Al despertar, como todas las mañanas, la señorita Tamao Kikunoi (momentáneamente), pensaba en su apuesto futuro esposo y se sentía melancólica inmediatamente.

-¿Cómo podre dar con las expectativas de Ranmaru-Sama, Soy muy tímida- dijo con una voz casi inaudible.

En ese momento su celular empezó a sonar con aquella música que le tenía asignado a su madre.

-¿Hola?, madre, a que debo en honor- dijo un poco confundida; luego de charlar un poco con ella palideció y salió corriendo en busca del pelirrojo que en esos momentos se hallaba en su trabajo, por ordenes de su madre debían estar en el aeropuerto en menos de 1 hora para despegar, algo le había pasado a su prima Haruhi, y debía darse prisa.

Al llegar la transfirieron de inmediato a la oficina de Ranmaru, este al verla se extraño y fue a hablar con ella, pero ella no lo permitió y fue más rápida.

-Ranmaru-sama, disculpa que te pida esto pero ven conmigo es urgente mi prima ha tenido un percance y debemos ir los dos a solucionarlo, te lo ruego debemos salir inmediatamente- ante el pedido de la rubia tan desesperado, el acepto de inmediato y partieron con rumbo a Londres.

-¿Que ha sucedido madre? –pregunto la rubia un poco corrida por la situación, y a tan solo unas horas de su boda muy preocupada.

-Ya lo veras- y ante esa respuesta ella no siguió preguntando.

El jet aterrizo unas horas después e inmediatamente tomaron un automóvil que iba dirigido a los barrios bajos de Londres. Al llegar se dirigieron a un hospital del sector y su madre empezó a hablar.

-Tamao, tu prima volvió a recaer hace unas horas, como le hemos dado instrucciones a su grupo de apoyo se nos fue avisado en el mismo instante en el que llego al hospital, lamentablemente ella nunca acepto la ayuda de ningún tipo de nosotros y ahora está... está...- y su madre no pudo más, durante todo el trayecto había estado decaída, y al contarles esto su voz se quebró en varias ocasiones e irremediablemente rompió a llorar.

-Madre no fue tu culpa , muchas veces tu intentaste ayudarla- le decía la rubia igualmente de afectada, el pelirrojo que no entendía nada de lo que hablaban simplemente se limito a abrazar a su futura mujer mientras su futuro suegro abrazaba con fuerza a su mujer y le decía palabras de apoyo.

Más calmada ella continuo explicando.

-Haruhi, tenía una hija, su nombre es Haruka, y tiene unos pocos días de nacida, al parecer tuvo un grave caso de depresión postparto y tomo una sobredosis de cocaína.- Tamao no pudo más y se echó a llorar en el pecho de su amado, se aferro a él y no lo soltó hasta que sus silenciosas lagrimas mermaron.

-Hija…-por fin su padre había abierto la boca –a decir verdad queríamos que ustedes se hicieran cargo de la bebe-

-Querido, ya te dije que nosotros podíamos hacerlo- reprocho la madre de Tamao.

-Querida, ¿a quién queremos engañar?, la verdad es que nosotros ya no podemos hacernos cargo de bebes, somos demasiado adultos y la niña se sentiría mal, es mejor que ellos lo hagan.- y saliendo de la conversación marital los vio y dijo-Hija se que no es justo y que ustedes ni siquiera se han casado, pero…- y dubitativo miro a su yerno, que lo acababa de interrumpir.

-Espere-dijo el pelirrojo, Ranmaru estaba aterrado, ser papa sin engendrar, pero considero la situación, si él se negaba Tamao se sentiría culpable toda la vida, al igual que él, por todo lo que pudo ayudar a esa criatura, y por otro lado era un indefenso bebe, que necesitaba ser amado,- Lo haremos-

Cuando llegaron al orfanato donde estaba el pequeño bebe encontraron un lugar humilde y aséptico lleno de niños en espera de alguien que los amara,- Señorita vinimos por Haruka Kikunoi,- dijo el padre de Tamao, inmediatamente la señorita de servicio social reacciono y dijo- Síganme-.

Al llegar a la habitación encontraron una criaturita de ojos azules y piel blanca, como Tamao, pero una particularidad les llamo la atención.-Tiene el cabello rojo- dijo impactado Ranmaru al ver que compartía el color de cabello, era un poco extraño que fuera su mismo tono exótico.

