Estabas enojada. Eso estaba claro, la razón por la cual estabas enojada, no tanto.
Por lo menos para él.
Para todos menos para él, era evidente. Él había escogido una nueva secretaria en tu ausencia, (tu madre estaba enferma, tuviste que ir y él a regañadientes accedió) y, luego regresaste. Fue hace dos semanas y ella todavía estaba aquí, todavía estaba en tu asiento, mientras ella habla con tu amado jefe.
Ella seguía hablando con él como si tuviera una oportunidad y tu no estabas segura de si lo hacía o no.
