Hola! Se que me tarde esta vez, pero tambien estaba intentando escribir mi otro fic que subo a Amor-yaoi uwu En fin, espero que les guste y... ya pronto habra lemo Quiza no sea lo que esperan, pero tengo mis razones para posponer lo "bueno" e v e Bueno, a leer n_n


–Licenciado. –le llamó Eren, que acababa de salir de la habitación de huéspedes.

Cuando Rivaille vio al chico, chasqueó la lengua. Eren tenía unas ojeras bastante notorias; parecía que no había dormido bien… Su rostro estaba pálido y sus ojos no tenían tanto brillo.

–¿Qué pasa?

–¿Le molesta si… me quedo aquí… un par de días?

–¿A qué te refieres? Vas a quedarte aquí un tiempo. Por lo menos, hasta arreglar lo del juicio.

–No hablo de eso… Sino de quedarme aquí… sin salir. No quisiera ir a la escuela estos días… y usted no me deja ir al trabajo…

–¿Por qué?

–No me siento bien. –fue la explicación que le dio, pues no tenía otra.

–¿No afectará tus estudios?

–No… normalmente falto a clases y estudio por mi cuenta…

Rivaille sonrió de lado. Eren era un mocoso bastante listo…

–Haz lo que quieras. –le contestó, moviendo su mano en un movimiento rápido.

Eren volvió a entrar a la habitación, de la cual sólo salió para comer algo que Rivaille había preparado, cosa rara de él, pues normalmente se saltaba las comidas y sólo cenaba algo bastante fuerte.

Así transcurrieron cuatro días. Eren despertaba, desayunaba algo, regresaba a la habitación para dormir o simplemente pensar, salía para comer, por órdenes de Rivaille, regresaba a la pieza, salía a cenar, y entraba de nuevo al cuarto para dormir. Esa era la rutina. Rivaille se preocupó un poco, pero supuso que era normal. Pero, a pesar de que Eren estuviese aislado, sabía que era mejor permanecer cerca de él. Por eso mismo, faltó al trabajo esos días, para trabajar en su habitación o en la sala, mientras tomaba tazas y tazas de café debido al estrés que cargaba.

Pero una noche, mientras Rivaille tomaba una taza de café y escuchaba la televisión, aunque realmente no la veía, Eren salió de la habitación de huéspedes y se sentó en silencio junto a su jefe, en el sofá. Pasaron unos minutos. Eren miraba hacia la televisión, aunque no le prestaba atención. Rivaille le observaba con la vista periférica, sorprendido de que por fin saliese de su aislamiento.

–Ya va a ser Navidad. –comentó Eren. –¿Usted la celebra?

–Es complicado. –suspiró Rivaille, luego de unos segundos de silencio. –Normalmente vienen Erwin, Hanji, Petra y Auruo un rato. Se van a eso de las siete y cuando ya no queda nadie, me tomo una botella de vino. Después de todo, es mi cumpleaños, también. –le contestó. A Eren le sorprendió la sinceridad y fluidez con la que le había contestado. Normalmente era más serio…

–¿Qué? ¿En serio…? ¿Cumple años en navidad?

–No estoy de joda. –gruñó con ironía. –Sí, cumplo el veinticinco de diciembre.

–Uhm… –murmuró Eren, mientras se colocaba una mano sobre la barbilla y pensaba algo, mirando al vacío.

En ese momento, Rivaille estiró la mano hasta uno de los mechones castaños del menor para retirar una pelusa… pero en cuando Eren sintió el tacto, dio un brusco respingo, alejando la mano de Rivaille con un golpe de la suya, dejando a Rivaille con los ojos muy abiertos y estático como una estatua. Ambos se miraron fijamente, en silencio y completamente quietos.

–Lo… siento… –susurró Eren. –Me tomó por sorpresa…

Pero Rivaille sabía que mentía. En realidad, comprendía que Eren había entrado en pánico inconscientemente, reaccionando de esa forma porque el trauma ahí estaba, dentro de él. No podía irse todavía… debía quedarse ahí en el departamento, pero sabía que no podía forzarlo a estar ahí.

Sin embargo, había algo que no comprendía. Si Eren aparentemente sentía algo por él… ¿no debía de sentirse cómodo con Rivaille cerca? Aunque no parecía afectado por el asunto del acosador… se comportaba de una manera frágil. Y era algo muy notorio. Como si se hubiese transformado en un muñeco de cristal. Eren podía aparentar fortaleza… pero seguía siendo un niño asustado. Y tenía derecho a estarlo…

No obstante, cuatro días después, Eren volvió a sorprender a Rivaille.

