Al despertar Tamao encontró a su pelirrojo favorito abrazado a su espalda, a pesar que la nena había despertado varias veces durante la noche, y ella como una mama primeriza la había abrazado y tranquilizado como pudo, en otras fue su esposo quien , se había levantado a atender a la bebe.
El dia estaba muy lindo, así que Tamao y Noi-chi quedaron de verse en casa de la rubia con las demás para hablar de todo un poco, además estaban que no se perdían el chisme de por qué Sunako se iba a casar sin rechistar.
Tamao vio a su Ranmaru-sama hablar por teléfono, muy animadamente, seguramente estaba hablando con Kyohei, colgó y se dirigió hace ella.
-Hola, gatita- dijo sin ningún temor y la tomo por la cintura dándole un apasionado beso, a pesar de que tenia a Haruka en brazos.
-Hola- respondió ella sonrojada por la reciente muestra de afecto por parte de su esposo.
-¿con quién hablabas?- dijo con curiosidad Tamao.
-Con Takenaga- había fallado por poco – estábamos hablando de que vamos a salir un rato para sacarle información a Kyohei- dijo mirándola.
-jajajajajajajajaja nosotras planeábamos lo mismo pero con Sunako-san- dijo divertida de la reciente coincidencia.
El las abrazo y dijo- ya vuelvo- le dio un beso en la coronilla y se fue.
Cuando llegaron las chicas, la tertulia empezó y Sunako empezó a develar todos los secretos de su sumisión.
-A decir verdad mi padre me dijo que si no me casaba y le daba un heredero botaría a la basura a Hiroshi-kun y a todos mis amigos, así que acepte- Dijo Sunako sumida en un aura oscura de desaprobación, eso explicaba todo.
-AHH, baba jajá- reía la pequeña Haruka mientras jugaba con Sunako.
-Creo que serás una gran mama- dijo Noi-chi de repente.
-Lo sé, lo espero con ansias-
-Dinos, ¿Por qué has aceptado casarte?- decían los tres guapos muchachos a su rubio amigo.
-Porque he aceptado que la amo, ya se los dije- dijo enrojeciendo de repente y agachando la cabeza para no ser descubierto por los demás.
- Ya veo- dijo Ranmaru suspirando cansado.
-Creo que todos hemos sucumbido a los encantos de nuestras chicas- y todos asintieron con lagrimas teatrales en sus ojos.
Al llegar a casa Ranmaru encontró a su gatita esperándolo, pero muy dispuesta.
-Creo que te gusto lo de anoche- dijo con convicción, tomándola posesivamente de la cintura.
Ella gimió al sentir su contacto, su áspera mano en su cuerpo, tenía un Baby doll, regalo de su mama y su suegra, que habían llevado la ropita de la bebe y un regalo para ella.
-Mi mamita sexy- dijo el pelirrojo en su oído incitándola.
-Te amo-exclamo de repente y luego se adentro en el tomándolo del cuello, con su posesiva lengua. El la enganchó en sus caderas tomando sus muslos y ascendiendo hasta su trasero firme y abultado, lo adoraba.
-Gatita creo que te gusta cómo te toco- dijo con una voz ronca – y sabes que yo adoro hacerlo-
La cargo hasta la habitación y noto que la bebe no estaba, asustado preguntó- ¿Dónde está la bebe?- Tamao sonrió y se bajo de él tomándolo de la mano, guiándolo por toda la residencia hasta llegar a una habitación rosa, que, en la puerta, tenía un cartelito que decía "Haruka's room "; el, asombrado, entro y reconoció que con la rapidez con la que su madre y su suegra trabajaban era impresionante.
Al ver a Haru-chan se derritió, era tan pequeña y tan frágil, y se parecía tanto a los dos que era casi tenebroso y viéndola embobado abrazo a su mujer por detrás y, juntos, observaron un rato a su retoño.
Cuando volvieron a su cuarto realmente no se podían separar eran como un par de sanguijuelas, hambrientas el uno del otro, se abrazaban y se besaban; en un punto dado el la tumbo en la cama y se le echó encima.
-Adoro tus pechos- dijo totalmente ensimismado, su mujer lo ponía a mil.
Ella enrojeció con el comentario, amaba a ese hombre y se lo demostraría, Machiko le había dado un consejo de lo más interesante que ni iba a dejar pasar, así que lo puso en práctica.
-Ranmaru-chan- dijo con la voz más sensual que nunca hubiese escuchado el pelirrojo- Hoy mando yo- y con esta afirmación lo puso debajo de sus piernas se paro retirándose el pelo de la cara con un tono chulesco, poco típico en la rubia y se dirigió al armario, allí tomo unas corbatas y volvió a la cama.
-Recuéstate- dijo ella, y el lo hizo, con una le tapo los ojos y con las otras lo amarró a la cama.
-Que intentas- dijo el pelirrojo un poco asombrado.
-Ya verás- dijo ella feliz de sorprenderlo.
Sin mayores preámbulos ella fue a la cocina y trajo chocolate y una fuente de fondue.
-Te gusta el chocolate y a mí me gusta comerte con chocolate.- dijo la rubia y así empezaron con un jugueteo sensual que duro toda la noche.
Al dia siguiente Tamao despertó y encontró a su bebita jugando con sus manitas, era el dia del matrimonio de Kyohei y Sunako, ella no podría ir porque tenía que cuidar a su bebe, y Ranmaru tampoco iría porque no quería hacer sentir sola a su esposa, estaban en eso juntos.
Sunako se arreglaba en su apartado, pensaba en Akira-kun y como tomaría esto del matrimonio cuando una sombra irrumpió en su habitación.
