"UNA VIDA POR TU ALMA"

Disclaimer: Harry Potter es marca registrada con todos sus derechos por la grandiosa J.K. Rowling, así que ninguno de los personajes de los que se mencionan en los libros es mío, solo hago uso de ellos para desarrollar mi imaginación y ansias por ver a un Draco medio amnésico ser consentido por Potter y amado como debió ser siempre, en fin, la historia si es mía así que espero les guste un poco al menos.

Pareja principal: HARCO -HarryXDraco

_ (linea))/HarryXDraco– cambio de escenario

Género: Drama/Romance/OoC/Ligero toque Sobrenatural/Angst-Comfort/Futuro Dark-Harry

Clasificación: T

Aclaraciones importantes del fic cap 3:

a) En esta entrega me parece que lo mejor es dejar las aclaraciones para el final. Thanks.

Comentarios del autor:

Aquí comparto el tercer capítulo de este pequeño gusto que me permito disfrutar, el cual es escribir algo sobre este par. (Harry y Draco). Gracias y si les agrada y comentan se los agradeceré debidamente.


CAPITULO 3

TRATOS CON LA MUERTE


-¿Qué es esto?

El Ministro Kingsley Shacklebolt estaba en verdad aterrorizado por la vista frente a sus ojos, el noveno piso del ministerio siempre había tenido fama por guardar tantos secretos, el caminar sigiloso de los Inefables y su habilidad para ver más allá de la magia oscura habían causado ya más de un rumor por los pasillos del ministerio hace años, pero tener frente a sí tal escenario por un segundo lo regresó a los días en que Voldemort gobernada con terror y tortura.

Ante él se erguían muertos más de 9 inefables, lamentablemente las marcas de tortura sobre sus cuerpos eran en extremo obvias, el olor de la sangre seca llenaba el recinto, cualquiera diría que la muerte sin duda había paseado por ahí.

-Por Merlín, ¿Qué es esto? ¡Explíquense de inmediato! – grito ante su propio desconcierto por la escena la señorita Orwell al par de Inefables que ya se habían adelantado unos pasos en dirección al pasillo fuera del elevador, el cual aún era ocupado por ella y el Ministro.

Ambos Inefables la ignoraron a la vez que con un movimiento de varita limpiaban la sangre de sus compañeros con el mayor respeto que por ahora podían brindarles.

Ante la muda duda en los ojos del Ministro el mayor hablo -No se preocupe señor Ministro, aún quedan Inefables en el Ministerio para su servicio, el desalojo y el vernos obligados a encerrarlos en un área de seguridad esta mañana solo ha sido parte del protocolo que el caso requería.

Shacklebolt se limitó a asentir con un movimiento de cabeza, el ambiente mismo del lugar era pesado - ¿Qué ha pasado aquí? ¿Es seguro continuar o hay otras medidas que desean tomar en el caso antes de eso?

-Con todo respeto señor – por primera vez desde que ambos inefables se encontrarán con ellos en la sala de juntas, el más joven apenas en los veinte seguramente, habló – si lo trajimos aquí después de hacerlos esperar durante más horas fuera del peligro a pesar de los pesados reclamos de su secretaria – la mujer miro mal al joven ante su descaro – creo que se espera cierto grado de confianza en que no lo trajimos a este piso para matarlo o cualquier similitud de modo que sea afectado, ¿no lo cree?

-Muy bien, siendo así...- el hombre salió de la aparente seguridad que el elevador le inspiraba en ese momento plantándose así con autoridad sobre el pasillo a un lado de ambos inefables - ¿saben quién o qué cosa ha causado esto?

-Así es señor, fue Draco Malfoy.


HARRYXDRACO


-¡Potter maldita sea reacciona! ¡Potter!

No podía, simplemente aun no podía creerlo, su Draco se había ido y nunca iba a regresar. Esto estaba mal, le había fallado soberanamente. ¡Tantas promesas rotas, el juramento de amarlo hasta el fin de sus vidas! ¿Qué haces cuando te arrebatan a la persona que amas antes de ese tiempo? ¿Acaso hay algo más después de esto?

-¡Jefe Potter por favor suelte a Weasley! ¡Está muerto por Merlín!

Por un momento podría jurar que acababa de sentir una nueva sacudida sobre sus hombros, pero realmente no estaba seguro, lo único que sabía es que el dueño del cuello destrozado que llenaba de sangre sus manos se había llevado a su vida en un segundo y él no había podido hacer nada.

- ¡En el nombre de Godric Harry basta por favor! – la fuerza y una pequeña lucidez se hicieron presente cuando sintió aquellos abrazándole de una forma tan maternal, haciéndole soltar a su víctima al fin y como todas aquellas pasadas ocasiones también pudo sentir como las lágrimas de la chica caían por su rostro mientras ambos tocaban en un abrazo al suelo arrodillados.

Un momento después fue consiente por completo de su alrededor, demasiados aurores para su gusto hacían acto de presencia en esa calle, no había rastro de muggles alrededor… seguramente habían hechizado la zona para mantenerlos lejos, pero Ron había matado a algunos muggles también, ¿qué había pasado?

