*Explicación que les servirá mas adelante: En el mundo fabricado pasó una semana para Garry, como lo vieron en el capítulo anterior, pero en el mundo real pasó un año*
Capítulo 2: El puzzle de leche.
Canción: El Artista-Hello Seahorse!
Era una mañana soleada y con el cielo despejado, a diferencia del día en el que Ib y su hermana Mary fueron a aquella galería del ya fallecido Weiss Guertena, el cual estaba nublado y gris.
Un jarrón encima de un taburete alto, frente a un lienzo de tamaño grande y un pincel empapado de pintura deslizándose sobre él en la terraza de la casa. La niña de pelo café y ojos rojos pintaba pacíficamente aquel jarrón valioso que sus papás tenían de cuando fueron de luna de miel.
-Ib...-Su hermana Mary le habló bostezando y tallándose los ojos-¿Qué haces despierta tan temprano?
Ib alejó la mirada de su cuadro y volteó a verla.
-Pintar-Le respondió volviendo a su cuadro. Ib estaba sentada sobre un pequeño banco. Aún estaba en pijama, ya que siempre que despertaba iba directo a pintar.
Mary se encogió de hombros y se dirigió a su cuarto. Era siempre la misma rutina.
A Ib le encantaba pintar desde que fue a la galería con su familia, se llenó de inspiración con todas esas creaciones por Guertena. De repente pintaba cosas que le llegaban a la mente, otras veces nomas veía algo y lo pintaba. Algunas veces creaba poemas, desde aquella visita a la galería le empezó a apasionar todo lo artístico.
Sólo que con todo esto habían dos problemas:
Uno era que no podía compartir sus creaciones con nadie, no tenía amigos a quien enseñárselas. La única amiga que tenía no le interesaba nada de lo que ella hacía. Y sus padres lo único que decían era "¡Qué mono! Ahora ve a hacer tarea."
Otro era que ella misma se desanimaba. Cuando se veía al espejo se ponía muy triste, ya que ella pensaba que jamás podría ser tan grande como Guertena, siempre se encontraba un defecto para ponerse a llorar y desanimarse.
Ib, en la escuela, siempre pensaba en sí misma, jamás en los demás, por eso todos le decían que era muy egoísta. Pero no era porque así era, era así porque a ella no le importaba nadie de ahí, nadie le agradaba.
No le importaba mucho la escuela, si ella quería ser como Guertena debía de concentrarse más en sus creaciones.
A pesar de tener un poco bajo el autoestima, siempre terminaba queriéndose otra vez. Lloraba un tiempo y al final se veía al espejo y sonreía pidiéndose perdón.
Todos los días decía que todas las cosas que hace, como sus pinturas, esculturas y poemas, la mantenían viva, le encantaba todo eso.
-Ib, Mary, vengan a desayunar-Su padre gritó desde la cocina.
Ib dejó su pincel en una pequeña mesa que tenía a un lado y se paró para dirigirse a las escaleras que daban al primer piso.
Cuando salió de su habitación, Mary estaba al lado de la puerta del cuarto de Ib, esperándola. Mary le sonrió y bajaron juntas.
-¡Buenos Días!-Mary gritó con entusiasmo a sus padres. Ellos le devolvieron el saludo.
Ib sólo se dirigió a ellos dándoles un beso a cada uno, era muy callada.
En la mesa habían cuatro platos con huevos estrellados y un waffle en cada uno. Mientras que en el centro del mueble habían servilletas, miel de maple , condimentos, como azúcar, sal y pimienta y un jarrón con una rosa roja y otra amarilla.
Los cuatro miembros comieron tranquilamente, como todas las mañanas. Ib observaba todos los días el jarrón y siempre quería hacer muchos comentarios, pero no le veía el caso. Sólo que ahora quería hablar sobre eso.
-Falta una rosa.-Dijo ella soltando lo que se había estado guardando.
-Claro que no, pequeña-Su mamá le respondió-Siempre han sido dos rosas.
-Pero parece que falta una, normalmente son tres en un grupo, no dos.
La madre de Ib la observó curiosa.
