Omaigah, ya sé que me tarde meses en actualizar, pero esto del lemon... no sé, tenía bloqueada mi habilidad de escribir porno (?
En fin xD
Espero que no me odien, no he abandonado este fic, sí lo voy a terminar, en serio, pero sólo estaba en un hiatus enorme y horrible ):
Lo mismo pasaba con mis otros fics, no podía continuarlos pero intente hacerlo
Creo que ya estoy saliendo del bloqueo y voy a poder escribir más, pero luego entro a la universidad y no sé cuándo podré escribir
De cualquier forma, este fic está a un par de capítulos de finalizar; yo le calculo unos dos... ~
Espero que les guste uwu
Lentamente y en silencio, Eren recostó al mayor, para sentarse sobre sus piernas, chocando sus miembros uno con el otro. Ambos se miraron con los ojos entrecerrados y las bocas ligeramente abiertas.
–Esto… puede llegar a perecerle incómodo… –susurró Eren.
–¿Qué cosa…?
–Es que… Tengo que… dilatarme, ya sabe… Para que pueda… –murmuró, bajando el volumen con cada palabra, completamente avergonzado.
Y realmente no tenía sentido estarlo. Ya había hecho eso con algunos hombres, así que no había motivos para sentirse de esa manera.
–Yo lo hago… –balbuceó Eren y se llevó su mano derecha a la boca, para comenzar a lamer sus dedos.
–No –gruñó Rivaille y, con un delicado movimiento, retiró la mano de Eren y colocó la suya en su lugar, dentro de la boca del menor. –Yo quiero hacerlo…
Eren lamió con nervios esos dedos largos y delgados; eran suaves y se movían ligeramente de vez en cuando, dándole cosquillas en la lengua y paladar. Cuando terminó de humedecer los dedos del mayor, éste los sacó y los dirigió a su esfínter, donde Rivaille comenzó a trabajar, luego de que Eren se inclinase hacia enfrente, hasta chocar su pecho con el del licenciado. Ocultó su rostro entre el cabello y el hombro de Rivaille, mientras éste acariciaba su interior de a poco, adentrándose más o más, sumándole dedos a la intrusión. Hasta que, después de varios suspiros longevos y respiraciones roncas y profundas, se sintió listo.
–Ah –suspiró Eren al hacer que el mayor retirase sus falanges de su interior –Ya…
Rivaille se sorprendió al notar la seguridad con la que Eren se posicionaba sobre su miembro y empujaba su cuerpo hacia abajo, de manera que la penetración fuese más sencilla. Dejó salir un jadeo ahogado y tragó saliva. Ambos lo hicieron. Cuando sus miradas se cruzaron, luego de que Rivaille estuviese completamente adentro de Eren, éste se inclinó hacia enfrente, de manera que ocultaba su rostro sobre el pecho del ojigris.
–Me da pena –rio Eren.
Rivaille también dejó soltar una risa nerviosa y, haciendo esfuerzo en su espalda, se sentó, con Eren aún sobre él. Sus manos delgadas recorrían la espalda de su poco convencional –y actual– novio; las gotas de agua todavía resbalaban por su cuerpo y debido a la cercanía de su torso, podía escuchar y sentir claramente los latidos de su corazón. Las mordidas y chupetones no se hicieron esperar; comenzaron lento y terminaron en un insaciable deseo, provocándoles respingos inconscientes de cadera. La falta de movimiento era insoportable, por lo que las manos del mayor se posaron en las caderas de Eren, aferrando ligeramente sus uñas en la piel.
No tuvieron que decir ni una sola palabra para moverse al unísono el uno con el otro; subiendo y bajando de manera que los escalofríos se volvieran adictivos. Las gotas de agua en sus cuerpos se fusionaron con las de sudor que no tardaron en salir. Las manos de ambos temblaban al aferrarse al cuerpo del otro. Las sensaciones eran muy fuertes. Nerviosismo, ansiedad, pasión, placer, desesperación, deseo y un inexplicable alivio. La combinación de todas ellas era el sentimiento más básico. Felicidad.
