Soy una mala fanfictioner.
Soy una muy mala fanfictioner.
Soy una horrible fanfictioner.
Los dejo esperando mucho tiempo y realmente LO SIENTO! He tenido que escribir este capitulo 2 veces porque no me convencio el primer texto! Pero ya ahora ha quedado bien y en el siguiente capitulo empezara el salseo... If you know what I mean ~
Si, vale, ya, es casi 90% seguro que habra lemon kawaiioso en el proximo capitulo... ~ En fin, espero que les guste este ~ Es algo confuso y quiero dejar notas al final de la pagina, para que las lean ~
La habitación estaba oscuras y el frío de invierno se sentía en su cara, mas no en su cuerpo, pues las cobijas lo cubrían hasta la mandíbula. Entre dormido y algo despierto, comenzó a distinguir un peso sobre la parte derecha de su cuerpo, desde su hombro, hasta su perna, haciendo esa zona sentirse especialmente cálida. Abrió sus ojos con dificultad y frunció el entrecejo, mientras se relamía los labios. Al percatarse de aquel peso anormal, levantó las cobijas con lentitud y abrió mucho los ojos al ver lo que estaba debajo de éstas.
–Ugh… Estamos a bajo cero, mocoso… Suelta eso –aquella persona gruñó, sacándole una sonrisa al ojiverde.
–Lo siento –masculló y le cobijó de nuevo.
Guardó en su memoria cada detalle de ese cuerpo aferrado al suyo, con piernas y brazos. Era la primera vez que pasaba algo así. Normalmente, Rivaille era muy distante y algo frío…
–Por todo –agregó Eren, después de un par de segundos.
–No hay nada de qué disculparse, idiota…
–Debí contarle… Sobre Jean y, bueno… todo…
–No tenías por qué hacerlo. Pasado es pasado. No se puede hacer nada para cambiarlo, así que no vale la pena preocuparse por él. Realmente no me importa en lo absoluto –le contestó con un tono serio, aunque algo adormecido.
–Sí, pero…
–Cállate ya –gruñó.
Y sabía que Eren no se iba a mantener con la boca cerrada… Así que hizo lo primero que se le ocurrió: mantenerla ocupada. Lo besó. Fue un roce dominante, pero cálido y tranquilo… lento. Obviamente, Eren lo correspondió, aferrándose a esa angosta espalda que la hacían ver más ancha debido a los músculos de su portador.
Pronto, el beso evolucionó a algo más íntimo y fuerte, resultando en suspiros por ambas partes. Sin previo aviso y por alguna razón, uno terminó sobre el otro…
–Quiero hacerlo… –murmuró, mientras besaba el cuello ajeno.
Rivaille guardó silencio. No se esperó que Eren pudiese mostrarle un lado tan dominante, pero a la vez, tan encantador… ¿Para qué negarlo? Él también estaba ansioso por hacerlo, pero por obvias razones, no quería perturbar a Eren, recordándole aquella noche en que Mark Lettuce irrumpió en su vida…
–No estás listo, Eren. Te tiemblan las manos –le dijo Rivaille, deteniendo las muñecas del menor.
–No es por eso –susurró –Es lo contrario… –sonrió de lado –Puede que piense que no lo he superado, pero ya lo hice. No soy tan débil como piensa, ¿sabe? He vivido cosas peores y no estoy traumado… Así que no me tenga tanta consideración innecesaria y libéreme de esta maldita reprimenda… Lo quiero, en verdad, lo quiero muchísimo… Y lo necesito –le confesó, destensando sus músculos poco a poco.
–Eren –dijo firme –No es que no quiera…
–¿Pero…? –cuestión al notar el prolongado silencio incómodo.
–Pero no pienso hacerlo contigo hasta que te mudes aquí.
–¿Qué? –rio incrédulo.
–Lo que oíste, mocoso. Si no eres lo suficientemente maduro para tener una relación seria con alguien mayor, como yo, entonces olvídalo.
–Es decir… –dijo luego de un rato –que todo lo que ha pasado… se resume a si vivo con usted… –se separó de él y miró con confusión al suelo.
–Técnicamente.