-Si así es, el novio de Haruhi no quiere tener nada que ver con la criaturita- la rubia no se pudo contener mas y la tomo en sus brazos, Ranmaru nunca vio algo tan hermoso, la perspectiva de que ella amara algo que se parecía a él era fabulosa, protector la abrazo por la cintura y enterró su nariz en el cuello femenino de su futura esposa y vio los pequeños ojitos azules de la nena.

-Es hermosa- dijo Tamao ensimismada.

-Lo sé, las dos lo son- y así le dio un beso en el cuello y le recibió a la niña, que al verlo muy coquetona se acurruco contra él y dio un bostezo que le quito el aliento.

Al llegar a casa todo fue un torbellino de emociones, la bebe se fue con su abuelita, mientras que los novios se preparaban para la boda tipo omiai que sería en unas pocas horas.

Habían salido del aeropuerto a las 10.00pm hora nacional y su llegada fue unas horas después, gracias al dinero y la influencia de ambas familias la pequeña Haruka había sido llevada por sus nuevos padres, y ahora no era más Haruka Kikunoi, sino Mori.

-¿Ya estas lista?-Pregunto la madre de Tamao y ella solo contesto –Si-

Su nena, que era como había decidido decirle a Haruka ya que ahora era su mami, estaba hermosa, le habían puesto un pequeñísimo Kimono tradicional, pero desafortunadamente ella se quedaría en casa junto con su abuela pues era muy pequeña y había sufrido suficiente trauma con el viaje de vuelta a casa.

Unas horas después Tamao entraba al templo con el tradicional kimono rojo del cual fue despojado para quedar en el kimono Blanco que estaba bajo el anterior, al igual que en la anterior boda sus pactos y votos se unieron con sorbos pequeños de sake y votos de amor eterno.

Al llegar a casa encontraron a dos "neo abuelas" presumiéndose la una a la otra la bebita, Ranmaru sabía que su madre, o madrastra en realidad había sido su primer amor que fue robado por su padre*, sin embargo el ya la consideraba su madre de tanto que se lo repitieron; su nuevo amor que lo tenía loco de pasión le había hecho cerrar las heridas del pasado y ya no dolían más.

Tamao se veía hermosa estando junto a su bebe, el de los dos, era suyo y de ella, y se parecía tanto a él que no lo creía, era como ver a su ahora esposa amándolo, era su escena favorita.

-¿Estás listo Ranmaru-Sama?- él le molestaba que le dijera ese "sama", era como si no fueran nada más que desconocidos, pero luego se encargaría de hacerle saber cómo debía llamarle.

Al llegar a la recepción Tamao se sentía un poco melancólica por dejar a su bebita en casa, no podía esperar a llegar y verla hacer una de sus caritas y darle un besito de buenas noches.

Entre pensamiento y pensamiento la noche se paso muy rápido, y así llegaron a la limosina.

-Estuviste genial en la fiesta- dijo el pelirrojo con una seductora voz que la descoloco y le dio un besito en el cuello bajando con rumbo hacia su pecho descubierto gracias al strappless que llevaba para la fiesta, Tamao no sabía que pensar y sin poder evitarlo dirigió sus manos hasta la cara de él y la elevo de tal manera que la viera directo a los ojos.

-Ranmaru-sama, yo te…te…te…a..,-hizo una pausa para darse valor y luego dijo con el resquicio de valentía que no sabía que poseía-YO TE AMO –cerro los ojos y espero a que su pelirrojo le dijera lo que le tuviera que decir.

-Tamao, esto…yo…- y titubeante por no saber que decir continuo con sus palabras entrecortadas hasta que la escucho decirle algo.

-Ranmaru-sama yo sé que no te gusto, no tienes por qué preocuparte, viviremos juntos y yo dormiré en otra habitación con mi bebe…- oh no esto iba muy mal el no quería que fuera solo su bebe quería que fuera de los dos y por supuesto que la amaba ,ahh como podía ser tan inepto y no decirle nada, estuvo ensimismado en sus pensamientos hasta que una palabra le abrió la cabeza y le aflojo la lengua- si tu quieres en el futuro nos divorciaremos, al fin de cuentas no te quiero amarrar a algo que no te agrada,- eso fue todo el no aguanto más.

