Tantos años planificando la rebelión, trazando con delicadeza hasta los puntos fuera de control… y allí apareció ella, luego de más de veinte años.

Corriendo en dirección a su hermana.

¿Eso fue una alucinación? Pensé. Acerqué la silla cerca del televisor. Observé atentamente.

Un acto de pura humildad y amor fraternal. La escondió tras ella, como si la gente del Capitolio pudiese arrancársela de las manos.

No pase por alto esa acción. Compartí mis opiniones con Coin, la interesada en el asunto.

Y después van al Capitolio, brillando estupendamente. Se roban el cariño del público, volviéndose éstos locos por los chicos del 12.

Seguí su pista durante todo el trayecto de los Juegos, centrándome completamente en Katniss.

Fría, calculadora… valiente. Sabía usar armas, cazar, recolectar… algo inusual. La niña cubrió de flores a la pequeña del 11. E hizo mover el corazón de la gente de Panem. Primer acto de rebelión.

Traspasó los límites de lo permitido en el campo de Juego. Segundo acto de rebeldía.

Y en las últimas instancias, quebrantó las reglas. Las bayas tocaron el borde de su boca, seguras a la inminente muerte.

A la chica le estaban creciendo alas, las mismas que harían explotar a los Jefes del lugar.