Eran cerca de las seis de la tarde cuando Rivaille llegó del trabajo. Había ido al despacho a imponer orden, pues parecía que sin él, no había ni pies ni cabeza en esa oficina. Y cuando volvió al departamento, encontró su hogar a oscuras… pero había una luz dorada emanándose desde la sala. Cuando avanzó unos pasos, se encontró con Eren colocando unas pequeñas esferas rojas en un árbol de navidad, decorado con luces blancas y doradas. Rivaille lo miró en silencio. Parecía que Eren no se había percatado de su presencia y seguía poniendo las esferas en el pino. Era alto; lo suficiente para que Rivaille apenas alcanzase la punta con la mano. Bueno, quizá no era tan alto…

–¿Qué haces? –le preguntó Rivaille. Eren dio un respingo que lo dejó en el piso al dar un paso hacia atrás. –Torpe.

–No esperaba que llegara tan temprano. –contestó Eren, mientras se ponía de pie. –A-Ah… yo… Quise hacerle un regalo. –le contestó seriamente.

–¿Huh?

–Quise comprarle este árbol. Quise dárselo a usted. –aclaró con firmeza.

–¿Por qué…?

–Bueno… Pensé que quizá querría pasar navidad en un departamento con un árbol decorado... Pero puedo quitarlo si quiere. –balbuceó un poco.

–¿Cómo lo trajiste hasta acá arriba? –rio ligeramente al notar el nerviosismo de Eren.

–El papá de mi mejor amigo vende pinos en estas fechas… Me dio un precio especial… pero no quise dejarlo en mi departamento… Lo envolví en bolsas de plástico para no dejar caer ramas.

–¿Y las esferas?

–Las compré en una tienda cerca de aquí.

–Saliste… –susurró Rivaille. A pesar de que Eren había estado aislado debido al trauma inconsciente… había salido para hacerle ese regalo a él. –Idiota…

–¿No le gusta…? –preguntó algo decaído. Después de todo, había metido un gran árbol a la casa de su jefe sin su consentimiento…

–Déjalo. Hace mucho que no tengo uno. –le sonrió de lado y se dirigió hacia él, para ayudar a terminar de colgarle las esferas doradas y rojas. Era lo menos que podía hacer, ¿no?

–Licenciado. –le llamó Eren. Rivaille le miró y notó que Eren tenía una gran estrella dorada en las manos. –¿Quiere ponerla?

–¿Te estás burlando de mí? –gruñó.

–¿Eh…? –balbuceó Eren, sin entender. Cuando captó lo que su jefe le decía, movió bruscamente la cabeza. –¡No, no!

–Mido 1.60, mocoso. –le recordó.

–¡No, no! –Cuando captó lo que su jefe le decía, movió bruscamente la cabeza. –Es que… con ese traje, se ve bastante alto.

–¿Huh? –gruñó.

–E-Es decir… ¡Dios! ¿Por qué me pone tan nervioso? ¡Sólo póngala! –rio levemente y Rivaille le miró sorprendido.

–De acuerdo. –le contestó, para luego tomar la estrella y pararse sobre las puntas de sus pies. Cuando terminó de colocarla, sacudió el cabello de Eren y sonrió de lado. –Es tu premio por sonreír. –le dijo sin pensar.

Ah, que a veces era idiota. Pero ese simple comentario idiota, fue suficiente para que el corazón de Eren estallara. Y lo más vergonzoso de todo, fue que sus latidos resonaban por toda la sala. Rivaille los escuchó y se separó con algo de lentitud. También Eren podía ser un idiota a veces…

–Voy a bañarme… –Avisó Rivaille. Cuando estuvo frente a la puerta de su habitación, miró a Eren. –Gracias. –le dijo con un volumen bajo. Ni siquiera supo si Eren le escuchó.

La siguiente semana transcurrió muy rápido. Eren había ido apenas un par de días a la universidad, pero salió de vacaciones, así que realmente ya no tenía más asuntos por los cuales ir a la escuela. Mientras tanto, Rivaille había comenzado con la demanda penal hacia el acosador, Mark Letucce. Pero, como temía Rivaille, aquel sujeto tenía buenos contactos con abogados bastante buenos, aunque, claro, podían causarle problemas, no eran nada comparado con él. La primera sesión se llevaría a cabo el ocho de enero. Eren tendría que testificar y avisarle a los testigos sobre el caso. Y, aunque Rivaille no lo aceptara, no quería que Eren se fuera. La escoria de acosador podía tener "contactos" no muy buenos y le ponía de los nervios el pensar que algo le pudiera suceder a Eren. Pero tampoco quería obligarlo…