-Ib, no entiendo de donde sacas esas ideas, siempre han sido dos rosas y jamás fueron tres.
-Es cierto, linda, nunca ha habido alguna otra.-Su padre dijo en defensa de su madre.
Mary los observaba de una manera confundida, no entendía porque Ib estaba hablando sobre eso.
-¿Por qué siempre que veo la rosa amarilla quiero dibujarla con crayones?-Ib disparó otra pregunta.
-No lo sé cielo, sólo a ti te pasan esas cosas-Su madre le respondió.
-La rosa amarilla parece falsa-Ib continuó.
-No lo es, Ib-Su padre respondió.
-¿Por qué jamás se han marchitado?
-Por qué están llenas de vida y jamás las han herido.-Su padre respondió.
-¿Qué...
-¡Ninguna pregunta más, Ib!-Su mamá la interrumpió.
Ib se quedó callada y continuó comiendo.
Toda la cocina quedó en silencio.
Ib terminó de comer y se levantó, agradeció, dejó el plato en el lavadero y subió a su cuarto.
Sacó un lienzo y pinturas, dejó a un lado su creación del jarrón y empezó una nueva pintura.
Empezó por dos tonos de color amarillo y luego otros dos de verde.
Le dio la figura a una rosa amarilla, como la que estaba en el centro de la mesa de su cocina.
Para el fondo del cuadro, decidió hacer mezclas de distintos tonos de azul y rojo. En ellos incluido el negro.
Mary llegó al cuarto de Ib.
-¿Por qué tu obsesión con la rosa amarilla, querida hermana?-La rubia le preguntó.
-Parecía falsa. Pero falsamente hermosa-Ib le respondió sonriendo hacia su cuadro.
-¿Qué hacen, chicas?-Papá llegó de sorpresa.
-Yo sólo observo a Ib-Mary respondió.
Papá vio lo que estaba haciendo Ib.
-¿La rosa que está en el centro de la mesa?.
Ib asintió concentrada en su cuadro.
-¿Recuerdan como fue que esas rosas llegaron a la casa?-Su padre preguntó, después de varios segundos de silencio.
-No mucho, fue hace un año.-Ib dijo sin despegar los ojos de su creación.
-Fue muy curioso-Su padre continuó-Ustedes se alejaron unos minutos de nosotros para explorar la galería y de la nada regresaron con esas rosas en la mano.
Ambas intentaban recordar esa vez, pero tenían un borroso recuerdo sobre eso. Solo recordaban que a Ib le habían regalado un pañuelo y que vieron el cuadro de un gato, el cual Ib pensó que maulló de la nada.
-Sólo recuerdo que Ib se volvió loca esa vez.-Mary comentó.
-Te juro que oí al cuadro de "Tu Figura Obscura" maullar.-Ib respondió.
-¡Loca!-Mary dijo riéndose. Ib sólo soltó una pequeña risa.-Y yo oí al "Hombre Que Tose" toser, valga la redundancia.
-Es chistoso porque también oí eso-Ib dijo en un tono un poco serio.
Mary se quedó callada un momento.
-¡Loca!-La rubia repitió riéndose de nuevo.
Los tres miembros pasaron una tarde riéndose de todo lo que cada uno decía.
La familia de Ib la consideraban loca después de haber ido a la galería de Guertena, incluso la consideraban una niña "cara", por todos las cosas que tenían que comprarle para hacer sus cuadros.
Como que Ib pasó por algo al ir a esa galería, nadie sabía que tenía esa galería para que ella cambiara tan drásticamente. Mientras que Mary, Mary siempre ha sido la misma, jamás ha cambiado, siempre ha sido alegre e infantil.
Ib, a pesar de las diferencias que tenía con su familia, ella los amaba, eran las únicas personas que le importaban, pero faltaba algo, sentía que le faltaba alguien, sentía que había otra persona aparte de su familia, pero no sabía quien o que era.
Era como un puzzle de leche, podría faltar una pieza pero todo se seguiría viendo igual, pero sabías que faltaba una pieza.
Eso era.
La vida de Ib era eso
Un puzzle de leche.