El terror regreso, la desesperación, abrazo a su amiga quien aún sollozaba con cierta dificultad, aun así eran claras las caricias en su cabello buscando reconfortarle – Harry no puedo evitarlo, entre su desesperación sonrió con tristeza… Hermione no podría calmarlo, Draco era el único que tenía las caricias adecuadas para cada situación, y él no lo podía tocar más –

-Está muerto Herms – se aferró más a la chica, la cual soltó un ligero chillido por la incomodidad, más aun así dejo a Harry permanecer en esa tan incómoda posición – No va a regresar Herms - su voz se cortó, sonó débilmente en su susurro – le fallé Herms, Draco se fue.

La chica tembló ligeramente ante sus palabras, tomando cierta distancia del chico. Harry aprovecho para mirar a su alrededor de nuevo en busca del cuerpo de Draco, se asustó… no lo veía por ningún lado. La ira regreso de nueva cuenta al recordar el odio que el mundo mágico había profesado hacia los Malfoy´s una vez la guerra término, un odio que le obligo a tomar la decisión de alejar a su pareja de tan hostil ambiente. –Tsk …- se levantó velozmente dejando a la aturdida chica asustada por la violencia de sus movimientos al alejarse, se abrió paso ante sus compañeros del Ministerio hasta vislumbrar entre la multitud a uno en particular.

– ¡Davis! – grito llamando la atención del hombre, Davis Hallagan era mayor tanto en estatura como en edad, el auror contaba con 35 años bien aplicados en la cacería de magos oscuros, si prestabas atención en la academia de entrenamiento más de una vez podías escuchar los rumores acerca de su afición por las torturas y demás modos de asesinato, hay quienes aseguraban que su linaje venia de legendarios vampiros y que por ello era tan bien parecido, más lo suficientemente loco como para que un hombre, o mujer entrara en una relación seria con él. Harry después de conocerlo un par de años sabía qué era cierto y qué mentira, así que ante la aterrorizada mirada de un par de novatos cerca se acorto la distancia con todo el descaro ante Davis.

El mayor no se inmuto, miro a Potter con aquella mirada azul que intimidaba a tantos habladores al momento de la acción, aun así el azabache no se dejó amedrentar.

-El cuerpo ¿en dónde está? Yo me haré cargo de él.

-Estás loco si crees que por ser el jodido niño que vivió puedes matar a un mago y largarte como si nada, ¿cuerpo? No juegues conmigo Harry, tú destrozaste al chico, no hay ningún cuerpo aquí.

Harry se estremeció ante tal cosa, no podía ser, ¡lo amaba! Nunca le pondría un dedo encima a Draco.

-¡No es cierto! – grito enfurecido tomando el cuello del uniforme de auror con violencia, estrellándolo en el acto contra la pared más cercana de la calle – eso es mentira, nunca le haría daño a Draco así que entrégamelo.

-¿Draco? – Davis lo miro con genuina preocupación – Harry, destrozaste a Weasley, más de uno de los chicos te vio hacerlo pero según lo que yo se aquí no está Draco.

Esta vez Harry en verdad estaba angustiado. Relajo su agarre sobre el auror.

-Necesito que me contestes sinceramente porque esto no pinta nada bien para ti según los informes que están dando los desmemorizadores, así que cálmate y habla Potter.

-Maldición, recuerdas la misión que nos dio tantos problemas por el consumo de una nueva droga.

-Lo recuerdo.

-Bien- el azabache se pasó ambas manos jalando sus cabellos con cierta desesperación, no quería perder tiempo en explicaciones, necesitaba encontrar el cuerpo de Draco. -Ron es quien desencadeno todo, mi equipo estaba tras el rastro en una de las casas de los Weasley, no se rindió, asesino a una bruja y se armó el alboroto… el muy maldito uso la desaparición para llegar hasta aquí y asesino a Draco!– su mirada durante un segundo se volvió más solemne y profunda – y entonces yo lo mate y si pudiese lo mataría de nuevo… no me arrepentiré de haberlo hecho Davis.

-Harry – la voz de Hermione interrumpió al par, por un instante el ojiverde dudo sobre qué hacer, si bien era cierto que las cosas entre Herms y Ronald no habían funcionado al final, acababa de asesinar a su aun esposo legal ante el Ministerio, y la verdad sea dicha no sentía ninguna necesidad de consolarla por ahora, no ahora, no nunca, había disfrutado hacerlo.

-Señorita Granger lo siento pero la situación por ahora está fuera de su jurisdicción, háganos el favor de retirarse y le haremos llegar los debidos informes sobre la misma en lo que respecta a su marido y próximos juicios –hablo el auror Hallagan

-Yo – miró a su amigo, y sin pensarlo realmente se lanzó a darle un abrazo consolador de nuevo, lastimándole un poco el cuello en el acto – todo está bien Harry – susurro, y sin más obedeció la petición del grupo de aurores y se desapareció de la zona.