La beso, la beso con fuerza y dulzura mostrándole todo el amor que sentía, introdujo su lengua y la aprisiono contra si, sintiendo como ella se derretía en sus brazos, cuando se libero de la suavidad de sus labios el dijo.

-No se te ocurra volver a decir que te quieres alejar de mi ¿entiendes?- y la volvió a besar.

-¿Eso significa quee…tu…?- pregunto asustada la rubia.

-Eso quiere decir que te amo Tamao, siempre lo he hecho, Te amo, TEAMOOOO- y la volvió a besar con suavidad y con dulzura hasta que sintió como ella se sentaba a horcajadas en su regazo y le dijo poniendo morritos-¿con todo y bebe?- el sonrió encantado y dijo- Con todo y en especial la bebe-

Al llegar a casa encontraron a sus madres y padres reunidos alrededor de su nena viéndola dormir.

En la cama de sus padres, como había sido tan repentino, los orgullosos abuelos habían comprado una cunita que recién estaban armando en el cuarto que sería de su nena, pero provisionalmente dormiría con ellos en un pequeño moisés que recientemente había sido comprado por la mama de Ranmaru.

Llegaron y recibieron a su nena Ranmaru la tomo en brazos sintiéndose culpable por despertarla, en cambio Tamao había sido apartada por su madre y su suegra que habían hecho un encargo para ella.

-Aquí está, debes tomarte 2 píldoras de este frasco cada 8 horas y podrás amamantar a Haruka- decía sonriente su madre.

-Eres tan tierna queriendo amamantar a la pequeña me encanta tu actitud- dijo su suegra- pero mañana mismo iremos a por el ajuar de la primera Mori de esta casa si señor es tan emocionanteee ahh- decía suspirando ante le perspectiva de ser abuela.

-Señora, espero no ser grosera pero por el momento unas muditas estará bien, anoche estuve investigando y decía que es mejor solamente comprarle una mudas ya que crecen rápidamente- dijo con toda la educación que pudo,- sin embargo confió en que ustedes podrán hacer la decisión correcta ya que mañana yo estaré todo el dia mimando a mi princesa y con mi esposo- dijo con un toque pícaro, ellas asintieron y se fueron llevándose a sus maridos y dejándolos a solas.

Ranmaru empezó a besarla en el cuello y fue bajando lentamente hasta que ella lo detuvo y fue por la pequeña Haruka, se sentó en su regazo y lo incito a poner sus manos en su estrecha cintura, mientras sacaba uno de sus apetecibles pechos e inesperadamente ponía a la bebita en él para que mamara y se apretujaba contra su esposo, que incrédulo la miraba.

-¿qué haces?- pregunto un poco desconcertado.

-Le pedí a mi madre y a mi suegra que me consiguieran unas píldoras o cualquier cosa porque quería amamantar a nuestro bebe, y ellas lo hicieron, aunque no son de efecto inmediato tengo que hacer que ella mame para que empiecen a funcionar, y creo que ya empezó- se recostó en él y cerró los ojos sintiendo su calor, sintiendo como la leche salía de sus pechos por primera vez y como le daba una parte de ella a su princesa.

-Este era uno de mis mayores sueños- dijo de repente Ranmaru que mantenía sus ojos cerrados y su nariz en el femenino cuello de su esposa.

-¿Cuál Ranmaru-sama?- ese diminutivo lo tenía harto, ya luego se encargaría de que lo llamara diferente, pero por el momento el solo contestó.

-Tenerte entre mis brazos mientras alimentabas a un pedacito de los dos fusionado, te amo- ella no pudo contenerse y sin ton ni son se volteo y lo beso, suavemente por que la nena estaba presente pero no por ello menos satisfactorio.

-Te amo , te amo, te amo- dijo la rubia empalagada por la belleza de su marido, termino de alimentar a la nena y le dio un besito en su cabecita, ella ya estaba dormida, Ranmaru la beso a ella y luego a su hija, la recostó en su moisés y luego abrazo por detrás a su mujer.

-Bueno ya que los menores duermen, vamos a divertirnos gatita, te voy a enseñar a no volverme a decir Ranmaru-sama- y así empezó su vida juntos amándose y besándose.

*No es chiste chicas en el manga dice que la "mama" de Ranmaru en realidad fue su primera novia y que es la razón por la cual es tan mujeriego.