- esa historia, yo no iba a contársela, es muy horrible-. Pero no digas nada, Peter lo negará y tal vez hasta te destierre.

-O algo peor.- admite.

Margaret siguió desconcertada un buen rato, pero después lo dejó atrás, al menos por un tiempo. Los tres sólo jugamos con normalidad. Oh, qué bien se siente jugar, realmente como si volviera a ser niña, pero no es del todo cierto. Soy un espíritu, no una humana, aunque si me quedo en Nunca Jamás a vivir, probablemente no sería ni lo uno ni lo otro, como Peter.

Nos divertimos persiguiendo a los animales y huyendo de los indios. Jugamos un rato con las sirenas que, por cierto, por algún motivo les agradé, aunque no dejaban de despreciar a Margaret. Tal vez se deba a que ellas, de alguna forma, percibieron que soy un espíritu. Este lugar es más maravilloso de lo que creía, realmente me dan ganas de quedarme. Una vez cumpla mi misión, está decidido, me vendré a vivir aquí, no debería haber problema, estoy segura.

Terminamos de jugar, el tiempo vuela aquí. Ya oscureció y volvió a amanecer y no me di cuenta. Realmente se pierde el sentido del tiempo en este lugar. Ahora queremos iniciar un nuevo juego, pero no sabemos qué jugar, así que yo recuerdo un juego que jugaban mis nietos cuando estaba viva.

-¡Juguemos a la guerra!- sugiero-. Podemos fingir que las espadas son armas de fuego y que nos disparamos.

-Buena idea.- dice Peter, molesto porque no se le ocurrió a él.

-No, mi madre no me permite jugar a la guerra.- dice Margaret, desanimada.

-¿Y eso por qué?- pregunto yo, intrigada. Creí que el juego era muy popular.

-Mi mamá dice que a ella no la dejaban jugar a la guerra porque su tío Michael se perdió en una... ¡En una de verdad! Por eso a mí tampoco me dejan.

-¡Pero que exageradas son las madres de verdad!- exclama Peter, disgustado.

-Oh, sí. La segunda gran guerra, perdí familiares ahí.- recordé-. Está bien, juguemos a otra cosa.

Nos entretuvimos jugando un rato más, hasta que me di cuenta de que Peter finalmente comenzó a confiar más en mí. Es hora de que le hable sobre mi misión y, por lo tanto, revelar de quien es familiar Margaret. Pueden pasar dos cosas: Peter me agradece y me deja vivir con él, o me desprecia por toda la eternidad. Independientemente del resultado, debo hacer la misión que me encargó el señor Salomón, eso es más importante que cualquier cosa.

-Debo hablar con ustedes dos.- digo, y tan pronto como lo digo me doy cuenta de que está amaneciendo, otra vez. El tiempo vuela aquí.

-¿Es sobre la misión que nos dijiste al principio?- pregunta Margaret, que no lo había olvidado.

-¿Qué misión?- pregunta Peter, tal como si lo hubiera olvidado-. ¿Es otro juego?

-¿Esa misión tiene que ver con Peter? ¿no?- inquiere Margaret-. Si quieres hablar a solas con él, yo los dejo solos-. dice, empezando a irse. Ella tiene curiosidad, mucha, pero al parecer le enseñaron a ser prudente.

-Espera, Margaret.- la detengo, sosteniéndola con delicadeza del brazo-. Tú me ayudarás en esta misión.

-¿Yo? ¿qué puedo hacer yo?- está confundida, pero muy pronto lo sabrá.

Me paro frente a Peter, él me observa, examinándome. Se mantiene alerta. Sé que él, aunque no lo admita, recuerda al señor Salomón, me recuerda a mí. Sé que él sabe que si Salomón me envió específicamente a mí a hacer una misión que tiene que ver con él, seguramente será algo que a este niño no le va a gustar.

-Escúchame, Peter Pan, ya nos divertimos, ya jugamos, ahora somos amigos ¿no es así?

-Por supuesto, Mamie, ¿por qué no lo seríamos?- me dice con extrema inocencia. Sabe que yo quiero llegar a algo.

-Ahora, como amiga tuya que soy, voy a pedirte un favor, uno muy grande, uno que te ayudará más bien a ti que a mí.- sé que esto será lo más difícil que he hecho en mi existencia, porque ya no estoy viva, aún así será difícil-. La misión que me encargó el señor Salomón, aquel que manda los bebés a las madres, es que tú te encuentres con alguien.

-¿Encontrarme con alguien? ¿con quien me fuera a encontrar?- se confundió. Estoy segura de que no tiene ni idea.

-Peter, sé que esto no será... fácil para ti. Verás...- no sé cómo decirlo sin alterarlo-. Cuando me conociste me contaste una historia... de...- realmente, incluso me duele a mí recordárselo. Sé que el niño tras los barrotes le causó a Peter un sufrimiento inimaginable, pero es mi deber hacer que se encuentren antes de que aquel niño muera-. Me contaste sobre el niño que encontraste tras las rejas de esa ventana que una noche tú fuiste a visitar...- le suelto, con dolor dentro de mí.