-Nakahara-san- dijo una voz que la había atormentado durante años, con su "eres fea", estaba frente a ella.
-Largoooo- grito mientras su cara caía en una enorme depresión, el no la escucho e intento acercarse a ella, pero antes de hacerlo fue detenido por cierto rubio que la abrazo y le advirtió con voz asesina.
El retrocedió rápidamente y en un intento desesperado y poco esperado grito- TE AMOOOOO- Sunako no podía mas, estaba anonadada.
-Ella ya no te necesita, ahora me tiene a mí, LARGATE- dijo con voz dura.
-solo lo hare si ella me lo pide- dijo él con la leve esperanza de que ella siguiera amándolo, pero lo que paso a continuación fue la confirmación de que ella había cambiado, hasta para ella misma fue una sorpresa. Tomo al rubio del cuello de su camisa y lo beso dulce y desesperadamente, sintiendo por primera vez todo el amor que le tenía.
-Ya lo entendí, pero quiero que sepas que siempre pensé que eras bonita solo que fui muy idiota- y así, cabizbajo se fue y los dejo solos; increíblemente Sunako lo abrazo y se quedo así un momento, inhalando su aroma.
-Sunako, yo no seré tan idiota jamás, yo , a decir verdad, te…te..A…TE AMOO- grito al final para sacar toda la valentía interna que aún conservaba.
Ella guardo silencio un momento, pero cuando sintió que él se iba ella reacciono, corrió hacia él y lo abrazo por el cuello mientras unía sus labios y cerraba sus ojos, habían sido muchas emociones por un dia pero no las cambiaría por nada, porque por fin era libre.
Kyohei estaba tan triste, pensando que ella no sentía lo mismo pero al final, aunque no lo había dicho, ella lo sentía y él lo sabía.
La boda transcurrió normal, y al llegar a su nueva casa se encontraron con un camino de velas que le daban un tono hermoso a la casa, lúgubre y terrorífico y a la vez romántico.
En la puerta el la tomo en sus brazos y la llevo hasta su habitación, y allí se le confeso, se sentía bien y era muy liberador decirle lo que él había aceptado hace tanto tiempo.
-TE AMO, TE AMO, ERES HERMOSA- dijo con toda la ternura que jamás había demostrado.
-Ella se sonrojo y dijo- Yo también- como un susurro que normalmente sonaría a depresión, pero a kyohei no le importaba, hasta que ella siguió.- aunque lamento no ser tan hermosa como las demás que te siguen- dijo un poco avergonzada.
-No me importa en lo absoluto, para mi tu eres la más hermosa- dijo tomándola de la cintura- y hay muchas formas de demostrártelo- y acercando su boca a el cuello blanco de la ojimorada susurro- y te lo demostrare-.
La beso en el cuello y fue descendiendo hasta llegar al borde del vestido blanco que lo separaba de la gloria, fue deshaciendo las cintas del corsé que lo hipnotizaba y cuando al fin lo hubo logrado, este cayó al suelo dejando ver la ropa interior de Sunako que resulto ser otro corsé de seda mezclado con encajes que le daban ciertas transparencias en los lugares adecuados y un hilo que no le cubría nada de nada, pues era totalmente hecho en encaje.
-Te ves preciosa- dijo más para sí mismo que para nadie más y así la abrazo por detrás, sintiéndola viéndola y palpándola.
Cuando llego a su pequeña cintura la apretó contra sí y le dijo- me encantas- ella, por fin había bajado las defensas, por primera vez en años había soportado a una criatura brillante sin morir desangrada.
Kyohei se había dado cuenta de que ella no había muerto por desangrado nasal, pero como no quería ser interrumpido por nada tomo su corbata y le cubrió los ojos la recostó en sus brazos y en sus rodillas, para posicionarse tras de ella y susurrarle- Te amo, me encantas, eres hermosa -y cosas por el estilo-y por si no me crees…. Mira como me pones- y tomando su mano blanquecina y perfecta la llevo a su entrepierna; estaba enorme y daba miedo, tal vez no cabria en ella.
La beso descendentemente por su columna vertebral hasta llegar a su sexo y luego le dio un extenso lametón.
-ahhhhhhh-grito Sunako al sentir la intrusión, intento cerrar las piernas pero él no se lo permitió, y en cambio le abrió más las piernas para besarla más y excitarla con su lengua.
Cuando hubo llegado el clímax tan esperado él se posiciono en su espalda, poniendo sus brazos apoyados junto a los de ella, y colocando su sexo en el de ella.
-Mi vida esto te va a doler un poco , pero voy a intentar ser gentil.-y así fue metiéndose en su interior, ella grito de dolor y unas lagrimas mancharon la corbata que cubría sus ojos, Kyohei la quito y bebió sus lagrimas, le dio pequeños besos hasta que ella movió sus caderas, porque se sentía bien y ya estaba preparada.
El se sentía completo, ella se sentía llena y femenina, al volver su cara y ver los labios de su, ahora marido, no lo soporto y lo beso ardorosamente, el seria un cadáver hermoso, no importaba que tan viejo , por que el la había hecho sentir hermosa y la había hecho sentir mujer, lo amaba y lo amaba mucho.
El se movió, al principio lento y luego ardorosamente y al llegar al clímax, ella llego primero y unos instantes después el se derramo en ella. Se recargo en su hombro y le dijo – Te amo- , ella contenta por su confesión le sonrió, como cuando algo le gustaba y no estaba en estado chibi, le sonrió verdaderamente y lo beso.
Se recostaron juntos un buen rato dándose mimitos lentos y ardorosos hasta que ella dijo- me voy a bañar, estoy toda sudada – y el sin decir nada se encamino al baño junto a ella.