Pero no tardó mucho para que todo aquel nerviosismo desapareciese y se convirtiese en una fusión completamente sincronizada. Como si hubiesen hecho mil veces y supieran a la perfección cómo moverse y dónde tocar.
Eren se despojó de la vergüenza y empujó con libidinosidad al mayor, hasta recostarlo sobre el colchón, mientras Rivaille le miraba con ojos penetrantes y anhelantes. El menor sonrió y sostuvo sus manos sobre los hombros del otro, para luego disponerse a besarle tan lenta y tortuosamente como pudo. Poco a poco, sus manos recorrieron los brazos del cuerpo bajo su merced y, al llegar a las manos opuestas, sobre su cadera, las llevó a cada lado de la cabeza de Rivaille. Éste sólo le miró el silencio, suspirando y jadeando entre maldiciones y bendiciones. Eren sonreía cada vez que escuchaba a Rivaille decir "Dios, sí", "Joder" o "Mierda", pero sentía un inmenso placer al escucharlo gemir sinsentidos. No podía culparlo, él también gemía igual o más que el mayor. Pero justo cuando creía que estaba tomando el control de la situación, Rivaille cambió las posiciones de un movimiento rápido y terminó debajo de él.
–Uhm, sí… –jadeó Eren, al sentir cómo el miembro dentro suyo se sumía más profundamente y con más fuerza.
Abrazó con sus piernas la cadera de Rivaille, forzando más las penetraciones. Pronto todo se volvió salvaje y carente de oraciones lógicas. Eran sólo balbuceos, jadeos, gemidos y risitas. Rivaille miró cómo le penetraba, de una manera más allá que sólo morbosa. La entrada y salida de su pene producía un sonido acuoso y excitante. Lo veía desde la punta, hasta desaparecer por completo dentro del cuerpo del menor, debajo de él. Sentía las piernas de Eren empujándole más hacia a él y sonreía al notar los brillantes ojos verdes viéndole con algo más que sólo deseo. El sólo verle le hacía sentir más escalofríos y cosquilleos en su vientre. Sabía que no iba a durar mucho porque, joder, Eren era tan delicioso… Todo él le producía una sensación de placer. Y Eren… sentía cómo sus músculos se tensaban debido al placer y al esfuerzo que sus piernas hacían por intentar que la polla de Rivaille entrase más y más… Se sentía liberado, pero a la vez, prisionero de tantas sensaciones tan fuertes y sublimes. Quería llegar y que Rivaille hiciese lo mismo. Quería sentirlo dar sus últimos esfuerzos y ver su cara al llegar. Quería escuchar su último gemido extasiado y besarlo para ahogar sus propios gemidos en su boca. Y así, con sus manos, atrajo el cuello del mayor a sí, y le besó. Sus labios se aprisionaban entre ellos una y otra vez, entre saliva y mordiscos torpes. La temperatura estaba a topa y sentían que la fuerza no les sería suficiente. Las uñas se clavaban más y más en la piel del otro, al igual que las mordidas. El miembro dentro de su cuerpo tocaba una y otra vez aquel punto que lo hacía soltar todo el aire de sus pulmones y empujar sus caderas con brusquedad. Su esfínter se contraía cada vez más y, cuando llegó el momento y no pudo más, Rivaille llegó al orgasmo, sintiendo cómo las paredes interiores del cuerpo de Eren le acorralaban de una manera tan exquisita y adictiva, mientras sus piernas y caderas dolían y sus dientes casi hacen sangrar a su labio inferior. Incluso sintió cómo su mundo se detenía; no respiraba y escuchaba nada, sólo los jadeos de Eren, viéndole como si fuese una deidad. Quizá el rostro de Rivaille, fue lo que le hizo llegar casi justo después de él. Ver al hombre de hielo hacer tal expresión… y provocada por él, era la mejor sensación del mundo. Su torso se manchó de blanco y alcanzó a tocar también el cuerpo desnudo de Rivaille, aún sobre él.