-Granger sigue siendo una buena chica, lastima el marido que fue a elegir. – Soltó sin pensar realmente Davis, ante lo cual Harry se limitó a suspirar curioso – Te dije que le hablarás antes, se ve mal que ahora que es viuda te acerques a ella si lo piensas.

-Te conozco Potter, no me cambies el tema que los chicos de Reversión de Magia Accidental ya están llegando ¿estás seguro de que Weasley asesino a Draco, tu "Draco Potter"? – soltó en un tono conciliador esta vez el mayor, ya que Harry siempre lo regañaba diciéndolo que el rubio era suyo y por lo tanto debía referirse como tal a él, ya que si no lo cruciaría, claro que Draco no había estado enterado de tal osadía de su novio, sino el cruciado hubiese sido el azabache.

La respuesta murió en la garganta de Harry, no quería tener que decirlo en voz alta, pero maldita sea, era necesario al parecer – Tsk… si, llegue aquí justo cuando paso, puedo darte el recuerdo para testificar si es necesario, pero como ya te dije no me puedo arrepentir de haber matado a Weasley así me manden a Azkaban.

-Harry – el mayor no sabía que más decir, de alguna manera entendía al moreno, el cual pese a todo parecía un poco más consciente de su alrededor a como lo encontraron y era obvio su dolor, pero mientras más lo pensaba no sabía cuál era la verdad de todo ese embrollo… Draco Malfoy era alguien que difícilmente olvidas, era atractivo por naturaleza al grado que el mismo a veces se había encontrado preguntándose como sería besarlo mientras el chico respondía con la calidez con que siempre se entregaba a Potter, su instinto e inteligencia naturales, así como su afilada lengua, todo en él era de alguna forma único y estaba seguro que nunca se olvidaba, así que entonces ¿Cómo decirle a Harry que no existía el cuerpo de Draco como tal en la escena? ¿Habría sido una alucinación del chico en medio de la alborotada misión de captura por un ex amigo? ¿Tal vez alguna jugada de sus memorias por la guerra?

-No estoy loco Davis, así que no me mires así. – reprocho el moreno al sentir la mirada de su amigo.

-Lo siento Harry, pero en verdad debes entender que Draco no estaba aquí, nadie lo vio, los desmemorizadores no lo han mencionado tampoco Potter.

Harry quería aferrarse a las palabras de su amigo, pero todo lo vivido, el dolor de ser un inútil para Draco, verlo caer tan súbitamente mientras el charco de sangre lo rodeaba, no… había sido real.

Rayos, quería el cuerpo, quería llevarlo consigo y hacer lo debido para conservar la memoria de su dragón, si era verdad que faltaba el cuerpo en cuanto los aurores llegaron sin duda asesinaría al muy maldito que lo toco para tenerlo de regreso con él. Nadie más que él tenía el derecho sobre el rubio.

-Escucha Potter, sé que ha sido una noche demasiado movida para ti y tu equipo, ve a descansar a casa, date un baño y verás que Draco no tarda en llegar seguro, yo me encargo de que tus chicos ya se retiren del alboroto en cuanto hagan sus informes vale! – Sonrió – ya lo dijo tu amiga, todo va a estar bien Harry.

Sonrió tristemente, estaba confundido y comenzaba a dudar sobre todo lo que había visto al escuchar tal seguridad en el auror ¿tal vez se había confundido y el pelirrojo lanzo el mortal hechizo contra otro rubio en medio de tanta gente? ¿Un muggle tal vez? –No, nunca lo confundiría Davis, déjame ir al Ministerio, quiero llegar al final de esto de acuerdo.

-Bien Potter, pero tendrás que esperar un poco, los chicos siguen trabajando con la zona y no me puedo mover de aquí hasta que todo se vea decente de nuevo. –Davis dio un ligero empujón en la espalda del azabache mientras se retiraba un poco para supervisar. Harry simplemente permaneció en su lugar. Esperaba resolver todo esto y pronto.


HARRYXDRACO


Después de recorrer tan fatal pasillo hacia la parte central del control de los Inefables el Ministro esperaba una escena cada vez más violenta a su alrededor, más al contrario del hecho al abrir la última puerta toda pared desgarrada, toda sangre manchando los suelos sin rastros de a quienes pertenecía había desaparecido para dar lugar a un salón sin duda clásico.

El ambiente en el lugar era cálido, de algún modo la magia que se movía sin duda en el lugar era agradable, la amplia habitación parecía vacía a primera vista, más si giras tu rostro hacia la parte superior se nota la existencia de paredes llenas de libros de todos los tamaños, clásicos de la historia de la magia sin duda en su mayoría, las paredes estaban recubiertas en un suave color vino marcando la elegancia del recinto mismo, no había ventanas como tal en todo el piso, sino solo unas cuantas esferas con luz suave bailando al ritmo del piano que se escuchaba en el lugar, piano que ahora que ponía atención estaba justo ahora frente a él siendo manipulado no por magia, como suele ser la costumbre de los magos, sino que manualmente… un joven rubio sentado frente al mismo deslizando aquellos aristocráticos dedos en son de aquella balada que te atrapa, vestido con una túnica negra, nada especial más aun así se ve increíble, su platinado cabello a la altura de sus hombros hace gala de su brillo en medio de esa obscuridad. Draco Malfoy está en medio del salón con la mayor calma del mundo, como si no supiese que dos Inefables, más el mismo Ministro de magia y su secretaria han estado observándole todo este tiempo.