Lo recuerda, sé que recuerda a ese niño, lo veo en su mirada, está horrorizado. Sé que se arrepiente de habérmelo contado hace tanto tiempo. Abre mucho los ojos, impactado, sabe lo que pretendo, sabe que quiero reunirlo con ese niño, y esto lo aterroriza. Da unos pasos hacía atrás, mirándome con algo parecido al temor.

Sólo me queda hablar con firmeza. Ya no hay opción.

-Salomón me pidió que te reuniera con el niño tras los barrotes. Ese niño está a punto de morir, debes verlo antes de que eso pase ¡Deben hacer las paces antes de que él vaya al cielo! ¡si no lo hacen, ustedes dos nunca podrán tener sus almas tranquilas!

-¡No sé de qué me estás hablando!- grita, con furia-. ¡Si no dejas de decir tonterías, mejor vete y no vuelvas nunca!

-¿Quien es el niño tras lo barrotes?- pregunta Margaret, sin entender absolutamente nada. Yo la miro con compasión. Debo decirlo, y esto será muy duro.

-Peter Pan ¿sabes de quien es familiar esta niña con la que juegas?- señalo a Margaret, sin apartar la mirada de Peter-. ¡¿Tienes idea de quien es?!

-Es nieta de Wendy.- dice. Ah, de eso sí se acuerda, qué conveniente-. También es hija de Jane ¿qué hay con eso?

-¿Quieres saber quien es el padre de esta niña?- digo, tal vez me estoy pasando de crueldad al hablar, pero me enfurece tanto este niño ahora.

-¿Acaso importa? Los padres no son importantes.

-En este caso, sí es muy relevante.- hago una pausa, preparándolo para lo que sigue-. El padre de Margaret es nieto de aquel niño que tú desprecias.- Peter queda pasmado, sin reaccionar-. ¿Entiendes lo que digo? ¡Margaret es bisnieta del niño tras los barrotes! ¡el niño que te arruinó la vida!

-Espera un segundo.- interviene Margaret-. ¿Peter conoce a mi bisabuelo?

-No es tanto que lo conozca, pequeña Margaret.- le digo, con calma-. Peter sólo lo vio una vez, pero créeme, están más relacionados de lo que imaginas.

El horror de Peter pasó a algo, a una furia incontrolable. ¿Así que Jane se había casado con el nieto de aquel niño? ¡Eso era traición y el resultado era Margaret! ¡Eso nunca jamás lo iba a perdonar!

Peter sacó su espada, tomó a Margaret y la derrumbó al suelo, se puso sobre ella, poniéndole la espada en el cuello.

-¡Peter, detente!- le grito, pero no me hace caso-. No podrías matarla ¿o sí?- sé que si Peter es capaz de matar piratas sin sentir nada, no tendría problemas en matar a esta niña-. ¡Peter, no lo hagas!

-Peter, por favor, no sé qué problemas tengas con mi bisabuelo pero... yo no tengo nada que ver.- suplicaba Margaret, casi empezando a llorar.

-¡No, tú si tienes que ver y mucho!- dice con ira, impulsó su espada, para atravesar la garganta de la niña.

Sin poder detenerlo a gritos, decido ir hacía él y jalarlo con toda mi fuerza, alejándolo de Margaret. Estoy muy decepcionada con este niño, realmente lo estoy. Pero sé que él se siente abatido. Oh, Peter, me pregunto qué estará sintiendo ahora tu cruel corazón. Aunque sé que muchas te consideran como alguien sin corazón, yo sé que lo tienes, al menos tienes los restos de uno.

Le quito la espada a Peter y la lanzo lejos. Él grita palabras de odio mientras Margaret llora sin entender. Yo, dejando de lado mi enojo hacía él, ignorando mi decepción, lo abrazo, esperando que él se tranquilice, pero no lo hace. Desprecia a Margaret como nunca había despreciado a alguna niña, la detesta tanto como a aquel niño tras los barrotes. Pero yo sólo suelto una lágrima y sonrío.

-Querido Peter ¿acaso no lo ves?- le susurro, mientras lo abrazo con dulzura, así como cuando nos habíamos despedido una vez, hace mucho tiempo-. Ella es un hermoso milagro.

-Margaret no es un milagro.- dice el niño, entre dientes.

-No, es un precioso milagro.- sonrío mientras suspiro-. No puede ser coincidencia que ella llegara hasta aquí, contigo.

-¡No la quiero cerca!- grita.

Está tan enfadado. Se suelta de mi tierno agarre con mucha brusquedad y lo veo huir volando, lo veo alejarse. Ya preveía que él reaccionaría así. Me acerco a Margaret, la ayudo a levantarse, la pobre aún llora con confusión, pero pronto sabrá los detalles. Oh, querido Peter, huye lo que quieras, pero nada impedirá cumplir mi misión.

Te llevaré con ese niño, quieras o no.


Aquí un capitulo más jeje
tengo muchos fics que debo actualizar D: así que mejor subo este capitulo de una vez jeje
Y ya casi termina, el siguiente es el ultimo...

¿reviews?