Esa semana fue difícil. Eren solía quedarse encerrado en la habitación de huéspedes; sólo salía por orden de Rivaille para comer algo preparado por el mayor, que realmente no era la mejor comida del mundo, pero era buena. Cuando terminaba de comer, agradecía y se retiraba de nuevo para recostarse sobre el colchón. Lloraba, sí. Lloraba mucho y se odiaba a sí mismo. Le daba asco su cuerpo, le daban asco los recuerdos de aquel día. Y se sentía peor por haberle propuesto a su mejor amigo volver a hacer algo tan… bajo. Ambos se habían arrepentido después de acostarse de nuevo, a sabiendas de la situación de Jean con Marco. Sabían que era algo imperdonable, que Marco sufriría si se enterara. Pero sin darse cuenta, comenzaron a sentirse mal al respecto. Eren lo hizo. Eren comenzó aquello. Quería olvidar a su jefe. Vaya estupidez, ¿verdad? Como si tener sexo pudiera lograr sacar de su mente al licenciado Rivaille…

Pero si no podía estar con él o demostrar sus sentimientos, el solo hecho de estar con su jefe bajo el mismo tiempo lo hacía de cierta forma feliz. Por las noches, salía de la pieza donde dormía, para ver la televisión, junto con Rivaille, en el mismo sofá. Al principio, solían sentarse de esquina a esquina, pero conforme pasaban los días, sin darse cuenta, comenzaron a acercase poco a poco… desde lo físico, hasta lo social. Las conversaciones entre ellos comenzaban a contener más palabras y empezaban a ser más fluidas y continuas, al mismo tiempo que el espacio que había entre ellos en aquel sofá, se tornaba menor. Cuando pasó otra semana más, el espacio entre ellos llegó a ser de poco más de treinta centímetros. Hablaban mientras veían algún programa en la televisión. Se quejaban de los comerciales navideños y se burlaban del consumismo tan exagerado de aquellas fechas. Podían no hablar de sus sentimientos, como todos unos desconocidos, pero sabían distinguir si el otro estaba de buen o mal humor. Esos eran los beneficios de vivir con alguien bajo el mismo techo por más de veinte días. Y ninguno de los dos se sentía incómodo. Al contrario; de cierta forma, disfrutaban la compañía del otro… aunque al ser un hombre frío, Rivaille no lo aceptaría así como así, a sabiendas de lo que Eren sentía por él…

–Licenciado. –le llamó Eren desde la cocina.

–¿Hm?

–¿Es alérgico a algo? ¿Alguna fruta o verdura, carne, condimento? –le preguntó, mientras leía una hoja que tenía entre manos.

–No que yo sepa. ¿Por qué? ¿Intentarás matarme?

–No –rio –Planeaba cocinar algo para mañana. Vendrán Erwin, Hanji y los demás, ¿cierto?

–Ah… Sí. Si lo haces, no prepares demasiado, sólo vendrían un rato, para comer en la noche con su familia.

–De acuerdo… –suspiró, mientras rayaba algo en la hoja. –¿Hay algo en específico que quiere que cocine?

–Si lo preguntas así, parece que eres mi esposa. –rio ligeramente, pero luego calló, al caer en cuenta que Eren se había tensado. Cambió de tema inmediatamente. –Cocina lo que quieras.

–Sí…

Al día siguiente, Eren salió temprano a comprar lo que necesitaba para la cena. Papas, lechugas, tomates, queso, un gran trozo de jamón, algunas botellas de vino y dos postres; una tarta de manzana y otra de nuez. Además, compró también un pastel de cumpleaños; era de café, con algunas capas de chocolate oscuro y una de vainilla, con una cubierta de chocolate negro y muchas fresas decorándolo. Se había gastado casi todo el dinero que llevaba encima, pero era lo menos que podía hacer, pues su jefe le estaba pagando aquellas "vacaciones". Además, estaba viviendo en su departamento sin pagar ni un centavo…

Cuando volvió al departamento de su jefe, ahí se encontraba él, hojeando unos documentos y tomando café. Después de saludarlo, pasó a la cocina para comenzar a cocinar. Puré de papa, jamón ahumado con piñas decorándolo y algo de clavo en la superficie, ensalada César y rollitos con jamón y queso. Terminó de cocinar todo excepto el jamón en poco más de una hora, pues tardó mucho haciendo la salsa para el jamón ahumado. Éste lo comenzaría a cocinar cerca de las cinco de la tarde, para tenerlo a tiempo para la cena.