-¿Malfoy? ¿Qué significa esto? – a pesar del intento por mostrar su enojo ante el descaro del invasor algo en el ambiente se lo impide.

La suave melodía del piano se detiene ante las palabras, si bien no violentas, igual molestas para el rubio. Girándose en el asiento Draco da una mirada al par de Inefables, ya que desde que se adentraron en el recinto no le han quitado la fastidiada mirada de encima y eso lo irrita.

-Aquí está el Ministro.

-Mencionando lo obvio de nuevo, ustedes los inefables son muy aburridos.

-No juegues con nosotros, cumplimos con el trato.

-No, este no era el trato, debían traer a mi Maestro, no a su Ministro, creí haberlo dejado claro. – contesto con fastidio el rubio mientras fruncía el ceño como en aquellos años de Hogwarts.

-¿Maestro? – Interrumpió Kingsley – cualquier asunto mágico se tratara conmigo Malfoy, si de poder se trata yo soy quien tiene la responsabilidad aquí, así que habla –endureció la mirada - ¿porque asesinaste a todos esos magos? No puedes irrumpir de esta manera en el Ministerio.

Draco Malfoy en verdad se veía aburrido en medio de todo ese lio.

-Yo no mate a nadie, les dije a todos tus magos que no les convenía atacarme – el rubio sonrió - se mataron solos.

- ¿Cómo te atreves? – Grito Kingsley sacando rápidamente la varita de la túnica – Puede que Potter te cuide Malfoy, pero de esta no te salvas.

Ante el desconcierto del Ministro el mayor de los aurores, conocido como Huges Barton se acerco para detener cualquier intento de parte del mismo para atacar.

-Es cierto lo que dice, Malfoy no los mato, ese monstruo dio tal advertencia y cuando le atacaron la magia se volvió contra cada uno. Cada uno murió o salió herido por su propio hechizo. Todos los heridos ya están siendo atendidos en San Mungo desde esta tarde, en cuanto a los que no tuvieron tanta suerte me temo como pudo observar señor, que aún no terminamos con ellos.

Irritado ante la nueva información el Ministro hablo de nuevo - ¿Qué quieres Malfoy?

El chico seguía sin mayor interés observando todo el intercambio, más aun así en cuanto fue nombrado sonrió satisfecho y con cierto coqueteo – ¿No les parece que soy hermoso? Deberían considerarse afortunados de que los deje ver a tan maravilloso ser – soltó un suspiro exagerado – lástima que no pueda divertirme con ustedes, pero es seguro que no le gusta a mi amo ver marcas de otros hombre sobre lo que le pertenece.

La paciencia de Kingsley a estas alturas del evento se estaba tirando al caño, ese arrogante de Malfoy solo se estaba burlando de ellos en su cara, pero tenía que ser racional, después de todo si por algo se distinguían los Inefables era por su astucia e inteligencia, razón por la cual de hecho un número elevado de miembros pertenecían a Slytherin contrario a toda creencia en el mundo mágico, era obvio que Barton no lo había traído solo para hacer enojar a Malfoy, ahí había algo más, sin embargo aquel rápido reporte que Barton le había dado mientras era dejado en "aquel lugar seguro del ministerio" no le ayudaba mucho ahora.

-Basta Damnatus*, Kingsley es el único que puede traer a tu Maestro, por eso lo trajimos… preséntale tus razones y si eres aprobado lo verás.

Esta vez el rubio claramente se molestó.

-¡Tengo la obligación de verlo! Nunca les pedí permiso.

-Pero necesitas ese permiso aquí, no bajaremos de nuevo la guardia contigo.

-¡Ustedes magos no entienden nada, tenía que salir de aquí o el castigo del amo sería para mí, prefiero que los mate a ustedes que yo pagar por su insolencia hacia mi autoridad! Puedo matarlos aquí y ahora si quiero y largarme, veremos quien se ríe al final magos inútiles!

-Hey tranquilo – Kingsley elevo la voz al ver que los ojos del rubio pasaban de ser de las orbes plata que distinguían a los Black a un temido rojo intenso, justo antes de que la mirada misma se tornara más violenta en el acto. - ¿Quién es tu amo? Dímelo y si es prudente lo traeré para que acabemos con esto, nadie más tiene que morir aquí.

-Señor no puede hablar en serio – argumento enfurecida Orwell – todos sabemos quién fue el amo de Malfoy como el sucio mortifago que es. Va contra toda buena moral mágica y de sentido común, deberían de llevarlo a Azkaban y dejarlo ahí hasta que se pudra como el criminal que es.

-Silencio Orwell… no puedes encerrar a ese monstruo en Azkaban.