–Ah –balbuceó y se alejó lentamente –Entiendo…
Salió en silencio de la habitación y atravesó la sala, aún sin creerse lo que había pasado. ¿Por qué Rivaille se comportaba así? Lo que había dicho en ese momento, y en su cumpleaños… quería acostarse con Eren. Incluso a veces sintió que Rivaille se reprimía más de lo que se imaginaba. Entonces, ¿por qué se negaba como si en realidad no quisiera hacerlo? ¿En verdad quería formalizar lo que tenían…? Eso lo confundía. Es decir, sí, quería formalizarlo porque, aunque no lo expresó abiertamente, Eren sentía algo muy fuerte por el mayor. Podría decirse amor, pero no quería saltar a conclusiones apresuradas. Y, aunque en un momento había decidido mudarse con él, la verdad no sabía si estaba preparado o no para tener una relación mucho más formal de lo que alguna vez tuvo. Estaba por cumplir veinte años y su pareja tenía ya los treinta… Sí, su instinto le decía que estaba listo, pero su lógica, la razón, le decían que no tomara el riesgo de arriesgarse a tener una relación fallida. Pero, ¿si no lo intentaba se arrepentiría?
Tomó su chaqueta del perchero y suspiró aliviado al encontrar su billetera en ella. Salió del apartamento con sigilo y, al estar en la calle principal, luego de caminar un buen rato, tomó un taxi.
La puerta del apartamento recibió tres golpes leves y el hombre se levantó de su asiento. Por fin ese idiota impulsivo regresaba. ¿A dónde se había ido, de cualquier forma? ¡Y sin avisar! Definitivamente era un crío… Incluso le hacía dudar sobre si era buena idea salir con alguien diez años menor que él… Pero cuando abrió la puerta, todas sus preguntas e insultos fríos y cortantes, se desvanecieron. Una joven asiática y bastante bonita, estaba frente a él.
–¿Licenciado Corporal? –preguntó la chica.
–¿Sí…?
–Mucho gusto. Soy Mikasa Ackerman –le saludó sin ninguna expresión y, antes de que Rivaille pudiese decir algo, alzó las maletas que llevaba cargando consigo en cada una de sus manos. –¿Dónde pongo las cosas?
–¿Disculpa…? –cuestionó confundido. "Ackerman" le parecía familiar, pero no lo recordaba bien…
–Las cosas de Eren. ¿Dónde las dejo?
–¿Eren? –Rivaille murmuró y el entrecejo se le frunció. –En la sala –dijo luego de un segundo de silencio. –Pasa.
–Gracias –contestó la chica y entró muy silenciosamente.
–Así que… –comenzó a decir Rivaille, pero fue interrumpido.
–Escuche. Yo no apruebo que mi hermano esté con usted. No porque sea hombre, no. Sino porque… –dijo la chica, pero guardó silencio al escuchar el ascensor abriéndose. –Como sea. No me agrada –bufó y, en ese momento, entró Eren.
–Ah… Licenciado… –sonrió –Supongo que ya se presentaron. Ella es mi hermana Mikasa.
–Sí… Ya tuve el honor –dijo fríamente y caminó hacia Eren, para tomar las maletas que cargaba.
–Gracias –murmuró Eren al entregarle sus cosas. –Ah, Mikasa. ¿Quieres quedarte a comer?
–No, estoy bien. Gracias –le contestó con una sonrisa forzada –De hecho… –murmuró y se acercó a su hermano, al ver que Rivaille se encaminaba hacia la habitación de huéspedes, para dejar las maletas y no estar entre aquella conversación incómoda.
–¿Qué pasa? –preguntó Eren, al notar cómo su hermana acercaba su boca a su oído para susurrarle algo. –Oh… –murmuró al escuchar sus palabras –Vale. Sí… Creo que eso sería lo mejor –contestó incómodo y luego sonrió.
–Sabes que a papá no le gustará. Pero si él…
–Lo aceptará –interrumpió el ojiverde –Confía en mí, ¿de acuerdo?
Mikasa miró sus ojos. Brillaban. Después de tanto tiempo, tenían un brillo de vida. No podía ser posible que de verdad estuviese enamorado de aquel hombre tan… Bueno, realmente no tenía que importarle, si esos ojos verdes volvían a tener esa apariencia. Suspiró y sonrió.
–Nos vemos, entonces. Dime si necesitas algo y estaré aquí cuanto antes. Cualquier cosa, ¿vale?
–Sí –sonrió de vuelta su hermano –Cuídate.
