Los personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto.


Capítulo 10. Todo irá bien.

- ¿Cómo que te niegas a casarte? ¡Eres una niña insolente y malcriada! – Gritaba Tsunade mientras también se levantaba y zarandeaba del brazo a Temari con todas sus fuerzas.

- No sois nadie para decidir lo que debo hacer con mi vida. Aquí nadie me ha preguntado por mi opinión. ¡Esto es una vergüenza! ¡No voy a casarme con un crío con cara de perezoso! – Decía Temari mientras intentaba zafarse del agarre de Tsunade, que era tan fuerte que juraría que le iba a arrancar el brazo de un tirón, más tarde le saldrían morados.

- ¡TEMARI! TE ORDENO QUE TE CALLES AHORA MISMO O VOY A DARTE LATIGAZOS.

Shikamaru, ante la situación en la que se encontraba se levantó rápidamente dispuesto a separar a las dos mujeres y así poder aclarar las cosas con Temari, no comprendía el porque una muchacha pobre lejos de su hogar decidiría no aceptar en matrimonio a un príncipe. Es decir, tenía un palacio, tenía dinero, lo tenía todo. ¿Qué es lo que iba mal? ¿Qué le hacía negarse? ¿Acaso era una táctica para así hacerla desear más?

- Señora, por favor, suéltela, va todo bien.

- Príncipe usted no entiende, ella huirá si la suelto.

- No huiré. – Dijo Temari, tramando un plan rápido. Esta era su última oportunidad de huir.

En cuanto Tsunade la soltó, propinó un escupitajo a Shikamaru murmurando las palabras "Estúpido niñato" y abrió la puerta más cercana a ella para salir corriendo a toda velocidad por los pasillos. El shock en la sala era evidente, Shikamaru y Shikaku habían quedado petrificados y Tsunade estaba roja de rabia, podía jurar por Dios que le arrancaría todos los pelos a esa putilla de niña desagradecida en cuanto la atrapara, porque oh sí, la atraparía. Poco después un sirviente encontró a Temari intentando abrir la puerta principal sin ayuda, todos acudieron al lugar y Tsunade agarró a Temari por los pelos mientras la tiraba al piso, de tierra, ensuciándola toda, escupiéndole y pegándole varias patadas delante de Shikamaru, Shikaku y unos cuantos guardias que se habían apostado detrás de los señores en caso fuese necesario.

Temari no gritaba, simplemente gemía, un gemido que se parecía más a un gruñido que a un lamento. Shikamaru, harto de ver como magullaban a la chica mandó unos guardias a parar el conflicto. Agarraron a Tsunade como pudieron porque esta se resistía y entonces Shikaku habló.

- Shikamaru, visto lo visto esta mujer se niega a casarse contigo. ¿Qué harás?

- No me importa lo que opine, padre. – Dijo Shikamaru, Temari yacía en el suelo, probablemente inconsciente. – No pienso dejar que se quede con esta mujer. A partir de este mismo instante, Temari se quedará a vivir en Palacio indefinidamente, no hace falta que traigáis sus pertenencias. Mañana mandaremos a un mensajero con una bolsa de oro y la aceptaréis sea cual sea el contenido. ¿Me habéis entendido?

- S-Sí, señor… - Dijo Tsunade, sorprendida.

- Muy bien. Idos. Por favor, que alguien transfiera a Temari a una habitación de invitados y que acuda un médico inmediatamente a consultar su estado. – Dijo Shikamaru, mientras se daba media vuelta, dirigiéndose al interior del palacio.

Shikamaru no solía ponerse serio en ninguna ocasión. Lo consideraba una perdida de tiempo y esfuerzo y prefería que las personas hicieran las cosas que ellos quisieran, pero no podía soportar ver como lastimaban a su futura mujer, había algo en Temari que le llamaba profundamente pero que también le daba algo de miedo. Nunca había visto a una chica comportándose de esa manera irrespetuosa, y mucho menos aguantando una paliza. ¿A quién se le ocurriría tratar así a una mujer indefensa? No pensaba dejar que Tsunade se quedara con Temari un momento más.

Se reunió con su madre y Sai, quienes estaban en un pequeño salón tomando un té.

- ¿Y bien, hijo?

- Se llama Temari. A partir de ahora se quedará en palacio con nosotros. Padre ha aprobado la boda.

- ¡Pero si es una prostituta! ¡Shikamaru!

- Mamá, no es una prostituta. Es virgen y es noble, de un país llamado Alemania me parece. Se le enseñará bien el idioma, los modales y costumbres de Nara hasta que sea perfecta para convertirse en una buena esposa.

- Oh… ¿De verdad te gusta, eh? – Dijo su madre, rendida ante los hechos.

- Hemos mandado a la otra chica a la casa donde pertenece. – Dijo Sai.

Estuvieron unos cuantos minutos en silencio, hasta que por fin Yoshino decidió que era hora de irse a dormir, dejando a los dos chicos solos.

- Gracias por el regalo. – Dijo Shikamaru, esbozando una media sonrisa de las suyas.

- Sabía que te gustaría, granuja. – Dijo Sai, estallando en risas los dos.

- Ha sido una noche difícil, su dueña le pegó hasta dejarla inconsciente mientras intentaba escapar, será mejor que vaya a ver que tal está. – Dijo Sikamaru ante la cara de pasmado que se le había quedado a su amigo ante la noticia.

Se dirigió a la habitación en la que se encontraba Temari, y vió a su padre de pié en la puerta, aparentemente esperándole.

- Ha estado bien lo que has hecho, Shikamaru. Pero no puedes obligar a alguien a amarte. Ten esto siempre en cuenta.

- Haré que me ame, padre. Ten fe en mi.

- No, Shikamaru. ¿Cómo harás que te ame, si tu no la amas a ella?

- ¡Yo sí la amo! – Gritó, enojado.

- Tú la deseas, simplemente. Dejaré un margen de dos semanas para que pasen juntos, si después de dos semanas cambias de idea elegiré yo una esposa por ti. ¿Entendido? – Y se fue, sin esperar respuesta.

Shikamaru, algo confuso y claramente enfadado con lo que le había dicho su padre, entró en el cuarto. Había un medico vendando el cuerpo desnudo de Temari, por lo que Shikamaru rápidamente apartó la vista, notando como le subía el calor por las mejillas y haciéndole arder las orejas. No era la primera mujer desnuda que veía, pero le daba algo de vergüenza verla a ella. Cuando el doctor hubo terminado le dijo a Shikamaru que estaba todo bien excepto algunos rasguños y una costilla rota, pero que era una mujer con una gran resistencia física, por lo que se recuperaría pronto.

Una vez solos en la habitación, Shikamaru se sentó a su lado. Se encontraba dormida, con su hermoso pelo dorado arremolinándose alrededor de su cabeza y la boca ligeramente entreabierta. Tenía todo el torso vendado y estaba cubierta con una ligera manta, ocultando sus piernas.

- Te prometo que todo irá bien. – Susurró Shikamaru, mientras le apartaba un mechón de la frente.

En sueños, Temari se sentía extrañamente segura.


Y este es el capítulo 10! Ya tengo la historia completa, así que simplemente iré publicando un capítulo cada viernes. Son en total 17 capítulos! Espero reviews y demás, un beso.