-¡Pero que dice señor! ¡Claro que puedo, Potter no tendrá jurisdicción en el caso esta vez!

Para Kingsley fue obvia la ansia que cruzo los ojos del rubio ante la mención de Potter, soltó un gruñido casi de manera inmediata, si la idea que tenía era la correcta no era descabellado lo que Barton le había dejado en el informe cuando lo encerró por su seguridad – Damnatus – grito captando la atención de la figura rubia frente a él, después de todo parecía que tenía razón – no hagas una locura y te traeré a tu amo, solo espera.

Y sin decir palabra alguna dio la espalda al recinto para salir, siendo seguido de manera inmediata por su secretaria y el par de Inefables, quienes a su vez al salir del lugar aseguraron las puertas con un extraño código de runas negras que se expandían con magia sobre las mismas sellando el lugar.

El Ministro se giró hacia el par.

-Esto es malo, que pudo pasarle a Potter para que Damnatus esté aquí haciéndose pasar por Malfoy.**

-Señor – Barton llamo con voz seria su atención – el rubio de ahí dentro en verdad es Draco Malfoy.

-O mejor dicho, es Damnatus con el cuerpo de Malfoy – interrumpió el menor – eso solo significa una cosa, Draco Malfoy de verdad está muerto.


HARRYXDRACO


¿Es válido sentir que la desgracia de alguien más te haga feliz? Hermione Granger se avergonzaba de decir que si, era válido, no correcto pero si muy válido.

La muerte de Ron le había aligerado el corazón de una manera que le hacía sentirse en extremo mal persona. Pero era inevitable, ya no más peleas, no más papeleos en el Ministerio diariamente con el divorcio, no más miradas con pena al recorrer los pasillos mientras se oían los rumores de que sería una solterona toda su vida.

En cuanto entro a la estancia de su hogar se deshizo de aquel par de zapatillas, de manera relajada se recostó sobre el sillón que últimamente usaba para mirar al infinito durante horas y dedicarse a revisar su vida. Respiro por primera vez en años el silencio de su hogar, sabiendo que esta vez nada le interrumpiría. Seguramente tendría que batallar con el humor de los Weasley ante su fría actitud, pero no podía ser más feliz… ligeras lágrimas de frustración rodaron por sus mejillas contra su voluntad al darse cuenta en ese momento que le gustaba estar en casa, sentir esa tranquilidad que nunca tuvo con Ron, siendo esta la razón por la que cada vez más evitaba al mismo con la excusa de mayor trabajo, mayores aspiraciones. Para Granger siempre había sido motivo de orgullo su inteligencia, más en esta ocasión se sorprendía de su ceguera ante el caso, quería un hogar, quería hijos, quería tener a un hombre en su cama que la recibiera todas las noches interesado en lo que hacía a la vez que ella le escuchase interesada también. Quería desaparecer, no hacerle frente a nadie y simplemente partir… ser feliz y permitirse encontrar aquel cursi amor con el cual todas las chicas en su juventud soñaron. No preocuparse por reportes, magos psicópatas, ni maridos que te desprecian. Recordó las palabras de Dereck, uno de los subordinados de Harry al encontrarlo en los pasillos del ministerio después de dejar a su amigo, esté se había disculpado y le había contado sobre al parecer la amante de su marido, penosamente tuvo que enterarse de que antes de que la chica fuese asesinada por Ronald se habían acostado. ¿Cuándo su matrimonio se había convertido en tantas mentiras?

Pero no importaba, ya no, hoy Hermione Granger era libre y viviría como tal, buscaría llevar su vida de acuerdo a lo que en verdad quería.

Tal vez viajaría fuera de Londres, podía pedir un puesto en alguna oficina extranjera sin problema, después de todo los idiomas siempre se le habían dado bien.

Sea cual fuese su decisión daría todo lo que antes no se atrevía para ser feliz de nuevo. Y sin mayor pensamiento cayo dormida con una ansiada sonrisa en los labios.


HARRYXDRACO


La violenta magia que abrió las grandes puertas del recinto azotándolas lo sobresalto en sobremanera, más aun en cuanto sintió aquellas manos ejercer presión sobre aquel blanco cuello asfixiándolo. Sería divertido si en verdad pudiese acabar todo ahí, pero lamentablemente tenía un protocolo que seguir, no podía permitir más daño al ya causado en ese cuerpo, después de todo no había curado las marcas de aquel avada kedabra por nada. – Realmente mi amo es un desagradecido – pensó.

-¿Cómo te atreves a usarlo maldito? , no te lo perdonare.

Un muy cabreado Harry Potter había hecho acto de presencia en la sala sin mayor ceremonia para amenazar al muy iluso que se había atrevido a tocar el cuerpo de Draco.

-Har…rry – balbuceaba con dificultad el rubio - …rry,

Al ver la desesperación en aquellas orbes que tanto amaba Harry no pudo más, no lo soportaba, ¿Por qué siempre el destino le jodía todo lo que amaba? En contra de su voluntad las lágrimas que había podido controlar resbalaron por sus mejillas provocando que aflojara el agarré, agacho la mirada, no podía, no soportaba verlo ahí sabiendo que no era real.

