Los personajes no son de mi invención, pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 6. Oro líquido.
El verano casi había pasado y Shikamaru aún no había conocido a la que iba a ser su esposa durante el resto de su vida y mandato. Poco a poco llegaban menos pretendientes y el consejo se impacientaba. Shikamaru empezaba a temer no encontrar a ninguna mujer y se veía bastante desganado con las pocas audiencias que tenía.
"Una tarde libre me vendría bien" Se decía Shikamaru.
Por fin el día llegó y resultó que el joven heredero no tenía ninguna audiencia, por lo que mandó llamar a su mejor amigo, Sai. Segundo hijo de un samurái que residía en Kyoto y que se había trasladado con sus abuelos paternos a Nara cuando era muy pequeño. Normalmente, por regla general impuesta por el Shogun, solo los primeros hijos de un samurái tenían derecho a ejercer de samurái en el futuro. Sai, al ser el segundo hijo, estaba destinado a vivir de la fortuna de su padre y, cuando este muriese, de su hermano. Se les consideraba una vergüenza para la familia puesto que estos individuos se la pasaban holgazaneando. En el caso de Sai era diferente, tenía aspiraciones muy altas y era alguien digno de confianza, por supuesto, sería el consejero de Shikamaru cuando este accediese al Feudo.
Shikamaru y Sai se encontraban tomando té y porqué no, muy muy aburridos. Ambos se miraron cómplices y se cambiaron los lujosos ropajes por unos burdos y normales para poder salir de palacio e ir a pasear por el pueblo sin que nadie los escoltase y molestase, total, nadie iba a reconocerlos puesto que nadie sabía que aspecto tenían los nobles. Los dos escaparon sin ningún problema y se dispusieron a dar una vuelta por los distritos comerciales de Nara.
- Así que parece que los consejeros tendrán que elegirte esposa. – Dijo Sai, intentando sonsacarle algo a su amigo. Ninguno de los dos era de muchas palabras pero tenían un lazo muy fuerte.
- Eso me temo… - Dijo Shikamaru – Probablemente sea alguna princesa repipi que tiene una alta posición para con el emperador o shogun.
- ¿Y lo aceptarás? No soy idiota, Shikamaru. Te negarás y crearás problemas a tu padre. ¿Porqué no elijes a alguna mujer hermosa que pueda hacerte feliz?
- ¿No decías conocerme? No he elegido a ninguna porque dudo que puedan hacerme feliz.
Ambos pararon en un puesto ambulante de castañas y compraron unas cuantas. A ninguno de los dos les volvían loco, pero a Shikamaru se le habían apetecido en cuanto había olido el olor dulzón, que le recordaba al otoño caluroso que pasaban en Nara. Se habían sentado en una plaza cercana a varios distritos, entre los cuales se encontraban los del placer, los escolares y los comerciales. Pasaban miles de mujeres, algunas con niños, otras con instrumentos, muchas otras eran Maikos o Geishas hermosas, pero ninguna captaba la atención de Shikamaru.
- Ya verás como todo sale bien, deja de darle vueltas. – Dijo Sai, mientras se metía una castaña en la boca.
Shikamaru empezó a mirarle detenidamente. Su amigo era pálido como la luna y de ojos y pelo negro como el carbón. Sabía que muchas, por no decir muchísimas, mujeres estaban prendadas de él. Sin embargo, nunca había hablado de prometidas y tampoco parecía que tuviese intención de casarse, y eso que era un año mayor que Shikamaru.
- Shikamaru. – Llamó Sai, sacando a su amigo de su ensimismamiento, tenía una expresión curiosa, la expresión que Sai ponía cuando veía algo que le resultaba extremadamente interesante. – Allí.
Shikamaru miró en la dirección en la que Sai miraba y la vio.
Llevaba un yukata negro con un obi de color rojo fuego. Era más alta que cualquier otra mujer que hubiese visto y su expresión era seria. No denotaba la más mínima pizca de fragilidad que suele emanar de una mujer. Nunca había visto a una chica así. Shikamaru se quedo mirándola embobado cuando ella cruzó su mirada con la de él y sus ojos brillaron. Unos preciosos ojos del color de las hojas reflejadas en un estanque, su pelo era del color del oro liquido. Parpadeó un segundo y aquella preciosa mujer ya no estaba ahí y a saber donde se habría ido.
- Shikamaru, se te cae la baba. – Se rió Sai.
Hola! Esta será la ultima vez que actualice con dos capítulos nuevos, a partir de ahora serán de uno en uno, gracias a todos por vuestros reviews me han animado muchísimo! Dejen más! Un beso