La chica caminó hacia la salida del departamento y desapareció del pasillo al entrar al ascensor. Eren suspiró algo agobiado y cerró la puerta con seguro. Sentía que iba a desmoronarse con tanto estrés.
–Eren –le llamó Rivaille. –¿Por qué trajiste tus cosas…?
–¿Huh? –volteó a verle –Porque de eso hablamos hace rato.
Ambos guardaron silencio.
–Entonces… ¿Ahora vives conmigo?
–A menos de que me diga que me vaya…
–No. Quédate. Idiota –bufó y luego sonrió ligeramente. –Sólo… no me lo esperaba tan repentinamente. ¿Estás seguro de esto?
–Sí –dijo con simpleza y se sentó en el sofá.
–Apenas ayer fue el juicio, Eren. Posiblemente sólo estás confundido. Puedes irte, si te sientes presionado o-…
–No quiero irme. No me siento presionado. No estoy confundido –gruño.
–De acuerdo… –bufó y se sentó al lado del ojiverde. –Si tú lo dices…
–Sí… Yo lo digo –suspiró pesadamente y vio al mayor directo a los ojos. –Escuche… Yo… Realmente lo quiero. Sé que soy un mocoso de veinte años que hace estupideces por impulsividad, pero sé que esto no es un juego y sé lo que quiero. Sé también que usted es diez años mayor que yo y que no quiere perder el tiempo con un adolescente irritante como yo; que quiere una relación seria. Lo entiendo, ¿vale? Sé incluso que duda de si es buena idea o no estar conmigo, pero, carajo, por alguna razón, sé que esto funcionará. He llegado a comprenderlo mejor en todo este tiempo y, sí… irremediablemente… me he enamorado de usted. Puede parecerle apresurado, pero no haría algo como mudarme con alguien si no estuviera seguro de lo que siento y, bueno… supongo que esto quiere decir que ambos sentimos algo real por el otro… ¿Verdad? –sonrió algo incómodo, pero sin desviar la mirada de aquella afilada mirada.
Rivaille se mantuvo en silencio, sólo observando los ojos de Eren. Esos ojos verdes llenos de determinación y fuerza. A veces, Eren mostraba facetas muy marcadas y podía llegar a confundirse fácilmente: un día podía estar completamente iluminado, sonriendo y haciendo bromas malas, mientras al otro podía estar temblando de la ira o el pánico, o mostrando una implacable firmeza en sus palabras y acciones. Era un misterio, pero a la vez, podía comprenderlo: Eren no reprimía lo que sentía y mostraba sus sentimientos y pensamientos si lo deseaba. Si le daba la gana. Y eso era algo que le fascinaba de él.
Por un segundo, se le cruzó en la cabeza que desearía poder ver todas y cada una de sus facetas durante el resto de su vida. ¿Desde cuándo Lance Corporal pensaba cosas como esas? Era estúpido… Pero a la vez que su pulso se aceleró, las ansias de su cuerpo se incrementaron. Y, a decir verdad, tenía que admitirlo. Si en un principio le dio hospedaje al mocoso, en ese momento, ya no quería que se quedase como simple hospitalidad. Quería tenerlo ahí con él a partir de ese día. Obviamente, y como dijo Eren, aunque pareciera apresurado, no haría algo como eso sin estar seguro de lo que sentía por aquel chaval de ojos verdes. Y sí; en ese momento no tuvo duda alguna. Había encontrado a la persona correcta.
–¿Licenciado…?
–Eren, si vas a vivir aquí, desde ahora te ordeno que me llames por mi nombre, ¿entendido? –gruño con cierto temblor en sus labios, pues una sonrisa quería aparecer, pero la reprimió.
–De acuerdo –se carcajeó ligeramente y le miró a los ojos de nuevo. –Rivaille…. –murmuró y se acercó lentamente a sus labios.
–¿Qué esperas, mocoso? –preguntó el mayor al esperar más de cinco segundos a que Eren decidiese besarle, pues estaba a unos cuantos centímetros de sus labios.
–Estoy disfrutando el momento –sonrió ligeramente y se acomodó sobre las piernas del otro, de manera que quedaron frente a frente.
–No tengo todo el día –bufó, pero siguió esperando y, por fin, recibió esos labios, como si fuesen lo que le faltaba a su cuerpo.