-¡Maldito! ¿Cómo te atreviste a llevártelo? No te lo dejaré.

El rubio por su parte en cuanto el agarre se aflojo sobre aquel suave cuello retrocedió un par de pasos. Y ante la incógnita del moreno hablo, este evitaba mirarle pero podría escucharle.

-No hice nada que tu no desearas – ante lo dicho Harry levanto la mirada comenzando a seguir con la misma el lento caminar de la figura presente, sentía hervir la sangre, lo odiaba, odiaba a ese ser que se atrevía a contonearse por el lugar con el cuerpo del que era suyo y amaba – Oh vamos no me mires así, está en la memoria de su cuerpo caminar así para ti, deberías de ser más agradecido.

El auror ahora más cabreado se limitó a gruñir molesto.

-Te olvidas de quien eres Potter, por mucho que te cueste tenerte algo de estima propia ahora llevas el título de Maestro de la Muerte ¿Qué acaso en todo el tiempo que no he visitado este mundo los magos han sido tan vagos que han olvidado las capacidades de un título tan legendario?

-Yo no quería que tomaras su cuerpo para usarlo de juguete, si esa es otra de las ridículas capacidades de tu título te lo regalo, deja su cuerpo para que pueda acabarte – esta vez su mirada se tornó más peligrosa.

El rubio sonrió – Ya veo ¿por eso estas tu solo aquí? Supongo que los cobardes del Ministerio se quedaron fuera porque no quieren ver cómo me destrozas ¿o me equivoco?

La sonrisa que se plasmó en el rostro de Harry era especial, contenía la burla implícita de lo que estaba por pasar, esta noche asesinaría a alguien más, tal vez no humano pero igual lo haría y se sentía bien.

-Siento decepcionarte sin embargo, no me puedes matar… aunque debo agradecer a aquella tan grande imaginación de ustedes los humanos ya que gracias a eso ahora puedo hacer esto.- Con un resplandor de su mano las runas de las puertas cambiaron a una tonalidad dorada, no había que ser un genio para percatarse de que a menos que acabara con ese ser Harry estaría encerrado ahí por demasiado tiempo sin salida alguna.

-Kingsley dice que es mi culpa que estés despierto ¿Por qué?

Era difícil, de verdad que para Harry era condenadamente complicado usar ese tono tan cortante dirigido hacia la figura de su dragón, pero no debía dejarse engañar, él se había ido, no iba a regresar.

El rubio frente a él se acercó aun con ese ligero contoneo hasta el piano que ocupaba la habitación, sentándose elegantemente sobre el mismo. Por su lado Potter se mantenía lejos de él, Damnatus sonrió, los pobres humanos… fuesen magos o no, siempre era tan fácil cumplir sus caprichos y acabar con ellos, pero este era un caso especial, era el Maestro de la Muerte, así que tenía que complacerlo o su sueño nunca regresaría.

-Realmente desconozco los hechos que te han llevado a ostentar tal título como mi amo, pero estoy seguro de algo, lo eres y mi deber es servir a tu deseo. - La criatura guardo silencio mirando con ligera complacencia al hombre frente a él, en espera de una respuesta para proseguir.

-Y ¿Cuál es mi deseo? Ya que este tan seguro – hablo con un ligero temor, sabía cuál era su deseo pero no quería esa esperanza, no quería perder el control de nuevo de esa forma por alterarse tan rápido.

Con paso felino la elegante figura bajo del piano acercándose al moreno, mas este no retrocedió, de manera natural invadió la privacidad del mismo y con un delicado roce tomo los labios del ojiverde para sí. Fue el límite para el auror, tomo con desesperación la cintura del rubio frente a él sintiendo el calor que aun emanaba, era su Draco, estaba vivo, lo estaba besando como debio ser esa noche al llegar a casa, estaba con él.

Durante un momento separo al rubio de si mirando con temor.

No, no, no, no era él, su Draco estaba muerto.

Mas el rubio lo acerco a sí mismo en un abrazo susurrando en su oído – Te amo Harry – las lágrimas se habían acabado, no había más, no podía escuchar aquella voz que tanto amaba mintiéndole de esa forma, ya no podía porque se lo habían llevado para siempre lejos de él.

-No juegues conmigo – soltó molesto.

-No lo hago, el alma de este chico siente eso por ti y su cuerpo responde para ti. Tú me preguntaste por tu deseo, y aquí esta, te lo regalaré las veces que sean necesarias Maestro, siempre y cuando cumplas con las condiciones del contrato.

No podía creer lo que oía, pero no podía engañarse, lo quería, quería que Draco estuviese con él de nuevo pero…

-No hay ninguna magia que regrese a los muertos, hace mucho que me lo dijeron así que ¿Por qué te creería?

Damnatus esta vez sí que sonrió con ganas, Harry Potter no se estaba negando después de todo.

