Capitulo 7: El primer mes.

Para Tamao el primer mes de casada había sido agotador, Haruka-chan era un poco revoltosa de noche y aun se negaba parcialmente a alejarse más de 2 horas de su mami o su papi, y eso era un problema.

-Mi amor, vamos que la cita es dentro de poco- grito el pelirrojo a su esposa- ella tomó a su enfadada hija y la puso en su pecho.

-vamos- dijo finalmente la tomo en brazos y bajo.

El al verlas a las dos se quedo sin aire, era hermoso ver a la persona que mas amas junto con un pedacito de ti que amas más que a nada.

-Buenos días- dijo el dándole un besito en la mejilla a su hija para luego repetir la acción un poco más para adultos, con su esposa.

Al llegar al consultorio del pediatra el les dijo que ella estaba perfecta, que no necesitaba ningún suplemento e incluso le hizo un piropo a la rubia, lo cual no paso desapercibido por el pelirrojo quien se molesto bastante con el doctor.

-Haruka-chan no volverá a ver a ese degenerado- dijo enojado, mitad celoso por su esposa y mitad feliz de tener buenas noticias acerca de su nena.

-Ranmaru-sama, por favor no te enojes, el solo hace su trabajo- exclamo ella con un tono calmado y casi divertido- además tu sabes que yo te amo solo a ti ¿verdad?- dijo bajando un poco la voz, en ese instante el sonrió y la beso dulce y tierno pero con promesas de algo.

-Vamos a casa- dijo la rubia y el asintió, la nena gimió dando su aprobación y estirando los bracitos a su papi que la tomo en brazos.

-Princesa, vamos a casita y te daré tu papilla de manzana favorita- la bebe soltó un gorgorito en aprobación y as se fueron a casa.

-Dormilona, despierta- decía un pelinegro dando besos mariposa por todo el desnudo hombro de su esposa.

-Hmmm- gimió ella y se dio la vuelta dándole una visión gloriosa de sus nalgas, su erección se hizo dolorosa.

-Noi-chi levántate- dijo de repente tomándola en brazos y llevándola a la ducha donde tenía preparada la bañera , que olía maravillosamente se zambullo con ella y la recargo en su pecho, ella se acurruco en él y así se dieron un baño que duro más de dos horas.

-Sunako ¿estás bien?- preguntaba el pelirrubio un poco asustado, al despertar ella le había sonreído y luego había salido corriendo al baño como alma que lleva el diablo.

-Si- dijo ella abriendo la puerta, estaba muy blanca y se notaba que estaba mareada.

-Nos vamos al médico ya- dijo Kyohei sin dejarle posibilidad de negarse.

Al llegar allí le hicieron unos exámenes rutinarios y llegaron con una grata sorpresa.

-Felicidades señores Takano- dijo la enfermera con una sonrisa un poco decepcionada al ver al señor Takano- Están esperando un bebe- en ese momento Sunako no creía lo que estaba escuchando, habían pasado cerca de 5 años desde que conoció a las criaturas radiantes y desde que conoció al único hombre que la haría feliz, y ahora estaban esperando una confirmación de lo que sentían.

-¿Me está hablando enserio?- dijo Takano con una sonrisa de oreja a oreja.

-Así es señor, ella tiene unas pocas semanas de gestación, le haremos unas pruebas más y luego podrán irse a casa- unas horas después un doctor con cara bonachona los despedía- ya sabe señora Takano, debe cuidarse, no tener emociones fuertes y comer muy bien- dijo él con una sonrisa.

-Así es doctor de eso yo me encargo- y tomando posesivamente de la cintura a su esposa salieron rumbo a casa.

-¿Sunako estas feliz?- dijo de repente el rubio en el auto, ella sonrió de repente, radiante, bella hermosa, como pocas veces lo hacía y estaba seguro que solo lo había hecho con él.

-Si-