Por alguna razón, sintió su boca arder; Eren parecía completamente entregado y sumido en ese beso… Incluso más que en veces anteriores. A veces mordía ligeramente el labio inferior del mayor, mientras éste metía lentamente sus manos debajo de las prendas superiores de Eren. Su abdomen se sentía firme y delgado, pero ardiendo bajo su tacto. Los labios de Eren no se limitaron a la boca del otro, sino que se aventuraron hasta su cuello y logró soltarle suspiros entrecortados a Rivaille, cosa que sólo acrecentó sus deseos de continuar más fervientemente.
–Eren –le llamó –Calmado, mocoso…
–¿Qué? –chilló –¿Por qué, ahora…?
Su voz estaba desesperada y, bueno, algo anhelante. ¿Eren deseaba tanto avanzar?
–Primero guardemos tus cosas, ¿vale? Después… estaremos desocupados.
Eren le miró dudoso, pero asintió con una sonrisa complacida. Se retiró de su regazo y entre los dos, llevaron las maletas a la habitación de huéspedes, que realmente sería más bien como una bodega para las pertenencias de Eren, pues obviamente, éste estaría durmiendo en la cama del abogado… Y ambos lo sabían.
La mesa se quedó en silencio ante la pregunta. Eren dejó abajo sus cubiertos y frunció el entrecejo y los labios. Miró a su padre con molestia y se relamió los labios en silencio. Rivaille sonrió de lado y en un bufido mudo se limpió los labios con la servilleta y miró a los ojos al padre de Eren. Estuvo a punto de abrir la boca, pero Eren se le adelantó.
–Papá… Yo nunca he cuestionado tu vida amorosa, así que te pido que no te metas en la mía –le dijo serio y los demás le vieron con cierta sorpresa.
–Vale, yo… Sólo preguntaba –sonrió el hombre y soltó una sonrisa apenada.
–No se preocupe –le dijo Rivaille –Es sólo cuestión de tiempo para que sepa la respuesta.
–Eso espero –remató de nuevo y continuaron comiendo, fingiendo sonrisas que distaban de ser cómodas.
Definitivamente eso había sido incómodo. Mucho. La familia Ackerman era… bueno, una familia un tanto conservadora, o por lo menos, lo suficiente para pensar que diez años de diferencia era bastante. Sin embargo, aceptaban bastante bien el hecho de que Eren estuviese con otro hombre en una relación seria y viviese con él. Y no estaba mal que pensasen en la integridad de Eren. Tanto Mikasa como su padre, no sabían relativamente nada sobre Mark Letucce. Nada sobre los atracos físicos a Eren, nada sobre el juicio… Nada. Sólo tenían entendido que había un acosador en el restaurant donde Eren trabajaba y pensaron que al momento en que éste había renunciado, el acoso había parado. Pero no era así, aunque ellos no estuviesen enterados. Porque si lo hubiesen estado, sabrían lo mucho que Rivaille había luchado por encerrar a ese hombre. Claro, no se puede dar gusto a todos… pero sí se puede impresionar con un auto lujoso, un departamento caro en la zona adinerada de la ciudad y un propio despacho jurídico. Un buen perfil para la pareja de un hijo, ante los ojos de un hombre de mediana edad, con altas restricciones a desconocidos y muchas expectativas en sus hijos.
Cuando la cena terminó, se despidieron de la familia y se dirigieron al departamento que comenzaban a compartir. Hacía más frío que de costumbre, así que, apenas al entrar, encendieron la calefacción.
–Disculpa a mi padre. No sabe cuándo ahorrarse las preguntas –le sonrió Eren, mientras dejaba los abrigos de ambos en el perchero de la entrada.
–Sólo dime algo. ¿De quién fue la idea de la cena en familia…?
–¿Huh? De Mikasa…
–Hah –bufó –No le agrado.
–Eso no es cierto, ella sólo…
–Me lo dijo, Eren. No le agrado –gruñó y se sentó en el sofá.
Eren volteó a otra parte e hizo una mueca con sus labios, como si dijese un "Vale, usted gana".
Silencio. Uno de esos que no es incómodo, pero tampoco cómodo.
–Ven aquí, mocoso –rio y Eren le obedeció, acurrucándose a su lado –Fue una noche pesada. Toma un baño y vamos a dormir.
–Después de usted. Yo aún tengo que guardar algunas cosas que traje.
–De acuerdo –suspiró y acarició ligeramente la cabeza del menor.