-Es cierto, pero yo soy tu condenado personal, el único propósito de mi existencia esta en darle gloria y placer a aquel que es mi amo de turno, mi existencia radica en el inicio de todo lo prohibido, en el sacrificio de otros… algunos en otras épocas nombraron a los de mi tipo demonios, otros nos llamarón ángeles. Cual sea el nombre que me pongas te complaceré. –hizo una ligera reverencia y prosiguió su explicación- En mi época fui muy versado en lo que hoy llaman magia negra, logre lo que nadie más pudo, capturar el alma de aquellos que están muriendo para mi disfrute personal pronto se volvió un juego para mí, más hubo quienes pensaban que tal acto era la mayor blasfemia permisible y comenzaron a cazarme – la figura sonrió con la inocencia de haber sido sorprendido en medio de una inocente broma – 500 años duro la persecución y como mayor castigo me sometieron aquí, a servir a aquel que fuese el mago más poderoso de la historia en turno y a hacerle feliz. Algo que realmente sigo encontrando fastidioso a mas no poder, pero no hay mucho que hacer al respecto, como ya dije es mi condena.- movió ambas manos restándole importancia al tema mientras mostraba su descontento – Vamos ¿No creerás que la grandeza de la leyenda del Maestro de la Muerte es tan limitada o sí? Si consigo que estés satisfecho con lo que deseas al final podre morir ya que mi alma no es más que una existencia distorsionada con la magia del tiempo, curiosamente eso ha llevado a mis habilidades a actuar de cierta forma… digamos especial.

-Significa esto que nunca has satisfecho realmente a ninguno de tus amos cierto – el ojiverse soltó un bufido, ya decía él que era demasiado bueno para ser verdad – sigues aquí, así que no has satisfecho a nadie.

-Pero eso no ha sido mi culpa en lo absoluto – el rubio parecía en verdad ofendido por tal reclamo - ustedes humanos son demasiado frágiles, asesinar a alguien los vuelve rápido en locos sin sentido, yo me niego a servir a tales adefesios en absoluto, no hay nada grato en devorar tales almas.

El azabache trago en seco ¿significaba eso que tendría que morir al final para nada si accedía? ¿Qué tipo de loco aceptaba algo así?

-No tengo tiempo para esto - el moreno se dirigió determinado a salir de ese maldito lugar de una vez, ese no era su Draco, y aquella ente o lo que fuera solo hablaba tonterías imposibles más allá de la magia, así que se largaría cuanto antes y se tiraría a llorar todo lo que se le diera su regalada gana hasta quedarse sin fuerzas para poder olvidar todo.

Sin embargo esta vez una voz diferente lleno el recinto, esta vez no era Draco, de algún modo aquella voz te helaba la sangre.

-¿Has sentido como lo único que te ata a este mundo se escapa? – justo en ese instante sintió un fuerte tirón en la cabeza que lo obligó a cerrar los ojos, al abrirlos no podía creer su mala suerte – Draco, tu Draco muerto a media calle como un cualquiera – una y otra vez la imagen se repetía, su dragón desvaneciéndose en sangre por ese maldito hechizo, un montón de muggles corriendo alrededor sin detenerse a mirar, solo corriendo por salvar su propio pellejo, una risa burlona sonó como eco en su cabeza – Pobre del inocente desquiciado que te provoco, su muerte ha sido dolorosa – y por primera vez lo vio… estaba enojado, disfrutando sentirse poderoso ante un asustado Ronald Weasley, lo empujo contra la pared ahogándolo con su propia magia, destrozándole, pudo ver por sí mismo el placer en su rostro al romper el cuello del asesino de su Draco.

A la misma inesperada velocidad que se había encontrado ante tales escenarios los mismos se desvanecieron, dejándolo sudado y rendido en el recinto de nuevo, frente a un solemne Draco Malfoy sonriendo de esa forma tan arrogante que el tanto había aprendido a amar, sin querer mirarle aun el azabache se concentraba en normalizar su respiración, hasta que la mano de su amor estaba extendida frente a él, levanto la mirada… quería intentarlo, quería creer que podía seguir siendo feliz con su dragón como este último tiempo, quería ser egoísta por una vez y tomar la oportunidad sin importarle si moría, Draco lo valía… no merecía morir, no podía irse antes dejándolo tan solo ahí.

Notando la ansia presente en la mirada de Potter, Damnatus se arrodillo frente a este aun haciendo uso del cuerpo del chico, mas su voz permanecía helada tal como hace solo unos instantes Harry lo había escuchado –Te propongo algo Maestro de la Muerte, una vida por tu alma. Te regalaré el alma de aquel a quien amas, te regalaré la vida de Draco tantas veces quieras, para complacerte a tu gusto.

-¿Qué quieres decir?

-Te daré su vida de acuerdo a lo que tú quieras, las veces que desees… si aun con lo que me pides no estas satisfecho tendrás que matarlo por tus propios medios para pedírmelo otra vez. - Harry se horrorizo de solo pensar en matar a Draco, no podía hacer tal cosa… menos por el egoísta deseo de tenerlo a su lado – si aceptas romper tu alma así lo tendrás cuanto quieras, no tiene por qué acabar.