El timbre sonó a eso de las dos de la tarde. Eren ya había terminado de cambiarse para pasar el día con sus compañeros de trabajo y su jefe, pero había algo que le inquietaba un poco, aunque no sabía qué era. Llevaba puesto un pantalón negro algo ajustado, unos botines negros, una camiseta roja de mangas largas, un suéter tipo cárdigan de color gris claro, que le llegaba hasta debajo de los glúteos, y una bufanda blanca con detalles grisáceos. Cuando abrió la puerta, se encontró a Hanji con una bonita blusa roja hasta los muslos, con estampado de renos y copos de nieve, un pantalón blanco ajustado y unos tacones de aguja, rojos como su suéter. Venía acompañada de Erwin, que vestía con un pantalón café oscuro, una camisa azul de cuello alto y un suéter verde con rombos blancos, además de zapatos cerrados del mismo color que su pantalón. A decir verdad, se alegraba de verlos.

–¡Eren! –le abrazó la mujer, mientras entraban los invitados a la sala.

–H-Hola, licenciada Hanji… –le respondió con algo de pena. –Buenas noches, licenciado Erwin. –saludó al más alto y éste le correspondió con una sonrisa.

–Eh, tutéanos. –bufó Hanji. –Somos amigos y estamos fuera del trabajo. –le reprochó.

–¿Eh? Pero…

–Nada de peros. Dime Hanji y a Erwin también llámalo por su nombre. Es raro que nos llames "Licenciado" o "Licenciada".

–¿De verdad? –preguntó con algo de duda.

–Sí. ¿Verdad, Erwin?

–Sí. No te preocupes, puedes tutearme, aunque no trabajemos en el mismo despacho. –le respondió el rubio y Eren sonrió.

–De acuerdo. Aunque tardaré en acostumbrarme. –les sonrió y, en ese momento, Rivaille salió de su habitación.

–Tsk… –gruñó –Ya llegaron…

–Traje vino. –le informó Erwin, quien sacaba dos botellas oscuras de una bolsa blanca.

–De acuerdo. Tú puedes quedarte, Erwin. –bromeó Rivaille con una cara seria.

En poco tiempo, luego un rato, llegaron Auruo y Petra. Cuando Auruo miró a Eren y viceversa, ambos se sorprendieron.

–¿Eren Jaeger? –preguntó el mayor.

–¿Profesor…? Qué coincidencia. –dijo Eren, mientras sonreía de lado.

–¿Se conocen? –preguntó Hanji.

–Eh, sí…

–Estuve un semestre en la carrera de filosofía, pero no era lo mío y cambié a derecho… El profesor Auruo me daba clases.

–Eras un alumno bastante idiota y creído. –se burló Auruo y todos se acomodaron en los sofás de la sala. –Faltabas casi todos los días pero, mierda, nunca podía reprobarte.

–Ah, así que eres un chico listo, Eren. –le halagó Petra. –Es difícil entender a Auruo. –rio ligeramente.

–Sobre todo cuando habla demasiado rápido y se muerde la lengua. –rio Rivaille ligeramente. Todos excepto Eren lo miraron con ojos confundidos. Silencio. –¿Qué…?

–Nada... Estás muy alegre. –le dijo Petra.

–Sí… ¿Algo bueno te pasó? –le secundó Hanji.

Rivaille guardó silencio.

–Es mi cumpleaños. –se excusó. Aunque realmente no había ninguna razón en especial por la que estuviera tan de buen humor.

–Claro… –bufó Erwin, como si no se lo creyera.

–Hm… Pero… –murmuró Eren. –Últimamente está así. –sonrió y todos le miraron.

Aquella mirada… era tan sincera y deslumbrante. Eren tenía el don de hacerles sentir algo cálido a los demás, con sólo sonreír. Rivaille chasqueó la lengua, mientras los demás parecían seguir incrédulos.

–Ah… –rio Erwin. –Ya veo… –susurró. –Como sea, ¡feliz cumpleaños, hombre! –le felicitó y empezó el efecto dominó de felicitaciones y comentarios sobre los treinta años de Rivaille.

Eren observaba la escena con una sonrisa. Ah, hubiera dado lo que fuera por ser así de cercano con Rivaille como lo eran aquellas personas. Conocidos de hacía años, compañeros de universidad, de trabajo, amigos íntimos… Hubiera dado cualquier cosa por haber conocido antes a la persona de la que estaba enamorado. Porque se había dado cuenta de que lo estaba; estaba hecho un desastre emocionalmente, pero lo único que tenía claro, es que estaba irremediablemente enamorado de su jefe.


Nota: Hice un dibujo de como se veria Eren esa noche n_n Como no puedo poner links, busquen en google "Eren's Christmas tree" y aparecera mi Deviantart n_n (Tengo puros dibujos feitos pero el de Eren me quedo decente :p) Espero que les guste y gracias por apoyarme hasta ahora ;w; !