El agua caliente destensó sus músculos y relajó su humor que no había estado precisamente bien. Si bien, al contrario de muchas personas, no tenía problemas financieros, se sentía con muchas cargas y complicaciones sobre sus hombros. Como si algo estuviese haciendo mal o, más bien, como si le hiciera falta hacer algo. Suspiró dentro de la tina y jaló la cadena que estaba conectada al tapón, para que el agua se fuera por la coladera. Abrió la llave de la regadera y limpió el agua sucia de su cuerpo, para luego cerrarla y salir del baño con una toalla atada a su cadera. Al entrar a su habitación, cerró la puerta y comenzó a vestirse. Mientras comenzaba a ponerse la camiseta, escuchó el agua de la tina saliendo de nuevo, señal de que Eren estaba tomando un baño. Hacía frío, así que se puso la ropa rápido, para no pescar un resfriado. La calefacción estaba encendida, pero no era suficiente para mitigar el frío. Se metió entre las cobijas y tomó un libro de su cómoda para comenzar a leer. En menos de veinte minutos, la puerta de su pieza fue golpeada ligeramente tres veces.
–Pasa –alzó la voz ligeramente y vio cómo Eren entraba, ya vestido.
–Hace frío… –susurró Eren, mientras caminaba hacia el interior de la cama, para acurrucarse entre las cobijas y el costado de su… novio.
–Sí, algo… –murmuró con una sonrisa al sentir un brazo rodeándolo.
Dejó su libro de lado y se recostó mejor. No había tensión en su cuerpo, Eren estaba abrazándolo y el frío. Quizá eso era lo que necesitaba. Tranquilidad, calidez... amor.
Eren.
Acarició su cabello y vio cómo esos ojos verdes se cerraban a la vez que soltaba un suspiro prolongado. Eren parecía exhausto… Ni siquiera se le había pasado por la mente continuar con lo que habían estado haciendo horas antes. Sonrió ligeramente al notar cómo Eren había comenzado a dormitar como un niño pequeño. Apagó la lámpara de noche y se acomodó con cuidado para envolver en sus brazos a aquel cuerpo que, aunque era más joven que el suyo, era más grande y un poco más fornido. Eren era un niño, pero era un adulto en muchos sentidos. Y eso lo hacía sentirse realmente abrumado. A veces no sabía si debía tratarlo como a un adulto o como a un chiquillo irresponsable e imprudente. Simplemente... lo único que podía hacer era dejarse llevar y esperar estar haciendo lo correcto. Porque a decir verdad… lo último que quería, era perderlo. O peor aún, perderlo sin haber intentado tenerlo. Y por eso iba a esforzarse para mantenerlo a su lado. Desde ese momento…
AHORA SI!
Nota:
No, Rivaille NO estaba celoso de Jean. Quiza solo un poquito, pero son esos tipicos celos de "No fui el primero" ~ Nada grave.
Nota 2: A Mikasa no le agrada el hecho de que Eren este con un hombre mucho mayor que el, con cara de asesino (le empezo a desagradar mucho mas cuando lo vio por primera vez, porque no le dio buena espina) y que aparte es su jefe.
Nota 3: Mikasa y su padre son un tanto frios y queria hacer al padre algo conservador, pero no, porque acepta totalmente (o casi por completo) que Eren tenga relaciones amorosas con hombres. A Mikasa, como en el anime, se preocupa demasiado por Eren y por su felicidad. Amor fraternal, tias, no todo es drama xD
Nota 4: Eren esta desesperadamente cachondo.
QUE VAMOS. Eren tiene una fuerza emocional increible a mi parecer... Siento que puede superar esto en poco tiempo, pero como dice Rivaille, Eren no esta listo. Se los explicare: utilizo un poco de "psicologia" en la que Eren quiere hacerlo con Rivaille porque lo ama (si, lo ama) y quiere "borrar" de su cuerpo todo lo que aquel hombre ensucio, pero esto lo hace insconcientemente. Realmente piensa que quiere hacerlo tan urgentemente con Rivaille solo porque lo ama, pero hay otras razones internas, y Rivaille lo sabe~ Por eso no acepta en acostarse con Eren.
En fin... Creo que es todo lo que tenia que decirles y... Les dire un secreto: este capitulo iba a tener una escena en la tina ...~ Pero como dije, la borre xD
Espero que les haya gustado! Nos leemos~