-No puedo – susurro Potter- no puedo hacer lo que me pides.

-Vamos Maestro, se egoísta por una vez, déjame ver cada uno de los fragmentos de tu alma rota antes de caer en la locura y tendrás a Draco para ti, mátalo cuantas veces sean necesarias porque tú sabrás que será para que ambos sean felices al final, porque el amor justifica todo, incluso siete veces la muerte de la persona que amas.

-Yo… -

-Vamos acepta y lo tendrás de regresó - la figura se acercó hasta su oído – puedes devolverle a su madre, puedes alejarlo de la guerra, todo lo que quieras, te regalare su vida.

¡Ya que más daba de verdad lo quería! quería ver esa sonrisa altiva, quería tocarlo, quería escuchar ese curioso arrastre de palabras que desde que lo conoció llamo su atención, quería ser él su mundo y ser capaz de protegerlo como debió haber hecho desde el principio. Que se jodiera el mundo mágico y el Ministerio con su petición de matar a esa criatura… lo quería de regreso a cualquier precio.

-Acepto ¿Qué debo hacer?

-¡Genial, genial, genial! Eres el Maestro, tu palabra ha cerrado el trato así que…

Todo calor de la habitación se esfumo por completo, podía sentir una fría brisa recorriendo su cuerpo, mas tal cosa fue olvidada al percatarse de lo que pasaba frente a él, una figura negra abandonaba el cuerpo de Draco mientras este caía sin vida de nuevo frente a él, desesperado intento acercarse para evitar el golpe de la caída, más antes de llegar a sus brazos el cuerpo desapareció.

-Tranquilo, me temo que es necesario que dictes tus condiciones antes de tocarlo. – ante si ahora se encontraba un hombre, de apariencia demasiado similar a la de Sirius en sus mejores días, la voz había regresado a parecer común, si acaso aparentaba estar en sus treinta, su cabello negro y largo era aún más desmarañado que lo que tendía a ser el suyo, la túnica gastada que usaba parecía haber sido de muy buena calidad en sus mejores días, a simple vista parecía un mago normal, mas con lo que acababa de pasar era obvio que no lo era.

-Así que dime ¿Qué quieres hacer?

-Mencionaste a su madre, ¿puedes hacerlo?

-Claro, su madre estará ahí como tal, Narcissa Malfoy. ¿Algo más?

Harry lo pensó por un momento, para ser sinceros aun no entendía muy bien como trabajaba esto, pero ya aprendería, siempre lo hacía sobre la marcha de la situación.

-Quiero que lo alejes de la guerra.

-Bien, por mi está bien, ¿algo más?

-No, es todo – Cada segundo que pasaba Harry sentía como su fuerza desfallecía, una extraña sensación lo embriagaba, sospechaba que en cualquier momento caería rendido.

-Hecho, en ese caso me despido por ahora - alcanzo a escuchar mientras sentía como era llevado a la inconciencia sin evitarlo – nos veremos en cuanto comiences nuestro juego Potter.


HARRYXDRACO


-¡Harry! Reacciona o vamos a llegar tarde otra vez a la práctica, te esperamos en la cocina.

Harry abrió los ojos de manera cansada ante semejantes gritos, parecía haberse quedado dormido, de repente los recuerdos llegaron, levantándose agitadamente sin caer en cuenta realmente de su alrededor llego de manera automática a la cocina, en cuanto entro la extraña mirada de Ron sobre él lo sobresalto. ¿Qué hacia Weasley ahí?

-Harry, ¿estás bien?

-Yo… Ron – comenzó con cierto temor- ¿En dónde está Draco?

El pelirrojo levanto una ceja en señal del desconcierto ante su amigo -¿Te sientes bien Harry?

-Ronald más te vale que Draco esté bien o te juro que… - más fue interrumpido por su preocupado amigo – ¡Harry cálmate! No tengo idea de quién hablas.

A estas alturas de su horrible día Harry Potter solo estaba seguro de algo, estaba jodido.


FIN CAPITULO 03

TRATOS CON LA MUERTE


Anotaciones:

*Damnatus literalmente significa condenado.

**En este caso no le di largas a la explicación del por qué Damnatus se encontraba en el noveno piso encerrado, y di por sentado el conocimiento de Kingsley al respecto dado que a pesar de que la información que los Inefables manejan es secreta se supone el Ministro está al tanto de estas investigaciones.

Aclaraciones importantes del fic cap 3:

Espero haber transmitido el capítulo de manera clara, sino es así siéntanse libres de mandarme un privado y con gusto aclararé cualquier duda al respecto del mismo.

ANOTACIONES FINALES DEL AUTOR:

Muchas gracias a quienes han dedicado un rato de su valioso tiempo en leer este escrito, así mismo a aquellos que me han compartido su opinión ya sea a través de un curioso review o privado, me alegran de verdad los días.

Nuevamente menciono que cualquier comentario, corrección o sugerencia siempre y cuando sea con respeto son bienvenidos. xD

Thanks y los espero en la próxima entrega: "Cap. 4 Emociones egoístas."