Los sonoros jadeos cansados se apoderaron de la habitación y los fuertes latidos de sus corazones comenzaron a desvanecerse poco a poco. Sus ojos apenas pudieron cortar la mirada para separar sus cuerpos con cansancio y cierta incredulidad. Rivaille miró a Eren y su torso manchado, se inclinó sobre él y lamió los residuos de semen con lentitud. El sabor era amargo y algo fuerte, pero no le importó realmente. Eren sólo le observaba pasmado y con cierta vergüenza. Su jefe, el licenciado Lance Corporal Rivaille, estaba limpiando el semen de su pecho con la lengua, mientras sus manos acariciaban lentamente sus costados. Apenas si podía creerlo.
–No te levantes todavía –la voz del mayor se hizo presente, luego de acurrucarse al lado de Eren. Su rostro estaba oculto.
–Pero tengo que ir al baño a… –comenzó diciendo el otro, con una voz dulce y aterciopelada, acariciando el cabello negro de Rivaille.
–Sólo un minuto –le interrumpió.
Eren sonrió y siguió acariciando lentamente los mechones lacios que tenía en su costado. Realmente no pasó más de un minuto, cuando Rivaille se alejó ligeramente.
–Ve –le dijo sin ningún tono en específico.
Eren sonrió y caminó con lentitud al baño. Apenas cerró la puerta y se vio en el espejo, no pudo soportar la vergüenza. Su cara comenzaba a adquirir un color rojizo, al mismo tiempo que sentía líquido recorriendo sus muslos. Su sonrojo sólo empeoró al percatarse de aquello. Con una risa nerviosa se dispuso a limpiar, intentando no hacer ningún ruido bochornoso. Limpió bien su pecho y sintió algo de pena al recordar que estaba desnudo y que tendría que recorrer un par de metros de nuevo hasta la habitación… Bueno, no es que Rivaille no le hubiese visto desnudo hacía un par de minutos… Negó con la cabeza, intentando alejar sus pensamientos incoherentes y abrió la puerta. Al entrar de nuevo a la habitación, el mayor ya había vuelto del otro baño, en el cuarto de huéspedes, y se encontraba recostado sobre la cama.
Eren rio. Sabía que Rivaille no soportaba mucho no estar impecable… Se acomodó a su lado, aún desnudo, y se cubrió con la sábana, como Rivaille. Éste le miró en silencio y luego cerró los ojos. Se acurrucó a su lado, y abrazó su torso, colocando su cabeza sobre el hombro de Eren. Olía tan bien…
Rivaille por fin sonrió, sin que Eren le viese. Ese chico era especial. Le hacía sentir especial y eso… eso era tan abrumador, tan adictivo… que simplemente no se imaginaba la posibilidad de vivir alejado de él. Era algo más fuerte que el instinto. Y aunque él no fuese una persona romántica (en lo absoluto), tenía que llegar a admitir en ocasiones como esa, que lo que sentía, era nada más y nada menos que amor. Se había enamorado de un crío diez años menor que él, pero no le importaba. Ya ambos habían pasado por muchas cosas para por fin atreverse a estar juntos, y no iba a retroceder de nuevo. Al contrario; seguiría avanzando. Seguiría al lado de Eren, por y para él.
Quizá no fue el mejor lemon del mundo y el capítulo fue muy corto, pero ya no supe cómo alargarlo xD(?
Espero que les haya gustado uwu
No me odien plz ;u;
Y saben qué?
Había dicho que les contaría que había pasado con Armin, pero nunca me hice el espacio para hacerlo...
De cualquier forma, creo que lo resolveré en uno de los capítulos finales c:
Todo tiene su razón de ser ;-;
En fin yaya... Nos leemos en el siguiente ;u;
Besos uwu ~
