"Mi chica en llamas" pienso, sonriendo con orgullo a la creadora del vestuario más revelador que idee jamás.
Supe que tenía potencial no más verla. Su actitud fiera, el negarse a estirar las comisuras de los labios ante las cámaras. O ese extraño sentimiento de afecto escondido debajo de una máscara de frialdad que le profesaba a su compañero de distrito, el adorable Peeta. Todo en ella gritaba "Libertad".
Por eso cubrí de llamas su traje inicial.
Quería una nación diferente. Incluir a los que menos tienen, igualar al Capitolio que posee más de lo necesario. Dirán… "¡Que sabrá alguien que se crió rodeado en riqueza!". Están equivocados, déjenme decirles.
Sino… ¿Hubiese podido aceptar mi castigo consiguiente? Sé que Katniss me odiará cuando se entere de la Rebelión. En cuestión de segundos, cruzarán en mi búsqueda.
Ahogo la respiración. Los ojos grises reclaman algo. Recuerdo que debe ser fuerte, orgullosa, superior. Mi Katniss.
—Alza la barbilla—articulo, apenas moviendo los labios. Señalo mi mentón. Y los escucho invadir el espacio que nos separa, zamarreándome brutamente. Los golpes llegan uno tras otro.
